Rey de Artieda, Micer Andrés

Los amantes



Edición a cargo de:
Teresa Ferrer Valls
Procedencia:
DICAT - TC/12

Edición realizada a partir de Los amantes. Tragedia compuesta por micer Andrés Rey de Artieda, Valencia, viuda de Pedro de Huete, 1581. Ejemplar manejado: BNE, signatura R-8707. Se han tenido en cuenta las siguientes ediciones modernas de la obra: la edición de Francisco Carreres y Vallo (Valencia, [M. Pau], 1908); la edición de Eduardo Juliá Martínez (en Poetas dramáticos valencianos. I, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1929, pp. 1-24); la edición de Carmen Iranzo, (Madrid, Taurus, 1971); y la edición de Teresa Ferrer Valls (en Teatro clásico en Valencia, I. Andrés Rey de Artieda, Cristóbal de Virués, Ricardo de Turia, I, Madrid, Turner-Biblioteca Castro, 1997, pp. 5-66).]

Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2014

[Dedicatoria]

Al ilustre señor don Tomás de Vilanova

ErrorMetrica
Escauro edificó el primer teatro,
y con el de Marcelo y de Pompeyo
y Balbo, los primeros fueron cuatro.
El mejor de ellos fue cabe Tarpeyo,
5
do a ver los juegos scénicos venía
el senador ecuestre y el plebeyo.
La scena, como verse puede hoy día,
servía de aparejo y vestuario,
do las gradas y asiento fenecía.
10
Con zuecos, pues, y un hábito ordinario
se recitaba al pueblo una comedia
en una fiesta o caso funerario.
Y una bota, no entera, sino media,
calzaba, y lo demás pomposo y rico,
15
el que representaba la tragedia;
la cual ni sufre estado humilde o chico,
ni habla jamás de cosa que no sea
verdad, o no lo llegue a ser tantico.
Y así ni en la tragedia de Medea,
20
ni en las demás, guardándose el decoro,
añadir o quitar fue cosa fea.
Había entre los autos coro y coro,
el cual, hablando al pueblo, despertaba
el sentimiento, lágrimas y lloro.
25
Pero como l[o] antiguo al fin se acaba,
diez tablas, dos tapices y una alhombra
hinchen aquella fábrica tan brava.
Ya de los coros ni hay rastro, ni sombra,
aunque impresos los vi, no ha muchos meses,
30
en dos Nises, que así el autor las nombra.
Mas como lo que montan, señor, peses,
volvernos a los coros es volvernos
los graves y antiquísimos arneses.
Ya no queremos tanta hebilla y pernos;
35
bastan los que nos sirven a la justa,
más bien garbados, llanos y modernos.
Digo que España está en su edad robusta,
y como en lengua y armas valga y pueda,
me parece gustar de lo que gusta.
40
Visto, pues, que un estado sube y rueda,
o si por el contrario baja, sube,
y que en un punto firme apenas queda;
por ello, y porque mil ejemplos tuve,
siguiendo el uso y plática española,
45
de mi tragedia hacer dos partes hube.
Pero porque cualquiera de ellas sola
cansar pudiera, la razón y el uso
(digo español) en otras dos partiola.
Con esto, si me emprenden, pues, me escuso.
50
En lo demás, si algún descuido o falta,
ruin lenguaje, término confuso,
si la materia dicen que no es alta
-pues para hablar de príncipes y reyes
el nombre y reino a Los Amantes falta-
55
miren los que ordenaron esas leyes
que sacar al teatro un Minotauro
fue mandarnos tratar con semibueyes.
Aquí no hay hidra, furia, ni centauro,
solo hay un caballero y una dama,
60
que pretenden ganar a Laura el lauro.
Allí si el amor triunfa de quien ama,
y después Laura de él, de ella la muerte,
y de la muerte al fin triunfa la fama.
Es la fuerza de amor encarecerte,
65
y fuerzas que a cualquiera de estos hace,
pues por vencerle mueren de una suerte;
y mostrar lo que importa y satisface
a la fama triunfar hoy de la Parca,
que este ñudo castísimo deshace.
70
Pasando por Los Triunfos de Petrarca,
con estos dos hidalgos de quien trato,
hidalgos antes de Íñigo y Abarca,
hasta el cielo tercero me arrebato,
cuando amor los emprende y acomete.
75
Pero, visto su término y recato,
vuelvo al cielo más bajo de los siete,
do la que lleva el arco, aljaba y cinto,
el triunfo a manos llenas les promete.
Voyme de allí a Saturno, donde pinto
80
el triunfo de la muerte y, en pintallo,
bajo otra vez hacia el planeta quinto.
Veo la fama estar allí a caballo,
a quien rendir procura el primer cielo,
do el año, meses, días y horas hallo.
85
Pues de allí, cuando al cielo empíreo vuelo,
do suele Dios lo bueno eternizarlo,
lo que siente mi espíritu, ¿direlo?
A ti en efeto quiero dedicarlo,
Barón, que del marqués de Trans deciendes,
90
tan favorido de Pipino y Carlo.
Por tanto, si de sátiros y duendes
silvestres y domésticos me escapo,
crean que con el sapo me defiendes.
¿Hubo corneta, estandarillo o trapo,
95
al principio que Francia y Austria pudo,
que por un lirio no pintase un sapo?
Por empresa lo llevas, no lo dudo,
y así lo que de veras me asigura
es ver tantos escudos en tu escudo,
100
y la letra que dice: In uno plura.

Ilustre señor.

Mayor servidor de V. M.

Andrés Rey de Artieda.


INTERLOCUTORES

MARCILLA, caballero
HEREDIA, camarada de Marcilla
PERAFÁN, criado de Marcilla poeta y músico
LAÍN, paje de Marcilla
SIGURA, dama
EUFRASIA, prima de Sigura
MARIDO DE SIGURA
DON JUAN, primo del marido de Sigura servidor de doña Elvira
PAJE DE DON JUAN
CONDE DE FUENTES, servidor de doña Inés
DOÑA ELVIRA
DOÑA INÉS, hermana de doña Elvira
MUÑOZ, servidor de doña Inés
DON GONZALO, servidor de Eufrasia
PADRE DE MARCILLA
GOBERNADOR DE TERUEL
[LA IMAGINACIÓN]
[LA FAMA]

Auto I

Scena I

MARCILLA
HEREDIA
PERAFÁN
LAÍN
CONDE DE FUENTES

[Salen MARCILLLA, HEREDIA, PERAFÁN, LAÍN.]

MARCILLA
Pues que de aquí a Teruel no hay media milla,
y pretendo hacer alto, cuando menos
no me quite a caballo hombre la silla;
basta que del arzón cuelguen los frenos.
¿Vienes cansado, Heredia?

HEREDIA
5
No, Marcilla.

MARCILLA
Con todo, quien lo tiene a cargo, denos.

HEREDIA
Ni lo dé, ni lo pidas por tu vida:
gozaremos mejor de la comida.

MARCILLA
Ea, pues, Perafán, ve por la posta
10
y, en llegando, echarás por el callizo.

PERAFÁN
¿Cómo callizo? Antes quiero aposta
-y no será mostrarme antojadizo-
huir de barrio y callejuela angosta,
y en público mostrar lo que Dios hizo
en tu favor y suyo.

MARCILLA
15
Pica y vuela.

PERAFÁN
Fíate de mi ánimo y espuela.

[Vase PERAFÁN.]

MARCILLA
Entre tanto, Laín, mientras empiezo
a ponerme en pretina, abre y saca
aquella banda, plumas y aderezo
que hice en Milán. Toma la llave.

LAÍN
20
Daca.

HEREDIA
Digo, viendo tus galas, que me avezo
a ser galán de veras.

MARCILLA
Si es matraca,
dímelo y callaré, pero no quieras
darme el primer lugar, si hablas de veras.
25
Adórnome porque podría ser visto
de quien fue la ocasión de mi destierro.

HEREDIA
Días ha, con razón, que me resisto,
pero agora perdóname si yerro.

MARCILLA
Tu amistad y valor tengo previsto,
30
y pues sé que debajo llave encierro
lo que con brevedad quiero contarte,
hagámonos, si mandas, a una parte.
Vive junto a las casas de mi padre
Isabel de Sigura y, si hay alguna
35
a quien enteramente el nombre cuadre
entre cuantas nacieron de hembra, es una;
porque ni los regalos de su madre,
ni el padre que en estremo la importuna
aplicando el regalo con la fuerza,
40
harán que de lo justo un dedo tuerza.
Quisímonos los dos niños de teta.
Fue la ocasión vivir pared en medio,
y ser, o parecerme, tan perfeta
que para encarecerlo no hallo medio.
45
En la niñez la cosa fue secreta,
pero en tener edad no hobo remedio.
Entendiolo su padre y retirola,
por no tener más hijos de ella sola.
Imagina la pena que sentimos
50
cuando se descubrió la cosa clara,
que debajo de título de primos
disimulé hasta allí, y disimulara.
Al fin, como mejor pude, o podimos,
hurtando y descubriéndole la cara
55
al viejo avaro, lleno de dobleces,
nos pudimos hablar dos o tres veces;
donde, tratando de la edad pasada,
lo que alcanzamos siendo niña y niño,
lo que vine a perder cuando la espada
60
me ceñí -esta propria que me ciño-,
un fuego que arde, siendo nieve helada,
soledad, que Aragón llama cariño,
en brasas me dejara, a no ser fría,
cuando me helaba junto y encendía.
65
Al cabo resolvímonos en esto:
que ella, pues con razón, siendo quien era,
no había de escuchar más de lo honesto,
cuando acaso otra cosa le pidiera,
mi padre se pusiese luego a gesto,
70
y viniese a pedírsela por nuera,
como en efecto la pidió al avaro,
que un «no» le respondió redondo y claro.
Miento, que sigún finge y disimula,
y con gentiles medios y crianza,
75
un alma la entretiene y atribula,
diciéndole de «no», le dio esperanza;
y porque veas cuán bien lo adorne y pula
mi padre, que algo de ello se le alcanza,
mostró -sobre tener otro en el pecho-
80
quedar con la respuesta satisfecho.
Mostraba al parecer tan grande gusto
como si por mujer se la pidieran
en Roma Antonio, Lépido y Augusto.
Pero, como aparencias solas eran,
85
al cabo díjole que no era justo
casar, aunque lo valgan y se quieran,
dos niños sin prudencia ni consejo.

HEREDIA
Respuesta fue sagaz, pero de viejo.

[MARCILLA]
Mi padre, como vio que era la falta
90
que a la edad aplicó el poco dinero,
que, como ya en Teruel saben, le falta
para el hijo segundo y al tercero,
tiniendo su intención fundada y alta,
ni se le mostró blando ni severo:
95
fuese y calló, pues no esperaba fruto
del viejo melancólico y enjuto.
Lo que sentimos ella y yo, sabido
lo que por los dos viejos fue resuelto,
ni lo vio la de Sesto ni el de Abido
100
cuando el cielo y el mar vieron revuelto.
Perderé, no lo dudes, el sentido
si a la imaginación la rienda suelto,
y mira si llegué al postrer estremo,
que de solo pensarlo agora temo.
105
Visto que era el estorbo mi pobreza,
y la fe de Sigura al ojo vista,
no digo en lo aparente o la corteza,
pero do no se llega con la vista,
y que estaba por orden de su Alteza
110
en Palamós la armada y gente lista,
determiné, por más valer, partirme,
dejando el corazón siguro y firme;
aunque primero me ofreció Sigura
de no casarse hasta pasar siete años.
115
Con esta fe partí a probar ventura
do sabes, si entre bárbaros y estraños
mi nombre, aunque merece poco, tura;
tras que de perlas, oro, seda y paños
traigo cincuenta acémilas o cargas.

HEREDIA
120
Ya sé que ni te encoges ni te alargas.
Pero vienes a tiempo, ¿qué te rascas?
Dime, ¿no me dirás de qué suspiras?

MARCILLA
¡Ay!, que de mis suspiros y mis bascas
la causa principal, que al ojo miras,
125
han sido las maretas y borrascas,
por las cuales, cayendo en mil mentiras,
un hora o dos pasado el plazo llego.

HEREDIA
¿Pues qué es un hora?

MARCILLA
Mucho para luego.
Tras eso, aunque es gran burla creer en sueños,
130
bajo esta corrección te diré, y salva,
lo que soñé anteayer casi entre sueños,
hecha la digistión, rompiendo la alba:
que un viejo, de estos viejos zahareños,
a quien crédito dan la barba y calva,
135
me sacaba un anillo de este dedo.

HEREDIA
¿Y estabas tú, sacándotele, quedo?

MARCILLA
Estábalo y, doliéndome infinito
ver al que se le dio estar muy ufano
y reírse de mí el viejo maldito,
140
ni osaba rebollirme, ni echar mano.

HEREDIA
Pues la razón mandaba al apetito,
por culpa tuya el tiempo, calvo y cano,
la sortija le dio: digo, tu dama.
Pero, ¿qué es lo que sueña un hombre que ama?
145
¿Cuánto ha que no has tenido de ella nuevas?

MARCILLA
Un mes.

HEREDIA
Pues ni lo pienses ni presumas.
¡Bueno es que a un sueño dar crédito debas!,
pues, aunque fuese oráculo de Cumas,
mueva el fausto y recámara que llevas.

MARCILLA
150
Ea, pues, tráiganme la banda y plumas.

LAÍN
Helas. ¿De qué, señor, te maravillas?

MARCILLA
¿Pues banda negra y plumas amarillas?
Las plumas blancas pido y banda roja.

LAÍN
Si en el mar, do cayeron, no las pesco...

MARCILLA
155
A no ser presunción ligera y floja,
y que con sueños tiene parentesco,
de nuevo acrecentaran mi congoja
la banda y plumas.

HEREDIA
Digo que estás fresco.
Si los sueños y agüeros te dan prisa,
160
parecerte ha mortaja la camisa.

MARCILLA
Pero ¿qué gente es esta que ha apeado?
¿Es el de Fuentes?

LAÍN
Sí, señor, el conde.

MARCILLA
¿Cómo lo sabes?

LAÍN
Hame preguntado
cómo venís los dos, a qué y de dónde.

MARCILLA
Y él, ¿sabes a qué viene?

LAÍN
165
Hase casado
una dama en Teruel.

MARCILLA
¿Quién es? Responde.

LAÍN
No lo sé, el conde mesmo a veros viene.
Pregúntaselo al conde.

HEREDIA
Razón tiene.

[Sale el CONDE.]

CONDE
¿Venís buenos los dos?

MARCILLA
Y a lo que mandes.

CONDE
170
Pero, ¿venís tan prósperos y ricos
que es bien serviros?

MARCILLA
Ánimo es de grandes
levantar a los débiles y chicos.

CONDE
Ahora, señores, aunque Italia y Flandes
andéis, España y Francia, certifícoos
175
que no descubriréis cómo son estas
fiestas, que las podamos llamar fiestas.
Si un hombre como yo, viejo, se atreve
a esto, y en la edad que veis remoza,
¿qué es lo que hará la mocedad que llueve
180
de Lérida, Valencia y Zaragoza?

MARCILLA
¿Por quién se hacen las fiestas? ¿Quién las mueve?

CONDE
Por una hermosa dama rica y moza:
Isabel...

MARCILLA
¿Qué me cuentas?

CONDE
...de Sigura,
a quien hasta el menor servir procura.

MARCILLA
185
A placer tan común partamos luego.

CONDE
Sí, mas pues vuestra edad a ello se aplica,
habéis de aventurar hoy en el juego
los cinco de la espada y tres de pica.

HEREDIA
Aunque yo de mi parte no lo niego,
190
oye lo que Marcilla te suplica.

CONDE
No faltará por él.

HEREDIA
Pues calla, callo.

MARCILLA
¡Sus!, tóquese el clarín.

HEREDIA
Presto, a caballo.

[Vanse.]

Scena II

SIGURA
PERAFÁN
EUFRASIA
MARIDO DE SIGURA

[Salen EUFRASIA y SIGURA.]

SIGURA
Si es la voz de este clarín
la luz que vio faltar Hero,
195
hoy el mesmo trance espero,
pues pronostica mi fin,
según nos dijo el romero.

EUFRASIA
No dijo el romero tal.
«Cuando el cetro de metal
200
-dijo-, oyeres de la Fama»;
y si no es que al clarín llama
cetro, entendístele mal.

SIGURA
Hablábanos por figuras,
pero debajo esa letra,
205
quien la alma de ella penetra...

EUFRASIA
...descubrirá vaciaduras,
pues que ni es cetro ni cetra.
¡Qué rey don Alonso el Sabio
para tablas y astrolabio!

[Sale PERAFÁN.]

PERAFÁN
Ce, ce.

EUFRASIA
¿Quién nos llama?

SIGURA
210
Un hombre
que por no acertarle el nombre
le hago notable agravio.
Corre, amiga, y dile que entre,
porque yo estoy como un hielo.

EUFRASIA
215
Y él muestra tener recelo
de que a los de casa encuentre.
Pero espérate y verelo.

SIGURA
Si es este Perafanico,
el que a Marcilla de chico
220
sirve, Marcilla es venido;
digo que por el zumbido
y señas me certifico.

PERAFÁN
En este punto ha llegado.

EUFRASIA
¿Qué nos cuentas Perafán?
¿Viene próspero?

PERAFÁN
225
Galán,
y el más bien afortunado
de cuantos de allá vernán.

SIGURA
¡Jesús!

PERAFÁN
¿De qué te santiguas?
Mátenme si no averiguas,
230
tras ser empresas de ayer,
que tienen de escurecer
las suyas a las antiguas.

SIGURA
Cuéntannos que le dio el rey
cierto cargo en las fronteras.

PERAFÁN
235
Pues mostrando allí de veras
ser hidalgo a toda ley,
le encomendó sus galeras;
que pintando agora vaya
de África el término y raya,
240
las sirtes o los bajíos,
puertos y bocas de ríos,
los promontorios y playa.
Tras que no está en su lugar,
es vanidad que presuma
245
reducirte a breve suma
lo que no puedo contar
bien sin alargar la pluma;
solo en esto no repares,
que alarbe en los aduares,
250
en toda la costa moro,
piedras, plata, perlas, oro,
alcujacas y almaizares,
cosa, al fin, que valer pueda
de oro, plata, estambre o seda,
255
hasta adargas y albornoces,
sino es algazara y voces,
otro en África no queda.
Lo demás te diré cuando
no me ponga orden ni tasa
260
quien para ver lo que pasa
me mandó, y está aguardando
en el camino o en casa.

SIGURA
¿Y sabes que soy casada?

PERAFÁN
¡Como quien no dice nada!

SIGURA
265
¡Ah, Perafán, ve con Dios!

PERAFÁN
Y él os dé aliento a los dos
en tan amarga jornada.

[Vase PERAFÁN.]

SIGURA
Dime, por tu vida, Eufrasia,
¿quién hay que iguale a Marcilla
270
en Aragón y Castilla,
si hasta los términos de Asia
o fronteras maravilla?

EUFRASIA
No sé yo que haya persona
en toda nuestra corona,
275
dejada aparte esa tierra,
que le iguale en paz o en guerra.

SIGURA
Óyeme, Eufrasia, y perdona.
Si a los romanos y godos
sobrepuja, aunque te nombre
280
César y los de su nombre
y, hablando en común a todos,
en lo que toca a ser hombre,
¿qué sentirá quien lo pierde,
cuando piense o se le acuerde
285
lo que pudo alguna vez
niña, y tras de la niñez,
en su edad florida y verde?

EUFRASIA
Si no lo espera cobrar
por más que revuelva y ande,
290
y a su pasión propria mande,
creo que ha de reventar,
porque la pérdida es grande.
Pero di, ¿quién es la dama
que tanto le aprecia y ama
295
y le viene a perder hoy?

SIGURA
[Aparte.]
(A decirle que yo soy...)

MARIDO
[Dentro.]
¡Hola!

SIGURA
Responde.

EUFRASIA
¿Quién llama?

[Sale el MARIDO DE SIGURA.]

MARIDO
Mi señora, ¿qué haces? Mira
que de la sala te quitas,
300
donde acuden las visitas.
Ven, que sube doña Elvira
y otras damas infinitas.

SIGURA
¿Oyes? Teodor, adereza
en un momento esa pieza.
305
Di Eufrasia, ¿estoy a tu gusto?

EUFRASIA
Ponte ese cuello más justo
y alza un poco la cabeza.

[Vanse.]

Scena III

MARIDO DE SIGURA
DON JUAN
SIGURA
EUFRASIA
DOÑA ELVIRA
ATAMBORES
DOÑA INÉS

[Salen el MARIDO DE SIGURA, SIGURA, EUFRASIA, DOÑA ELVIRA y DOÑA INÉS.]

MARIDO
Hermosa viene.

SIGURA
Gallarda.

MARIDO
¿Don Juan todavía porfía
en servirla?

SIGURA
310
Todavía.

MARIDO
Eso, pues, que espera y tarda
le dará gusto algún día.

DOÑA ELVIRA
Bésote los pies mil veces.

DOÑA INÉS
A mucha cosa te ofreces.

SIGURA
315
Otras tantas te los beso.

DOÑA INÉS
Digo que es notable exceso,
porque en mil hay muchos dieces.

SIGURA
Diestramente contrapuntas.

EUFRASIA
Pues, señora, doña Inés,
320
sobre un pie, no digo pies,
dirá más que las dos juntas.

DOÑA INÉS
Y quizá más que las tres.

EUFRASIA
Ya que en ello nos la ganes,
para que todo lo allanes,
325
haz como a don Juan le rindas.
Aunque él pídelas muy lindas,
y con menos ademanes.

DOÑA INÉS
Pero ¿quién sigue de rastro
a una discreta, si es fea,
330
y quién hay que no desea
una imagen de alabastro,
por necia y torpe que sea?

SIGURA
¿Quién? Los que abomina Dante,
que a ponérseles delante
335
lo que excede al cuerpo la alma,
dando a quien deben la palma,
en viéndote, seguirante.
Cuantimás que si tú quieres,
tras la discreción y ser,
340
puedes muy bien parecer,
añadiéndote alfileres.

DOÑA INÉS
¿Añadirme yo alfi[leres]?

[Sale DON JUAN.]

DON JUAN
Debe hacerlo sobre aviso
por no querer lo que quiso,
345
quien sin prudencia y consejo
por mirarse hoy al espejo
hará la fin de Narciso.

DOÑA INÉS
¿Que puede ser que peligre
tanto esa dama, don Juan?

DON JUAN
350
Peligra y peligrarán
las que emprenden como tigre
despedazar un galán.
¿Riese? Pues no se ría,
que bajo de ser poesía,
355
puede ver cuán poco medra
la que se convirtió en piedra,
por ser encogida y fría.

DOÑA ELVIRA
No sé, por muy grande alivio
pidió la que huyó de Apolo
ser árbol.

DON JUAN
360
Por ello solo,
digo, por su pecho tibio,
si lo pidió, recaudolo.
Y esa que nombraste, y cuantas
engrandesces y levantas,
365
por no usar de la razón
con quien lo debieran, son
menos que piedras y plantas.

SIGURA
¿Es posible que tal oya
doña Elvira y no se guarde?

DON JUAN
370
Espera el castigo tarde.

MARIDO
¡Ah, si ardiese como Troya!

DON JUAN
Pero como don Juan arde,
porque es tanto y más esquivo
que ese otro imaginativo
375
el fuego que me consume,
que se engaña quien presume
que haya otro fuego más vivo.
[Salen] ATAMBORES que publican un cartel:
Aunque tarde a servir el conde empieza,
por lo que la tardanza le remuerde
380
y espera en breve hacer, sale de verde,
esmaltada su dama en la cabeza;
do el que sus flacos ojos endereza,
porque si bien lo hiciere, o mal, se acuerde
de su arnés, perderá, si acaso pierde,
385
o al conde ganará la mejor pieza;
lo mesmo al caballero que se atreve
alabar otra dama, se publica,
pues no hace en su presencia lo que debe;
a más de que dará una prenda rica
390
al que mejor emplee, y mejor cebe,
en el arnés contrario espada y pica.

DON JUAN
¡Que por doña Inés afije
un cartel como este el conde!

DOÑA ELVIRA
Si a lo que veis no responde,
395
responderá a lo que dije
que nos encubre y esconde.

DON JUAN
Sobre ese particular,
me pienso en tu nombre armar,
aunque al cartel contradiga.

DOÑA ELVIRA
400
Tiente solo el que se obliga
lo que puede averiguar.

DOÑA INÉS
Pero denle el parabién,
si le das aliento y brío.

DON JUAN
Y aun porque de ello confío,
405
será el precio que me den
suyo, aunque se nombre mío.
Con tu licencia me voy.

DOÑA ELVIRA
Ni te la niego, ni doy.

DON JUAN
Para dármela, eso basta.

SIGURA
410
Vete, que el tiempo se gasta
que dejas de emplear hoy.
[Vase DON JUAN.]
Doña Elvira, entrémonos.

DOÑA ELVIRA
La ventaja de entrar dala
a Inés.

DOÑA INÉS
No entraré en la sala,
415
si no es que paséis las dos,
o entremos las cuatro en ala.

SIGURA
Fuera gentil corte y medio,
si hubiera de entrar remedio,
pero juntas no podremos.

DOÑA INÉS
420
Pasen las de los estremos
y sigan las dos de en medio.

[Vanse.]

Auto II

Scena I

EUFRASIA
MARCILLA
DOÑA INÉS
MARIDO DE SIGURA
DOÑA ELVIRA
UN PAJE DE DON JUAN

[Salen EUFRASIA, DOÑA INÉS y ELVIRA.]

EUFRASIA
No ha de ser, pues, danzar todo,
salgamos un poco al aire.
Pero, doña Inés, el modo
425
con que Muñoz, por desgaire,
te asió con la mano el codo,
por mi vida, ¿fue mudanza
a las que obliga la danza,
o por dicha llegar quiso
430
con la mano al paraíso
que con el ánimo alcanza?

DOÑA INÉS
La cuenta que hicieres, haz,
que si la danza no obliga
a tanta unión y paz,
435
disculparse ha cuando siga
con otros mil un rapaz
que, aunque ciego, rige al cuerdo,
y mueve los pies al lerdo.
Así que si añade o deja,
440
cargando al guión la queja,
ni él por mí, ni por él pierdo.

[EUFRASIA]
En efecto, fue cordura,
pues siendo osado el galán,
tiene la prenda sigura,
445
si es verdad que juntos van
atrevimiento y ventura.

[DOÑA INÉS]
Di tú que el ánimo y brío
de ese galán, si lo es mío,
te mueve y provoca a envidia,
450
pues el que contigo lidia
pierde un poquito por frío.
Cayote un guante en el suelo,
él, sin ventura, fue a alzalle,
quiso dártele... ¿Dirélo?
455
Pero mejor es que calle.
¡En tanto amor tan gran hielo!

EUFRASIA
Término tan singular
nadie le pudiera usar,
sino es quien trazada fuera
460
dentro la tercer esfera,
o entre fuego elementar.
Porque a mi galán el tuyo
en desenvoltura venza,
que es de lo que yo más huyo,
465
¿atribuyes a vergüenza
lo que a buen seso atribuyo?
Si amor consiste en las manos,
por tu fe, doña Inés, danos
las tuyas, y llevaremos
470
quizá, por esos estremos,
lo que por términos llanos.

DOÑA INÉS
Sí, que el asiento y mesura
aprovecha y vale mucho.

EUFRASIA
Pero la desenvoltura...
475
que es lo que dicen, y escucho.

DOÑA INÉS
¿Y quién lo averigua y jura?

DOÑA ELVIRA
Ce, la plática entretén,
que viene acá no sé quién.

[Salen MARCILLA, SIGURA y el MARIDO DE SIGURA.]

DOÑA INÉS
¡Marcilla es!

EUFRASIA
¡Válame Dios!
480
¿Y son los novios los dos
a quien les da el parabién?

MARCILLA
...Y en particular me alegro
de que este día le veas
tan a gusto de tu suegro.

MARIDO
485
Y a ti cuanto bien deseas.

MARCILLA
[Aparte.]
(Negro, bien negro y bien negro.)

MARIDO
¿Qué es lo que dices, Marcilla?

MARCILLA
Digo que me maravilla
ver estas damas a punto
490
de rendir el mundo junto,
si ante sus pies no se humilla.

DOÑA INÉS
Bien es que el trabajo ahorre
quien tan hermosas nos pinta,
pues por lo mesmo nos corre,
495
si el color sobrado o tinta
causan que, al pintar, nos borre.

MARCILLA
Pero mandaisme estar quedo,
pues menos servir os puedo
con mi artificio y pintura,
500
que llegar, quien lo procura,
hasta el cielo con el dedo.

DOÑA INÉS
¡Será, a dicha, el cielo onceno,
según tu encarecimiento!

MARCILLA
El tuyo a la fe es muy bueno,
505
si no más de nueve cuento,
y diez con el más sereno.

[Sale un PAJE.]

PAJE
Señor, don Juan te suplica
que por señas de la pica
le prestes hoy la celada,
510
porque está desenchodada
la suya, y le viene chica.

MARIDO
Muy bien. Marcilla, entretente,
que luego al momento vuelvo.

[Vanse el MARIDO DE SIGURA y el PAJE.]

MARCILLA
Así que siguramente,
515
señoras, yo me resuelvo:
que lo bueno, lo ecelente,
de dos cosas que hizo Dios,
ángeles y hombres, las dos,
quien os considera y mira...

DOÑA INÉS
520
¿Que esperamos, doña Elvira?

DOÑA ELVIRA
¿Esperalle? Entrémonos.

[Vanse DOÑA ELVIRA y DOÑA INÉS.]

SIGURA
Paso, no con tanta prisa.
Eufrasia, detén a Inés.

EUFRASIA
No la puedo asir de risa,
525
porque va con tales pies,
que no huella lo que pisa.

SIGURA
Ea pues, ve, llámalas.

EUFRASIA
¿Qué siguro les darás?

SIGURA
Di que a todo el daño salgo.

MARCILLA
530
...Y que juro como hidalgo
de no hablar sobre ello más.

[Vase EUFRASIA. Quedan MARCILLA y SIGURA.]

Scena II

MARCILLA
SIGURA
MARIDO DE SIGURA

[MARCILLA y SIGURA.]

MARCILLA
¿Es, ingrata Sigura,
el casamiento próspero que aguardo?
Callar será cordura,
535
pues de ira y desdén ardo,
y de envidia me hielo y acobardo.

SIGURA
No es bien que si hablas, hable,
sigún mi gran pasión y tu gran ira,
pero la fe inviolable
540
ni a mis pasiones mira,
ni a lo que tú condenas por mentira.
Ella, pues lo que dije
lo reservé al salirme de la boca,
y en mis entrañas fije,
545
descubrirá cuán poca
razón tienes o a quién de los dos toca.
De mí sé que los años
que prometí aguardarte esperé, y días,
venciendo con engaños
550
las quejas y porfías
de mis cansados padres y mis tías.
De ti la fe se queja,
pues por faltar el día que ofreciste,
tu descuido me deja
555
tan afligida y triste,
que apenas al dolor mi alma resiste.

MARCILLA
No es pusible, ni creo,
que quien pasado el término en dos horas
se casó, como veo,
560
no quiera lo que adoras,
y llore tibiamente lo que lloras.
Porque a no darte gusto
esto, con lo que agora te acomodas,
pasado el tiempo justo
565
y condiciones todas,
dilataras siquiera un mes las bodas,
y lo que dilataras
dejara mi descuido averiguado,
y tus disculpas claras.

SIGURA
570
Hame sido forzado,
con probarlo hasta aquí, tomar estado,
porque mis bodas supe
cuando ya el estorballas fuera tarde.

MARCILLA
Como el temor ocupe
575
un ánimo cobarde,
¿esperáis de él que fe o palabra guarde?
Que una tilde no tuerza
de lo que prometí, es caso ordinario,
pero do no me fuerza
580
lo que ofrecí, al contrario,
a mucho obliga un hecho voluntario.
Y así lo que aguardaste,
aunque te deje en parte disculpada,
no es disculpa que baste:
585
pues tu fe acelerada,
fuera la obligación, no puso nada.

SIGURA
Espántome que digas
que por lo voluntario más mereces
que por lo que te obligas,
590
pero hablemos a veces,
y verás a lo mucho que te ofreces.
Libertad ancha y larga
tiene el que ni lo debe ni promete,
mas quien de algo se encarga,
595
por un año o por siete,
¿quién duda que otros tantos se sujete?
Y si este se deshonra
por no satisfacer la menor cosa,
¿qué fama gana, y honra,
600
si en lo que ofrecer osa
tan justo va que no desmiente en cosa?
Y pues el tiempo mido
con lo que prometí, y de ello no salgo,
no me pidas más.

MARCILLA
Pido,
605
tras la obligación, algo
que un pecho nos descubra más hidalgo.

SIGURA
Digo que me resuelvo
en que, sigún del tiempo y fe mal usas,
si contra ti revuelvo,
610
no podrás con escusas
librarte de lo mesmo que me acusas.
Dime, tras los tesoros
que ganaste en dos años por tu brazo
en África a los moros,
615
¿qué estorbo o embarazo
tuviste para no llegar al plazo?
No fue sino que en verte
mozo, ilustre, galán, próspero y rico,
tuviste a mala suerte,
620
sigún mi estado es chico,
perder de tu fortuna y ser tantico.

MARCILLA
¿Qué fortuna o quimeras?
Ser tu padre, a la fe, tan avariento
que si un millón le dieras
625
quedara descontento,
me entretuviera hasta ganarle un cuento.
Los tesoros de Mida,
aquel deseo tan temerario y loco
que le quitó la vida,
630
convertir lo que toco
en oro, imaginara que era poco.
Pero partí, con todo,
y antes mucho, del término, llegara,
a no soplar de modo
635
un viento que, a la clara,
pronosticó lo que me das en cara.
Si al fuego, a la ruina,
a fortuna deshecha nadie basta
contrastar, imagina,
640
y no respondas hasta
ver quién lo que esperaba acertar gasta.

SIGURA
Fuérate respondiendo,
mas tras que mi marido asomar veo,
por la grita y estruendo
645
que siento en casa, creo
que el conde a mantener viene el torneo.

MARCILLA
Cuán cierta es nuestra guerra,
pues nos retiran pífanos y cajas,
y cuán cierto quién yerra,
650
pues las manos encajas
y de vergüenza al fin los ojos bajas.
Voyme.

[Vase MARCILLA. Sale el MARIDO DE SIGURA.]

MARIDO
¿Fuese Marcilla?

SIGURA
Sintió la caja. Creo que tornea,
y así partió en sentilla.

MARIDO
655
Veamos la librea
del conde, quién le sirve y padrinea.

[Vanse.]

Scena III

MARCILLA
PADRE DE MARCILLA
LAÍN
MUÑOZ
PERAFÁN
DON GONZALO

[Salen MARCILLA y LAÍN.]

MARCILLA
¿Que se entró por ver al conde?
¿Y con su querido Apolo?
¿Esto vio Marcilla? ¡Violo!
660
Irme quiero, pero ¿dónde,
sino a do pueda estar solo?
Corre... -¿a quién digo?- ...Laín,
baja una silla al jardín.

LAÍN
Y la mesa, ¿bajarela?

MARCILLA
665
Mesa, libros y vihuela.

LAÍN
Mesa y libros, ¿a qué fin?

MARCILLA
Para atajar los asaltos
que a mi triste corazón
le da la imaginación,
670
con mil pensamientos altos
y otros mil que no lo son.
[Vase LAÍN.]
¡Cuán bien lo haré si la ocupo
en que olvide lo que supo!,
aunque sea muy gran locura
675
darle a entender que Sigura
no cupiese en lo que cupo.
Pero, ¿en qué la emplearemos?
¿En música? No: provoca,
solo con abrir la boca,
680
a decir y hacer estremos,
si en lo que imaginas toca.
¿Ocuparémosla en galas?
Sí, que faltando las alas
de parecer bien a quien
685
pareciste un tiempo bien,
entretiénesla y regalas.
¿En armas? No, que la injuria
siendo, como lo es, tan fresca,
si eslabón soy, será yesca,
690
provocándome a la furia
de que usé en la soldadesca.
Pues vale algo lo que escribo,
darele un peso excesivo,
y será traducir versos;
695
que entre conceptos diversos,
uno apenas queda vivo.
Ea, pues, favor y auxilio,
para emprendello de espacio
quiero traducir de Horacio,
700
aunque mejor es Virgilio,
y Ovidio más de palacio.

[Sale LAÍN.]

LAÍN
Todo está ya a punto.

MARCILLA
Dame,
para que en parte derrame
un pensamiento, ese libro.

LAÍN
705
Si una vez de aquí me libro,
no haya miedo, aunque me llame.
Vinieran a Teruel otros,
sigún las fiestas son grandes,
si viene a mano, de Flandes,
710
y ¿perdémoslas nosotros?

MARCILLA
Ábrele.

LAÍN
Como lo mandes.

MARCILLA
¡Cuán a espacio lo desata!
¡Arrebátale, arrebata!,
y como en libro de suertes,
715
di lo primero que aciertes.

LAÍN
De Píramo y Tisbe trata.
Notitiam primosque gradus vicinia fecit,
tempore crevit amor, iure quoque tedae coissent,
sed vetuere patres, quod non potuere vetare.

[MARCILLA]
¿Hay dos tan conformes casos
como estos dos? ¿Haylos? No.
Di: La vecindad causó
720
la primer noticia y pasos;
con el tiempo amor creció...
Solo hay ser mi ángel casada,
y que fuera abominada
por Tisbe esa ingratitud.
725
Hora muéstrame el laúd,
que este ejercicio me enfada.
[Canta.]
Soneto
César, después que la cabeza mira
que el rey de Egipto le mandó en presente
para encubrir dolor tan evidente,
730
según escrito está, llora y suspira;
y Aníbal, cuando ya se le retira
su fortuna y la falta de ella siente,
riese entre afligida y triste gente,
solo por encubrilles su gran ira.
735
Sucede, pues, que cada cual procura
una pasión con un cierto desvío
de la vista encubrir, clara o escura;
así que si esta vez yo canto o río,
hágolo por ser esta más sigura
740
manera de encubrir el dolor mío.
¡Que cuanto más huyo, toco
mi llaga, donde, si acudo,
hago el dolor más agudo!
Laín, desvíate un poco.
Vete.

LAÍN
745
Despedirme pudo.

[Vase.]

MARCILLA
Entre mil remedios que hallo,
si es desbocado un caballo,
es alargarle la rienda.
La imaginación me entienda,
750
que en ella quiero proballo;
que sigún con furia corre,
si la rienda aflojo y pico,
viendo que, si va tantico,
dará de ojos en la torre
755
que por su mal edifico,
quizá se refrenará,
vista la esquina en que da.
Y si de ella no se arriedra,
en dando en la primer piedra
760
con mi vida acabará.
Ea, ya está en la carrera,
descubra el pecho robusto
que, pues lo prometo, es justo
seguirla, aunque yo no quiera,
765
por donde le diere gusto.
Corra, ¿de qué se demuda?
Imagínela desnuda,
y visto el rostro y la palma,
dígame si en lo del alma
770
algo que no deba duda.
Si las dos famosas lumbres
se estremaron en la hechura
de mi angélica Sigura,
Júpiter en las costumbres
775
y Venus en la hermosura,
y, si como fuera mía
a venir antes un día,
la perdí porque no vine,
mi cortedad imagine,
780
y acabarme ha, si porfía.

[Sale PERAFÁN.]

PERAFÁN
¿Qué haces aquí, señor, solo?
Ven, que te aguarda la cena.

MARCILLA
¡Qué terrible enfado y pena!
¿Quién te envía aquí?

PERAFÁN
Mandolo
785
quien te la dará muy buena.
Griego y lágrima de parras,
Turia reservado en jarras;
lo demás bueno y a punto,
tu linaje ilustre junto,
790
yo y Laín con dos guitarras.
Pero ¿qué digo? Tu padre
viene aquí.

MARCILLA
Desvía la silla,
y apercibe una letrilla
que con mi soledad cuadre.

[Salen el PADRE DE MARCILLA, MUÑOZ y DON GONZALO.]

PADRE
795
¿Qué haces solo aquí, Marcilla?
¿Viene todo el mundo a verte
y has hecho del jardín, fuerte?
Sal y recibe a tus primos.

MUÑOZ
Contigo a cenar venimos.

MARCILLA
800
Téngolo a muy buena suerte.

DON GONZALO
Por lo que imagino, creo
que has de tornear mañana,
por dar el precio a doña Ana.

MARCILLA
Darele, si en el torneo
805
quien menos lo piensa gana.
Solo por serviros salgo,
que por lo que en ello valgo,
bien me pudiera escusar.

PADRE
Entrémonos a cenar,
810
y vosotros cantad algo.

[Vanse.]

Auto III

Scena I

MARCILLA
DON GONZALO
HEREDIA
MUÑOZ
PERAFÁN

[Salen MARCILLA, HEREDIA, PERAFÁN, DON GONZALO y MUÑOZ.]

MARCILLA
¿Hase bebido fresco, Heredia?

HEREDIA
Fresco.
A serlo más, pues todo estremo es malo,
fuerale mal a quien vence un tudesco
como yo, que entre griegos me señalo.

MARCILLA
815
Ea, pues a lo grave o lo burlesco,
siquiera porque te oiga don Gonzalo,
si alegra el vino y tan de veras brindas,
cántanos dos letrillas, pero lindas.

PERAFÁN
Pláceme, pero nadie burle o fisbe.

MARCILLA
Fisgue dirás.

PERAFÁN
Pues fisgue dije.

MARCILLA
820
Acaba.

PERAFÁN
Diré cómo a Leandro esperó Tisbe.

MARCILLA
Sé que Píramo fue a quien esperaba.

PERAFÁN
Aunque de Masinisa y Sofonisbe...

MARCILLA
Di Sofonisba.

PERAFÁN
...el tono y letra es brava.

MARCILLA
825
Dínosla, con que sola una vez temples,
y ninguna te escuches y contemples.

[Canta PERAFÁN.]
Soneto

PERAFÁN
Si porque Sofonisba te lo manda
contra Scipión revuelves, Masinisa,
siguiendo las banderas y divisa
830
de Aníbal, que apretando al cónsul anda,
¿por qué, di, si Cartago se desmanda
contra Scipión después, le das tal prisa,
que apenas Sofonisba el suelo pisa
sigura, cuando Roma la demanda?
835
Prometióme esa dama casamiento,
y porque la dio a Siface Cartago,
me le muestro tan áspero y sangriento,
y si lo que me escribe Scipión hago,
la falta de ella y mi desabrimiento,
840
ni merece, ni pide menor pago.

MARCILLA
Basta. ¿Qué haremos?

DON GONZALO
Vámonos, si mandas,
de máscara y con música a las bodas.

MARCILLA
¿Con qué invención?

DON GONZALO
Si por ver manos andas,
la de gitana es la mejor de todas.

MUÑOZ
845
Lo más llano es echarnos sendas bandas,
y en medio el pecho un hábito de Rodas.

HEREDIA
Mas lo de Barcelona es más ligero:
ropa de levantar, manto y sombrero.
Digo que es bueno. Traigan cuatro mantos.

MARCILLA
850
Tres bastará que traigan y tres ropas.

HEREDIA
¿No somos cuatro?

MARCILLA
Sí, pero no tantos,
pues yo no voy.

HEREDIA
Sepamos y ¿en qué topas?

MARCILLA
Iguala de ese manto ambos los cantos,
tus hopalandas tiende o landashopas,
855
y porque agora no me pidas nada,
pues pedir lo que no hay para qué, enfada.

HEREDIA
Tu descontento veo, pero callo
por no cansarte.

MARCILLA
Heredia mío, perdona,
que aunque solo [en tu] brazo fuerzas hallo,
860
para ir do voy no he menester persona.
Procura como yo disimulallo,
y en tanto, pues a fuer de Barcelona
disfrazados estáis, partíos delante,
que tras vosotros voy con un montante.

[Vanse HEREDIA, PERAFÁN, DON GONZALO y MUÑOZ. Queda MARCILLA.]

Scena II

MARCILLA

MARCILLA
865
Muchas cosas llevadas con prudencia
muy mejor se guiaran si con furia
lo último emprendieran de potencia,
como Pelayo lo mostró en Asturia;
que dañe una pequeña resistencia,
870
siendo grande la pérdida y la injuria,
danos muy clara prueba y testimonio,
sobre el arnés de Aquiles, Telamonio.
¿De qué sirvió lo que allanar pudiera,
llevarlo por retóricas y votos,
875
sino para ir después como una fiera
por tremedales, páramos y sotos?
Si la famosa espada revolviera,
que a los griegos dejó mil veces rotos,
y aplicara sus fuerzas varoniles,
880
¿perdiera el arnés trágico de Aquiles?
Si con prudencia y flojedad lo llevo,
hoy perderé mi dulce y cara prenda,
y quizá no habrá alguno, si me atrevo,
que me resista o que me la defienda.
885
Pero si como hidalgo hacer no debo
cosa que al honor de ella y de él ofenda,
¿he de perder, por complacerme, el nombre
que me hace ser entre los hombres hombre?
Si a la razón tantico me sujeto,
890
claro está que no haré cosa que valga,
pues si la he de perder por ser discreto,
¿serelo? No. Lo que saliere, salga.
Embisto por cumplir lo que prometo
con mi bajel, que entre la arena y alga
895
se queda, y porque tardo un hora sola,
¿acusa mi tardanza? Deseola.
Tan deseada fue como aquel día
que dio a Semíramis Nino el gobierno,
la cual para matalle le pedía,
900
debajo de lenguaje humilde y tierno.
Pues esta en ver que dármela podía,
so color de a su padre darle yerno,
que es el metal con que lo pule y dora,
me destruyó por no esperarme un hora.
905
¿Que no he de perseguir a quien me trata
con tanta ingratitud? Que la persiga.
¡Bueno es que viva una mujer ingrata
por miedo que de mí y de ella se diga!
La injuria lengua y manos me desata,
910
mas la razón, que a refrenar me obliga,
con tan vivas razones la disculpa
que carga sobre mí toda la culpa.
Quiero ir do está, y no porque halle masa
de ofender o dañarla en un cabello,
915
mas, quizá, porque viendo lo que pasa
desataré del duro yugo el cuello.
Muy bien sé los rincones de la casa.
Ayúdame también para emprendello
ver que la baraúnda y tabaola
920
juntamente la ocupa y deja sola.
También es hora cómoda, pues veo
que se van poco a poco las visitas.
¡Ah, Dios, ya puedes ver con quien peleo,
pues el furioso viento y mar limitas,
925
do sin aguja corro con el treo!
¿Qué gracias pienso darte hoy? Infinitas.
Desde aquí te las doy, Señor, si acierto
echar en breve la áncora en el puerto.
¡Qué ocasión tan gentil se me presenta!
930
Que entre esta gente que anda, sube y baja,
pues no puede tenerse especial cuenta,
quien no quiere encajarse, no se encaja:
quiero, pues, aunque el hábito desmienta,
entremeterme entre la gente baja.
935
De los demás, pues sale doña Elvira,
ninguno, envuelto en verla, en otro mira.

[Vase.]

Scena III

DOÑA ELVIRA
MARCILLA
DOÑA INÉS
PAJE
DON JUAN

[Salen DOÑA ELVIRA, INÉS, DON JUAN y un PAJE.]

DOÑA ELVIRA
Siendo Eufrasia nuestra amiga,
mal nos han tratado, Inés.

DOÑA INÉS
Lo bueno y de notar es
940
que, tras lo que nos castiga,
se le deslizan los pies.

DOÑA ELVIRA
¿Y es ello?

DOÑA INÉS
Fiestas y bodas.

DOÑA ELVIRA
De ese mal morimos todas.

DON JUAN
¡Ah dichoso punto y hora,
945
si a lo que dices agora,
con quien debes te acomodas!
Paje, ¿qué hora dio?

PAJE
Las doce.

DOÑA ELVIRA
¿Parécete que es muy tarde?

DON JUAN
Para quien de amores arde,
950
hasta que la ocasión goce,
seralo mientras aguarde.

DOÑA ELVIRA
¿Aguárdasla, por ventura?

DON JUAN
Callarlo sería cordura,
si por dicha la esperase.

DOÑA ELVIRA
¿Y si paso punto?

DON JUAN
955
Pase,
pues quien sabes me asigura.

DOÑA ELVIRA
Asigúrate ¿de qué?

DON JUAN
De lo que promete y creo.

DOÑA ELVIRA
¿Y si te engaña el deseo?

DON JUAN
960
Pasa de crédito y fe
lo que por mis ojos veo.

DOÑA INÉS
Poco a poco te descose.

DON JUAN
Y aun estoy por hablar.

DOÑA ELVIRA
Ose.

DOÑA INÉS
¿No le consentirás que hable?

DOÑA ELVIRA
965
Serale más saludable
el callar.

DON JUAN
Basta, acabóse.

[Vanse. Sale MARCILLA.]

MARCILLA
Pues dentro de la casa otri no queda,
ver mi mal quiero ver de qué me vale;
que al hombre que lo sienta y verlo pueda,
970
si no le da por libre, acabarale.
Todo este cuarto de la casa rueda,
y al aposento de los novios sale.
Helos do vienen. ¡Sus!, voy a esconderme
tras su cama, a la parte que ella duerme.
975
Pero después que duerma su marido,
si por caso me alargo a darle un beso,
¿serame fácilmente concedido?
¿Cómo fácil? Negocio es de gran peso,
que aunque muestra ser poco lo que pido,
980
mucho nos da quien osa dar un beso;
aunque al besar se puede mostrar clara,
claramente que el beso en beso para.

[Vase.]

Scena IV

SIGURA
MARIDO

[Salen SIGURA y su MARIDO.]

SIGURA
Y así ocupada del miedo,
como no me certifico
985
de ello, no te lo suplico,
hasta atinar con el dedo
o rastreallo tantico.

MARIDO
Empacho y temor despide,
y luego tantea y mide
990
todo lo que valgo y puedo;
y desterrado ese miedo,
y vistas mis fuerzas, pide.

SIGURA
Honesto es lo que te pido,
y que puedes a placer
995
cumplillo. ¿Quiéreslo ver?
Una mujer lo hará. Dido
lo acabó con ser mujer.

MARIDO
¿Tras que me dé muerte vas?

SIGURA
Muy fuera del blanco das.
1000
Pido que como fue casta,
a serlo te esfuerces hasta...

MARIDO
¿Hasta?

SIGURA
Mañana no más.
Mira el nombre de Scipión
cuán bien dentro España suena
1005
por lo que hizo en Cartagena,
que hay mil otros que lo son
y este es bueno a boca llena.

MARIDO
Que a gloria se le atribuya
de que, pudiendo ver, huya
1010
de una dama, ¡bien! ¿Qué hiciera,
si su rostro y beldad viera
como yo, que veo la tuya?

SIGURA
¿Qué? Lo que Alejandre hizo,
vista la mujer de Darío.

MARIDO
1015
Tras presumir lo contrario,
del griego me escandalizo,
casto, pero temerario.
Mas ¿para qué el tiempo gasto?
Que Alejandre fuese casto,
1020
fue con quien serlo debía,
mas siendo tú prenda mía,
ni quiero serlo, ni basto.

SIGURA
Recoge un poco la rienda,
que si este don me concedes,
1025
yo haré que mañana quedes...
Y cuando te lo defienda,
entonces tú mesmo puedes...
Hágolo, porque es decoro
-como aderezo y mejoro
1030
el cuerpo con oro y seda-
perficionarle, pues queda
virgen más limpio que el oro;
y así, aunque del matrimonio
sea el fin lícito y justo,
1035
dame el dilatarle gusto.

MARIDO
Quisiera ser lo que Antonio,
pero no soy tan robusto.
Porque tus ojos y frente,
rasgados y transparente,
1040
la proporción, el matiz
de tus labrios y nariz
provócanme estrañamente.
Y pues me las entregaste,
visto que son prendas mías,
1045
¿qué entrañas habrá tan frías,
o qué espíritu que baste,
a sufrir lo que desvías?

SIGURA
¿Y si lo voté por hoy?

MARIDO
¿Qué vale, si no te doy
1050
licencia? ¿No ves que el voto
por mi interés queda roto,
si eres mía y tuyo soy?

SIGURA
Bien, pero estoy mal dispuesta.

MARIDO
Mala estás, como yo malo.

SIGURA
1055
Y más de lo que señalo.

MARIDO
Es enfermedad compuesta
de melindre y de regalo.

SIGURA
A la fe, señor, causola
el estruendo y tabaola,
1060
el calor y la estrechura.

MARIDO
Muestra. Para calentura
le falta una cosa sola,
y es excesivo calor.
En sequedad no reparo,
1065
que averiguado está y claro
que no puede haber humor
dentro un pecho tan avaro.
Y quien a tal punto llega
de avaricia, que me niega
1070
lo que me entregó a la clara,
no como quiera es avara,
pero, en su género, ciega.

SIGURA
¿Y tú presumes de largo,
y al primer don que te pido
1075
te muestras tan encogido?
Ve, que tras no serte en cargo,
siento habértele pedido.
Si en invierno te pidiera
la sazón de primavera,
1080
y en la primavera el fruto
que da el tiempo más enjuto...

MARIDO
Fuérame cosa ligera.

SIGURA
Son palabras embaidoras,
con que en efeto lo doras.
1085
¿A lo imposible te obligas,
y de esperar te fatigas
lo que habrás en breves horas?

MARIDO
Señora...

SIGURA
No me repliques,
haz lo que imaginas luego,
1090
que pues tu lengua es de fuego,
hará que le multipliques
si la salida le niego.

MARIDO
¿Búrlaste, o hablas de veras?

SIGURA
¿Burlar?

MARIDO
Pues si perseveras,
1095
¿qué fuerza tengo o poder
para acabar o emprender
otro de lo que tú quieras?
Necedad será emprendello
contra tu voluntad, pues,
1100
no digo con dos o tres,
pero con solo un cabello
me ataras manos y pies.
Y entrémonos, que de sueño
más pesado estoy que un leño.

SIGURA
1105
Sí, pero ¿con qué siguro?

MARIDO
Basta. A pena de perjuro
mi palabra y fe te empeño.

[Vanse.]

Scena V

EUFRASIA
MARCILLA

[Sale EUFRASIA.]

EUFRASIA
Digo que van flojamente
a la batalla amorosa,
1110
pues ni ella espera, ni él osa.
Quizá a estar como otro a diente,
fuera diferente cosa.
¡Ah!, con qué desasosiego
corre un apetito ciego
1115
tras mil cosas, que en haberlas,
si eran orientales perlas,
a no serlo vienen luego.
Si do esperamos regalo
sucede luego un desdén,
1120
cuando por caso me den
mis padres a don Gonzalo
¿parecerémonos bien?
Sí, pues por lo que en él veo
diferente de otros, creo
1125
que en el postrer punto y hora,
como en otros empeora,
terná más fuerza el deseo.
Pero entre tanto, acechemos:
maldad es, yo lo confieso,
1130
aunque por venirme avieso
solo siento que hace estremos
el novio, por darle un beso.
Triste novio, pero guay
de ella, que en él fuerzas hay,
1135
por más que resista y parle,
para dársele y tomarle,
si se le quiere dar.

MARCILLA
[Dentro.]
¡Ay!

EUFRASIA
¡Qué suspiro tan profundo!
Si con su guadaña y hoz
1140
Atropos lo más feroz
desarraigara del mundo,
¿formara el aire tal voz?
El cabello se me eriza,
y de color de ceniza
1145
estoy, y estará quien mira,
que quien de esta arte suspira,
si ya no es muerto, agoniza.
¿Qué espero o en qué reparo?
Que si esto a saberlo asoma,
1150
y en estos pasos me toma,
hará de mí el viejo avaro
lo que hizo Nerón de Roma.
Ir, pues, quiero a mi aposento,
y de acechar me arrepiento.
1155
Mas de temor y congoja,
tan rendida estoy y floja,
que me faltan pies y aliento.

[Vase.]

Auto IV

Scena I

MARIDO
SIGURA

[Salen SIGURA y su MARIDO.]

MARIDO
A no pretender que eres
tan diferente en obras y costumbres
1160
de las otras mujeres
que puedes darnos lumbre,
diérame este negocio pesadumbre;
pero quien de ver echa
tu vida, que jamás desmintió en cosa,
1165
cualquier sombra o sospecha
que tenga escandalosa
despide, y despidiéndola, reposa.
Aunque quiero, con todo,
ya que la muerte se divulgue y sepa,
1170
que no se entienda el modo;
pues corta el vulgo y trepa,
y hace que, donde no hay malicia, quepa.
No dirá lo que pasa
quien viere que Marcilla te ha querido,
1175
y que muere en mi casa:
por eso abre el oído,
y no muevas, sacándole, ruido.

SIGURA
Señor, como lo mandes.
Mira bien que la noche es breve y corta,
1180
y en estos casos grandes
la diligencia importa.

MARIDO
Verdad es, mas sosiégate y reporta.

SIGURA
Todo está libre y quedo.

MARIDO
Ea, saquémosle. Pero yo solo,
1185
como lo ves, no puedo.
Sostén, mientras le arbolo.
Pero que tú le tengas, ¿mereciolo?

SIGURA
No apuntes, señor, eso.
Basta que, porque a ti y a mí nos cuadre,
1190
nos partamos el peso.

MARIDO
Aquí duerme su padre.

SIGURA
¡Pues sus!, recójale su antigua madre.

MARIDO
Ya que se queda agora
do entenderán en darle sepultura,
1195
volvámonos, señora,
que amanece, y procura
cubrir lo que la noche encubre oscura.

SIGURA
Paso, no hables palabra,
que las ventanas de su padre siento.

MARIDO
1200
Pues antes que las abra,
vámonos. Prisa y tiento.
Recoge de una vez huelgo y aliento.

[Vanse.]

Scena II

PADRE DE MARCILLA
MUÑOZ
PERAFÁN
DON GONZALO
HEREDIA

[Salen el PADRE DE MARCILLA y PERAFÁN.]

PADRE
¿Que solo se partió, Perafán?

PERAFÁN
Solo.

PADRE
¡Jesús! Espántome que no haya vuelto.
¿Y a Heredia le encubrió el por qué?

PERAFÁN
1205
Encubriólo
por ir sin él do fue más libre y suelto.
Pero, señor...

PADRE
¿Qué dices?

PERAFÁN
Helo.

PADRE
¿Dólo?

PERAFÁN
¿No lo ves con su propio manto envuelto?

PADRE
Corre, ve, Perafán, que tras ti bajo.

PERAFÁN
¡Señor, señor!

PADRE
1210
Quedito, habla más bajo.

PERAFÁN
Pero salga mi voz amarga y rompa
las entrañas durísimas de piedra,
pues la muerte trocó en luto su pompa,
y en fúnebre ciprés la verde hiedra.
1215
¿Que puede ser que ataje y que interrompa
el curso, cuando más florece y medra
un mozo, en lo más dulce de la vida,
al parecer sin golpe y sin herida?
Empresas de ella son, pero tiranas,
1220
pues contra toda ley el brazo tiende,
siendo su natural presa las canas,
donde naturaleza más se ofende.
Muerte, si por mostrarte justa allanas
cualquier edad y condición, entiende
1225
que aunque al pobre le iguales con el rico,
yerras en acortar la edad tantico.
Todo lo que debajo el cielo nace
sujeto es a morir, pero no dudo
de que a naturaleza le desplace
1230
ver que no llegue al término que pudo;
y así, como el discurso entero trace,
y quiera que al nacer nazca desnudo,
puesto que al rico iguale con el pobre,
no quiere que del tiempo falte o sobre.
1235
Asaltas una edad, muerte enemiga,
que hará ventaja a todas las edades.
De las bocas del Nilo nos lo diga
hasta el famoso término de Gades
la morisma, con quien has hecho liga;
1240
y no te escandalices ni te enfades,
que así como de término careces,
al bárbaro sin fe le favoreces.
Pero consuélame en parte y alivia
que esa fe que le muestras y te muestra,
1245
si es que puede haber fe remisa y tibia,
como es, siendo entre bárbaros, la vuestra,
no borrarán en Mauritania y Libia
lo que hizo su famoso brazo y diestra:
pues lo que tú resuelves en ceniza,
1250
la fama lo reviva y eterniza.

[Salen HEREDIA, MUÑOZ y DON GONZALO.]

HEREDIA
¿Qué daño es el que oigo?

PADRE
Irreparable.
¿Echas de ver tu buen amigo, Heredia?

HEREDIA
¡Jesús! ¿Quién le mató?

PADRE
¡Haz que nos hable!

HEREDIA
¡Si por milagro Dios no lo remedia!
1255
Pero ¿que un hombre tan sagaz y afable,
que dio de la menor cosa la media,
le maten, y que muera de tal suerte
que no se alcance rastro de su muerte?
¿Quién duda? Por envidia le habrán muerto;
1260
pero por esta espada que me ciño,
de no ceñirla, visto el hecho cierto,
si en sangre del contrario no la tiño;
y cuando no, echaré un bando abierto,
que al mozo le comprenda, viejo y niño,
1265
porque en tan graves casos los estremos
han de seguirse, y no lo que solemos.

DON GONZALO
Lo mesmo te ofrecemos, señor tío;
dispón y mándanos a la venganza.

PADRE
Aunque de vuestros ánimos confío,
1270
y veo hasta dó llega vuestra lanza,
no tengo tan poquito aliento y brío,
aunque los años y vejez me alcanza,
que quiera de las armas descargarme,
y, a los que me pretenden valer, arme.
1275
Entrese agora el cuerpo, que en la calle
sin reverencia y cerimonia yace,
y Heredia díganos, para enterralle,
lo que Italia en tal caso ordena y hace.
Después, o se publique o que se calle,
1280
lo que más nos conviene y satisface
acerca la venganza, si nos sobra
del día un punto, se porná por obra.

MUÑOZ
Pero llevémosle luego a San Pedro,
que yo, cuando la sangre y furor arde,
1285
hiélome, si al querer cerrar me arriedro,
y si me voy tras ella, Dios nos guarde;
digo que como niño me desmedro,
cuando lo que le dan, se lo dan tarde.
Si por hacer las honras del difunto
1290
dilatas lo que importa un solo punto...

HEREDIA
Éntrese en casa el cuerpo todavía,
que aunque Muñoz acierta en lo que dice,
y a mí por el amor que me tenía
y liga que en Italia con él hice,
1295
me obligue a no perder parte del día,
porque no suene mal y escandalice,
armado, pues lo tuvo por costumbre,
acompáñenle clérigos y lumbre.

[Vanse.]

Scena III

MARIDO
[LA IMAGINACIÓN]
SIGURA

[Salen SIGURA y el MARIDO.]

MARIDO
Con el cuerpo se retira
1300
quien, si lo que ha de ver echa,
me tomará cuenta estrecha;
porque estándome a la mira,
¿qué puedo engendrar? Sospecha.
Antes que el silencio parle,
1305
el pésame voy a darle.
Tú en este medio reposa,
y no imagines de él cosa
que te provoque a mentarle.

[Vase el MARIDO.]

SIGURA
Ya no más, pues no hay remedio,
1310
¿sirve de algo la esperanza?
No, mi fortuna me alcanza,
y lo que está de por medio
me gana lanza por lanza;
que aunque en la silla me tuerza,
1315
sigún se apaña y esfuerza,
doblarme tan poco vale,
que las veces que entra y sale
me quita el vigor y fuerza.
¿Rendirme en la escaramuza?
1320
Nadie rendir se le debe,
pues el que no se le atreve,
cuando las manos le cruza,
a mayor rigor la mueve.
No, no desesperación.
1325
Ríndase Porcia y Catón,
que yo fuerzas tengo, y puedo,
no dando lugar al miedo,
ser más de lo que ellos son.
A más que una vida amarga,
1330
como la que siento, danos
indicios claros y llanos
de no poder ser tan larga
que haya menester las manos;
y pues no me da lugar
1335
para haberlas de emplear,
lo que a ser la que soy debo,
gusto en ver que la que llevo,
si es vida, me ha de acabar;
y alíviame ver que a toda
1340
España y Europa acierte
la desgracia de esta muerte,
pues que la desacomoda
de lo que le cupo en suerte;
que aunque en los sucesos buenos
1345
no miramos los ajenos,
cualquiera pasión y mal,
si es común y general,
viene a parecernos menos.
Llore, pues, conmigo, llore
1350
España, o díganos cómo
halle hombre de tan gran tomo
que, como doraba, dore
esta edad grave de plomo.
¡Ay, Marcilla, y a qué estremo
1355
llego! Piénsalo, Marcilla,
que a mostrármele amarilla,
visto el hado que le temo,
volárame de la silla!
En lo que debo restribo,
1360
y tanto aliento recibo
con tu singular ejemplo,
que junto su furia templo
y a la muerte me apercibo.
Sal de esta escura prisión,
1365
alma. Di, ¿quién te lo veda?,
que si me dices que pueda,
lo que está en el corazón,
por darte más pena queda.
Pero ¿qué voces son estas
1370
tan amargas y funestas?
¿Son las de su enterramiento?
Para acabarme el tormento,
¡sus! las mesas ya están puestas.
¡Y que mueres por un beso,
1375
cosa tan ligera, y quien
no te le da lo haga bien,
paréceme grande exceso
de ingratitud y desdén!
La resistencia y contraste,
1380
si es porque no altere y gaste
su limpieza y su renombre,
turó mientras eras hombre.
Mas, pues ya no lo eres, baste.
A dártele me resuelvo.
1385
No el mesmo, que no ha lugar,
y así el que te pienso dar
es tal que a dártele vuelvo
en la iglesia, ante el altar.
Pero ¿qué digo? Entre tanto,
1390
¿quién me ha traído aquí el manto?

[Sale LA IMAGINACIÓN.]

IMAGINACIÓN
Yo, Sigura.

SIGURA
Veo una sombra,
pero una luz, que me nombra,
y no me altero ni espanto.
Sin duda es visión de paz.
1395
Si eres a dicha Marcilla,
responde una palabrilla.
Hiciéraslo, a ser capaz
la que tarde se te humilla.
Si hablar no te viene a pelo,
1400
lo que pienso hacer, ¿harélo?
Desviáraslo a ser malo,
Pero, pues siento un regalo
dentro del alma, emprenderelo.

[Vanse.]

Scena IV

EUFRASIA

[Sale EUFRASIA.]

EUFRASIA
Ni acierto a ponerme broche
1405
ni a componerme el cabello,
revolviendo a lo de anoche.
Pero, ¿quién pasa por ello,
que se componga y abroche?
Dicen que una pena afloja
1410
ver la alba dorada y roja.
No sé mi basca y desmayos
es tal que el sol con sus rayos
acrecienta mi congoja.
¡Que esté el aposento abierto
1415
de los novios, y ellos fuera,
paréceme desconcierto!
Yo, a lo menos, si lo fuera,
estorbáralo, por cierto.
¡Jesús! ¿Quién madruga, si ama,
1420
teniendo al lado una dama
tan discreta, hermosa y niña,
si no es quien tan mal se aliña,
como lo muestra la cama?
Apostaré que ha dejado,
1425
si se ha visto hoy al espejo,
su descontento y enfado.
Pero pues hallo aparejo,
quiero aliñarme el trenzado,
que si una vez se embaraza,
1430
apenas se desenlaza
sin romperse algunas hebras.
Tente, espejo, que te quiebras.

ESPEJO
Tris.

EUFRASIA
Rompiose noramaza.
Soldad, pues, si presumís,
1435
mil piezas, que tantas hay.
¡Ah, mis…! ¡Basta decir «mis»!
Digo que si anoche el «ay»
me alteró, me altera el «tris».
Ya de este punto Sigura
1440
no verá más su figura,
porque si el espejo roto
llegó a su término coto
la dueña de él, por ventura,
que ha de ser tanto el enojo,
1445
por quien niña se le dio,
que quisiera haberme yo
más presto rompido un ojo
que ser la que le rompió.
¡Mas diréis que Teruel se hunda
1450
a voces y baraúnda!
Quiérome asomar y ver,
de los galanes de ayer,
quién y sobre qué la funda.

[Vase.]

Scena V

DON JUAN
HEREDIA
MARIDO DE SIGURA
GOBERNADOR DE TERUEL
MUÑOZ
[LA FAMA]
CONDE

[Salen DON JUAN, SIGURA, el MARIDO DE SIGURA, MUÑOZ, HEREDIA, CONDE, GOBERNADOR DE TERUEL.]

DON JUAN
¿Es tu mujer la que le ha dado el beso?

MARIDO
1455
Sí. ¿Qué es lo que pretendes hacer, primo?

DON JUAN
Si esta injuria no sientes, yo la peso,
que, más que a todo el mundo, tu honra estimo.

MARIDO
Puesto que de coraje pierdo el seso,
con la razón la cólera reprimo.

DON JUAN
1460
¿La razón me dirás que se atraviesa
entre el beso y el hombre que la besa?
Cobardía la llama, y no cordura,
sufrir una...

MARIDO
Quedito, no des voces.
Mira Muñoz, que es deudo de Sigura.

DON JUAN
1465
¡Dáseme por Marcillas y Muñoces!

MARIDO
Quien mucho habla a mucho se aventura.
Detente, así tus caras prendas goces.
Verás que ni Marcilla me hizo tuerto,
ni Sigura besando un hombre muerto.

DON JUAN
1470
Vete, que de mi casa degeneras,
hombre que no mereces solo el nombre.

MARIDO
Yo lo soy, refrenándome de veras,
tú, con enojo, dejas de ser hombre.

DON JUAN
¡Por el sagrado hábito y veneras,
1475
que cuando tú me nombres o te nombre,
de hoy más, mi deudo...! Basta, yo me parto.

[Vase DON JUAN.]

MARIDO
Vete, que a todo el mundo tienes harto.

MUÑOZ
¿Qué habla don Juan?

MARIDO
Lo que un furioso y loco.

MUÑOZ
Pues si con su locura y furor rabia,
1480
modérese en mis cosas, que no toco
las suyas.

MARIDO
Un furioso a nadie agravia.
Mas para ver que, si habla, importa poco,
de una dama sagaz, discreta, sabia,
honesta sobre todo y recogida,
1485
oye el discurso y tela de su vida.
Pasada ya la siesta, anoche fuime
a la cama y Sigura, antes que entrase,
viendo cuán mal en ella se reprime
quien la ocasión por los cabellos ase,
1490
forzome -mas ¿qué digo?, persuadime,
que no hubo quien mi espíritu forzase-
a morir de hambre, viendo al ojo el fruto,
y tener dentro la agua el labrio enjuto.
Digo que me rogó que hasta hoy quisiese
1495
dilatar lo que luego haber pudiera.
Rogomelo y salió con su interese,
que era quedar, como lo queda, entera.
Si merece castigo y que le pese
quien lo siguro da por lo que espera
1500
merézcole, y no hay dolor más recio
que perder, lo que tiene hombre, por necio.
Para ver que por tal quedase, baste
saber que la perdí por complacerla.
Diome un enojo este áspero contraste,
1505
y un sueño luego en qué soñé perderla.
Pareciome de un fino y rico engaste
caérseme entre manos una perla,
y ver donde cayó escrita una M,
y así con la congoja recordeme.
1510
Vi a Sigura en la cama sin aliento,
y a Marcilla sin alma vi en el suelo.

HEREDIA
¿Cómo así, dínoslo?

MARIDO
Como lo cuento.

CONDE
¡Pues Marcilla! ¿A qué fin?

MARIDO
Oye, y direlo.
Siete años antes de este casamiento,
1515
siendo Sigura niña y él mozuelo,
se quisieron casar, pero estorbolo
mi suegro. Fue la causa interés solo.
Viendo lo que uno pierde por ser pobre,
al rey de Túnez le hizo tantos daños,
1520
que para que lo que ha perdido cobre,
se habrá de unir con príncipes estraños.
Todo este tiempo, sin que falte o sobre
punto, que fue por número siete años,
Sigura le juró que esperaría
1525
su venida, y perdiola por un día.
Visto que por faltar un día de plazo,
viniendo apercebido con hacienda
con su valor ganada y por su brazo,
con la cual redimir creyó su prenda,
1530
halló mi nuevo estorbo y embarazo.
Diole un furor que no hay quien le comprenda.
¿Qué mayor, si en mi cámara imaginas
verle, puesto detrás de las cortinas?
Allí estuvo y, en viéndome dormido,
1535
a Sigura le dijo muy quedito:
«Por lo que te serví un beso te pido
y ese tiempo imagínale infinito».
Respondiole: «Si soy de mi marido
y te le doy, lo que es suyo le quito.
1540
Modérate con lo que fuere justo,
y el premio no le pidas a tu gusto».
Replicóle: «Sigura, que me muero.
Dame un beso». Y negándole Sigura,
un gran suspiro dio, que fue el postrero
1545
de su desabrimiento y desventura.
Soñando lo que ya dije primero,
desperté acaso en esta coyuntura,
que Sigura, que fue parte y testigo,
me quería contar lo que te digo.
1550
Siéndome, pues, la cosa descubierta,
después de consultarlo una gran pieza,
le dejamos delante de su puerta,
reclinada a una piedra la cabeza.

HEREDIA
¡Ah, fortuna cruel, traidora, incierta!

MARIDO
1555
Oye, que la tragedia agora empieza.

CONDE
¿Dirasnos que murió dándole el beso,
que se llevó Marcilla en la alma impreso?
No, más cuando en tu cámara contemplo
cuán moderado fue en pedir Marcilla,
1560
y a Sigura después miro en el templo,
que para dar lo que pidió se humilla,
veo que ha de serviros por ejemplo
de castidad y fe pura y sencilla
lo que después de tantos años pide,
1565
y la razón que a darle se lo impide.
Pide el beso con ansias de la muerte,
pero con lo que debe se refrena;
ella, en negarle, muestra de la suerte
que resiste a quien ama la que es buena.
1570
Pensar después que en dársele no acierte
en la iglesia, de lumbres y hombres llena,
es burla, porque no es beso lascivo
lo que pudiera, a ser Marcilla vivo.
Beso fue piadoso, pero calle
1575
quien no se alarga a más de lo que basto,
pero con todo piense y medios halle
con los cuales alabe amor tan casto.

GOBERNADOR
De mármol un sepulcro, pues, se entalle
a entrambos, de común dinero y gasto.

HEREDIA
1580
Estraño caso. ¿Quién imaginara
que los junte quien todo lo separa?

[Sale LA FAMA.]

LA FAMA
Aunque la Parca triunfa el postrer día,
quien algo en vida fue, muerto seralo
si su valor en público señalo,
1585
o descubro la falta que tenía;
y así, el que aspiró a la monarquía,
por el contrario, el vil Sardanapalo,
por bueno el uno, el otro por ser malo,
aunque murieron, viven todavía.
1590
Marcilla, pues, lo mesmo es hoy que ha sido,
y Sigura tras él, como la nombre
y me prestéis atentos el oído;
pero lo que jamás hice con hombre
hago, si lo advertís, con su marido,
1595
pues siendo la que soy callo su nombre.

FIN