Godínez, Felipe

Las lágrimas de David



Edición a cargo de:
Germán Vega García-Luengos
Procedencia:
ROJAS ZORRILLA II - TC/12
- Testimonios antiguos:
  • Colación de las trece sueltas conservadas de la comedia. Como texto base se ha utilizado la suelta (s.l., s.i., s.a.) [Madrid, BNE, 14.792/10]. También son pertinentes las sueltas (s.l., s.i., s.a.) [Munich, Staatsbibliothek, 4º p. O. hisp. 51 P.], [Barcelona, BIT, 39.778] y [Oxford, Taylor. Butler Clarke w 20 (1)].
  • Tienen condición de codices descripti las sueltas (s.l., s.i., s.a.) [Santander, BMP, 34.126], [Madrid, BNE, T-14.965] y [Madrid, BNE, T-2.638], y las de Valladolid, Alonso del Riego, s.a. [Madrid, BNE, T-14.965], Madrid, Manuel Sanz, s.a. [Madrid, BNE, T-14.792/15], Madrid, Antonio Sanz, 1740 [Parma, BP, CC*IV 28.033,XVI], Madrid, Antonio Sanz, 1751 [Sevilla, BU, 250/230], adrid, Antonio Sanz, 1751 [Madrid, BNE, T-6.443] y Barcelona, Pedro Escuder, s.a. [Madrid, BP, Teatro español VIII 17.137 vol.IX].
- Ediciones modernas utilizadas:
  • Las lágrimas de David, edición de Coughlin, E. V. y J. O., Valencia, Albatros-Hispanófila, 1986.
Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2014

HABLAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES

URÍAS
JOAB
DAVID
NATÁN
ANÓN
MATATÍAS
BERSABÉ
CÉLFORA
ZABULONA
LÍA
JOSEPH, criado de David
MÚSICOS
[DAMAS]
[SOLDADOS]

Jornada I

Salen los MÚSICOS vestidos a lo judío, y detrás BERSABÉ, URÍAS, LÍA y ZABULONA.

MÚSICOS
La beldad de Bersabé
eterna a los siglos viva,
para ser siglos eternos
felice esposa de Urías,
5
sin que turben sus glorias,
muden sus dichas,
ni la envidia de celos,
ni amor de envidia.

URÍAS
¡Cantad otra vez! ¡Cantad!
10
Y en estos nupciales días,
que hacen vuestras alegrías
mayor mi felicidad,
mi contento celebrad
con sonoras voces graves,
15
llevando en ecos suaves
tantas coplas diferentes,
los compases de las fuentes,
las cláusulas de las aves.
Decid vosotros el bien
20
que merecí; que aunque yo
mejor sé sentirlo, no
sabré decirlo tan bien.
Que no es fino amante quien,
con los sentidos en calma,
25
no da al silencio la palma
de sus sentimientos; pues
el silencio sólo es
la retórica del alma.
Demás, que si mi contento
30
volando en ecos veloces,
aún no cabe en tantas voces,
dulces lisonjas del viento,
¿cómo cabrá en un acento
que sólo en sentirlo estriba?
35
Y así, esa tropa festiva
en mi nombre diga que
la beldad de Bersabé
eterna a los siglos viva.

MÚSICOS
Sin que turben sus glorias,
40
muden sus dichas,
ni la envidia de celos,
ni amor de envidia.

BERSABÉ
¡Callad! ¡No cantéis! ¡Callad!
que ni festeja ni aplace,
45
una música que hace
menor mi felicidad.
Porque no en mi voluntad
han de ser más elocuentes
otras voces diferentes
50
que las mías, aunque graves,
hurten el eco a las aves,
a las hojas y a las fuentes.
No digo yo que podré
decir lo que sienta, no.
55
Pues si no lo digo yo,
¿por qué lo dirá, por qué,
quien ni mi amor ni mi fe
tiene? Luego, mí fatiga
mejor es que no la diga
60
nadie, y que yo sola amando
consiga el callarla, cuando
el decirla no consiga.
Que si no ha de apercibir
nadie de decirla modos,
65
pues aunque la digan todos,
se ha de quedar sin decir.
Mejor es, señor, pedir
que canten las glorias mías
a eternos siglos los días
70
en blandos halagos tiernos,
para ser siglos eternos
felice esposa de Urías.

MÚSICOS
Sin que turben sus glorias,
muden sus dichas,
75
ni la envidia de celos,
ni amor de envidia.

(Tocan y alborótanse.)

URÍAS
¿Qué música militar
es la que turba y suspende
en los días de mis bodas
80
el más feliz de los siete?

BERSABÉ
Por mal agüero he tenido
que, siendo el último este,
remate en guerras.

URÍAS
¿Por qué?
Si antes, Bersabé, parece
85
que por haber sido yo
soldado que tantas veces
seguí las tropas de Marte,
Marte a celebrarlas viene.

BERSABÉ
Porque, habiendo sido tú
soldado, temo...

URÍAS
90
¿Qué temes?

BERSABÉ
Que Marte venga por ti,
y de mis brazos te lleve,
como quien dice: «Este preso
es mío, que ser no puede
95
hoy tierno amante quien fue
soldado ayer tan valiente».

URÍAS
Ya sabe Marte que Amor
en su bandera me tiene
alistado, y que por ti
100
dejé... Pero otra vez vuelven
[Vuelven a tocar.]
las trompetas y las cajas.
Veré qué rumor es éste.

(Sale MATATÍAS.)

MATATÍAS
Señor, unas buenas nuevas
te traigo. Haz tú que lleve
105
algunas buenas albricias,
y direlas brevemente.

URÍAS
Yo te las mando.

MATATÍAS
¿No ves
que es gran solecismo ese,
responderme tú en futuro,
110
hablándote yo en presente?

URÍAS
Toma este diamante.

MATATÍAS
¡Dos
son ya!

ZABULONA
¿Tanto el «toma» crece
las dádivas?

MATATÍAS
Si, «más vale
un toma que dos daretes».
115
Joab, general de las tropas
de Israel, con quien tú tienes
tal amistad, entra ahora
coronado de laureles,
arrastrando mil trofeos
120
de aquesas bárbaras gentes
de Filistín. Mas ¿qué mucho,
si en el nombre de Dios vence?

URÍAS
Pocas albricias te he dado
por nuevas tan excelentes.

MATATÍAS
125
Pues de enmendar es bien fácil
el yerro, si el yerro es ese,
que yo me dejaré dar
otro diamante.

ZABULONA
¿No tienes
dos ya?

MATATÍAS
Uno tengo tan solo.

ZABULONA
130
Pues, bárbaro impertinente,
¿el «toma» no le hizo dos?

[MATATÍAS]
Sí. Y yo te quiero de suerte
que quiero partir contigo
Éste en mi dedo se quede;
135
toma tú el que añadió el «toma».
¡Mira si parto igualmente!

URÍAS
Bellísima Bersabé,
ya sabes cuánto le debe
a Joab la amistad mía.
140
De la fiesta de hoy suspende
el regocijo hasta tanto
que a darle el parabién llegue,
y a convidarle también,
porque mis bodas alegre,
145
pues en el último día
he merecido tal huésped.

BERSABÉ
Acude a tu obligación,
pues sabes que estaré siempre
a tus preceptos constante,
150
y a tus gustos obediente.
Venid conmigo vosotros;
y hasta que vuelva Urías, cese
la música, pues Joab
de nuestras bodas divierte
155
el alegría; aunque pienso,
amante y rendida siempre,
que dividirnos Joab
no pudiera sin la muerte.

(Vanse, y quedan URÍAS y MATATÍAS.)

MATATÍAS
Parece que mi señora
160
ha sentido que la dejes.

URÍAS
¿Por qué? Si el alma, que es suya,
no la ha dejado, ni puede.

MATATÍAS
¡Qué fino estás!

URÍAS
Soy su amante
y su esposo juntamente.

MATATÍAS
165
Y en fin, ¿las mujeres propias
son como las otras mujeres?

URÍAS
Vamos a ver a Joab.

MATATÍAS
Para ese efecto no tienes
que hacer mucha diligencia;
170
que como a palacio viene
marchando, y tú de palacio
vives tan cerca, que tiene
sus miradores encima
de tus jardines, parece,
175
cuando vas a recibirle,
que él a ti a buscarte viene.

URÍAS
Dices bien, pues a palacio
llegamos juntos.

MATATÍAS
¿No adviertes
que el Rey sale a recibirle?

URÍAS
180
Como esas honras merece
tan prudente consejero,
y soldado tan valiente.

MATATÍAS
En habiendo hablado el Rey,
tú podrás hablarle y verle.

(Tocan, y salen SOLDADOS, y detrás JOAB, viejo con bastón; y por otro, DAVID y NATÁN, viejo; y todos se arriman al paño.)

DAVID
185
Valiente hebreo de quien ha fiado
el cielo tantos orbes, fiel coluna
de Israel, en que estriba tan porfiado
peso sin padecer fatiga alguna,
árbitro de la cólera del hado,
190
juez de la condición de la Fortuna,
¡oh, tú!, dame los brazos, pues alcanzas
ser venganza del Dios de las venganzas.

JOAB
Soberano David, a cuyo celo
debe mi corto esfuerzo tanta gloria,
195
porque el celo del rey es en el cielo
el que antes facilita la victoria:
en el suelo estoy bien, porque en el suelo
con mis labios escriba mi memoria
cuando desde la alfombra de tus plantas
200
al solio de tus brazos me levantas.

DAVID
En fin, ¿queda vencido el filisteo?

JOAB
La asistencia de Dios, señor, ha sido
la que, prestando fuerzas al hebreo,
su ejército le ha roto y le ha vencido.
205
Soberbio estaba por algún trofeo
que había de tus armas conseguido,
sin que su error infiel, que fuese, arguya,
castigo nuestro, y no victoria suya.
Pues, cuando en Dios tal vez algún pecado
210
de su pueblo a venganza justa obliga,
tiene Dios por azote levantado
el brazo del infiel que le fatiga.
Y así, el infiel que vence coronado
tal vez no vence, no, sino castiga;
215
porque si Dios quien vence siempre ha sido,
el que vence sin Dios nunca ha vencido.
Dígalo el día que, llamando al Cielo,
su pueblo fiel le aplaca y desenoja.
Dígalo el que, a las voces de su celo,
220
en su socorro rayos les arroja.
Dígalo el que, trocando su desvelo
en triunfo alegre la fatal congoja,
se muestran igualmente agradecidos
hoy vencedores, como ayer vencidos.

DAVID
225
No sólo te agradezco, Joab valiente,
que vengas del idólatra triunfante,
sino que a tiempo vengas, que, prudente,
eres a mis designios importante.
Y así, antes que descanses blandamente
230
del camino, conviene que al instante
te partas a otra empresa que te fío.

JOAB
Vida y honor es tuyo; nada es mío.

DAVID
El tiempo que conmigo estuvo airado
Saúl, vuestro rey, nobles israelitas,
235
por verme de mi patria desterrado,
persecuciones padecí infinitas.
De Naat admitido y amparado
-que el cetro tuvo de los amonitas-
fui, y conviene ser agradecido;
240
que, aunque soy rey, que fui pastor no olvido.
Murió Naat, y Anón, su hijo heredero,
en su dosel repite su persona;
y aunque bárbaro es, le considero
amigo conveniente a mi corona.
245
Pésame y parabién que le des quiero;
que por muerte del padre, el cetro abona
que reciban, de dos opuestas leyes,
parabienes y pésames los reyes.
Y porque no presuma variamente
250
el pueblo que a un idólatra le envío
embajadores, como confidente
te quiero hacer en el imperio mío.
El profeta Natán, que está presente,
contigo ha de ir; y así verá, pues fío
255
a un ministro de Dios esta embajada,
cómo a la religión no toca en nada.
Partid de paz los dos. Y aquesto sea
sin que al descanso un punto te permitas.

JOAB
Al que servirte como yo desea,
260
con mandarle, el descanso facilitas.
Y porque el mundo mi obediencia vea,
dame los pies.

DAVID
Mi fama solicitas.

NATÁN
Yo iré con él, señor, pues es tu gusto.

DAVID
Las cartas firmaré.

NATÁN
¡Qué varón justo!

(Vase DAVID, y sale URÍAS.)

URÍAS
265
Aunque de paso, no quiero
dejar de hacerte testigo
de mi bien.

JOAB
Urías, amigo,
ya como tuyo lo espero...
Aunque he dicho un desvarío,
270
si de mi amistad arguyo
que, siendo contento tuyo,
le he de esperar como mío.

URÍAS
Presumiendo que vinieses
a Jerusalén de espacio,
275
vine a buscarte a palacio,
porque a honrar mis bodas fueses;
que es hoy el último día
nupcial de mi gloria, en que
se celebra a Bersabé.

JOAB
280
¡Dicha y honra fuera mía!
Pero ya ves cuánto estoy
empeñado en partir luego
sin permitirme al sosiego,
pues no he llegado, y me voy.
285
Perdonadme el no asistir
a tanta felicidad,
y fiad de mi amistad;
que, aunque habemos de vivir
tú marido y yo soldado,
290
tu lazo en el alma está,
que mi fe no mudará
la mudanza de tu estado.

URÍAS
Así lo creo; y te juro
que, si tal vez te importara
295
yo en la guerra, que dejara
la paz que sigo y procuro,
para asistirte a ti en ella.

JOAB
Es tan grande tu valor,
Urías, que si a mi honor
300
tal vez importara hacella,
no la hiciera -te prometo-
sin ti; tanto me ha alentado
la palabra que me has dado.

URÍAS
Yo la doy.

JOAB
Y yo la aceto
con los brazos.

URÍAS
305
¡Nudo es fuerte!

JOAB
¿Quién, pues, le podrá romper,
si habemos los dos de ser
amigos hasta la muerte?

(Sale DAVID con un pliego en la mano.)

DAVID
Ya escribí, y aquesta es
310
la carta. Dadme los brazos,
y partid.

NATÁN
Sobran tus lazos,
señor, donde están tus pies.

(Vase.)

JOAB
Quédense las tropas todas,
porque de paz he de ir.

(Vase.)

URÍAS
315
Y vaya yo a proseguir
la alegría de mis bodas.

(Vase.)

DAVID
¿Cuándo, Señor, será el día
que llegue dulce y veloz
a tus oídos mi voz
320
en loor tuyo y dicha mía?
Contigo es bien que concluya
cuentas hoy mi majestad,
no para mi vanidad,
sino para gloria tuya,
325
Pastor nací de un rebaño
de pobres ovejas, y hoy
absoluto dueño soy
de la eterna luz del año.
Un cayado el cetro era
330
de imperio tan limitado,
y hoy es el cetro el cayado
de una república entera.
Una honda que esgrimí
contra el jayán filisteo
335
era todo mi trofeo,
y hoy son mis armas aquí,
no el cáñamo de una honda,
tanto acero sí, bruñido,
a cuyo grande estallido
340
no hay eco que no responda.
Pues, si haciéndome de nuevo,
-¡oh inmenso, oh grande Señor!-
os debo tanto favor,
tantas finezas os debo,
345
¿qué habrá en mi edad sucesiva
que pueda alterar mi fe?

(Cantan [dentro].)

[MÚSICOS]
La beldad de Bersabé
eterna a los siglos viva...

DAVID
¡Cielos! ¿Qué es esto que escucho?
350
¿Qué varias voces han sido
las que así me han respondido?
¡Fuego soy, en hielo lucho!
¿Quién turba las voces mías,
y necio entre halagos tiernos...?

MÚSICOS
355
...para ser siglos eternos
felice esposa de Urías.

DAVID
¡Hola!

(Sale JOSEPH.)

JOSEPH
¿Señor?

DAVID
¿Quién ha sido
quien ahí fuera ha cantado?

JOSEPH
Las voces que has escuchado
360
de más lejos han venido;
que de Urías celebrando
su boda en esos jardines
de tu palacio confines,
están tañendo y cantando.
365
Bien de su acento podías
saberlo, pues yo escuché
el nombre de Bersabé
en la canción, y el de Urías.

DAVID
¿Cuántas veces en tal caso
370
parece que una ilusión
hace en la imaginación
propósito del acaso?
Voces que libres corrieron,
ecos que al aire volaron,
375
mis sentidos perturbaron,
mis discursos suspendieron.
Y aunque crédito no debe
dar el constante varón
a una sombra, a una ilusión,
380
tanto el escrúpulo mueve
las turbadas ansias mías,
que en mi vida no veré...

MÚSICOS
...La beldad de Bersabé,
felice esposa de Urías.

(Vanse, y salen SOLDADOS y ANÓN, vestidos de pieles, [y CÉLFORA].)

ANÓN
385
Ya que he llegado a ver el feliz día
en que mi majestad, pues era mía,
mi padre a mi poder restituyese
-que aunque mi padre fuese
el rey vuestro, también su monarquía,
390
con caducos engaños,
tiranizada estaba de los años-,
darles las gracias quiero
de su muerte a los Dioses; y así, espero
sacrificar a cuantos hoy adoro
395
en barro, en leño, en bronce, en mármol y oro.
Para aquesto he venido,
de mi afecto traído,
a este elevado templo,
última maravilla del ejemplo,
400
que, a Moloc dedicado,
está en sangre de víctimas bañado,
donde a Célfora, docta pitonisa,
que es su sacerdotisa,
tengo de hablar. ¡Oh, tú, mágica bella,
405
que los rayos del sol estrella a estrella
cuentas, pues tanto eres,
responde a mis acentos!

CÉLFORA
¿Qué me quieres
-¡oh, joven! -cuando estoy tan afligida
del espíritu grande, que en mi vida
410
tan fuerte imperio tiene,
que por instantes a afligirme viene?
¡Loca estoy! ¡Sin mí estoy! ¡Rabiando muero!
¿Qué me quieres, Anón?

ANÓN
Solo te quiero
que a Moloc sacrifiques
415
un hecatombe entero, y le supliques
que mis hazañas crezcan infinitas,
ya que su rey me ven los amonitas.

CÉLFORA
Yo lo haré así; mas si aplacarle quieres,
nunca más sacrificio hacerle esperes
420
que en este infausto día.
Diga, pues, la voz mía
lo que en las fuerzas que el furor me quita
espíritu diabólico me incita:
«No admitir ni escuchar -¡estoy helada!-
425
de David la embajada,
ni que con los soberbios amonitas
confirmen amistad los israelitas.
Demás, que cautelosamente envía
solo a fin de saber tu monarquía
430
qué prevenciones tiene
de guerra, que defensa le previene,
cuando a abrasarla llega.
Y así, con ira tú, y cólera ciega,
sus legados recibe,
435
y con su sangre su tragedia escribe».

(Cae desmayada.)

ANÓN
¡Escucha!
[Aparte.]
...(¡Desmayada
se ha quedado!... ¡Del Cielo fue el aviso!
¡Obedecerle en todo es ya preciso!)
¡Célfora!

CÉLFORA
¿Quién me llama? ¿Quién me nombra?...
¡Anón! ¡Señor!...

ANÓN
440
¡Escucha! ¿Qué te asombra?
[Aparte.]
(A un tiempo sus mudanzas dudo y creo.)

CÉLFORA
¡Ay de mí! ¿Dónde estoy?... ¿Qué es lo que veo?
¿Tu majestad, señor, de apueste modo?

ANÓN
[Aparte.]
(¡Nada me admira, y ya me espanta todo!)
445
Pues, ¿ya no me habéis visto?

CÉLFORA
¿Yo, señor? ¿Cuándo?

ANÓN
(Aparte.)
(¡Dioses, mal resisto
mis suspensiones!) Cuando,
de David la embajada anticipando,
me avisaste que vienen cautelosos
con máscara de paz.

CÉLFORA
450
Si los piadosos
Dioses por mi te hablaron,
y en mí, sin mí, la lengua articularon
al éxtasis que roba mi sentido,
obedece a los Dioses.

ANÓN
Si este ha sido
455
favor suyo en mí vaticinado,
presto dirá el efecto.

[Sale un criado.]

CRIADO
Aquí han llegado
embajadores de David.

ANÓN
Ya es cierto
tu pronóstico, Célfora. Y advierto
que el gran Moloc lo que he de hacer me avisa
460
por ti, mágica docta pitonisa.
[Habla aparte.]
Y así, ¡escuchad, soldados!...

CRIADO
Ya estamos avisados.

(Salen JOAB y NATÁN.)

JOAB
¡Salve, generoso Anón,
cuyo dilatado imperio
465
todo el término del orbe
límite presume al tiempo!

NATÁN
¡Salve! -otra vez- y tu mano
permite a los labios nuestros,
en tanto que de tu solio
470
honrados, como extranjeros
embajadores, respondas
a esta carta que traemos.

ANÓN
(Toma la carta.)
¡Con bien vengáis, israelitas,
a mi patria
(Aparte.)
(¡qué mal puedo
475
disimular!)... donde sean
mis brazos cuchillo vuestro!
(Abrázase con ellos.)

NATÁN
¡Ay de mí!

JOAB
¿Qué es esto, Anón?

ANÓN
¡Vengar injurias es esto!

NATÁN
¿Desta suerte nos recibes?
480
¿Es de caribes tu reino,
adonde es el peregrino
el huésped del valimiento?

JOAB
¿En qué te hemos ofendido
los que aún pisado no habemos
tus umbrales?

ANÓN
485
Ya, cobardes,
ya, cautelosos hebreos,
los designios que traéis
me han revelado los cielos.
Ya sé que, embozando aleves
490
la traición en lisonjeros
halagos, venís a ver
las defensas de mi reino,
para hacerme después guerra,
humanos áspides siendo,
495
que entre lisonjas de flores
tenéis oculto el veneno.

JOAB
El Rey David, gran profeta
de Dios y monarca nuestro,
no de cautelas jamás
500
ha apadrinado el esfuerzo.
Desnudo a sus enemigos
siempre ha meneado el acero;
y hoy no viniera envainado,
cuando yo viniera a eso.
505
De paz venimos, Anón,
a darte en su nombre a un tiempo
pésames y parabienes;
que caben en un sujeto
el día que un hijo entierra
510
un padre y hereda un reino;
porque es el cetro capaz
de pesar y de contento.

ANÓN
¿Creeré acaso tus razones
con la misma fe que creo
515
las del gran Dios de Moloc,
que ya me dijo tu intento?

JOAB
Mejor debieras creerlas,
si consideraras cuerdo
que el que es mentiroso Dios
520
no te ha de dar verdaderos
avisos, porque eso fuera
faltar la causa a su efecto.

CÉLFORA
La defensa de los Dioses
me toca a mí, porque tengo
525
a mi cargo el culto suyo,
y respiro sus alientos.
Moloc es...

NATÁN
¡Bronce en quien hablan
las gargantas del infierno!

CÉLFORA
Balac...

NATÁN
¡Un poco de barro!

CÉLFORA
Astarot...

NATÁN
530
¡Labrado leño!

CÉLFORA
Dagón...

NATÁN
¡Pasta de oro y plata!

CÉLFORA
Belial...

NATÁN
¡De estaño y hierro!

ANÓN
Pues ¿cómo osáis, atrevidos,
hablar con ese desprecio
535
de los Dioses? Desta suerte
veré vuestro atrevimiento
castigado en mi presencia:
¡Célfora, pisa sus cuellos,
porque de su religión
540
triunfemos los dos a un tiempo!

(Échalos en el suelo.)

JOAB
No me pesa deste agravio
porque a mí me le hayáis hecho,
sino porque de David
la persona represento.

ANÓN
545
Por eso, por eso solo
lo hago. Y a mis pies puestos,
a la respuesta que habéis
de llevar estad atentos.
¿Veis esta inmensa ciudad
550
que oprime, estrechando el viento,
al cielo con la estatura,
y a la tierra con el peso?
Rabaat se llama, que es
«Ciudad de Agua», que en hebreo
555
«Multitud» dice, porque
es tanta la de su pueblo,
que de avenidas de gente
en sí misma no cabiendo,
suele reventar sus muros,
560
haciendo patria el desierto.
Esta es mi corte; y en ella
en su defensa [es] lo menos
de su defensa su muro,
que es su muralla mi pecho.
565
¡Miradla! ¡Miradla bien!
¡Miradla de espacio! Y luego,
porque las nuevas llevéis,
ir con las nuevas os dejo.
Pero en castigo de tantos
570
osados atrevimientos,
iréis sin armas, atadas
las manos, los medios cuerpos
desnudos, ensangrentados
los rostros, por más desprecio
575
de vuestro rey. Y decidle
que venga a vengar soberbio
este agravio, y que consigo
el arca del testamento
traiga, si la quiere ver
580
en segundo cautiverio,
presa de los amonitas,
como de los filisteos.

JOAB
No vendrá David, que yo
vendré; pues yo solo puedo
585
hacer a tu patria guerra,
asolando y destruyendo
los muros desta ciudad
que desde tus plantas veo.
Verás tú a las de David
590
hechas como un monumento
de tus gentes, siendo entonces
triste teatro funesto
en la mísera tragedia
de la fortuna y el tiempo.

ANÓN
595
Pues porque más presto vuelvas
a vengarte, ¡vete presto!
¡Echadlos de la ciudad
como os he mandado!

NATÁN
Cielos,
¿esto sufrís?

CÉLFORA
¡Cuánto, Anón,
600
de sus ultrajes me huelgo!

SOLDADO
¡Venid! ¡Venid!

JOAB
¡Ay de mí!
¡Cuántas desdichas padezco;
pues a Rabaat honrado
vine, y afrentado vuelvo!

(Vanse. Córrese una cortina, y descúbrese una huerta hecha de hiedra a una parte del tablado, y en ella se ve a ZABULONA y DAMAS con azafates desnudando a BERSABÉ.)

BERSABÉ
605
¿Está el baño prevenido?

ZABULONA
De las lágrimas que llora
cada mañana el aurora,
este estanque ha recogido
cuantas perlas ha podido
610
en las suyas engastar,
en la imagen singular
de tanta esmeralda bruta.

BERSABÉ
Dentro, pues, de aquella gruta
me acabad de desnudar.

(Vanse, y salen MATATÍAS y LÍA.)

MATATÍAS
Aquí ha de estar.

LÍA
615
¿Dónde vas?

MATATÍAS
A hablar voy con mi señora.

LÍA
Desnudándose está ahora...
¡Mira si hablarla podrás!

MATATÍAS
¡Y aun por esto!

LÍA
¡Qué locura!
620
¡Está desnuda! ¡Qué exceso
querer entrar!

MATATÍAS
¡Y aun por eso!
Quiero ver su hermosura.

LÍA
Di qué la quieres decir;
que yo a ella se lo diré.

MATATÍAS
Dila que Urías dice...

LÍA
625
¿Qué?

MATATÍAS
Que hoy quiere con ella ir,
para acabar de acudir
a su obediencia, a besar
la mano a David.

LÍA
Lugar
630
de decirlo habrá después.
¡Vete!

MATATÍAS
Sí haré; que no es
tampoco de codiciar
en tales haciendas ver
mujer, por linda que sea,
635
porque en puribus es fea
la más hermosa mujer.
Pero dila -y no te asombre-
que no se desnude bella
adonde el sol pueda vella,
640
que es grande amigo del hombre.

(Vase, y sale DAVID a un mirador que ha de estar a otra parte de la huerta.)

DAVID
Desde aqueste mirador
todas las cercas se ven
de la gran Jerusalén.
No puede objeto mejor
645
buscar la vista en favor
de los ojos. ¡Qué vistosa
ciudad! Y ¡qué suntuosa
la cubren en horizontes
muros, jardines y montes!
650
¿Qué variedad no es hermosa?
Pero donde más primores
logran perfecciones sumas
es en un jardín de plumas,
es en un golfo de flores,
655
que de aquestos corredores
vecinos, matices mil,
con el céfiro sutil,
su fe y amor desafía,
rayo a rayo todo el día,
660
flor a flor todo el Abril.
Pero ¿qué mucho, si en él
a humana deidad le debe
el jazmín candor y nieve,
grana y púrpura el clavel,
665
pompa y luz todo vergel,
siendo a su hermoso arrebol
cualquier planta girasol,
pues tras sus reflejos va?
¿Cómo no es de noche ya,
670
si se está bañando el sol?
¡Mal hubiste la tejida
gruta de yedra y laurel,
que ha sido verde cancel,
donde, hasta que esté vestida,
675
esta beldad retraída
oculta! Aunque mis congojas,
por entre azules y rojas
vidrieras -¡qué dulce ofensa!-
acechan lo que dispensa
680
la brújula de las hojas.
De sus damas los sentidos
torpes el jardín desnudan
para vestirla, que dudan
las flores y los vestidos.
685
¿Qué mucho, si suspendidos
todos los cuadros en vella
por más lisonjas hacella,
se han vestido en los colores,
ella de todas las flores,
690
y todas las flores della?
¡No vi más rara beldad!

(Sale JOSEPH, criado de David, por una puerta que ha de estar a la bajada del mirador.)

JOSEPH
En aqueste mirador
estaba el rey mi señor.

DAVID
Gente sube... ¡Allá esperad!
¡Ya bajo yo!...
695
[Aparte.]
(¡Qué crueldad
es la que conmigo usó
mi mismo afecto, pues no
quiere que otros la posean,
y para que otros no vean,
700
me saco los ojos yo!)
¿Quién era el que ahora aquí
hablaba?

JOSEPH
Yo te busqué.
¡Perdona!, que celo fue
de mi amor.

DAVID
¿Tú solo?

JOSEPH
Sí.

DAVID
705
Pésame de haber por ti
dejado lo que miraba,
porque divertido estaba.

JOSEPH
¿En qué, señor, lo has estado?

DAVID
Pues a tal tiempo has llegado,
710
y a ti declararme es bien,
sepa mi ventura quien
ha de saber mi cuidado.
Desde aquese mirador
que elevadamente juzga,
715
corona de tantos montes,
sus más eminentes puntas,
de Jerusalén miraba
las variedades confusas
que en jardines y edificios
720
hacen mayor su hermosura.
En uno puse los ojos,
porque su esfera dibuja
de naturaleza y arte
las dos perfecciones juntas.
725
Esta, pues, esfera humana
tanto los sentidos turba,
que, haciendo estrellas sus flores,
quiere que el sol la presuma
verde pedazo del cielo.
730
A cuya ambición, a cuya
vanidad, [el] cielo, entonces
se vale de igual industria,
y haciendo de estrellas flores,
finge azul jardín la pura
735
campaña. Y así, encontrados
siempre están con igual lucha
los cielos hermosos, donde
duermen las estrellas mudas,
compitiendo con las selvas,
740
donde las flores madrugan.
Agua y viento, que de entrambas
son campaña, a entrambas hurtan
desperdiciados despojos
con que sus plantas ilustran.
745
Y así, el agua -repitiendo
en las fuentes que la cruzan
los rayos del sol- y el viento
-en las aves que le surcan,
los matices de la tierra-
750
se dan batalla segunda;
pues, cuando en el agua el sol
reflejos hace de espuma,
los pájaros en el viento
forman abriles de plumas.
755
Aquí, pues, una mujer...
Pero no digo bien... Una
ninfa -sí- de aquella gruta,
estaba... Al decirte cómo,
turbado el acento duda,
760
torpe el labio se suspende,
fácil la lengua se turba;
porque al acento ni al labio,
ni a la lengua, es acción justa
el pintar una belleza,
765
con ser la verdad desnuda.
Mas baste decir que, aun siendo
al tiempo que el sol se oculta
para acabar con el día,
el mismo sol que lo alumbra,
770
la flor, el cristal, el ave,
la campaña y la espesura,
de una belleza engañados,
por aurora la saludan.
Pero qué mucho, si estaba
775
en la abreviada laguna
de un bello estanque varado
sobre su planta cerúlea
todo un bajel de marfil;
siendo el cabello que inunda
780
la espalda, jarcias con quien
manso el céfiro se burla;
y creyendo que nacía
otra vez de las espumas
Venus, todos la adoraron;
785
y arrepentidos, en suma,
de la culpa de adorarla,
unos a otros se acusan;
y viendo sus bellos ojos,
quedan libres de su culpa.
790
Claro está que para ser
su rara belleza mucha,
le bastaba ser entonces
solamente una escultura,
adorno de aquella fuente...
795
¡Aquí el ingenio discurra,
discurra aquí la razón
como será una hermosura
donde está además el alma!...
Pues, si siendo estatua muda
800
en lo material, pudiera
competencia hacer segura
a los cielos, claro está,
por el alma que la ilustra,
que esta mujer es más bella;
805
aun los cielos no lo dudan.
Yo, pues, estaba elevado
de ver solamente una
estatua dentro del agua...
Lo que haría -¡ay de mí!- juzga,
810
pues, al verla salir della,
vi en el agua otra segunda,
y que engarzadas las dos
estaban por las columnas.
Muerto quedé, porque fue
815
de un hombre obligación justa
rendir la vida al mirar
una belleza tan suma,
como obligación rendir
el alma en víctima suya.
820
Pues si obligaciones dos
con tanta causa me buscan,
porque Amor no me castigue,
las pagaré; que, sin duda,
no pagar obligaciones
825
delito en amor se juzga.
Y así, desde aqueste instante
saber -¡ay de mí!- procura
quién es apuesta mujer.
Sola esa pared que murtas
830
y yedras cubren es quien
de mí la divide. Busca
este prodigio; que Amor
ni teme -¡ay cielos!-, ni duda
que afable me corresponda,
835
que tan perfecta, tan pura
beldad, no ha de ser ingrata;
que fuera bajeza mucha
deslucir la ingratitud
tal beldad, pues nadie duda
840
que lo ingrato en la belleza
aun ha menester disculpa.

JOSEPH
¡Aún mayor es tu cuidado
de lo que piensas, señor!

DAVID
¿Cómo puede ser mayor?

JOSEPH
845
Por las señas que me has dado
del jardín...

DAVID
¡Prosigue! ¡Ay triste!

JOSEPH
...Aquesa hermosura fue...

DAVID
¿De quién, di?

JOSEPH
...De Bersabé,
nombre que otra vez oíste
850
en los versos lisonjeros
de una canción celebrando.

DAVID
Una gran desdicha ¿cuándo
vino sin grandes agüeros?
Yo ...Pero ¿quién allí ha entrado?

(Sale MATATÍAS.)

JOSEPH
855
Díganlo sus osadías.
Un loco es, señor, de Urías
y de Bersabé criado.
¡Hola!

DAVID
¡Déjale!

MATATÍAS
¡Ay de mí!,
que en mirar entretenido
860
los jardines, he venido
donde está el rey.

DAVID
¿Cómo aquí
entráis?

MATATÍAS
«Andando» dijera,
a no ser vieja frialdad.

DAVID
Turbado estáis.

MATATÍAS
Es verdad;
865
¡pluguiera a Dios no lo fuera!

DAVID
¿Cómo os llamáis?

MATATÍAS
Tengo un nombre
que, si como es nombre fuera
oficio, más [me] valiera.

DAVID
¿Oficio?

MATATÍAS
Sí, y no te asombre
870
que fuera de gran provecho.

DAVID
Decidle, pues.

MATATÍAS
No, señor.

DAVID
Pues, ¿por qué?

MATATÍAS
Porque es mejor
que para dicho, para hecho.

DAVID
¡Acaben nuestras porfías!

MATATÍAS
875
Pues de saberlo gustáis,
yo me llamo...

DAVID
¿Qué dudáis?
¡Decid presto!

MATATÍAS
Matatías.
Mire Vuestra Majestad,
si oficio Matatías fuera,
880
¡cuánto cada año valiera!;
y mire si fue verdad
que era el callar de capricho:
porque Matatías, señor,
es muchísimo mejor
885
para hecho que para dicho.

DAVID
¿A quién servís?

MATATÍAS
Sirvo a Urías.

DAVID
Dicen que es su esposa bella.

MATATÍAS
Presto, señor, podrás vella.

DAVID
¿De qué suerte?
[Aparte.]
(¡Ay ansias mías!)

MATATÍAS
890
Porque Urías, por acudir
con su honor, a Bersabé
trae... Mas él lo dirá, que
no me dejará mentir.

(Salen todas las mujeres de acompañamiento, y detrás URÍAS y BERSABÉ.)

URÍAS
Hasta ofrecer a tus plantas
895
-¡oh, invicto señor heroico!-
todas mis fortunas, no
me parece que las logro.
Bersabé florida rama
de aquel más fecundo tronco
900
de Israel, tu mano pide.
Y yo, que a tus pies me pongo,
ofrezco en ellos mi vida,
mi honor, mi fe; que aunque todo
es para mi suerte mucho,
905
para tu servicio es poco.

BERSABÉ
Dame, señor, vuestra mano;
que aunque yo indigna la toco,
pueden granjearme esta gloria
los méritos de mi esposo.

DAVID
910
Alzad, Bersabé, del suelo...
(Aparte.)
(¡lo mismo que siento ignoro!)
...y creed... (¡estoy turbado!)
...de mi afecto... (¡estoy dudoso!)
...que las victorias que debo
915
en las lides al heroico
valor de Urías sabré
agradecer generoso.
(Aparte.)
(¡Oh, qué otro de mí -ay de mí-
estoy de un instante a otro!)

BERSABÉ
920
Otra vez por esas honras
os beso la mano, como
mercedes ya recibidas...
¡Ay de mí!

(Cáese, y detiénela el rey.)

DAVID
No os cause asombro,
que si caéis, en mis brazos
caéis.

(Cajas destempladas.)

URÍAS
925
(Aparte.)
Al instante propio
que tropezó Bersabé,
acentos se escuchan roncos.
¡Aparatos de mi muerte,
id viniendo poco a poco!

DAVID
930
¿Qué es esto? ¿Quién ha causado
este trágico alboroto?
¿Quién este funesto acento
pronunciar hizo?

(Salen JOAB y NATÁN.)

NATÁN
¡Nosotros!

JOAB
Nosotros -¡oh, gran David!-
935
que hasta llegar a tu solio
no nos hemos reparado
de las injurias y oprobios
de Anón por poder con ellas
incitar más tus enojos;
940
porque, en fin, en los pesares
no sabe, aunque sean propios,
llorar bien el corazón
lo que no miran los ojos.
Natán -divino profeta
945
de Dios, varón religioso
que tantas veces su culto
ha administrado devoto-
y yo -yo que tantas veces,
coronado del famoso
950
árbol que hace el rayo mismo
privilegio a sus pimpollos,
entré por Jerusalén
aplaudido y victorioso-
ofendidos y afrentados,
955
atadas las manos, rotos
los vestidos y, en efecto,
ensangrentados los rostros,
nos echamos a tus pies.
Aunque no es nuevo en nosotros,
960
después que hizo Anón soberbio
de nuestras cervices trono,
en torpe desprecio tuyo
y tu Dios, diciendo loco...

DAVID
¡Calla! ¡Calla! ¡No prosigas!
965
Que por el gran Dios que adoro
en el impíreo, de quien
murallas son esos globos
que la luna a cercos mide
y el sol ilumina a tornos,
970
que ha de constar mi venganza
desde el uno al otro polo,
siendo la gran Rabaat
de mi cólera destrozo,
de mi venganza trofeo
975
y de mi poder despojo.
Y tú que fuiste, Joab,
el ofendido, tú propio
has de ser quien la destruya.
Junta mi ejército todo
980
para resistir a Anón,
cuyo acero te propongo
que no has de quitar en tanto
que su campo numeroso
no quede vuelto en ceniza,
985
o vuele deshecho en polvo,
desatadas sus memorias
rayo a rayo y soplo a soplo.
Y pues igualmente toca
la venganza que dispongo
990
a la religión, Natán
saque sobre justos hombros
el arca del testamento
a la campaña. Así tomo
a mi cargo sus ofensas.
995
Por la boca y por los ojos
-áspid soy- veneno vierto,
-volcán soy- llamas arrojo.

JOAB
Palabra doy a los cielos
de que muera generoso
1000
antes que vuelva vencido.
Toca al arma; y el heroico
campo que de Filistín
antes traje victorioso
feliz vuelva a coronarse
1005
de triunfos. Y tú, famoso
Urías, advierte que hoy
esta venganza que tomo
toca a mi honor.

URÍAS
La palabra
que te di te reconozco.
1010
Contigo iré, deponiendo
el blando, el felice ocio
de la paz.

DAVID
(Aparte.)
(Solo su ausencia
templar podrá mis enojos.)
Tan grande fineza, Urías,
1015
vos sabéis hacerla solo.

PERSAS
Señor, ¿cómo dais licencia
a quien ya es casado?

DAVID
[Aparte.]
(¿Cómo?
Urías me importa más
ausente de vuestros ojos.)

JOAB
1020
Toca al arma, porque al punto
he de marchar animoso.

(Vase.)

NATÁN
Yo, si el arca ha de salir,
voy a disponer el modo.

(Vase.)

ZABULONA
Tú, Matatías, ¿no vas
a la guerra?

MATATÍAS
1025
¿So yo bobo?
Zabulona, acá me quedo.

URÍAS
Ven conmigo, dueño hermoso,
porque al punto he de partir.

BERSABÉ
¡Oh, cuánto tu ausencia lloro!

URÍAS
1030
Esto es honor, Bersabé.

BERSABÉ
También era honor estotro.

(Vanse.)

DAVID
¡Qué de contrarios efectos
a un tiempo en mi reconozco:
de mi cólera los unos
1035
y de mi pasión los otros!
Diga el más sutil ingenio
quién podrá acudir a todos.


Jornada II

Salen BERSABÉ, ZABULONA, y MATATÍAS y LÍA.

BERSABÉ
¡Déjame! ¡No me persigas!

ZABULONA
¿Dónde vas?

BERSABÉ
Sombra, ¿qué quieres?

MATATÍAS
¿Qué intentas?

BERSABÉ
1040
¡Ya sé quién eres!

LÍA
¿Con quién hablas?

BERSABÉ
¡No me sigas!

MATATÍAS
¿Si está loca?

BERSABÉ
¡No me quemes,
fuego! ¡Espada, no me hieras!
¡Tente, Urías! ¿Qué quimeras
1045
son de mi honor las que temes,
corazón? ¡Válgame el Cielo!

ZABULONA
Señora, ¿qué te ha turbado?

LÍA
¿Qué tienes?

MATATÍAS
¿Qué te ha obligado...

BERSABÉ
¡Toda me ha cubierto un hielo!

MATATÍAS
1050
...a salirte delta suerte
de tu cuarto mal vestida?

BERSABÉ
Turbó al ladrón de la vida
una sombra de la muerte.
¡Muerta soy! ¡Ay, ansias mías
1055
y ansias de mi honor! ¿Qué haré?

ZABULONA
Divertirte, Bersabé.

BERSABÉ
¿Cómo, si me falta Urías?

MATATÍAS
¿Eso dices? Pues ¿no adora
a David tu fantasía?
1060
¿No envidia a su dicha el día
que tus luces enamora?
Desde que tuyo se nombra,
¿no os busca con igual salva,
con desengaños el alba,
1065
con ocasiones la sombra?
¿No os dio ese bajel que llamas
teatro de tus amores
trasportín que mullen flores,
pabellón que tejen ramas?
1070
¿No hay puerta en este jardín,
que a las de palacio sale,
de que vuestro amor se vale
para el secreto? Y, en fin,
para encubrir este indicio,
1075
¿no es alta gruta esta yedra
que jamás verdores medra
después que tiene este oficio?
Pues ¿cómo, teniendo amor,
lloras de Urías la ausencia?

BERSABÉ
1080
Porque sola su presencia
puede remediar mi honor.

ZABULONA
¿No te quiere el rey?

BERSABÉ
Sí, amiga.

ZABULONA
¿Quiéresle?

BERSABÉ
Como es razón.

ZABULONA
Pues ¿cómo te da pasión
tu esposo?

BERSABÉ
1085
No es bien que diga
enigmas que solo toco,
y que me tienen así.

MATATÍAS
Dejadla sola.

BERSABÉ
¡Ay de mí!

ZABULONA
¿Quieres algo?

BERSABÉ
Canta un poco.

ZABULONA
1090
(Canta.)
Cuando bañan las espumas
la beldad de Bersabé,
flechas de cristal despide
para los ojos del rey.

BERSABÉ
¡Callad! ¡Mal haya la voz
1095
que me acuerda, que me dice
la ocasión más infelice
deste mi tormento atroz!
¡Mal haya -amén- el acento
que fía a mis culpas graves
1100
(DAVID al paño.)
el secreto de las aves
y la cordura del viento!
¡Nunca -ruego a Dios- supieras
articular voces claras!
¡Nunca -ruego a Dios- hablaras
1105
esas voces lisonjeras!
¡Nunca ese vital aliento
que en respiración veloz
va desde el pecho a la voz
y desde la voz al viento
1110
en el alma se engendrara!
¡Nunca el pecho se extendiera!
¡Nunca a la lengua subiera!
¡Nunca en la voz se formara!
¡Nunca hablaras mi flaqueza!
1115
¡Nunca cantaras mi amor!
¡Nunca tu lengua...!
(Ve a DAVID.)
¡Señor!
¿aquí estaba vuestra alteza?

DAVID
Sí, Bersabé. Y tus enojos
dieron tal susto a mi amor
1120
-como es niño, de temor
de las iras de tus ojos-,
que hablar ni alentar osaba,
por si era acaso este día
alguna desdicha mía
1125
la que ocasión te daba;
que al verte airado el semblante,
¿quién, aunque es mi fe tan pura,
de escrúpulos asegura
la conciencia de un amante?
1130
Pude ver, pude mirar,
pude escuchar, pude oír,
pude hablar, pude sentir,
y, en fin, pude imaginar
otro objeto del que veo,
1135
otro del que me ha rendido
por costumbre del sentido,
no por traición del deseo.
Y si esto fue así, severa
me mata; que si miré
1140
otra sin ser Bersabé,
delito fue: por él muera.

BERSABÉ
Señor, nunca tu firmeza
causar mis pesares puede.
De mayor causa procede
1145
este ahogo, esta tristeza,
este pesar que me mata,
que me turba y enloquece,
porque con mi vida crece
mi desdicha y se dilata.
1150
Y, en fin, porque aqueste fuego
que hoy arde en secreta llama
no vuelva contra mi fama,
por mujer y sola, os ruego...

DAVID
¿Qué mandáis? ¡Hablad!

BERSABÉ
Venir...

DAVID
¡Decid!

BERSABÉ
1155
Que hagáis... ¡Qué pesar!

DAVID
¿Qué?

BERSABÉ
Que me dejéis llorar,
que no lo puedo decir.

DAVID
¿Qué tienes, mi bien, que callas
tus penas? Y sin decirlas,
1160
amante soy para oírlas,
y rey para remediallas.
¿Qué tienes? ¿Qué te da pena?
Aquel que el mundo obedece
te sirve. ¿Qué te entristece?
1165
¿Qué pretendes? ¡Manda! ¡Ordena!
¿Qué puedes tú desear,
como tenga el mundo dentro
de sí, aunque se busque el centro
y se ahogue todo el mar?
1170
¡Busca! ¡Desea! ¡Imagina!
Tuya es cuanta gente varia
hoy se incluye y se avecina
desde el Jordán a Samaria,
desde el Nilo a Palestina.
1175
Esa antorcha que alumbró
climas y reinos extraños,
que cuando Dios la crió,
con un soplo la encendió,
y ha durado tres mil años,
1180
no engendrara con luz tanta
oro o diamante diurno
que no se venga a tu planta
por ser lazo en tu coturno,
si no puede en tu garganta.
1185
Cuanto metal que se encierra
por huir nuestra avaricia,
para ser del mundo guerra,
supo sacar la codicia,
despedazando la tierra;
1190
cuantas perlas por el viento
el alba hurtó al albor,
que el nácar guardó avariento
en la copa de una flor,
y el sol se bebió sediento;
1195
cuanto metal, cuanta suma
hidrópico el mar tragó,
y, por si alguno presuma
sacarlo, lo defendió
solamente con espuma;
1200
cuanto diamante por fruto
produce el indiano oriente,
que es, pagando al sol tributo,
substituto suyo ardiente,
o ya, pulido, o ya bruto;
1205
y, en fin, cuanto engendra Osir,
y aún Osir, por más grandeza,
le haré a tus plantas venir
por remediar tu tristeza,
si me la quieres decir.

BERSABÉ
1210
Pues, señor, ya que me alienta
y me asegura tu amor,
empezaré a darte cuenta.
¿Querrás hacerme un favor?

DAVID
Cuanto quisieres intenta.

BERSABÉ
¿Eres mío?

DAVID
1215
Tuyo soy.

BERSABÉ
¿Dasme palabra?

DAVID
Sí doy.

BERSABÉ
¿Sin saber lo que te pido?

DAVID
Sí, que ya está concedido:
tan hecho a tu gusto estoy.

BERSABÉ
Mucho prometes.

DAVID
1220
No es mucho.

BERSABÉ
Lo más que intenta mi amor.
Ya con mi vergüenza lucho.

DAVID
Di, pues.

BERSABÉ
¡Déjeme el temor!
Escucha, pues.

DAVID
Ya te escucho.

BERSABÉ
1225
Fuese Urías a la guerra,
desdichado esposo mío,
los suyos dejando en casa,
a buscar tus enemigos.
Yo, que hasta entonces de amor,
1230
con mil limados desvíos,
ignoré el ardor si es rayo,
y el veneno si es hechizo,
en amarle me portaba
como ruda a los principios,
1235
sin ser desvelo el cuidado
ni la fineza martirio.
Gozando mi amor, que era
ni despego ni cariño,
los gustos de bien hallado
1240
y las anchuras de tibio,
fuese, y quedé por su ausencia
con llanto, aunque pretendido,
mal hallada, como sola,
triste de puro decirlo,
1245
y, en fin, con un sentimiento
mal declarado y remiso,
como que quiso ser pena,
y se quedó en los indicios.
Tú, entonces, a cuyos ojos
1250
reveló un estanque mío
tantos ocultos misterios
de quien fue enigma el vestido,
quedando -cual dices- ciego
de mi hermosura al prodigio
1255
-creílo para pagarlo,
créalo para decirlo-,
diste tornos a tu muerte,
donde tu ciego albedrío
fue racional mariposa
1260
a tanto incendio de vidrio
Vísteme, en fin, y sitiando
de mi honor el muro altivo,
a quien batieron en vano
tantas balas de suspiros,
1265
por trato entraste una noche
en mi cuarto introducido
de una criada, que siempre
como demonios han sido,
que sin importarles mueren
1270
por ser parte en un delito.
Hallete, en fin, donde el susto
me obligó, con el peligro,
la turbación y el honor,
la cólera y el desvío,
1275
a decirte... No me acuerdo.
Tú podrás mejor decirlo,
que como fueron desprecios,
más natural siempre ha sido
saberlos a quien se hicieron,
1280
y olvidarlos quien los hizo.
Habléte, en fin, loca y ciega;
respóndesme tú rendido.
Despídote con desdenes;
repites tú con suspiros.
1285
Yo me quejo; tú prometes.
Tú ruegas; y yo me irrito.
Y, en fin, en fin, para hacer
el último extremo impío
con mi honor, lloraste. ¡Ay cielos!
1290
¡Que sepan aqueste hechizo
los hombres contra el honor,
y le tengan tan vecino,
que por donde miran, lloran,
para que con un sentido
1295
puedan ver siempre que quieran,
y llorar siempre que han visto!
¡O nunca llorar supieran,
o, a lo menos, al fingirlo,
erraran alguna vez
1300
las lágrimas el camino!
Porque las tuyas -¡oh, rey!-,
labrando en el pecho mío
atención primero al llanto,
piedad luego a los suspiros,
1305
después crédito a las ansias,
luego a las quejas oídos,
después lástima a las penas,
y a todo luego un desvío
mal esforzado allá fuera
1310
y acá dentro dejativo,
dejé obligada... Mas ¡no!
Hice rendida... ¡Mal digo!
Sufrí tierna... Mas ¡no es eso!
Quise amante... ¡Bajo estilo!
1315
Admití loca... ¡Mal hablo!...
Mas ¿de qué sirven arbitrios
que no excusan el hacerlo
y rodean el decirlo,
pues no hermosea la infamia
1320
a aquel que afecta el delito?
En fin, rey, ya tú lo sabes:
por cumplimiento el desvío,
la resistencia sin manos...
Te puse en lancee... ¡Mal digo!
1325
Te di ocasión, si eres hombre,
de que volvieras más tibio.
¡Qué mal hace la mujer
que pone un hombre en camino
de donde los deseosos
1330
caminan arrepentidos!
Desde entonces no dio al monte
el alba candores tibios,
calientes visos el sol
y la noche asombros fríos,
1335
que no me hallase en tus brazos
con satisfechos cariños
del sol, del alba y la noche,
la sombra, el candor, el viso.
Deste, pues, hurto de amor,
1340
que al secreto entonces fío,
deste agravio, de que solo
hice al silencio testigo,
deste error, que por callado
a cometerle me animo,
1345
quiso el cielo, porque no haya
oculto ningún delito,
darme -¡ay de mí!-, quiso darme
el más público castigo,
resultando de mi agravio
1350
un escandaloso indicio
de mi culpa -¡estoy sin mí!-,
porque al venir mi marido,
halle en mí de su deshonra,
si no testigos, testigo
1355
que le parle su deshonra.
Ya lo entiendes; harto he dicho.
Remedia mi honor, pues es
este daño tan preciso,
tan forzoso -¡qué dolor!-,
1360
que va creciendo conmigo,
alienta, porque yo aliento,
y vive, porque yo vivo.
Llama a mi esposo... Mas ¡no!...
Venga Urías... Mucho pido,
1365
pues te negocio unos celos
por excusarme un delito...
Mas, bien dije: venga Urías,
antes que a incendio más vivo
crezca esta muda centella
1370
que calla en ardor remiso.
Venga donde de mi engaño
los esforzados cariños
le adopten su misma infamia,
y hágase inadvertido,
1375
por ventura su deshonra,
por fineza mi delito.
Porque si dudas de amante,
porque si temes de fino,
mirarme en ajenos brazos
1380
y ejecutar tan preciso
remedio tan dilatado,
será el remedio lo mismo
que andar a buscar la muerte
o festejar el cuchillo.
1385
Y sabré, si acaso dudas,
haciendo del miedo bríos,
mal hallada con el peso
de mi agravio y aún conmigo,
con las manos, con los dientes,
1390
con el fuego o el cuchillo,
romper, deshacer furiosa
aqueste albergue nativo
donde es huésped mi deshonra,
y matar un medio vivo,
1395
y una muerte sin honor,
antes que el esposo mío,
cuando vuelva de la guerra
de su agravio inadvertido,
dejando uno solo, halle
1400
al volver dos enemigos.

DAVID
Bien dudabas, bien temías,
bien el pesar ponderabas,
Bersabé, si lo fundabas
en lo mucho que pedías.
1405
Aunque tanto prevenías
en el trueno del temor
este rayo en que mi amor
tanto incendio imaginaba,
menos del trueno esperaba,
1410
mayor ha sido el ardor.
O fuera la prevención
tanta como el accidente,
o llegara de repente
para darme más blasón;
1415
mas ser cabal la pasión
y el mérito deslucido
del sufrirle, maña ha sido
de mi mal haber llegado
con fuerzas de no esperado
1420
y aplausos de prevenido.
Bien esperé yo un pesar
del tamaño del desdén,
y una mudanza también
me alargué a considerar;
1425
mas ¿quién pudiera esperar
que yo, sin ser hombre infame,
cuando más te adore y ame,
pretendiente de mis celos,
busque a quien me dé desvelos,
1430
y que yo mismo le llame?
¡Que haya de ser con su dama
tercero en su agravio un hombre,
tan vil, que aún afea el nombre
el que tercero le llama!
1435
El primero soy que ama,
sin haberme hecho los cielos
en tan públicos desvelos
como aquellos que sin honra
hacen caudal su deshonra
1440
y granjería sus celos.
Mas, pues es fuerza cumplir
palabra tan afrentosa,
pues fineza tan costosa
es fuerza hacer, quiero ir...
1445
Mas no lo quiero decir,
que ya que a esta acción me humilla
mi amor, no h[e] de repetilla,
que es bajeza la que ofreces
y será infamia dos veces
1450
al hacerla y al decilla.
Y así, porque se consiga
tu intención, déjame en paga
hacer mal cuando lo haga,
pero no cuando lo diga.

BERSABÉ
1455
¡Detente! ¡Aguarda! ¡Mitiga
con la noticia del bien
mi pena! ¡Dime...!

DAVID
No es bien
decirlo; y pues mi fineza
te excusa a ti una bajeza,
1460
excúsame otra también.
¡Déjame, por Dios! Yo voy,
yo mismo, yo, pues porfías,
me voy a escribir a Urías.
Ya lo dije. ¡Loco estoy!

BERSABÉ
1465
Luego, ya, mi bien, yo soy
más dichosa y tú más fino.
Ya halló mi honor el camino.

DAVID
¡Bien a costa del dolor!

BERSABÉ
¡Toda locura es furor!

DAVID
1470
¡Y todo amor desatino!

BERSABÉ
Y, en fin, ¿que vas cuidadoso
a escribir?

DAVID
Sí.

BERSABÉ
¡Gran placer!
¿Y a quien la carta ha de ser:
al general o a mi esposo?

DAVID
1475
Yo mismo, yo, al que dichoso
en tus brazos... ¡Qué pesar!...
Mas no me lo hagas hablar,
que voy reparando en ello,
y quizá no podré hacello,
1480
si me lo dejas pensar.

BERSABÉ
Pues, señor, luego se trate
remedio que tanto importa.

DAVID
La edad del bien es muy corta:
presto vendrá quien me mate.

BERSABÉ
1485
Quien honra no lo dilate.

DAVID
Pues, voyme a escribir a Urías.

BERSABÉ
Pues, vuele en las ansias mías
el mensajero que lleve
las cartas.

DAVID
Él será breve,
1490
que son de viento los días.

BERSABÉ
Dame los brazos, y ¡adiós!

DAVID
¡Caro favor, Bersabé!

BERSABÉ
¿Que vendrá Urías?

DAVID
No sé.

BERSABÉ
Esto conviene a los dos.

DAVID
1495
(Aparte.)
(Pensamiento, ¡sufrid vos!)
Presto vendrá, que es tormento.

BERSABÉ
Él tardará, que es contento.

DAVID
Pues ya escribo.

BERSABÉ
¡Dios te guarde!

DAVID
¡Ruego al Cielo que sea tarde!

BERSABÉ
1500
¡Ruego a Dios que imite al viento!

(Vanse, y salen por una puerta URÍAS y JOAB, y por otra ANÓN y SOLDADOS, y tocan cajas.)

JOAB
¡Al vado! ¡Al vado! ¡Al río!

ANÓN
¡No los dejéis pasar el Jordán frío!

URÍAS
¡Al arma! ¡Al arma! ¡Al arma!

ANÓN
¡Guerra! ¡Guerra!

JOAB
¡A la orilla llegad!

ANÓN
¡No tomen tierra!

URÍAS
1505
En vano resistirlo han intentado.

SOLDADO 1.º
Ya del Jordán el margen han tomado.

ANÓN
¡A los cuarteles, nobles amonitas!

JOAB
¡Ninguno los ofenda!
Ciérrense dentro; el muro los defienda.

ANÓN
1510
¡Nadie lo estorbe! ¡Nadie lo replique!
El campo de Israel se fortifique.

JOAB
¡Dejadlos todos! ¡Nadie se aventure!
La ciudad los ampare y asegure.

ANÓN
¡Perdonadlos ahora aunque crueles!

JOAB
1515
Fortifíquense más en sus cuarteles.
Será mayor la hazaña que procuro,
si entro a matarlos a pesar del muro.

ANÓN
Será mayor la hazaña que deseas,
si los entro a matar en sus trincheras.

JOAB
1520
¡Bárbaros amonitas,
y tú su Rey, que hasta en el traje imitas
las fieras, porque quieres
no desmentir en esto lo que eres,
perded las esperanzas,
1525
que os amenaza el Dios de las venganzas!
Ya vuelve a haceros guerra
el rayo de Joab. Caigan en tierra
los muros, cuya cumbre
fue de dos elementos pesadumbre.
1530
Tú, rompiendo las leyes
y el político fuero de los Reyes,
en Joab ofendiste
no menos que a David. ¡Mucho emprendiste!
Mas hoy que Dios me envía
1535
a cobrar su opinión como la mía,
teme del duro estrago,
donde el golpe es Joab, Dios el amago.
No quedará en la selva
un árbol que en ceniza no se vuelva.
1540
No habrá espiga en el prado
que no se abrase en fuego desatado.
No habrá chopo en el campo
que no bese las huellas que yo estampo.
No habrá en el monte tronco
1545
que no se humille con halago bronco
a mi voz. Y en los muros
no habrá jaspes, ni mármoles tan duros,
que no bajen postrados a mi acento
en lluvia de ceniza por el viento.

ANÓN
1550
¡Engañados hebreos,
y tú, viejo Joab, cuyos deseos,
entre esperanzas, como almendro loco,
mucho florecen, y se logran poco,
deja estas flores vanas,
1555
no amenaces verdores donde hay canas!
Esas altas proezas
solo son para mí, cuyas grandezas
harán en bajos ríos
bermejo el monte en sangre de judíos,
1560
cuya yerba, del verde escarmentada,
nacerá desde entonces colorada.
Tú, que a mis pies te viste
otra vez, a la llama te veniste,
incauta mariposa
1565
que anda con su peligro cariñosa.
¿No te ultrajé valiente?
¿No señalé mis huellas en tu frente?
¿No te oprimió mi planta?

JOAB
Es verdad; mas de estrellas me levanta
1570
el Dios de los hebreos
para dorar mi ultraje con trofeos.
Tú besarás las mías.
Tú estarás a mis pies.

ANÓN
¡Locas porfías!
¿A ver cómo te atreves?

JOAB
1575
Los plazos del castigo son muy breves;
presto será.

ANÓN
Pues ¡sea!
Al muro voy.

JOAB
Ya espero en la trinchera.
Y antes que aquese espléndido monarca
muera en las ondas, levantando el arca
1580
en ceremonia y fe de sus deseos,
te darán el asalto los hebreos.

ANÓN
Pues el que más se atreva
a hacer de su valor costosa prueba
-a todos se lo digo-
1585
embista en el asalto aquel postigo
del templo de Moloc, que yo le guardo
con lo más de mi gente, donde aguardo
haciendo oposiciones
al arca que adoráis con oblaciones.
1590
Seré, entre hombre y fier[a],
azote de tu Dios.

JOAB
Pues ¡aquí esper[a]!

ANÓN
¡Ea, al muro, amonitas!

JOAB
¡Vamos a la ciudad, israelitas!
¡Vuestro Dios os provoca!

ANÓN
Pues, ¡toca a recoger!

JOAB
1595
¡Al arma Loca!

ANÓN
¡Muera Israel!

JOAB
¡Perezca el enemigo!

ANÓN
¡Mira que espero!

JOAB
¡Mira que te sigo!
¡Ea!, Urías valiente,
¡ea!, fuertes capitanes,
1600
id formando, porque en orden
a la ciudad juntos marchen
los escuadrones; y todos
en sus puestos, sin quebrarse
[a]l orden que diere, embistan.
1605
Y Urías por otra parte
vaya a ocupar aquel monte
que es padrastro inexpugnable
de la ciudad.

URÍAS
Si merecen
mis servicios y mi sangre
1610
que me des el puesto adonde
más mi valor se señale,
permíteme que yo sea
el que embista aquesta tarde
aquel postigo del templo
1615
de quien es guarda arrogante
Anón y todos los suyos,
que yo prometo ocuparle
o dejar la vida.

JOAB
Urías,
eres tú muy importante
1620
en mi campo para hacer
tan locas temeridades.
No quiero yo que esta empresa
me quite a ti, porque vale
más en mi concepto, amigo,
1625
una gota de tu sangre
que mil victorias.

URÍAS
Joab,
cuando aquel monstruo arrogante
desafió los mejores,
fue como desafiarme
1630
a mí, que soy el mejor
de tu campo, como sabes.
Y así, pues eres mi amigo,
déjame que cumpla y pague
lo que me debo a mí mismo.

JOAB
1635
Deja esas temeridades,
que no es bien que te aventures.
Soldados particulares
que empiezan a serlo es bien
que emprendan acciones tales;
1640
no tú, que ya lo estás tanto
en el valor y en la sangre.

URÍAS
Pues, Joab, ya te obedezco.

JOAB
Pues, Urías, ¡Dios te guarde!
¡Toca al arma! ¡Al arma toca!
1645
¡Embiste por esa parte
al monte!

(Sale MATATÍAS.)

MATATÍAS
¡Joab, detente!
¡Urías, aguarda! Antes
que embistáis, ved esta orden
del rey, por si os importare.

JOAB
¿Orden de David?

MATATÍAS
1650
Con ella,
despachado como una ave,
he venido caballero
en una aguja de carne,
tan buida era la posta.

URÍAS
1655
Muestra, y deja disparates.

MATATÍAS
Ese pliego es de David.

JOAB
Con admiración lo abre.

URÍAS
(Lee.)
«Urías, mi capitán,
visto este pliego, al instante
1660
vendréis a Jerusalén,
que importa así. Dios os guarde».

JOAB
¿Qué es lo que escucho? David,
cuando anegado en volcanes
me envía a esta ciudad,
1665
por azote formidable
de Dios, cuando tengo ya
levantado el brazo al aire,
el amago me suspende.
Soldado tan importante,
1670
y en quien la esperanza estriba
de todos, quiere llevarme.
No lo creo. Embiste, Urías,
ocupa el monte.

URÍAS
¿Qué haces?
¿No ves esta orden del rey?

JOAB
1675
Sí, pero los generales
pueden dispensar, tal vez,
por variedad de los lances,
cuando las órdenes son
contra el tiempo en que las traen.
1680
Tú importas más aquí
que en la ciudad.

URÍAS
Los leales
ciegamente obedecemos
al rey sin interpretarles
lo interior de sus motivos,
1685
que los reyes son deidades.
Dame licencia.

JOAB
¿Tú ahora,
amigo, quieres dejarme,
viendo el riesgo tan presente
en esta ocasión?

URÍAS
Dios sabe
1690
lo que me cuesta de esfuerzos;
pues dejando ahora aparte
el dejarte a ti, que es más,
mi valor, que ya en coraje
brotaba incendios, ha hecho
1695
no poco en amortiguarse.
Mas esto es fuerza, o perder
el honor.

JOAB
Tu honor no es fácil
de perder. Yo escribiré
a David para excusarte.
¡Quédate, Urías!

URÍAS
1700
Joab,
tú me trujiste a ayudarte
a cobrar tu honor, que Anón
manchó con bárbaro ultraje.
A mi honor importa ahora
1705
que obedezca al rey mi sangre.
Yo le pierdo si me quedo;
tú has empezado a cobrarle.
Pues justo será, Joab,
que en dos extremos iguales,
1710
me dejes ir por el mío,
pues por el tuyo me traes.

NATÁN
(Dentro.)
¡La victoria es nuestra! ¡Dios
está con nosotros!

URÍAS
¡Grande
alboroto!

JOAB
¿Qué es aquesto?

URÍAS
1715
Voy a saber de qué nace.

(Vanse.)

JOAB
¡Ven acá! ¿Qué quiere el rey
a Urías?

MATATÍAS
Algo querrale;
mas no sé lo que le quiere.

JOAB
¿Hay novedad?

MATATÍAS
¡Y muy grande!
1720
(Aparte.)
(¿Qué dije?) Yo no sé nada.

JOAB
¡Ven acá! Pues ¿cómo sabes...?

MATATÍAS
¿No he de saber lo que he visto?

JOAB
Pues ¿qué has visto?

MATATÍAS
(¡Ah, lengua fácil!)
Yo no he visto nada.

JOAB
Pues
1725
al rey ¿qué puede importarle?

MATATÍAS
Mucho, muchísimo, mucho;
porque crece por instantes
la importancia. Y así, importa
que él vaya, por si importare
el suplir...
1730
(Aparte.)
(¿Qué es lo que digo?
Pellízcome, que se sale
el secreto como huevo.)

JOAB
[Aparte.]
(¡Válgame Dios! Grandes males
sospecho.) Pues dime, Urías
1735
¿cómo puede allá importarle?

MATATÍAS
Porque quieren, porque el niño
no nazca calvo de padre,
echarle un Urías postizo
como moño, y que le trague
1740
Urías ahora que
está fácil de tragarle,
porque en siendo mayorcito
no le cabrá en el gaznate.

JOAB
(Aparte.)
¡Válgame Dios! ¡Gran desdicha!
1745
¡Que el rey deste modo pague
al gran Urías! David,
¿tú eres el justo y amable?
Mas siete veces al día
dicen que los justos caen.

NATÁN
1750
(Dentro.)
¡Victoria! ¡Victoria! ¡Embiste,
Joab, que Dios va delante!

(Sale URÍAS.)

URÍAS
¡Ea, Joab!, ¿a qué esperas?
¡Embiste! ¡No lo dilates!
El asalto a voces piden
1755
soldados y capitanes.
Aquellas voces que oíste
y que inquirir me mandaste
nacieron de que Natán,
el profeta de Dios grande,
1760
con el arca, que es figura
de ese gran Dios formidable
de Israel, llegó a tu gente;
y apenas en los reales
vieron el arca consigo,
1765
cuando en devoto coraje
ardiendo todos dijeron:
«¡Dios está de nuestra parte;
nuestra es la victoria ya;
el Dios de Israel va delante!».
1770
Y sacando los aceros,
cual raudal que al inundarse
lleva tras sí cuanto encuentra,
vienen para que los mandes
embestir el muro. ¡Ea!,
1775
da licencia que le asalten;
que yo, movido también
de tan santos ejemplares,
embestir quiero. Perdone,
perdone el rey porque cuadre
1780
contigo y con Dios, que tú
podrás después disculparme
con David. ¡Embiste!

JOAB
Urías,
aunque eres tan importante
aquí, te ha llamado el rey;
1785
y aunque tú ahora me faltes,
no has de faltar a tu honor.
Y así, al momento te parte.

URÍAS
¿Eso respondes?

JOAB
Sí, amigo.

URÍAS
Pues tú mismo en este instante
1790
¿no estorbabas mi obediencia?
Pues ¿cómo en un punto cabe,
cuando me voy, detenerme,
y si me quedo, enviarme?

JOAB
Porque mirado mejor
1795
(Aparte.)
(¡oh, qué desdicha tan grande!)
que te va el honor en irte,
y te pierdes en quedarte...

URÍAS
¿Yo el honor?

JOAB
¿Tú no lo dices?
Deshonra es de los leales
la omisión.

URÍAS
1800
¡Qué sobresalto
le han dado al pecho y la sangre
tus palabras!

JOAB
Obedece
al rey.
(Aparte.)
(¡Desdicha notable!)

URÍAS
Tú al mirarme te enterneces.

JOAB
1805
Enternéceme el dejarte
(Aparte.)
(y el verte sin honra). Digo
que te vayas.

URÍAS
¡Dios te guarde!

JOAB
¡Adiós! Obedece al rey,
aunque siento que me faltes.

URÍAS
1810
Esto me importa el honor.

JOAB
Es verdad.
(Aparte.)
(¡Aún no lo sabes!)

URÍAS
¡Adiós!, Joab.
(Aparte.)
(¡Voy sin vida!)

JOAB
Vamos, Urías, que es tarde.

URÍAS
Vamos, pues.
(Aparte.)
(No sé qué llevo
1815
dentro del pecho, pesares,
que parece que es desdicha,
y no acierta a declararse.)

(Vanse. Sale DAVID y JOSEPH.)

DAVID
De ti mi secreto fío:
hoy Bersabé a verme viene
1820
por esa puerta que tiene
desde su jardín al mío.
Despeja mi cuarto, amigo.

JOSEPH
Ya lo está; y en su arboleda
no habrá una rama que pueda
1825
ser de tus glorias testigo.

DAVID
Vete ahora.

JOSEPH
(Aparte.)
(¡Grande extremo
de amor!) La obediencia es mía.

[Vase.]

DAVID
¡Amanezca ahora el día
en cuyas luces me quemo!

(Sale BERSABÉ.)

BERSABÉ
1830
Ya estaba, querido dueño,
de no tenerte presente,
el pecho como impaciente
y el amor como con ceño,
que el rato que no te miro
1835
solamente me consuela
el mal, porque me desvela,
porque me abrasa el suspiro.
¡Ay, mi bien, y quién hallara
un rato que fuese mucho
para verte!

DAVID
1840
¿Tal escucho?
Ya amor en nada repara:
piérdase mi imperio y tierra,
y con gobierno incapaz,
ni me divierta la paz,
1845
ni haga caso de la guerra;
no escuche ya mi desvelo
con encantos amorosos
la razón de los quejosos
y de los libres el celo;
1850
esta honrosa servidumbre
del imperio, cuyo exceso
parece alivio y es peso,
hoy, fuera de mi costumbre,
sienta en mi descuido asombros;
1855
esta corona eminente
sirva de adorno a mi frente,
y no de peso a mis hombros;
que mucho más me importó
granjear yo para ti
1860
algún rato más de mí,
que vivir con honra yo.

BERSABÉ
¡Ay, David, y quién tuviera...

DAVID
¡Ay, Bersabé, y quién hallara...

BERSABÉ
...un bien que eterno durara!

DAVID
1865
...un placer que eterno fuera!

BERSABÉ
Pero ya le tengo yo.

DAVID
¿Cuál es?

BERSABÉ
El bien de quererte.

DAVID
Luego, a pesar de la muerte,
¿durará nuestro amor?

JOSEPH
(Dentro.)
¡No!...

DAVID
1870
Parece que han respondido.

BERSABÉ
¡Qué ilusión me ha dado azar!

JOSEPH
...no podéis al Rey hablar,
si licencia no le pido.
(Sale.)
Señor, ya...

DAVID
¿Qué queréis vos?

JOSEPH
1875
Señor, ya ha llegado Urías.

BERSABÉ
¿Cómo albricias no pedías?

DAVID
(Aparte.)
¡Malas nuevas te dé Dios!

BERSABÉ
¿Que, en fin, ha venido ya?

DAVID
Sí, ingrata
(Aparte.)
(¡de celos muero!),
1880
ya tu gusto se ha cumplido,
ya viene tu amado dueño
a matarme, pues tú gustas.

BERSABÉ
Pues quiero pasarme presto
por la puerta, del jardín,
1885
porque él no llegue primero
a casa.

DAVID
¡Aguarda! ¡No vayas
tan apriesa a darme celos!
¿Estás contenta, enemiga?

BERSABÉ
¡Suelta, señor! Sabe el Cielo
1890
que, forzada de mi honor,
voy sólo por cumplimiento.
Yo te adoro... Mas -¡ay triste!-,
que llegará. ¡Qué tormento!
¡Mi bien, mi rey, mi señor,
1895
déjame! Mira que temo...

DAVID
Tú me engañas; que esa priesa
es alborozo y no miedo.

BERSABÉ
¿Yo gusto sino es honor?
Déjame romper el pecho;
1900
verás la verdad. ¡Ay Dios!,
no se eche a perder con esto
la fineza más constante
de amor.

DAVID
¡Anda! Yo te creo.

BERSABÉ
Yo voy a morir penando.

DAVID
1905
Yo quedo a morir de celos.

BERSABÉ
Yo estoy muerta.

DAVID
Yo estoy loco.

BERSABÉ
Sin vida voy. Abre presto.

DAVID
¡Ah, ingrata, que vas gustosa!

BERSABÉ
¡Ah, mi bien, que voy muriendo!

(Vase. Sale URÍAS.)

[URÍAS]
1910
Ya que a la ciudad de Dios
merecí llegar, y a venos,
honren, gran David, mis labios
vuestros pies.

DAVID
Alzad del suelo.
(Aparte.)
(¡Oh, enemigo de mi vida!...
1915
Mas, Amor, disimulemos.)
¿Cómo venís?

URÍAS
Rey divino
de Israel, como quien ciego
viene a obedeceros sólo
y a serviros.

DAVID
Mucho os debo.
1920
(Aparte.)
(¡Que venga este hombre a matarme,
y haya de costarme ruegos
y aún diligencias mi mal!)

URÍAS
Luego que vi, rey supremo,
vuestra carta, vine en alas
1925
de mi proprio pensamiento
por daros gusto.

DAVID
Sois vos
muy puntual siempre en esto
de darme gusto.
(Aparte.)
(¡Ay de mí!
¡qué falso está mi tormento,
1930
haciendo que los pesares
me estén pasando y vendiendo
por lisonjas! ¡Y que yo,
que los conozco y los veo,
pague el mal por beneficios,
1935
y el morir me cueste premios!)

URÍAS
Pues, señor, ya que me apartas
de Joab, saber deseo
qué me mandas.

DAVID
(Aparte.)
(¡Yo estoy loco!)
Ahora hablaros no quiero
1940
en negocios, que vendréis
cansado. Y así,
(Aparte.)
(Ya empiezo
a pronunciar mi sentencia...
¡Ea, digámosla presto!)
digo que os vais esta noche
1945
a descansar, porque quiero
hacer gusto a vuestra casa.
(Aparte.)
(Ya lo dije; no hay remedio.)

URÍAS
Señor, parece que estáis
con disgusto.

DAVID
No estoy bueno.
1950
Vos lo estaréis y gustoso,
si hacéis lo que os aconsejo.
Dejadme a mí, que un dolor
me aflige.
[Aparte.]
(¡Loco me vuelvo!)
Idos, pues.

URÍAS
Yo no he venido
1955
a descansar, sino a veros
y a serviros como es justo.

DAVID
Digo que estimo el deseo
de servirme, mas que yo
me doy por servido en esto.
1960
Recién casado os quité
a vuestra esposa; ya os vuelvo
por restitución debida
a sus brazos y a su lecho.
Idos, pues, y descansad
1965
-mirad que yo gusto dello-,
a vuestra casa esta noche.
Y así,...
(Aparte.)
(¡Terrible tormento
es estar rogando un hombre
lo mismo que está temiendo!)

URÍAS
1970
Señor, ya que vuestra alteza
gusta que no sepa luego
lo que me manda, yo voy
a obedecer.

DAVID
(Aparte.)
(¡Yo estoy ciego!)
¡Aguardad!
(Aparte.)
(¡Qué apriesa va!)

URÍAS
¿Qué mandáis?

DAVID
1975
Digo que quiero
haceros merced; y así,
os hago alcaide perpetuo
del alcázar de Sión.
(Aparte.)
(Aquesta merced le he hecho
1980
por dilatar que se vaya.)

URÍAS
Los pies mil veces os beso.

DAVID
(Aparte.)
(Por detenerle otro rato,
le diera todo mi reino.)
Idos, pues.

URÍAS
Señor, ya os sirvo.

DAVID
1985
(Aparte.)
Asesino de mí mesmo
soy, pues pago a quien me mata.

URÍAS
[Aparte.]
¡Grandes favores me ha hecho!

(Vase.)

DAVID
¿Habrá sucedido a nadie
tal género de tormento?
1990
¡Mal haya -amén- el honor,
que en este lance me ha puesto!
Yo mismo me pongo al labio
la ponzoña y el veneno.
Yo mismo muevo la espada
1995
que se va a entrar por mi pecho.
Yo mismo la fiera irrito,
que me ha de hacer su alimento.
Yo mismo a soplos animo
la llama en que a mí me quemo.
2000
Y para decirlo todo,
yo mismo pago mis celos
al mismo que los rehúsa
para que me cueste ruegos.
Ya Bersabé... ¡Yo estoy loco!
2005
Ya Urías... ¡Estoy muriendo!
Con halagos... ¡Estoy mudo!
Con lisonjas... ¡Estoy ciego!
¡Mal haya -amén- el dolor,
y mal haya el pensamiento
2010
que mis sospechas me avisa!...
Mas ¿es sospechar saberlo?
¡Pluguiera a Dios sospechara!,
que es mi dolor tan inmenso,
que el sospechar fuera alivio,
2015
y dicha el tener recelos...
Mas la puerta del jardín
parece que están abriendo.
¿Qué será?

(Sale ZABULONA.)

ZABULONA
Señor...

DAVID
¿Qué dices?
¿Vienes a ver de mis celos
2020
otra evidencia más clara?
Porque ya no puede serlo.

ZABULONA
¡Grande desdicha, señor!

DAVID
¿Qué pesar puede ser nuevo?

ZABULONA
Que Urías -¡turbada estoy!-,
2025
que debe ya de saberlo,
en lugar de ir a su casa
a descansar en el lecho,
en el zaguán de palacio
se ha quedado, sin que ruegos
2030
le hayan vencido a que vaya;
de cuyo extremo, sin seso
está Bersabé, y ahora
me envía a avisarte dello;
porque si él no va a su casa,
2035
o si está acaso con celos
del honor de Bersabé,
ha sido en vano el remedio.

DAVID
¡Hola, Joseph!

[Sale JOSEPH.]

JOSEPH
¿Qué me mandas?

DAVID
Llama a Urías.

JOSEPH
Ya obedezco.

(Vase.)

DAVID
2040
En fin, que no fue a su casa
dicha fue para mis celos,
para Bersabé desdicha;
y en dos contrarios extremos,
por su honor me pesa, al paso
2045
que por mi temor me huelgo.
Mas si él resiste este arbitrio,
de sospechoso o de necio,
será forzoso buscar
otro más pesado medio.
2050
Esto ha de ser. Vete apriesa,
y dí a Bersabé que quedo
encargado de su honor
y buscaré otro remedio.

ZABULONA
Voy volando.

(Vase. Salen URÍAS y JOSEPH.)

JOSEPH
Entrad, Urías.

URÍAS
2055
[Aparte.]
(¿Qué querrá el rey?) Ya obedezco
vuestras órdenes, señor.

DAVID
Hanme dicho -no lo creo-
que no vais a vuestra casa,
y que en el zaguán primero
2060
de mi palacio os quedáis,
dando qué pensar en esto,
y aún qué decir.

URÍAS
Es verdad.

DAVID
Pues, decid qué fundamento
tiene tan necio melindre
2065
y tan poderoso extremo.
Idos, pues. Idos, Urías,
a descansar. Idos luego.

URÍAS
David, gran rey de Israel,
a hablarte claro me atrevo:
2070
a Jerusalén llamado
para tu servicio vengo;
en el campo peleando
quedan los tuyos, y entre ellos
Joab, mi mayor amigo,
2075
sufriendo del sol y el hielo
las inclemencias, y tanto,
que tuviera su cabello,
a puras escarchas, cano,
a no estarlo ya del tiempo.
2080
Todos de noche en el campo
sin más reparo que el cielo,
y estando Joab, mi amigo,
desnudo a la escarcha, al hielo,
no quiera Dios que yo venga
2085
a ser, entre halagos tiernos,
vergonzoso cocodrilo
de lisonjas y requiebros.
Y así, despáchame al punto;
dime luego a lo que vengo,
2090
o si no, hasta que mañana
mudes el orden, prometo
de no pisar mis umbrales
y de quedarme sin sueño
en el zaguán de palacio,
2095
sin que muden mis intentos
las caricias de mi esposa
y el soborno de mi lecho.

DAVID
En fin, ¿ha de ser, Urías?

URÍAS
Sí, señor, que me va en ello
el honor.

DAVID
2100
¿Cómo el honor?

URÍAS
Porque yo por orden vuestro
vine, dejando a Joab
en la ocasión y en el riesgo;
y si no vuelvo a mostrar
2105
que fue obediencia y no miedo,
habrá envidiosos -que nunca
el valor está sin ellos-
que bauticen por temor,
la obediencia y el respeto.
2110
Y así, vuelva yo a morir
antes que falte un momento
a mi opinión, a mi fama,
que en los que nobles nacieron,
después de todo es la vida,
2115
y el honor es lo primero.

DAVID
¿Tanto estimáis vuestro honor?

URÍAS
Tanto, que por un recelo,
por una duda, un amago,
diera la vida, tan ciego,
2120
que, a haber de ser desdichado,
de buena gana antes desto
diera la vida mil veces
por morirme sin saberlo.

DAVID
Ello ha de ser. Esperad,
2125
Urías, que yo no puedo
rehusar lo que intentáis
ni excusar lo que yo intento.

(Vase.)

URÍAS
¡Válgame Dios! ¡Qué razones
tan preñadas de misterios
2130
son las del rey! A esa cuadra
se ha entrado, y está escribiendo
una carta muy copiosa,
y a cada renglón suspenso
me mira. ¡Válgame Dios!
2135
¡Qué encantos son los que temo!
Atrevereme -mal digo-
a presumir... Mas no. ¡Oh, necio
el que se busca las dudas
cuando el honor está quieto!...
Mas ya sale el rey.

(Sale DAVID.)

DAVID
2140
Urías,
en fin, ¿estáis ya resuelto
a iros por vuestro honor?

URÍAS
Sí, señor, por él me vuelvo.

DAVID
Pues dadle aquesta a Joab,
2145
que vuestro honor va aquí dentro.

URÍAS
¿Mi honor? Mucho es que mi honor
quepa aquí, porque es inmenso.

DAVID
Pues en esta cabe, Urías,
y aún cabe más.

URÍAS
No os entiendo.

DAVID
2150
Yo os llamé para otros fines,
de quien vos estáis lejos,
que erais menester aquí,
cuando vos queréis volveros.
Volverse a la guerra es
2155
volverse a morir, pues vemos
que tanto riesgo os aguarda.
Quedarse es poner a riesgo,
según decís, vuestro honor.
En dos balanzas os tengo;
2160
las dos son incompatibles,
según dijisteis vos mermo.
Pues elegid vos, Urías,
que yo entre estos dos extremos,
por vuestro honor os despacho,
2165
por vuestra vida os detengo.

URÍAS
Señor, el honor elijo:
volver a morir pretendo.

DAVID
Pues id a morir, Urías,
pues lo elegís por más bueno.

URÍAS
2170
[Aparte.]
Sospecha, ¡esperad un poco!
¿Que mi honor cabe aquí dentro?
Dadme de plazo hasta tanto
que abra Joab este pliego,
y venid luego... Quizá
2175
me moriré sin saberlo.


Jornada III

Tocan cajas, y salen JOAB y URÍAS.

JOAB
Seáis mil veces bien venido,
que llegáis en la ocasión
que más pude desear.
Solo esperé -por el Dios
2180
de Israel- vuestra venida,
por dar con satisfacción
el asalto. Ya seguros
podremos darle los dos.
Dadme los brazos y nuevas
del Rey David.

URÍAS
2185
Estos son
mis brazos, y esta carta
del rey, que os dará mejor
nueva de su majestad.
Abridla, y dádmela vos
de vuestra salud.

JOAB
2190
¿Quién duda
que en vuestra ausencia faltó
su mejor mitad al alma?
Si esta pedís, yo la doy,
aunque la sabréis vos mismo.
2195
Decidme cómo quedó
Bersabé.

URÍAS
Pienso, Joab,
que quejosa de mi amor.

JOAB
La carta de David leo.

URÍAS
Mucho fía el Rey de vos.

JOAB
2200
(Lee [aparte].)
«A mi servicio conviene
que Urías, el portador
desta carta, muera luego...».
¿Pasará deste renglón
quien vivir sin él no puede?
2205
(Lee.)
«...Que Urías, el portador
desta carta, muera luego.
Mientras yo en persona voy
con todo Israel, al punto
dad a esos hijos de A[m]ón
2210
la batalla; y en el puesto
adonde fuere mayor
el riesgo, poned a Urías,
porque digáis que murió
peleando en el asalto».

URÍAS
2215
Mudado habéis de color.
¿Qué os escribe el Rey? ¿Qué es esto?
Que es tal vuestra turbación
que parece que a despecho
del recato y del valor
2220
vierten lágrimas los ojos.

JOAB
(Aparte.)
¿Puede haber más confusión?
Cielos, ¿no es David rey santo?
Por fuerza es una de dos:
o ha sido traidor Urías,
2225
o David es pecador.
Dos extremos son adonde
no halla medio la razón
sin hacer agravio al uno...
No, no es Urías traidor;
2230
David será Rey injusto;
porque es de tal condición
la humana virtud, que, siendo
el pecado contra Dios
y la traición contra el rey,
2235
será en mí menos error
creer de David el pecado
que de Urías la traición.
¿Qué haré? Que es mi amigo Urías,
y es grande esta obligación;
2240
y David rey, a quien debo,
como absoluto señor,
obediencia de vasallo;
y aquel que en la ejecución
no fue ciego a obedecer
2245
no diga que obedeció.
Luego, no hay mirar respeto;
que ver si es justa la acción,
si ha habido causa o no hay causa,
eso solo al superior,
2250
y no al súbdito, le toca,
que por eso puso Dios
los ojos en la cabeza,
y en esotros miembros no.
Demás, que si, como pienso,
2255
es evidente razón
que Urías está afrentado,
y es David quien le afrentó,
imposible es la venganza,
y a Urías le está mejor
2260
morir que saber su afrenta;
porque tiene, en mi opinión,
este duelo de la honra
en el noble tal primor,
cuando no puede, de exento
2265
de la ley por superior,
morir quien hizo el agravio,
muera el que no lo vengó.

URÍAS
Vuestra suspensión ha sido
causa de mi suspensión.
2270
¿Qué es lo que el rey os escribe,
que estáis hablando entre vos
muy recatado de mí?

JOAB
(Aparte.)
(Sin más deliberación
debo obedecer al rey.)
2275
¡Ea!, Urías, demos hoy
el asalto a Rabaat,
que así el rey me lo mandó
en esta carta.

URÍAS
Aunque vengo
cansado, luego es mejor,
2280
pues tanto ejército heroico
con tal determinación
no espera más que la seña
del clarín y del tambor.
Si el rey os lo manda así,
2285
excusad la dilación,
y mirad que la obediencia
ha de ser ciega y veloz.

JOAB
¿Ciega y veloz?

URÍAS
Sí, Joab.

JOAB
Y en fin, ¿es obligación
obedecer?

URÍAS
2290
Es precisa
deuda de vuestro valor.

JOAB
¿Juzgáislo así?

URÍAS
Así lo juzgo.

JOAB
Pues mirad que os toca a vos
aquel puesto en el postigo
2295
del alcázar de Moloc.

URÍAS
Ahora sí, ahora sí
me hacéis de verdad favor.
Mas permitid que os pregunte
si sois enigma o si sois
2300
oráculo, pues me dais
respuesta, amigo, con dos
sentidos.

JOAB
¿De qué manera?

URÍAS
Cuando David me llamó
a Jerusalén, y quise
2305
obedecer al rey, vos
no quisisteis que yo fuera.
Cuando, mudando opinión,
quise quedarme, dijisteis
«Partíos luego». Cuando yo
2310
os pedí este puesto entonces,
me lo negasteis; y hoy
me le habéis dado. ¿Qué es esto?
Siendo tan unos los dos,
me honráis cuando vos queréis,
2315
y no cuando quiero yo.

JOAB
Urías, si en los acuerdos
no hubiera siempre elección,
no tuviera arbitrio el sabio
para escoger lo mejor.
2320
Quien quiso acertar, Urías,
una vez o otra dudó,
que hoy una razón se ofrece,
y mañana otra razón,
siendo al juicio de mañana
2325
una sombra la de hoy.
Iguales polos del alma
vuestro honor y vida son:
cuando miro por la vida,
os miro los riesgos yo;
2330
cuando por el honor miro,
os expongo al que es mayor.
Son dos cosas muy contrarias,
y así, la imaginación
anda siempre vacilando
2335
de lo bueno a lo mejor.
Luego, vos quedáis sin queja,
y yo vuestro amigo soy
entonces y ahora, Urías,
pues vuestra amistad miró
2340
entonces por vuestra vida
y ahora por vuestro honor.

URÍAS
Pues, por el Dios de Israel,
que aclaman de Sabaoth,
que en puesto tan peligroso
2345
han de ver David y Anón
que siempre fue honrado Urías.
¡Ea!, el arca del Señor
se levante en nuestro campo,
porque al eco desta voz
2350
perezcan sus enemigos,
quedando Dios vencedor.

(Sale MATATÍAS.)

MATATÍAS
[Aparte.]
(Ya que vine con mi amo,
a despecho del amor
de Zabulona, hacer quiero
2355
de las tripas corazón.)
Joab, toca al arma luego,
que por desesperación
de tan largo sitio, o bien
por esa fama o rumor
2360
de que baja el rey David,
Célfora y el Rey Anón
te presentan la batalla
-ella soberbia, él feroz-
sobre un carro de elefantes,
2365
donde un alto torreón
toda la ciudad repite,
que si es significación
de Rabaat «Multitud»,
parece que se movió
2370
con todos sus edificios
esa inmensa población.

JOAB
¡Ay, Urías, con qué priesa
es el hado ejecutor
de sí mismo! Mas si ya
2375
tengo más inclinación
a tu honra que a tu vida,
donde el peligro es mayor
hoy, en la primera hilera,
vais a ocuparle.

URÍAS
Ya voy,
2380
que honra y no vida quiero.
Mas, por si acaso al furor
del primer ímpetu rinde
tanto aliento el corazón,
y yo muero en la batalla,
2385
vos sois, Joab, otro yo:
miradme por Bersabé.
Dadme los brazos, y ¡adiós!

JOAB
[Aparte.]
(¡Oh, fuerte soldado! ¡Oh, rey,
en cuya jurisdición,
2390
de Dios, no de hombres, dependes!,
mas, bien que si es en rigor
el rey, como los demás,
súbdito de su pasión,
tu pasión misma castiga
2395
delito en ti tan atroz,
no en él, porque si él muriere
a manos de infieles hoy,
no serás tú el mejor rey,
y él sí el vasallo mejor.)
2400
Ponte tú al lado de Urías.

MATATÍAS
¿Al lado de Urías yo?
¿Estamos locos?

(Tocan cajas.)

JOAB
¡Al arma,
que está en la campaña Anón!
¡Al arma, israelitas fuertes!

(Salen SOLDADOS que se pongan al lado de JOAB, y enfrente CÉLFORA y ANÓN, coronado de laurel, y SOLDADOS.)

ANÓN
2405
Soldados, los que a Moloc,
gran dios de los amonitas,
los que a Belial y Astarot,
aromas quemáis sabeos,
ociosa es esta oblación,
2410
porque están demás los Dioses
adonde os ayudo yo.
¿Quién es aquel israelita
que a embestir tan sin temor
delante de todos viene?
2415
¡Castigad su presunción!

URÍAS
Bárbaro rey, descendiente
del torpe incesto de Lot,
yo soy el mayor amigo
de Joab, embajador
2420
de David que tu afrentaste.

ANÓN
Si este loco a tanto sol
osa, simple mariposa,
caerá a lo más inferior
de su desvanecimiento,
2425
precipitado Faetón.

(Riñen. Vanse. Sale JOAB.)

JOAB
Los nuestros van de vencida;
cierta es nuestra perdición.
¡Oh, gran Dios de las venganzas,
ya te temo vengador
2430
del pecado de David!...
(Tocan al arma.)
Mas allí repite el son
de otro parche herido el eco.
Más cerca ahora sonó
aquel clarín ya caduco.
2435
Del tribu de Judá son
las insignias... ¡David llega!
¡Date más priesa, señor;
quizá Urías por valiente
merecerá tu perdón!

(Sale URÍAS herido, acuchillándose con muchos.)

URÍAS
2440
Bárbaros, si ya estoy muerto,
¿de qué huís?

JOAB
Joab soy,
Urías.

URÍAS
¡Oh, fiel amigo,
ya he dado por el honor
la vida!

JOAB
Pues a tu lado
2445
quiero también morir yo.

(Síguelos JOAB, y dice dentro DAVID:)

DAVID
¡Ánimo, Israel, no temas,
que ya en la campaña estoy!

JOAB
Llegó David cuando Urías
ya desangrado cayó.
2450
¡Oh, campo de Rabaat,
desde la más bella flor
a la rústica amapola
se seque en ti -ruego a Dios-,
como en los de Gelboé,
2455
donde Saúl se acabó,
el escudo de los fuertes,
el ungido del Señor!

(Sale DAVID.)

DAVID
¿Qué es esto, Joab? ¿Qué es esto?
¿Con tan poca prevención
2460
os halló el contrario, oprobio
de vuestro antiguo valor?
Hoy será un infausto día,
pues con él se aventuró,
con tan notorio peligro,
2465
toda la reputación
de Israel y de David.

JOAB
Señor, Urías murió.

DAVID
Pues, Joab, no es igual siempre
la fortuna; varios son
2470
los sucesos de la guerra.
Si no venciéremos hoy,
podremos vencer mañana.
Yo me aliento; alentaos vos.

JOAB
Ya no hay que temer, que ha dado
2475
el socorro con tal ira
en Anón, que se retira
de la novedad turbado.
Y aquí, con vos apartado,
he de deciros -¡ay, Dios!-
2480
que busco un rey y hallo dos,
con sentimiento forzoso:
cruel sois y erais piadoso.
¡Lo que va de vos a vos!
Aquel que, cadáver yerto,
2485
sobre tantos cuerpos yace
es de Urías, que se hace
honras a sí mismo muerto;
porque como estaba cierto
de su muerte, cuando vio
2490
que toda su sangre os dio
con heridas semejantes,
se labró túmulo antes
de los cuerpos que mató.

DAVID
Yo le erigiré sagrado
2495
mauseolo, que, en fin, fue
esposo de Bersabé,
y murió por desdichado.
¿Soy yo aquel David pasado
que, cuando d[e] él perseguido,
2500
corté el girón del vestido
a Saúl? No sé quién fui;
sé que en mí nada hay de mí:
tan otro soy del que he sido.

JOAB
Faltó el soldado a Israel,
2505
a quien con letras fatales
deben sus regios anales,
sacra historia de Samuel.
Faltó la esperanza en él
de todos nuestros trofeos.

DAVID
2510
¡Brote la tierra idumeos,
egipcios y malequitas,
babilonios y amonitas,
asirios y filisteos,
que no ha de quedar viviente
2515
idólatra en Rabaat!
¿No soy yo el que a Goliat
la piedra engastó en la frente?
¿No soy yo el David valiente
a quien tiemblan las naciones,
2520
y el que en tantas ocasiones,
causando a Israel asombros,
alargaba hasta los hombros
las bocas a los leones?
Pues yo os vengaré muy presto
2525
a vos y a Urías, Joab.
¿Son más Anón y Moab
que dos partos del incesto
más torpe y más deshonesto?
¿Qué aguardáis? ¡Entraos conmigo
2530
en batalla! Yo os obligo,
mi valor, a hazañas tantas,
que quiera honrar con mis plantas
su cerviz el enemigo.

JOAB
Anón es aquel que viene
retirándose.

DAVID
2535
¿Qué espera
el regio estoque? ¡Anón muera!

(Salen retirándose ANÓN y CÉLFORA.)

ANÓN
¡Que esto la fortuna ordene!

JOAB
[Aparte.]
(Virtud no, valor si tiene,
que aunque es injusto, es Rey fiel.)

[VOCES]
2540
(Dentro.)
¡Victoria por Israel!
¡Viva Joab! ¡David viva!

(Acomete DAVID a ANÓN y CÉLFORA, y se le echan a los pies.)

DAVID
Joab, con sangre se escriba
la victoria más cruel.

ANÓN
David, a tus pies me has puesto.
2545
Las llaves de la ciudad
te entrego a ti. No es deidad
quien no supo anunciar esto.

DAVID
Aunque tu muerte he dispuesto,
y la de Célfora, a quien
2550
debo castigar también,
la vida, infame, os perdono
hasta que en mi regio trono
me adore Jerusalén.
Los dos y los que eligiere
2555
de tu pueblo iréis conmigo,
porque no será castigo
mientras Judá no lo viere.
Y porque mi enojo quiere
venganzas hoy exquisitas
2560
que duren en bronce escritas,
y esto ha de ser sin remedio,
mando que asierren por medio
a todos los amonitas.

ANÓN
Siempre conocí quién eras.
2565
Solo el cuerpo me venció
tu fortuna, el alma no,
imitador de las fieras.

DAVID
¡Oh, bárbaro!, ¿aún perseveras
con laurel? Éstas no son
2570
(Quítale el laurel y póneselo en la cabeza.)
insignias de hijo de A[n]ón.
Ya está en mi frente. Advertid
con qué decoro en David,
con qué ignominia en Anón.
Conmigo, pues, iréis presos
2575
de Rabaat, que [a] mis males,
entre sucesos fatales,
destino nuevos progresos,
porque de vuestros excesos
a Jerusalén daré
2580
satisfacción; que así sé
castigar injurias mías.
Joab, honremos a Urías
por amor de Bersabé.

(Vanse. Sale BERSABÉ en enaguas, ZABULONA y LÍA.)

ZABULONA
¡Detente, por Dios, señora!
2585
¿Dónde vas tan temeraria?

BERSABÉ
Huyendo de mí, que sale
de sí misma quien se halla
fuera de sí, tan perdida,
que es un cuerpo de batalla
2590
adonde siempre pelean,
sin desnudarse las armas,
un rigor inexorable
y una inocencia culpada.

ZABULONA
Celos, suspiros son viento:
2595
lleven a otra parte el agua
de las lágrimas que lloran,
que son tus ojos dos albas
que llueven rocío, y luego
parecen perlas cuajadas,
2600
no en conchas de madreperla,
sino en mejillas de nácar.

BERSABÉ
¿Qué importa llamar a Urías,
si por el celo del arca,
y por el de Joab, su amigo,
2605
no quiso entrar en su casa,
y, anticipando dolores,
se alimentó en mis entrañas
la prenda de tanto empeño,
mientras en mí se dilata
2610
con el concepto el pecado
y con el bulto la infamia?
A todo Jerusalén
tengo atenta y afrentada.
¡Oprobio soy de Judea!
2615
Justamente la ley manda
que todo el pueblo apedree
a la mujer que, casada,
el casto tálamo injuria;
porque Dios, entre otras causas,
2620
instituyó el matrimonio
porque cuando el hijo nazca
le reconozca el marido
por hijo suyo sin falta,
pues es de su mujer propia;
2625
y hace una mujer liviana
que en los más cuerdos se turbe
fe de verdad tan sagrada,
porque temiendo, y aun viendo,
que es posible su desgracia
2630
también de las buenas dudan,
cuando ven que una fue mala.
Todos, pues, la tiran piedras,
que es justicia, pues agravia
con el adulterio a todos,
2635
que todos tomen venganza.

ZABULONA
Si has aborrecido el lecho,
siquiera un rato descansa
en ese estrado.

BERSABÉ
¡Ay de mí!
Ya que el sueño con mis ansias
2640
es imposible hacer paces,
¡ojalá que treguas haya!
Aquí dentro me recojo.

(Éntrase detrás de una cortina, donde estarán unas almohadas.)

LÍA
¡Lástima le tengo!

ZABULONA
¡Extraña
pasión de melancolía!

LÍA
2645
Ya de su inquietud descansa.
Sola la quiero dejar,
para que en tan dulce calma
le ayude a dormir el fresco
que entra por esa ventana.

(Vanse. Dice dormida:)

BERSABÉ
2650
Sí, yo confieso el pecado;
no es disculpa el poder
de un rey contra una mujer.

URÍAS
(Dentro.)
¡Bersabé!

BERSABÉ
¿Quién me ha llamado?...
¡Detén el estoque airado,
2655
esposo Urías! ¡Señor,
suspende el fiero rigor!
¡Fuego y cuchilla!... Parece
que soy víctima que ofrece
en las aras de su honor.

(Sale URÍAS armado con espada en la mano derecha y una hacha encendida en la izquierda.)

URÍAS
2660
Bersabé, Urías murió.

BERSABÉ
Sí, Urías es, esto es cierto.
Pero, ¿cómo es él el muerto,
si soy la adúltera yo?

URÍAS
No es mi muerte quien te dio
2665
la vida; a eterna verdad
debe el perdón tu maldad,
y yo -con mayor noticia-,
esta espada a su justicia,
y esta luz a su piedad.
2670
Si en este mundo infelice
viviera yo menos sabio,
esta vengara mi agravio,
de que no me satisf[i]ce;
mas esta me alumbra y dice,
2675
brillando en estos aceros
rayos de luz verdaderos
contra el duelo vengativo,
que en el mundo en que ya vivo
tiene el honor otros fueros.
2680
Muera, aunque inocente, Urías;
vive tú, que un Salomón
importa a la Redención
y al linaje del Mesías
hasta que lleguen los días
2685
que para eterno adalid,
triunfante siempre en la lid
que Dios al dragón predijo,
de una virgen nazca el Hijo
de Abraham y de David.
2690
Deja, pues, el temor vano,
que yo, porque me gobierna
luz divina y ley eterna
de decreto soberano,
hasta que Dios pise humano
2695
las riberas del Jordán,
con los que aguardando están
este siglo venidero,
la gran Redención espero
en el seno de Abraham.

(Vase.)

BERSABÉ
2700
(Despierta.)
¡Bulto triste -infausto día-,
espera, detente, aguarda,
que en tus proféticas voces...!
¡Válgame Dios, yo soñaba!...
Mas ¿no es Matatías éste?
2705
No fue el sueño sombra vana.

(Sale MATATÍAS.)

MATATÍAS
David y Joab han venido.
Ya queda el rey en su alcázar.

BERSABÉ
Tu semblante y mis temores
son mudas voces del alma.
2710
Ya sé que Urías es muerto.

(Vase.)

MATATÍAS
No me responde palabra.
¡Qué discreta ha andado en irse!;
que tras la culpa pasada,
si alegrarse es proseguirla,
2715
holgarse no es enmendarla;
y habiendo en uno y en otro
de estar aquí desairada,
agradézcanle al poeta
que la quitó de las tablas.

(Vase, y sale JOAB, y aparecen DAVID en un trono y ANÓN a sus pies.)

DAVID
2720
Este es mi trono, esta es
la ciudad de Dios, Anón.

ANÓN
Ya estoy, David, a tus pies.

DAVID
Ya el alcázar de Sión,
bárbaro amonita, ves.
2725
Joab, ¿hase ejecutado
lo que mandé?

JOAB
Señor, sí.

DAVID
La muerte a Célfora han dado,
y la vida, Anón, a ti,
para alfombra de mi estrado.
2730
Presto verás las ideas
de mis venganzas y enojos,
porque tan infeliz seas,
que aquí con tus propios ojos
tanto espectáculo veas.
2735
Por eso a Jerusalén
truje esos hijos de Amón,
porque soy David, y es bien
dar esta satisfacción
a mis vasallos también.

(Descúbrese un monte de madera con los amonitas que pudieren con géneros de tormentos.)

ANÓN
2740
Vengado, Vengado estás
-¡oh, rey!- de los amonitas;
mas, ¿qué honra a tu Dios das,
si el atributo le quitas
de que se ha preciado más?
2745
Porque si un rey poderoso
es de Dios copia fiel,
siendo tú tan riguroso,
¿quién dirá que el de Israel
es Dios misericordioso?

DAVID
2750
¡Vete, bárbaro de aquí!
(Cúbrese.)
¡Natán, profeta!

(Sale NATÁN.)

NATÁN
¿Señor?

DAVID
Padre, llegaos a mí.
¿No tenéis rey vengador?
¿No soy justiciero?

NATÁN
Sí;
2755
que yo, por tener noticia
desta venganza, he venido
seguro a pedir justicia
de un gran tirano.

DAVID
¿Qué ha sido?

NATÁN
Oiréis la mayor malicia:
2760
tiene un rico poderoso
toda la campaña llena
de ganado numeroso;
y habiendo para una cena
de prevenir lo forzoso,
2765
supo que un pobre tenía
una blanca oveja hermosa,
a quien más que a sí quería.
No os parezca fabulosa
ponderación esta mía;
2770
que tan uno vino a ser
con la oveja que así amaba,
que la dejaba comer
en su plato, y aún le daba
en su copa de beber.
2775
El rico, pues, que la queja
con escándalo permite,
todo su ganado deja,
y para hacer el convite
le quitó al pobre la oveja.
2780
Esto yo lo certifico.
Tú ¿qué justicia harás de él?

DAVID
Yo a gran venganza me aplico.
¡Vive el gran Dios de Israel,
que ha de morir ese rico,
2785
y que dará, aunque le pese,
cuatro doblado el empleo,
porque su maldad confiese!

NATÁN
¿Debe morir ese [reo]?

DAVID
Sí, Natán.

NATÁN
Pues ¡tú eres ese!
2790
Dios te sacó de pastor;
Dios te hizo Rey de Judá;
y si esto es poco, señor,
cargo el mismo Dios te hará
de beneficio aún mayor.
2795
Pues, porque mires perdida
la razón de Urías sé
que adúltero y homicida
le quitaste a Bersabé,
y con Bersabé la vida.
2800
Mira si mereces bien
muerte a vista de los dos
y toda Jerusalén.

DAVID
¡Pequé contra Dios!

NATÁN
Pues Dios
te ha perdonado también.

DAVID
2805
¿Tan presto es posible dar
perdón a culpa tan grave?

NATÁN
Sí, que no sabrás pecar
tanto tú, como Dios sabe
en un punto perdonar.
2810
Llora pues, que ya piadoso
te espera Dios, y amoroso.
¿Quién ahora, Anón infiel,
no dirá que de Israel
es Dios misericordioso?

DAVID
2815
Ya menos males recelo:
Dios no da con mano corta.

[NATÁN]
Con lágrimas riega el suelo.
Voy por Bersabé, que importa
para altos fines del Cielo.

(Vase.)

JOAB
2820
Y yo os acompañaré;
que Urías cuando constante
y valiente a morir fue,
me dijo: «Amigo y amante,
miradme por Bersabé».

(Vase.)

DAVID
2825
Gran Dios, en esta ocasión
que te he menester propicio,
sea en tu altar sacrificio
un humilde corazón.
En mi misma contrición
2830
confieso que te ofendí.
Pues, si el que se llega a ti
contrito, se llega bien,
vesme aquí contrito: ¡ten
misericordia de mí!
2835
Pequé, pequé loco y ciego
contra ti solo, Señor.
Dirás: «también fue el error
contra Urías»; no lo niego,
pero humilde a tus pies llego,
2840
no a los del hombre, porque,
como soy rey, ya no sé
temer si no es a tu nombre;
y aunque pequé contra el hombre,
¡contra ti solo pequé!
2845
Y no sin gran atención
dispuse así mi defensa,
porque hacer tuya la ofensa
fue hacer fácil el perdón.
¿La universal Redención
2850
no es promesa de Dios?: Sí.
Pues si es gloria para ti
hacer a los hombres bien,
hombre soy, Dios eres: ¡ten
misericordia de mí!
2855
¡Oh, cómo un Rey enmendado
tendrá perdón fácilmente,
porque solo está pendiente
de Dios para ser juzgado!
Si eres juez de mi pecado,
2860
aunque a Israel agravié
a Urías y a Bersabé,
de ti y dellos enemigo,
digo que otra vez lo digo:
¡contra ti solo pequé!
2865
¿A quién buscas justiciero?:
al pecador, claro está.
Pues si el pecador no es ya,
¿para qué es ya lo severo?
Pequé -mal rey, hombre fiero-,
2870
pequé; ya me arrepentí.
Pues, si ya no soy quien fui,
y antes fui aquel contra quien
tuviste justicia: ¡ten
misericordia de mí!
2875
Si hombre puro me juzgara,
¿fuera el perdón cierto?: no.
Dígalo Anón, de quien yo
tomé venganza tan rara:
como hombre, en fin, se vengara.
2880
Pues, como mi culpa sé
que también contra hombre fue,
temí el perdón que pretendo,
y asegúrole diciendo:
¡contra ti solo pequé!
2885
(Tocan instrumentos.)
Mas ya parece, Señor,
que el cielo se satisface,
que hace fiestas cuando hace
penitencia un pecador.
Pues, si es tuyo este favor,
2890
para que se ostente aquí
cuánta piedad hay en ti,
este te pido también
-escribirlo quiero-: ¡ten
misericordia de mí!

MÚSICO 1.º
2895
Ya está Dios desenojado.
¡Oh, qué ofendido le vi!

MÚSICO 2.º
David, que era amigo suyo,
le dio mucho que sentir.

MÚSICO 1.º
Presto irá el hijo de Dios
2900
a ser hijo de David.

MÚSICO 2.º
¿Qué mucho que un hijo a un padre
haya perdonado así?

DAVID
Si ha de llamarse hijo mío
el mismo Dios, bien decís:
2905
«¿Qué mucho que un hijo a un padre
haya perdonado así?».
¡Ángeles, que en nueve coros
le celebráis, repetid
vuestra canción y mi salmo!...
2910
Mas ¿quién lo viene a impedir?

(Sale BERSABÉ de luto, NATÁN con ella y JOAB, MATATÍAS, ZABULONA y LÍA y los demás.)

NATÁN
Entra, Bersabé; no temas,
que Dios lo ha ordenado así.

BERSABÉ
Solo un profeta de Dios
pudo obligarme a venir
2915
entre extremos tan contrarios,
entre tan confusa lid,
que donde el silencio es culpa,
la queja no se ha de oír.
Rey de Israel...

DAVID
No prosigas.
2920
Baste ese luto infeliz.
Llora a Urías, que también
le lloro yo. Y advertid
los que en mi presencia ahora
la acompañáis y asistís
2925
Yo, Bersabé, rey amante
y rey tirano, ofendí
a Dios, a ti, a tu marido,
a todo Israel y, en fin,
a mí mismo. Y así, ahora
2930
satisfacer quiero aquí
a todos los ofendidos,
pues debo restituir
cuantos bienes quité ajenos,
que quien no se juzga a sí,
2935
haciendo justicia a todos,
no se sabe arrepentir.
Perdile a Dios el respeto;
el honor te quité a ti,
y a tu esposo maté Urías;
2940
he sido escándalo vil
del pueblo; y, siendo conmigo
el peor, me quité a mí
el ser buen rey. Pues ahora
la satisfacción oíd:
2945
vuelvo a Dios el corazón,
porque es suyo, y daré así
buen ejemplo al pueblo. A Urías,
que supo honrado adquirir
más honor que antes tenía,
2950
no ya en túmulo gentil,
sino en una acción en que
más que a rey ha de subir,
pues él las primeras bodas
mereció, esposo feliz,
2955
de la que yo, siendo rey,
las segundas admití.
A ti te quité marido:
obligación es suplir
con mi persona esta falta.
2960
Y dándome ahora el sí
en nombre tuyo, y queriendo
aquesta acción prevenir,
seré tal rey, que me llame
Dios mismo su benjamín.
2965
De modo, que del pecado
de que hoy me he visto argüir,
del escándalo, homicidio,
viudez y daño hecho en mí,
arrepentido ejemplar,
2970
sucesor del infeliz
Urías esposo tuyo,
y mejor rey que antes fui,
satisfago a un mismo tiempo,
dándote la mano a ti,
2975
a Dios, a Urías, al pueblo,
a Bersabé y a David.

MATATÍAS
Con tan alta acción, el rey
bien puede ahora decir
que empieza a hacer penitencia;
2980
con que también tendrá fin
en un aplauso y sus bodas
Las lágrimas de David.