Calderón de la Barca, Pedro

La hija del aire. Parte primera



Edición a cargo de:
Evangelina Rodríguez Cuadros
Procedencia:
LÉXICO Y VOCABULARIO - TC/12
Texto base consultado:
  • La hija del aire, en Tercera Parte de comedias de Don Pedro Calderón de la Barca, caballero de la Orden de Santiago. Dedicadas al Excelmo Señor D. Antonio Álvarez Ossorio. Gómez Dávila y Toledo […] Madrid, Domingo García Morrás. Año 1664.
Ediciones modernas consultadas:
  • La hija del aire, ed. crítica y notas de Gwyne Edwards, Londres, Tamesis Books, 1976.
  • La hija del aire: tragedia en dos partes, ed. de Francisco Ruiz Ramón, Madrid, Cátedra, 1987.
Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2014

PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA

MENÓN
LISÍAS
TIRESIAS, viejo
NINO, Rey
ARSIDAS
FLORO
CHATO
SEMÍRAMIS
IRENE
SILVIA
SIRENE
LIBIO
MÚSICO
ACOMPAÑAMIENTO

[Jornada I]

Dice MENÓN dentro los versos siguientes.

MENÓN
Haced alto en esta parte,
y, en uno y otro escuadrón
divididos, saludad
con salva al Rey mi señor.

(Tocan cajas, y dice LISÍAS a la otra parte.)

LISÍAS
5
Cantad aquí, mientras llega
el Rey a estos montes hoy,
y a aquellas salvas de Marte
sucedan las del Amor.

MÚSICOS
Coronado de laureles,
10
lleno de fama y de honor,
vuelva el valeroso Nino
a los montes de Ascalón.

(Ha de haber una puerta de una gruta al lado izquierdo, y dentro den golpes, y dice SEMÍRAMIS dentro.)

SEMÍRAMIS
Tiresias, abre esta puerta,
o, a manos de mi furor,
15
muerte me dará el verdugo
de mi desesperación.

(Sale TIRESIAS, viejo, vestido de pieles largas, como sacerdote antiguo, y dice los versos siguientes, con admiración.)

TIRESIAS
Allí trompetas y cajas,
de Marte bélico horror,
allí voces e instrumentos,
20
dulces lisonjas de amor,
escucho; y cuando, informado
de tan desconforme unión
de músicas, a admirarme
en las causas de ella voy,
25
estos golpes que a esta puerta
se dan, y en mi corazón
a un tiempo, me han detenido.
Confuso y medroso estoy.

MENÓN
(Dentro.)
Haced salva; que ya el Rey
30
desde aquí se descubrió.

(Cajas.)

LISÍAS
(Dentro.)
Vuelva la música a dar
al aire su dulce voz.

MÚSICOS
(Dentro.)
A tanta admiración,
suspenso queda en su carrera el Sol.

(En la gruta, SEMÍRAMIS, y golpes.)

SEMÍRAMIS
35
Tiresias, si hoy no dispensas
las leyes de esta prisión
donde sepultada vivo,
la muerte me daré hoy.

TIRESIAS
Del acero de mi vida
40
ya tres los imanes son;
éste llama con más fuerza,
a responder a éste voy.
¿Qué das voces?

(Abre la puerta y sale SEMÍRAMIS, vestida de pieles.)

SEMÍRAMIS
Dos acentos,
que a un tiempo el aire veloz
45
pronuncia, dando a mi oído
los dos equivocación,
por no haberlos escuchado
jamás -que jamás llegó
a mi noticia el ruidoso
50
aparato de su voz-
la cárcel romper intentan
donde aprisionada estoy
desde que nací, porque
confusamente los dos
55
me elevan y me arrebatan:
éste que dulce sonó,
con dulces halagos, hijos
de su misma suspensión;
éste que, horrible, con fieros
60
impulsos, tras quien me voy,
sin saber dónde, y que iguales
me arrancan del corazón
blandura y fiereza, agrado,
ira, lisonja y horror;
65
cuándo un estruendo a esta parte,
cuándo a ésta una admiración;
ésta adormece el sentido,
ésta despierta el valor,
repitiéndome los ecos
70
del bronce y de la canción...

(Todo junto, música y cajas.)

TIRESIAS
A tanta admiración,
suspenso queda en su carrera el Sol.

TIRESIAS
No en vano yo me recelo
que fuese despertador
75
del letargo de tu vida
ese confuso reloj
de los vientos, que hoy ha hecho
desacertado el rumor.
Hablarte quise, porque
80
esas novedades dos
temí siempre que engendrasen
en tu altiva condición
nuevos deseos de ver
a quien las ocasionó.
85
Y así, quiero prevenirte
de lo que es, para que no
te desespere tu vida
y el influjo superior,
que, a voluntad de los dioses,
90
te tiene en esta prisión,
la facilite, sin que
baste a embarazarlo yo.
Sabrás, pues, que Nino, Rey
de Siria, ya vencedor
95
de las bárbaras naciones
del Oriente, vuelve hoy
a Nínive, Corte suya;
por aquí pasa, y al son
de sus cajas y trompetas,
100
lenguas del sangriento dios,
los rústicos moradores
de los montes de Ascalón
le aclaman. Y pues que ya
sabes toda la ocasión
105
del militar aparato
y la dulce elevación,
sosiégate, y vuelve, vuelve
a la estancia que te dio
por cuna y sepulcro el Cielo;
110
que me está dando temor
pensar que el Sol te ve, y que
sabe enamorarse el Sol.

SEMÍRAMIS
En vano, Tiresias, quieres
que ya te obedezca, que hoy
115
la margen de tus preceptos
ha de romper mi ambición.
Yo no he de volver a él
si tu sañudo furor
me hiciese dos mil pedazos.

TIRESIAS
Mira...

SEMÍRAMIS
Suelta.

TIRESIAS
120
¿Ya olvidó
tu memoria cuán infausto
fue tu nacimiento?

SEMÍRAMIS
No;
bien lo sé de ti, que fuiste
segundo padre, a quien yo
debí la vida.

TIRESIAS
125
Pues ¿cómo
no me obedece tu amor?

SEMÍRAMIS
Como mi obediencia ya
la última línea tocó
del sufrimiento, alentado
130
del discurso y la razón.

TIRESIAS
¿Te acordarás que te dije...?

SEMÍRAMIS
Sí, que Venus te anunció,
atenta al provecho mío,
que había de ser horror
135
del mundo, y que por mí habría,
en cuanto ilumina el Sol,
tragedias, muertes, insultos,
ira, llanto y confusión.

TIRESIAS
¿No te dije más?

SEMÍRAMIS
Que a un rey
140
glorioso le haría mi amor
tirano, y que al fin vendría
a darle la muerte yo.

TIRESIAS
Pues si eso sabes de ti,
y el fin que el hado antevió
145
a tu vida, ¿por qué quieres
buscarle?

SEMÍRAMIS
Porque es error
temerle; dudarle basta.
¿Qué importa que mi ambición
digan que ha de despeñarme
150
del lugar más superior,
si para vencerla a ella
tengo entendimiento yo?
Y si ya me mata el verme
de esta suerte, ¿no es mejor
155
que me mate la verdad,
que no la imaginación?
Sí; que es dos veces cobarde
el que por vivir murió;
pues no pudiera hacer más
160
el contrario más atroz,
que matarle, y eso mismo
hizo su mismo temor.
Y así, yo no he de volver
a esa lóbrega mansión;
165
que quiero morir del rayo,
y de sólo el trueno no.

TIRESIAS
Pues antes que te resuelvas
a tan temeraria acción
como darte a conocer,
170
sabré embarazarlo yo.

(Cajas y música juntos.)

SEMÍRAMIS
¿De qué suerte, si ya vuelven
a alentar mi presunción
esas voces?

TIRESIAS
De esta suerte.
¡Guardas del monte!

(Salen SOLDADOS.)

UNO
Señor...

TIRESIAS
175
Pues vosotros sois a quien
este prodigio fió
mi confianza, sin que
el rostro viese a los dos,
esa fiera racional
180
reducid a su prisión.

SEMÍRAMIS
Tened, no lleguéis, villanos;
que no quiere mi valor
darse a partido; y así,
para que no quedes hoy
185
vano de haberme vencido,
tengo de vencerme yo.
Mira, Tiresias, a cuánto
se extiende mi presunción;
pues, porque nadie me fuerce,
190
voluntariamente voy
a sepultarme yo misma
en esta oscura estación
de mi vida..., de mi muerte
tumba, dijera mejor.

(Vase.)

TIRESIAS
195
Cerraré la puerta. Grande
Júpiter, dame favor
para que embarace tanto
asombro como antevió
Venus, prevenido en este
200
raro prodigio de amor.

(Las cajas y SOLDADOS por una puerta; NINO, REY, y MENÓN, General, e IRENE con espada y plumas; MÚSICOS vestidos de villanos; LISÍAS, CHATO y SIRENE.)

LISÍAS
Vuelvas felizmente,
de laureles ceñida la alta frente,
a ver, de tan extraños horizontes,
hoy, gran señor, aquestos patrios montes
205
que ausente te han tenido edades tantas.

CHATO
Y a todos su merced nos dé las plantas,
pues de creer es que para tales fines
todos los reyes traigan escarpines;
y déselas también aquí a Sirene,
210
mi mujer, que a besárselas hoy viene
y se las besará con alegría,
por besar una cosa que no es mía.

SIRENE
¿Que luego, hubiese, Chato,
de ver el Rey que sois un mentecato?

NINO
215
Alzad todos del suelo.
Yo, Lisías, os estimo el noble celo
con que Ascalón recibe mi persona.

LISÍAS
Vuestra Grandeza mi humildad abona;
que, aunque es verdad que yo le he gobernado,
220
este amor no se debe a mi cuidado,
sino a su gran lealtad. Y vos, señora,
de tanto humano Sol divina Aurora,
a todos dad la mano.

CHATO
Sino a Sirene, mi mujer; que es llano
225
que si llega en sus labios a ponella,
de asco en un mes no comeréis con ella.

SIRENE
¡Para ésta, picarote,
que, los huéspedes idos, haya escote!

NINO
Puesto que ya mi gente
230
las fértiles Provincias del Oriente
discurrió numerosa
con tan grandes conquistas victoriosa,
pues a sus armas yace la Fenicia,
la Bitinia, la Siria, la Cilicia,
235
la Propóntida, Lidia, Egipto y Caria,
donde apenas quedó nación contraria
que no me obedeciese
desde el Tanais al Nilo, cese, cese
el militar acento
240
de estremecer al Sol, herir al viento,
turbar el mar y fatigar la tierra,
hoy a la blanda paz ceda la guerra.
Desde hoy vivir en ella determino
en la ciudad que, de mi nombre, Nino,
245
Nínive se ha llamado,
a quien por grandeza he edificado.
Tú, Menón, que valiente
los sagrados laureles de mi frente
tanto has facilitado,
250
que a ti el mirarme de ellos coronado
confesaré que debo,
si bien bien a pagártelos me atrevo,
hoy con la gente en Ascalón te queda,
donde, a tu orden, disponer se pueda
255
ese despojo todo;
y en su distribución dispón el modo,
de suerte que el más mísero soldado
no vuelva sin que vuelva coronado
con trofeos marciales
260
a pisar de su casa los umbrales.
Y porque a dar hoy enseñado vivas,
quiero que antes recibas;
porque no sabe cuánto es lisonjero
el dar, el que primero
265
no supo cuánto fue, Menón, penoso
que liberal no fuera un poderoso;
quiero que en este punto
el dar y el recibir lo aprendas junto.
Esa Provincia bella,
270
con cuanto en sí contiene, hinche y es de ella,
es tuya; de Ascalón eres ya dueño,
aunque triunfo pequeño
a tus grandes servicios.
Pero estos no son premios, sino indicios
275
de mi amor. No te ofrezcas
a mis pies, ni eso poco me agradezcas.
Toma la posesión, paga la gente,
y todo esto sea brevemente;
porque tu aviso creo
280
que te le está notando mi deseo;
que yo con la divina y soberana
beldad de Irene, mi gallarda hermana,
a quien, las Palas siendo de este Marte,
mis aplausos debieron tanta parte,
285
ir a Nínive quiero;
en ella, pues, te espero,
para partir contigo
mi cetro y mi corona. El Sol testigo
será de una privanza
290
a quien nunca se siga la mudanza.

MENÓN
Invictísimo joven, cuya frente
no sólo de los rayos del Oriente
inmortal se corona,
pero de zona trascendiendo en zona,
295
de hemisferio pasando en hemisferio,
hasta el ocaso extenderá su imperio.
Yo estoy de ti premiado
sólo con ver, señor, que hayas llegado
a dejarte pagar de mis deseos;
300
que nadie es acreedor de tus trofeos,
sino tu aliento sólo,
Marte en la guerra y en la paz Apolo.

NINO
Dame, Menón, tus brazos,
y cree que aquestos lazos
305
nudo serán tan fuerte
que sólo le desate...

MENÓN
¿Quién?

NINO
La muerte.

(Vase.)

IRENE
De mil contentos llena,
no a dar, a recibir la norabuena
me ofrezco yo, Menón, porque a ninguna
310
persona toca más vuestra fortuna.

MENÓN
En eso no hacéis nada,
que sois en ella muy interesada;
pues cuanto yo valiere
no es más que un corto don que darme quiere
315
el Cielo, porque tenga
un sacrificio más que te prevenga
llegar con mudo ejemplo
al no piadoso umbral de vuestro templo.
Dadme a besar la mano,
320
si merezco favor tan soberano
en esta despedida.

IRENE
La mano no, los brazos y aun la vida
os doy, Menón, en ellos.

MENÓN
¡Oh, si como adorallos, merecellos
325
hoy mi humildad pudiera!

IRENE
Haced breve esta ausencia.

(Vase.)

MENÓN
Feliz fuera
amante que a adorar un Sol se atreve,
si él a la ausencia hacer pudiera breve.

LISÍAS
(Aparte.)
Aunque el ver he sentido
330
que mi patria hoy a ser haya venido
vasalla del vasallo,
callaré, pues no puedo remediallo.
(Alto.)
La merced que os ha hecho
el Rey, Menón invicto, ya mi pecho
335
por mí propia reconoce;
largas edades vuestra edad la goce.

MENÓN
No dudo yo, Lisías,
tendréis por vuestras las venturas mías;
mas lo que a vos y a todos juntos digo
340
es que en mí, no señor, tendréis amigo
que a todos os estime,
y sólo a honraros el poder me anime.

CHATO
Pues si hoy amigo, y no señor tenemos,
justo es que como amigos nos tratemos.
345
¿Cómo estáis? Y pues es cosa asentada
que a un amigo no se ha de callar nada,
y más cosas de pena y de cuidado,
sabed que con Sirene estoy casado.
Llegad acá, verá mi amigo ahora
350
con qué cara amanezco cada aurora.

SIRENE
¿Es la vuesa mejor?

CHATO
No; mas la mía
no es mi mujer.

MENÓN
Dejad para otro día
el gusto de escucharos.
Lisías, hoy fiaros
355
de mi cuidado espero
la parte principal; venid, que quiero
que me advirtáis en todo
el estilo y el modo
de alojar, mientras pago aquesta gente;
360
y quiero, juntamente,
que noticias me deis de aquesta tierra,
y qué es lo que en sus términos encierra.

LISÍAS
En todo he de serviros.

MENÓN
Viento, llévale a Irene estos suspiros,
365
y tú, diosa Fortuna,
condicional imagen de la Luna,
estate un punto queda;
diviértela tú, Amor, para su rueda,
para que sean testigos
370
los Cielos que una vez han sido amigos.

(Vanse, y se quedan CHATO y SIRENE.)

SIRENE
Bien veis cuán desvergonzado
sin Dios, sin justicia y ley,
delante del proprio Rey
hoy conmigo habéis andado
375
diciendo males de mí.

CHATO
No os cause aqueso inquietud;
que pensé que era virtud.

SIRENE
¿Cómo?

CHATO
A un sacerdote oí
del dios Baco el otro día,
380
que sus sacerdotes son
con quien tengo devoción,
que hace mal el que decía
de sus propias cosas bien;
y como sois propia cosa
385
vos, puesto que sois mi esposa,
dije mal para hacer bien.

SIRENE
Pues ¿cómo dicen de mí,
cuantos de fuera me ven,
siempre muchísimo bien?

CHATO
390
Como os ven de fuera; oíd:
sale al templo una mujer,
y como no ha de reñir
con los dioses, viéndola ir
tan devota, al parecer,
395
dice la gente: «¡Una santa
es fulana!», y es porque
dentro en su casa no ven
la condición con que espanta.
Sale luego a una visita,
400
y como allá no ha de dar
en casa ajena pesar,
dicen de ella: «¡Una Angelita
es por cierto!». Mentecato,
vive con ella ocho días,
405
verás esas Angelicas,
Demonios a cada rato.
Venla en la reja tocada,
y dicen que es muy hermosa.
Tonto, ese jazmín y rosa
410
es retama, destocada.
Sale a la calle prendida,
y dicen: «¡Qué limpia es!».
Bruto, ¿no ves que no ves
la pata que está escondida?
415
Si la vieras descalza,
sin medias y sin zapatos,
dedos con más garabatos
que una letra procesada,
nunca que es limpia dijeras.
420
¿Pues qué habiendo de asistir
al desnudar y vestir?
Y más si, tal vez, la vieras,
por los hombros un manteo,
en chapines ir andando
425
con los pies de águila, cuando
es necesario el deseo,
llegaras a conocer
que tú mirándola estás
como una mujer no más,
430
y yo como mi mujer.

SIRENE
Todo aquesto no es disculpa,
y bien que llegamos ya
a casa, y que sabré allá
absolveros de esa culpa
435
con la tranca de la puerta.

(Sale FLORO.)

FLORO
Una, dos, tres; aquí es.

CHATO
¿Qué es aquí una, dos, tres?

FLORO
La casa en que se concierta
mi alojamiento.

CHATO
¿Pues qué...?

FLORO
440
¿Sois vos a quien llaman Chato?

CHATO
Yo, no.

SIRENE
Sí es tal.

FLORO
Mentecato,
¿por qué lo negáis?

CHATO
Porque
me da a mí tanto pesar
soldado huésped tener,
445
como a mi mujer placer,
y, así, quisiera negar
quién soy y la casa mía.

FLORO
Leed esta boleta.

CHATO
No
leo bien veletas yo;
mi mujer sí.

SIRENE
450
¡Qué porfía!
¿Aquí hay más que vos, señor,
por huésped nos heis caído?
Pues seáis muy bien venido
donde os sirvamos los dos.

FLORO
455
Cese ya vuestra porfía,
que dar yo pesar no intento
jamás con mi alojamiento.

CHATO
Pues ésta es mi alojería.

SIRENE
Sois villano malicioso.
460
Entrad presto a prevenir
vos adonde ha de asistir.

CHATO
Ya voy.

(Vase.)

FLORO
Mil veces dichoso
he sido en haber venido
a conocer la piedad
465
vuestra y la gran voluntad
con que me habéis recibido.

SIRENE
En viendo un soldado yo,
se me quitan los enojos,
tras él me llevan los ojos.

FLORO
470
Ya con aqueso me dio
vuestra hermosura licencia
para un abrazo que os pido.

SIRENE
A ningún recién venido
fuera el negarlo decencia;
475
pero esto es en cortesía.

FLORO
¿Quién vio tan villano agrado?

(Sale CHATO.)

CHATO
¡Válamos Dios, seor soldado!
¿Pues tanta prisa corría
que no esperarais a entrar
480
en casa? Venid, por Dios;
no deis qué decir de vos
en la calle.

SIRENE
Maliciar...

CHATO
¿Yo malicio?

FLORO
...es muy mal vicio.
En cortesía me dio
485
este abrazo; y así, no,
no maliciéis.

CHATO
¿Yo malicio?
Ya sé yo que es muy cortés
Sirene, y esto advertí,
que está muy segura en mí.
490
No os enojéis; entrad, pues,
en buena hora, señor.

FLORO
Pues que es más vuestra que mía,
venid acá en cortesía.

(Llévala de la mano.)

CHATO
Ya estamos solos, honor:
495
¿qué hemos de hacer? ¡Qué sé yo!
Si el mundo bajo me hizo
de barro tan quebradizo,
y de bronce y mármol no,
¿qué hay que esperar, si me ven
500
quebrar al primero tri?
¿Eso dices, honor? Sí,
juro a Dios que dices bien.
¿Qué pie o brazo me ha quebrado
su abrazo? ¿De qué me asusto?
505
Fuera que sentir el gusto
del prójimo es gran pecado.
Y entre éstas y otras, yo,
por estarme discurriendo,
aun estorbar no pretendo
510
lo que otra venganza no.

(Salen LIBIO y ARSIDAS.)

LIBIO
¡Ah, villano, deteneos!

CHATO
Tengo un poco que estorbar,
y ahora no hay lugar.

ARSIDAS
Responded a mis deseos.
515
Decidme, ¿el Rey Nino, cuándo
a esta Provincia llegó?

CHATO
Hoy llegó y hoy se ausentó.

ARSIDAS
¿Y hacia dónde va marchando?

CHATO
Hacia Nínive.

ARSIDAS
Y decid,
520
¿qué tanto Nínive está
de Ascalón?

CHATO
Pienso que habrá
cien millas.

ARSIDAS
¿Por dónde...? Oíd.

CHATO
Todo eso es cosa perdida.
Si es que a mi gusto buscáis,
525
y por ahora me estáis
dando con la entretenida,
no hay para qué; entrad los dos
y en amor compaña acá
hablaremos.

(Vase.)

ARSIDAS
Idos ya,
530
que no os quiero más. Adiós.

LIBIO
Di, ¿qué pretendes hacer?
Que buscar al que venció
tu reino y te despojó,
da que dudar y temer.

ARSIDAS
535
Lidoro, rey de Lidia desdichado
soy; pues sin ver jamás victoria alguna,
siempre, Libio, ojeriza fui del hado,
siempre cólera fui de la fortuna.
Nino, de Siria el más afortunado
540
Rey que vio el Sol debajo de la Luna,
de mi estado y mi patria me destierra;
que éstos son los estragos de la guerra.
Con el último encuentro expiró el día,
y en un bruto, veloz Belerofonte,
545
me salí, huyendo de la hueste mía,
a las piedades rústicas del monte.
Ni más destino ni elección tenía
que las líneas tocar de otro horizonte;
y, así, dejé el caballo a su albedrío,
550
si el suyo era mejor que lo era el mío.
Después de haber gran rato caminado,
cuando lejos del campo estar pensaba,
viendo el bruto del peso fatigado
-mas ¿qué mucho, si huyendo me llevaba?-,
555
de una áspera montaña en lo intrincado
me apeo, y en un tronco que allí estaba
le arriendo, pues al ver su furia inmensa,
no es poco don el ocio en recompensa.
Arrójome en el suelo, y, suspirando,
560
que es el mejor idioma de la queja,
cerca de mí, la estancia examinando,
oigo una voz que mísera se queja.
Por entre la espesura caminando
voy, por si acaso descubrir se deja,
565
y un bulto veo agonizando en una
maleza, a los cambiantes de la Luna.
Acércome con ánimo piadoso,
casi ya en mis desdichas consolado;
que un desdichado pienso que es dichoso
570
en topando otro que es más desdichado.
Ella, con un suspiro lastimoso,
al verme dijo: «Pues llegáis, soldado,
a socorrerme con piedad humana,
sabed que Irene soy, de Nino hermana.
575
En este último encuentro mi caballo
perdí, y, como la noche oscura y fría
cerró, sola y herida y a pie me hallo,
sin gente, sin favor, sin compañía».
En mis hombros la puse al escuchallo,
580
sin acordarme de la pena mía,
y piadoso con ella, cruel conmigo,
en el cuartel me entré de mi enemigo.
A este tiempo -que ser antes no pudo-
ya su gente la había echado menos,
585
y con trémula voz y dolor mudo
ya se miraban de esperanza ajenos.
Yo, que, poblados de esplendor, no dudo,
de la noche los páramos amenos,
doy voces; llegan, y ella, agradecida,
590
con este anillo me pagó la vida.
Vila a la luz, y vi de su hermosura
el milagro mayor, y en un instante
su beldad adoré. Mas ¡qué locura,
el día que fui pobre, ser amante!
595
Pero como la vi en la noche oscura,
jurisdicción de estrellas, no te espante
que a amarla me obligase y a querella,
pues a todo presente está mi estrella.
Lleváronla a la tienda sus soldados,
600
y yo, por no ser de ellos conocido,
me quedé, viendo ya de mis cuidados,
con amor, todo el número cumplido.
El infeliz influjo de mis hados
a Batria me llevó, donde, admitido
605
de Estorbato, viví en confusa llama;
que, en fin, descansa mal el que bien ama.

(Vanse.)
(Salen MENÓN y LISÍAS.)

MENÓN
De todas cuantas grandezas
de esta Provincia me has dicho,
ésta que buscando vengo
610
solamente es la que admiro.
Y, así, en tanto que llegamos
a tocar el primer friso
de aquese rústico templo,
tarde de los hombres visto,
615
vuelve otra vez a contarlo,
que quiero otra vez oírlo,
porque se informe mejor
mi ardimiento de tu aviso.

LISÍAS
Yace, señor, en la falda
620
de aquel eminente risco,
una laguna, pedazo
de Leteo, oscuro río
de Aqueronte, pues sus ondas,
en siempre lóbregos giros,
625
infunden a quien las bebe
sueño, pereza y olvido.
En una isleta que hay
en medio de su distrito,
hay una ninfa de mármol,
630
sin que hasta hoy se haya sabido,
de tres lustros a esta parte,
ni quién ni por quién se hizo.
De esotra parte del lago
hay un rústico edificio,
635
templo donde Venus vio
hacerle sus sacrificios
bien poco ha; pero cesaron,
porque Tiresias nos dijo,
su sacerdote, que nadie
640
pisase en todo este sitio,
ni examinase ni viese
lo que en él está escondido;
que es cada tronco un horror,
cada peñasco un castigo,
645
un asombro cada piedra
y cada planta un peligro.
Con esto, y con añadirse
a esto que algunos vecinos
de estos montes, que tal vez
650
se hallaron en él perdidos,
han escuchado en el templo
mil veces roncos gemidos,
lamentos desesperados
y lastimosos suspiros,
655
ha crecido en todos tanto
el pavor, que nadie ha habido
que se atreva a examinar
la causa. Y, así, te pido
te vuelvas, señor, sin que
660
profanes los vaticinios.

MENÓN
Dar un corazón, Lisías,
a admiraciones, rendido
a los hechos de los dioses,
más tiene de sacrificio
665
que de irreverencia. Ven
talando lo entretejido
de estas peñas y estos ramos.
No temas, pues vas conmigo.

LISÍAS
No temo yo, mas recelo,
670
y uno de otro es muy distinto.
Y aun no recelo tampoco
los riesgos a que me animo,
tanto como a esta maleza
no saber bien el camino;
675
y así, de aquestos villanos,
para esto sólo venidos,
permite, señor, que llame
alguno.

MENÓN
Que llames, digo,
al más experto en el monte.

LISÍAS
680
Este dicen que lo ha sido,
por haberse en él criado.
Llega, Chato.

(Sale CHATO.)

CHATO
¿Qué hay, amigo?
Un soldado me enviasteis
a mi casa, el más bonito;
685
tan hallado en ella está
que parece nuestro hijo.

MENÓN
Dime, ¿tú sabes el monte?

CHATO
Sabíale; mas imagino
que no le sabré, después
690
que hay encantos y hay hechizos.

MENÓN
Guíame al templo de Venus.

CHATO
¡Ay, señor! Un desatino
tamaño como este puño
su merced ahora dijo.
695
¿Al templo de Venus yo,
habiendo Tijeras dicho
que allá no vamos, porque
hay protentos y proligios?

MENÓN
Sí, villano; guía presto.

CHATO
700
Si ha de ser, venid conmigo,
que por aquí es.

MENÓN
Nunca vi
tan confuso laberinto
de bien marañadas ramas
y de mal compuestos riscos.

(Dentro SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
705
¡Ay, infelice de mí!

CHATO
¡Ay de mí!

MENÓN
¿No habéis oído
una voz?

CHATO
¡Plugiera a Baco!...

LISÍAS
¡Qué temeroso suspiro!

MENÓN
Oigamos si otra vez
710
se oye el eco más distinto.

SEMÍRAMIS
¡Oh, monstruo de la fortuna!
¿Dónde vas sin luz ni aviso?
Si el fin es morir, ¿por qué
andas rodeando el camino?

LISÍAS
715
Mujer es la que se lamenta
de la fortuna.

CHATO
Un hechizo
tiene que se entra en el alma.

MENÓN
¿Con quién hablará?

SEMÍRAMIS
Contigo,
contigo, fortuna, hablo.

MENÓN
720
Ya me equivocó el aviso.

SEMÍRAMIS
Pero no me has de vencer,
que yo, con valiente brío,
sabré quebrarte los ojos.

MENÓN
Sin luz quedaron los míos
725
al oírlo; rayo fue
esta voz, que mis sentidos
frías cenizas ha hecho
acá dentro de mí mismo.
¡Qué frenesí!, ¡qué locura!,
730
¡qué letargo!, ¡qué delirio!

LISÍAS
Vuélvete.

MENÓN
¿Volver yo
sin haberlo todo visto?
Entra en lo más intrincado.

CHATO
No puedo, porque me intrinco
yo también.

(Sale TIRESIAS.)

TIRESIAS
735
Detén el paso,
oh ignorante peregrino
que de este sagrado coto
osas penetrar el sitio.

CHATO
Espera, Tijeras.

MENÓN
Llamado
740
de mi valor he venido,
aquí, Tiresias, no a hacer
sacrílegos desperdicios
de las leyes de los dioses,
sino, como su ministro
745
yo también, pues soy señor
de esta Provincia, a cumplirlos.
Y así, vengo a que me des
parte de aqueste prodigio
que guardas, para saber
750
si la causa que has tenido
para alterar esta tierra
es religión o delito.

TIRESIAS
En vano lo has intentado,
porque yo no he de decirlo.

MENÓN
755
¿Qué mujer es la que llora
de la fortuna castigos?

TIRESIAS
No sé de ninguna yo,
ni la he hablado ni la he visto.

SEMÍRAMIS
(Dentro.)
¡Ay, infelice de mí!

MENÓN
760
Aquí dentro es el gemido.
Negarlo todo ya es
de tu grave culpa indicio.
Abre esa puerta.

TIRESIAS
Primero
que las llaves, que conmigo
765
están, a hombre humano entregue,
cumpliendo los vaticinios
de mi Diosa, me daré
la muerte; y así, atrevido,
ese lago a mi cadáver
770
le dé sepulcro de vidrio.

(Vase.)

LISÍAS
¡En el lago se arrojó!

CHATO
La última necedad hizo.

MENÓN
Nada me causa pavor.
A romper me determino
775
las puertas. Horrible monstruo
que aquí encerrado has vivido,
sal a ver el Sol.

(Sale SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
¿Quién llama?

MENÓN
Mejor dijera divino
monstruo, pues truecas las señas
780
de lo rústico en lo lindo,
de lo bárbaro en lo hermoso,
de lo inculto en lo pulido,
lo silvestre en lo labrado,
lo miserable en lo rico.

SEMÍRAMIS
785
No menos me admira a mí
confundir, cuando te admiro,
las equivocadas señas
de lo piadoso y lo altivo,
de lo gallardo y lo fuerte,
790
de lo amable y de lo esquivo.

CHATO
Si todos los monstruos son
como aqueste monstruocico,
yo pienso llevarme uno,
dos o tres, o cuatro o cinco.

MENÓN
795
¿Quién eres? Cómo o por qué
aquí encerrada has vivido
me cuenta.

SEMÍRAMIS
Lo que de mí
sé, por lo que otro me dijo,
escucha, bizarro joven,
800
a quien con vergüenza miro,
porque el segundo hombre eres
que hasta hoy cara a cara he visto.
Arceta, una ninfa bella
que en estos campos floridos
805
fue consagrado a Diana,
en todos sus ejercicios
festejada de un amante,
fue pagando con desvíos
las finezas; que lo ingrato
810
sólo en la mujer no es vicio.
Él a este templo de Venus
una y muchas veces vino,
como era madre de Amor,
a rendirle sacrificios.
815
Venus, del culto obligada,
ya que quererle no hizo,
hizo que hallarla pudiese
en el despoblado sitio
de este monte, donde, necio,
820
hizo el mérito delito.
Bajo género de amor
debe de ser en los ritos
suyos -que yo hasta ahora ignoro-
la violencia, si imagino
825
que no quiso como noble
quien como tirano quiso;
pues no es victoria del alma
aquélla que yo consigo
sin la voluntad de quien
830
no me la dé por sí mismo.
De esta especie de bastardo
amor, de amor mal nacido,
fui concepto. ¿Cuál será
mi fin, si éste es mi principio?
835
Mañosamente quejosa,
Arceta se satisfizo
de sus disculpas, bien como
la serpiente que con silbos
halaga para morder;
840
y fue así, pues, divertido,
le aseguró con blanduras,
hasta que rosas y lirios
que él hizo tálamo torpe,
torpe túmulo ella hizo.
845
Diole muerte con su acero,
y, pasando los precisos
términos que estableció
Naturaleza consigo,
llegó severo el infausto,
850
el infeliz, el impío
día de su parto, en tal
horóscopo, según dijo
Tiresias, que estaba todo
ese globo cristalino
855
-por un comunero eclipse
que al Sol desposeerle quiso
del imperio de los días-
parcial, turbado y diviso,
tanto, que entre sí lidiaron,
860
sobre campañas de vidrio,
las tropas de las estrellas,
las escuadras de los signos,
acometiéndose airados
y ensangrentándose a visos.
865
En civil guerra los dioses
vieron este azul zafiro,
en sus ejes titubeando,
desplomado de sus quicios.
Arceta, temiendo más
870
su opinión que su peligro,
sola al monte se salió,
y en el más hondo retiro
llamó a Lucina, que al parto
vino tarde, o nunca vino,
875
pues, víbora humana, yo
rompí aquel seno nativo,
costándole al Cielo ya
mi vida dos homicidios.
Aquí fue donde Tiresias
880
me contó, más indeciso,
de la suerte que me halló.
¡Quién supiera repetirlo!
A los últimos alientos
de Arceta, y a mis gemidos,
885
acudieron cuantas fieras
contiene el monte en su asilo,
y cuantas aves el viento;
pero con fines distintos,
porque las fieras quisieron
890
despedazarnos y herirnos,
y las aves defenderlo,
estorbarlo y resistirlo.
En esta lid nos halló
Tiresias, que había salido
895
a hacer del mortal eclipse
no sé qué astrólogo juicio;
y viendo de fieras y aves,
en dos bandos divididos,
un duelo tan desusado,
900
un tan nuevo desafío,
llegó al lugar, viome en él,
y llevándome consigo,
vio que le seguían las aves,
llevando en garras y en picos
905
de las rústicas majadas
hurtados los lacticinios,
que ser pudiesen entonces
primero alimento mío.
A tanto portento absorto,
910
fue a consultar el divino
oráculo de Venus,
que de esta suerte le dijo:
«Esa infanta alumna es mía,
y como siempre vivimos
915
opuestas Diana y yo,
la ofende ella y yo la libro.
Corrida de ver violada
una ninfa suya, quiso
que las fieras la ocultasen
920
hoy en los sepulcros vivos
de sus vientres; pero yo,
que a defenderla me animo,
porque fui primera causa
que alma y vida la dedico,
925
las aves, como, en efecto,
Diosa del Aire, la envío
a que la defiendan; ellas,
a ley de preceptos míos,
serán desde hoy sus nutrices,
930
trayéndola a aqueste sitio
cada día su alimento,
bien que a costa del aviso
que no sepan nunca de ella
los hombres; porque he temido
935
que Diana ha de vengarse
de mí en ella, y con prodigios
ha de alterar todo el Orbe,
haciendo que sea el peligro
más general su hermosura,
940
que es el don que tiene mío.
Excusa, pues, los insultos,
los escándalos, los vicios,
los alborotos, las ruinas,
las muertes y los delitos
945
que han de suceder por ella,
desque aquí al rey más invicto
haga tirano hasta que
muera en fatal precipicio».
Dijo la Diosa, añadiendo
950
que al yerto cadáver frío
de Arceta lo colocase,
ya en un mármol convertido,
en medio de esa laguna.
Todo Tiresias lo hizo,
955
y, así, en aquesta prisión
tantos años me ha tenido
sin que sepa más de aquello
sólo que enseñarme quiso;
y como en la lengua siria,
960
quien dijo pájaro dijo
Semíramis, este nombre
me puso por haber sido
Hija del Aire y las aves,
que son los tutores míos.
965
Pues que tú, gallardo joven,
hoy la cárcel has rompido
que fue mi centro, te ruego
que allá me lleves, contigo,
donde yo, pues advertida
970
voy ya de los hados míos,
sabré vencerlos; pues sé,
aunque sé poco, que impío
el Cielo no avasalló
la elección de nuestro juicio.
975
Esto postrada te ruego,
esto humillada te pido,
como mujer te lo mando,
como esclava lo suplico,
porque, si hoy la ocasión pierdo
980
de verme libre, mi brío
desesperado sabrá
darse la muerte a sí mismo,
donde la misma razón
de excusar mi precipicio
985
será la que le apresure;
pues nada se vio cumplido
más presto que lo que el hombre
que no fuese presto quiso.

MENÓN
Alza, Semíramis bella,
990
del suelo, porque es indigno
que esté en el suelo postrado
todo el Cielo que en ti he visto.
Prodigiosamente hermosa
eres, y aunque en ti previno
995
el hado tantos sucesos,
ya tú doctamente has dicho
que puede el juicio enmendarlos:
¡dichoso el que llega a oírlos!
Y así, Semíramis, hoy
1000
he de llevarte conmigo
donde tu hermosura sea,
aún más que escándalo, alivio
de los mortales.

SEMÍRAMIS
Adiós,
tenebroso centro mío;
1005
que voy a ser racional
ya que hasta aquí bruto he sido.

MENÓN
Ea, vuelve tú a guiarnos.

CHATO
Yo era un tonto, y lo que he visto
me ha hecho dos tontos. No sé
1010
si he de acertar el camino.

LISÍAS
¿Contigo la llevas?

MENÓN
Sí.

LISÍAS
¡Plega a Júpiter...

MENÓN
¿Qué? Dilo.

LISÍAS
...que, gusano humano, no
labres tu muerte tú mismo!

[FIN DE LA PRIMERA JORNADA]

[Jornada II]

Salen MENÓN y SEMÍRAMIS, de villana.

MENÓN
1015
En esta apacible quinta,
adonde el Mayo gentil
los países que el Abril
dejó bosquejados pinta,
aunque en esfera sucinta
1020
para el Sol de tu hermosura,
cuya luz ardiente y pura
vence al rosicler del día,
bella Semíramis mía,
es donde estarás segura,
1025
en tanto, ¡ay de mí!, que yo
vuelvo a la Corte a asistir.

SEMÍRAMIS
¿Luego no tengo que ir
contigo a la Corte?

MENÓN
No.
Mi amor tus hados temió,
1030
y así, aquí a vivir disponte,
pues este florido monte,
verde emulación de Atlante,
no está dos millas distante
de Nínive, su horizonte.
1035
Y así, sin que los divida
más que esa punta elevada,
que está de nubes tocada
y de flores guarnecida,
en ese traje vestida
1040
por sus campos te divierte;
que yo, mi bien, vendré a verte
cada noche.

SEMÍRAMIS
Bien, Menón,
muestras así cuánto son
los acasos de mi suerte
1045
vasallos de tu albedrío;
pues el mío en este día
sólo hacerme compañía
es lo que tiene de mío.

MENÓN
Bien de tus finezas fío
1050
todo aquese rendimiento,
y bien de mi pensamiento
fío que te le merece,
pues sólo a vivir se ofrece
a tanta hermosura atento.
1055
Tú a mi amparo agradecida
y con mi amor enojada,
mi amparo te halló obligada
y mi amor te halló ofendida.
Dijísteme que tu vida
1060
hija de un delito era
de amor, y que, así, no era
posible tener amor
a quien primero tu honor
que su gusto no quisiera.
1065
Palabra de ser tu esposo
te ofrecí, con que no alcanza
mi fe más que la esperanza
de que seré tan dichoso
si en este estado amoroso
1070
hoy a la Corte me voy,
y dejo tu beldad hoy;
aquí bien me ha disculpado
el ver cuán amenazado
de tus influjos estoy.
1075
Yo no me puedo casar
-que esto es obediencia y ley-
sin dar cuenta de ello al Rey.
Mientras lo voy a tratar
y lo vuelvo a efectuar,
1080
que en esta quinta te estés,
prevención, no prisión es,
aunque todo lo es, señora;
que no he de negarte ahora
lo que has de saber después.
1085
Pues si ocultarte pudiera,
tanto mi amor te ocultara,
que ni el Sol viera tu cara
ni el aire de ti supiera.
Si hacerla pudiera, hiciera
1090
una torre de diamante,
y para que más constante
fuese, Semíramis bella,
a todas las llaves de ella
quebrara luego al instante.
1095
Pero esto es encarecer
mis afectos, y no más;
que dueño, mi bien, serás,
llegando mi esposa a ser,
de alma, vida, honor y ser,
1100
que mal hoy de tu lealtad,
para mi seguridad,
yo, Semíramis, pretendo
tener las llaves, teniendo
tú las de mi libertad.

SEMÍRAMIS
1105
Tan sagrado es el preceto
tuyo, que, humilde y postrada,
vivir del Sol ignorada,
y aun de mí misma, prometo.
Yo de mí misma a este efeto
1110
no sabré; porque si a mí
yo me pregunto quién fui,
yo a mí me responderé
que yo no lo sé, e iré
a preguntártelo a ti.

MENÓN
1115
Los villanos que vinieron
de Ascalón para servirte,
aquí podrán divertirte,
pues tanto gusto te dieron.

SEMÍRAMIS
Es verdad, porque ellos fueron
1120
en quien lisonja hallé alguna,
cuantas veces importuna
atormenta mis cuidados
la tormenta de mis hados
y el rigor de mi fortuna.

(Sale LISÍAS.)

LISÍAS
1125
Ya, señor, la gente espera
que contigo ha de partir.

MENÓN
¡Oh, quién se pudiera ir
de suerte que no se fuera!
Adiós, dueño mío, y espera
1130
que presto a verte vendrá
quien sin ti y sin alma va,
aunque siempre será tarde.

SEMÍRAMIS
Júpiter tu vida guarde.

MENÓN
Y la tuya aumente.

(Vanse MENÓN y LISÍAS.)

SEMÍRAMIS
Ya,
1135
grande pensamiento mío,
que estamos solos los dos,
hablemos claro yo y vos,
pues sólo de vos confío.
Mi albedrío, ¿es albedrío
1140
libre o esclavo? ¿Qué acción,
o qué dominio, elección
tiene sobre mi fortuna,
que sólo me saca de una
para darme otra prisión?
1145
Confieso que agradecida
a Menón mi voluntad
está; pero ¿qué piedad
debe a su valor mi vida
de un monte a otro reducida?
1150
Aunque, si bien lo sospecho,
la causa es que de mi pecho
tan grande es el corazón,
que teme, no sin razón,
que el mundo le viene estrecho,
1155
y huye de mí. En fin, ¿jamás
más que un bruto no he de ser?
¡Cielos! ¿No tengo de ver,
sino imaginar no más,
cómo es el vivir?

CHATO
(Dentro.)
Sí harás.

SEMÍRAMIS
¿Quién me ha respondido?

SIRENE
1160
(Dentro.)
Dios,
que en eso el mundo a los dos
oirá.

CHATO
(Dentro.)
Sí oirá; que ya sé...

SEMÍRAMIS
Si hablas conmigo, di qué.

CHATO
(Dentro.)
Que todo el mundo con vos
1165
no se podrá averiguar,
porque sois una atrevida;
pero costaraos la vida.

SEMÍRAMIS
Ya me deja este pesar
que temer y que dudar.

SIRENE
1170
(Dentro.)
El mismo Rey sabrá presto
quién sois.

SEMÍRAMIS
En dudas me ha puesto
una cosa.

CHATO
(Dentro.)
Claro está;
pero a alguna pesará
más que a mí.

SIRENE
¡Ay de mí!

(Sale SIRENE huyendo, y CHATO tras ella.)

SEMÍRAMIS
¿Qué es esto?

CHATO
Un poco es.

SEMÍRAMIS
1175
Mirad que yo
estoy aquí.

CHATO
Y aun por eso,
si la verdad os confieso,
quisiera que ahora no
me veáis, cuando agora llego
el garrote.

SEMÍRAMIS
1180
¿No os tenéis?

CHATO
Dejadla pegar, veréis
con la gracia que la pego.

SIRENE
Tenle, señora.

SEMÍRAMIS
Mirad...

CHATO
Éste ya está levantado,
1185
y ha de caer hacia algún lado;
porque no os coja, apartad,
que así quedarme no es bien
toda mi vida, señora.

SEMÍRAMIS
Pues ¿por qué reñís ahora?

SIRENE
Yo lo diré.

CHATO
1190
Yo también.

SIRENE
No lo habéis vos de decir,
porque sos un embustero.

CHATO
No me quedo a vos zaguero
en materia de embustir.

SIRENE
Yo hablaré.

CHATO
1195
No, sino yo.

SIRENE
No conviene.

CHATO
Sí conviene.

SEMÍRAMIS
Decid vos. Callad, Sirene.

CHATO
Oíd si tengo causa o no.
Finalmente quiso Dios,
1200
como digo de mi cuento,
si no lo habéis por enojo,
que al vivir en nueso puebro
cuando allí estuvo el Rey Nino,
le dieron alojamiento
1205
en nuesa casa a un soldado,
cariñoso por extremo,
pues, desde el primer instante
que entró, nos entró diciendo
que abrazaba en cortesía,
1210
si en ella se abraza recio.
He aquí que Menón se estuvo
algunos días, primero
que despachase la gente;
he aquí que el soldado nueso
1215
también se estuvo; llegó
de la despedida el tiempo;
fuéronse todos y a él solo
le pareció que era presto.
Estúvose un poco más
1220
que los otros, que, en efecto,
quien no hace más que otro, más
no vale, dice un proverbio.
Mostrábale mala cara
yo (bastaba la que tengo),
1225
y buena Sirene, si es
que la suya puede serlo.
Él, que no estaba muy ducho
en entender bien a gestos,
el de Sirene entendía,
1230
y no el mío. Con aquesto,
comía como un descosido;
que es poco como un hambriento.
Harto ya, o por no hacer falta
en la guerra, trató luego
1235
de partirse; mas mandó
que le vengamos sirviendo.
Bien pensé yo, y pensé mal,
que fuera la ausencia medio
para que el señor soldado
1240
nos dejara: pues fue yerro;
que entrando a comer ahora
me le hallé en casa diciendo:
«¿Era hora de venir,
amigo? Un siglo ha que espero».
1245
No habré palabra; que diz
que el reñir no es buen acuerdo
a las horas del comer.
Comimos, y él muy contento
se fue hasta hora de cenar
1250
a pasear por esos cerros.
Yo, en viéndome solo, dije:
«¡Ah, Sirene!, ¿cómo es esto?
¿Fuera de las cinco leguas
tiene aqueste alojamiento
1255
jurisdicción?». Ella entonces
me dijo que, si la aprieto,
que ha de huir de mí. «Sí harás»,
la dije un poco más recio;
y aquí comenzó el amago.
1260
Viole, y dijo: «Sobre eso
el mundo nos ha de oír».
«Sí oirá, dije, porque es cierto
que no se ha de averiguar
con vos todo el mundo entero,
1265
porque sos una atrevida».
«El Rey, dijo, ha de saberlo».
«Sí sabrá, la respondí;
pero pesarale de ello
más a otro»; y cayó el amago.
1270
Dio gritos, vino corriendo,
llegasteis vos, y quedóse
por hoy remitido el pleito,
hasta que el señor soldado
venga y diga qué hay en esto.

SEMÍRAMIS
1275
¡Cuánto, si ahora estuvieran
con gusto mis pensamientos,
de aquesta simplicidad
me riera! Mas no puedo;
que fuera hacer de la risa
1280
desaire a mis sentimientos.

(Vase.)

CHATO
Fuese sin hablar palabra.
¿Si es el soldado su deudo?

SIRENE
¿Qué había de hablar a un hombre
que tiene tan mal pergeño,
1285
que de su mujer legítima
aún es malo lo que es bueno?

CHATO
¿Pues es bueno que otro coma
y yo calle?

SIRENE
Deteneos.
Si este es un pobre soldado,
1290
¿no ha de buscar su remedio?

CHATO
¿Digo yo que no le busque?
Mas búsquele en el infierno.

SIRENE
¿Por qué no le decís vos
que se vaya?

CHATO
No me atrevo.

SIRENE
1295
Pues, si vos no os atrevéis,
¿qué puedo hacer yo?

CHATO
Atreveros,
y decirle que se vaya;
que por vos lo hará más presto.

SIRENE
¿Yo decirle tal? ¡Mal año!

(Vase.)

CHATO
1300
Será por tenerlo bueno.
¿Qué haré yo de este soldado?
Vulcano, a ti me encomiendo
dímelo tú, pues que tú
eres dios que entiendes de esto.

(Vase, y salen MENÓN y NINO por otra puerta, y gente.)

MENÓN
1305
Hasta llegar a tus plantas,
que son mi centro y esfera,
violento diré que estuve.

NINO
Con bien, noble Menón, vengas.
Alza del suelo; a mis brazos,
1310
que son centro tuyo, llega.
¡Oh, cuántas veces mi amor
te ha culpado tanta ausencia!

MENÓN
¿Cómo en Nínive te hallas?

NINO
Muy mal hallado se muestra
1315
mi corazón en el blando
monstruo que en la paz se engendra.
Por ser imagen la caza
de la guerra, salgo a ella;
y, así, para aquesta tarde
1320
los monteros se prevengan.
¿Cómo la gente partió?

MENÓN
Rica, señor, y contenta.

NINO
Y dime, ¿Ascalón no es
una provincia muy bella?

MENÓN
1325
Es dádiva de tu mano:
no hay más con qué la encarezca.
Fuera de que, cuando no
fuese fértil y opulenta
de cuantos dones reparte
1330
pródiga, Naturaleza,
todo lo fuera, señor,
por un tesoro que en ella
he descubierto, que a ti
traición negártelo fuera.

NINO
¿Qué tesoro?

MENÓN
1335
Una mujer
prodigiosa.

NINO
¿Encarecéis
una mujer por tesoro?

MENÓN
Sí, señor.

NINO
Por más que sea
bella y sabía, que son partes
1340
que hacerla pueden perfecta,
¿será más de una mujer?

MENÓN
Más será.

NINO
¿De qué manera?

MENÓN
Siendo un asombro, un prodigio.
Y así, me has de dar licencia
1345
para pintártela, siendo
hoy el lienzo tus orejas,
mis palabras los matices
y los pinceles mi lengua.
Estaba de toscas pieles...
(Dentro.)
¡Plaza, plaza!

NINO
1350
Tente, espera;
no prosigas la pintura,
hasta que quién causa sepas
ese rumor que he sentido.

MENÓN
Mi señora la Princesa
1355
de su cuarto pasa al tuyo,
y ya en esta sala entra.

(Salen IRENE y SILVIA.)

IRENE
A daros la bienvenida,
o recibimos pudiera...

MENÓN
Guárdeos el Cielo, aunque ya
1360
tarde lo uno y lo otro sea.

IRENE
Dame, gran señor, tu mano.

NINO
¡Oh, Irene divina y bella!,
bien este favor merece
mi amor.

IRENE
No me lo agradezcas;
1365
que una pretensión me trae.

NINO
¿Qué habrá que negarte pueda?
Sin saberla, la concedo;
di ahora, pues.

IRENE
Ya te acuerdas
que en la batalla de Lidia
1370
quedé en el campo por muerta,
que me dio vida un soldado
y me llevó hasta mi tienda.
Pues este soldado, ahora,
por no volverse a su tierra
1375
sin que el socorro le pague,
me ha hecho contigo tercera
de su pretensión.

NINO
¿Qué ha sido?

IRENE
Servirte, señor, intenta
en la Corte.

NINO
Tú, después,
1380
infórmate de quién sea,
y, conforme a su persona,
oficio en mi casa tenga.

IRENE
Silvia.

SILVIA
Señora...

IRENE
Un criado
di que le dé la respuesta.
1385
(Vase SILVIA.)
Con esto, señor, si estás
divertido en tus diversas
obligaciones, no es justo
que estorbe. Dame licencia.

NINO
Nunca tú, Irene, has podido
1390
estorbar, y más en esta
ocasión, donde no son
los despachos la materia
que se trata; antes ahora
estimo que a tiempo vengas
1395
en que, escuchando a Menón,
algún rato te diviertas,
porque pintándome está
una divina belleza;
no perturbemos ahora
1400
al gusto con que lo cuenta.
Prosigue de esa hermosura
muy por extenso las señas.

IRENE
Sí, señor, y yo también
me holgaré ya de saberlas.

MENÓN
1405
Ya no podré yo decirlas;
que retórica muy necia
será, habiendo vos llegado,
que otra hermosura encarezca.

NINO
La que es deidad no es mujer,
1410
ni hace número con ellas.
Irene es deidad. Menón,
di lo que dices, y piensa
que será ofenderla más
la atención de no ofenderla.

IRENE
1415
Si no os riñera mi hermano,
yo de otra suerte os riñera.
Decid; que yo ser no puedo
para nada consecuencia.

MENÓN
Sí haré.
(Aparte.)
(¿Qué temo, si ya
1420
poco importa que se ofenda?)
Digo, señor, que en el centro
hallé de una oscura cueva
bruto el más bello diamante,
bastarda la mejor perla,
1425
tibio el más ardiente rayo,
y la más viva luz, muerta.
Estaba de toscas pieles
vestida, para que hicieran
lo inculto y florido, a un tiempo,
1430
armonía más perfecta;
bien como un bello jardín
en una rústica selva
más bello está cuando está
de la oposición más cerca.
1435
Suelto el cabello tenía,
que en dos bien partidas crenchas,
golfo de rayos, al cuello
inundaba, y de manera
con la libertad vivía
1440
tanta república de hebras
ufana, que, inobediente
a la mano que las peina,
daba a entender que el precepto
a la hermosura no aumenta,
1445
pues todo aquel pueblo estaba
hermoso sin obediencia.
Ni bien rubio, ni bien negro
su variado color era,
sino un medio entre los dos,
1450
como en la estación primera
del día luces y sombras
confusamente se mezclan,
que ni bien sombras ni luces
se distinguen; así, hecha
1455
del azabache y del oro
una mal distinta mezcla,
crepúsculo era el cabello,
siendo sus neutrales trenzas
para ser negras, muy rubias,
1460
para ser rubias, muy negras.
No de espaciosa te alabo
la frente; que, antes en esta
parte sólo, anduvo avara
la siempre liberal maestra,
1465
y fue, sin duda, porque
queriendo, señor, hacerla
de una nieve que hubo acaso,
la hubo de dejar pequeña,
porque no le fue posible
1470
que entre la más pura y tersa
se hallase ya un poco más
de una nieve como aquella.
Una punta del cabello
suplía la falta, y era
1475
que a las cejas acechaba,
como diciendo: «estas cejas
hijas son de mi color,
y quiero bajar por ellas,
porque el amor no se alabe
1480
de que las llevó por muestra».
Los ojos negros tenía:
¿quién pensara, quién creyera
que reinasen en los Alpes
los etíopes? Pues piensa
1485
que allí se vio, pues se vieron
de tanta nevada esfera
reyes dos negros bozales,
y tan bozales que apenas
política conocían.
1490
Su barbaridad se muestra
en que mataban no más
que por matar, sin que fuera
por rencor, sino por uso
de sus disparadas flechas.
1495
Para que no se abrasasen
los dos en civiles guerras,
su jurisdicción partía,
proporcionada y bien hecha,
una valla de cristal,
1500
sin que zozobrase en ella
la perfección, siendo así
que la nariz más perfecta,
en el mar de las facciones
escollo es, donde las velas
1505
del bajel de la hermosura
corren la mayor tormenta.
De sus mejillas la tez
era otra unión de diversas
colores. ¿Viste la rosa
1510
más encendida y sangrienta
en la púrpura de Venus?
¿La azucena viste en ella
con el candor de la Aurora?
Pues tú allá te considera
1515
esa azucena, esa rosa,
ajadas entre sí mesmas,
y sus mejillas verás
al mismo instante que veas
a la rosa desteñida,
1520
o teñida la azucena.
La boca, corte del alma,
donde la hermosura reina,
ya severamente grave,
ya dulcemente risueña,
1525
era, no digo una joya
de corales y de perlas
-que esta alabanza común
ya es particular ofensa-,
sino un archivo de todo
1530
cuanto la Naturaleza
pudo asegurar; y así
grande hubo de ser por fuerza.
El cuello, blanca columna
que este edificio sustenta,
1535
era de marfil al torno,
de cuya hermosa materia
sobró para hacer las manos,
a emulación de sí mesma.
Este, pues, monstruo divino,
1540
Venus mandó que estuviera
oculto, porque Diana
le amenazó con tragedias.
Nació de una ninfa suya,
y, entregándola a las fieras,
1545
la defendieron las aves,
de quien el nombre conserva,
pues Semíramis se llama,
que quiere en la siria lengua
decir la Hija del Aire.
1550
Éste es su nombre y sus señas.

NINO
Tú la has pintado de suerte,
y de suerte encarecerla
has sabido, que ya al más
dormido efecto despiertas
1555
para que verla desee;
y en mí es esto de manera,
Menón, que deseo tanto
el verla, que no he de verla;
porque quiero hacer por ti
1560
una tan grande fineza,
como el excusar, Menón,
que tan bien no me parezca.
El primor de la pintura
quiero pagártele a renta:
1565
veinte talentos te doy,
que a ella en mi nombre le ofrezcas.
Pero quiérote advertir
que en tu vida no encarezcas
hermosura a poderoso,
1570
si enamorado estás de ella,
porque quizá no hallarás
otro que vencerse sepa;
y alabar lo que se ama
puede ser que sea fineza,
1575
pero no puede dejar
de ser fineza muy necia.

(Vase.)

IRENE
¿Qué retórico orador,
qué enamorado poeta
os dio para esa pintura
1580
tantas rosas y azucenas,
tanto oro, tanto marfil,
tanta nieve, tantas perlas?

MENÓN
Todo esto fue desvelar,
llegando vos, la sospecha
del Rey.

IRENE
1585
Y antes que llegase,
¿por qué fue el encarecerla
tanto, que ya la atención
a oír estaba dispuesta?

MENÓN
Porque el modo del hallarla,
1590
que no oisteis, le hizo fuerza
para que se la pintara.

IRENE
¡Buena disculpa!

MENÓN
¿No es buena?

IRENE
Sí debe de serlo; pero
aunque yo quiera creerla,
no puedo.

MENÓN
¿Por qué?

IRENE
1595
Porque
acción, semblante, ni lengua
no os disculpa como a quien
tiene gana que le crean,
sino como a quien no importa;
1600
y para mí mejor fuera
no disculparos que no
disculparos con tibieza.

MENÓN
¡Vos desconfianza!

IRENE
¿Quién
os dijo que yo la tenga?

MENÓN
Los celos que...

IRENE
1605
¿Qué son celos?
Callad; que es segunda ofensa.
Una llave que tenéis
de mis jardines, ¿qué es de ella?

MENÓN
Yo os la volveré, y estimo
1610
de miraros tan exenta
de los celos, pues con eso
podré...

IRENE
No podréis. La lengua
tened, porque habrá sin mí
quien castigue esa soberbia.

MENÓN
¿Sin vos?

IRENE
Sí.

MENÓN
1615
¿Pues puede haber
quien sin vos a mí me ofenda?

(Sale ARSIDAS.)

ARSIDAS
Yo, Menón, vengo buscándoos,
por ser vos a quien apelan
mis fortunas del piadoso
1620
tribunal de Irene bella.

MENÓN
En mala ocasión venís;
después podréis dar la vuelta.

IRENE
Haced lo que el Rey os manda;
que no viene sino en buena.

MENÓN
1625
Yo lo haré. Venid conmigo.

IRENE
Ved que es mía esta encomienda.

MENÓN
(Aparte.)
(¡Cuánto hay en una hermosura
de quererla o no quererla!)

(Vase.)

IRENE
(Aparte.)
(¡Ah, vil!; ah, traidor, qué mal
1630
me pagas lo que me cuestas!)

(Vase.)

ARSIDAS
¿Qué es esto, cielos? Mas no
es tiempo de que me atreva
ni aun a pensarlo, porque
el que se toma licencia
1635
para quejarse sin tiempo
pierde el respeto a la queja,
y es el tenerla desdicha,
sin mérito de tenerla.

(Vase, y salen FLORO y SIRENE.)

FLORO
¿Eso pasó mientras yo
1640
al monte salí un momento?

SIRENE
Sí, Floro del alma mía;
y así, buscándote vengo
para decirte que, aunque
él con enojo o con ruego
1645
que te vayas diga, no
te vayas.

FLORO
Ya te obedezco.

SIRENE
Por esto te doy los brazos.

(Sale CHATO.)

CHATO
¡Que siempre llego a mal tiempo!

FLORO
Tropezó, y llegué a tomarla.

CHATO
1650
Claro está que en el tropiezo
suyo había de estar.

SIRENE
Yo...

CHATO
No os disculpéis; yo me huelgo
que os abrace; porque si
cuando vino hizo lo mesmo,
1655
en señal de que se va
dadle otro abrazo en el precio.

FLORO
Antes llegué a preguntarla
qué es lo que cenar tenemos.

CHATO
¿Quién os mete en pescudallo
1660
si vos no habéis de traello?
Y ya que en aquesto habramos,
decidme, así os guarde el Cielo:
¿es la boleta perpetua,
o al quitar, la que allá os dieron?

FLORO
1665
Aquí está, y ella no dice
hasta cuándo.

CHATO
Soy un necio.
Pensé que sí.

FLORO
No os merece
mi trato esa duda. Cierto
que sois desagradecido,
1670
pues cuando un hombre está haciendo
por vos todo lo que puede,
le tratáis con tal despego.

CHATO
Pues vos, ¿qué hacéis por mí?

FLORO
Honraros
en vuestra casa, teniendo
1675
un soldado que en la Batria,
la Siria, el Peleponeso,
la Prepóntida y la Libia
tantas hazañas ha hecho.
Venid, Sirene, no hagáis
1680
caso de ese majadero.

CHATO
Ella os obedecerá,
o la mataré sobre eso.
Id, no hagáis caso de mí,
pues el señor hazañero
1685
lo manda, habiendo hecho hazañas
en la Sucia, Pieldequeso,
Prepolente y Sielicia.

SIRENE
Si vos no tenéis esfuerzo
para decir que se vaya,
¿tengo yo culpa?

CHATO
1690
No, cierto;
yo la tengo, claro está.

(Sale SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
¿Siempre habéis de estar riñendo?

CHATO
No hay otra cosa que hacer.

TODOS
(Dentro.)
¡Qué desdicha!

IRENE
¿Qué es aquello?

MENÓN
1695
(Dentro.)
En lo intricado del monte
se ha metido.

NINO
(Dentro.)
¡Piedad, cielos!

CHATO
Yo no lo sé; pero allí
entre la maleza veo
venir corriendo un caballo.

SEMÍRAMIS
1700
Volando es, que no corriendo.

MENÓN
(Dentro.)
¡Corred todos!

TODOS
(Dentro.)
¡Qué tragedia!

OTROS
(Dentro.)
¡Qué desdicha!

IRENE
(Dentro.)
¡Acudid presto!

SEMÍRAMIS
Nadie le alcanza; ¿qué mucho,
si se deja atrás el viento?
1705
¿Cómo pudiera el valor
que está brotando en mi pecho
dar vida al gallardo joven
que se despeña? Mas esto
no quiere pensarse. Suelta
este bastón.

CHATO
1710
Ya le suelto.

(Quítale el bastón a CHATO y vase.)

SIRENE
¿Qué intentará?

CHATO
¡Qué sé yo!
Pero sí sé, pues que veo
que al encuentro le ha salido
veloz, y enredando luego
1715
entre los pies del caballo
mi garrote, dar le ha hecho
de ojos; con que, finalmente,
o ya el choque o ya el despeño
se ha trocado a una caída.

SIRENE
¿Hay tal marimacha?

CHATO
1720
Luego
que de pellejos cargada
la vi en el lance primero,
dije: «aquesta tiene cara
de echar caballos al suelo».

NINO
1725
(Dentro.)
¡Válgame júpiter santo!

SIRENE
El Rey es.

CHATO
Pues a escondernos,
que haberle visto caer
quizá será sacrilegio.

SIRENE
Vamos de aquí huyendo.

CHATO
Vamos.

(Vanse.)
(Salen NINO y SEMÍRAMIS.)

NINO
1730
¿Quién eres, prodigio bello,
de amor divino milagro?
Mas en dudarlo te ofendo;
no me lo digas que ya
tu beldad me está diciendo
1735
que eres deidad de estos montes;
cuál de ellas dudo; di presto.

SEMÍRAMIS
Ni sé quién soy, ni es posible
decírtelo, porque tengo
aprisionada la voz
1740
en la cárcel del silencio.
Basta saber que soy una
mujer tan feliz, que puedo
haberos dado la vida,
¡oh, generoso mancebo!,
1745
cuyo semblante, no sé
por qué secreto misterio,
a amor y a veneración
me está provocando a un tiempo.

NINO
Espera, pues.

SEMÍRAMIS
Aventuro
1750
mucho si aquí me detengo.

NINO
¿En qué?

SEMÍRAMIS
En que me conozcan...

MENÓN
(Dentro.)
Hacia esta parte fue.

IRENE
(Dentro.)
Presto,
lleguemos donde se oculta,
por si peligra.

SEMÍRAMIS
...Y en que esos
que os siguen me vean.

NINO
1755
¿Por qué?

SEMÍRAMIS
Porque licencia no tengo
de dejarme ver.

NINO
¿Quién puso
a la hermosura preceptos,
siendo así que la hermosura
1760
siempre es libre y sin imperio?

SEMÍRAMIS
Nada os puedo responder.
(Aparte.)
(Huiré al monte; que no quiero
que piense Menón jamás
de mí que no le obedezco.)

(Vase.)

NINO
1765
Espera, detente, aguarda,
prodigioso monstruo bello;
que tras ti...

(Salen MENÓN, LISÍAS, ARSIDAS, IRENE y SILVIA.)

ARSIDAS
Señor...

LISÍAS
Señor...

MENÓN
Perdona a nuestros deseos
haber tan tarde llegado
1770
donde nunca fuera presto.

IRENE
En albricias de tu vida,
mi vida y alma te ofrezco.
¿Cómo te sientes?

NINO
No sé,
no sé, ¡ay de mí!, lo que siento.
1775
No el golpe de la caída
me aflige; otro más violento
es el que siento en el alma;
porque es un ardiente fuego,
es tan abrasado rayo,
1780
que, sin tocar en el cuerpo,
ha convertido en cenizas
el corazón acá dentro.
No os admiréis de que pase
de un despeño a otro despeño
1785
tan aprisa: Amor es Dios,
y en Dios nunca se da tiempo.
Discurrid de aqueste monte
los enmarañados senos;
que al que una deidad humana
1790
en él hallare primero
y la traiga a mi presencia,
grandes mercedes le ofrezco.
Por que no dudéis las señas,
villano es el traje, pero
1795
tan noblemente villano,
que su Rey le rinde el pecho.
Pero para qué, ¡ay de mí!,
en pintarla me detengo,
si en viéndola, diréis todos:
1800
«Este es el hermoso incendio
que abrasó al Rey». Mas ¿qué mucho,
si es de estas selvas la Venus,
la Diana de estos bosques,
la Amaltea de estos puertos,
1805
la Aretusa de estas fuentes,
y la ella de todo ello?
Que hasta que dije lo más
todo lo demás es menos.
Busquémosla divididos;
1810
que yo he de ser el primero
que estas ásperas montañas
examine fresno a fresno,
hoja a hoja y piedra a piedra.
Mas mirad lo que os advierto:
1815
que, aunque sintáis abrasaros
al mirarla, mis deseos
licencia os dan de morir,
mas no de morir contentos.

(Vase.)

IRENE
Yo la segunda seré
1820
que de esta montaña el centro
discurra en alcance suyo

(Vase.)

SILVIA
Todas haremos lo mesmo.

(Vase.)

UNOS
(Dentro.)
¡Al monte!

OTROS
(Dentro.)
¡Al valle!

OTROS
(Dentro.)
¡Al llano!

ARSIDAS
¡Oh, si quisiesen los Cielos,
1825
pues ya besé al Rey la mano,
honrado en un noble puesto,
que hoy empezase obligando,
pues hoy empecé sirviendo!

(Vase.)

UNOS
(Dentro.)
¡Al valle!

OTROS
(Dentro.)
¡A la selva!

UNOS
(Dentro.)
¡Al llano!

MENÓN
1830
Celos, ¿qué haréis sucedidos,
si pensados matáis, celos?
¡Quién dijera si fuera ella!

LISÍAS
Yo te lo diré bien presto.

(Vase y sale CHATO.)

MENÓN
¡Ay de mí!, que de pensarlo
1835
a dar un paso no acierto.

CHATO
Consejo muda el prudente,
oí decir, a un discreto;
y pues ya prudente soy,
quiero mudar de consejo,
1840
y no huir del Rey; mas antes
pedirle he que me dé premio,
pues era mío el garrote
con que a su majestad dieron
la vida. ¡Digo!

MENÓN
Hacia aquí
1845
ruido entre estas hojas siento.
¡Chato!

CHATO
¡Señor!

MENÓN
¿Sabes dónde
Semíramis está?

CHATO
Pienso...
¡seis maravedís!, no sé
dónde.

MENÓN
¡Ay de mí!

CHATO
Empero
1850
bien, señor, me podréis dar
albricias de lo que ha hecho,
si la queréis bien; porque ella
y yo somos, sí, por cierto,
los que al Rey la vida dimos,
1855
yo mi garrote poñendo
y ella su manofitura.

MENÓN
Calla, calla, que me has muerto.

(Al exclamar, da una manotada a CHATO.)

CHATO
¿Yo os he muerto? Vos a mí.
¿No sabéis qué parece esto?
1860
Cuando uno pisa un pie a otro,
y se queja él el primero.

MENÓN
Ya a mí el buscarla me toca
más que a todos, que si llego
a hallarla antes, yo sabré
1865
ocultársela al deseo
del Rey. ¡Ay, corazón!, pues
de ti mil sabios dijeron
que sabes Astrología
y adivinar, yo te dejo
1870
la elección de mis acciones.
Llévame tú dónde, ¡ah, cielos!,
mi bien está. Aquestos pasos
tú los das, y yo me muevo.

(Vase.)

CHATO
¡Cielos! ¿Qué habrá en este monte
1875
que todos andan revueltos?

(Sale SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
Ocultarme por aquí
de tanta gente quisiera,
para que nunca pudiera
quejarse Menón de mí.
¡Chato!...

CHATO
¡Señora!

SEMÍRAMIS
1880
¿Sabrás
si la gente se ausentó
que andaba en el monte?

CHATO
No,
antes pienso que ahora hay más.

SEMÍRAMIS
No digas que por aquí
1885
me viste, a nadie, pasar.

(Sale MENÓN.)

MENÓN
Por aquí la he de buscar,
si la hallase por aquí...
Pero, ¡cielos!, ¿no es aquélla?
Asegúrome mis celos.

(Sale ARSIDAS.)

ARSIDAS
1890
Pero, ¿no es aquélla, ¡cielos!,
si advierto en las señas de ella?

SEMÍRAMIS
Advierte...

CHATO
Di.

SEMÍRAMIS
Ahora mi suerte
me esconde en aquesta parte.

CHATO
Ya es imposible ocultarte,
1895
porque ya han llegado a verte.

MENÓN
¡Arsidas!

ARSIDAS
¡Menón!

MENÓN
(Aparte.)
(¡Oh impío
cielo!)

CHATO
(Aparte.)
(¿De qué este soldado
tanto a Menón ha turbado?
Debe de ser como el mío.)

MENÓN
1900
¿A dónde vas por aquí?

ARSIDAS
A buscar una deidad vengo...

CHATO
(Aparte.)
(¿No lo digo yo?)

ARSIDAS
pues tengo
las señas que en ella vi.

MENÓN
Yo, supuesto que aquí habemos
1905
llegado a un tiempo los dos,
la llevaré. Id con Dios.

ARSIDAS
Los que servimos tenemos,
y más con obligación,
obligación de buscar
1910
ocasiones de agradar.
Yo he de llevarla, Menón.

CHATO
(Aparte.)
(Llévesela!)

MENÓN
Si he llegado
yo, ¿no son vanos desvelos?

SEMÍRAMIS
¿Qué soldado es éste, cielos?

CHATO
1915
Otro como mi soldado.

MENÓN
¿Pues a competir conmigo
vuestra arrogancia se atreve?

CHATO
(A MENÓN.)
Déjala que se la lleve,
pues no va a comer contigo.

ARSIDAS
1920
El Rey el justo poder
me dio; y pues la pude hallar,
conmigo la he de llevar.

MENÓN
Y yo la he de defender.

SEMÍRAMIS
Mi bien, mi señor, mi dueño,
¿qué es esto?

ARSIDAS
1925
De tu intención
ya aquestos cariños son
otro indicio no pequeño.

MENÓN
Y yo la muerte os daré,
Pues, ya que aquesto escucháis,
1930
nunca decirlo podáis.

SEMÍRAMIS
¡Ay de mí, infeliz!

ARSIDAS
Sabré
también defenderme yo.

MENÓN
Huye, Semíramis bella.

SEMÍRAMIS
¿Qué es huir mi altiva estrella?

CHATO
1935
¿Quién mayor necedad vio?

NINO
(Dentro.)
A aquel ruido acudid presto.

IRENE
(Dentro.)
Hacia allí las voces son.

(Salen NINO, IRENE, SILVIA y criados.)

MENÓN
¡Qué horror!

NINO
¿Qué es esto, Menón?

ARSIDAS
¡Qué dicha!

IRENE
Arsidas, ¿qué es esto?

ARSIDAS
1940
Esta divina hermosura...

MENÓN
Esta divina belleza...

ARSIDAS
...hallé yo en esta aspereza.

MENÓN
...vi al pie de esta peña dura.

ARSIDAS
Para lograr mi ventura...

MENÓN
1945
Para estorbar tu apetito...

ARSIDAS
...llevártela solicito,
donde mi lealtad me mueve.

MENÓN
Y yo, que no te la lleve,
ni consiento ni permito.

NINO
1950
Tres cosas estoy mirando,
tres acciones estoy viendo,
que cuándo más las entiendo,
aún más las estoy dudando.
Tú, Menón, con quien el mando
1955
de mi laurel he partido,
tú confiesas atrevido
que el mayor triunfo me quitas;
tú, Arsidas, lo solicitas,
de hoy a mi casa venido;
1960
y tú, cruel, que, entre fieras
(A SEMÍRAMIS.)
dudas, das de amor indicio
cuando haces un beneficio,
como si un agravio hicieras.
Rescatad de tan severas
1965
confusiones mi sentido.
A los tres, ¿qué os ha movido
para estar, ¡suerte penosa!,
tú turbado, tú medrosa
y tú desagradecido?

ARSIDAS
1970
Mi turbación, bien, señor,
fácil está de entender,
llegándote yo a deber.

SEMÍRAMIS
Esto en mí no es temor,
que fuera decirlo error.

MENÓN
1975
Mi ingratitud, ¡ay de mí!,
es lealtad.

NINO
¿Pues cómo así?
¿Oponiéndote a mi gusto?

MENÓN
Como tu gusto no es justo.

NINO
¿De qué suerte?

MENÓN
Escucha.

NINO
Di.

MENÓN
1980
Aquella hermosa pintura,
que hoy has visto imaginada,
es ésta que miras viva
puesta conmigo a tus plantas.
Semíramis es, señor;
1985
y si pretendí guardarla
de ti, fue porque tú mismo
advertiste a mi ignorancia
que aun pintada no llevase
a un poderoso mi dama,
1990
porque era necia fineza.
Ser consejo tuyo basta
para ser disculpa mía;
pues mal hiciera en llevarla
viva al mismo que afeó
1995
el llevársela pintada.
Bien pudiera ahora decir
que, porque nadie llegara
a ganar con tu deseo
de haberla hallado las gracias,
2000
defendí que la trujese
otro; bien pudiera darla
otro nombre ahora, y, después,
con industrias y con trazas
entreteniendo tu amor,
2005
asegurar mi esperanza.
No, señor; cansado está
el mundo de ver en farsas
la competencia de un Rey,
de un valido y de una dama.
2010
Saquemos hoy del antiguo
estilo aquesta ignorancia,
y en el empeño primero
a luz los efectos salgan.
El fin de esto siempre ha sido,
2015
después de enredos, marañas,
sospechas, amores, celos,
gustos, glorias, quejas, ansias,
generosamente noble
vencerse el que hace el Monarca.
2020
Pues si esto ha de ser después,
mejor es ahora no haga
pasos tantas veces vistos.
(A SEMÍRAMIS.)
Dadme esa mano.

NINO
Aguarda;
que, para lo que yo tengo
2025
de hacer ahora, me falta
informarme del estado
en que con ella te hallas.

IRENE
(Aparte.)
(Mucho harán mis sentimientos,
¡Cielos!, si hoy no se declaran.)

SEMÍRAMIS
2030
Eso he de decirlo yo,
que a mi decoro, a mi fama,
a mi altivez, mi soberbia,
mi ambición y mi arrogancia
conviene que sepan todos
2035
que antes de ver que me llama
Menón su esposa, no tuvo
de mí más que confianza
de que, en siéndolo, sería
suya; pues aunque me saca
2040
su valor de una prisión
de esas rústicas montañas;
aunque en su poder me tuvo,
él sabe de mi constancia
que no me debió jamás
2045
más que sola la esperanza,
hasta que ya como esposo
la mano le doy.

NINO
Aguarda
tú también; que, eso sabido,
no es buen día en que se casan
2050
dama a quien debo la vida
y amante que es mi privanza,
ser en un monte y acaso.
A ti, Menón, debo cuantas
victorias hoy me coronan
2055
de la siempre verde rama
de laurel; a ti, divino
pasmo de aquestas montañas,
la vida debo. Y, así,
con demostraciones varias
2060
honrar pretendo a los dos,
a cuyo efecto la fama
quiero que convide a cuantos
príncipes contiene el Asia
a estas bodas, y que en ellas
2065
públicas fiestas se hagan
que mis grandezas publiquen...
(Aparte.)
(Y que dilaten mis ansias).

MENÓN
Señor, aunque generoso
a tus hechuras ensalzas,
2070
para un amante no hay fiestas
como que fiestas no hagan.

SEMÍRAMIS
¿Por qué? Si el Rey quiere honrarnos,
Menón, con mercedes tantas,
no a mi presunción le quites
2075
la vanidad de lograrlas.

IRENE
(Aparte.)
(Dice Semíramis bien.
¡Oh, si pudiesen mis ansias
dar término, Cielos, entre
mi deseo y mi venganza!)

NINO
2080
Pues tú, bellísima Irene,
a Semíramis gallarda
contigo a Nínive lleva
por sus calles y sus plazas
en tu Real carro. Vestida
2085
de plumas, joyas y galas,
triunfe, y como a mí se humillen;
que a su beldad soberana
su Rey le debe la vida
y solicita pagarla.

IRENE
2090
Ven, Semíramis, conmigo;
que yo haré lo que el Rey manda.
(Aparte.)
(Y aun lo que el rey no mandare;
pues haré que tu esperanza
en el horror de mis celos
2095
tropiece, ya que no caiga.)

NINO
Acompañad a las dos
todos.

SEMÍRAMIS
(Aparte.)
(Altiva arrogancia,
ambicioso pensamiento
de mi espíritu, descansa
2100
de la imaginación, pues
realmente a ver alcanzas
lo que imaginastes; pero
aun todo aquesto no basta,
que para llenar mi idea
2105
mayores triunfos me faltan.)

(Vanse las dos.)

CHATO
¡Han visto y qué tiesa va!
Apenas volvió la cara.
¡Ay, tontilla, que no en vano
Hija del Viento te llamas!

(Vase CHATO.)

NINO
¡Menón!

MENÓN
Señor.

NINO
2110
No la sigas
tú, detente.

MENÓN
¿Qué me mandas?

NINO
¿Estamos solos?

MENÓN
Testigos
son los troncos y las ramas.

NINO
Mi amigo eres.

MENÓN
Tú, mi rey.

NINO
¿Qué me debes?

MENÓN
2115
Honras altas.

NINO
¿Puedo hacer por ti más?

MENÓN
No.

NINO
¿Tienes qué pedirme?

MENÓN
Nada.

NINO
¿Qué harás tú por mí?

MENÓN
Mi vida
pondré, señor, a tus plantas.

NINO
2120
Menos quiero; pues, porque
no diga jamás la fama
que Nino a Menón quitó
su esposa, quiero que haga
la amistad, y no el poder,
2125
una conveniencia extraña;
y es que, esto asentado ahora,
volvamos a la pasada
metáfora. ¿No dijistes
que ésta, verdadera o falsa,
2130
tenía una novedad
que era fácil desatarla?
Pues yo quiero que sean dos,
y que en el fin también haya
nuevo estilo. Esto ha de ser,
2135
ya que introducidos se hallan
aquí Rey, dama y valido,
vencerte tú, porque salga
de andar en duelos de amor
la Majestad: desatada
2140
una, otra es, desde hoy,
yo el amarla y tú olvidarla.

MENÓN
Señor, vencerse a sí mismo
un hombre es tan grande hazaña
que sólo el que es grande puede
2145
atreverse a ejecutarla.
Tú eres Rey, vasallo soy.

NINO
Pues ¿qué mayor alabanza
que hacer tú una acción que fuese
grande para mí?

MENÓN
No se halla
2150
con tanto valor mi pecho.

NINO
Pues tú me has de dar palabra
de olvidarla.

MENÓN
No podré;
de morir, sí, en esa instancia
te la doy; que esto está en mí,
2155
y no está en mí el olvidarla.

NINO
Pues, si olvidarla no puedes,
puede darlo a entender: traza
que ella entienda que la olvidas,
y que mi amor no lo manda.

MENÓN
2160
Ni aquesto puedo tampoco;
que fuera acción muy villana
dar yo a partido mis celos.
Tercero de mis desgracias,
daré a entender que la olvido,
2165
y lo haré desde mañana;
mas dando a entender también
que eres tú quien me lo manda.

NINO
¿No te la puedo quitar?

MENÓN
Ya sí, señor; mas repara
2170
que ésa es violencia forzosa
y ésta es ruindad voluntaria.
En quitármela tú harás
una tiranía; en dejarla
yo una infamia; y, al contrario,
2175
tú una grandeza en no amarla,
yo una fineza en quererla.
Mira ahora las distancias
que hay de tiranía a grandeza,
y que hay de fineza a infamia.

NINO
2180
¿Pues qué te vengo a deber
yo en aquesta parte?

MENÓN
Nada,
sino el consejo de que
me la quites; que si aguardas
hallar conveniencia en mí,
2185
en mí, señor, no has de hallarla,
ni es posible.

NINO
¿Cómo?

MENÓN
Escucha.
En nuestro cuerpo está el alma,
sin tener determinado
lugar; si muevo la planta,
2190
alma hay allí, alma también
hay en la mano al mandarla.
Sucede, pues, que me corte
la planta o la mano, ¿falta
con la porción de aquel cuerpo
2195
aquella porción que estaba
del alma allí? No. ¿Qué se hace?
A su estado a incorporarla
se reduce. Alma es en mí
mi amor; lugar no se halla
2200
donde no esté; y así, aunque hoy
a pedazos le deshaga,
cortándome las acciones
de verla, oírla y hablarla,
en la razón que me queda,
2205
a la imitación del alma,
siempre se ha de hallar mi amor
tan cabal como se estaba.

NINO
¡Qué cansados argumentos!
¿Ser mi gusto no bastaba?

MENÓN
No, señor.

NINO
2210
Calla, villano;
desagradecido, calla;
calla, ingrato. Mas yo tuve
la culpa de darte tantas
alas para que al Sol mismo
2215
te opongas. Pero la saña
del Sol que te las crió,
sabrá quitarte las alas.

MENÓN
Señor...

NINO
No más.

MENÓN
No de un soplo
así tu hechura deshagas.

NINO
2220
No me deshaga mi hechura
un rayo a mí, siendo ingrata.

MENÓN
Yo no puedo...

NINO
Yo tampoco.

MENÓN
...ofrecer más de que...

NINO
¡Basta!

MENÓN
¿Que soy tu privanza olvidas?

NINO
2225
Donde hay celos no hay privanza.
Y puesto que esto ha de ser,
yo he de decir que se haga
la boda, y tú has de decir
que a tu disgusto te casas,
2230
sin que a mirarla te atrevas
desde este instante. Repara
que te quebraré los ojos
si te atreves a mirarla.

(Vase.)

MENÓN
¡Ay, Semíramis divina!
2235
¡Ay, hermosura, ay, soberana
Hija del Aire! ¡Llevóse
tu nombre mis esperanzas.

[FIN DE LA SEGUNDA JORNADA]

[Jornada III]

Suenan chirimías, y salen NINO, ARSIDAS, CHATO y gente.

UNO
(Dentro.)
¡Viva Semíramis bella!

OTROS
(Dentro.)
¡Viva del Asia el asombro!

TODOS
2240
(Dentro.)
¡Viva la que dio la vida
a nuestro rey generoso!

ARSIDAS
Ya Semíramis e Irene
vuelven a palacio.

NINO
Loco
de contento estoy al ver
su nombre aplaudido.

CHATO
2245
Todos
estamos acá, ¡pardiez!

SOLDADO 1.º
¡Tonto! ¿Cómo de ese modo...?

CHATO
Pues para entrar donde quiera,
¿qué más hay que hacerse tonto?
2250
Criado de Semíramis,
(A NINO.)
yo, sabiendo que vos propio
acá mi ama os traéis,
vengo, voy, ¿qué hago? Torno
y véngome acá también,
2255
o por esto o por estotro.

NINO
Este es un simple villano
que desde Ascalón conozco;
pues que Semíramis de él
gusta, mandarás, Andronio,
2260
que le vistan de otra suerte,
y no ande de aquese modo.

CHATO
Vestida tengas el alma
a penas del Purgatorio.
Entra, Madroño, a vestir[me]
[de] soldado.

SOLDADO 1.º
2265
De aquí a un poco.
(Dentro.)
¡Viva la que dio la vida
a Nino, Rey generoso!

ARSIDAS
Ya la música otra vez
suena; ya se apean.

(Tocan y salen IRENE, SEMÍRAMIS, ricamente vestidas, y DAMAS.)

NINO
Dichoso
2270
yo, que merecí adorar
dos deidades en un solio,
dos soles en una esfera
y dos diosas en un trono.

SEMÍRAMIS
Más dichosa quien de vos
2275
tuvo aplausos tan heroicos.

CHATO
(Aparte.)
(¿Quién no dirá que mi ama
siempre trujo aquel adorno?
Pues yo me acuerdo de cuando
eran pellejos de un lobo.
2280
Pero como ésas, pellejas
vemos hoy cubiertas de oro.)

NINO
¿Qué te ha parecido, hermosa
Semíramis, bello monstruo
de Asia, a cuyos rayos son
2285
tibios los rayos de Apolo,
de la famosa ciudad
de Nínive, del adorno
de sus muros y sus calles,
y comercio populoso?

SEMÍRAMIS
2290
Si he visto, señor, y tengo
de decir la verdad, todo
cuanto hasta ahora he visto en ella...

NINO
¿Qué?

SEMÍRAMIS
Me ha parecido poco.
Mas no me espanto, porque
2295
objeto es más anchuroso
el de la imaginación
que el objeto de los ojos.
Imaginaba yo que eran
los muros más suntuosos,
2300
los edificios más grandes,
los palacios más heroicos,
los templos más eminentes
y todo, en fin, más famoso.

CHATO
(Aparte.)
(Tan loco nos venga el año,
2305
cuando siembre mis rastrojos.)

IRENE
En las entrañas nacida
de un monte, en el seno bronco
de unos peñascos criada,
¿ánimo tan generoso
2310
y espíritu tan altivo
engendraste?

SEMÍRAMIS
Sí; que como
pude allí discurrir mucho,
no me contenté con poco.

IRENE
Entra, pues, en mis jardines
2315
a ver si, ufanos y hermosos,
te agradan más.
(Aparte.)
(¡Qué cansada
voy, no de mis celos solos,
sino de haber oído tantos
desvanecimientos locos!)

(Vanse las mujeres.)

SEMÍRAMIS
2320
(Aparte.)
(¿Cómo en tan célebre día
Menón falta de mis ojos?
Mas ¿para qué le echo menos,
si tantos aplausos logro
sin él? Como estos no falten,
2325
lo demás importa poco.)

(Vase.)

NINO
Recatad, afectos míos,
la dulce llama que escondo;
que aun no es tiempo que, sopladas
sus cenizas del Favonio,
2330
de amor el fuego descubran,
que arde ocultamente sordo.

CHATO
Señor Mandroño, ¿es ya hora
de que nos vamos nosotros?

SOLDADO 1.º
¿Qué prisa?

CHATO
¿Vos sabéis qué es
2335
haber de vestirse un roto?

(Vanse y sale MENÓN.)

MENÓN
De Siria el Gobernador
ésta envía con un propio.

ARSIDAS
(Aparte.)
(¡Ay perdida prenda mía!)

NINO
Está bien...

MENÓN
(Aparte.)
(¡Ay dueño hermoso!)

NINO
2340
...antes que otra cosa sepa.
El olvido que os propongo
quiero saber en qué estado
está.

MENÓN
En el que estaba propio.

NINO
¿Que es?

MENÓN
Que haré cuanto pudiere;
2345
mas pienso que puedo poco.

NINO
Pues habéis de poder mucho.
Dad la carta a Arsidas: todos
los despachos por su mano
lleguen a mí; que ya él solo
me acierta a servir.

ARSIDAS
2350
Tus plantas
me da a besar.

MENÓN
No lo ignoro;
pero mandáis a él lo fácil
y a mí lo dificultoso.

NINO
Venid conmigo a saber
2355
si lo es o no. Cuidadoso
(A ARSIDAS.)
vos leedla, y vedme.
(Aparte.)
Ahora
cualquier despecho estorbo.

(Vase.)

MENÓN
Tomad; y si acaso puede
un desdichado a un dichoso
2360
dar algo, sea un consejo;
y es que, atento, cuerdo y pronto
sirváis, sin enamoraros,
porque lo perderéis todo.

(Vase.)

ARSIDAS
Bueno es el consejo; pero
2365
ya es muy tarde cuando le oigo,
pues yo solamente sirvo
porque otra hermosura adoro.
¡Con qué de temores dudo!
¡Oh pliego!, tu nema rompo!
2370
(Lee.)
«Gran señor: Estorbato, Rey de Batria,
viendo que a los umbrales de su patria
victorioso llegaste,
y que aquella conquista perdonaste,
soberbio [ha] presumido
2375
que sea temor lo que omisión ha sido.
Con esto y con que a él se pasó huyendo
Lidoro, Rey de Lidia, pretendiendo
el uno de su Imperio apoderarse
segunda vez, y el otro en Siria entrarse,
2380
ejércitos previenen
todos los naturales.
Divisos y parciales,
a su Rey esperando,
2385
sospechosos están, y yo aguardando
la invasión. Pocas son las fuerzas mías
si tú, señor, socorro no me envías».
¿Quién se habrá visto jamás
tan confuso y tan dudoso,
2390
pues vengo a ser hoy conmigo
secretario de mí propio?
Como a la Batria pasase
deshecho, vencido y roto,
habrá corrido esta voz
2395
que con Estorbato torno.
¿Qué haré? ¿Diré al Rey quién soy?
No; que de mí sospechoso,
querrá asegurar conmigo
aqueste nuevo alboroto.
2400
Callaré sólo hasta que
la ocasión descubra el modo
que mejor me estará. ¡Irene,
por ti en qué empeños me pongo!

(Vase.)
(Salen IRENE, SEMÍRAMIS y DAMAS.)

IRENE
¿En fin, que nada te agrada
2405
de un sitio tan deleitoso?

SEMÍRAMIS
Es el desvanecimiento
tal que en estas cosas pongo,
que pienso hacerlas mayores
en siendo Menón mi esposo.

IRENE
2410
¿Estás muy enamorada
de él, Semíramis?

SEMÍRAMIS
Conozco
que debo a Menón, señora,
todas las dichas que gozo;
y como de agradecida
2415
hay un término tan corto
a enamorada, decir
que lo estoy será forzoso;
si bien es a mi presencia
tal que...

IRENE
Dilo.

SEMÍRAMIS
Que me corro
2420
de que haya de ser mi dueño
quien es vasallo de otro.

IRENE
(A las DAMAS.)
Salíos todas allá fuera.
(Vanse las DAMAS.)
Ya, Semíramis, que toco
esta plática, no puedo
2425
dilatar más mis enojos;
y así, antes que me preguntes
por qué a este empeño me arrojo
ni qué me obliga, te mando
que desde este instante propio
2430
estés persuadida a que
Menón no ha de ser tu esposo;
porque, aunque vasallo, tiene
dueño, si no tan hermoso,
menos ingrato y más noble,
2435
menos vano y más heroico.
Si el Rey casarte mandare,
con desdén ceremonioso
has de fingir que no tienes
gusto en este desposorio;
2440
y a él le has de dar a entender
que le aborreces, de modo
que, viéndose aborrecido,
aborrezca; pues no ignoro
que sabe una ingratitud
2445
pasarse de amor a odio.
Y pues el Rey hoy por este
jardín ha venido, torno,
Semíramis, a decirte
que en esta puerta me pongo,
2450
sólo a ver de la manera
que tus labios y tus ojos
empiezan a introducir
los desdenes rigurosos
de tu fingida mudanza.
2455
Y así, por ahora sólo
te advierto que desde aquí
todas las acciones noto.

(Escóndese, y salen NINO y MENÓN.)

NINO
(Aparte a MENÓN.)
Esto ha de ser; porque está
Semíramis ya aquí, y topo
2460
tan buena ocasión, detrás
de aquestas murtas me escondo.
Llega, dándole a entender
cuánto es tu afecto muy otro;
advirtiendo que me quedo
2465
donde cuanto digas oigo.

(Escóndese.)

SEMÍRAMIS
(Aparte.)
(¿Habrá rigor más violento?)

MENÓN
(Aparte.)
(¿Trance habrá más riguroso?)

SEMÍRAMIS
(Íd.)
(¿Que haya de dar a entender
yo que ingrata correspondo?)

MENÓN
2470
(Íd.)
(¿Que haya que decir por fuerza
yo que lo que estimo enojo?)

SEMÍRAMIS
(Íd.)
(Sí, pues así le aseguro.)

MENÓN
(Íd.)
(Sí, pues así la reporto.)

SEMÍRAMIS
(Íd.)
(Aunque, si a la ira advierto...)

MENÓN
2475
(Íd.)
(Aunque, si atiendo al enojo...)

SEMÍRAMIS
(Íd.)
(...que de la envidia de Irene
dentro de mi pecho formo...)

MENÓN
(Íd.)
(...que de los celos del Rey
dentro de mi alma lloro...)

SEMÍRAMIS
2480
(Íd.)
(...en fingir que le aborrezco...)

MENÓN
(Íd.)
(...en decir que no la adoro...)

SEMÍRAMIS
(Íd.)
(...sospecho que no haré mucho.)

MENÓN
(Íd.)
(...presumo que haré muy poco.)

IRENE
(Aparte.)
(Ya se han visto. Celos, tenga
2485
piedad mi industria en vosotros.)

NINO
(Aparte.)
Ya se hablan; consiga, celos,
mi pena algún desahogo.

SEMÍRAMIS
En mucho estimo, Menón,
hoy a los cielos piadosos
2490
esta ocasión que me han dado
de hablaros en mis enojos,
que, a dilatarse un instante,
presumo que escandalosos
reventaran el volcán
2495
de mi pecho, dando asombros
al Cielo, hasta que llegase
o lo ardiente o lo ruidoso
de mis quejas a deciros
que, ofendida de vos, torno
2500
por consejo a aconsejaros
no tratéis de ser mi esposo.

IRENE
(Aparte.)
(No entra mal en el despecho
Semíramis.)

MENÓN
(Aparte.)
¡Rigurosos
Cielos! Si ella no ha sabido
2505
que el Rey está oyendo, ¿cómo
me habla con tanto rigor?

NINO
(Íd.)
(¿Semíramis, ¡estoy loco!,
sale al paso a su mudanza?)

MENÓN
(Íd.)
(¡Que sea, ¡ay de mí!, forzoso,
2510
siendo sus enojos falsos,
hacer ciertos sus enojos!)
(Alto.)
Semíramis, aunque tengas
quejas de mí, y aunque ignoro
la ocasión, no te he de dar
2515
(Aparte.)
(¡quién vio más terrible ahogo!)
(Alto.)
satisfacciones, porque
no puedo.
(Aparte a ella.)
¡Atiende a mis ojos,
hermoso imposible mío!
Esto a las quejas respondo;
2520
y en cuanto a que ser no quieras
mi esposa, yo te perdono
el desaire...
(Aparte.)
(No hago tal.)
(Alto.)
de decírmelo en mi rostro,
pues con eso has excusado
2525
que yo te diga lo propio.

SEMÍRAMIS
¿Que tú lo dijeras?

MENÓN
Sí.

IRENE
(Aparte.)
(¡Él la desprecia! ¡Qué oigo!)

NINO
(Íd.)
(No empieza a fingirlo mal.)

SEMÍRAMIS
(Aparte.)
(Si él, ¡Cielo!, está tan remoto
2530
de que Irene me está oyendo,
¿cómo me habla de este modo?)
(Alto.)
Pues si vos tan consolado
estáis, que de mis enojos
aun no preguntáis la causa,
2535
no añadamos unos a otros.
Id con Dios.

MENÓN
Quedad con Dios.

(Hacen que se van.)

SEMÍRAMIS
(Aparte.)
(¡Qué sin afecto amoroso
me llega a hablar y se vuelve!)

MENÓN
(Íd.)
(¡Con qué seco desahogo
2540
me deja ir y no me llama!)

SEMÍRAMIS
(Íd.)
(Pero el callar es forzoso.)

MENÓN
(Íd.)
(Pero el sufrir es preciso.)

SEMÍRAMIS
(Íd.)
(¡No hubiera un estilo como
hablar callando!)

MENÓN
(Íd.)
(¡No hubiera
2545
de callar hablando un modo!)

SEMÍRAMIS
(A IRENE.)
Para la primera vez
que a servirte me dispongo
bien entablado he dejado
el tema.

IRENE
Ya lo conozco;
2550
pero quisiera que fuese
más declarado el oprobrio.

SEMÍRAMIS
¿Más?

IRENE
Sí.

MENÓN
(A NINO.)
Para la primera
licción que de olvido tomo,
¿no la he repetido bien?

NINO
2555
Sí; pero la has dicho poco.

MENÓN
Pues pensé yo que era mucho,
y aun de lo mucho me asombro.

IRENE
(A SEMÍRAMIS.)
Vuélvele a llamar; y asienta
que no trate en ser tu esposo.

NINO
2560
(A MENÓN.)
Vuélvela a hablar; dila que
no has de hacer el desposorio.

SEMÍRAMIS
Sí haré.
(Aparte.)
(Hablen mis sentidos
aquí, cumpliendo con otros.)

MENÓN
Sí haré.
(Aparte.)
(Mi dolor conmigo
2565
cumpla aquí, hablando en mi propio.)

SEMÍRAMIS
Menón.

MENÓN
Semíramis.

SEMÍRAMIS
Pues
¿a qué tornáis aquí?

MENÓN
Torno,
yo no sé a qué. Decid vos,
¿por qué me nombráis?

SEMÍRAMIS
Os nombro
2570
porque... ¡Pero qué sé yo,
cuando andáis tan cauteloso!
para deciros que os llamo.
por deciros que me corro
de haberos dado esperanza
2575
de que seréis tan dichoso
que jamás me merezcáis.

MENÓN
Pues yo volvía a eso propio.

SEMÍRAMIS
Sí; mas quiero yo decirlo;
vos no lo digáis.

MENÓN
En todo
2580
opuestos parece que hoy,
ingrato imposible, somos;
pues yo no decirlo quiero
y que vos lo digáis tomo
por partido.

SEMÍRAMIS
¿Qué os obliga?

MENÓN
No sé; ¿y vos?

SEMÍRAMIS
2585
También lo ignoro.

MENÓN
Decidlo vos; que quizá
tenéis...

SEMÍRAMIS
¿Qué?

MENÓN
Menos estorbo.

SEMÍRAMIS
Quizá mayor.

MENÓN
No es posible.

SEMÍRAMIS
No os entiendo.

MENÓN
Yo tampoco;
2590
mas si vierais lo que paso...

SEMÍRAMIS
Si supierais lo que escondo...

MENÓN
...vierais...

SEMÍRAMIS
...supierais...

MENÓN
...qué yo...

SEMÍRAMIS
...qué yo...

MENÓN
...siento...

SEMÍRAMIS
...sufro...

LOS DOS
¿Qué oigo?

SEMÍRAMIS
¿Por qué?

MENÓN
Decid.

SEMÍRAMIS
Estoy muda,
hablad vos.

MENÓN
2595
Estoy dudoso.

SEMÍRAMIS
Pues, adiós.

MENÓN
Adiós, pues. Idos,
(Aparte.)
pero así el silencio rompo,
(Alto.)
vos por esta parte.

SEMÍRAMIS
Y vos
por estotra.

IRENE
¡Necia!

NINO
¡Loco!

IRENE
¿Qué has dicho?

NINO
¿Qué has hecho?

SEMÍRAMIS
2600
Yo
nada he dicho.

MENÓN
Yo tampoco.

IRENE
¡Señor!

NINO
¡Irene!, ¿tú aquí?

SEMÍRAMIS
(Aparte.)
¡Muerta estoy!

MENÓN
(Aparte.)
¡Estoy absorto!

IRENE
Sí, señor...
(Aparte.)
(Disculpad, Cielos,
2605
esta sospecha en mi abono,
(Alto.)
porque a Semíramis dije
que aunque haya de ser su esposo
Menón, estando conmigo
no se atreva a hablar de modo
2610
que el respeto de mi sombra
peligrar pueda en un solo
átomo; y así escuchaba
ofendido mi decoro.

NINO
Yo no escuchaba por eso,
2615
que, habiendo tan alevoso
descubiértome Menón,
responderé de otro modo,
pues él, Semíramis, quiere
que vos sepáis que os adoro.

SEMÍRAMIS
2620
(Aparte.)
(¿Qué es esto, cielos? ¡De mí
enamorado el rey! ¿Qué oigo?)

NINO
Semíramis, yo he querido
salvar la voluntad mía
de especie de tiranía.
2625
A este fin he prevenido
facilitar el olvido
de Menón, por merecer,
sin ser yo tirano, ser
dueño de mi voluntad,
2630
fiando de su amistad
aún más que de mi poder.
El lance de hoy es testigo
del estado de los dos:
por andar fino con vos,
2635
traidor ha andado conmigo.
No que os quiera le castigo;
que fuera culpar mi amor
dar el suyo por error;
que me ofenda, sí, que es justo,
2640
pues quien es traidor al gusto
a todo será traidor.
¡Hola!

(Sale ARSIDAS.)

ARSIDAS
Señor.

NINO
A esa fiera
desconocida e ingrata
que a quien alimenta mata,
2645
las armas quitad, y muera
en la prisión más severa
de Nínive; su castigo
que será escarmiento, digo,
de toda Siria, pues hallo
2650
ser malo para vasallo
quien no es bueno para amigo.

MENÓN
Esta, señor, es mi espada;
que no puedo en trance igual
darte mejor memorial
2655
que a ella de sangre bañada.
Mira ya a tus pies postrada
la que fue rayo de Oriente;
sólo pido que, prudente,
adviertas que rayo ha sido,
2660
y que, así, no habrá ofendido
los laureles de tu frente.
Todo mi delito es
que Amor hiciese delito.
Tu perdón no solicito;
2665
antes, te pido me des
una y muchas muertes, pues
tan firme me considero
en el afecto primero,
que estimo el rigor, que ya
2670
lo que padezca será
testigo de lo que quiero.
El Rey, Semíramis bella,
porque te adoro, se ofende.
¿Qué prende en mí, si no prende
2675
también conmigo a mi estrella?
¿Ella no me influye? ¿Ella
no es astro del Cielo? Sí.
¿Pues qué importará que aquí
prisión den a mi pasión,
2680
si también en mi prisión
sabrá mi estrella de mí?
¿Y qué es estar preso? Muerto,
tengo de estarte adorando;
que si las estrellas, cuando
2685
luz recibieron, es cierto
crian su influjo, hoy advierto
que antes de llegar yo a ellas,
si quisieron las estrellas,
mi amor, que en ellas está
2690
después y antes, durará
todo lo que duren ellas.

NINO
Llevadle de aquí. Mas no,
dejadle. Cobra tu acero,
que otra experiencia hacer quiero
2695
yo de cuanto valgo yo.
¡Semíramis!

SEMÍRAMIS
(Aparte.)
(¿Quién se vio
en tal duda?)

NINO
Aunque quisiera
conseguir de otra manera
de tu hermosura el favor,
2700
quiero deber a mi amor
lo que a mi poder debiera.
En tu libertad, estás,
que yo no he de ser tirano.
Si a Menón le das la mano,
2705
a un infeliz se la das,
en cuyo estrago verás
las mudanzas de la Luna;
que si mi suerte importuna
su amor no puede quitarle,
2710
podrá, a lo menos, negarle
los bienes de la fortuna.
De mi gracia despedido,
de mi Corte desterrado,
de mis Imperios echado,
2715
de mi gente aborrecido,
mísero, triste, abatido,
ha de vivir, sin honor,
sin amparo y sin favor.
Si con esto quieres ser
2720
su mujer, sé su mujer;
que yo moriré de amor.

MENÓN
Semíramis, si es que aquí
quieres ser agradecida,
acuérdate que la vida
2725
del segundo ser te di.

NINO
Que tú me la diste a mí,
y que a pagarla me atrevo,
te acuerda también.

MENÓN
Yo llevo
ventaja.

NINO
Si a esto te mueves...

MENÓN
2730
Págame lo que me debes.

NINO
Cobra lo que yo te debo.

MENÓN
¿Qué blasón más celebrado
tendrá tu famoso nombre,
que poder hacer a un hombre
2735
dichoso de desdichado?

NINO
Porque sea infeliz tu hado
no te tenga infeliz a ti.

IRENE
Tiempo de pensarlo aquí
le dad.

SEMÍRAMIS
No le he menester
2740
a lo que he de responder.

LOS DOS
¿Luego ya lo sabes?

SEMÍRAMIS
Sí.
Menón, aunque agradecida
a tus finezas me siento,
ningún agradecimiento
2745
obliga a dejar perdida
toda la edad de una vida;
que el que da al que pobre está,
y con rigor cobra, ya
no piedad, crueldad le sobra,
2750
pues aflige cuando cobra
más que alivia cuando da.
Si ya tu suerte importuna,
si ya tu severo hado
pródigos han disfrutado
2755
lo mejor de tu fortuna,
la mía, que hoy de la cuna
sale a ver la luz del día,
la luz quiere; que sería
horror que una a otra destruya;
2760
y si acabaste la tuya,
déjame empezar la mía.
Si de un vicio la inquietud,
de una virtud el indicio,
vuelve la virtud en vicio
2765
antes que el vicio en virtud;
mas con la solicitud
de mi vida vencer oso
tu desdicha, que es forzoso
que, una de otra acompañada,
2770
tú me hagas desdichada
y yo no te haga dichoso.
La vida que te debí,
con tomarla la pagué;
por ti lo hiciste, pues fue
2775
antes de saber de mí.
La que yo a Nino le di,
la misma duda ha tenido;
mas si él honrarme ha querido,
¿no será, Menón, error
2780
por seguir a un acreedor,
dejar a un agradecido?
Del Rey en desgracia estás,
sin privanza y sin estado,
fugitivo y desterrado,
2785
de su vista huyendo vas.
No puedo hacer por ti más
hoy que el no ser tu esposa,
que hermosa mujer no hay cosa
que tanto a un pobre le sobre,
2790
porque es sátira del pobre
el tener mujer hermosa.

(Vase.)

NINO
Pues de tus esperanzas estás,
Menón, tan desengañado,
para siempre desterrado
2795
hoy de Nínive saldrás,
sin que ya esperes jamás
ver a Semíramis bella;
que pues que te deja ella
sin saberme tú obligar,
2800
no te quiero yo dejar
ni aun el consuelo de vella.

(Vanse, y queda solo MENÓN.)

MENÓN
¿Vivo o muerto? Cierto es que, si viviera,
este dolor, sin duda, me matara;
y, si muriera, es consecuencia clara
2805
que este dolor, sin duda, no sintiera.
Luego vivo a sentir mi pena fiera
y muero a no sentirla. ¡Oh, quién se hallara
tan afecto a los dioses, que alcanzara
el querer y olvidar cuando él quisiera!
2810
Privanza, honor, estado, Rey y dama
perdí, y sólo ha llegado a consolarme
que aún ha dejado que perder mi estrella.
¿Alma no tengo? Sí; pues hoy la fama
condenado de amor podrá llamarme,
2815
porque aun el alma he de perder por ella.

(Vase y sale CHATO, vestido de soldado, ridículo, con espada y plumas.)

CHATO
¡Señor!, ¡ah, señor!, ¡señor!
Fuese, yendo paso a paso,
sin hacer de mí más caso
que de un enfermo un doctor;
2820
que ésta es la cosa de que
menos se le da, a fe mía,
pues viéndole cada día,
parece que no le ve.
Saber quise si es así
2825
una voz que ahora corrió
de que a Semíramis no
se le da un maravedí
de todo su amor, porque
la quiere el Rey; y yo hallo
2830
que haría mal en pescudallo,
supuesto que ya lo sé.
Que claro está que una dama
más del Rey lo querrá ser,
que de otro propia mujer;
2835
porque aquello de la fama
es fama, y póstuma ya,
que ha mil días que murió;
o, si no, dígalo yo,
o mi mujer lo dirá.
2840
¿Qué importa a los que me ven
ser de ella expulso marido,
si yo ando en traje lucido,
como bien y bebo bien?

(Sale SIRENE.)

SIRENE
(Aparte.)
(Hasta que tope con él,
2845
toda Nínive he de andar,
y aun en palacio he de entrar.
Pescudarle quiero a aquel
que allí está, si le vio acaso.)
(Alto.)
Soldado, decidme vos...

CHATO
2850
(Aparte.)
(¡Mi mujer es, juro Dios!)

SIRENE
...si habéis visto...

CHATO
(Aparte.)
(¡Lindo paso!)

SIRENE
...a uno que se llama Chato.
Tras Semíramis ha un mes
que vino. Por señas que es
2855
grandísimo mentecato.

CHATO
No le conozco, ¡por Dios!
Que un chato es, que aquí ha venido,
narigón tan entendido,
que no se acuerda de vos.

SIRENE
2860
¡Ay, Chato del alma mía!
¿Eso es lo que en ti tengo,
cuando sola a verte vengo?

CHATO
¿Sola?

SIRENE
Sin más compañía
que mis lágrimas no más.

CHATO
2865
¡Qué amor! Esto sí es tener
un hombre honrada mujer.

SIRENE
¡Qué bravo soldado estás!
No te había conocido.

CHATO
Por eso me habrás buscado;
2870
que más un bravo soldado
vale, que un manso marido.

SIRENE
Ya la malicia es en balde;
que ya Floro se ausentó.

CHATO
¿Y a falta de buenos, yo
2875
soy buscado para alcalde?
Pues por adonde venís,
Sirene, os podéis tornar,
que acá hay mucho que pensar,
y aguarda Semíramis.

SIRENE
Tras ti he de ir.

CHATO
2880
Y yo enojado
más de una hora pienso estar;
que esto es saber castigar.

(Vase.)

SIRENE
¡Pues para ésta, menguado!

(Vase.)
(Salen el REY y ARSIDAS.)

NINO
¿Eso contiene la carta?

ARSIDAS
2885
Esto la carta contiene.

NINO
No me da cuidado el ver
que Estorbato guerra intente
contra mí, cuanto pensar
que Lidoro con él vuelve.
2890
Por mi general te nombro,
y así, a partir te resuelve
a toda prisa.

ARSIDAS
Tus plantas
beso humilde, que bien puedes
creer, mientras yo te sirvo,
2895
que Lidoro no te ofende.

NINO
Después trataremos de esos
despachos; y ahora vete;
que pues ya la oscura noche
las alas nocturnas tiende,
2900
coronado de esperanzas
mi amor, hasta que desprecie
Semíramis a Menón,
hablarla a solas pretende,
porque el favor no embarace
2905
la asistencia de más gente.
Y así, mientras yo a su cuarto
voy, tú desde aquí te vuelves.

(Vase.)
(Sale MENÓN.)

MENÓN
Pisando las negras sombras,
imágenes de mi muerte,
2910
con la llave que tenía
de los jardines de Irene,
a Semíramis veré;
que aun el metal, muchas veces,
siendo inanimado, ignora
2915
a qué nace; dígalo éste,
labrado para favores,
logrado para desdenes.
Hablarla pienso, porque,
antes que de ella ausente,
2920
el tropel de mis desdichas
me aconseja que me queje
de su ingratitud; que, al fin,
un ofendido no tiene
ni más favor que le ampare,
2925
ni más duelo que le vengue.

(Sale NINO.)

NINO
Noche, aunque siempre hayas sido
tercera de hurtos aleves,
sélo esta vez de hurtos nobles
tercera también; no siempre
2930
tu horror induzca a los males,
guía un día hacia los bienes.

MENÓN
Entraré en su cuarto, pues
informado de que es éste
estoy ya, y el corazón
2935
lo dijera sin saberle.

NINO
Este es su cuarto; mejor
dijera la esfera breve,
adonde en golfo de flores
el Sol más hermoso duerme.

MENÓN
2940
¡Oh, centro de mi esperanza!

NINO
¡Oh, patria de mis placeres!

MENÓN
¡Qué triste piso tu umbral!

NINO
¡Tu friso toco, qué alegre!

MENÓN
Pasos siento.

NINO
Un bulto miro.

MENÓN
2945
Ya me es forzoso volverme.

NINO
Ya me es forzoso seguirle.
Aunque recatado intentes
huir, aborto de las sombras,
tengo que saber quién eres.

MENÓN
2950
La voz es del Rey; aquí
no hay resistencia más fuerte
que el huir. ¡Quieran los dioses
que ya con la puerta acierte!

(Vanse, y vuelve el REY desnuda la espada.)

NINO
Sin darme respuesta alguna,
2955
cobarde la espalda vuelve.
Sabré quién es quien al culto
sagrado de estas paredes,
licenciosamente osado,
a tales horas se atreve.

MENÓN
2960
Perdí el tino. ¡Hojas y ramas,
pues sois de amor delincuentes
toda la vida abrazadas,
en vuestro centro esconderme!

NINO
No podrán; que a mucha luz
2965
te sigue mi fuego ardiente.

MENÓN
Yo no he de sacar la espada;
por esta puerta es bien que entre
a ver si topo por donde
me arroje, aunque me despeñe
2970
sobre las ondas del Tigris.

NINO
Mal el huir te defiende;
que aunque huyas como cobarde,
te sigo como valiente.

SEMÍRAMIS
(Dentro.)
Pasos oigo y voces. Dadme
2975
una luz; saber intente
quién aquí... Menón, ¿qué es esto?

MENÓN
Venir yo a buscar mi muerte,
y haberla hallado, que es harto
siendo infelice.

NINO
¿Tú eres,
2980
traidor? Mas ¿quién sino tú
fuera traidor tantas veces?

MENÓN
Sí; pero traición de amor,
traición que honra más que ofende.

NINO
¿No te mandé que salieras
de Nínive?

MENÓN
2985
Obedecerte
quise; salí, mas no hallé
otro refugio sino éste.

NINO
¿Por dónde entraste?

MENÓN
No sé.

NINO
Aunque es tu honor darte muerte
2990
yo, muere, traidor, a mis manos.

SEMÍRAMIS
No le mates, señor, tente.

MENÓN
Suspende la ira, si es que
celos del ruego no tienes.

NINO
No; que son mis celos nobles,
2995
y, rogados, se suspenden;
que si el vengarme interés
es mío, cuando eso fuere,
es interés del respeto
de Semíramis el verse
3000
obedecida; y así,
entre los dos intereses,
quiero ser rebelde al mío
por ser al suyo obediente.
La vida te doy; levanta,
3005
pues Semíramis lo quiere.

SEMÍRAMIS
Yo lo estimo, por pagarle,
señor, y porque me deje,
viéndose ya en paz conmigo;
que si una vida le debe
3010
mi ser, dándole otra vida
ya ningún derecho tiene
contra mí. Y así, Menón,
pues en paz estamos, vete,
y déjame que yo logre
3015
de mi destino la suerte.

NINO
Eso no; que es una cosa
que a darle la vida llegue,
y, otra, que no llegue a darle
castigo; y, así, se medie
3020
que viva, pues tú lo mandas,
mas preso, pues que me ofende.
La escuadra que está de guarda
en ese cuarto de Irene,
di, Silvia, que mando yo
3025
que hasta estos jardines entre.

MENÓN
Si me prendes, no me das
vida, sino civil muerte.

SEMÍRAMIS
Tenga, señor, libertad,
siquiera por interés
3030
de la vida que me dio.

NINO
Ya estás libre. ¿Qué más quieres?
Y aun más he de hacer por ti.
Si otra vez volviere a verte
en su vida, le perdono,
3035
para que nunca te quede
que pedirme más por él.

SOLDADO 1.º
¿Qué me mandas?

SEMÍRAMIS
Piadoso eres.

NINO
Ya, que saquéis a Menón
de palacio solamente,
3040
y con vida y libertad
le dejad donde él quisiere.
Pero mirad, de vos fío...

(Habla aparte el REY con el SOLDADO.)

MENÓN
¡Oh, fiera, lo que me debes!

SEMÍRAMIS
¿Te ha dejado libre?

MENÓN
Sí.

SEMÍRAMIS
3045
¡Cuánto un acreedor ofende!

NINO
¿Habéisme entendido ya?

SOLDADO 1.º
Y se hará de aquesa suerte.
Vamos.

MENÓN
Mucho temo, aunque
libertad y vida lleve,
3050
Semíramis, que en mi vida
ya no he de volver a verte.

(Vanse MENÓN y los SOLDADOS.)

NINO
Semíramis.

SEMÍRAMIS
Gran señor.

NINO
¿Hay más en que obedecerte?

SEMÍRAMIS
Mejor dirás en que honrarme.

NINO
3055
Pues estás servida, llegue
agradecido mi pecho
a dar una y muchas veces
los brazos por la elección
que hoy en quedarte...

SEMÍRAMIS
Detente,
3060
señor, que si agradecida
a tus honras y mercedes
me mostré, de mi fortuna
logrados los accidentes
que favorables conmigo
3065
se mostraron, cuando pienses
que son favores de amor,
más que me ilustran, me ofenden.

NINO
Semíramis, un afecto
persuadido fácilmente
3070
a una dicha, mal de aquel
concepto se desvanece.
Yo creí que eran favores
hechos a mi amor haberte
quedado en palacio, y ya
3075
más creeré que son desdenes.
En mi poder estás hoy,
yo te adoro: neciamente
dejaré a tu rendimiento
mi ventura.

SEMÍRAMIS
No lo intentes,
3080
que primero que de mí
triunfe amor, me daré muerte.

NINO
Detendrete yo las manos.

SEMÍRAMIS
Soltarelas yo.

NINO
Mal puedes,
que las prisiones de amor
3085
no se rompen fácilmente.

SEMÍRAMIS
Sí hacen, sí, cuando la lima
del honor sus hierros muerde.

NINO
Yo te adoro.

SEMÍRAMIS
Tú me agravias.

NINO
Yo te estimo.

SEMÍRAMIS
Tú me ofendes.

NINO
3090
Vencerate mi porfía.

SEMÍRAMIS
Sabrá mi honor defenderme.

NINO
¿Si entre mis brazos estás,
de qué suerte?

SEMÍRAMIS
De esta suerte.
(Sácale la daga.)
Dándome muerte tu acero.

NINO
3095
Prodigiosa mujer, tente;
que ya, en mi sangre bañado
te estoy viendo, osada y fuerte,
esgrimir contra mi vida
iras y rayos crueles.
3100
¡Mi mismo cadáver, Cielos,
miro en el aire aparente!
Pálido horror, ¿qué me sigues?
Sombra infausta, ¿qué me quieres?
¡No me mates, no me mates!

SEMÍRAMIS
3105
¿Qué te acobarda, qué temes,
señor, si este acero sólo
contra mí sus filos vuelve?
Contra mi pecho le esgrimo,
no contra ti; no receles,
3110
pues a mi lealtad noble y a él
juntos a tus pies nos tienes.

NINO
¿Qué ilusión, qué fantasía,
formada en el aire leve,
de mi muerte imagen triste,
3115
ya en sombras se desvanece?
Sin duda, alguna deidad,
mujer, en tu amparo tienes,
que con agüeros te guarda,
con anuncios te defiende.
3120
No quiero favor violento
de tus brazos; vuelve, vuelve
ese acero a mi poder,
-¡con qué temor llego a verle!-;
que mi palabra te doy
3125
que tu hermosura respete.
Mas, si tampoco es posible
que sin ella viva y reine,
hay un medio que se oponga
entre gozarte y perderte.

SEMÍRAMIS
3130
¿Qué medio, si es imposible?
Que el Cielo mi honor defiende.

NINO
El perderte como amante,
pues que los dioses lo quieren,
y gozarte como esposo.

SEMÍRAMIS
¿Qué dices?

NINO
3135
Lo que ha de verse.

SEMÍRAMIS
El ser tu esclava serán
mis rayos y mis laureles.

NINO
Verá el mundo en sus aplausos
cuánto a los dioses les debes.

SEMÍRAMIS
3140
Hija soy de Venus, y ella
mis fortunas favorece.
(Aparte.)
(Yo haré, si llego a reinar,
que el mundo a mi nombre tiemble.)

(Vanse, y salen los SOLDADOS y MENÓN, sacados los ojos.)

MENÓN
¡Ay, infelice de mí!
3145
¿Dónde me lleváis, después
que, tiranos y crueles,
me habéis sacado los ojos?

SOLDADO 1.º
Mandato del Rey es éste.
3150
Él nos dijo que en la parte
que tú, Menón, escogieses,
te dejáramos con vida
y libertad de esta suerte.
Tú a las puertas de palacio
3155
dices que quedarte quieres;
en ellas estás y en ellas
libertad y vida tienes.
El Rey cumplió su palabra;
de nosotros no te quejes.

(Vanse los SOLDADOS.)

MENÓN
3160
Su palabra, es la verdad,
cumplió el Rey; mas con traición.
¿qué muerte hay ni qué prisión
como aquesta oscuridad?
3165
Mortales, si hoy de mí
huyó la tiniebla fría
de ese celestial rubí,
y es para todos de día,
aún de noche es para mí.
3170
Llorad, llorad la importuna
suerte que en mi fe contemplo:
sentid con piedad alguna,
venid a ver un ejemplo
del honor y la fortuna.
3175
El que envidia daba ayer,
mayor lástima os dé hoy;
muévaos a piedad el ver
que ciego y que pobre voy
pidiendo para comer.
3180
En tragedia tan esquiva
sólo el consuelo reciba
de lastimaros con ella.
(Gente dentro.)
¡La gran Semíramis bella,
Reina del Oriente, viva!

MENÓN
3185
¿Qué dulces ecos despojos
son del aire repetidos?
Ya son menos mis enojos,
pues me dejó mis oídos,
aunque me llevó mis ojos.
3190
«Semíramis» entender
pude, y «Reina». ¡Qué placer!
Mas ¡ay de mí!, ¡qué pesar!,
que, hasta no verla reinar,
no fue pérdida el no ver.
3195
¿Quién me dirá qué es aquello?

(Sale CHATO.)

CHATO
(Para sí.)
(No hay cosa como ser loco,
si es que da en buen tema; y ello
es fácil que poco a poco
se va saliendo con ello.
3200
Semíramis dio en que había
de reinar, y ya este día
la van siguiendo su humor.)

MENÓN
¡Oh, tú que pasas, si horror
no te da la suerte mía!

CHATO
Perdone, hermano.

MENÓN
3205
No soy
mendigo. Repara en mí.

CHATO
No tengo qué dar, y voy
de prisa.

MENÓN
¿Eres Chato?

CHATO
Sí.
¿Qué es esto que viendo estoy?
3210
¡Tú de esta suerte, señor!

MENÓN
Sí, amigo; que esto ha podido
de mi fortuna el rigor.
Dime, ¿qué la causa ha sido
de este festivo rumor?

CHATO
3215
No sé si hablarte podré;
pero, al fin, la causa fue
que hoy el Rey a la persona
de Semíramis corona
por esposa y Reina.

MENÓN
¿Qué
3220
te daré en albricias yo?
Solamente me dejó,
por acaso, mi desdicha
este diamante.

CHATO
Fue dicha
grandísima; pero no
3225
hizo bien la suerte esquiva
en que no sea esta centella
tan grande como una criba.
(Gente dentro.)
¡La gran Semíramis bella,
Reina del Oriente, viva!

MENÓN
3230
Segunda vez he escuchado
la voz.

CHATO
¿Qué mucho, si está
en trono tan levantado
cerca de aquí?

MENÓN
Tu cuidado,
Chato, me lleve hacia allá,
3235
Que, si a verla no, si llego
a oírla consuelo tendré.

CHATO
(Aparte.)
(Ya del diamante reniego,
pues que ya por él seré,
según lo que ahora se ve,
3240
desde hoy mozo de ciego.)
(Alto.)
Mas ya desde aquí la altiva
fábrica del trono, y ella
y el Rey se ven.

MENÓN
¡Suerte esquiva!

TODOS
(Dentro chirimías.)
¡La gran Semíramis bella,
3245
Reina del Oriente, viva!

(Descúbrese un trono y en él, sentados, NINO y SEMÍRAMIS; IRENE, ARSIDAS y gente.)

NINO
¡Viva! Y de aqueste eminente
laurel ciña su arrebol,
dividido de mi frente,
y, pues es Reina del Sol,
3250
Reina será del Oriente.

IRENE
Del tiempo dulces engaños,
cuente tu posteridad
con felices desengaños,
de una edad en otra edad,
3255
por siglos y no por años.

SEMÍRAMIS
El rendimiento y amor
con que tu luz reverencio,
agradézcale el silencio,
3260
que es el que sabe mejor.

MENÓN
(Aparte.)
(Puesto que su voz oí,
también ella me oirá a mí.
El parabién la he de dar;
todo es perder el hablar
3265
al modo que el ver perdí.)
(Alto.)
Gran Semíramis de Siria,
cuyos aplausos ilustres,
a par del mayor lucero,
edades eternas duren,
3270
Menón fui: mi nombre digo,
porque, al ver quién es, no dudes
lo que me dejó, las voces,
aunque me quitó las luces.

NINO
¡Qué atrevimiento!

SEMÍRAMIS
¡Qué espanto!

IRENE
3275
¿Quién hay que el verle no asuste?

ARSIDAS
¡Qué lástima!

SILVIA
¡Qué desdicha!

MENÓN
Ufano de que te juren
hoy los Imperios de Siria,
que a otro norte se divulguen,
3280
llego a darte el parabién.
Que fui el primero que tuve
parte en tus aplausos, sea
el primero que pronuncie
tus grandezas; que el querer,
3285
gran deidad, aunque me injuries,
que triunfes, vivas y reines...
Pero aquí mi voz se mude,
no a mi arbitrio, sino al nuevo
espíritu que se infunde
3290
en mi pecho, pues me obliga
no sé quién a que articule
las forzadas voces que
ni vivas, reines ni triunfes.
Soberbiamente ambiciosa,
3295
al que ahora te constituye
Reina, tú misma des muerte
y en olvido le sepultes,
siendo aqueste infausto día
universal pesadumbre
3300
de los vivientes; y, en muestra
de que presagios lo anuncien
de cielos, astros y signos,
la gran monarquía deslustren.
(Truenos.)

NINO
Calla, calla, que parece
3305
que hay deidades que te escuchen,
pues obedientes se alteran
con mortales inquietudes
cielos, montes y elementos,
que a tus voces se confunden,
3310
respondiéndote uno solo
en idioma de las nubes.

SEMÍRAMIS
La fábrica de los cielos
sobre nosotros se hunde,
a cuyo estallido todos
3315
los ejes del polo crujen.

IRENE
Los montes contra los aires,
volcanes de fuego escupen,
y ellos pájaros de fuego
crían que sus golfos surquen;
3320
el gran Tigris encrespado,
opuesto al azul volumen,
a dar asalto a los dioses,
gigante de espuma, sube.

ARSIDAS
¿Qué se nos ha hecho el sol,
3325
que de nuestra vista huye?

CHATO
La artillería del cielo
Juega, y pierde, pues que gruñe.

SEMÍRAMIS
De Venus y de Diana
las competencias comunes
3330
se vengan, pues cuanto aúna
Venus, Diana destruye.

NINO
Pues no podrá; porque a mí
no hay agüeros que me turben.
Semíramis, a pesar
3335
de los portentos que influye[n]
tu vida, tu esposo soy.

SEMÍRAMIS
Yo tu esposa, aunque procure
Diana con estos asombros
quitar a mi fama el lustre.

CHATO
3340
Entre todo este alboroto
vuesas mercedes escuchen.
Ya ven que esta loca queda
hecha Reina. A sus ilustres
hechos, a sus vanidades
3345
y su muerte no se dude
que, con la segunda parte,
os convida, Corte ilustre,
quien más serviros desea,
si aquestas faltas se suplen.