Cubillo de Aragón, Álvaro

Las muñecas de Marcela



Edición a cargo de:
Francisco Domínguez Matito
Procedencia:
PROTEO - TC/12

Texto base: El enano de las Musas. Comedias y obras diversas, con un poema de las Cortes del león y del águila, acerca del búho gallego, Madrid, María de Quiñones, 1654, pp. 299-338 (ejemplares de la BNE R/664; P/4172; R/9401; R/10931; R/14500; U/10338(8).

Cotejado con Ameno Jardín de comedias de los insignes autores don Antonio de Zamora, don Juan Bautista Diamante y don Álvaro Cubillo de Aragón, que nuevamente se han dado à luz por algunos aficionados, y curiosos, Madrid, [s.i.], 1734, pp. 41-80 (ejemplar de la BNE T/2000); y con las sueltas de Sevilla (Francisco de Leefdael, s.a., ejemplar de la BNE T/19528; Madrid (Francisco Asensio, 1734, ejemplar de la BNE T/19321; y Valencia (José y Tomás de Orga, 1781, ejemplar de la BNE T/14782(8).

Se han tenido en cuenta las ediciones del XIX: Comedias escogidas, I, Madrid, Ortega y Compañía, 1826, pp. 3-117 (ejemplar de la BNE Ti/135; Tesoro del Teatro español desde su origen (año 1356) hasta nuestros días, en “Colección de los mejores autores españoles, vol. XIII”, t. V, París, Baudry, 1838, pp. 163-192 (ejemplar de la BNE F/884); Dramáticos posteriores a Lope de Vega, I, pp. 79 197, Madrid, 1858 (BAE, XLVII), pp. 127-144; Teatro selecto antiguo y moderno, nacional y extranjero, III, Barcelona, Salvador Manero, 1867, pp. 521-547 (ejemplar de la BNE Ti/14 (3). Y también las ediciones de los editores modernos, como Ángel Valbuena Prat (Las muñecas de Marcela. El señor de Noches Buenas, Madrid, Compañía Ibero Americana de Publicaciones, 1928, y Las muñecas de Marcela, Madrid, Alcalá, 1966) y Federico Carlos Sáinz de Robles (El Teatro español. Historia y Antología (Desde sus orígenes hasta el siglo XIX), IV, Madrid, Aguilar, 1943, pp. 738-818.

Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2015

PERSONAS

CARLOS, galán
OTAVIO, galán
DON LUIS
BELTRÁN, lacayo
MARCELA, dama
VITORIA, dama
VALERIO, viejo
TEODORA, criada

Acto I

Salgan VALERIO, viejo, con espada y rodela, DON OTAVIO del mismo modo y un criado con una hacha encendida.

VALERIO
¡Poned fuego a las puertas, rompa el fuego,
ya que al umbral de la venganza llego,
este duro imposible, esta defensa
del bárbaro ministro de mi ofensa,
5
que de nuevo me ofende
cuando obstinadamente se defiende!

OTAVIO
Hoy te verás vengado y satisfecho,
ya en su prisión o ya pedazos hecho.
(Aparte.)
(Así prudente obligo
10
los deudos de Marcela, así consigo
mi pretensión amante.)
Al lado tuyo moriré constante.

VALERIO
Agradezco y estimo, don Otavio,
vuestro valor.

OTAVIO
Ya es mío vuestro agravio.

VALERIO
15
¡Poned fuego a la casa:
quede abrasado quien mi vida abrasa!

OTAVIO
(Aparte.)
(Perdone Carlos si a ello me acomodo,
que primero es mi amor y después todo.)

(Vanse.)
(Salgan MARCELA, dama, y TEODORA, criada.)

TEODORA
Escandalizada está
20
la nobleza de Zamora
con esta prisión de Carlos.

MARCELA
Poco a Valerio le importan
tan criminales venganzas.

TEODORA
Tu tío intenta, señora,
25
vengar a su muerto hijo.

MARCELA
Teodora, parte me toca
de la ofensa, pero, al fin,
como ni vida se cobra
para el muerto don García
30
ni el agravio es en la honra,
toda esta crueldad me ofende.

TEODORA
Hablas con alma piadosa.
Las puertas de aquella casa,
donde recogido estorba
35
rigores de la justicia,
quieren romper.

MARCELA
Ley forzosa
es la defensa. Ninguno,
por más que se desconozca
a la piedad, culpará
40
su resolución heroica,
su obstinada bizarría
y su resistencia honrosa.
Pero... ¿qué ruido es este?

(Suena ruido y patadas.)
(Salgan CARLOS, muy galán, con la espada desnuda, y BELTRÁN, criado, con él.)

CARLOS
Si en vuestro amparo, señora,
45
debe hallar un afligido
remedio de sus congojas,
ocasión os solicita
la circunstancia de hermosa,
el privilegio de noble,
50
la ley de misericordia,
para ilustrar vuestras partes
y para que, atenta a todas,
deis vida al que, ya en su estremo,
se la conceden por horas
55
tan breves, como el que vive
entre el aliento [y] la soga.
Yo soy don Carlos, a quien
obligaciones honrosas
provocaron a un delito:
60
así las leyes le nombran;
mas, si a mi razón se atiende,
¡oh cuánto un mentís provoca!,
con nombre de desagravio
el pundonor le reboza.
65
La hidalga sangre vertida,
que agora Valerio llora,
del infeliz don García
justamente me ocasiona.
Saquele al campo, reñimos.
70
No fue su espada más corta,
su ventura sí, que al fin
me hizo la razón escolta.
La justicia me amenaza,
su rigor no me perdona;
75
y, viendo que ya era inútil
la defensa que hasta agora,
en una casa encerrado,
hizo mi prisión dudosa,
saliendo por los tejados
80
y azoteas de una en otra,
hasta esta casa me trujo
alguna estrella dichosa,
pues en ella vengo a hallar
un ángel que me socorra,
85
una deidad que me ampare
y un cielo que me recoja.

BELTRÁN
Y yo, que por fuerza soy
lo delgado desta soga
por quien siempre ha de quebrar,
90
siguiendo aquesta derrota,
como gato por enero
que caballetes descostra,
rodando llego a esos pies,
y aun lo tengo por lisonja,
95
cuando me juzgo subiendo
la escalera de una horca.

MARCELA
(Aparte.)
(¡Válgame el cielo, qué escucho!)
¡Terrible ocasión, Teodora!
Ninguna noticia tengo,
100
señor don Carlos Coloma,
de la razón o el agravio
que os provocó a tales cosas,
ni aun vos pienso que tenéis
noticia alguna hasta ahora
105
de la casa donde estáis.

CARLOS
Solo sé y veo que os toca
amparar a un desvalido
que a vuestras plantas se postra.

MARCELA
Pues sabed, Carlos, que soy
110
Marcela, parte tan próxima
contra vos, que don García
era mi primo.

CARLOS
¡Señora!

MARCELA
No os turbéis.
(Aparte.)
(¡Cielos!, ¿qué haré?)

TEODORA
¡Qué lastima, qué congoja!

BELTRÁN
115
(Aparte.)
(Depáreme Dios un santo
que favorece y aboga,
patrocina, ampara y libra
de todas aquellas cosas
que en los tejados suceden.
120
¿Habrá una oración devota
para un peligro a dos aguas?
Yo perezco, que son todas,
las de tejas arriba,
necedades peligrosas.)

CARLOS
125
Confuso, mudo y turbado
en vuestra presencia, ignora
el alma cuánto les debe
a las potencias que goza.
La vergüenza me enmudece,
130
las turbaciones me ahogan,
la confusión me introduce
mármol duro, inmóvil roca.

MARCELA
Pues ni confuso os turbéis
ni avergonzado os proponga
135
la imaginación peligros
que en mi sangre reconozca,
que, aunque Valerio es mi tío
y tanta parte me toca
de su ofensa, no es conmigo
140
la pasión más poderosa
que la piedad; y más quiero
atribuirme esta gloria
que profanar con venganzas
una virtud tan heroica.
145
Ya el cielo os trujo a mi casa,
misteriosas son sus obras,
quizá porque me debáis
esta fineza con otras.
En ella estaréis seguro,
150
pues no habrá tan maliciosa
presunción que se persuada
a que estar pueda y se esconda
en ella el mismo ofensor
que vertió mi sangre propia.
155
Y porque la dilación
os puede ser peligrosa,
entraos en aquesta sala;
mi hermano Luis no toca
en ella jamás; tal vez
160
mi hermana doña Vitoria
suele entrar, mas yo tendré
la llave. Sola Teodora
cuidará vuestro regalo,
y para ello tendrá otra
165
llave, que la mía es maestra,
en tanto que se disponga
lo que mejor pueda estaros.

CARLOS
Dejad que ponga la boca
en el suelo que pisáis.

BELTRÁN
170
Y que yo también la ponga
en el que pisa quien sirve
a tan divina señora.

TEODORA
¡Ea, entrad, entrad aprisa!

BELTRÁN
Lo que a mí besar me toca
175
no me lo quite vusted,
señora doña Teodora.

(Éntranse CARLOS y BELTRÁN.)

MARCELA
Dame la llave, y advierte
que de nosotras dos solas
se fía aqueste secreto:
180
ya conoces a Vitoria.

TEODORA
No es menester que me adviertas,
pues jamás hiciste cosa
tan a mi gusto.

MARCELA
¿Qué dices?

TEODORA
Que merece la persona
185
de Carlos todo favor:
¡qué lindo talle, qué airosa
bizarría, qué cortés,
qué entendido!

MARCELA
(Aparte.)
(¡Y qué lisonja
me has hecho con tu discurso!)
190
¿Parécete bien, Teodora?

TEODORA
Si a ti te parece así,
no tengas miedo que corra
peligro.

MARCELA
Mucho se ofende
quien en un rendido toma
195
venganza. La ofensa vive
hasta el instante y la hora
que puede satisfacerle,
pero, en pudiendo, se borra
tanto que ni aun la señal
200
queda de su mancha odiosa.

TEODORA
Y más cuando el ofensor
trae consigo, señora,
tantas cartas de favor
en sus partes generosas.

MARCELA
205
Confiésote que me ha puesto
tan de la suya, que ignora
el alma cuál de los dos
mayores peligros goza.

TEODORA
Vuelvo a la calle otra vez,
210
pues tú me alientas, señora.

MARCELA
Cuanto en su alabanza digo
será un rasguño, una coma,
un punto, un átomo breve
de lo mucho que atesora.

TEODORA
No morirá.

MARCELA
215
¡Ni lo quiera
el cielo!

TEODORA
A quien es dichosa,
por los tejados le viene
la ventura. Poco importa
el encierro de tu casa,
220
el recato en tu persona,
el ir las fiestas a misa,
partiendo del sol y aurora
los imperios, como dice
aquel vulgar idïoma,
225
entre dos luces negada
a la una y a la otra,
que a pesar de agravios tantos
de tu hermosura, Amor corta
esa cartuja azucena
230
y esa capuchina rosa.

MARCELA
Notable suceso ha sido,
mas ¿será decente cosa
querer yo a Carlos?

TEODORA
Amor
tiene las veces de Roma:
235
impedimentos y agravios
dispensa, omite y perdona,
y más siendo la ocasión
curial, que a su cargo toma
solicitarte la gracia
240
por cuenta de su limosna.
Solo un grave inconveniente
se me ofrece.

MARCELA
No te pongas
a discurrir sobre el caso,
que aún es temprano.

TEODORA
Quien toma
245
desde el principio los fines
sale bien de cualquier cosa.
Ya sabes que don Otavio
tu casamiento blasona
porque con tu hermano tiene
250
muy adelante la historia.

MARCELA
¡No soy yo la que se casa!

TEODORA
Tú tienes de ser la novia.

MARCELA
Pues de aquí a que tenga efeto
hay jornadas no muy cortas.

TEODORA
255
Luego ¿ya quieres a Carlos?

MARCELA
Calla y disimula agora,
que Vitoria y don Luis
pienso que vienen.

(Salgan DON LUIS y VITORIA.)

VITORIA
Impropia
acción viene a ser en ti.
260
Si así tu sangre baldonas,
¿quién ha de volver por ella?

DON LUIS
No me aconsejes, Vitoria,
que no quiero tener parte
en desdicha tan forzosa,
265
y más cuando la justicia
es quien a su cargo toma
la venganza de Valerio.
¿Remédiase alguna cosa
con la muerte de don Carlos?
270
¿He de ser yo en sus congojas
ministro que le persiga?
Cuando una venganza honrosa
con la espada se pretende,
tiene disculpa en sí propia,
275
y entonces mostrara yo
el rostro que encubro agora;
y aun no sé lo que me hiciera,
llegado a que reconozca
tan mucha razón en Carlos
280
y en don García tan poca.

MARCELA
¡Bien hayas tú, que, en efeto,
ni la pasión te alborota
ni el alboroto te incita
ni la sangre te apasiona!

VITORIA
285
¡Gran virtud!, pues, en efeto,
cuando al lado no te pongas
de tu tío, no le culpes,
su venganza no interrompas,
que yo, mujer como soy,
290
tanto me irrita y provoca
la muerte de don García
que, a no ser escandalosa
acción, saliera a ayudarle.

MARCELA
Mucho, Vitoria, blasonas,
295
y si en la ocasión te hallaras,
quizá doblaras la hoja
y pasaras adelante.

VITORIA
¿Será don Carlos Coloma
de partes tan excelentes,
300
de excelencias tan airosas,
que a sus propios enemigos
venza y en prisiones ponga?
¿Es así?

MARCELA
Yo no lo he visto:
quien le ha visto te responda.

VITORIA
305
Pues cuando esto fuera así,
a las romanas matronas,
¡vive Dios!, escureciera;
y cuando mis fuerzas pocas
no bastaran, que sí bastan,
310
donde las razones sobran,
al cielo pidiera rayos
o a las fieras, que se notan
más hijas de la crueldad,
ira, coraje y ponzoña.

MARCELA
¿Que enojada estás?

VITORIA
315
Contigo
y con tus piedades locas.

DON LUIS
Pues yo soy hombre y condeno
tu condición rigurosa;
y para que no me culpes,
320
mira si razón me sobra
para desearle bien,
cuando confieso que adora
el alma a su hermana.

VITORIA
¿A quién?

DON LUIS
A Feliciana.

MARCELA
Es hermosa:
325
merécelo Feliciana.
(Aparte.)
(No me está mal esta historia.)

DON LUIS
Temiendo peligros tantos,
recogió todas sus joyas
y se retiró a un convento.

MARCELA
¿Monja?

DON LUIS
330
No puede ser monja
porque hay causas que lo impidan.

MARCELA
Ya no me espanto que pongas
mil deseos de tu parte
para librarle.

VITORIA
¿Qué importa,
335
si estos deseos no valen
porque el amor los soborna,
tan ciegos como su efeto?

MARCELA
[Aparte.]
(¡Qué cansada!)

VITORIA
[Aparte.]
(¡Qué enfadosa!)

MARCELA
[Aparte.]
(¡Qué necia!)

VITORIA
[Aparte.]
(¡Qué presumida!)

DON LUIS
340
¡Ea, basta ya, Vitoria,
que a mí su prisión me ofende!

VITORIA
Pues a mal tiempo le lloras.

MARCELA
Quizá no le prenderán.

VITORIA
¿Quién puede estorbarlo agora?

MARCELA
345
Dios, que, si tuvo razón,
favorecerá sus cosas.

VITORIA
¡Que no ha de hacer Dios milagros!

TEODORA
El del soslayo le toca.

VITORIA
No hay soslayos de prisiones.

TEODORA
350
Pues yo presumo, señora,
que por dos deditos solos
esta vez no le apercollan.

MARCELA
¡Dios le libre!

TEODORA
(Aparte.)
(Si supieran
cuán al soslayo se enojan
355
los que en el nido le buscan,
no gastaran tanta prosa.)
Yo vi a cierto cazador
vender un nido de alondras
que, cuando polluelos vio
360
y juzgando que en la bolsa
estaban, volvió a otro día,
alargó la codiciosa
mano y, en vez de las aves
que ya eran del aire pompa,
365
halló un erizo y sacó
lastimada la manopla.

MARCELA
No hayas miedo que así sea.

TEODORA
Un soslayo es gran persona.

MARCELA
Yo digo que Dios le ayude.

DON LUIS
370
Yo, que su piedad te oiga.

VITORIA
Yo, que vengue a don García.

TEODORA
[Aparte.]
(Yo, que va buena la trova.)

(Salgan VALERIO y OTAVIO y el criado con el hacha, en la forma que entraron.)

VALERIO
No ha de quedar, ¡vive el cielo!,
en España ni en Europa
375
lugar donde no le busque,
aunque en su centro le esconda
la tierra, si ya la tierra
no sepulta mis congojas.

MARCELA
[Aparte.]
(¡Ay de mí si han entendido
380
que en mi casa está! ¡Socorra
el cielo en trance tan fuerte!)

TEODORA
[Aparte.]
(Nuestra piedad se malogra.)

OTAVIO
No solo toda la casa
se ha mirado, pero todas
385
cuantas en contorno están.
Solamente se perdona
esta del señor don Luis.

VALERIO
Resuelto a mirarla toda
entré, don Otavio, aquí,
390
mas ya veo que no importa,
que en casa de mi sobrino
no había de estar quien me enoja.

DON LUIS
Antes, señor, os suplico
lo hagáis. Ponedlo por obra,
395
que puede, sin culpa mía,
estar en ella.

MARCELA
[A TEODORA.]
(¡Ay Teodora,
yo soy perdida!) En mi casa
la diligencia es ociosa,
pues hasta las piedras della
le arrojaran.

VALERIO
400
¿Quién lo ignora?

MARCELA
Digo, porque cuando entrastes...

VALERIO
¿De qué os turbáis?

MARCELA
Alborotan
el corazón armas tantas.

VALERIO
Sois mujer, todo os asombra.

MARCELA
405
(Aparte.)
(¡Sin alma estoy! ¡Muerta estoy!)

TEODORA
[A MARCELA.]
(Disimula, que te ahogas.)

VALERIO
Sobrina, no os dé cuidado
que con violencia se rompan
los fueros de vuestra casa,
410
pues sé que en ella al que roba
mi quietud fueran incendio
todas sus salas y alcobas.
Él se escapó; la fortuna
le ayudó para que ponga
415
en más peligro mi vida
con la suya. Vamos, ¡hola!

DON LUIS
Todos te iremos sirviendo.

VALERIO
Mas que descanséis me importa,
sobrino: nadie me siga.
420
Señor don Otavio, ahora
para agradeceros faltan
las corteses ceremonias,
pero siempre soy muy vuestro.

OTAVIO
Dad licencia.

VALERIO
Mas me ahoga
425
la porfía; a un desdichado
aun no le sigue su sombra.

(Vase.)

VITORIA
¡Qué lástima, qué dolor!

MARCELA
(Aparte.)
(¡Ay Carlos del alma mía,
no entendí que te debía
430
tan presto tan grande amor!)

OTAVIO
(Aparte.)
(Esta es la ocasión mayor
que Amor me pudo ofrecer,
pues llega Marcela a ver
que, por su causa empeñado,
435
si en Carlos no lo he vengado,
intentarlo es merecer.)

DON LUIS
Señor don Otavio, en mí
queda el agradecimiento
desta fineza.

OTAVIO
Yo siento
440
que a mí me tratéis así.
De lo poco que os serví
me quejo a la suerte mía,
mas yo vengaré algún día,
ya que hoy escapó su suerte
445
al homicida, la muerte
del infeliz don García;
y a vos ofrezco, señora,
la venganza deste agravio.

MARCELA
¡Viváis, señor don Otavio,
mil años!
450
(Aparte.)
(¡No viva un hora!)

VITORIA
Quien esa venganza adora
y apetece ese rigor,
estima vuestro valor.

OTAVIO
Hoy satisfecho quedara
455
vuestro enojo, si le hallara.

MARCELA
(Aparte.)
(¡Qué vengativo señor!)

OTAVIO
Hoy, ¡vive el cielo!, entendí
dar a su sangre mi acero.

MARCELA
(Aparte.)
(¡Que piense este majadero
460
con sangre obligarme a mí!)
Teodora, vamos de aquí.

VITORIA
¿Adónde vas? ¿No agradeces,
no ponderas, no encareces
en el señor don Otavio
465
el querer vengar tu agravio?

MARCELA
Ya he dicho que sí mil veces:
¿qué tengo yo más que hacer?
Y si no te ha parecido
que está bien agradecido,
470
vuélvelo tú a agradecer,
y para que eches de ver
adónde llega y alcanza
mi agradecida alabanza,
digo que en esta ocasión
475
agradezco la intención
mucho más que la venganza.

VITORIA
¡Notable estás!

MARCELA
(Aparte.)
(¡Qué tormento!)

OTAVIO
Antes por ser ya tan mía
la causa, no merecía
480
premio ni agradecimiento.

MARCELA
Como yo de lo sangriento
tan poco llego a saber,
ignoro lo que he de hacer;
y así, con vuestra licencia,
485
los lances de una pendencia
voy a estudiar y aprender.

(Vanse MARCELA y TEODORA.)

OTAVIO
Siempre a obedecer me obligo.

VITORIA
Es tan piadosa mi hermana,
tan casera y tan humana
490
que disculpa a su enemigo.

DON LUIS
Desta verdad soy testigo.

OTAVIO
Es natural, cuerdo y sabio.

DON LUIS
Creed, señor don Otavio,
que es circunstancia de hermosa
495
tener el alma piadosa
para perdonar su agravio.
Tan en la niñez se está
que os juró, por vida mía,
que muchas horas del día
500
a las muñecas se da.

VITORIA
Y es cierto, que ahora va
a entretenerse con ellas.

OTAVIO
De mi amor nuevas centellas
ese ejercicio ha sacado.
505
No pasó el siglo dorado,
que aún viven sus luces bellas.
Y en mi amor, don Luis, ¿qué dice?

DON LUIS
No es buena ocasión ahora,
que de don García llora
510
nuestra casa la infelice
muerte.

OTAVIO
En ella se eternice
próspero el tiempo que vuela.

DON LUIS
Quien sabe amar se consuela
con la esperanza.

OTAVIO
Es así.
515
Viva la esperanza en mí,
pues hoy agradé a Marcela.

(Vanse.)
(Salgan CARLOS y BELTRÁN.)

CARLOS
¡Oh cuánto a Dios se parece
quien piadoso se acredita!
¡Oh cómo su gloria imita
520
al paso que la merece!
[Tanto al sujeto engrandece]
esta virtud singular,
que he llegado a ponderar,
no sé si diga a creer,
525
que no deja a Dios quehacer
el que sabe perdonar.
Esta virtud milagrosa
en Marcela se ilumina,
siendo dos veces divina,
530
por piadosa y por hermosa.
Altamente generosa,
en su agravio no repara,
y con providencia rara
su casa nos da a los dos.
535
Parece casa de Dios
que a delincuentes ampara.

BELTRÁN
Eso yo lo he [de] decir,
que en su piedad he hallado
dos veces asegurado
540
el pretexto de vivir.
¡Oh casa donde se halla,
cuanto más se ve oprimida,
no solamente la vida
sino el poder conservalla!
545
¡Oh casa que me provoca
a decir, en conclusión,
que eres en esta ocasión
libro de «qué quieres, boca»!
Capítulo de vivir:
550
dos hombres que han condenado
a arrojarse de un tejado
sin volvello a referir,
un serafín se aparece
y, divinamente humano,
555
con pródiga y franca mano
vida y salud les ofrece.
Capítulo de guardarse
de intención y lengua mala:
al punto se abre una sala
560
donde poder encerrarse.
Capítulo de dormir:
parecerán ilusiones,
pues yo sé que los colchones
no me dejaran mentir;
565
pues en la distancia breve
de un hora se aparecieron
con ropa y colcha, que dieron
de sopapos a la nieve.
Capítulo de comer:
570
esto tú no lo has sabido,
que para mí solo ha sido
milagroso proceder.
¡Oh capítulo de gloria
para mis amargos miedos:
575
chupándome estoy los dedos
de leer su dulce historia.

CARLOS
¿Qué dices?

BELTRÁN
Que dije apenas
el capítulo en la sala.
Cuando un rincón me señala
580
de miel y de berenjenas
una orza reverenda,
meto la mano, y por dar
noticia a mi paladar,
acomodo la merienda:
585
una saco y otra apaño,
estas brindan a otras dos,
doblo el resto y, ¡vive Dios!,
saco el vientre de mal año.
Como dice [aqu]el refrán,
590
descosiéndole una alforza,
trasladé toda la orza
en el vientre de Beltrán.

CARLOS
¿Hay desvergüenza mayor?
¡Hombre bárbaro, qué has hecho!

BELTRÁN
595
Así me haga buen provecho
como me supo, señor,
letura tan excelente,
dulce lenguaje y sonoro.
¡Dos higas para Eliodoro
600
y el Berclayo! Solamente
un capítulo ha faltado.

CARLOS
Yo aseguro que es de vino.

BELTRÁN
¡Por Dios que eres adivino!
Todo el libro he hojeado,
605
y no he hallado una gota;
sin duda es yerro de imprenta,
que no pudo por mi cuenta
olvidársele la bota
a tan prevenido autor.
610
¡A pagar de mi dinero,
todo el capítulo entero
se lo bebió el impresor!

CARLOS
¿Tú, bárbaro, tú, atrevido
donde te hacen tanto bien?

BELTRÁN
615
Si atento discurres, ¿quién
fue con hambre comedido?

CARLOS
¡Vive Dios que has de buscar,
villano, mi perdición!

BELTRÁN
Oiga vusté una razón.

CARLOS
620
¿Qué razón me puedes dar?

BELTRÁN
Yo sé que noticia tienes
que son, con necesidad,
entre nuestra humanidad
comunes todos los bienes.
625
Y si Dios, a quien le toca,
me quiere el bien deparar
y le veo, ¿he de aguardar
a que me le entre en la boca?
¡Qué hermosa grosería!
630
Ver el bien y conocelle,
tener hambre y no comelle,
o es melindre o bobería,
demás de que es de advertir
que también tuve licencia
635
de la gente que allí estaba.

CARLOS
¿Qué gente?

BELTRÁN
¡Qué linda flema!
Pues ¿piensas que estamos solos?
Como tú allá te embelesas,
te arrobas y te suspendes,
640
no gozas de cosa buena.

CARLOS
Pues ¿gente hay en esta sala?

BELTRÁN
Y mucha, pero tan cuerda
que se le puede fiar
un secreto y una deuda.
645
¿Es posible que no has visto
un estrado de muñecas
con barandilla y alfombra,
tan vestidas, tan compuestas,
tan al uso, tan con moño,
650
tan con naguas y polleras,
que hasta los guardainfantes
en ellas es gala vieja?
Híceles mi cortesía,
hablelas con reverencia,
655
signifiqueles mi hambre
y pienso que la una dellas,
o a mí me lo pareció,
me dijo alegre y risueña:
«Comed, Beltrán, en buen hora,
660
comed de las berenjenas,
que nosotras no gustamos
de estas civiles conservas».
Apenas me lo hubo dicho
cuando, si embestir me vieras,
665
te quitara mil pesares.

CARLOS
¿Hay locuras como aquestas?
¡Tú no debes de sentir!

BELTRÁN
En esto solo se muestra
la virtud de estas señoras,
670
pues, cuando otras se pasean,
haciendo alarde en el coche
de su gala y su belleza,
se entretienen y se ocupan
en diversión tan honesta.

CARLOS
Luego ¿no te burlas?

BELTRÁN
675
¡Cómo!
Para que mejor lo creas
aguarda y veraslo todo.

CARLOS
¡Oh cómo obliga y sujeta
los ánimos la virtud!
680
Sin duda el cielo, que ordena
mi remedio, me ha traído
a esta casa por que vea
mi libertad en su amparo,
mi prisión en su belleza,
685
en su recato mi dicha
y mi quietud en sus prendas.

(Sale BELTRÁN con un estrado con barandillas y en él cuatro muñecas y una dueña.)

BELTRÁN
Mira si es cosa de burlas
el escuadrón de doncellas,
que destas yo lo aseguro
690
que tiene a cargo una dueña.
Aquesta es doña Calandria,
esta, doña Melisendra,
esotra, doña Sofía,
y aquella, doña Lucrecia.
695
La dueña se ha de llamar
doña Rodríguez de Puebla.
Toda es gente muy callada,
muy recogida y muy cuerda;
sola la dueña me aturde.

CARLOS
¿Cómo?

BELTRÁN
700
Podremos por ella
ser descubiertos.

CARLOS
¡Qué dices!

BELTRÁN
¡Tú no conoces las dueñas!
Por solo llevar un chisme
hablarán sin tener lenguas.
705
¡De mirarla estoy temblando!

CARLOS
Tus locuras me marean.

BELTRÁN
Qué será ver ocupada
a la señora Marcela,
preguntándoles a todas
710
cuando a visitarlas venga:
«¿Cómo estáis, doña Calandria?».
Y responderá por ella:
«A vuestro servicio, prima»,
que las damas se vosean.
715
«Hermosa estáis. ¿Quién os hace
moños?». «Una amiga nuestra
que tiene notable gracia».
«Buen tocado. ¿Veis comedias?»
«Las nuevas, nadie lo escusa,
720
las damas todo lo alegran».
«¿Qué os ponéis en estas manos?».
«Una mudilla de almendras,
piñones y salvadillo».
«¡Qué blancura!, ¡qué belleza!».
725
«¡Jesús, téngolas perdidas!».
Y estará de esta manera
desde las ocho a las doce,
desde las tres a la queda,
libre de oír a don Gazmio
730
concetos de taracea.

CARLOS
¡Vive Dios que es la más alta,
la más segura, más cierta
y la más clara señal
que su virtud nos enseña!
735
¡Oh quién fuera tan dichoso!
Mas ¿quién habrá que se atreva
a sobredorar agravios
con amorosas finezas?
¡Ay Beltrán!

BELTRÁN
¿Qué viento corre?

CARLOS
740
Hermosísima es Marcela,
en la piedad es divina,
misteriosa en la prudencia,
soberana en la cordura;
pues con tantas excelencias,
745
¿qué haré yo en quererla bien?,
¿qué haré en perderme por ella,
si el vivir por ella gano?

BELTRÁN
Pues ¿qué sé yo? No la pesa
de verte y de ser querida.

CARLOS
750
No lo creas, no lo creas,
que no soy yo tan dichoso,
ni es ella tan poco cuerda
que en tan peligroso banco
empeñe tan altas prendas.

BELTRÁN
755
¡Quedo, que siento ruido!

CARLOS
¡La llave tocó en la puerta!
¡Recoge, Beltrán, todo eso!

BELTRÁN
Ya no es posible que pueda.

(Salgan TEODORA y MARCELA.)

MARCELA
¡Señor don Carlos!

CARLOS
Señora,
este necio...

BELTRÁN
760
¿Quién lo niega?
Yo soy un necio, y aun dos,
mas, como son tan discretas
estas damas con quien hablo,
mis necedades celebran.

TEODORA
765
Es muy grande atrevimiento
cuando necedad no sea,
llegar a cosas que tiene
mi señora.

BELTRÁN
(Aparte.)
(Si supiera
lo de la orza, ¡mal año!)

MARCELA
770
¡Aparta, tú eres la necia!
En aquesto entretenida,
permito que se diviertan
algunas horas del día,
que son vislumbres que quedan
de la niñez.

CARLOS
775
De divina
diréis mejor, pues con ellas
dais ser a quien no le tiene.

MARCELA
¡Cómo!

CARLOS
A mí y a las muñecas.

MARCELA
No habléis deso.

CARLOS
[A BELTRÁN.]
(¡Que por ti
780
pase yo aquestas afrentas!)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(¿Qué afrentas? Pues aún ahora
lo de la orza nos queda.)

CARLOS
Perdonad, señora mía,
esta atrevida licencia,
785
que quien de necios se sirve
a sufrirlos se sujeta.

BELTRÁN
No es muy gran atrevimiento,
que en presencia de la dueña
hablamos con estas damas,
790
y si algo malo se hiciera,
no nos perdonara el chisme.

CARLOS
Yo te cortaré la lengua.

MARCELA
No quiero que os den cuidado
ocasiones tan pequeñas
795
cuando en empeños mayores
por vuestra causa estoy puesta.

CARLOS
¿Cómo pueden ya, señora,
ser pequeñas, siendo vuestras?
Tan de grandes se acreditan
800
por el dueño, que respeta
el alma, no lo que son,
sino lo que representan.

MARCELA
Sois vos muy galán.

CARLOS
No soy,
aunque en esto lo parezca,
805
mas para mí basta ser
damas, aunque sean supuestas,
para tratar su hermosura
con decoro y reverencia,
con respeto y cortesía.

MARCELA
810
¡Jesús, qué cosa tan tierna!

BELTRÁN
Es ternísimo mi amo:
a la luna de Valencia
suele derretirse más
que otros al sol de Guinea.
815
¿Velo vusté? Bien lo ve,
pues en lo tierno es jalea,
en lo azucarado, almíbar,
y en lo regalón, manteca.

MARCELA
Bien le conoces, Beltrán.

TEODORA
820
¡A fe que es muy linda pieza
el tal Beltrán!

BELTRÁN
¡Qué donaire!
Si vusted me conociera,
se había de perder por mí.

TEODORA
¿No es mejor que no me pierda?

BELTRÁN
825
Para que yo me la hallara,
se ha de entender.

TEODORA
¿Qué me cuentas?

BELTRÁN
No le contaré los años,
que es lo que a todas les pesa.

TEODORA
¿Y qué hiciera si me hallara?

BELTRÁN
830
¿Qué? La colgara a la puerta
de una iglesia.

TEODORA
¿Soy rosario?

BELTRÁN
Sí, y aun son muerte sus cuentas.

TEODORA
¡Qué hallado está en solo un día!

BELTRÁN
Aconsejome una vieja
835
que no fuese corto, y yo
aprovecharme quisiera
del consejo, porque, al fin,
toda cortedad es mengua.
Doy lo que tengo, y recibo
840
siempre con mucha llaneza.

TEODORA
No me descontenta el modo.

BELTRÁN
Es de lo nuevo.

TEODORA
¡Qué pieza!

BELTRÁN
Oye vusted, ¿habrá en casa
para un deseo siquiera
845
cualque berenjena en miel?

TEODORA
¡Ay socarrón, buena es esta!
¿Tan presto has dado en la orza?

BELTRÁN
Ella dio en mí, y agradezca
vusted que dio en parte blanda.

TEODORA
850
Pues ¿dónde peor pudiera?

BELTRÁN
En una esquina y romperse.

CARLOS
Esto mi amor os confiesa:
contra el veneno mortal
de la víbora sangrienta,
855
entre muchas confecciones
se aplica su carne mesma,
no porque tenga virtud
para preservar con ella
del fiero diente la injuria,
860
mas porque, como saeta,
al corazón se encamina,
por que se lleve tras ella
el antídoto con quien
está mezclada y revuelta,
865
sirve de posta al remedio,
llega presto y aprovecha,
ayudando su malicia
contra su malicia mesma.
Yo, pues, así, a quien hirió
870
áspid de vuestra belleza,
entre infinitos remedios
la necesidad me enseña
a aplicar, si no a vos misma,
estas obras que, por vuestras,
875
al corazón me encaminan
consuelos que me entretengan,
esperanzas que me animen,
memorias que me diviertan,
respetos que me aseguren
880
y ocasiones que me alegran.

MARCELA
Pues para que no tengáis
otra ocasión como aquesta
con damas que, aunque fingidas,
como decís, os inquietan,
885
yo las haré desterrar
de la sala.

CARLOS
Haceisme ofensa.

MARCELA
Y aun las echara de casa,
que no es razón que haya en ella
quien a mí me dé cuidados.
890
(Aparte.)
(¡Tente, Amor, que me despeñas!)

CARLOS
¿Cuidados a vos, señora?
Aun no dároslos pudiera
en humana forma el sol,
cuando en sus doradas trenzas
895
sollozara el alba aljófar
o llorara blancas perlas.

MARCELA
Soy yo, Carlos, en mi casa
muy celosa, muy atenta,
y ni aun de damas fingidas
900
quiero sufrir competencias.

CARLOS
Dadme licencia que cuente
por favores estas quejas
y que a mi esperanza pida
albricias dellos y dellas;
905
que se las dé a mis temores,
que el gusto las enriquezca,
que las admiren los ojos
y las celebre la lengua.

MARCELA
¿Albricias? ¿De qué suceso,
910
de qué deseadas nuevas?

CARLOS
De veros tan enojada
con lo mismo que antes era
entretenimiento vuestro.

MARCELA
Pues ¿eso a vos os alegra?

CARLOS
915
Sí, que es señal que ya el gusto
olvida burlas por veras.

MARCELA
Antes quiero que tengáis
esta visita primera
por castigo, y que sepáis
920
que solo a ver mis muñecas
vine; mas ya, como digo,
cesará, pues las destierra
desta sala mi rigor,
la ocasión que me pudiera
925
traer otras muchas veces.

CARLOS
De tan injusta sentencia
apelo a vuestra piedad.
No permitáis que padezcan
por mi ocasión estas damas,
930
porque, aunque yo solo sea
quien sienta, desee y llore
vuestra divina presencia,
por mí no me atrevo a tanto
ni creo que os lo merezca,
935
que ha muy poco os conozco
y, como entré por la puerta
del agravio, me acobarda
mi delito y vuestra ofensa;
por ellas lo habéis de hacer.

MARCELA
940
Por vos lo hago y por ellas.

CARLOS
¡Oh cuánto os debe mi vida!

MARCELA
No contéis, Carlos, por deuda
lo que yo por mí he de hacer.

CARLOS
Esto es bien que os agradezca.

MARCELA
945
Creed que no os quiero mal.

CARLOS
¿Y no me daréis licencia
para creer algo más
aunque engañado lo crea?

MARCELA
Tomáosla vos, y creed
950
lo que mejor os parezca.

CARLOS
¡Volveré a pedirme albricias!

MARCELA
Como quisiéredes sea.

CARLOS
Ya se las pido a mi dicha.

MARCELA
Dadla en mi nombre unas señas.

CARLOS
955
¡Con tal favor serán grandes!

MARCELA
A lo menos serán ciertas.

CARLOS
¿Qué le diré a mi ventura?

MARCELA
Que ya corra por mi cuenta.

CARLOS
¡Oh qué albricias me prometo!
¿Las señas?

MARCELA
960
¿Aún se os acuerda?

CARLOS
Impórtame.

MARCELA
Pues serán
«las muñecas de Marcela».


Acto II

Salgan MARCELA, VITORIA y TEODORA.

VITORIA
¡Qué poco gusto recibe,
qué poco es agradecido
965
quien tan dichoso ha nacido
que siempre en las dichas vive!
Tanto en sí de sí concibe
que, siendo en la dicha igual
negado al ser racional
970
y concedido al desdén,
trata con desprecio el bien
porque no conoce el mal.
Quien le sirve no le agrada,
quien desea su bien le ofende,
975
cánsale quien le defiende,
quien le enamora le enfada.
Todo le parece nada,
sus altivas fantasías
estragan las cortesías,
980
por favores da desprecios.
¡Oh ventura, mal de necios,
y qué de soberbios crías!

MARCELA
Tu discurso misterioso
quisiera, hermana, entender.

VITORIA
985
Como en ti misma ha de ser,
te será dificultoso,
pero por si algún curioso
pensamiento te arrebata,
mi discurso se remata
990
diciendo que es mal sin cura:
¡desdichada la ventura,
pues siempre con necio trata!

MARCELA
Puesto que ya has confesado
que hablando conmigo estás,
995
la respuesta aguardarás
de tu discurso cansado.
Engáñaste si has pensado
que viene a ser dicha en mí
lo mismo que lo es en ti,
1000
porque hay mucha diferencia
de tu natura ascendencia
a aquella en que yo nací.
Lo que a ti te causa enfado
me puede a mí dar contento,
1005
lo que a mí me da tormento
ser lisonja de tu agrado.
Si por ti sola has juzgado,
engañote tu conceto:
nadie es dichoso, en efeto,
1010
por ajeno parecer,
porque la dicha ha de ser
proporcionada al sujeto.
Si el ser de Otavio querida
juzgas a dichosa suerte,
1015
en mi inclinación advierte
y quedarás convencida.
No es el ser aborrecida
circunstancia tan cansada
como ser sin gusto amada;
1020
mira si es distinta cosa,
pues con lo que tú, dichosa,
me juzgo yo desdichada.

VITORIA
¿Que no es dicha el ser querida?

MARCELA
No, si el amor no es igual.

VITORIA
1025
Pues ¿qué será el querer mal?

MARCELA
Desdicha ya conocida.

VITORIA
Amor es ley de la vida.

MARCELA
Cuando es con unión dichosa,
que sin ella es ley penosa.

VITORIA
1030
Nunca Amor pudo ofender.

MARCELA
Mas ¿qué te ha de hacer creer
por fuerza que eres dichosa?

VITORIA
A no estar asegurada
de tu recato y tu honor,
1035
creyera que de otro amor,
Marcela, estabas prendada.

MARCELA
Ya, Vitoria, estás cansada,
y tu discurso merece
o que me enoje o empiece
1040
a discurrir yo también
que quieras a Otavio bien,
pues que tan bien te parece.

VITORIA
Confiésote que es así,
y que, a ser con fin honesto,
1045
me holgara que hubiera puesto
los ojos Otavio en mí.

MARCELA
Pues yo, hermana, cedo en ti
el derecho de su amor.

VITORIA
Ese es conocido error.
1050
Lo que te pido es que seas
más cortés cuando le veas,
siquiera por vengador
de tus agravios no más.

MARCELA
Cuando mucho le quisiera,
1055
por eso le aborreciera:
mira qué engañada estás.
Tú, que a la venganza das
tu afecto, agradece a Otavio,
que en mí es parecer más sabio
1060
hacer con cuerda templanza
un desaire a la venganza
que una lisonja al agravio.
Si yo inclinado le viera
a la piedad y al perdón,
1065
a mayor estimación
me obligara y persuadiera;
cuanto en esto más hiciera,
más fuera a Dios parecido,
y quien a Dios ha seguido
1070
más nobleza se previene,
y quien más nobleza tiene
más merece ser querido.

VITORIA
¡Jesús, qué de consecuencias
me alegas por lo piadoso!

MARCELA
1075
Cánsame lo riguroso
y oféndenme las violencias.
Venganzas, iras, pendencias,
¿quién apetecerlas pudo?
Yo, a lo menos, nunca dudo
1080
que apaciblemente Amor
vence sin armas mejor
y por eso anda desnudo.

VITORIA
Pues él viene a visitarte:
su voluntad desengaña.

MARCELA
1085
Nunca la verdad engaña,
que es luz que vive sin arte.
Yo no tendré en esta parte,
si le hablo, más libertad
de la que en mi honestidad
1090
me aseguro y me prometo;
mas él verá, si es discreto,
en mi rostro la verdad.

(Salga DON OTAVIO solo.)

OTAVIO
Mucho tiene de grosero
un amor determinado;
1095
si en esto he sido culpado,
piadoso castigo espero.
Licencia tuve, primero
que entrase, del amor mío,
que no culpareis confío,
1100
señora, a quien en su error
le disculpa un ciego amor
y abona un preso albedrío.
Por esto y por no perder
las albricias de un suceso,
1105
hallé disculpa en mi exceso,
si en amor le puede haber;
que como en mí llega a ser
tan próximo el bien que espero,
no quise que otro primero
1110
granjease vuestra gracia,
la dicha de una desgracia
que ahora deciros quiero.

MARCELA
Cuanto a vuestra voluntad,
señor don Otavio, es llano
1115
que le debéis a mi hermano
una sencilla amistad.

VITORIA
Decidnos la novedad
que desgracia y dicha hacéis.

MARCELA
¡Bien por nueva la vendéis
1120
si es desdicha y es dichosa!

VITORIA
Ya me tiene cuidadosa.

OTAVIO
Oídme, pues, y lo sabréis.
Oíd cómo el cielo ordena,
¡tanto su poder alcanza!,
1125
sin venganza una venganza
y un desagravio sin pena.
Ya Valerio en su dolor
vive menos lastimado,
ya ve su agravio vengado
1130
por mano de su ofensor.
La noche que con violencia
en aquella casa entramos
y en ella a Carlos no hallamos
por su miserable ausencia,
1135
afirman los que le vieron
que, huyendo por los tejados,
él y un criado, obligados
del miedo que concibieron
de la muerte y del castigo
1140
que a entrambos amenazaba,
cuando en su venganza estaba
tan superior su enemigo,
con desalentada suerte
o deslumbrada huïda,
1145
donde buscaban la vida
vinieron a hallar su muerte.
Al fin, por la novedad
de rumbo tan exquisito,
tropezando en su delito
1150
y cayendo en su maldad,
al patio de cierta casa
despeñados descendieron,
donde pedazos se hicieron.

MARCELA
¡Válgame Dios! ¿Que eso pasa?

TEODORA
¡Qué lástima!

VITORIA
1155
Así dispone
el cielo venganzas tales.

MARCELA
Ya se acabaron sus males.

TEODORA
¡Qué dolor! ¡Dios le perdone!

OTAVIO
Sus deudos, que lo supieron
1160
y en tal desdicha le hallaron,
de secreto le enterraron.

MARCELA
Bonísimamente hicieron.
Ya, hermana, estarás contenta,
ya el cielo vengó tu agravio,
1165
y ya el señor don Otavio
no correrá por su cuenta
aquel sangriento cuidado,
pues que ya la causa cesa.

VITORIA
A mí al menos no me pesa;
1170
no sé si tú te has holgado.

MARCELA
¡Yo, más que todos!: Valerio
no se ha holgado más que yo.

VITORIA
Nunca el cielo permitió
tales casos sin misterio.

MARCELA
1175
(Aparte.)
(Y como quiero ayudarle,
¡oh vulgo, fiero enemigo!,
yo apostaré que hay testigo
que dice que vio enterrarle.)

TEODORA
(Aparte.)
(Así yo, cuando me oleen
1180
o cuando, por mi ventura,
los sacristanes y el cura
en mi responso se empleen.)

MARCELA
(Aparte.)
(Aunque el engaño apercibo,
iré, de temores llena,
1185
a socorrer una pena
con ver a mi Carlos vivo.
¡A fe que he de celebrar
el suceso y la caída!)

OTAVIO
Él pagó al fin con la vida
1190
cuanto pudiera pagar.

MARCELA
La venganza es inaudita
y en albricias della quiero,
si dais licencia primero,
ir a hacer una visita
1195
a ciertas damas que están
de esperarme ya cansadas.

VITORIA
¡Qué niñeces tan sobradas!
Los años te culparán,
viendo que con ellos truecas
1200
por burlas sus desengaños.

MARCELA
Yo gusto destos engaños.

OTAVIO
¿Qué damas son?

MARCELA
Mis muñecas.

OTAVIO
Si esperan, muy justo es vellas,
que es el esperar penoso.

MARCELA
1205
Este suceso dichoso
voy a celebrar con ellas.

(Hace reverencia y vase, y TEODORA con ella.)

OTAVIO
(Aparte.)
(Ya me ha dejado dos veces
con esta misma ocasión:
o es fuerza de inclinación
1210
o muy pesadas niñeces.)

VITORIA
¿Qué decís?

OTAVIO
Digo que alabo
el modo y la cortesía.

VITORIA
Es muy grande demasía
decir «no chero» y «no sabo»,
1215
el afectar sencillez
y, a costa de dos agravios,
tener la leche en los labios
y en los ojos la niñez.

OTAVIO
En las damas todo es gala.

VITORIA
1220
Ventura, diréis mejor,
que yo sé quién tiene amor
y en años aún no la iguala.

OTAVIO
No es poca ventura en mí
ni acción culpable en Marcela
1225
que, cuando amor me desvela,
ella se desvele así.
Su honesto entretenimiento
nadie le puede culpar,
antes obliga a callar
1230
al malicioso, al atento,
al maldiciente, al crüel,
al mordaz, al atrevido,
que ajenas faltas han sido
desvelo sobrado en él;
1235
pues con prudencia no poca,
fundada en descuidos sabios,
rienda les pone en los labios,
freno les pone en la boca,
negando con lo frecuente
1240
de tan recatado empleo,
licencias al galanteo
y ocasión al maldiciente.
Y así, aunque de mis cuidados
estorben la ejecución,
1245
entretenimientos son
muy niños, mas muy honrados.

VITORIA
Decís bien, pero también
en las burlas y el donaire
no ha de fundar un desaire
1250
ni ha de afectar un desdén.

OTAVIO
No os entiendo. Solo sé
que nací para su esclavo,
que su inclinación alabo,
que es inviolable mi fe,
1255
que el amor que me desvela
nadie le podrá igualar,
y que un rey puede envidiar
las muñecas de Marcela.

(Vase.)

VITORIA
¡Qué imprudencia, qué locura,
1260
qué desaire tan rapaz!
Vuelvo a decir que es capaz
de desdicha la ventura,
pues, de ingratitud cercada,
se ha de regular forzoso
1265
quien la tiene por dichoso,
mas ella por desdichada.

(Vuelven a salir al paño MARCELA y TEODORA.)

MARCELA
[Aparte.]
(Vi a Carlos, supo de mí
su mentirosa caída,
alegreme con su vida,
1270
reí su muerte y vuelvo aquí.)
¿Fuese ya?

VITORIA
Detente un poco,
que aún puede verte y oírte.

MARCELA
Que no importa.

VITORIA
Iba a decirte,
como a niña, ¡guarda el coco!

MARCELA
1275
Advierte que ya de mí
cuanto hables no importa cosa.

VITORIA
¿Por qué?

MARCELA
Porque estás celosa
y hablan los celos en ti.

VITORIA
¿Yo celos? ¿Cómo u de quién?

MARCELA
1280
Lo que has de hacer es dejarme,
ni cansarte ni cansarme,
que nos estará muy bien.

VITORIA
En una cosa reparo
que me has de satisfacer:
1285
la casa que solía ser
común refugio y amparo
de las dos, ¿por qué la tienes
tan cerrada? ¿Qué hay en ella,
que ya no podemos vella?

MARCELA
1290
¿Qué ha de haber? ¡Donaire tienes!
[A TEODORA.]
(A esto has de acudir, Teodora,
en la otra sala siguiente.)

TEODORA
[A MARCELA.]
(Ya entiendo.)

(Vase TEODORA.)

MARCELA
Pues diligente,
el satisfacerte ahora
1295
será ofender mi verdad,
si bien el ser sospechosa
es achaque de celosa.

VITORIA
¿No me ha de hacer novedad
el ver con tanto recato
1300
dentro de casa una puerta
que conocí siempre abierta?

MARCELA
No te ha de costar barato
saberlo.

VITORIA
Cuando lo impidas,
¿habrá más que sospechar?

MARCELA
1305
Pues yo sabré castigar
sospechas tan atrevidas.

VITORIA
No te enojes.

MARCELA
Tu grosero
término cansa y enfada.

VITORIA
¿Por qué me niegas la entrada?

MARCELA
1310
No más de porque yo quiero;
que pues tú culpando estás
mis honestos pensamientos,
juegos y entretenimientos
no los has de ver jamás.

VITORIA
1315
Pues ¿eso pena te da?

MARCELA
Y si en ello más te metes...

VITORIA
No quiero ver tus juguetes,
no te enojes, bien está,
pues conoces de mi amor
1320
que en público y en secreto
te obedezco y te respeto
como a mi hermana mayor.

MARCELA
Pues ahora lo has de ver,
que no te quiero dejar
1325
otra vez que sospechar.
Toma y abre.

VITORIA
Soy mujer,
la curiosidad me obliga:
perdona si te ofendí.

MARCELA
Anda, que te aguardo aquí.

VITORIA
Yo voy.

MARCELA
1330
(Aparte.)
(¡Oh hermana enemiga!)

VITORIA
A las guardas desta llave
mi satisfación remito,
que el sospechar no es delito
cuando hay ocasión tan grave.
1335
Pero mi hermano y Valerio
vienen. No importa. Después
veremos el qué es y qué es
deste encerrado misterio.

(Salgan DON LUIS y VALERIO.)

VALERIO
Don Luis, ¿sois mi sobrino?

DON LUIS
1340
Sobrino y hijo vuestro me imagino.

VALERIO
¿Sabéis que vuestro primo don García
murió a la injusta mano, ¡ay suerte mía!,
de su mayor amigo?
Ya lo sabéis, de todo sois testigo.
1345
También debéis saber, ¡de pena muero!,
que sois por muerte suya mi heredero;
pues que sepáis intento
que heredáis con mi hacienda el sentimiento,
el dolor, la pasión y la esperanza
1350
de tomar de su muerte la venganza.

DON LUIS
Señor, si lo que el pueblo dice es cierto,
¿qué venganza podré tomar de un muerto?

VALERIO
Ya el ingrato homicida,
desesperado, se quitó la vida,
1355
ya murió despeñado;
mas no por eso quedo yo vengado,
que si, huyendo mi furia,
él se mato, viva quedó mi injuria.
Esta habéis de vengar, para que sea
1360
ejemplo y escarmiento a quien lo vea,
con aceros valientes,
en deudos, en amigos y en parientes.
La sangre derramada
de vuestro primo no quedó vengada
1365
con muerte igual, pues antes, si se advierte,
por no darme venganza, se dio muerte.
Pues si él fue de sí mismo homicida,
vivo quedó el agravio aunque él sin vida.
Que lo venguéis os pido,
1370
muera aqueste linaje fementido,
que, mientras no hacéis lo que os prevengo,
ni vos tenéis honor ni yo le tengo.

DON LUIS
Señor, mucho quisiera
que la razón a tu pasión venciera.

MARCELA
1375
[Aparte.]
(El cielo favorezca mis temores:
¡a un muerto le amenazan sus rigores!
¡Ciega pasión, pues vive, si se advierte,
más allá su venganza de la muerte!)

DON LUIS
Ya murió don García.
1380
Vengar su muerte yo fue causa mía,
si por tal la recibo,
mientras el ofensor estuvo vivo;
pero, ya muerto, es llano
que quiso Dios vengarse por su mano
1385
y escusar, ¡su poder todo lo alcanza!,
en ti el odio, en mí, el duelo y la venganza.
Pues si Dios desta suerte lo ha trazado,
por mano más valiente estás vengado.
Templa tu enojo, basta ya lo hecho,
1390
pues la espada de Dios te ha satisfecho,
y considera que si más pretendes,
a tu primero vengador ofendes.
Derramar impaciente
la sangre de sus deudos inocente
1395
por la mía o tu mano,
hecho es más de gentil que de cristiano;
y los que hoy te consuelan lastimados,
te culparán después libres y airados.
Ten por consejo sabio
1400
que, muerto el ofensor, cesó el agravio.
Dios tomó por su cuenta
tu enojo, tus venganzas y tu afrenta,
y puesto de por medio,
ni falta más que hacer ni hay más remedio,
1405
pues, por templar tu furia,
él midió la venganza con la injuria,
la cura, con la llaga:
de una vida otra vida es justa paga.
¿Quieres tú adelantarte,
1410
haciendo más que Dios para vengarte?
Ni yo me atreveré, ni el más ingrato
podrá negar que es grave desacato,
crüel descortesía,
grosero horror, villana tiranía.
1415
El cuerdo así lo entienda,
que en las obras de Dios no cabe enmienda.

MARCELA
Señor, basta el castigo
que padeció a tus ojos tu enemigo,
y si aquestas razones
1420
no vencen el rigor de tus pasiones,
más adelante pasa
y la rüina advierte de tu casa.

VITORIA
Basta, señor, la muerte del tirano
ejecutada por su propia mano,
1425
pues con esto se alcanza
más quietud, menos pena y más venganza.

MARCELA
¡Gloria a Dios, que una vez sola te he hallado
piadosa!

VITORIA
Eso agradécelo al tejado.

VALERIO
Don Luis, vuestras razones y su muerte
1430
no han podido templar dolor tan fuerte,
pero dellas colijo
que sois sobrino pero no sois hijo;
y creed que os quisiera haber hallado
menos cristiano pero más honrado.
1435
Quedaos con Dios, que, pues que Dios lo quiere,
llorando viviré lo que viviere.

(Vase.)

DON LUIS
¡Señor, aguarda! Ya salió a la calle.
Iré, si puede ser, a consolalle.

(Vase.)

VITORIA
Y yo, a ver mi secreto.

(Vase.)

MARCELA
1440
Pase el tiempo, que el tiempo hará su efeto.

(Vase.)
(Salgan CARLOS y BELTRÁN.)

CARLOS
Ya nos juzgan despeñados.

BELTRÁN
No saben que en esta casa
es la piedad tan sin tasa
que, si va por los tejados,
1445
es casa de caridad,
refugio en las aflicciones:
en desvanes, en rincones
se hallan orzas de piedad.

CARLOS
Menos en Vitoria.

BELTRÁN
Es plaga
1450
que no haya cumplida gloria,
pues mal puede ser Vitoria
si de crueldades se paga.

CARLOS
A ese intento tengo ya,
aunque no escritos, pensados
1455
unos versos mal limados.

BELTRÁN
Escríbelos, que aquí está
tintero, pluma y papel.

CARLOS
Pues ¿quién, Beltrán, te lo ha dado?

BELTRÁN
Eso tengo de hombre honrado:
1460
jamás anduve sin él.

CARLOS
Es prevención milagrosa.

BELTRÁN
No es tal como yo quisiera,
mas para la faltriquera
no se permite otra cosa.
1465
Ves aquí pluma y tintero
y papel.

(Saca de la falquitrera todo recado.)

CARLOS
Milagro ha sido
hallarte tan prevenido.

BELTRÁN
Barruntos de despensero
son estos, que me han quedado
1470
del tiempo que Dios quería
que tu despensa servía.

(Siéntase y escribe.)

CARLOS
Pues yo escribo lo pensado.

BELTRÁN
Escribe de esa mujer
quejas contra su rigor,
1475
aunque, para ser mejor,
sátira había de ser.
Escríbela a manos llenas
de la orza el ejemplar,
pues fue piadosa hasta dar
1480
las últimas berenjenas.
Y para que más terrible
sea lo ejemplificado,
di que una dueña ha callado,
que es el mayor imposible,
1485
que bien se puede alegar
por milagro de su ser
que hayan sufrido a la par
la orza el verse comer
y la dueña el no hablar.

(Salga TEODORA muy apriesa.)

TEODORA
1490
¡Carlos, dejad lo que hacéis!
¡Presto, presto!

CARLOS
¿Qué hay, Teodora?

(Levántase.)

TEODORA
Que Vitoria, mi señora,
ya su rigor conocéis,
a esta sala quiere entrar.
1495
Que a esta os retiréis conviene,
porque, aunque llave no tiene,
de aquí no querrá pasar.
¡Ea, apriesa!

CARLOS
Entra, Beltrán.

(Déjase el papel sobre la mesa.)

BELTRÁN
Esta mujer es demonio.

TEODORA
¡Adiós!

(Vase TEODORA.)

BELTRÁN
1500
¡Obre San Antonio
un milagro de desván!

(Éntranse detrás del paño CARLOS y BELTRÁN.)
(Sale VITORIA mirando a todas partes.)

VITORIA
¡Parece que hay rüido!
Pero no, sola está y quieta
la sala. Engañome al fin
1505
la imaginada sospecha.
Sí, claro está que mi hermana
cosa que indecente fuera
no había de tener. ¡Jesús,
yo soy la mala, no ella!
1510
Sus muñecas la entretienen;
yo la ofendí, que mal piensa
quien piensa mal y tan libre
juzga las causas ajenas.
Marcela es al fin un ángel,
1515
hermosa, piadosa y cuerda.
Pero... ¿qué papel es este?
Versos parecen y fresca
está la tinta. ¡Mal caso!
No está lejos sino cerca
1520
quien le escribió. Leerle quiero.
Volvió a nacer mi sospecha.
(Lee.)
«No es vitoria que da gloria
perseguir a un afligido,
la vitoria en el rendido
1525
no fue vitoria. Vitoria,
si queréis vitoria ser
de las que agradan a Dios,
bien cerca tenéis de vos
de quien poder aprender.
1530
Vos sabéis que esto es verdad,
y ya que naturaleza
os igualó en la belleza,
igualadla en la piedad;
que vitoria por vitoria,
1535
la mayor, afirma un sabio,
que es perdonar un agravio:
esta es vitoria, Vitoria».
¡Conmigo habla el papel
y de mí el dueño se queja!
1540
¡Válgame Dios! ¿Quién será?
Mas ¿si le escribió Marcela
para inducirme piadosa?
Pero no, ajena es la letra
y aún no está enjuta. Pasemos
1545
adelante, que con esta
presunción no son culpables
curiosidad ni sospecha.
(Levanta el paño y descúbrense CARLOS y BELTRÁN.)
Pero ¡qué es esto! ¿Quién es?

BELTRÁN
Maridos de las muñecas.

VITORIA
1550
¡Carlos es! ¡Señor don Carlos!,
¿en mi casa?

BELTRÁN
¡Linda flema!
No es Carlos.

VITORIA
(Aparte.)
(¡Este es el muerto!)

BELTRÁN
Somos figuras supuestas,
muñecos somos que, viendo
1555
que estaban aquestas hembras,
a fuer de amazonas, solas,
venimos a estar con ellas.
¿No lo ve usted que no habla?
Ni yo, aunque se lo parezca,
1560
tampoco hablo, que todo
es obra de ropa vieja;
de puro retal de sastre
nos hizo una muñequera.
Todo cuanto ve es andrajos,
1565
narices, ojos y cejas
pintadas de hilo prieto.

VITORIA
¡A fe que la burla es buena!

BELTRÁN
(Aparte.)
(Los diablos lleven la burla
y a quien por burla la cuenta.)

CARLOS
1570
Señora, ya que permite
el empacho y la vergüenza
alientos al corazón
y movimiento a la lengua,
el uno hasta aquí turbado,
1575
la otra hasta agora presa,
oíd con alma piadosa,
atended con blanda oreja
venturas de un desdichado
que antes que lleguen se ausentan,
1580
piedades que no se logran,
temores que siempre acechan
una vida que ya sobra
y un aliento que sin ella
solo sirve a los peligros.

VITORIA
1585
Ya cuanto escucharos pueda
me lo han dicho aquestos versos.

BELTRÁN
(Aparte.)
(¡Ay, señor, sobre la mesa
olvidados los dejó!
Jurara yo que ellos fueran
1590
la causa de nuestros males.)
Dime, ¿es sátira siquiera?

CARLOS
No son sino mi desdicha.

BELTRÁN
(Aparte.)
(Si es sátira, nos entrega,
¡voto a Dios!, a la justicia
1595
para que mañana sean
un cuchillo y un cordel
crisol de nuestras conciencias.)

VITORIA
[Aparte.]
(De aquí nacía la piedad
de mi hermana; aquestas eran
1600
las causas de adelantarse
tanto en su favor Marcela.
Mas no me espanto. Es mujer,
y la causa no es pequeña:
mucho obliga un hombre tal,
1605
mucho una humildad sujeta.
Yo juzgaba desde lejos,
y ahora que estoy más cerca,
me ha trocado la ocasión,
porque es en todas materias
1610
muy diferente y distinto
tratar della o verse en ella.
El que se pinta más fiero,
cuando vengador se piensa,
en llegando a la ocasión,
1615
si no se muda, se templa.
Airada estuve con Carlos,
su imaginada tragedia
no me pesó, y me pesara
si agora le sucediera.)

CARLOS
1620
Si de suspensiones tantas
ha de salir la sentencia
contra mi vida, ya espero
que pronunciéis, ¡venga, apriesa!,
el fallo: sea mi muerte
1625
el socorro de mis penas.

BELTRÁN
Mas que plega a Jesucristo
que nunca salga ni venga
fallo que ha de ser tan malo,
y que tartamuda sea
1630
la lengua que lo pronuncie;
fáltenle dientes y muelas
por que hable papanduja
y no se oiga ni entienda.

VITORIA
Carlos, no soy tan crüel,
1635
aunque a vos os lo parezca;
también hay piedad en mí,
no toda estaba en Marcela,
que aún hay piedad para todos.

CARLOS
Para mí solo pudiera
1640
faltar en vos, que mi culpa,
si no la ataja, la templa,
si no la yela, la entibia,
si no la acaba, la mengua.

VITORIA
Mirad, la mayor virtud
1645
aspira a que le agradezcan,
y por esto el beneficio
se pinta con muchas lenguas,
que unas le publican y otras
repiten la recompensa.
1650
El mismo Dios, con ser Dios,
gusta que el hombre le sea
agradecido, y se ofende
cuando a esta virtud se niega.
Marcela tuvo ocasión
1655
y agradecimiento en ella;
yo no la tuve, ni había
quien mi piedad conociera.
Ella obró, mas yo no pude;
habló con vos, yo en ausencia;
1660
ella os vio, yo nunca os vi;
quien ve el daño le remedia,
quien no le ve no le siente,
quien no le siente se aleja
de la piedad y, en efeto,
1665
queda dicho en mi defensa
que en la materia se labra,
mas no hay labor sin materia.
El engaño de mi tío,
digo, la opinión incierta
1670
de que ya sois muerto, pase,
y por mí no tengáis pena
que se descubra el secreto.

CARLOS
Nunca de vuestra nobleza
me prometí menos dichas.

BELTRÁN
1675
Si a Beltrán no dais licencia
para que a besos deshaga
de vuestro chapín la suela,
besará el suelo y dirá
con humildad: «todo es tierra».

VITORIA
1680
No es mi hermana más piadosa,
si bien es mayor su deuda
puesto que aventura más
cuando ya tiene tan cerca
sus bodas con don Otavio;
1685
y así por vos y por ella
debéis mirar juntamente.

CARLOS
¡Qué decís!

VITORIA
(Aparte.)
(Tocó en la piedra
y descubrió sus quilates.)
Que ya es de Otavio Marcela.

CARLOS
Pues ¿por cuándo?

VITORIA
1690
¿Qué decís?

CARLOS
Por muchos años lo sea.

VITORIA
(Aparte.)
(Conocí su turbación.)

CARLOS
(Aparte.)
(La sangre se heló en las venas.)

(Salgan MARCELA y TEODORA al paño.)

MARCELA
Mi cuidado y su tardanza
1695
me tienen, Teodora, inquieta.
Mas... ¡ay de mí!

VITORIA
Adiós, don Carlos.

CARLOS
Dios os guarde.
(Aparte.)
(¡Amor, paciencia!)

(Sale al encuentro MARCELA.)

MARCELA
¡Que al fin hubiste de ver!

VITORIA
Pasa adelante y no temas,
1700
si bien pudieras temer,
que quien un secreto cela
de su hermana o de su amiga,
cuando estas después lo sepan
y lo rebelen, no tiene
1705
lugar ninguno la queja.

MARCELA
Advierte...

VITORIA
No hay que advertir.
Toma tu llave, Marcela,
que ya sé que solo vienes
a visitar tus muñecas.

(Dale la llave y vase.)

TEODORA
1710
Todo se ha puesto de lodo
si el cielo no lo remedia.

MARCELA
(Aparte.)
(¡Cielos, si a Carlos perdí,
mi vida también se pierda!)

CARLOS
(Aparte.)
(Acabose la esperanza,
1715
cayó el edificio en tierra.)

MARCELA
¡Carlos!

CARLOS
¡Señora!

MARCELA
¡Bien mío!

CARLOS
¡Oh qué escusadas ternezas!
¡Qué deslumbradas que vienen!
¡Qué dando de ojos que llegan!
1720
¡Qué sin ventura que nacen!
¡Qué a la muerte o qué tan cerca,
que las marchita y caduca
el soplo que las alienta!

MARCELA
¿Qué decís?

CARLOS
Que soy dichoso,
1725
pues ya ni el temor me aqueja
ni la prisión me acobarda
ni la muerte me amedrenta,
que el que nace a las desdichas
o el que vive a las ofensas,
1730
después de temerse a sí,
nada que temer le queda.

MARCELA
Si porque veis revelado
mi secreto y mi cautela,
previenes estremos tantos,
1735
o encubre el pesar o deja
parte a quien sabrá sentirlo
sin faltar a la prudencia;
déjame la mayor parte,
que no quiero que tú sientas
1740
la que a mí pueda tocarme,
pues en tus riesgos me quedan,
después de saber llorarlos,
más esperanzas que piensas.
Ten aliento, ten valor.

CARLOS
1745
No yerras cuando me alientas,
bien haces cuando me animas,
que son prevenciones cuerdas
para un solo a quien afligen
tantos males, tantas penas;
1750
y si el rigor de la muerte
piensas que temo, mal piensas,
que otro mayor me amenaza,
otro más grave me aqueja.

MARCELA
¿Mayor?

CARLOS
Cuanto es más pesada
1755
que toda el agua la tierra,
el agua que todo el aire,
el aire más que la esfera
del fuego, tanto es mayor
la pena que me atormenta.

BELTRÁN
1760
Vusted no entiende a mi amo.
Todo esto es «pueblos en Persia»,
que es mucho peor que en Francia.

MARCELA
Dilo tú por que lo entienda,
háblame claro, Beltrán.

CARLOS
1765
Cuando os dé la norabuena
o el parabién de las bodas
que vuestro gusto concierta
con Otavio, hablaré claro.

MARCELA
¡Jesús!, ¿y toda esa arenga
1770
gastas en cosa tan poca?
Pensé que temores eran
de haberte Vitoria hallado.

BELTRÁN
(Aparte.)
(Aquí empieza la tormenta.)

CARLOS
¿Poca cosa te parece?
1775
¡Oh cómo el alma quisiera
perder de vista el agravio
por que ni viera ni oyera
las escuadras de enemigos
que le acometen y cercan!
1780
Vengan los males de espacio,
que ya sé que se atropellan
por llegar y que es bastante
para matarme cualquiera;
pero vengan todos juntos,
1785
que más disculpa le queda
al que, resistiendo a muchos,
dio la vida en la pendencia.
Si amabas a Otavio, ingrata,
si con Otavio conciertas
1790
tu casamiento, ¿por qué
tiranamente halagüeña
en tu casa me acogiste?
¡Pluguiera a Dios que la mesma
noche que a tus pies llegué
1795
término a mi vida fuera!
Mas si por tomar venganza
de tus pasadas ofensas
lo hiciste, disculpa tienes,
que bien haces, bien te vengas,
1800
pues muchas veces me matas
por una que me defiendas.
No fuera, no, tan crüel
Valerio, aunque la sangrienta
espada de su venganza
1805
desatara de mis venas
corrientes hilos de sangre
que añudó naturaleza;
no, porque del cuerpo solo
triunfara, una vida fuera
1810
término de sus rigores;
pero tu aguda cautela,
el filo de tus engaños,
el cuchillo de tu lengua,
no menos que el del verdugo
1815
lisonjeado en la venda,
degolló el alma y cortó
tres vidas en tres potencias.
No agradezco tu acogida,
pues fue como la de aquella
1820
fiera que halaga con llanto
para matar con soberbia.
Más piedad que a ti le debo
a Vitoria, pues en ella
hallé una verdad de acíbar
1825
contra un engaño de néctar,
una libertad del alma
contra una prisión perpetua,
un desahogo del sol
contra una pesada niebla,
1830
y, al fin, un morir, saliendo
de una vida ya tan muerta.

MARCELA
Señor don Carlos, a espacio.
No deis voces, que se altera
mi casa y pública hacéis
1835
mi desdicha y vuestra ofensa.

CARLOS
Eso quiero, eso pretendo,
eso mi valor desea.
¡Vive Dios que he de salir
donde Valerio me prenda
1840
y tomen de mí venganza
los que mi muerte desean!

MARCELA
Por eso bien que yo tengo
la llave de aquesta puerta
y no saldréis sin mi gusto.

CARLOS
1845
Daré voces o por fuerza
saldré de aquí.

MARCELA
¡Carlos, Carlos!
¡Ah injusta hermana! No quieras
malograr una piedad
con una vitoria necia,
1850
un amor tan de diamante
con unos celos de cera.
Pide a la satisfación
un rayo que los resuelva,
un vapor que los consuma
1855
y una verdad que los venza.

CARLOS
¿Satisfación quieres darme?

MARCELA
Eso quiero que me debas,
y pues te has desahogado,
deja que yo me defienda;
1860
y advierte que es hacer mucho
tener dos veces paciencia:
o ya perdonando agravios
o ya sufriendo tus quejas.

BELTRÁN
Me lleve el diablo, señor,
1865
si no le sobran mil leguas
de razón y a ti te faltan,
pues a la razón no llegas
ni llegarás aunque tomes
postas en todas las ventas.

CARLOS
1870
¡Ea, basta, majadero!

BELTRÁN
No tanto que no agradezca,
que soy de los del refrán
cuyo texto es a la letra:
«ya que no hay miel en la orza,
1875
en la boca es bien tenella».

MARCELA
¿Qué importa que don Otavio
mi casamiento pretenda,
y que tenga con mi hermano
su voluntad muchas prendas,
1880
si en mí no tiene ningunas?
¿Por dicha soy yo de aquellas
que rinden la voluntad
al matrimonio por fuerza,
u de las que amantes fingen,
1885
engañan y lisonjean?
Si no te tuviera amor,
si afición no te tuviera,
¿por qué había yo de fingir
con tu amistad [mis] finezas?
1890
¿Qué te debe mi albedrío?
¿Qué has hecho por mí que pueda
obligarme eternamente?
¿Derramar mi sangre es deuda?
¿La ofensa es obligación?
1895
¿La enemistad lisonjea?
Pues ¿por qué había de fingir
amor si no te quisiera?
¡Ea, que estás muy cansado!
¡Vete luego, abre la puerta,
1900
toma esta llave y no pares
en mi casa, que así llega
a lograr piedades tantas
quien de enemigos se prenda!

(Arroja la llave.)

CARLOS
Luego ¿no es con gusto tuyo?

MARCELA
1905
Cuando con mi gusto fuera,
¿me habías tú de merecer
un pensamiento siquiera?

BELTRÁN
¡Estamos buenos ahora!

MARCELA
¿No te vas? ¿Por qué lo dejas?
1910
Ya tienes llave, que yo
hasta darte esta respuesta
me detuve, pero ya
no temas que te detenga.

CARLOS
Yo me iré, que por lo menos
1915
la muerte es línea postrera
de los males y, en efeto,
saldré de todos con ella.

MARCELA
¡Vete, que a mí no me importa
que mueras o que no mueras!

CARLOS
1920
Ni a mí me importa el vivir.

BELTRÁN
Pues no es chanza de comedia
el salir, ¡que vive Dios
que está el demonio a la puerta!;
y si a ti el morir te agrada,
1925
a mí el pensarlo me enferma.

TEODORA
Detenle, señora mía.

MARCELA
¿Yo, Teodora?

BELTRÁN
¡Acaba, llega
y desenójala!

CARLOS
¿Yo?

BELTRÁN
Tú, pues que esta polvareda
1930
has levantado sin causa.

CARLOS
¡Déjame, Beltrán!

MARCELA
¡Qué necia
estás, Teodora!

BELTRÁN
¡Ahora bien,
Teodora, arrempuja, y sea
al mismo tiempo que yo!

(Arrempuja a su amo.)

CARLOS
1935
No es menester tanta fuerza
para volverme, Beltrán.

BELTRÁN
Pues, ¡cuerpo de Dios!, no tenga
quien ha de volver humilde
tantos humos y soberbia.

TEODORA
1940
Señora, ya se han quedado

MARCELA
(Aparte.)
(¡Ay Amor, cuánto me cuestas!)

BELTRÁN
Ya, señora, no nos vamos.

MARCELA
Haga lo que le parezca,
Beltrán, el señor don Carlos.

TEODORA
1945
¡Ea!, ¿aguardáis a que vengan
los enemigos de casa?

MARCELA
Sabe Dios cuánto me pesa
de volver a su amistad.

CARLOS
Y a mí de que causa sea
1950
de este disgusto, bien mío.

MARCELA
¿De veras?

CARLOS
Y muy de veras.

BELTRÁN
De veras, para ahora es,
y aun plegue a Dios que nos crean
un «voto a Cristo» redondo.

MARCELA
1955
Amor sin él se contenta.
¿Volveréis a iros de casa?

CARLOS
No, como Otavio no venga.

MARCELA
Necio temor.

CARLOS
Es de amor.

MARCELA
¿Amor teme?

CARLOS
Se recela.

MARCELA
1960
Y a vos ¿quién os asegura?

CARLOS
El mismo amor.

MARCELA
¿Con qué señas?

CARLOS
Con las que vos me habéis dado.

MARCELA
¿Cuáles son?

CARLOS
¿No se os acuerda?
Pues yo no olvidaré.

MARCELA
¿Qué?

CARLOS
1965
«Las muñecas de Marcela».


Acto III

Salga CARLOS solo.

CARLOS
Tan dormido está Beltrán
que no puedo despertarle
ni me atrevo, por no darle
voces. Justamente dan
1970
al sueño, aunque nos convida
al descanso y al reposo,
nombre de ladrón famoso,
que la mitad de la vida
nos hurta. Cautela extraña,
1975
pues en lo que tanto importa,
cuando la vida es tan corta,
en la mitad nos engaña.
Y siempre que en esto toco
he venido a resolverme
1980
que el hombre que mucho duerme
estima la vida en poco.
Él se duerme en las prisiones
de menor naturaleza,
que es pensión de la nobleza
1985
nacer con obligaciones.

(BELTRÁN dentro.)

BELTRÁN
¡Arma, arma, a la muralla!

CARLOS
Soñando esta todavía.
El peligro que temía
de llamarle en él se halla.
1990
¡Beltrán, Beltrán, qué es aquesto!
¿Te olvidas de dónde estás?

(Sale BELTRÁN limpiándose los ojos.)

BELTRÁN
¿Quién me llama?

CARLOS
¡Voces das!

BELTRÁN
Perdí el honor, perdí el puesto.
¿No me dejarás, señor?
1995
¡Qué a mal tiempo me llamaste!
¡Vive Dios que me quitaste
el ser hombre de valor!

CARLOS
¡Que haya sueño tan crüel!
Pienso que aún dormido estás.

BELTRÁN
2000
Por un instante no más
que me dejes, gano a Argel.

CARLOS
¿Que siempre has de hablar locuras?
¿Siempre has de estar de un humor
u de loco u de hablador?
2005
¿Durmiendo aun no te aseguras?

BELTRÁN
Cené bien, bebí, llegó
de paz el sueño; y si agora
todos duermen en Zamora,
¡no es mucho que duerma yo!

CARLOS
¿Dando voces?

BELTRÁN
2010
Ya conoces
mi humor.

CARLOS
Fuerte inclinación.

BELTRÁN
¿Que sabes tú la razón
que tuve para dar voces?

CARLOS
¿Qué razón?

BELTRÁN
Cuando conviene,
2015
muy puesto en razón está,
y cada uno voces da
conforme la razón tiene.
Soñé que era capitán
y que con campo formado
2020
Argel estaba cercado,
y que yo, como un Roldán,
señalándome entre todos,
a la muralla embestía
y a mis soldados decía:
2025
«¡Ea, castellanos godos,
la sangre de vuestras venas
en esto es justo se gaste!».
Y cuando me despertaste,
estaba ya en las almenas.
2030
¿Y una bandera ganada
no me dejaras soñar?
¡Que aun me quisiste quitar
aquella honra soñada!
¡Vive Dios que es tu rigor
2035
tal que a decirte me atrevo
que, aun soñada, no te debo
una amistad ni un favor!
Desperté y, aunque me advierto
tan lacayo como ayer,
2040
presumo que puede ser
algún día el sueño cierto.
Presagios son no pequeños,
y de menos me hizo Dios,
que aquí, para entre los dos,
soy noble.

CARLOS
2045
No creas en sueños,
Beltrán.

BELTRÁN
Mucho hay que decir
sobre el caso.

CARLOS
Y disparate
cuanto se diga y se trate.

BELTRÁN
Un cuento solo has de oír.
2050
Dijo un gran predicador
al pueblo que le atendía
que quien en sueños creía
cometía gran error,
como el que de Dios se aleja.
2055
Mas luego volvió a decir:
«Pero quiéroos advertir
que, cuando una buena vieja
destas que todo lo gozan
es, sin que nada le aflija,
2060
alcahueta de su hija
y sueña que la encorozan,
crea en sueños, yo lo digo,
que por que más no le ofenda,
le propone Dios la enmienda
2065
en el soñado castigo».

CARLOS
Pues bien, ¿y qué sacas deso?

BELTRÁN
Un argumento forzoso:
que cuando el sueño es piadoso,
temerle no es grande exceso,
2070
pues en tales ocasiones,
si se atiende a la razón,
dejan de ser sueño y son
divinas revelaciones;
y a más de una que me entiende
2075
le pienso yo aconsejar,
si esto llegare a soñar,
que crea el sueño y se enmiende.

CARLOS
Aún no has aplicado el cuento.

BELTRÁN
No es tarde, aplícole agora:
2080
soñar yo, estando en Zamora,
recogido en mi aposento,
que España conquista Argel,
¿no es sueño puesto en razón?
¿Puede ser revelación?

CARLOS
Sí.

BELTRÁN
2085
Pues aún no creo en él.

CARLOS
Haces bien, muda de acuerdo,
y no consideres más
del riesgo en que estoy y estás.
Duerme menos y más cuerdo,
2090
y apercíbete a salir
conmigo, que, asegurado
con nuestra muerte fingida
Valerio, sin riesgo salgo.
La llave maestra tengo,
2095
que en el celoso fracaso
desta tarde la olvidó
Marcela: ¡todo es milagros!
Cerró la puerta Teodora
con la suya, y olvidando
2100
la principal, que yo tengo,
mi salida ocasionaron.
Agora está todo quieto;
saldremos, sabré el estado
de mis cosas de algún deudo
2105
y en qué convento se ha entrado
mi hermana, que lo deseo;
y sin dar cuenta del caso
a Marcela, volveremos.

BELTRÁN
Ahora digo que he soñado
2110
más de lo que yo pensé.

CARLOS
¿Cómo así?

BELTRÁN
Pues ¿el asalto
de Argel fue tan peligroso?
¿Los chuzos y los balazos,
las bombas arrojadizas
2115
al repetir «Santïago»,
tienen que ver con el soplo
de un corchete zurdo y zambo,
la vara de un alguacil,
la pluma de un escribano,
2120
el bastón de un carcelero,
de un corregidor el fallo
y, en efeto, la cuchilla
en el brazo de un mulato,
verdugo por línea recta
2125
desde Herodes? ¡Tú has pensado,
sin duda, que yo aborrezco
la vida! Pues es engaño,
que estoy bienquisto con ella.
¡Por Dios! ¿Estaba borracho
2130
Beltrán, que había de salir
de la quietud al rebato,
de lo seguro a lo incierto
y de lo libre a lo esclavo?
La inmunidad desta sala
2135
me valga; orza me llamo,
muñeco soy y he de ser,
y he de morir abrazado
con una muñeca destas
antes que salir un paso
2140
de la sala donde estoy.

(Saca el estrado de las muñecas.)

CARLOS
¡Ea, locuras a un cabo
y obedece!

BELTRÁN
¿Que es locuras?
No demos quehacer al diablo
cuando escusarlo podemos.
Considera...

CARLOS
2145
¡Qué cansado
y qué majadero estás!

BELTRÁN
Pues déjame si te canso.
Yo me hallo muy bien aquí,
destas señoras me amparo,
2150
que no han dicho oste ni moste
de cuanto han visto y tocado.

CARLOS
¡Necio, luego he de volver!

BELTRÁN
Si pudieres. Yo me agarro
de la barandilla y pido,
2155
como otros iglesia, estrado.

CARLOS
¡No te canses, que hemos de ir!

BELTRÁN
¡Señor, que nos despeñamos!
Estas damas te lo piden
con lágrimas de retazos,
2160
con suspiros de esportillo
y arañadura de trapo.
No quieras vellas vestidas
como otra Urraca Fernando,
por tu muerte, en vez de galas,
2165
monjil negro, luengo y basto.
Mira que estás en Zamora,
y que el viejo Arias Gonzalo
anda celando los muros
y hay Bellidos cadahalsos.

CARLOS
2170
¡Vive el cielo que, si hubiera,
porque lo has dificultado,
un peligro en cada sombra
y una muerte en cada paso,
que he de salir esta noche!

BELTRÁN
2175
Ello es predicar en vano.
Señoras mías, paciencia,
y récennos un rosario
si oyeren clamorear,
primero que acá volvamos,
2180
las campanas de Zamora
por la muerte de Don Carlos.

CARLOS
Sígueme, pues, sin ruido.

(Vase.)

BELTRÁN
Luego dirán que es acaso
el soñar, cuando se sueña
2185
que está en Argel un cristiano.
Dios vaya conmigo y quede
con vustedes don Guiñapo,
devoto de las muñecas.
(Fingiendo la voz.)
«¿Esperamos?, ¿esperamos?»
2190
«Sí, mis señoras, muy presto.
Pues adiós, sigo a mi amo».

(Vase.)
(Salgan MARCELA, VITORIA y TEODORA.)

MARCELA
Ya que el secreto has sabido
y ya que te ha de tocar
no menos parte en callar
2195
que de curiosa has tenido,
entra a ver el retraído
por que tu piedad arguya.
¿No es galán?

VITORIA
Pregunta tuya.
En algo a Otavio le imita.

MARCELA
2200
Mucho es que Amor te permita
ese algo en cosa tan tuya.
Confiésote que es favor
en ti darle algo de Otavio,
pero en él muy grande agravio
2205
y no pequeño en mi amor.

VITORIA
Volverme será mejor
desde aquí. Entra tú, Marcela,
sus soledades consuela,
que yo espantarle podré,
2210
y, por si viene, seré
de mi hermano centinela

MARCELA
No haces bien, que no es razón
que entienda el que asegurado
dejaste que has olvidado
2215
tu piedad por tu pasión.
Cualquiera empezada acción
causa gloria al magisterio,
aspira al cetro, al imperio,
mas, si empezada se olvida,
2220
toda la gloria adquirida
se convierte en vituperio.
Ya en la piedad te empeñaste:
prosigue, Vitoria, pues;
no te arrepientas ni des
2225
mal fin a lo que empezaste;
mayor opinión ganaste
en un instante piadoso
que en un siglo riguroso.
¡Cuánto es acción más loable
2230
defender al miserable
que ayudar al poderoso!

VITORIA
No me arrepiento, más firme
y constante me has de hallar,
que, si empecé a perdonar,
2235
no fue para arrepentirme.
No es odio, Marcela, el irme;
acción sí, cuerda y prudente,
que no quiero estar presente
de quien ya te he confesado
2240
que me festejó hallado
si me provocaba ausente.
Carlos viva y Carlos sea
dueño de tu voluntad.
No querer verle es piedad
2245
que tu afición lisonjea,
que no es razón que me vea
triste el alma, mudo el labio,
sin Carlos y sin Otavio,
tú querida, yo celosa,
2250
yo sin dicha, tú dichosa,
tú al favor y yo al agravio.

(Vase.)

MARCELA
¡Notable mujer, Teodora!

TEODORA
Tiene de bien entendida
sentir verse aborrecida,
2255
y no me espanto, señora.

MARCELA
Yo sí, porque es cosa cierta
que nadie disculpará,
estando a la puerta ya,
volverse desde la puerta.
2260
Avisa a Carlos que estoy
aquí. Pero... aguarda, aguarda:
toda diligencia es tarda
cuando tan sedienta voy
al remedio de mi sed.

TEODORA
2265
Antes presumo, señora,
que hay más mal.

MARCELA
Habla, Teodora.

TEODORA
No está el pájaro en la red.

MARCELA
¡Qué dices!

TEODORA
Que u yo estoy ciega
o no está en la sala Carlos

MARCELA
Mira bien.

TEODORA
2270
No hay que mirar:
desocupado está el campo,
desierta está la campaña
y en ella solo han quedado
sin tumba estos cuerpos muertos
2275
y sin muerte este teatro.
Carlos y Beltrán se han ido,
entre los sueltos caballos,
a escoger uno que sea
por los relinchos lozano
2280
y por las cernejas fuerte.

MARCELA
¡Ay, Teodora! No me espanto,
que tan envidiadas dichas
pocas veces se lograron.
La llave que yo le di
2285
le aseguró franco el paso.
Yo tengo la culpa, yo
le he dado ocasión a Carlos
para que de mí se ausente.
Mi rigor le ha desterrado:
2290
lo esquivo de mi desdén,
lo desdeñoso en mi trato,
lo prodigo en sus peligros,
la cortedad en mi amparo,
todo le obligó, ¡ay de mí!
2295
Qué bien dices que ha quedado
desierta, no la campaña,
mi esperanza, y tan en blanco
que ya lo es de cuantos tiros
fleche la Fortuna al arco.
2300
¡Vengan males, vengan penas!
Tenga consuelo en mi llanto
Vitoria; Valerio sepa
mi traición y sus engaños;
vénguense todos en mí,
2305
que, pues el bien me ha faltado
por no saber conocerle,
ni le busco ni le aguardo.
Mas ¿cómo es posible, ¡ay cielos!,
que Carlos haya trocado
2310
mi piedad tan bien nacida
a un termino tan bastardo?
¿Tan poco vale un peligro?
¿Tan mucho cuesta un agrado?
¿Tan sin valor es una alma?
2315
¿Tan cortos son mis halagos?
¿Tan civiles mis finezas?
¡No le libraran de ingrato
cuantas disculpas prevenga
lo discursivo y lo sabio!
2320
Permítase a mi razón
que le llame aleve y falso,
que de inconstante le acuse,
que le note de liviano,
pues se negó al beneficio
2325
cuando en él más obligado,
se desconoció al favor
cuando le mostré más claro,
y al fin se mintió cortés
y se declaró villano.
2330
¡Qué delito para un hombre!
¡Qué afrenta para un honrado!
¡Qué desaire para un noble
y qué dolor para un mármol!
Mas ¿por qué, cielos, le culpo?
2335
Vuelvo a decir que me engaño.
El Amor, no la razón,
fulmine y escriba el cargo.
Temió a Vitoria, temió
la indignación de mi hermano,
2340
la noticia de Valerio,
el hacer mayor su agravio.
Yo sola la culpa tengo:
no es culpado, no es culpado,
que vale mucho su vida
2345
y andaba en precio muy bajo.

TEODORA
¡Señora!

MARCELA
No me consueles.

TEODORA
Las señas se le olvidaron
que en las muñecas te dio
de seguro; no me espanto,
2350
que fueron señas sin alma.

MARCELA
De todo me ofendo y canso.
Entrega al fuego estos bultos:
ya las burlas se acabaron,
que cuando empiezan las veras
2355
no dejan lugar ni espacio
a entretenidas niñeces;
y ya de celos me abraso
de pensar que le asistieron
y más que yo le gozaron.
2360
¡Acábense de una vez,
consuman celosos rayos
las muñecas de Marcela!
¡Falte todo, pues yo falto!

TEODORA
Señora, no te apasiones.

MARCELA
2365
¡Ay, Teodora, y cuán en vano
solicitas mi quietud
cuando al fuego me consagro!
¿No ves que perdí mi bien?
¿No ves que faltó a mis brazos
2370
una posesión dichosa
y una envidia a los estraños?
¿Y no ves que un bien perdido
se llora y siente doblado
porque se gozó depriesa
2375
y se conoció de espacio?
Déjame llorar, y deja
que, haciendo alarde y contando
los peligros de su vida,
el poder de sus contrarios,
2380
el bien que pierdo en perderle,
el pesar que sin él gano,
las venganzas de Vitoria,
las pretensiones de Otavio,
lo incierto de mis venturas
2385
y lo cierto de mis daños,
pida lágrimas al cielo,
que es corto el mar de mi llanto.

(Vase MARCELA.)

TEODORA
¡Esto es fiar de los hombres!
¡Este es su quedo! ¡Mal año
2390
para quien no se la pega
de antuvión, con el gatazo,
de zaino, con el desprecio,
de falso, con pesos falsos!

(Vase.)
(Salga DON OTAVIO, de noche.)

OTAVIO
De tan estraño suceso
2395
con justa causa admirado,
llego buscando a don Luis
hasta su casa, dudando,
por no causar alboroto
con la novedad del caso,
2400
si llamaré o no a la puerta.
¡Válgame Dios, qué de pasos
da la ignorancia sin ver
el peligro en cada paso!
Yo mismo dudando estoy
2405
lo que toqué con las manos.

(Salgan rebozados CARLOS y BELTRÁN.)

CARLOS
La obscuridad de la noche
nos ofrece mudo aplauso.
¿Saliste ya?

BELTRÁN
Sí, señor.

CARLOS
Pues vuelvo a dejar cerrado
el postigo.

(Hace como que cierra la llave.)

BELTRÁN
2410
Más valiera
tener cerrados los cascos.

OTAVIO
(Aparte.)
(La puerta abrieron, y un hombre
salió. ¿Si es don Luis? ¡Qué aguardo!
Él es, sin duda.) ¿Es don Luis?

CARLOS
2415
(Aparte.)
(Apenas el primer paso
doy, cuando encuentro un peligro.)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(Y está muy bien empleado
pues que tú a buscarle sales.)

CARLOS
¿Quién le busca?

OTAVIO
¡Don Otavio,
vuestro amigo!

CARLOS
2420
(Aparte.)
(¡Ay, tal desdicha!
¡Que me estuviese esperando
un rebato de mis celos!)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(No tiene culpa el rebato.)

CARLOS
[A BELTRÁN.]
(¿Pues quién la tiene?)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(¡La puta
que me parió!)

CARLOS
2425
[Aparte.]
(¡Caso estraño!)

OTAVIO
A buena ocasión salisteis.

CARLOS
[Aparte.]
(Así tenga el sueño el diablo
como la ocasión ha sido.)

OTAVIO
Y yo mejor, si en entrambos
2430
juzgáis las obligaciones,
pues a una parte dejando
las que de amigo me corren,
las de pariente y hermano
me empiezan a ejecutar
2435
aun antes que llegue el plazo.

CARLOS
(Aparte.)
(¡Nunca llegue! ¡Plega a Dios
falte tu vida al contrato!)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(¡Cuánto diera vuesarced
por estar ahora hablando
2440
con dos pares de muñecas
y no con este barbado!)

OTAVIO
Sabed, don Luis, que esta noche
con secreto me llamaron
del convento donde está
2445
la hermosa hermana de Carlos.

CARLOS
[Aparte.]
(¡Cielos, qué escucho!)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(Ahora empieza.
Déjele vusté ir hablando,
que aún falta mucho.)

OTAVIO
Y si bien
yo estaba seguro y salvo
2450
que vos la amábades, fui
con gusto por verla.

BELTRÁN
[Aparte.]
(¡Andallo!)

OTAVIO
Y no por faltar también
al término cortesano,
a la prevención atento,
2455
sino advertido al recato,
vi que la puerta reglar
se abría; llegué admirado,
prevíneme cauteloso,
miré atento y oí cauto.
2460
Una anciana religiosa
se llegó a mí y, reparando
en quien oírla pudiera,
me dijo: «Señor Otavio,
amigo sois de don Luis
2465
y aun pienso ya que cuñado;
pues caballero naciste,
y más por esto obligado
a la piedad, amparad
este secreto y guardadlo
2470
para decirlo a don Luis,
que, aunque en efeto contrario
por la muerte que sabéis
de Feliciana y de Carlos,
no llega el odio a las puertas
2475
del amor, ni en los hidalgos
pechos cupieron venganzas
de inocentes y culpados,
antes por no errar en ellas
contra aquellos, perdonaron
2480
a estos, siendo en la duda
libre, por el bueno, el malo.
Decidle que Feliciana,
por la sangre que su hermano
derramó suya, le envía
2485
otra tanta en su retrato,
que se acuerde de quién es
primero que de su agravio,
y se hallará vencedor
si se venga perdonando».
2490
Fuese con esto y dejome
un infante, bello parto
de la hermosa Feliciana,
quedando yo lastimado,
si bien absorto y confuso
2495
con la novedad del caso.
Salí de allí diligente,
partí, don Luis, a buscaros,
llegué aquí, escusé el llamar,
mas permitió el cielo santo
2500
que saliésedes a tiempo
que el escándalo escusamos
de vuestra casa. Aquí estoy,
tarde es ya, las doce han dado,
mas ved lo que habéis de hacer,
2505
que expuesto a todo me hallo,
y ofreciéndome de nuevo
a serviros y ayudaros.

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(¡Vive Dios que nos han dicho,
sin habello preguntado,
2510
más que quisimos saber!)

CARLOS
[Aparte.]
(¡A qué corazón de mármol
llegaron tantas desdichas
que no le hicieron pedazos!)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(Quien es goloso de nuevas
2515
de nada reciba espanto.
No hay sino andar, que a la vuelta
desta esquina está esperando
otra gaceta peor.)

CARLOS
[Aparte.]
(¡Fortuna, bien te has vengado!
2520
¡Ay honra puesta en mujer,
cómo eres vidro en la mano
de torpe niño, que cae
o tropieza a cada paso!
¿Qué haré, cielos? Si descubro
2525
quién soy, me pierdo, y si callo,
soy encubridor aleve
de mi ofensa y de mi agravio.
Pero ya el daño está hecho,
y de los dos, menor daño
2530
es encubrirme y fingir
que soy don Luis, aunque paso
a otro peligro mayor,
pues de nuevo me embarazo
si vuelvo al lugar que dejo
2535
con la criatura en los brazos.
Si me resuelvo a llevarla
a otra parte, no me escapo
de que Otavio me acompañe
y sepa quién soy Otavio.
2540
Pues si digo que no soy
don Luis, a Marcela infamo,
porque este me vio salir
y cerrar la puerta. ¡Oh cuántos
males encadena un mal!
2545
¡Ah vil hermana, en qué paso
mi vida y mi honor has puesto!)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(¡Has menester un letrado
para tomar un consejo!)

OTAVIO
Don Luis, si enojo os he dado
2550
con esto, no os enojéis,
que para los arduos casos
son los hombres de valor;
pues cuando en vos pueda tanto
la enemistad y la ofensa,
2555
siendo contrario tan flaco,
no hay que recibir disgusto
pues no es difícil echallo
a la puerta de una iglesia.

CARLOS
Esto es peor, don Otavio.
2560
Yo agradezco la fineza,
pero no tan inhumano
me hizo el cielo que desprecie
mi sangre. Dadme el muchacho,
y quedad con Dios, que yo
2565
vuelvo a cuidar su regalo.

OTAVIO
Aquí en un zaguán le tiene,
por más recato, un crïado.

CARLOS
[A BELTRÁN.]
(Ve por él, Beltrán.)

BELTRÁN
[A CARLOS.]
(Yo voy,
refiriendo aquel adagio:
2570
«quien con muchachos se acuesta...»)

(Éntrase BELTRÁN y vuelve a salir con un bulto cubierto.)

CARLOS
[Aparte.]
(Pues debo a Marcela tanto,
pondré a cuenta de mi vida
este pesar y este agravio.)

(Éntranse CARLOS y BELTRÁN.)

OTAVIO
Fuese don Luis y cerró
2575
la puerta. ¿Si va enojado?;
que parece que me deja
con algún desaire, cuando
le sirvo y de nuevo ofrezco
mi cuidado a sus cuidados.
2580
Irse y dejarme en la calle
no es término cortesano;
mas no me espanto: el suceso
le cogió de sobresalto
y no le dio más lugar
2585
a lo cortés ni a lo urbano.
Ahora llego a entender
la causa por que he hallado
siempre a don Luis con tibieza
en los castigos de Carlos.
2590
Siempre le he visto piadoso,
nunca se mostraba airado,
mas no admiro que haya sido
con amor, remiso y tardo,
ni admiraré que sea ahora
2595
con el parentesco, humano.

(Salga DON LUIS y un criado con una hacha encendida delante.)

DON LUIS
Ya debe de ser muy tarde,
pero no importa. Abre Fabio,
que hay mucho que prevenir.

(Dale una llave.)

OTAVIO
[Aparte.]
(¡Qué es esto que estoy mirando!
2600
¿No es don Luis? ¡Válgame el cielo!
En un punto me asaltaron
desdichas, temores, yerros,
afrentas, dudas y engaños.)
Señor don Luis, ¿a estas horas?

DON LUIS
¿Quién es?

OTAVIO
Yo soy.

DON LUIS
2605
¿Don Otavio?
Pues ¿qué haces aquí?

OTAVIO
Serviros.

DON LUIS
Ya entiendo, y es escusado
andar celando mis puertas.

OTAVIO
Si eso entendéis, engañaisos,
2610
que las venero y respeto.
Negocio vuestro me ha dado
ocasión de estar aquí.

DON LUIS
¿Mío?

OTAVIO
Vuestro, y muy pesado.
(Aparte.)
(¿Hombre en casa de don Luis
2615
que sale con llave cuando
él está fuera? ¡Ay honor,
poco os estimo si callo!)

DON LUIS
¿Qué negocio es ese? Hablad.
Mirad que estoy esperando
y tengo priesa.

OTAVIO
2620
¿De dónde
venís?

DON LUIS
Vengo lastimado
de la muerte de Valerio.

OTAVIO
¿Murió?

DON LUIS
Penas le mataron
y un repentino accidente.

OTAVIO
2625
Háyale Dios perdonado.
¿Tenéis en casa algún huésped?

DON LUIS
¿Huésped? No.

OTAVIO
¿Y algún crïado
tiene llave de la puerta?

DON LUIS
No hay mas crïado que Fabio,
que es el que veis.

OTAVIO
2630
Mirad bien.

DON LUIS
Ya miro que estáis cansado,
y yo, muerto. ¡Vive Dios,
acabad!

OTAVIO
Don Luis, [despacio],
creed que no sin misterio
2635
tantas preguntas os hago.
¿Conocéis a Feliciana?

DON LUIS
Sí conozco.

OTAVIO
¿Habeisla hablado
después que está en el convento?

DON LUIS
Con menos dichas me hallo.

OTAVIO
¿Y antes?

DON LUIS
2640
Gocé sus favores.

OTAVIO
Pues ahora entrad buscando
un hijo que en vuestra casa
tenéis suyo.

DON LUIS
¿Cómo o cuándo?

OTAVIO
¿Cómo? Porque yo os le truje.
2645
¿Cuándo? Ahora, que le he dado
a un hombre que dijo aquí
que érades vos, y embozado
abrió la puerta y se entró
y volvió a cerrar.

DON LUIS
Soñando
parece que estáis.

OTAVIO
2650
No es sueño,
señor don Luis: cuanto os hablo
es infalible verdad.

DON LUIS
Pues, amigo, a tiempo estamos
de saberlo todo. Entrad,
2655
seréis testigo y notario
de mi venganza, si es cierto;
si no lo es, de vuestro engaño.

OTAVIO
No lo escuso, por salir
del empeño en que me hallo,
2660
del cuidado en que os he puesto
y de la duda de entrambos

(Vanse.)
(Salgan MARCELA, VITORIA y TEODORA.)

VITORIA
¿Que eso pasa?

MARCELA
¡Ya estarás
contenta! Fuese en efeto.

VITORIA
Si quiere bien y es discreto,
2665
no importa, tú le trairás;
en esto conocerás
su amor fiel, su fe constante,
que, hasta volver, cada instante
siglos dilatados cuenta
2670
el que celoso se ausenta
y el que se retira amante.
Si él quiere bien, él será
quien te vengue y se castigue;
deja tú que Amor le obligue,
2675
que obligado él volverá.
No hay enojo en quien está
prendado y de veras ama,
que no le acabe la llama
de su pasión amorosa:
2680
hasta volver no reposa,
él se busca y él se llama.

MARCELA
Vitoria, quien eso alcanza
libre juzga y habla a tiento;
préstame tu sufrimiento
2685
y te daré mi esperanza:
no pesa en igual balanza
Amor mi pena y tu pena.
Tú juzgas en causa ajena
sin pena y sin turbación,
2690
y a mí mi propia pasión
me turba, ciega y condena.
Dame tú que en la memoria
el corazón que lo siente
se desahogue y se aliente,
2695
que yo venceré, Vitoria,
mas no alcanzaré esta gloria
si en el dolor palpitante
muere ausente y vive amante;
que si el sufrir es vivir,
2700
mal puede un siglo sufrir
el que no vive un instante.
Yo sé quién la causa ha sido.

VITORIA
¡Querrás decir que yo soy!

MARCELA
Quien está como yo estoy
2705
a todos culpa atrevido.
¿No has visto en el que ha perdido
una prenda de valor
que el sentimiento y dolor
tanto le aflige y estrecha
2710
que sobre todos sospecha
sin perdonar al mejor;
y dice, cuando se ofrece
la duda en tantos culpados,
«todos son hombres honrados,
2715
mas mi capa no parece»?
Pues lo mismo me acontece;
perdí a Carlos, en mi pecho
le tuve con lazo estrecho,
quién le sacó no he sabido:
2720
soy quien la prenda ha perdido
y sobre todos sospecho.

VITORIA
Pues haces mal en pensar.

MARCELA
Vitoria, no me aconsejes.

VITORIA
Siento que de mí te quejes.

MARCELA
2725
Pues yo me quiero quejar;
que nadie me ha de quitar,
oféndase quien se ofenda,
que me queje y que pretenda
que, por mil diversos modos,
2730
o sufran y callen todos
o que parezca la prenda.

VITORIA
Pues díselo al pregonero,
quizá habrá quien della diga.

MARCELA
Para llamarte enemiga,
2735
sola esa razón espero.

VITORIA
¡Oh qué amor tan hazañero!

MARCELA
¡Oh qué hermana tan piadosa!

VITORIA
Siempre yo fui rigurosa.

MARCELA
Siempre a lo menos muy dama
2740
de un mal que envidia se llama
te he conocido achacosa;
y como dices de mí
que es muy grande damería
dar un día y otro día
2745
a las muñecas, así
pudieras pensar de ti
que en tu envidia declarada,
achacosa y opilada,
no es damería menor
2750
tener quebrado el color
y la voluntad quebrada.

TEODORA
Hablad más paso, que viene
Don Luis, mi señor.

MARCELA
Teodora,
ese recato hasta ahora
2755
tuvo ser; ya no le tiene.
No hay en el mundo quien llene
nuestros deseos; aquel
que ocasiona más crüel
peligro, asombro y cuidado,
2760
nos turba, pero, acabado,
nos hallamos mal sin él.
Aquel temor que tuvimos
del peligro y de la afrenta,
aquel «mira, no se sienta
2765
si bajamos o subimos»
ya, Teodora, le perdimos;
pero estaba tan hallado
en mi pecho ese cuidado,
que me ha confesado Amor
2770
que se hallaba en él mejor
porque fue tiempo pasado.

(Salgan DON LUIS y DON OTAVIO y el criado.)

VITORIA
¡Hermano!

DON LUIS
¿Tan a deshora
estáis en pie? ¡Qué es aquesto!

MARCELA
Inquietonos tu tardanza,
2775
y hasta saber el suceso
no quisimos acostarnos.

DON LUIS
Ya tiene Dios a Valerio,
acabáronle sus penas.

VITORIA
¡Válgame el cielo! ¿Tan presto?

DON LUIS
2780
Vitoria, para morir
no es menester mucho tiempo.
Despojad estas paredes
del cortesano ornamento,
que quiero sentir su muerte
2785
pues soy su sangre y le heredo;
no quede tapiz ninguno.

MARCELA
Mañana podrás hacerlo,
recógete ahora y descansa.

DON LUIS
No lo he de hacer sino luego.
Abrid esa sala.

MARCELA
2790
Aquí
no hay tapiz ni repostero
que descolgar.

DON LUIS
Quiero verla.

MARCELA
¿Ya no sabes que aquí tengo
mis muñecas? ¿Qué hay que ver?

DON LUIS
2795
Si venimos solo a esto
Otavio y yo, ¿qué porfías?

OTAVIO
(Aparte.)
(La resistencia no apruebo.)

MARCELA
(Aparte.)
(¡Válgame Dios! Si ha sabido
de Carlos, a peor tiempo
2800
pudiera buscarle ya.
De que no esté aquí me alegro.)

VITORIA
(Aparte.)
(¡Qué venturosa es Marcela!
A buena ocasión se fueron
los dos.)

DON LUIS
¡Abre, o vive Dios
2805
que eche la puerta en el suelo!

MARCELA
No es menester. Da la llave,
Teodora.
(Aparte.)
(¡Gracias al cielo
que está la sala tan sola
como yo!)

(Salga CARLOS con la espada desnuda y BELTRÁN con el niño en brazos.)

CARLOS
¡Y yo tan resuelto
2810
a morir como a tomar
venganza!

MARCELA
¡Cielos, qué es esto!

DON LUIS
¡Qué es lo que mis ojos miran!

OTAVIO
¡Viendo estoy lo que no creo!

CARLOS
Yo soy don Carlos Coloma,
2815
y este, don Luis, hijo vuestro;
Feliciana, hermana mía;
vos, noble y yo, caballero;
vuestra esposa es Feliciana,
Marcela, mi hermoso dueño.
2820
Si a ella le debo la vida,
vos el honor que no tengo
me debéis; si vuestro primo
halló la muerte en mi acero,
yo, ocasión en sus palabras
2825
para dejarle sangriento.
Si, cuando por los tejados
yo y Beltrán fuimos huyendo,
dijo alguno que caímos,
engañose, que subiendo
2830
a los brazos de Marcela,
nos acercamos al cielo.
En vuestra casa he hallado
vida y amparo; no niego
obligaciones que escribo
2835
en mármol y bronce eterno.
Ya sé que sois, por la muerte
de Valerio, único dueño
de su causa, que a vos mismo
lo escuché desde aquí dentro.
2840
Las deudas están partidas;
agravios de sangre, el deudo
los cura: no hay medicina
más noble que el parentesco.
De casa salí esta noche,
2845
pero volvime tan presto
porque me arrojó la voz
de Otavio, y volví a mi centro.
Diome engañado esta prenda.
Él podrá deciros luego
2850
lo mismo que a mí me dijo,
que yo, don Luis, no me atrevo
por no renovar pesares.
Solo os digo y solo os ruego,
no que perdonéis mi vida,
2855
que ni la busco ni quiero,
mas el honor de una hermana
y esta inocencia os presento
por satisfación piadosa
del agravio de Valerio.

DON LUIS
2860
Carlos, Marcela, Vitoria,
Otavio, en tales sucesos
ni a la pasión ni a la ira
les deja lugar el cielo.
Él su piedad nos enseña
2865
y él sin duda lo ha dispuesto
para más quietud de todos.
A Feliciana confieso
mi obligación, y a vos, Carlos,
más lástima que deseos
2870
de ensangrentadas venganzas.

OTAVIO
¿Estas las muñecas fueron
de la señora Marcela?

BELTRÁN
Sí, señor, y los muñecos
del señor don Luis también.

DON LUIS
2875
Carlos, dad la mano luego
a Marcela.

CARLOS
Doyla el alma.

MARCELA
Yo el alma y la mano ofrezco.

DON LUIS
Aquesto supuesto, Otavio,
que os hago lisonja pienso,
2880
ofreciéndoos a Vitoria.

OTAVIO
Yo lo aceto.

VITORIA
Y yo lo aceto.

MARCELA
Logró Amor mis esperanzas.

VITORIA
Cumplió el cielo mis deseos.

DON LUIS
Mañana, después de hacer
2885
el entierro de Valerio,
para casarme saldrá
Feliciana del convento.

BELTRÁN
Teodora, todos se casan:
ya me entiendes.

TEODORA
Ya te entiendo.
Tuya soy.

CARLOS
2890
Pues tengan fin,
después de los casamientos,
las muñecas de Marcela,
en el perdón de sus yerros.