Mira de Amescua, Antonio

El esclavo del demonio



Edición a cargo de:
Juan M. Villanueva Fernández
Procedencia:
ROJAS ZORRILLA II - TC/12
Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2014

HABLAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES

MARCELO, viejo
LISARDA y LEONOR, sus hijas
DON DIEGO DE MENESES
DOMINGO, lacayo de DON DIEGO
DON GIL
BEATRIZ, criada de LISARDA
DON SANCHO
FABIO, su criado
FLORINO
UN ESCUDERO, de MARCELO
ANGELIO, demonio
DOS ESCLAVOS
UN MÚSICO
CONSTANCIO, labrador viejo
EL PRÍNCIPE DE PORTUGAL
DON RODRIGO
LÍSIDA, pastora
ARSINDO, labrador
RISELO
DOS ÁNGELES

Acto I

Entra MARCELO, viejo, LISARDA y LEONOR, hijas suyas.

MARCELO
Padre soy, hago mi oficio;
tomad consejo esta vez,
y sed, por tal beneficio,
báculos desta vejez,
5
colunas deste edificio.
Si las acciones humanas
con igual amor de hermanas
dirigís a la virtud,
a la fuerte juventud
10
no envidiarán estas canas.
Un año fue el curso mío;
mayo la niñez inquieta,
la juventud fue el estío,
otoño la edad perfeta,
15
la vejez, invierno frío.
Mi cuerpo apenas se mueve,
que la edad mayor es breve
como el hombre no es eterno,
y por estar en mi invierno,
20
me cubre el tiempo de nieve.
Sirviendo a mi rey gasté
la flor de mi edad dorada
que en tus límites se ve,
y ansí he dejado aumentada
25
la nobleza que heredé.
Esta quiero conservar,
y ansí te pretendo dar,
Lisarda, el estado que amas,
pues que las dos sois las ramas
30
en que el fruto he de mostrar.
Cásate, estado recibe;
hágame Dios tal merced
antes que el tiempo derribe
aquesta baja pared
35
que agora temblando vive.
Don Sancho de Portugal
que de la sangre real,
gotas en sus venas tiene,
a ser tu marido viene
mañana.

LISARDA
40
[Aparte.]
¡Yo estoy mortal!

MARCELO
Tú, Leonor, que el pensamiento
a Dios eterno ofreciste,
de que yo vivo contento,
ya que el estado elegiste,
45
sabe elegir el convento.
Tus intentos son divinos,
que en esta vida en que estamos
todos somos peregrinos
del cielo, aunque caminamos
50
por diferentes caminos.
Cada estado, ya se sabe
que es camino (cuál es grave,
cuál es fácil; la casada
lleva su cruz más pesada,
55
y la monja, menos grave)
al Cordero, que inocencia
siguen con más reverencia
diferentes monarquías
y quiero que, con las mías,
60
gocen desta diferencia.
Mis dos brazos sois las dos;
estados son en que fundo
poder abrazaros, Dios:
con el uno, a Vos y al mundo,
65
con el otro, sólo a Vos.
Una monja, otra casada;
quedará mi casa honrada,
y yo, con ánimo fuerte,
en el umbral de la muerte
70
lloraré mi edad pasada.

LEONOR
Mi lengua perpetuamente
se atreve a decir de no.

LISARDA
Rabio, amor; muero impaciente.

LEONOR
Tu esclava he de ser.

LISARDA
Y yo
75
una hija inobediente.
La venganza y la afición
efetos de ánimo son
que suelen torcer el curso
a la costumbre, al discurso,
80
al honor y a la razón.
Son tales estas pasiones
que unos tiranos se hacen
de nuestras inclinaciones,
y, de no vencerlas, nacen
85
extrañas revoluciones.
De las dos vencida fui,
que a don Sancho aborrecí,
y a don Diego de Meneses,
tu enemigo, ha cuatro meses
90
que mi voluntad rendí.
Esta es fuerte inclinación
y no la puedo vencer;
hace en el alma impresión;
no discierno, soy mujer
95
y tomo resolución.
Si con él me has de casar,
yo obedezco.

MARCELO
¡Que escuchar
pueda un padre tal rigor!
Ciega la tiene el amor
100
y quiérome reportar.
¡Hija!

LISARDA
Mudar no pretendo
mi propósito ofendido.

MARCELO
Ángel, mira que me ofendo.

LISARDA
Ángel soy, y ansí no olvido
105
lo que una vez aprehendo.

MARCELO
Tu aprensión te condena.

LISARDA
Fuerza de estrellas me inclina.

MARCELO
No se fuerza la que es buena.

LISARDA
A quien amor determina
110
ninguna razón refrena.

MARCELO
¿A un traidor, a un homicida
que priva de dulce vida
a un hijo que yo engendré,
tienes amor, tienes fe?
115
¿No es tu sangre la vertida?
¿Qué fiera, qué irracional,
qué bárbaro hiciera tal?
Hoy pareces mujer mala,
que quiere más y regala
120
a aquel que la trata mal.
Plega a Dios, inobediente,
que casada no te veas,
que vivas infamemente,
que mueras pobre y que seas
125
aborrecible a la gente.
Plega a Dios que, destruida
como una mujer perdida,
te llamen facinerosa,
y, en el mundo, no haya cosa
130
tan mala como tu vida.

LEONOR
Templa tu enojo, señor,
que espantan tus maldiciones.

MARCELO
Descubro en esto el valor.

LISARDA
Y yo, las inclinaciones.

MARCELO
¿De quién, falsa?

LISARDA
135
De mi amor.
(Vase.)

MARCELO
Quien ve tanta desvergüenza
también verá mi deshonra,
porque en la mujer comienza
a morir crédito y honra
140
cuando pierde la vergüenza.
Hija que al padre desprecia
viva y muera con infamia;
siga como loca y necia
a la antigua Flora y Lamia,
145
no a Penélope y Lucrecia.

LEONOR
Señor -mal dije «señor»
que en este nombre hay rigor
por la sucesión del hombre-;
«padre» digo, porque es nombre
150
de más dulzura y amor.
Tiempla, tiempla tus enojos,
que, con esas maldiciones,
podrán mirarlas tus ojos
divertidas las acciones
155
entre sus vanos antojos.
Muéstrale el semblante amigo,
porque si está porfiando
una mujer, yo te digo
que es mejor consejo blando
160
que colérico castigo.
Yo la rogaré y, en tanto,
habla tú a don Gil, el santo
que Coímbra reverencia
por su ayuno y penitencia,
165
oración y tierno llanto,
para que a don Diego pida
se contente del rigor
con que fue nuestro homicida,
sin pretender el honor
170
que es, de los nobles, la vida.

MARCELO
Eres el cielo que ordenas
las cosas con igualdad,
eres arco que serenas
mi rostro en la tempestad
175
de mis lágrimas y penas.
Mi cólera es bien detenga,
y que por ti a pensar venga
que, en este mundo pesado,
no hay hombre tan desdichado
180
que algún consuelo no tenga.
Plega a Dios que desigual
tu vida a tu hermana sea,
y este viejo ya mortal
tan venturoso te vea
185
que reines en Portugal.

(Éntranse, sale DON DIEGO DE MENESES.)

DON DIEGO
Amor, si tus pasos sigo
no sé qué camino elija,
pues vengo a adorar la hija
de un hombre que es mi enemigo;
190
teme en balde la prudencia,
y resisto con violencia;
mas es cual rayo el amor
que hiere con más rigor
donde halla resistencia.
195
Pasa Leandro el estrecho,
Hero en él se precipita,
Tisbe la vida se quita,
Píramo se rompe el pecho,
¿Quién lo hizo? Amor lo ha hecho,
200
porque vence si porfía;
y la condición más fría
en amor se trueca y arde,
y en el ánimo cobarde
suele engendrar osadía.
205
Osar tengo y no temer,
que a Lisarda he de gozar,
pues bien me quiere.

(Entra DOMINGO, lacayo, leyendo un billete.)

DOMINGO
Al pasar,
éste me dio una mujer.

DON DIEGO
Aún hay sol; podré leer:
210
(Lee.)
«Don Diego, el alma se abrasa
por ti, y mi padre me casa;
mas, si amor te da osadía,
ven esta noche a la mía;
me llevarás a tu casa».
215
Cielos, dadme el parabién,
pues que mi ventura es tal,
que apenas supe mi mal
cuando encontré con mi bien;
fortuna, no des vaivén,
220
ya que al mismo sol me igualas.
Trae, Domingo, unas escalas;
aunque superfluas serán
donde favores me dan,
pueden servirme de alas.

DOMINGO
225
Don Gil te viene buscando.

DON DIEGO
Azar es esta ocasión
-hallar un santo varón
que se está martirizando-
al que mal está pensando
230
y al que con su carne lucha.
Amistad me tiene mucha;
uno es flaco y otro es fuerte.

(Entra DON GIL de hábito largo.)

DON GIL
Don Diego.

DON DIEGO
¿Qué quieres?

DON GIL
Verte,
y hablarte.

DON DIEGO
Di qué.

DON GIL
Escucha.
235
Son, amigo, los consejos
unas amargas lisonjas
que al alma dan dulce vida,
y, a las orejas, ponzoña.
Son luz de nuestras acciones.
240
Son unas piedras preciosas
con que amigos, padre, viejos,
nos regalan y nos honran.
El darlos es discreción
a quien los pide y los honra,
245
y es también locura el darlos
si no se estiman y toman.
Fuerza es darlos al amigo
-y la ocasión es forzosa-
si al cuerpo importa la vida
250
y al alma importa la gloria.
Tu amigo soy, y una escuela
nos dio letras, aunque pocas;
si te cansaren consejos,
buena es la intención; perdona.
255
Ya tú sabes la nobleza
de los antiguos Noroñas,
señores de Mora, lustre
de la nación española.
Y ya sabes que estas casas
260
que celas, miras y adoras
son desta noble familia,
rica, ilustre y generosa.
Tú, que dignamente iguales
cualquier majestad y pompa,
265
porque es bien que los Meneses
pocos iguales conozcan,
cortaste la tierna vida,
con tu mano rigurosa,
al primogénito ilustre
270
que padres y hermanas lloran.
Accidental fue el suceso,
no quiero en él parte agora:
llegó tu espada primero,
fue tu suerte venturosa.
275
Cumpliste un breve destierro,
que blanda misericordia
vive en los pechos hidalgos
y fácilmente perdonan.
Los nobles son como niños,
280
que fácil se desenojan,
si las injurias y agravios
a la nobleza no tocan.
Agravios sobre la vida
heridas son peligrosas;
285
mas sólo incurables son
las que caen sobre la honra.
Al fin, las heridas suyas
tienen salud, aunque poca;
que, al alma, incita el agravio,
290
y, al agravio, la memoria.
Pues, si este viejo no imita
a la africana leona
ni a la tigre remendada
en la venganza que toma,
295
¿cómo tú, tigre, león,
rinoceronte, áspid, onza,
no corriges y no enfrenas
tus inclinaciones locas?
Busca el bien, huye el mal, que es la edad corta,
300
y hay muerte y hay infierno, hay Dios y gloria.
Si con lascivos deseos
de Lisarda te aficionas,
y en ella pones los ojos,
la pasada injuria doblas.
305
A un agravio habrá piedad;
pero, a más, está dudosa;
que aun a Dios muchas ofensas
rompe el amor si se enoja.
Teme siempre, el ofensor,
310
si el agravio le perdonan,
que su justicia da voces
y el rigor de Dios invoca.
Refrena, pues, tu apetito,
porque es bestia maliciosa
315
y caballo que no para
si no le enfrenan la boca.
Si aspiras a casamiento,
pretendan tus ojos otra,
porque no habrá paz segura
320
si resulta de discordia.
De largas enemistades
vienen paces, pero cortas,
porque es pasar de odio a amor
jornada dificultosa.
325
Quien reconcilia enemigos
madera podrida dora
y, al temple, pinturas hace
que fácilmente se borran.
Busca otros medios suaves
330
si pretendes paz dichosa,
y, sobre bases de agravios,
colunas de amor no pongas.
Busca el bien, huye el mal, que es la edad corta,
y hay muerte y hay infierno, hay Dios y gloria.

DON DIEGO
335
Predicador en desierto,
hora es ya que te recojas.

DON GIL
Quien hace mal, aborrece
la luz y busca la sombra.
Como la noche ha venido
340
a tu gusto, tenebrosa,
quieres que solo te deje.
Líbrete Dios de tus obras,
Él corrija tus intentos,
Él te inspire, y te disponga,
345
y Él no te suelte jamás
de su mano poderosa.
(Vase.)

DON DIEGO
Dichoso tú, que no sabes
de pasiones amorosas;
no conoces disfavores,
350
desdén y celos ignoras.
Y desdichado también,
pues los regalos no gozas
del amor que, en nuestros ojos,
tiende su red cautelosa.

(Entra DOMINGO con la escala.)

DOMINGO
355
Ya traigo escala, temiendo
no me encontrase la ronda.

DON DIEGO
Y yo, parece que veo
al balcón una persona.
¿Es mi Lisarda?

(Sale LISARDA al balcón.)

LISARDA
¿Es don Diego?

DON DIEGO
360
Soy, mi dueño y mi señora,
quien idolatra ese rostro,
imagen de Dios hermosa,
quien sacrifica en tus aras
un alma ajena y fe propia.

LISARDA
365
Yo, quien recibe la fe
y la ha pagado con otra,
quien no ha temido, quien ama,
quien es cuerda, quien es loca,
quien se atreve, quien es tuya,
370
quien te espera y quien te adora.
Procura subir arriba
mientras amor me transforma
en hombre, porque me lleves
sin que nadie me conozca.
375
En esta cuadra me espera,
que sin luz, cerrada y sola
la dejaré.

DON DIEGO
Escala traigo.

LISARDA
Ladrón que el alma me robas.

(Entra LISARDA.)

DON DIEGO
Arrímala, pues, Domingo,
380
que quiero escalar ahora
este cielo de Lisarda.

DOMINGO
A mil peligros te arrojas.

DON DIEGO
Amor me da atrevimiento.

DOMINGO
Y, a mí, temor estas cosas.
385
¿He de subir yo contigo?

DON DIEGO
La escala es bien que recojas
cuando suba, y en lo oscuro
de aquesta calle te pongas,
y esto ha de ser sin dormirte.
390
Mira, Domingo, que roncas
cuando duermes, y aun a veces
a gritos dice tu boca
lo que te pasa de día,
y a los demás alborotas.

DOMINGO
395
No era bueno para grulla;
no puedo velar un hora
que tengo el sueño pesado.

DON DIEGO
Vela esta noche, que importa.

(Pónese a dormir DOMINGO; entra DON GIL con una linterna; halla a DON DIEGO en la escala.)

DON GIL
Esta noche para el cielo
400
un alma voy conquistando;
mas la casa de Marcelo
está don Diego escalando.
Desdichas grandes recelo.
¡Don Diego!

DON DIEGO
[Aparte.]
Temo perder
405
la gloria desta mujer.
¿Qué quieres?

DON GIL
¿Adónde subes,
piedra arrojada a las nubes
que sube para caer?
Bajen tus altivas plantas
410
movidas de torpe amor,
Nembrot que torres levantas
contra el cielo del honor
de aquestas doncellas santas.
Baja, lobo carnicero,
415
ladrón de honrados tesoros,
cobarde y mal caballero.
¿En qué alcázares de moros
estás subiendo el primero?
En un libro Dios escribe
420
a la virtud y al pecado
del que en este mundo vive,
y, aqueste libro acabado,
la gloria o pena recibe.
Y, siendo así, tus delitos
425
tienen cercanas sus penas,
porque son tan infinitos
que ya están las hojas llenas
donde Dios los tiene escritos.
Marcelo es árbol que pudo
430
dar el fruto que tú amas,
y si, cual bárbaro rudo,
le vas quitando las ramas,
quedará el tronco desnudo.
La vida y honra también
435
son colunas en que estriba
su casa. El brazo detén;
déjale vida que viva
y honra con que viva bien.
Si el cuerpo joven desalmas
440
de su hijo, y sin deshonra
su sangre tiñó tus palmas,
no le derrames la honra,
que es la sangre de las almas.
Si no hay quien quite ni pida
445
lo que no puede tornar,
advierte, ingrato homicida,
que no eres Rey para honrar
ni Dios para dar la vida.
Teme a Dios, cuya persona
450
es, con los hijos que trata,
como parida leona
que, a quien los ofende, mata
y, a quien los deja, perdona.
Ave es, y tus obras malas
455
se oponen contra los cielos,
siendo milano que escalas
un nido donde hay polluelos
que cubre Dios con sus alas.
Número determinado
460
tiene el pecar, y ¿qué sabes
si, para ser condenado,
sólo te falta que acabes
de cometer un pecado?
Ea, gallardo mancebo,
465
advierte a lo que te debo:
si en gracia de Dios estoy,
lo que te debo te doy.

DON DIEGO
Penitencia haré de nuevo.
No pienso escalaros, rejas.
470
Perdonad, Lisarda, vos.
Don Gil, trocado me dejas,
porque, a las voces de Dios,
no ha de haber sordas orejas.
Trae, Domingo, esas escalas,
475
y tú que, con santo celo,
a los milanos me igualas,
eres cazador del cielo
y me has quebrado las alas.

(Deciende DON DIEGO y vase.)

DON GIL
¡Cielos, albricias, vencí!
480
No es pequeña mi vitoria.
Un alma esta vez rendí.
Mas, ¿qué es esto, vanagloria?
¿Cómo me tratáis ansí?
Aquí se queda la escala
485
manifestando su intento.
¡Oh, qué extraño pensamiento!
¡Jesús, que el alma resbala
y mudo mi entendimiento!
La fe deste corazón
490
huyó, pues que la ocasión
es la madre del delito,
que, si crece el apetito,
es muy fuerte tentación.
Lisarda arriba, le aguarda
495
a quien ama tiernamente.
Imaginación, detente,
porque es hermosa Lisarda.
Corazón, ¿qué te acobarda?
Loco pensamiento mío,
500
mirad que sois como río,
que, a los principios, es fuente
que se pasa fácilmente,
y, después, sufre un navío.
Subiendo, podré gozar...
505
¡Ay, cielos! ¿Si consentí
en el modo de pecar?
Pero, no, que descurrí.
Tocando están a marchar
mis deseos; la razón
510
forma un divino escuadrón;
el temor es infinito.
Toca el arma el apetito
y es el campo la ocasión.
Huye, Gil, salva tu estado,
515
no escapes de vivo o muerto.
Conveniente es ser tentado;
mas, si Cristo va al desierto,
ya la batalla se ha dado.
La conciencia está oprimida;
520
La razón va de vencida.
¡Muera, muera el pensamiento!
Mas, ¡ay, alma, cómo siento
que está en peligro tu vida!
¿Mas esto no es desvarío...?
525
Yo subo; ¿qué me detengo,
si subo al regalo mío?
Mas, ¿para qué, si yo tengo
en mis manos mi albedrío?
Nada se podrá igualar,
530
que es la ocasión singular,
y, si della me aprovecho,
gozaré, don Diego, el lecho
que tú quisiste gozar.
La ejecutada maldad
535
tres partes ha de tener:
pensar, consentir y obrar,
y, siendo aquesto ansí,
hecho tengo la mitad;
que es pensamiento liviano
540
no resistirle temprano;
dudé y casi he consentido.
Alto, pues yo soy vencido;
soltome Dios de su mano.
Que a Lisarda gozaré,
545
sin ser conocido, entiendo.

(Sube DON GIL; despierta DOMINGO.)

DOMINGO
Basta, que en pie estoy durmiendo
como mula de alquilé;
pero al tiempo desperté
que subió arriba don Diego,
550
y, mientras él mata el fuego
y se arrepiente y le pesa,
soltaré al sueño la presa
y dormiré con sosiego.
Dentro está; yo determino
555
hacer del suelo colchón,
que no hay cama de algodón
como un azumbre de vino;
y no hay Roldán paladino
que a dormir cual yo se atreva
560
si el estómago no lleva
con este licor armado.
A quien despierta el cuidado,
si dormir pretende, beba.

(Quita DOMINGO la escala, y duérmese.)

DON GIL
Sola, cerrada y oscura
565
está esta cuadra; Lisarda,
que Marcelo duerma, aguarda
o está en su cama segura;
ya me tiene su hermosura
tan determinado y loco
570
que parece que la toco.
¡Ay, amor! Si imaginado
eres tan dulce, gozado,
no será tu gusto poco.
Mil pensamientos me inflaman,
575
porque pleitos y recados
andan siempre encadenados,
que unos a otros se llaman;
estos intentos me infaman
y el crédito iré perdiendo.
580
Con el mundo irme pretendo
y conservar mi opinión.
Sabe el cielo mi intención,
que ya por Dios no deciendo.
¡Mas la escala no está aquí!

(Habla entre sueños DOMINGO.)

DOMINGO
585
¡No bajes sin que la goces!

DON GIL
¿Quién me anima y me da voces?
Temiendo estoy. ¡Ay de mí!
Bajar por donde subí
no es posible.

DOMINGO
¡Espera, espera!

DON GIL
590
Bajar no puedo aunque quiera.
¿Si me vio alguno subir?

DOMINGO
¡Justicia de Dios!

DON GIL
Huir
no la podré.

DOMINGO
Muera, muera.

DON GIL
La justicia de Dios es
595
que me viene a amenazar.

DOMINGO
No la dejes de gozar;
yo te ayudaré después.

DON GIL
Ya me anima. ¿Cómo, pues,
si estoy hablando entre mí,
600
responderme puede así
a lo que yo a solas hablo?

DOMINGO
¿Quién ha de ser sino el diablo?

DON GIL
¿Si estoy condenado?

DOMINGO
Sí.

DON GIL
Luego, si estoy condenado,
605
vana fue mi penitencia.
¿Y ha venido la sentencia?

DOMINGO
Vino, vino.

DON GIL
¿Ya ha llegado?

DOMINGO
Bebe y come.

DON GIL
Si he ayunado
en balde, yo comeré.

DOMINGO
Brindis.

DON GIL
610
La razón haré
pues que la carne me brinda.

DOMINGO
Goza la ocasión, que es linda.

DON GIL
Esta y otras gozaré.

(Éntrase DON GIL; despierta DOMINGO, alborotado.)

DOMINGO
¿Vienes, señor? ¡Por Dios que me he dormido!
615
¿Es hora? ¿No eres tú? ¡Nadie parece!
En sueño dulce estaba sepultado.
Al principio soñaba una pendencia
que don Diego tenía, y que bajaba
sin gozar, de Lisarda, los favores;
620
mas luego, que en regalo y pasatiempo,
la boda celebrábamos alegres,
brindándonos con vino de los cielos.
Mas ya se van huyendo las Cabrillas
y las ruedas del Carro se han parado,
625
y el Norte ya no toca su bocina,
y no sale don Diego. A gran peligro
estoy en esta calle con la escala.
¿Si está dentro? ¿Si estando yo durmiendo
se fue? Dudoso estoy, y no sé qué haga.
630
Estando dentro, ¿no esperará el día?
Y, si quiere bajar por la ventana,
saltar puede en el suelo fácilmente,
que al fin, para bajar, no importa escala.
Mejor consejo es irme desta calle,
635
y más que están abriendo ya las puertas
de casa de Marcelo, y han salido
dos hombres, y don Diego no parece.
Mas yo me acojo, que el temor empieza
a subirse cual vino a la cabeza.
(Vase.)

(Éntrase, sale DON GIL, y LISARDA en hábito de hombre.)

LISARDA
640
Mucho, don Diego, has callado.
Ya estamos solos, no estés
cubierto ni recatado.

DON GIL
Ten paciencia, que no es
don Diego quien te ha gozado.

LISARDA
¿Quién eres?

DON GIL
645
Quien ha subido
hasta la divina esfera,
pero cual Ícaro ha sido;
que volé con fe de cera
y en el infierno he caído.
650
Un segundo Pedro fui
y tú, el fuego de Pilato,
pues, por llegarme hoy a ti,
como necio y como ingrato,
negué a Dios y lo perdí.
655
Por la voz de un gallo fue
a llorar con pecho tierno;
yo, cual precito, escuché
una voz del mismo infierno
con que he perdido la fe.
Don Gil soy.

LISARDA
660
¡Triste de mí!
¿Y don Diego?

DON GIL
Él me ha traído
a que gozase de ti
para dejar ofendido
tu padre otra vez.

LISARDA
Así
665
se cumplen como merecen
mis esperanzas prolijas;
mi agravio y desdichas crecen,
que en esto paran las hijas
que a sus padres no obedecen.
670
¿En qué pecho habrá paciencia?

DON GIL
Para tan grave dolor,
igual es nuestra imprudencia:
Tú perdiste mucho honor,
y yo, mucha penitencia.

LISARDA
675
Deja que vuelva a mi casa
antes de nacer el día.

DON GIL
Eso no, adelante pasa;
que hará el alma nieve fría
y es un infierno y se abrasa.
680
La vida de aqueste pecho
hoy correrá más apriesa
por el gusto y el provecho,
pues se ha soltado la presa
que las virtudes han hecho.
685
Por ti perdí la prudencia
por el infierno profundo;
con la carne, la abstinencia;
el crédito, con el mundo;
y, con Dios, la penitencia.
690
Por ti he perdido el jornal
que esperaba recibir
del Señor universal,
y entro de nuevo a servir
a un amo que paga mal.
695
Ya serán mis ejercicios
pecados facinerosos,
que así salen de sus quicios
los que fueron virtüosos
y siguen tras de los vicios.
700
Conmigo, Lisarda hermosa,
has de ir, que, para los dos,
no negará el mundo cosa,
pues nos ha soltado Dios
de su mano poderosa.

LISARDA
705
¿Qué dices, alma? -Que puedes
quedar en más vituperio.-
¿Tú, cuerpo? -Que no te quedes;
que temas, de un monasterio,
las solícitas paredes.-
710
¿Qué replicas, alma? -Que es
eso de buena conciencia.-
¿Y tú, cuerpo? -Que ya ves
que es temprana penitencia
pudiendo hacerla después.-
715
La maldición es cumplida
de mi padre; el cielo temo.
Ya lloro mi honra perdida,
y va llegando a su extremo
la desdicha de mi vida.
720
Tres enemigos me dio
el cielo en mi mal prolijo:
don Diego, que me engañó;
mi padre, que me maldijo;
y don Gil, que me forzó.
725
Mi padre, en su maldición,
colérico estuvo y ciego,
venció a don Gil la afición;
sólo el ingrato don Diego
no tiene satisfación.
730
Don Gil, ¿querrás ayudar
la venganza de mi agravio?

DON GIL
En pedir y perdonar,
mueve el encendido labio
cual fino coral del mar.
735
La estrella que te ha inclinado
sigue, que yo pienso ser
un caballo desbocado
que parar no he de saber
en el curso del pecado.
740
Sigue el gusto y la venganza,
que lo que tu pecho ordene
emprenderá sin mudanza
esta alma que ya no tiene
fe, caridad ni esperanza.

LISARDA
745
Adiós, casa en que nací;
adiós, honra mal perdida;
adiós, padre que ofendí;
adiós, hermana querida;
adiós, Dios a quien perdí.
750
Perdida voy, y es razón
que tengan tal desventura
las que inobedientes son.

DON GIL
No hay alma buena, segura,
si no huye la ocasión.
755
Como en Dios no he confiado,
y en mis fuerzas estribé
en el peligro pasado,
soberbia angélica fue,
y, ansí, Dios me ha derribado.

(Éntranse, sale MARCELO y LEONOR.)

MARCELO
760
Leonor, el grave cuidado
que a un viejo padre conviene
con dos hijas sin estado,
toda esta noche me tiene
afligido y desvelado.
765
Si Lisarda, cruel, porfía,
y de mi amor se desvía,
será obligación forzosa
dejar de ser religiosa.

LEONOR
Tu voluntad es la mía.

(Entra BEATRIZ, criada.)

BEATRIZ
Señor.

MARCELO
770
Tu miedo me espanta.

BEATRIZ
Helada tengo, y asida
al suelo, la débil planta;
a un grave dolor, la vida;
y la voz, a la garganta.

MARCELO
775
Di, ¿de qué estás admirada?

BEATRIZ
Piensa de qué puede ser.

MARCELO
Dilo, pues; no estés turbada,
que me estás dando a beber
veneno en taza penada.

BEATRIZ
780
Lisarda, Lisarda ha escrito.

MARCELO
Anda en su mismo apetito,
mas tu lengua no la nombre,
que, en sólo decir su nombre,
me has dicho ya su delito.
785
Mas dime, ¿a quién escribió?

BEATRIZ
A don Diego de Meneses.

MARCELO
¿Qué le ha escrito?

BEATRIZ
Le llamó...

MARCELO
¡Calla!

BEATRIZ
y se...

MARCELO
Mas ¡ay!, no ceses.
Di, ¿qué sabes?

BEATRIZ
la llevó.

MARCELO
790
Dijéraslo de una vez,
porque a tragos he bebido
la purga que me has traído
para mi enferma vejez.
Si Dios quiere que me ofenda
795
mi enemigo declarado,
que soy otro Job entienda:
vida y honra me ha llevado;
vuelva ya por la hacienda.
Cigüeña soy blanda y pía;
800
él es culebra, harpía
que, quebrantándome el nido,
dos hijuelos me ha traído
de los tres que en él tenía.
Hija, ¿qué enemigos vientos
805
hacen que tu honra se doble
a tan infames intentos?
¿Posible es que, en sangre noble,
quepan bajos pensamientos?
Pero el vil y el más honrado
810
caen en un mismo pecado,
que la humana afrenta es ancha,
y están, a una misma mancha,
sujetos, jerga y brocado.

LEONOR
No mojes tus canas tanto,
815
que son perlas orientales
tus lágrimas.

MARCELO
Yo me espanto
que no las llames corales,
viendo que es sangre mi llanto.
¡Ay de mí! ¿Qué bien espero?

LEONOR
¿Qué sientes?

MARCELO
820
Siento un desmayo...

LEONOR
Tenerte en mis brazos quiero.

MARCELO
Así veré el verde mayo
junto al nevado febrero.

(Desmáyase en sus brazos, y sale DON DIEGO MENESES.)

DON DIEGO
Amor, que mi pecho sabes,
825
paz pretendo, ponte en medio;
modera mis penas graves,
pues vengo a buscar remedio
por caminos tan suaves.
A pedir vengo a Lisarda
830
antes que en sus llamas arda;
mas traigo (aunque amor me anima),
tantos agravios encima,
que mi sangre me acobarda.
Señor, si en tu noble pecho
835
viven mis graves ofensas,
si tú no estás satisfecho
y remitirlas no piensas,
aquí está quien las ha hecho.
Intenta tus desagravios;
840
dame muerte, aunque es prudencia
de pechos nobles y sabios
tener petos de paciencia
hechos a prueba de agravios.
Mi mal confieso, y me pesa
845
si he ofendido tu persona;
pero, si el agravio cesa,
imita a Dios que perdona
a quien sus culpas confiesa.
De nuestro enojo pasado,
850
puede la paz resultar,
como el cielo lo ha mostrado;
que a veces suele sacar
un gran bien de un gran pecado.
A Lisarda tuve amor,
855
que no he sido su enemigo;
dale licencia, señor,
que se despose conmigo,
pues merecí su favor.
Y a mi gusto satisfaces
860
y a quien eres, si esto haces.
Hazlo, así goces tu edad
un siglo, una eternidad
con el bien de nuestras paces.

MARCELO
Dame una espada o montante;
865
vengaré esta grave injuria,
que es mi vejez elefante,
y ha cobrado nueva furia
viendo esta tigre delante.

DON DIEGO
No la traigan, que no importa
870
si a tus pies está inclinada
la mía. El enojo acorta,
porque es cobarde la espada
que el cuello rendido corta.

LEONOR
Señor, Lisarda ha de ser
875
forzosamente mujer
de don Diego, pues la tiene
en su casa. Te conviene
fingir muestras de placer.
¿No vale más que se diga
880
que por mujer se la has dado
porque la paz se prosiga,
y no que te la ha llevado
y la tiene por su amiga?
Dile, pues, que enhorabuena,
y allá se habrán.

MARCELO
885
Ya mi pena,
con tus consejos, se tarda.
Don Diego, tuya es Lisarda;
alegres bodas ordena.
Mas es con tal condición
890
que en mi casa no ha de entrar,
pena de mi maldición.
Allá se puede casar,
y siga su inclinación.

DON DIEGO
Los pies a besar me da.
895
Todo a tu gusto será,
pues que de límite pasa
tus mercedes. En mi casa
el casamiento se hará.
A prevenir fiestas voy,
900
pues con Lisarda me alegro.
Amor, mil gracias te doy
pues que mi amigo es mi suegro
Marcelo. ¡Loco estoy!

MARCELO
Hija, no es razón que vea
905
casarse contra mi gusto
la que ofenderme desea,
ni aun consiento, ni aun es justo.
Que nos vamos a la aldea;
estando allá, no veré
910
esta boda desdichada,
ni su suceso sabré.

LEONOR
Lo que mandares me agrada.

MARCELO
Tienes amor, tienes, fe.

(Entra MARCELO, queda LEONOR; sale DON SANCHO y FABIO, su criado, de camino, con un retrato.)

DON SANCHO
Fabio, el hombre que se casa
915
sin ver antes su mujer
está sujeto a tener
poca paz y amor en casa.
En estas cosas es justo
que haya alguna inclinación
920
o que se haga eleción
pidiendo consejo al gusto.
Yo, pues, que casarme trato,
sin ser conocido, quiero
ver a Lisarda primero
925
sin dar crédito al retrato.

FABIO
¿Con qué ocasión llegarás?

DON SANCHO
Darámela mi deseo,
si es Lisarda la que veo.

FABIO
Si es ella, casado estás.
930
Paréceme que te abrasa.

DON SANCHO
Estando vivo Marcelo,
mal hago en llegar al cielo,
a preguntar si está en casa.
Hablarle ya no deseo,
935
aunque bien su intención supe,
porque la lengua se ocupe
en alabar lo que veo.
No vio el Sol mujer ni estrella
tan hermosa y tan gallarda.
940
Mira, Fabio, si es Lisarda,
que sospecho que no es ella.

FABIO
Nada al retrato parece.

DON SANCHO
Son sus ojos soberanos.

FABIO
¿Hay más que trocar sus manos?

DON SANCHO
945
Ningún hombre la merece.

LEONOR
No es digno lo que miráis,
señor, de ser alabado,
y mi padre está ocupado.
Decidme lo que mandáis.

DON SANCHO
950
Mando al gusto que no venga
a veros en daño mío;
mando a mi libre albedrío
que mi inclinación detenga.
Mando el cuerpo a la ventura
955
que tuve en estar mirando
ese sol; y el alma mando
al cielo desa hermosura.
Y dejo, del pensamiento,
a la memoria heredera.

LEONOR
960
Sólo falta que se muera,
pues se ha hecho testamento.

DON SANCHO
No falta, que la herida
fue repentina y es fuerte,
y el que en veros ve su muerte
965
ese sólo tiene vida.
Quien su seso, mucho o poco,
pierde, viendo esa hermosura,
tiene razón y cordura,
y quien no lo pierde es loco.

LEONOR
970
¿Y qué favor lisonjero
no me dará un hombre que es
cortesano y portugués?
¿De dónde sois, caballero?

DON SANCHO
Como a Coimbra viniese,
975
de Lisboa la Real,
don Sancho de Portugal,
mandó que a Marcelo viese,
porque cierta ocupación
le detiene.

LEONOR
[Aparte.]
Yo sospecho
que este es don Sancho.

DON SANCHO
980
En el pecho
no me cabe el corazón.
Lisarda no puede ser
tan hermosa. Dame, Fabio,
un consejo como sabio.

FABIO
985
Pide aquesta por mujer.
Aunque es hermana segunda,
no repares en el dote.

DON SANCHO
Mal podré sin que se note.

FABIO
Torres de esperanza funda.
No desmayes.

DON SANCHO
990
Si es Lisarda
tan hermosa como vos,
a don Sancho ha dado Dios
ventura.

LEONOR
En vano la aguarda.
Vos sois, señor, el primero
995
que hermosa me ha llamado.

DON SANCHO
Todos lo habrán confesado
con silencio. -Fabio, muero.-
Naturaleza inclinada
tanto en vos quiso cifrar,
1000
que sois más para adorar
que para ser alabada.
Y así, los ojos que os ven
dejan a la lengua muda.

LEONOR
¿Que soy hermosa?

DON SANCHO
Esa duda
1005
discreta os hace también;
que pudiérades se crea,
según sois bella y discreta,
ser necia, y sois tan perfeta
que pudiérades ser fea.

(Entra BEATRIZ con el sombrero.)

BEATRIZ
1010
Tomad, señora, el sombrero
y capotillo, que espera
mi señor.

DON SANCHO
¿Quieres que muera
flechando el arco de acero
amor?

LEONOR
Vamos a una aldea;
1015
mi padre os verá después,
derretido portugués.

DON SANCHO
Dadme licencia que os vea.

LEONOR
Ni la doy ni la consiento.

(Vanse LEONOR y BEATRIZ.)

DON SANCHO
Pues yo me la tomaré,
1020
si basta que me la dé
mi atrevido pensamiento.
¡Ay, Fabio, que esta es Leonor,
la que ha de ser religiosa!

FABIO
De que la llames hermosa
1025
y le hayas mostrado amor
no le pesa. No hayas miedo
que en su vida monja sea.

DON SANCHO
Verla tengo en el aldea.

FABIO
¿Cómo?

DON SANCHO
Disfrazarme puedo,
1030
porque mi amor no consiente
que en otra el alma divierta.

FABIO
Vete, pues, por esta puerta,
que viene acá mucha gente.

(Éntranse; salen DOMINGO, DON DIEGO y FLORINO.)

DON DIEGO
¿Quién serán los que salieron?

FLORINO
1035
¿Quién? El pretensor sería
de Lisarda.

DON DIEGO
Bueno iría
si éstos salen; ya nos vieron.
¡Hola! Avisa cómo vengo
con mis parientes y amigos,
1040
de mi mucho mal testigos,
por mi Lisarda, y que tengo
a la puerta el coche. Avisa
a Lisarda y a Marcelo.
(Éntrase DOMINGO.)
No vi más alegre el cielo;
1045
lloviendo está gozo y risa.
Dándome está el parabién
desta paz, desta amistad,
con luz y serenidad,
y sus esferas también.

(Entra DOMINGO y un ESCUDERO.)

DOMINGO
1050
Señor, no tenemos nada.
La boda del perro ha sido
esta boda.

DON DIEGO
¿Cómo?

DOMINGO
Es ido
Marcelo.

DON DIEGO
La sangre helada
tengo ya.

ESCUDERO
Toda su casa
1055
a la aldea se llevó,
y hecho alcalde me dejó
destas suyas.

DON DIEGO
¡Que esto pasa!
¿Y Lisarda?

ESCUDERO
Claro está
que con él la llevaría.
1060
No la vi, pero allá iría
con Leonor.

DON DIEGO
Muerto soy ya.
¡Qué inconstante es la vejez!
A Lisarda me ha de dar,
o tengo de ejecutar
1065
lo que he intentado otra vez.
¡Qué bien sintió quien decía
que el hombre con la vejez
vuelve a la tierna niñez!
¿Quién en viejo o niño fía?
1070
Por guardarle yo respeto
no la tengo en mi poder.
Pero será mi mujer.
Robarela, te prometo.
No respetaré sus años.

FLORINO
Fuerte es su castillo.

DON DIEGO
1075
Amor
ha sido siempre inventor
de máquinas y de engaños.


Acto II

Entran DON GIL y LISARDA, en hábito de salteadores con arcabuces.

DON GIL
Ya vendrás arrepentida;
ya te quisieras tornar.

LISARDA
1080
Un delfín cortando el mar,
una cometa encendida,
un caballo en la carrera,
en alto mar un navío,
el veloz curso de un río,
1085
rayo que cae de su esfera;
una flecha disparada
del arco, podrán volver
atrás, mas no la mujer
una vez determinada.
1090
Delfín, caballo, cometa,
río, flecha, rayo, nave
es la mujer que no sabe
ser obediente y sujeta.
Vergüenza y honra preciosa,
1095
interés, miedo y poder
no la podrán detener,
si está agraviada y celosa.
Pues yo, que, en cólera, rabio,
sin vergüenza, honra ni miedo,
1100
¿cómo arrepentirme puedo
antes de vengar mi agravio?
Antes me trae confianza
que, pues fuiste el instrumento
de las injurias que siento,
1105
lo has de ser de mi venganza.
Esta es del monte la falda
a quien llaman Las Cabecas:
de encinas verdes y secas,
sustenta un bosque en su espalda.
1110
Aquí, en un valle cercano,
que a los ánimos recrea,
tiene mi padre una aldea
donde se viene el verano.
De la otra parte, don Diego
1115
un pequeño bosque tiene,
donde muchas veces viene
a cazar y holgarse.

DON GIL
Luego
¿aquí pretendes vengarte?

LISARDA
Sí, porque, en esta espesura,
1120
con vida libre y segura,
yo me atrevo a contentarte.
Una tigre seré brava
contra el cauto cazador,
pues me han robado el honor,
1125
que era el hijo que criaba.
Haré, del nido, moneda,
y compraré, a los pastores,
cabritillos trepadores,
fresca leche y fruta aceda.
1130
El segundo pasajero,
viendo mi arcabuz al hombro,
con sobresalto y asombro,
dará el guardado dinero.
Fuertes murallas haremos
1135
desta sierra, que, si subes,
verás que toca en las nubes
con sus ásperos extremos.
Cuando su nieve desata
julio, por ásperas quiebras,
1140
bajan, al valle, culebras
hechas delicada plata.
Con el calor del estío,
sudan tanto estas montañas
que, en el valle, entre espadañas,
1145
forman un pequeño río.
Dos fuentes hay donde cría
hielos mayo, y leche enero,
y donde el ciervo ligero
vide correr algún día.
1150
Una cueva hay de pizarras
y de diferentes piedras,
que está aforrada de yedras,
y guarnecida de parras.
Todo a pasos lo he medido
1155
porque he sido cazadora,
y la gama voladora
en vano de mí ha huido.
Aquí pretendo que pases
el pecho de piedra fría
1160
que grande amor me fingía
para que tú me gozases.
Aquí, cuando al bosque venga,
su homicida pienso ser,
sin que el miedo de mujer
1165
lugar en mi pecho tenga.
Aquí le he de dar la muerte,
pues que ha sido el instrumento
de las injurias que siento.

DON GIL
¡Fuerte mujer!

LISARDA
Y tan fuerte,
1170
que el mundo me ha de llamar
Semíramis la cruel;
y en cuantos pasen por él
quiero enseñarme a matar.

DON GIL
Yo seguiré tus cuidados,
1175
pues soy, ciego con mi error,
hidrópico pecador,
y tengo sed de pecados.
Manda que emprenda adulterios,
que latrocinios intente,
1180
que jure, mate y afrente,
que escale los monasterios.
Y mira si peco aprisa,
por ti, en aqueste lugar,
que ayer me vi en el altar
1185
celebrando eterna Misa;
ayer, en llanto deshecho,
tuve a Dios entre mis manos,
y hoy, con actos inhumanos,
tengo un infierno en el pecho.

LISARDA
Gente pasa.

(Pónense las mascarillas.)

DON GIL
1190
El rostro cubre,
y escóndete en estos riscos
coronados de lentiscos
verdes a pesar de octubre.

LISARDA
Morirán.

DON GIL
Si no son tantos
1195
que algún recato nos dan.
Mujeres son.

LISARDA
No podrán
enternecerme sus llantos.

(Entran MARCELO y LEONOR, de camino, y BEATRIZ, con un cofrecito.)

MARCELO
Vaya el coche por lo llano,
y tú, Leonor, esta cuesta
1200
decenderás de la mano
segura.

LISARDA
Mi hermana es esta.

DON GIL
Es un ángel soberano.

LEONOR
Fácil es la decendida.
Sólo tu cansancio siento.

LISARDA
1205
Hoy verá el mundo, en mi vida,
el extraño atrevimiento
de un alma que va perdida.
Mi sangre quiero verter.

DON GIL
Mueran, pues.

LISARDA
Mueran los dos
1210
porque tales suelen ser
las obras de una mujer
que está sin honra y sin Dios.
Mi hermana a heredar me viene;
la envidia me da inquietud,
1215
y matarla me conviene,
que me ofende la virtud
y aborrezco a quien la tiene.
Si el ser Marcelo me dio,
con su maldición prolija,
1220
a esta vida me obligó,
y el que aborrece a su hija
sin duda no la engendró.
No es mi padre, es mi contrario,
y ansí a la muerte se viene.

DON GIL
1225
Ese intento temerario
me agrada por lo que tiene
de pecado extraordinario.
Hecho será que me asombre,
que a la mujer nadie iguala
1230
en celo y piadoso nombre;
pero, cuando da en ser mala,
es peor que el más mal hombre.

(Apúntales LISARDA, y pónese de rodillas MARCELO.)

MARCELO
¡Deteneos! ¡esperad!
Para mí no es bien que os pida
1235
misericordia y piedad,
pues me quitáis poca vida
no perdonando mi edad.
No es, para mí, caso fuerte
el verme así amenazando,
1240
pues mataréis desa suerte
a un viejo que está llamando
a las puertas de la muerte.
Si yo en vuestras manos doy
la vida, me habréis sacado
1245
de desdichas, porque soy
el hombre más desdichado
que Portugal tiene hoy.
Solo la piedad pretendo
para esta hija, que es joya
1250
con quien escapo huyendo
de mi casa, que es la Troya
que está en desdichas ardiendo.
Por ella, piedad espero,
pues que el soberbio elefante
1255
ablanda su pecho fiero
cuando le ponen delante
un inocente cordero.
Hijas el cielo me dio;
ángeles han parecido,
1260
porque la mayor cayó,
ya es demonio, y ésta ha sido
el buen ángel que quedó.
De virtudes está llena;
ninguna mujer la iguala,
1265
y, pues mi desdicha ordena
que tenga vida tan mala,
no me matéis vos la buena.

LISARDA
Mas la envidia me inhumana.

DON GIL
No dé lumbre el pedernal.
1270
Sosiega, hermosa dama.
¿Qué dije? No es racional
quien serafí[n] no te llama.
Aunque otras veces te vi,
quise el alma como cuerdo,
1275
y la guardaba de mí;
mas, ya que sin mí la pierdo,
perdella quiero por ti.

LEONOR
Si una vida queréis ya,
yo pagaré ese tributo,
1280
que menos daño será
cortar el temprano fruto
que no el árbol que lo da.
Cruel sois, la causa ignoro;
si es vuestra furia de toro,
1285
sirva mi vida de capa:
rompelda mientras se escapa
el dueño y padre que adoro.
Nunca os ofendí, señor;
viva mi padre, y yo muera.
1290
Si es de lobo este rigor,
despedazad la cordera
y dejad vivo al pastor.
Aunque en ambos puso Dios
tan grande amor, que ninguno
1295
le ha igualado, y así vos
sólo con matar al uno
quitáis la vida a los dos.

DON GIL
A aquellos ojos se deben
mil vitorias y trofeos;
1300
cielos son que perlas llueven,
y mis sedientos deseos,
dentro del alma, los beben.
(Aparte.)
Por ti, divina Leonor,
haré otro grave delito,
1305
que el pasado fue un error,
y este es un ciego furor
nacido de un apetito.
A Marcelo he de matar...
mas... lo que el alma desea
1310
podrá Lisarda estorbar.
Váyanse, pues, al aldea,
que allá la pienso gozar.

BEATRIZ
Señor, por el cielo os pido
que ir nos dejéis con sosiego.

LISARDA
1315
(Aparte.)
(Y si tú no hubieras sido
alcagüeta de don Diego,
yo no me hubiera perdido).
Dime, don Gil, ¿qué haremos?

DON GIL
Que nuestra necesidad,
1320
con sus joyas, remediemos,
y la amada libertad,
por ser tu sangre, les demos.

LISARDA
Rescatad las vidas.

MARCELO
¿Cómo?

LISARDA
Dándonos oro.

MARCELO
Señor,
1325
en esta caja de plomo
hay joyas de gran valor.

(Dale el cofrecillo.)

LISARDA
Si son mías, nada os tomo.

MARCELO
Estas joyas he guardado
a una hija que tenía.

LISARDA
¿Y adónde está?

MARCELO
1330
Se ha casado,
contra mi gusto, este día
para mí, tan desdichado.
Huyendo, a mí me persigo
por no ver el casamiento
1335
tan infelice que os digo,
que es invidioso tormento
la gloria de un enemigo.
Eslo mío el desposado
y, pues ella se ha casado
1340
contra el mandato de Dios,
gozad de sus joyas vos,
que ansí me habéis consolado.

LISARDA
Consolado, ¿en qué?

MARCELO
En pensar
que se ha podido llamar
1345
más desdichado que yo
vuestro padre, que engendró
hijos para saltear.

LISARDA
[Aparte.]
(Quitarte el consuelo puedo
si la máscara me quito).
1350
La libertad os concedo,
y adiós.

BEATRIZ
Él sea bendito,
que ya respiro sin miedo.

DON GIL
Espera, que me has de dar
la mano.

(Tómale a LEONOR la mano.)

LEONOR
Mi vida es breve.
1355
¿Si me la quiere cortar?

DON GIL
Sangre, leche, grana y nieve
el cielo quiso mezclar
en estas manos.

LEONOR
¡Ay, cielos,
temblando estoy!

DON GIL
Yo, encendido,
1360
tocando estos dulces hielos,
¡Qué ignorante que he vivido,
de amor, de favor, de celos!
Pero ya empiezo a saber
que es peregrina criatura,
1365
para el gusto, la mujer;
con razón, por su hermosura,
reinos se saben perder.

LISARDA
¡Vuelve!

MARCELO
Di que vuelva el llanto.

LEONOR
¡Don Gil, amigo de Dios,
1370
quitadnos peligro tanto!

DON GIL
Por cierto, dama, que vos
os ofrecéis a un buen santo.

MARCELO
¿Qué quieres?

(Pónese de rodillas LISARDA.)

LISARDA
Que me perdones
tus injurias; que me digas
1375
blandas y dulces razones,
y, cual padre, me bendigas.

BEATRIZ
¡Oh, qué benditos ladrones!

MARCELO
Ya que, con sano consejo,
pides bendición a un viejo,
1380
Dios desta vida te saque.
Él te perdone y te aplaque,
que perdonado te dejo.

(Bendícele y vanse.)

DON GIL
No es bendición, sino error,
la que pediste y te ha dado,
1385
porque, para el pecador,
mientras gusta del pecado,
no hay otra vida mejor.
¿O vives arrepentida?

LISARDA
Lejos estoy dese estado;
1390
mas bien es que el perdón pida
para tenello alcanzado
cuando mudare la vida.

DON GIL
En el poder de don Diego
te juzgan.

LISARDA
Muerto lo llama.

DON GIL
¿Cómo?

LISARDA
1395
Hoy pienso poner fuego
a su bosque y, a la fama,
vendrá, y matarele luego.

DON GIL
Con mucho rigor salteas
si a tus padres no perdonas.

LISARDA
1400
Imito, como deseas,
a las fieras amazonas,
pero no, al troyano Eneas.

(Abre el cofre; ven las joyas.)

DON GIL
¿Qué joyas son?

LISARDA
No pequeñas.

DON GIL
¿Y este?

LISARDA
Retrato ha de ser
de mi hermana.

(Toma el retrato.)

DON GIL
1405
El sol me enseñas,

LISARDA
La caja quiero esconder
entre estas ásperas peñas.

(Vase LISARDA con el cofre.)

DON GIL
Amor, el alma abrasada
con viva esperanza viva,
1410
que podrás dársela viva
pues hoy se la das pintada.
El alma, tuya se nombra
con amorosos desmayos;
mas ¿qué efeto harán tus rayos
1415
si así me ciega tu sombra?
Leonor, mi pecho se abrasa;
tu gloria he de pretender,
que la peste pienso ser
de las honras de tu casa.
1420
Gozar pienso el bien que veo,
pues lo llegué a desear,
que no me han de condenar
más las obras que el deseo.
Si la intención y el efeto
1425
condenan al pecador,
por gozar de ti, Leonor,
daré el alma.

(Sale el demonio vestido de galán, y llámase ANGELIO.)

ANGELIO
Yo la aceto.

DON GIL
Después que a este hombre he mirado,
siento perdidos los bríos,
1430
los huesos y labios fríos,
barba y cabello erizado.
(Aparte.)
Temor extraño he sentido.
Alma, ¿quién hay que te asombre?
¿Cómo temes tanto a un hombre
1435
si al mismo Dios no has temido?

ANGELIO
No temas, don Gil, espera.

DON GIL
Di, ¿quién eres?

ANGELIO
Soy tu amigo,
aunque he sido tu enemigo
hasta ayer.

DON GIL
¿De qué manera?

ANGELIO
1440
Porque imitándome vas,
que en gracia de Dios me vi,
y, en un instante, caí,
sin que pudiese jamás
arrepentirme.

DON GIL
¿Y te llamas?

ANGELIO
1445
Angelio, y vivo espantado
de lo poco que has gozado
gusto de juegos y damas.
Si predestinado estás,
la gloria tienes segura.
1450
Si no lo estás, ¿no es locura
vivir sin gusto jamás?
Si aprender nigromancía
quieres, enseñarla puedo,
que, en la cueva de Toledo,
1455
la aprendí; y en esta mía
la enseño a algunos. ¡Qué ciencia
para vicios infinitos,
corriendo los apetitos
sin freno de la conciencia!
1460
Si a los infiernos conjuras,
sabrás futuros sucesos
entre sepulcros y huesos,
noches y sombras oscuras.
En todos cuatro elementos,
1465
verás extrañas señales
en las plantas, animales
y celestes movimientos.
Tu gusto será infinito;
con vida libre y resuelta,
1470
seguirás, a rienda suelta,
los pasos de tu apetito.
Y, pues que tienes amor
a Leonor, aunque es incesto,
haré que la goces presto.

DON GIL
1475
¿Que adoro a doña Leonor
has sabido?

ANGELIO
Y no imagines
que, en lo que toca a saber,
me pueden a mí exceder
los más altos querubines.

DON GIL
1480
Tengo a tu ciencia afición.
Yo aprenderé tus lecciones.

ANGELIO
Guardando las condiciones
con que yo la deprendí.

DON GIL
¿Y son?

ANGELIO
Que del mismo Dios reniegues
1485
y, haciendo escrituras firmes,
de ser mi esclavo, las firmes
con sangre, y la crisma niegues.

DON GIL
Alma, si hay alma en mi pecho,
hoy tu salvación se impide.
1490
Poco pide, pues me pide
lo que casi tengo hecho.
Dejando la buena vida,
perdí el alma; pues ¿qué espero
si, por hallar lo que quiero,
1495
doy una cosa perdida?
Si son tres las ocasiones
con que ofendí a Dios eterno,
ya tengo, para el infierno,
bajados tres escalones.
1500
Otro, con algún disgusto,
se da muerte o desconfía;
y así viene a ser la mía
desesperación de gusto.
Digo que haré lo que ordenas,
1505
pero has de darme a Leonor.

ANGELIO
¡Ah, discípulos!

(Salen dos en hábitos de ESCLAVOS.)

ESCLAVO 1.º
Señor.

ANGELIO
Sangrad a don Gil las venas
porque a ser mi esclavo empieza.

DON GIL
Yo a ser discípulo voy.

ANGELIO
1510
No te pese, porque soy
de mejor naturaleza.

(Meten a DON GIL los esclavos. Queda ANGELIO. Sale LISARDA.)

LISARDA
Junto a una fuente, que espejo
de cristales y diamantes
es del sol, dos caminantes
1515
robados y muertos dejo.
Relámpago fue, y ensayo
de mi colérico fuego;
pero el matar a don Diego
será la verdad y el rayo.
1520
Probar quise mi valor;
mas ¿cómo no he de ser fuerte
en la ajena, si a mi muerte
tengo perdido el temor?
Cazadora de hombres soy
1525
(fieras, de otro nombre indignas).
Yo colgaré en las encinas
humanos despojos hoy.
Serán silvestres picotas
tanto que a decir nos muevan,
1530
que ya las encinas llevan
cabezas, y no bellotas.
(Ve la visión del demonio que asoma, y dice:)
¡Jesús! ¿De qué ha procedido
tan prodigioso temor?
¿Adónde están el valor
1535
y arrogancia que he tenido?
¿Sólo a un hombre tanto temo
que ni es monstruo ni gigante?
Pasar no puedo adelante,
espantada con extremo.
1540
La muerte le quiero dar.

(Apúntale la escopeta.)

ANGELIO
No tienes qué prevenir,
que, si no puedo morir,
¿cómo me podrás matar?

LISARDA
¿Viste un hombre?

ANGELIO
A un hombre vi,
1545
que no ha de ser hombre más.

LISARDA
¿Qué ha de ser?

ANGELIO
Tú lo verás.
(Entran los ESCLAVOS y sacan a DON GIL hecho esclavo, con S y clavo.)
¿Firmó la escritura?

ESCLAVO 1.º
Sí.

LISARDA
¿Quién habrá que a don Gil vea
que no se admire? ¿Qué es esto?

DON GIL
1550
Yo, a servirte estoy dispuesto.

ANGELIO
Esa cédula se lea.

DON GIL
(Lee el papel.)
Si aprendo la sutil nigromancía,
que el católico llama barbarismo,
y, excediendo las fuerzas de mí mismo,
1555
gozare de Leonor un breve día,
digo [yo], don Gil Núñez de Atoguía,
sin temor de las penas del abismo,
que reniego del cielo y del bautismo,
perdiendo a Dios la fe y la cortesía.
1560
Su nombre borro ya de mi memoria.
Tu esclavo para siempre quedo hecho
por gozar desta vida transitoria,
y renuncio el legítimo derecho
que la Iglesia me da para la gloria
1565
por la puerta que Dios abrió en su pecho.
Así lo otorgo.

ANGELIO
Pues, ea;
maten hombres esas manos,
porque entre cuerpos humanos
la primer lición se vea.
1570
Esta cueva es el asilo,
y allí, en sus negros altares,
llorarás los que matares
como suele el cocodrilo.

(Éntranse; quedan DON GIL y LISARDA.)

LISARDA
¿Qué traje es este?

DON GIL
De esclavo,
1575
que he dado mi libertad
por una curiosidad
que te encarezco y alabo.
Aprendo nigromancía
que en esta cueva me enseña.

LISARDA
1580
No es curiosidad pequeña.
Yo también daré la mía.
Contigo la aprenderé.

DON GIL
Guardan ciertas condiciones.

LISARDA
Si Mongibelos me pones,
1585
por sus llamas pasaré.

DON GIL
De Dios has de renegar.

LISARDA
Harélo una vez y dos.

DON GIL
Y de la Madre de Dios.

LISARDA
Eso no podré otorgar.

DON GIL
Pues ¿no es más Dios?

LISARDA
1590
Sí, más es;
mas, si a los dos niego ahora,
¿quién será mi intercesora
si me arrepiento después?

DON GIL
Apréndela tú sin miedo
1595
del que la vida te dio,
que no soy demonio yo,
que arrepentirme no puedo.
(Habla aparte.)
Y en tu loca juventud
la muerte quisiera darte;
1600
pero es virtud el matarte,
y aborrezco la virtud.

LISARDA
Pecadora y ciega soy;
y espero hacer penitencia,
aunque mi enferma conciencia
1605
dice que mejor es hoy.
(Vase.)

DON GIL
Espérate, para luego
volver a inflamar en ira
con la verdad y mentira
que la dije de don Diego.
1610
Quiero ocasiones buscar
en que usar del vicio nuestro,
pues he hallado maestro
para enseñarme a pecar.

(Éntrase. Sale DON SANCHO y FABIO, de labradores.)

FABIO
¿Podrate conocer?

DON SANCHO
Es imposible,
1615
que no me vio Marcelo en muchos años.

FABIO
¿Y si te extrañan los de aquesta aldea?

DON SANCHO
No importa. Pensarán que en las entrañas
moramos.

FABIO
¿Qué pretendes?

DON SANCHO
El alma noble
desta Leonor que ya robó la mía.

FABIO
1620
Lisarda no ha venido con su padre.

DON SANCHO
Ya yo lo supe; no sé qué es la causa,
si es muerta, si es casada.

FABIO
Todo es uno.
Mas todos están tristes, y sospecho
que es muerta. Hoy lo sabré.

(Entran DON DIEGO y DOMINGO, de labradores.)

DON DIEGO
Calla, Domingo;
1625
no me aconsejes, que me abrasa el alma
el amor de Lisarda.

DOMINGO
¿Y qué es tu intento?

DON DIEGO
Robarla.

DOMINGO
Ya pudiste y, como necio,
dormido me dejaste y te acogiste.
No sé si miedo fue.

DON DIEGO
Fue celo bueno.
1630
Procura el amistad de los villanos,
que, introducido yo una vez entre ellos
y el rostro recatado de Marcelo,
ocasión buscaré para mi intento.

DOMINGO
Manténgaos el Señor.

FABIO
Sí, que es buen amo
y a todos nos mantiene.

DOMINGO
1635
¿Habéis ya visto
el señor del lugar?

FABIO
Visto le habemos.

DOMINGO
¿Y a las señoras?

FABIO
Sólo trajo una,
que es Leonor.

DOMINGO
¿Y Lisarda?

FABIO
Creo que es muerta.

DOMINGO
Pues mal te haga Dios. ¿Así lo dices?
¿Oyes esto, señor?

DON DIEGO
1640
Óigolo y creo
que así debe de ser, porque Marcelo
la habrá muerto, por no verla casada
conmigo. ¡Viejo cruel! ¡Triste don Diego!

DOMINGO
Ninguno desta casa me conoce:
1645
informarme podré. Escóndete presto,
que salen a este prado.

DON SANCHO
Esta es la gloria
que pienso conservar en mi memoria.

(Salen MARCELO, LEONOR, BEATRIZ. MARCELO, un gabán puesto y un MÚSICO.)

MARCELO
Mucho agradezco el deseo
que muestras tú de alegrarme.
1650
Cantad, mientras deste campo
gozo de los frescos aires.

MÚSICO
«Escucha, Lisarda, ausente
de aquestos amenos valles,
más que Anajarte cruel
1655
y más ingrata que Dafne.
Al pastor que te adoraba
trocaron tus libertades,
y a Gerarda llama dueño
que en perfección es un ángel».

DOMINGO
1660
Señor Marcelo, pescudo
cómo a este prado no sale
nuesa señora Lisarda.

MARCELO
No la nombres, no me mates.
Lágrimas vierten mis ojos
si della me acuerdo.

DON DIEGO
1665
Sangre
fuera mejor. Ello es cierto.
¡Mi mal y desdicha es grande!

MÚSICO
«Con justa razón te olvida,
pues no supiste estimarle,
1670
y ha mejorado de gusto,
siendo de Gerarda amante».

DON SANCHO
Dame licencia, señora,
que, mientras cantan, te hable.

LEONOR
Ya te conozco, don Sancho.

DON SANCHO
1675
Amor, atrevidos hace.

MÚSICO
«Con menosprecio y olvido,
es justa razón que paguen
a quien no estimas las obras
ni agradeces voluntades».

DON DIEGO
1680
Pregunta claro si es muerta.

DOMINGO
Mis pescudas no te cansen.
¿Murió Lisarda?

MARCELO
Ya es muerta
en esta casa.

DOMINGO
¿Escuchaste?
Que en esta casa murió
me ha dicho.

DON DIEGO
1685
¡Ay, hermosa mártir,
vida inocente, alma noble!
¡Viejo tirano, mal padre!
Matarle quiero y vengarla.

DOMINGO
Más sano será que calles.

DON DIEGO
Loco estoy.

DOMINGO
1690
Mira que estamos
entre villanos cobardes,
y son muchos.

DON DIEGO
Ella ha muerto.
Domingo, mi mal es grande.

DOMINGO
Soy Domingo y tus desgracias
1695
me van convirtiendo en Martes.

(Vase DON DIEGO y DOMINGO.)

MÚSICO
«En el jardín del amor,
entre verdes arrayanes,
duerme Gerarda al rüido
de fugitivos cristales».

DON SANCHO
1700
No te ofendo si te adoro.
Mira, Leonor, que no es fácil
vencer una inclinación.

LEONOR
Podrase ofender mi padre;
podrase ofender mi honor.
1705
Mira, don Sancho, qué haces,
que puedo ser murmurada
si estás aquí en este traje.

(Entra CONSTANCIO, labrador.)

CONSTANCIO
Señor, si de tus vasallos
sientes las desdichas grandes,
1710
siente y remedia la mía,
que la tendrás por notable.
A las fuentes de esa sierra
subí yo con dos zagales
y mi hija, cuya boda
1715
fuera mañana en la tarde.
¡Nunca a las fuentes subiera,
que otras en mis ojos nacen
que correrán mientras dure
mi vida caduca y fácil!
1720
Salieron cuatro ladrones,
crueles como cobardes,
que, entre esos montes soberbios,
no vistos insultos hacen,
y a Lísida me robaron.
1725
Mira si es razón que bañen
con lágrimas estas canas
ojos que ven cosas tales.
Un esclavo es capitán
de aquella cuadrilla infame,
1730
y aficionose de verla.
¡Cegaran sus ojos antes!
Viéndose presa y forzada,
daba gritos, aunque en balde,
cual cabritillo que bala
1735
por las ubres de su madre.

MARCELO
Mi mal renueva esa historia.
Sucesos son semejantes.

LEONOR
Mis joyas robaron esos.

DON SANCHO
[Aparte.]
(¡Que eso me encubres y callas!
1740
¿A ti, que las almas robas,
se atrevieron? A buscalles
tengo de ir en tu servicio.
Con su muerte he de obligarte).
Labrador, si en esta aldea
1745
alguna gente juntases,
yo buscaré los ladrones;
no hayas miedo que se escapen.

LEONOR
Habrá muchos que te sigan.

CONSTANCIO
Yo también pienso ayudarte.

DON SANCHO
1750
Con tu licencia, señora,
ir pienso.

LEONOR
Merced me haces.
¿Quién es este labrador
forastero y de buen talle?

FABIO
De aquesta cercana aldea
1755
hombre de bien y tu amante.
(Vanse los labradores.)

LEONOR
Basta ya. Prosigue tú
en cantar aquel romance
que gusto me dio.

BEATRIZ
Otro tono
podrá decir que te agrade.

PRÍNCIPE
1760
[Dentro.]
Esta voz he de escuchar
mientras hierran los caballos.

(Cante el músico algo, y sale DON SANCHO, Príncipe de Portugal, y DON RODRIGO, criado suyo, de camino.)

DON RODRIGO
El señor destos vasallos
es este.

LEONOR
Torna a cantar.

PRÍNCIPE
¡Ah, don Rodrigo!

DON RODRIGO
¡Señor!

PRÍNCIPE
¡Gran mal hay!

DON RODRIGO
1765
Dame tristeza
que eso diga vuestra alteza.
¿Qué mal siente?

PRÍNCIPE
Mal de amor.
¿Has visto rostro más grave,
color más viva y perfeta,
1770
más señales de discreta,
habla más viva y süave?
Muerto soy, y no me espanto:
sin causa serpiente he sido,
pues que no cerré el oído
1775
a las voces de su encanto.

BEATRIZ
Dos forasteros atentos
a la música han estado.

LEONOR
Y uno dellos me ha robado
más de cuatro pensamientos.

MARCELO
1780
A Coimbra pasarán.

LEONOR
Buen talle. ¡Cómo parece
caballero!

PRÍNCIPE
Él lo merece.

DON RODRIGO
Los soldados aquí están.

(Tocan una caja; salen todos los VILLANOS que puedan; DON SANCHO, de capitán y villano; FABIO, de alférez, y los demás.)

DON SANCHO
Marchen en concierto.

DON RODRIGO
Tío,
1785
¿quién es padre desta dama?

DON SANCHO
Este, y Marcelo se llama
de Noroña.

PRÍNCIPE
Deudo es mío.

DON RODRIGO
Y decidme, ¿adónde van
armados estos garzones?

CONSTANCIO
1790
A prender unos ladrones.

PRÍNCIPE
No es mal hecho el capitán.

DON SANCHO
Acá les traigo el alarde.
Sus bendiciones le den.

LEONOR
Todo os suceda muy bien,
1795
y el cielo, Sancho, te guarde.

MARCELO
¿Sancho te llamas?

DON SANCHO
Señor,
uno, Sancho; otro, Pascual.

LEONOR
Y Sancho de Portugal.

DON SANCHO
Mejor dirás de Leonor.
1800
Del dueño el nombre se toma.
Tuyo soy, y lo confiesa
el ánimo, aunque esta empresa
no es de César ni de Roma.
No voy con valor profundo,
1805
ni con griegos estandartes
a conquistar las tres partes,
como Alejandro Segundo.
Voy a cobrar los despojos,
y tú el ánimo me pones;
1810
pero ¿quién busca ladrones
si están presentes tus ojos?
Mas ¿a quién están matando
tan divertidos y atentos?
¡Ay, celosos pensamientos!
1815
Al Príncipe está mirando.
¿No es este don Sancho, cielos,
Príncipe de Portugal?
Déjeme en paz con mi mal
sin darme muerte de celos.
1820
¿Dónde va, si no ha venido
a ver el sol que me admira?
¡Con qué atención que la mira,
y ella en él se ha divertido!
Quiero sufrir y callar.
1825
¡Ah, ingrata! De celos muero.
¿Qué miras?

LEONOR
Un forastero
convida siempre a mirar.
No es bien que ingrata me llames.
¿Qué favores te he quitado?

DON SANCHO
1830
Los que pido y no me has dado.

LEONOR
Si consiento que me ames,
favores son cortesanos.

CONSTANCIO
Vamos, capitán, que es tarde.

DON SANCHO
¡Bueno; voy haciendo alarde
1835
de celos y de villanos!

(Éntranse los del escuadrón.)

PRÍNCIPE
Merece que la veamos.
Yo he mitigado el cansancio.
Don Rodrigo, di que a espacio
hierren, que todos erramos.

(Entra RISELO.)

RISELO
1840
Perdóname las nuevas desdichadas
que traigo.

MARCELO
Ya están hechos mis oídos
a desdichas. ¿Qué son?

RISELO
Muerta es Lisarda.
Don Diego la mató, sin duda alguna.

MARCELO
¿Cómo lo sabes?

RISELO
Como en ese campo
1845
él mismo dice a voces: «Sepan todos
que a Lisarda mató quien aborrece
su sangre», y como loco a todos dice:
«Lisarda es muerta; ya murió Lisarda.
Quien su sangre aborrece le dio muerte».

MARCELO
1850
Él es el que mi sangre ha aborrecido.
Un hijo me mató y robó una hija;
y, en vez de desposarse, me la ha muerto.
Por tálamo le dio la sepultura
y, por darme dolor, vino a decillo.
1855
Paciencia me ha faltado. Iré a la Corte
y al Rey me quejaré destos agravios.

PRÍNCIPE
Yo podré remediar vuestra desgracia.
¿Quién es el ofensor?

MARCELO
Mi mal es tanto
que aliento no tendré. Díselo, hija,
1860
que, referido, el mal siempre se alivia.

LEONOR
¿Quién sois, señor, que remediar desdichas
podéis?

PRÍNCIPE
Un cortesano que pudiera
dar cuenta al mismo Rey.

LEONOR
(Aparte.)
Y que ha podido
mitigar el dolor que me ha causado
la muerte de mi hermana.

BEATRIZ
1865
¿Y dónde bueno
vais por aquí?

PRÍNCIPE
Corriendo voy la posta
para ver a don Gil, un hombre santo,
canónigo en la iglesia de Coimbra,
a pedirle que ruegue a Dios que sane
1870
a mi padre, que está en mucho peligro,
y es persona que importa en estos reinos.
Este es, señora, el fin desta jornada;
mas después que os miré, salir no puede
deste lugar con libertad mi alma,
1875
que al mismo amor matar podéis de amores.

LEONOR
Muy sin crédito están vuestros favores.

(Entra DON SANCHO, vestido de labrador.)

DON SANCHO
Si ha conocido Leonor
quién es el que la miraba,
mi esperanza y bien se acaba,
1880
que le ha de cobrar amor.
El alma traigo abrasada.

LEONOR
Capitán, ¿dónde volvéis?

DON SANCHO
A pediros que nos deis
insignia en esta jornada:
1885
una banda, cinta o toca
que, siendo vuestra, pardiobre,
que lleve fuerza de robre;
poco he dicho, de una roca.

PRÍNCIPE
Si un rústico labrador
1890
te estima tanto y adora,
¿cómo no ha de amar, señora,
quien conoce tu valor?

DON SANCHO
(Aparte.)
Ninguno me ha conocido.
No suelen los cortesanos
1895
dar celos a los villanos.

PRÍNCIPE
¿Luego celos has tenido?

DON SANCHO
Al peso que tengo amor.

PRÍNCIPE
¿Amas mucho?

DON SANCHO
Amando muero.

PRÍNCIPE
Pues yo seré tu tercero.
1900
Dalde, señora, un favor;
vaya a esta empresa contento.

DON SANCHO
Hed lo que el señor os manda

LEONOR
Echalde al cuello esta banda,
si gustáis.

(Quítase una banda, y dásela al PRÍNCIPE.)

DON SANCHO
Más es tormento
1905
que merced la que me has hecho,
si viene por mano ajena.

PRÍNCIPE
Labrador, la banda es buena.

DON SANCHO
Así me hará un buen provecho.

BEATRIZ
Espera entre aquestos ramos,
1910
que les ha dado ocasión
de tener una cuestión.

LEONOR
Mal he hecho. No más. Vamos.

(Pónese LEONOR y BEATRIZ aparte.)

PRÍNCIPE
Mucho la banda te vale,
pues te doy este diamante
por ella.

DON SANCHO
1915
Soy gran amante.
No hay tesoro que la iguale.

PRÍNCIPE
Deja esa necia porfía.

DON SANCHO
No ando en esto necio yo.

PRÍNCIPE
¿No ves que el dártela o no
1920
de mi voluntad pendía?
Que, si gustaba, la diese,
dijo el dueño, y así es justo
que, si de darla no gusto,
me la lleve, aunque te pese.

LEONOR
1925
Valor muestra el forastero.

BEATRIZ
Reñir tienen. Mal heziste.

DON SANCHO
Tú, para mí, la pediste.

PRÍNCIPE
Pues yo dártela no quiero.
Eres un necio.

DON SANCHO
Discreto
1930
si a necio aquí correspondo.
Yo sé por qué no respondo.

LEONOR
Esto, ¿es miedo o es respeto?

BEATRIZ
¿Por qué le ha de respetar?
Es miedo y no se ha atrevido;
claro está.

DON SANCHO
1935
[Aparte.]
(Yo soy perdido;
no me sé determinar.
Si pierdo la banda, pierdo
una prenda de favor.
El Príncipe es mi señor;
1940
si le ofendo, no soy cuerdo.
Si la dejo, por cobarde
mi dueño me ha de tener.
Si me dejo conocer,
no hay quien fe en amores guarde.
1945
No vi confusión igual;
estando Leonor delante,
o dejo de ser amante,
o dejo de ser leal.
Así lo remediaré:)
1950
Aunque yo la banda espero,
no he de reñir, que no quiero
reyertas con su mercé.
Pero, si quieres mirar
si tengo valor y brío,
1955
désela a aqueste judío,
que yo la sabré cobrar.

DON RODRIGO
Porque este infame grosero
no me tenga por cobarde,
deja, señor, que la guarde.

PRÍNCIPE
No es razón.

DON RODRIGO
1960
A un caballero
se la das.

DON SANCHO
Señor, señor,
que bien se la puede dar.

PRÍNCIPE
No le habéis de maltratar,
sino probar su valor.

DON RODRIGO
1965
Ya la tengo. Vesla aquí.

DON SANCHO
Pues yo le prometo a Dios
que son menester los dos
para guardarla de mí.

(Ásense los dos.)

LEONOR
¡Cómo estuve inadvertida
1970
en la locura que he hecho!

DON SANCHO
Quitaros tengo del pecho
o la banda o vuestra vida.

PRÍNCIPE
No es villano este valor.
Sin duda que es caballero,
1975
y aun yo conocerlo quiero.

BEATRIZ
Es valiente, tiene amor.

DON RODRIGO
Demonio es este aldeano.
La banda le dejo.

DON SANCHO
Así
podéis libraros de mí.

BEATRIZ
1980
Ya trae la banda en la mano.

DON SANCHO
Así cobro lo que es mío.

PRÍNCIPE
Yo la pienso restaurar,
y conmigo has de mostrar
segunda vez ese brío.

DON SANCHO
1985
Tengo reverencia y fe
a tu talle y tu valor,
y así de aqueste favor,
humano mártir seré.
Tomad, señor, la mitad,
1990
y, en el hacer esto, enseño
que, como soy, con su dueño
partí yo la voluntad.

BEATRIZ
Don Sancho de Portugal.

LEONOR
Gran respeto le ha tenido.
1995
Sin duda le ha conocido
y es persona principal.

DON SANCHO
Da tus favores, ingrata,
con más prudencia otro día.

PRÍNCIPE
Él me vence en cortesía,
2000
y ella de amores me mata.

(Vanse. Sacan DON GIL y los ESCLAVOS a DON DIEGO y DOMINGO, atados y medio desnudos.)

DON DIEGO
Bandolero ladrón, esclavo noble,
cualquiera que tú seas, ¿qué te mueve
a prenderme? ¿No basta que el dinero
me quites y la ropa?

DOMINGO
2005
Ilustre esclavo y capitán valiente
destos ministros émulos de Caco,
¿en qué el pobre Domingo te ha ofendido?
Déjame vivo, y más, que vaya en cueros.

DON GIL
Ataldos a esos robles.

DON DIEGO
Yo me acuerdo
2010
de unas palabras de don Gil el santo,
tan fuertes y eficaces, que volvieron
mi pecho. El deste moveré con ellas.
Amigo, si enfadaren mis consejos,
es buena la intención; perdona y mira
2015
que Dios rompe la paz, y enojo toma
contra el hombre que ofende sus criaturas.
Huye el mal, busca el bien, que es la edad corta,
y hay muerte, y hay infierno, hay Dios y gloria.

DON GIL
Las últimas razones de mi vida
2020
aquellas son, que ya mi vida es muerta.

DON DIEGO
Si hay número en pecar determinado,
¿qué sabes si te falta darme muerte
para ser condenado eternamente?
Huye el mal, busca el bien, que es la edad corta,
2025
y hay muerte, y hay infierno, hay Dios y gloria.

DON GIL
Esa dotrina prediqué en un tiempo,
moví con ella un pecho de cristiano,
mas yo me obstino más, que soy demonio.
Queden atados. A Lisarda busco,
2030
porque muerte le dé su mano propia.

(Éntranse. Quedan atados DON DIEGO y DOMINGO.)

DON DIEGO
Vivos nos dejan. ¡Oh, palabras santas!
Al fin son de don Gil estas razones.

DOMINGO
Desátame, señor, primero, y, luego,
desatarete a ti.

DON DIEGO
¿Qué dices, necio?

DOMINGO
2035
Como estoy a la muerte, desvarío.
San Sebastián parezco de azabache;
quiera Dios que no lleguen las saetas.

(Entra LISARDA.)

LISARDA
La fábrica del mundo, comparada
con la celeste máquina en su punto,
2040
y la gloria del hombre, es un trasunto
de la angélica empresa derribada.
Parece la presente edad, pasada,
si la eterna de Dios contempla junto;
y, al fin de largos años, ve difunto
2045
el cuerpo envuelto en humo, en sombra, en nada.
La vida, el mundo, el gusto y gloria vana
son junto nada, humo, sombra y pena.
Del alma, que es eterna, el bien importa.
Pues ¿cómo una mujer, siendo cristiana,
2050
se opone contra Dios y se condena
por el gusto que da vida tan corta?

DOMINGO
Si tenéis necesidad,
gentil hombre, de un cordel,
yo os haré servicio dél.
2055
Aquí le tenéis; llegad.

DON DIEGO
Tened piedad, caballero,
de una extraña tiranía.

DOMINGO
No repare en cortesía:
desáteme a mí primero.

LISARDA
2060
Aquesta ocasión se opone
a mi buena pretensión.

(Pónese la mascarilla.)

DOMINGO
También es éste ladrón,
que la máscara se pone.

LISARDA
Al fin ha venido a ver
2065
su castigo entre mis brazos.
¿Si es don Diego? Si son lazos
para que torne a caer,
ya vuelvo a la escuridad;
no me quiero arrepentir.
2070
Vela he sido que, al morir,
muestra mayor claridad.
Don Diego es. ¡Ingrato, muera!
Navegante soy que a nado
salí del mar del pecado
2075
y me anegué a la ribera.
¡Muere, traidor!

(Apunta a DON DIEGO, y no dispara.)

DOMINGO
¡Santo Dios,
socorred en tanto mal!
No dio lumbre el pedernal.
Sancte Petre, ora por nos.
2080
Pues que no hay santo lacayo
que me libre deste fuego,
válgame un santo gallego:
¡Socorredme vos, San Payo!

DON DIEGO
Piedras me están perdonando,
2085
y tú, en matarme, ¿qué medras?

LISARDA
Si te perdonan las piedras,
piedra soy y, así, me ablando.
Perdón te pido, y confío
que así a Dios obligaré
2090
de modo que le podré
pedir perdón por el mío.
Enemigos importunos
tuvo Dios y perdonó,
y, en esto, ser Dios mostró
2095
más que en milagros y ayunos.
Y, pues que mi pecho sabe,
en la ley de Dios glorioso,
hacer lo dificultoso,
mejor hará lo süave.

(Desátalos.)

DON DIEGO
¿Quién eres?

LISARDA
2100
Decir pudieras
el que más has perseguido.

DON DIEGO
A ser quien más he ofendido,
que eras Lisarda dijeras;
pero yo no te he ofendido,
2105
que no te he visto jamás.

LISARDA
Toma, que desnudo estás;
busca a quien comprar vestido.
Toma.

(Dale una sortija.)

DON DIEGO
Por favor del cielo
tomo la vida y las prendas.
¿Qué me mandas?

LISARDA
2110
Que no ofendas
cosas jamás de Marcelo.

DON DIEGO
Soy tu esclavo hasta la muerte;
cumpliré tu honrado gusto.

DOMINGO
¿Por ventura soy el justo
2115
sobre quien cayó la suerte?
¿He de morir?

DON DIEGO
No.

DOMINGO
Sospecho
que al árbol estoy pegado.

DON DIEGO
Confuso voy y admirado
de quien tanto bien me ha hecho.

(Éntranse y queda LISARDA.)

LISARDA
2120
Ya, Dios santo, me dispongo,
por serviros, a morir,
aunque lo quiera impedir
el infierno a quien me opongo.

(Sale LÍSIDA, pastora, destocada.)

LÍSIDA
Una desdichada ampara
2125
que de la muerte se ha huido,
y su honra ha detenido
tan a costa de su cara.
Sin aliento y fuerzas hablo.
Un esclavo me prendió,
2130
que, en los hechos, pareció
que era esclavo del diablo.
Forzarme quiso y vencer
mis pensamientos honrados,
pero, a gritos y bocados,
2135
me he sabido defender.
Con Dios no llevo deshonra,
mas lloro, y el alma siente
que, en mi lugar, con la gente
en duda tengo la honra.
2140
Pobre soy y habrá quien note,
pues tan desdichada he sido,
que el honor llevo perdido,
sin hacienda, cara y dote.

LISARDA
Dignos tus intentos son
2145
de alabanza. Digo que eres
confusión de las mujeres
y mi propia confusión.
Tanta invidia te he tenido
que me trocara por ti.
2150
En tu peligro me vi;
faltó el valor, fue vencido.
Pero, llevando esta pena,
puede ser mi dicha harta,
que, si aquesta ha sido Marta,
2155
yo puedo ser Magdalena.
Lágrimas al cielo ofreces,
y el cielo dote te dio,
que no es bien que goce yo
lo que sola tú mereces.
2160
Unas joyas te daré
que, en una caja pequeña,
en guarda di a aquesta peña.

LÍSIDA
Gran limosna, grande fe.

(Saca de una peña el cofre de las joyas.)

LISARDA
Era esta caja que enseño
2165
de una honrada desposada,
mas dejó de ser honrada
y ha menester otro dueño.
Toma, y ves allí el camino.
Ya vas segura al lugar.

LÍSIDA
2170
Los pies os quiero besar
por hecho tan peregrino.

(Vase LÍSIDA, y sale ARSINDO, labrador.)

ARSINDO
¿No respetáis a la edad
ni a la pobreza, ladrones?

LISARDA
Dios me da estas tentaciones
2175
para moverme a piedad.
¿Qué tenéis, buen hombre?

ARSINDO
Vengo
de Coimbra, de la feria;
y ya lloro la miseria
de unos hijuelos que tengo.
2180
Vendí un poquillo ganado
en treinta escudos, y aquí
un esclavo salió a mí
y sin ellos me ha dejado.

LISARDA
¿Cuántos son los hijos?

ARSINDO
Dos.

LISARDA
2185
Esta limosna he de hacer:
Yo misma me he de vender,
en treinta escudos, por Dios.
Nada me queda que dar,
pero tu esclavo he de ser,
2190
y me has de herrar y vender
al señor deste lugar.
Perdime no obedeciendo,
y he de ganarme obediente.

ARSINDO
¿Quién habrá, señor, que intente
2195
hacer lo que estás diciendo?

LISARDA
Importa a mi salvación.

ARSINDO
Si al alma importa, obedezco.

LISARDA
Señor, desde aquí os ofrezco
un esclavo corazón.


Acto III

Entran LEONOR y BEATRIZ.

LEONOR
2200
Yo te confieso que me vi a peligro
de amar al forastero.

BEATRIZ
¿Ese es peligro?

LEONOR
Y con razón, pues es el amor bueno
semejante al de Dios, y el de los hombres
es amor que se tiene a las criaturas,
2205
que al fin resultan de celos y cuidados,
deshonras, inquietud y breves gustos.

BEATRIZ
Ya sale mi señor.

(Entra MARCELO.)

MARCELO
Hija y consuelo
en los trágicos casos desta vida,
ya te he dicho otra vez, aunque inclinada
2210
a ser monja, que importa que te cases,
y más faltando hoy de aqueste siglo
tu inobediente y desastrada hermana.
A don Sancho esperamos cada día
con quien traté por cartas desposarla.
2215
Tú habrás de sucederla en el marido,
pues le sucedes en la noble casa.
Don Sancho es caballero, rico y noble,
y dicen que es discreto y de buen talle.

LEONOR
Siempre te obedecí. Lo mismo digo,
2220
y pienso que don Sancho vendrá presto.

MARCELO
¿Quién lo dijo?

LEONOR
Sospecha es esta mía.

BEATRIZ
Ya viene la villana compañía.

(Suenan cajas, sale el alarde de los labradores. Sacan presos a DON DIEGO y DOMINGO.)

DON SANCHO
Ya que a la sierra por ladrones fuimos
y en ella no prendimos los ladrones,
2225
porque el miedo los hizo fugitivos,
aquí traigo, señor, al homicida
de la bella Lisarda, cuyo caso
en el camino supe; haz dél justicia
o remítelo al Rey. Tu injuria venga,
2230
aunque don Diego se ha fingido loco,
que es a veces su fin tenerse en poco.

MARCELO
Como el ave torna al nido,
el mozo al primer amor
y el agua al mar desabrido,
2235
así vuelve el ofensor
a manos del ofendido.
Delante los homicidas
vierten sangre las heridas,
y esto me sucede a mí
2240
si estoy delante de ti,
que me has quitado dos vidas.
Mis hijos son otro yo,
y así agora que me viste
la sangre me reventó,
2245
porque el homicida fuiste
que dos veces me mató.
Dame, falso, mi hija agora.

LEONOR
Ingrato, dame a mi hermana.

BEATRIZ
Traidor, dame a mi señora.

DON DIEGO
2250
Deme, tu mano tirana,
mujer que mi alma adora.
Dime, ¿qué Herodes judío,
qué Virginio, qué Darío,
qué Mandio y Bruto romano,
2255
cuáles con su propria mano
hicieran tal desvarío?
Tú eres tu proprio enemigo,
tú proprio le diste muerte
por no casarla conmigo,
2260
porque el cielo quiso hacerte
ministro de tu castigo.

MARCELO
Loco se nos finge ya.
Así librarse no intente;
pero es verdad, claro está,
2265
porque es loco el delincuente
que a las prisiones se va.
Pues dio fortuna esta rueda,
para que yo vengar pueda
mis hijos, tu fin es cierto,
2270
no por vengar los que has muerto,
mas por guardar la que queda.
Que tu condición tirana,
por mi mal, he penetrado;
así volverás mañana,
2275
y, si ahora vas perdonado,
matarás la otra hermana.

DON DIEGO
Antes, cruel, es más cierto
que, si un noble la desea,
tú, por quebrar el concierto,
2280
la matarás en tu aldea
como a mi Lisarda has muerto.
Viendo tu sangre vertida,
no imitó tu alma perdida
al pelícano que el pecho
2285
sangra y le deja deshecho
por dar a sus hijos vida.
Tú, fiera que el cielo dome,
Atropos del tierno estambre,
deja que venganza tome;
2290
eres búho que, con hambre,
sus mismos hijos se come.

LEONOR
¡En qué locura que ha dado!

MARCELO
¿Veis cómo ha disimulado?
No te librarán embustes.

DOMINGO
2295
Aunque por mí te disgustes,
tú proprio me lo has contado:
tú la mataste.

MARCELO
¡Otro loco!
Enciérrense en esa torre,
mientras la justicia invoco
del Rey.

DOMINGO
2300
Si Dios no socorre,
vivirá Domingo poco.
¿Quién me metió a mí en hablar?

LEONOR
¿Cómo lo puedes negar
con tus locuras prolijas,
2305
si traes puestas las sortijas
de mi hermana?

MARCELO
Eso es triunfar
de su vida y sus despojos.
¡Ah, pensamientos villanos!
Pues, por darme más enojos,
2310
con anillos de las manos,
me quieres sacar los ojos.
Ya confirmo su maldad.
Ponelde en una cadena,
que pienso que es caridad
2315
quitar una vida ajena
de virtud.

DON DIEGO
Llegad, llegad,
que, como perro rabioso,
os desharé entre los dientes.

DON SANCHO
Loco se finge furioso.

MARCELO
2320
Son embustes, no accidentes.

DOMINGO
Tú eres perro, yo soy oso;
defendámonos, señor.

MARCELO
Si es cobarde el que es traidor,
sabrás defenderte tarde,
2325
que eres traidor y cobarde.

DOMINGO
¿Tal oigo?

DON SANCHO
Es justo rigor.
Asilde bien.

DON DIEGO
¡Ah, villanos!
¿Sabéis que soy quien merezco
respeto de vuestras manos?

MARCELO
Llevaldos.

DOMINGO
2330
Cuervo parezco
combatido de milanos.
¡Mal haya tu necio amor!

DON DIEGO
Dame a mi esposa, tirano.

MARCELO
Dame a mi hija, traidor.

(Métenlos dentro.)

DON SANCHO
2335
Dame a besarte la mano
por reverencia y favor.

LEONOR
Yo la diera, mas no quiero
que la mano y voluntad
partas con el forastero.

DON SANCHO
2340
De un favor di la mitad,
y tú se lo diste entero.

LEONOR
Habla a mi padre, porque
sepa quién eres.

DON SANCHO
No quiero
hasta examinar tu fe.

LEONOR
¿Qué temes?

DON SANCHO
2345
Al forastero.

LEONOR
Tú te enojas, y él se fue.

(Vanse. Queda LEONOR y MARCELO. Sale ARSINDO, labrador, con LISARDA, herrado el rostro, en hábito de esclavo, y escrito en la cara «Esclavo de Dios».)

ARSINDO
Tu crueldad ha sido rara.

LISARDA
No quiero ser conocido.
Estando así se repara
2350
un yerro que he cometido
con los hierros de mi cara.
Una vida errada y loca
he vivido en edad poca,
y tendré salud segura
2355
si, al modo de calentura,
me sale el yerro a la boca.

ARSINDO
No es posible conocerte,
que tan crüel has estado
y te has errado de suerte
2360
que el rostro has desfigurado
como suele hacer la muerte.

LISARDA
Llega, pues.

ARSINDO
Tendré obediencia.

LISARDA
No me deis a conocer,
mi Dios, y haré penitencia.

ARSINDO
2365
En efeto, vengo a ser
el Judas de tu inocencia.
Mi señor, tan pobre vengo,
de pleitear la hacienda
de unos hijos que mantengo,
2370
que me es forzoso que venda
este esclavillo que tengo.
Yo os le venderé barato
y os holgaréis del contrato,
que, aunque el hierro es excesivo,
2375
ni es ladrón ni es fugitivo,
que es humilde y de buen trato.

LEONOR
El rostro tiene labrado
de hierros. Por vida mía,
que el alma me ha lastimado.

MARCELO
2380
Algunas cosas haría
que son dignas deste estado.

ARSINDO
No está así porque fue malo,
mas porque malo no sea;
que a un hombre de bien le igualo.

LEONOR
2385
Cómpralo, porque se vea
sin esta cadena.

MARCELO
Dalo
con fianzas, que es mejor.

ARSINDO
Deso me excusa el valor.

MARCELO
Pues, ¿en cuánto le darás?

ARSINDO
2390
En treinta escudos no más.

MARCELO
¿Qué es tu nombre?

LISARDA
Pecador.

MARCELO
Estimado en poco estás.
Poco, pecador, valdrás.

LISARDA
Si este precio valió un justo,
2395
siendo quien era, es injusto
que un pecador valga más.

MARCELO
El esclavillo es discreto.

LEONOR
¿Por qué te han herrado? Di.

LISARDA
Por los yerros que cometo.

LEONOR
2400
Luego, ¿malo has sido?

LISARDA
Sí.

LEONOR
¿Y ya?

LISARDA
No serlo prometo.

LEONOR
¿Qué seguridad tendrás?

LISARDA
El mejorarme de dueño.

LEONOR
¿Huiste?

LISARDA
Una vez no más.

LEONOR
¿Fuiste ladrón?

LISARDA
2405
No pequeño.

LEONOR
¿Has de serlo ya?

LISARDA
Jamás.

LEONOR
Humilde es, que su delito
nos confiesa a ambos a dos.

MARCELO
¿Qué tiene en la cara escrito?

LEONOR
2410
Levanta: «Esclavo de Dios».

MARCELO
Dueño tienes infinito.
Con temor te compraré
si eres de Dios.

LISARDA
Lo seré
si me compras.

MARCELO
Luego, ¿has sido
de otro?

LISARDA
2415
Quien libre ha vivido
esclavo de Dios no fue.

LEONOR
¿Qué sabrás hacer?

LISARDA
Sufrir,
obedecer y callar.

MARCELO
Tres partes son del vivir.

BEATRIZ
¿Sabrás traer agua?

LISARDA
2420
A faltar,
la haré a mis ojos salir.

MARCELO
Mío el esclavillo es.
¿Qué haces?

LISARDA
Besar tus pies.

MARCELO
Levanta.

LISARDA
Pasa por cima.

LEONOR
Grande humildad.

BEATRIZ
2425
Me lastima.

LEONOR
Pecador, veme después.

(Vanse. Sale DON GIL, y los dos ESCLAVOS.)

DON GIL
En los márgenes de flores
destos arroyuelos claros,
que echan grillos de cristal
2430
a los pies de robles altos,
me parece que esperemos,
que el sol sus ardientes rayos
templa bordando las nubes
de arreboles nacarados.

ESCLAVO 1.º
¿Vienes cansado?

DON GIL
2435
Me cansan
las acciones del pecado,
no el gusto de cometerle,
que en esto siento descanso.
Tres labradores he muerto,
2440
dos mujeres he forzado,
salteé diez pasajeros,
y he aprendido dos encantos.
Soy discípulo, en efeto,
de buen maestro, y esclavo
2445
de buen señor que a la vida
me enseña caminos anchos.

ESCLAVO 2.º
Gente pasa.

DON GIL
Aunque el hurtar
no es agora necesario,
tiene fuerza la costumbre
2450
nacida de tantos actos.

(Sale el PRÍNCIPE y DON RODRIGO.)

PRÍNCIPE
En esas verdes alfombras,
que suelen servir de estrados
a los rústicos pastores,
pueden pacer los caballos,
2455
mientras, con curso ligero,
camina el sol al ocaso
haciendo grandes las sombras.

DON GIL
Mayor es vuestro cuidado.
¿Qué gente?

PRÍNCIPE
De paz.

DON GIL
¿De adónde
2460
venís los dos caminando?

PRÍNCIPE
¿Qué os importa?

DON GIL
Soy amigo
de saber, y lo soy tanto
que, siendo, ignorante, libre,
quise saber siendo esclavo.

PRÍNCIPE
2465
Pues de aquesta mi jornada
brevemente os diré el caso.
En la ciudad de Coimbra
vive un canónigo santo,
que es un vaso de elección
2470
como otro divino Pablo;
don Gil Núñez de Atoguía
se llama, y, aficionado
a la grande relación
de su vida y sus milagros,
2475
quise venir de Lisboa
sólo con este criado
a visitarle; y en esto
fui devoto y desdichado,
porque, llegando a Coimbra,
2480
en lágrimas desatados,
hallé los ojos del vulgo
porque era común el llanto.
Y es la causa que don Gil
hoy ha sido arrebatado,
2485
como fue el Profeta Elías
en otro encendido carro,
o a estrechar su penitencia
del mundo se ha retirado,
que, en efeto, no parece;
2490
suceso adverso y extraño.
Desconsolado me vuelvo
a Lisboa, donde aguardo
saber dél para cumplir
esta devoción que traigo.

DON GIL
2495
Si a don Gil hallar pretendes,
le hallarás hecho ermitaño
de una vida extraordinaria
entre estos altos peñascos.

PRÍNCIPE
Deja que, por esa nueva,
2500
baje a besarte las manos.
Dime adónde, que, en albricias,
esta cadena te mando.

DON GIL
¿Es ajena?

PRÍNCIPE
¿Cómo? Es mía.

DON GIL
Derechos son deste paso.
2505
No te espante, y oye atento
los milagros deste santo:
huye del favor del cielo
perdiendo el bautismo sacro;
roba a todos los que pasan
2510
y mata a muchos robados;
mujeres fuerza y desea
juntamente.

PRÍNCIPE
¡Calla, falso,
no ofendas su santidad!

DON GIL
Pues con él estás hablando.
2515
No te engañes, que, en el mundo,
es de fe que ha de haber santos,
pero sólo Dios penetra
los corazones humanos.
Muchos derribó fortuna:
2520
Pompeyo, César y Mario,
Claudio, Marcelo, Tarquino,
Mitrídates, Belisario.
Otros levantó la misma:
Ciro, Artajerjes, Viriato,
2525
Darío, Sila, Tamorlán,
Primislao y Cincinato.
Unos bajan y otros suben
de estados humildes y altos.
Lo mismo en los santos pasa
2530
si no están santificados.
Unos tienen al principio
gran virtud, mas un pecado
los derriba; otros son justos
que al principio fueron malos.
2535
En Salomón y en Orígenes
tenemos ejemplos raros:
ambos sabios, y ambos justos,
y a la fin idolatraron.
De los otros son ejemplo
2540
Magdalena, Dimas, Pablo
y otros muchos. No te espantes
de verme a mí derribado.
Muchos, milagros hicieron,
que después se condenaron,
2545
y otros grandes pecadores
hicieron después milagros.
Hasta morir no hay seguro
en aqueste mundo estando,
porque sólo Dios conoce
2550
los que están predestinados.
Un pecado llama a muchos
porque es cobarde, y, en dando
puerta al uno, está por tierra
el edificio más alto.
2555
Perdí la gracia de Dios,
Él me soltó de su mano,
y al fin en aqueste monte
prendo, robo, fuerzo y mato.
De santo no quiero nombre.
2560
Publica este desengaño,
y porque lo jures, deja
la cadena y los caballos.

PRÍNCIPE
¿Es posible? ¿Este es don Gil?

DON RODRIGO
Señal da.

PRÍNCIPE
¡Qué extraño caso!
Mira, don Gil...

DON GIL
2565
No predique.

PRÍNCIPE
Confuso estoy y turbado

DON GIL
Deje la cadena o muera,
y váyanse paseando,
que los caballos me importan.

PRÍNCIPE
¿Que es posible?

DON GIL
¡Calla!

PRÍNCIPE
2570
Callo.
Don Rodrigo, ¿es este sueño?

DON RODRIGO
Es prodigio extraordinario.

(Vase el PRÍNCIPE con DON RODRIGO.)

DON GIL
Dices bien, que es prodigioso
un pecador obstinado.
2575
Llevad los caballos luego
entre estas peñas y, en tanto,
divertiré una tristeza
en las flores destos prados.

(Vanse los ESCLAVOS. Sale ANGELIO, que es el demonio.)

ANGELIO
No tengas melancolía.
2580
¿Por qué con lágrimas bañas
el rostro? ¿No soy tu dueño?
¿Qué te aflige? ¿Qué te falta?
Buen amo soy: de dos mundos
soy señor, y Dios me llama
2585
grande Príncipe en su Iglesia,
que así mi poder le iguala.
Desde la región del fuego
hasta la esfera del agua,
el corazón de la tierra
2590
mi mano pródiga abraza.
Yo penetro con la vista
las avarientas entrañas
de la tierra, de tesoros
y de hombres muertos, preñadas.
2595
Si acaso estas soledades
melancolizan y cansan,
y te pide el apetito
comunicar gentes varias,
no te arrepientas, no lloren
2600
los ojos que me idolatran,
y te llevaré a que mores
en ciudad extraordinaria.
Pintarla quiero: el pincel
es mi lengua, mis palabras
2605
serán las varias colores,
y tus orejas la tabla.
Pudiera, don Gil, pintarte
la ciudad que fue mi patria
de quien salí desterrado
2610
por siglos y edades largas.
No te ofrezco esta ciudad,
que para mí está muy alta;
ésta te ofrezco que tengo
cual si fuera imaginada.
2615
La grandeza de París,
de Zaragoza las casas
y las calles de Florencia
con igualdad limpias y anchas;
cielo y suelo de Madrid,
2620
vega y huertas de Granada;
rica lonja de Sevilla,
de Játiva fuentes claras;
los jardines de Valencia,
escuelas de Salamanca,
2625
y de Nápoles las vistas
que alegran el gusto y alma;
de Lisboa el ancho río
que, cuando el tributo paga
al mar, parece que llega
2630
no tributo, mas batalla.
De Valladolid la rica
las salidas, porque agradan
diversamente a los ojos
prados, campos, monte y agua.
2635
El gobierno de Venecia,
de Moscovia las murallas;
sólo faltarán los templos
que hay en la Corte Romana.
Aquí, al modo de Castilla,
2640
toros trayrán de Jarama,
y, en caballos andaluces
verás mil juegos de cañas.
Los banquetes y saraos
serán al uso de Italia;
2645
los torneos al de Flandes;
los juegos al de Alemania;
escaramuzas al uso
de la nación africana;
músicas de Portugal,
2650
gallardas justas de Francia.
Luchas, carreras al modo
de la griega edad pasada,
y, en los públicos teatros,
verás comedias de España.
2655
Tendrán las damas que trates
la habla de sevillanas,
los rostros de granadinas,
ingenios de toledanas,
los talles de aragonesas,
2660
los vestidos y las galas
serán al uso moderno
de la Corte castellana.
El pan te dará Sevilla;
las ásperas Alpujarras
2665
la caza, y fruta escogida
y los vinos Ribadavia.
El tocino Extremadura;
pescado, Laredo y Adra,
y, si extranjero le quieres,
2670
vino te dará Calabria;
peces, Licia; fruta, Lecia;
pan, Boecia; carne, Arcadia;
sabrosas aves, Fenicia;
bella miel, la Transilvania.
2675
No te faltarán riquezas:
oro te dará Dalmacia;
brocado y telas, Epiro,
y Tiro, púrpura y grana.
A medida del deseo
2680
poder tengo y mano franca:
no te pese de servirme
ni te dé cuidado el alma.

DON GIL
No quiero, dueño y maestro
cuya ciencia al mundo espanta,
2685
repúblicas de Catón
en la idea fabricadas;
no quiero, no, las riquezas
de que el mundo ofrece parias
a soberbias majestades
2690
de la gente idolatradas.
Que entre relevados pinos,
que son rústicas guirnaldas
de las ásperas cabezas
destas soberbias montañas,
2695
aprendo ciencias gustosas
y, a costa de los que pasan,
gozo diversos regalos
con la vida alegre y ancha.
Doncellas fuerzo, hombres mato,
2700
niego a Dios, huyo su gracia,
y, si el deleite me anima,
infiernos no me acobardan.
Sólo quiero que me cumplas
una liberal palabra,
2705
condición de la escritura
en tu favor otorgada.
Amo a Leonor; sufro y peno
viviendo con esperanzas
que me convierten las horas
2710
en siglos y edades largas.

ANGELIO
Como obligado me tienes,
prevenido en eso estaba,
y, a pesar de su virtud,
traigo a Leonor conquistada.
2715
De su casa la he traído.
El monte pisan sus plantas
con quien están compitiendo
limpia nieve y fina grana.
Vuelve los ojos y mira
2720
el raro Fénix de Arabia
y el encendido planeta
que alumbra en la esfera cuarta.
Reverencia su hermosura.
Esta imagen idolatra,
2725
a cuyas aras, es justo
que sacrifiques el alma.
(Sale LEONOR.)
Llega, habla, goza, gusta.
¿Qué tiemblas? ¿Qué te desmayas?
Tuya es Leonor, no te admires:
2730
goza, gusta, llega y habla.

DON GIL
Hermoso dueño del mundo,
que tienes tiranizadas
las almas con tu hermosura,
que ya da vida, ya mata,
2735
en hora dichosa vengas,
huésped de nuestras montañas,
prisión de los albedríos
de cuantos miran tu cara.
Parece que triste vienes
2740
a ser destos montes alba,
mensajera de ti misma,
que eres el sol que se aguarda.
Muda estás, Leonor, responde:
si mis regalos te agradan,
2745
con ánimo generoso
te mostraré manos francas.
Ven conmigo a aquesta cueva:
será, con tu gloria, honrada.
Dame la mano. ¿Es posible
2750
que he de gozar desta dama?

(Vanse. Queda ANGELIO.)

ANGELIO
Sale a la plaza el toro de Jarama
como furia cruel de los infiernos.
Tiemblan los hombres porque son no eternos,
cuál huye, cuál en alto se encarama.
2755
Herido el toro, en cólera se inflama.
Mármores rompe como vidrios tiernos.
Hombres de bulto le echan a los cuernos,
y allí quiebra su furia, bufa y brama.
Soberbia fiera soy, nada perdono;
2760
tres partes derribé de las estrellas
para que al coso deste mundo bajen.
Heridas tengo, y, por vengarme dellas,
coger no puedo a Dios, que está en su trono,
y me vengo en el hombre, que es su imagen.

(Sale DON GIL abrazado con una muerte, cubierta con un manto.)

DON GIL
2765
Quiero, divina Leonor,
pues que merezco gozar
destos regalos de amor,
tener luz para juzgar
de tus partes el valor.
2770
No es bien que tanta ventura
se goce en la cueva oscura,
aunque, a ser Águila yo,
viera los rayos que dio
este sol de tu hermosura.
2775
¡Dichoso yo, que he gozado
tal ángel! ¡Jesús! ¿Qué veo?

(Descúbrela, y luego se hunde.)

ANGELIO
¡Cómo es propio del pecado
parecerle al hombre feo
después que está ejecutado!

DON GIL
2780
Sombra infernal, visión fuerte,
¿a quien trae el alma perdida,
le pagan de aquesta suerte?
Gustos al fin desta vida
que todos paran en muerte.
2785
¡Qué bien un sabio ha llamado
la hermosura cosa incierta,
flor del campo, bien prestado,
tumba de huesos cubierta
con un paño de brocado!
2790
¿Yo no gocé de Leonor
que es de hermoso valor?
Pero marchitose luego,
porque es, el pecado, fuego;
y la hermosura, una flor.
2795
Alma perdida, ¿qué sientes?
Dios sólo a sus allegados
da los bienes existentes,
el mundo los da prestados,
pero el demonio, aparentes.
2800
¿No te espanta? ¿No te admira?
¿No te causa confusión?
Contempla estos gustos, mira
que no sólo breves son,
pero que son de mentira.

(Habla desde adentro una VOZ.)

VOZ
2805
¡Hombre, ah, hombre pecador!
Tu vida me da molestia.
¡Muda la vida!

DON GIL
Señor,
¿hombre llamáis a una bestia?
¿Vida llamáis a un error?
2810
Voces en el aire oí;
sin duda es Dios con quien hablo.
Libradme, Señor, de mí;
seré, en buscaros, Pablo
si Pedro, en negaros, fui.

ANGELIO
2815
Don Gil, ¿qué intentos son ésos?

DON GIL
Hasme engañado.

ANGELIO
No hay tal.

DON GIL
Testigos son los sucesos,
pues que di un alma inmortal
por unos pálidos huesos.
2820
Mujer fue la prometida;
la que me diste es fingida,
humo, sombra, nada, muerte.

ANGELIO
¿Y cuándo no es desa suerte
el regalo desta vida?
2825
No tienen más existencia
los gustos que el mundo ha dado.
Sólo está la diferencia
que tú corriste al pecado
el velo de la experiencia.
2830
Verdadero bien jamás
dieron el mundo y abismo;
y ansí engañado no estás,
pues que te di aquello mismo
que doy siempre a los demás.
2835
En la mujer que más siente
belleza y salud constante,
hay seguro solamente
de vida un pequeño instante,
y este instante es el presente.
2840
Siendo, pues, desta manera,
lo mismo podré decir
que fue su gloria ligera
un instante antes que muera
o otro después de morir.
2845
Cautivo estás, la escritura
tengo firme, porque al cabo
verás en la sepultura
de qué señor fuiste esclavo:
mira mi propia figura.

(Vuélvese una tramoya, aparece una figura de demonio, y disparando cohetes y arcabuces, se va ANGELIO.)

DON GIL
2850
Santo Dios, con razón temo
la pena de mi locura,
pues siendo tú, Dios supremo,
extremo de la hermosura,
te dejé por otro extremo.
2855
Libre me vi siendo tuyo,
cautivo soy siendo suyo,
y en la visión que mostró
no sólo he visto que yo
«esclavo soy, pero cúyo».
2860
Ser tu igual ha pretendido,
y hoy, aunque está derribado,
el mismo intento ha tenido,
que es ya mortal su pecado
porque no está arrepentido.
2865
Pero este aspecto mostró
porque, si el alma temió,
diga que es Dios en poder,
y aunque le empiece a temer,
«eso no lo diré yo».
2870
Su potestad negaré,
que sólo de ti la alcanza,
y yo, cuando te dejé,
nunca perdí la esperanza,
aunque he negado la fe.
2875
La caridad me faltó;
teniendo tal dueño yo,
mis obras son maliciosas,
pues hice todas las cosas
«que cuyo soy me mandó».
2880
Si eres, Señor, el ollero
que la Escritura nos dice,
vaso tuyo fui primero,
y, aunque pedazos me hice,
volver a tus manos quiero.
2885
Haz de nuevo un vaso tuyo,
que ya deste dueño huyo,
porque es tan malo y tan feo
que me es fuerza si le veo
«que no diga que soy suyo».
2890
Justamente me recelo
que, estando libre en mí mismo,
a Dios negué con mal celo,
a la Virgen, al baptismo,
fe, Iglesia, santos y cielo.
2895
Intercesor no me queda.
Dios airado me acobarda.
¿Quién hay que ampararme pueda?
Sólo el Ángel de mi guarda
no he negado. Él interceda.
2900
(Pónese de rodillas.)
Ángeles cuya hermosura
no alcanzó humana criatura,
vencer sabéis; rescatadme.
Desta esclavitud sacadme;
borrad aquella escritura.
2905
(Desaparece la visión. Suenan trompetas, aparece una batalla arriba entre un ÁNGEL y el DEMONIO, en sus tramoyas y desaparecen.)
De alegres lágrimas llenos
los ojos el bien me halla;
porque, en los aires serenos,
se dan, por mí, otra batalla
ángeles malos y buenos.
2910
Coro de criaturas bellas,
vencer sabes, que no es sola
esta vez la que atropellas
el dragón que con la cola
derribó tantas estrellas.

(Sale un ÁNGEL, o dos, triunfando al son de la música, con un papel.)

ÁNGEL
2915
Don Gil, vencimos los dos:
tomad la cédula vos.

DON GIL
Con ella mi dicha entablo.
Esclavo fui del diablo,
pero ya lo soy de Dios.
2920
El alma alegre le adora,
porque tanto la ha querido
que, habiendo sido traidora,
dos veces la ha redimido:
una, en la cruz; y otra, agora.
2925
Comerme quiero el papel
que al mismo infierno me iguala.
Éntre en este pecho infiel,
que, si no hay cosa tan mala,
bien estará dentro dél.
2930
Pues la suma omnipotencia
del cielo te ha rescatado,
vive, Gil, con advertencia:
pues asombró tu pecado,
asombre tu penitencia.

(Vase. Sale LISARDA con su cadena, y RISELO dándole empellones.)

RISELO
2935
Baste ya la hipocresía.
Toda la noche rezando,
esclavo; estará buscando
qué hurtar antes del día.
En esta torre le encierro
2940
lo que de la noche queda,
porque huirse no pueda.
Rece y azótese el perro.
Éntrese dentro, que así
yo dormiré con sosiego.
2945
Requerir quiero a don Diego,
aunque seguro está aquí.
Como Marcelo me ha dado
el esclavo y la prisión
a mi cargo, es gran razón
2950
andar con este cuidado.

(Vase RISELO.)

LISARDA
Estos golpes me alegraron.
Dadme trabajos apriesa,
mi Dios, pues sólo me pesa
que a cinco mil no llegaron.
2955
De nadie soy conocida,
como el rostro me he quemado
el mucho sol que me ha dado
en los montes distraída,
o pienso que estos defetos
2960
causa en mi rostro el pecado
que, como el alma ha mudado,
mudó también los efetos.

(Salen DON DIEGO y DOMINGO, con prisiones.)

DON DIEGO
¿Si es de día?

DOMINGO
Si de mí
entender eso procuras,
2965
en estas cuevas oscuras
toda la vida perdí.
En el Limbo estoy, por Dios,
cual sin bautismo y pecado.

DON DIEGO
Yo, en un infierno abrasado.

DOMINGO
2970
Vecinos somos los dos.
(Suena la cadena de LISARDA.)
¡Jesús!, de alguna cadena
fue aquel extraño rüido.

DON DIEGO
¿Qué será?

DOMINGO
El alma habrá sido
de Lisarda, que anda en pena.
2975
Sin duda aquí la mataron
y, como te amaba tanto,
se condenó.

LISARDA
¡Ay!

DON DIEGO
¡Qué espanto
estos suspiros causaron!

DOMINGO
¡Habla paso!, ¡ten sosiego!

LISARDA
2980
¡Ay, desdichada Lisarda,
qué tribunal que te aguarda!
¡Qué mal me hiciste, don Diego!

DOMINGO
¿Has escuchado?

DON DIEGO
Ella es,
y de mí se queja.

LISARDA
¡Ay, triste!
2985
¿Por qué tanto mal me hiciste?
Tú has de pagarlo después.

DON DIEGO
Alto, mi fin es llegado.
Marcelo me ha de matar,
pues dice que he de pagar
2990
el haberla yo adorado.

DOMINGO
Temblando estoy. ¡Oh, quién fuera
escolar conjurador!

LISARDA
Sufre y calla, pecador,
antes que tu cuerpo muera.

DON DIEGO
2995
Domingo, ¿tan malo soy,
tanto peco?

DOMINGO
Sí, has pecado
en haberme a mí enredado
en las penas en que estoy.

DON DIEGO
Éntrate al otro aposento
3000
donde estábamos los dos.

(Suena la cadena de DON DIEGO.)

LISARDA
¡Qué extraño rumor, ay, Dios!
Presagios son de tormento.

DON DIEGO
Hablarla quiero. Lisarda,
mi inocencia me disculpa,
3005
que en tu mal no tuve culpa.

LISARDA
Aquesta voz me acobarda.
¡Jesús! Don Diego parece.
¿Si es don Diego?

DON DIEGO
Tu perdón
espero en esta ocasión.

LISARDA
3010
Esta alma triste le ofrece.

DON DIEGO
Tu padre ha sido crüel
conmigo de aquesta suerte.

LISARDA
Él, sin duda, le dio muerte
por vengarse de mí y dél.

DON DIEGO
3015
Sin culpa estoy, pues podía
llevarte a mi casa yo,
y la ocasión me quitó
don Gil Núñez de Atoguía.

LISARDA
¿Cómo tú me lo llevaste
3020
a dejarme deshonrada?

DON DIEGO
En la noche desdichada
y última que me hablaste,
en la cual, dices, quedaste
engañada y deshonrada,
3025
me predicó de manera,
subiendo yo a tu balcón,
que me trocó la intención.
Fuime al fin. ¡Nunca me fuera!
Mira lo que has menester,
3030
Lisarda, y dame lugar
que me vaya a reposar.

LISARDA
Presto nos podemos ver
en la otra vida.

DON DIEGO
¿No oíste
pronosticarme la muerte?
Triste voy.

DOMINGO
3035
Yo voy de suerte
que hiedo de puro triste.

(Vanse los dos, y queda LISARDA.)

LISARDA
¡Basta!, que estaba inocente
don Diego, y fue desdichado,
pues que la muerte le han dado
3040
por mi culpa solamente.
Si suelen tanto, Señor,
matar dolor y cuidado,
máteme a mí, del pecado,
el cuidado y el dolor.
3045
Hacedme que sienta tanto
el haberos ofendido,
que, en lágrimas derretido,
dé el corazón a mi llanto.
Ciegue de mucho llorar,
3050
muera de mucho dolor.

(Sale RISELO.)

RISELO
Ya es de día, pecador;
alto, al campo a trabajar.

LISARDA
Vamos, compañero amado
-digo a vos, amado hierro-.

RISELO
3055
¡Qué a espacio se mueve el perro!
Vaya, pues; harto ha llorado.
¡Ah, don Diego de Meneses!

(Vase LISARDA. Salen DON DIEGO y DOMINGO.)

DON DIEGO
¿Quién me llama?

RISELO
En este día
morirás.

DON DIEGO
Ya lo sabía
3060
antes que tú lo dijeses.

RISELO
Está prevenido, pues,
que quiere vengar Marcelo
sus dos hijos.

DON DIEGO
Sabe el cielo
que mi culpa de uno es,
3065
y ya estaba perdonado.

DOMINGO
Dios se lo perdone, amén.
Diga, ¿morirá también
un Domingo desdichado?

RISELO
No un domingo, hoy sí, que es jueves,
3070
morirán ambos a dos.

DOMINGO
Malas nuevas te dé Dios
que en pago de aquestas lleves.

(Vanse. Sale el PRÍNCIPE y DON RODRIGO.)

PRÍNCIPE
Enamorado vuelvo a aquesta aldea.
No me aconsejes, don Rodrigo.

DON RODRIGO
¿Quieres
3075
obligarte a casar y dar cuidado
a tu padre y al reino?

PRÍNCIPE
Si es mi prima,
y la fama pregona sus virtudes,
¿qué mucho que con ella me despose?

DON RODRIGO
Sin voluntad del Rey no es acertado.

PRÍNCIPE
3080
Secreto puede estar hasta su tiempo.

DON RODRIGO
Marcelo es este. ¿Piensas descubrirte?

PRÍNCIPE
Puede ser que, de miedo de mi padre,
no se atreva a casarme con su hija,
y así tengo elegido otro camino.
3085
(Sale MARCELO.)
El cielo os guarde, ilustre y generoso
Marcelo; aquesta carta de don Sancho
el Príncipe mirad.

MARCELO
Seáis bienvenido.

PRÍNCIPE
¿Conocistes la firma de su alteza?

MARCELO
Muchas veces la vi.
(Lee la carta.)
Amigo y pariente:
3090
Don Sancho es el que lleva aquesta carta
tratalde como a mí, que su persona
estimo en mucho y dalde vuestra hija
y nunca os pesará del casamiento.
El Príncipe Don Sancho
¿Sois don Sancho
de Portugal, señor?

PRÍNCIPE
3095
Dello estad cierto.
(Aparte.)
-Su Rey de Portugal soy, y Don Sancho-.
Aquí estuve otra vez, y no he venido
a hablaros hasta aquí.

MARCELO
Fue grande agravio,
y eslo también valeros desta carta
3100
del Príncipe, si estaba yo esperando,
por momentos, serviros yo en mi casa,
donde casaros con Leonor espero,
ya que Lisarda, la mayor, es muerta.

PRÍNCIPE
La historia supe ya.

MARCELO
El traidor marido
3105
pretendo castigar, pues soy justicia
en mi tierra, y señor.

PRÍNCIPE
Yo sé que el Príncipe
y el Rey lo aprobarán.

MARCELO
Entrad en casa.
Descansaréis, señor, mientras prevengo
a Leonor.

PRÍNCIPE
Es el ángel que yo adoro.

(Vanse el PRÍNCIPE y DON RODRIGO.)

MARCELO
3110
Bien manifiesta ser ilustre y noble,
y el Príncipe nos honra con su carta.
Hija, Leonor, don Sancho ya ha venido.
(Entran LEONOR y BEATRIZ.)
Vista te tiene ya, porque encubierto
ha estado. Ya me habló y luego pretendo
3115
desposarte. Prevén lo necesario.

LEONOR
Ya supe yo, señor, que era venido.
Verme, sin duda, disfrazado quiso.

MARCELO
Ese es un acto de persona cuerda.
Espera; le traeré porque le veas.

(Vanse. Salen DON SANCHO y FABIO. Queda LEONOR.)

DON SANCHO
3120
Ya vengo, mi Leonor, determinado
a que tu ilustre padre me conozca.

LEONOR
Ya sabe cómo estás en esta aldea
y quiere desposarnos.

DON SANCHO
¡Soy dichoso!

LEONOR
Dime, ¿quién era aquel con quien la banda
partiste?

DON SANCHO
3125
Es un truhán, un embustero
que, fingiendo ser Rey, Príncipe o Duque,
hace burlas.
(Aparte.)
(El Príncipe ha tornado;
celos me abrasan).

LEONOR
¿Cómo respetaste
su persona?

DON SANCHO
De miedo no hiciese
3130
algunas burlas o quién soy dijese.

(Sale el PRÍNCIPE, MARCELO y DON RODRIGO.)

MARCELO
Venga el tirano homicida
de mis hijos, porque muera;
será vigilia su muerte
de una alegre y grande fiesta.
3135
Misericordia y justicia
terné si desta manera
desposo una hija viva
y vengo una hija muerta.
Tú, generoso don Sancho,
3140
que mis noblezas heredas,
llega a conocer tu esposa
si a estimar mi casa llegas.
Habla a don Sancho, Leonor;
éste es el hombre que esperan
3145
mis ojos para el descanso
desta edad cansada y vieja.

PRÍNCIPE
Dadme, señora, las manos.

DON SANCHO
Amor, [l]a muerte me ordenas.

LEONOR
Pues, ¿también como en los campos
3150
te burlas en las aldeas?
Ya he sabido tus engaños,
tus gracias conozco llenas
de mentiras y de enredos.

PRÍNCIPE
¿Qué dices, Leonor discreta?
3155
O estás necia o engañada.

MARCELO
Habla a don Sancho.

DON SANCHO
Él intenta
desposarse con Leonor.
El cielo me dé paciencia.

LEONOR
Señor, don Sancho es aqueste,
3160
que no es don Sancho el que piensas.

DON SANCHO
Don Sancho de Portugal
humilde los pies te besa.

FABIO
Triunfo ha salido de Sanchos,
y todos lo son de veras;
3165
mas del Príncipe no sé
qué fin en esto pretenda.

PRÍNCIPE
Don Sancho de Portugal
como a suegro te respeta.

LEONOR
Mira que éste es un truhán
3170
que hacernos burlas desea.

DON SANCHO
¿Por qué me quieres quitar
la gloria, el ser, la nobleza?
Si es burla, basta, señor;
si es amor, tu amor refrena.
3175
Ya sabes que te conozco
y, si te casas con ella,
no te casas con tu igual;
a mí, que lo soy, la deja.
Mira, señor, que a adorarla
3180
me han forzado las estrellas.

LEONOR
Si es truhan, ¿cómo le habla
con tan grande reverencia?

MARCELO
Confuso estoy; ¿qué es aquesto?

PRÍNCIPE
No es posible bien la quieras
3185
si quieres quitarla a un reino.
Yo la adoro, ten paciencia.

(Entra RISELO.)

RISELO
A darte unas nuevas tristes,
Señor, a la posta llegan
El Rey, tu padre, murió
3190
y todo el reino te espera,
que ya tu ausencia ha sabido
y a buscarte agora entran
para llevarte, señor.

PRÍNCIPE
Llevarles pienso una reina.
3195
Marcelo, dame los brazos,
si no es que acaso los niegas
porque encubrí mi persona.
Tu Rey soy; ¿qué dudas? Llega.

DON SANCHO
Yo soy, señor, el primero
3200
que ha de darte la obediencia.
Perdona, que amor y celos
hicieron errar mi lengua.

MARCELO
Mi Príncipe y mi señor,
no te espantes que no crea
mi ventura.

PRÍNCIPE
3205
Vuestro yerno
pienso ser.

MARCELO
Gran dicha es esta.
Honrar quieres esta casa.
Sea muy enhorabuena.
Hija obediente y dichosa,
3210
dale la mano a su alteza.

LEONOR
Si una hija desdichada
te dio el cielo, es bien que tengas
otra dichosa.

(Dale la mano LEONOR al PRÍNCIPE.)

MARCELO
En ti he visto
mi bendición manifiesta.

RISELO
Aquí está don Diego.

PRÍNCIPE
3215
Es justo
que pague tantas ofensas;
que, a no ser propias y graves,
perdonárselas pudiera.

(Entra DON GIL con un saco de penitencia, una soga a la garganta, y DON DIEGO y DOMINGO.)

DON GIL
Príncipe de Portugal,
3220
que dichoso reino heredas
por muerte del Rey Alfonso,
tu padre, que en gloria sea;
Marcelo noble, y Leonor,
que virtudes te hacen reina,
3225
dalde esta muerte a don Gil;
no es bien que don Diego muera.
A vuestra casa y al cielo
ofendí como una bestia
sin razón, que deste nombre
3230
es digno el hombre que peca.
El más grave pecador
que ha conocido la tierra
he sido, pero confío
en Dios y en mi penitencia.
3235
Esclavo fui del demonio,
a quien serví en esas sierras
haciendo torpes delitos,
forzando muchas doncellas.
Soberbio fui, soy humilde,
3240
y, con esta diferencia,
soy tan pequeño que el cielo
sus secretos me revela.
Lisarda fue inobediente,
mas ya es tanta su obediencia
3245
que es esclava de su padre
y Dios la tiene encubierta.
Su dolor ha sido tanto
que hoy de dolor quedó muerta
llorando la grave culpa
3250
de quien merezco la pena.
La causa fui de su daño,
no es don Diego como piensan;
que, como digo, ha vivido
entre estos montes y peñas.
3255
Perdonada está de Dios;
su dolor la tiene absuelta;
María, la pecadora,
la llamad; tal nombre tenga.
Elevado está su cuerpo
3260
en las murtas desa güerta.
De la penitencia santa,
el alma a los cielos vuela.
Y, avergonzada, la mía
públicamente confiesa
3265
sus culpas, que Dios me manda
me acuse en público dellas.
Y ya, de Domingo santo,
blanca saya y capa negra
me está esperando, que quiero
3270
que asombre mi penitencia.
A voces diré mis culpas
y, en la religión primera
de España, quiero que el mundo
trocada mi vida vea.
(Vase.)

PRÍNCIPE
3275
¡Don Gil, escucha, detente!
¡Aguarda, don Gil, espera!
¡Caso extraño!

LEONOR
Estoy confusa.

MARCELO
¿Si está mi Lisarda muerta?
(Descúbrese LISARDA con música, muerta, de rodillas, con un Cristo y una calavera, en un jardín.)
Verdad dijo, ¡santos cielos!
3280
Más hermosa y más perfeta
está que en vida.

LEONOR
Y no tiene
los clavos y las cadenas.

MARCELO
Mi maldición te alcanzó;
mas, si Dios en sí te trueca,
3285
maldición dichosa ha sido.
Viva don Diego, y no muera.

DOMINGO
Hoy hago cuenta que nazco
con todas mis barbas negras.

DON DIEGO
Merecen estos sucesos
3290
una admiración eterna.

PRÍNCIPE
Dese a Lisarda sepulcro,
y vaya la nueva reina
a su Corte, dando fin
a esta historia verdadera.

(Cubren a LISARDA, o llévanla en hombros.)