Vega, Lope de

La dama boba



Edición a cargo de:
Marco Presotto
Procedencia:
PROLOPE - TC/12
PARTES:
PRIMERA EDICIÓN:
- Doce comedias de Lope de Vega, sacadas de sus originales por él mismo, viuda de Alonso Martín de Balboa, a costa de Alonso Pérez, Madrid, 1617.
Ejemplares cotejados:
  • Biblioteca Nacional de España, Madrid, R. 13.860
  • British Library, Londres, 11726 K 14
  • Hofbibliothek Kaiserliche Koenigliche, Viena, coll. +38.H.2(9)
  • Biblioteca Vaticana, Roma, Barberini KKK.V.4
SEGUNDA EDICIÓN:
- Doce comedias de Lope de Vega, sacadas de sus originales por él mesmo, Sebastián de Cormellas, Barcelona, 1618.
Ejemplares cotejados:
  • Biblioteca Nacional de España, Madrid, R. 14.102
  • Biblioteca Nacional de España, Madrid, U. 10.569
  • University of Pennsylvania, Filadelfia, Reel 53/2128-2141
  • British Library, Londres, 11.726.k.13
MANUSCRITOS:
  • Manuscrito Original Autógrafo, Biblioteca Nacional de España, Madrid, 1613, Vitrina 7-5 [Texto base].
  • Manuscrito firmado por Luis Remírez de Arellano, Biblioteca Nacional de España, Madrid, S. XVII, Ms. 14956.
  • Biblioteca Palatina, Parma, CC.*V.28032/XXXV
Ediciones modernas:
  • La dama boba, ed. R. Schevill, en The Dramatic Art of Lope de Vega, Together with “La dama boba”, University of California Press, Berkeley, 1918; reimpr. Nueva York, 1964.
  • La dama boba, ed. J. García Soriano, en Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española (Nueva Edición), Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, 1929, vol. XI, pp. 587-633.
  • La dama boba, ed. E. Juliá Martínez. en Obras dramáticas escogidas, tomo V, Hernando, Madrid, 1935, pp. 283-449.
  • La dama boba, ed. A. Zamora Vicente, en Peribáñez. La dama boba, Espasa-Calpe, Madrid, 1963.
  • La dama boba, ed. D. Marín, Cátedra, Madrid, 1976
  • La dama boba, ed. R. Navarro Durán, en La dama boba. La moza de cántaro, Planeta, Barcelona, 1989 (reed. RBA, Barcelona, 1994).
  • La dama boba, ed. R. Navarro Durán, en La dama boba. El perro del hortelano, Hermes, Barcelona, 2001.
  • La dama boba. ed. F. Pedraza Jiménez, Biblioteca Nueva, Madrid, 2002.
  • La dama boba, ed. M. Presotto, en Comedias de Lope de Vega. Parte IX, coord. M. Presotto, Milenio-Universitat Autònoma de Barcelona, Lérida, 2007, III, pp. 1293-1466.
Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2015

Acto I

PERSONAS DESTE ACTO

LISEO, caballero
TURÍN, lacayo
LEANDRO, caballero
OTAVIO, viejo
MISENO, su amigo
DUARDO, caballero
LAURENCIO, caballero
FENISO, caballero
RUFINO, maestro
NISE, dama
FINEA, su hermana
CELIA, criada
CLARA, criada
PEDRO, lacayo

LISEO, caballero, y TURÍN, lacayo, los dos de camino.

LISEO
¡Qué lindas posadas!

TURÍN
¡Frescas!

LISEO
¿No hay calor?

TURÍN
Chinches y ropa
tienen fama en toda Europa.

LISEO
¡Famoso lugar, Illescas!
5
No hay en todos los que miras
quien le iguale.

TURÍN
Aun si supieses
la causa...

LISEO
¿Cuál es?

TURÍN
Dos meses
de guindas y de mentiras.

LISEO
Como aquí, Turín, se juntan
10
de la Corte y de Sevilla,
Andalucía y Castilla,
unos a otros preguntan;
unos de las Indias cuentan,
y otros, con discursos largos
15
de provisiones y cargos,
cosas que el vulgo alimentan.
¿No tomaste las medidas?

TURÍN
Una docena tomé.

LISEO
¿Y imágenes?

TURÍN
Con la fe
20
que son de España admitidas,
por milagrosas en todo
cuanto, en cualquiera ocasión,
les pide la devoción
y el nombre.

LISEO
Pues, dese modo,
25
lleguen las postas, y vamos.

TURÍN
¿No has de comer?

LISEO
Aguardar
a que se guise es pensar
que a media noche llegamos;
y un desposado, Turín,
30
ha de llegar cuando pueda
lucir.

TURÍN
Muy atrás se queda
con el repuesto Marín;
pero yo traigo qué comas.

LISEO
¿Qué traes?

TURÍN
Ya lo verás.

LISEO
Dilo.

TURÍN
¡Guarda!

LISEO
35
Necio estás.

TURÍN
¿Desto pesadumbre tomas?

LISEO
Pues, para decir lo que es...

TURÍN
Hay a quien pesa de oír
su nombre, basta decir,
40
que tú lo sabrás después.

LISEO
¿Entretiénese la hambre
con saber qué ha de comer?

TURÍN
Pues sábete que ha de ser...

LISEO
¡Presto!

TURÍN
...tocino fiambre.

LISEO
45
Pues ¿a quién puede pesar
de oír nombre tan hidalgo?
Turín, si me has de dar algo,
¿qué cosa me puedes dar
que tenga igual a ese nombre?

TURÍN
50
Esto y una hermosa caja.

LISEO
Dame de queso una raja,
que nunca el dulce es muy hombre.

TURÍN
Esas liciones no son
de galán ni desposado.

LISEO
55
Aún agora no he llegado.

TURÍN
Las damas de corte son
todas un fino cristal,
trasparentes y divinas.

LISEO
Turín, las más cristalinas
comerán.

TURÍN
60
¡Es natural!
Pero esta hermosa Finea
con quien a casarte vas
comerá...

LISEO
Dilo.

TURÍN
...no más
de azúcar, maná y jalea.
65
Pasarase una semana
con dos puntos en el aire
de azúcar.

LISEO
¡Gentil donaire!

TURÍN
¿Qué piensas dar a su hermana?

LISEO
A Nise, su hermana bella,
70
una rosa de diamantes,
que así tengan los amantes
tales firmezas con ella;
y una cadena también,
que compite con la rosa.

TURÍN
75
Dicen que es también hermosa.

LISEO
Mi esposa parece bien,
si doy crédito a la fama.
De su hermana poco sé,
pero basta que me dé
80
lo que más se estima y ama.

TURÍN
¡Bello golpe de dinero!

LISEO
Son cuarenta mil ducados.

TURÍN
¡Bravo dote!

LISEO
Si contados
los llego a ver, como espero.

TURÍN
85
De un macho con guarniciones
verdes y estribos de palo,
se apea un hidalgo.

LISEO
¡Malo,
si la merienda me pones!

(LEANDRO, de camino.)

LEANDRO
Huésped, ¿habrá qué comer?

LISEO
90
Seáis, señor, bien llegado.

LEANDRO
Y vos en la misma hallado.

LISEO
¿A Madrid...?

LEANDRO
Dejele ayer,
cansado de no salir
con pretensiones cansadas.

LISEO
95
Ésas van adjetivadas
con esperar y sufrir.
Holgara, por ir con vos,
lleváramos un camino...

LEANDRO
Si vais a lo que imagino,
100
nunca lo permita Dios.

LISEO
No llevo qué pretender;
a negocios hechos voy.
¿Sois de ese lugar?

LEANDRO
Sí, soy.

LISEO
Luego podréis conocer
105
la persona que os nombrare.

LEANDRO
Es Madrid una talega
de piezas, donde se anega
cuanto su máquina pare.
Los reyes, roques y arfiles
110
conocidas casas tienen;
los demás que van y vienen
son como peones viles.
Todo es allí confusión.

LISEO
No es Otavio pieza vil.

LEANDRO
115
Si es quien yo pienso, es arfil
y pieza de estimación.

LISEO
Quien yo digo es padre noble
de dos hijas.

LEANDRO
Ya sé quién;
pero dijérades bien
120
que de una palma y de un roble.

LISEO
¿Cómo?

LEANDRO
Que entrambas lo son,
pues Nise bella es la palma;
Finea, un roble, sin alma
y discurso de razón.
125
Nise es mujer tan discreta,
sabia, gallarda, entendida,
cuanto Finea encogida,
boba, indigna y imperfeta.
Y aun pienso que oí tratar
que la casaban...

LISEO
130
(¿No escuchas?)

LEANDRO
Verdad es que no habrá muchas
que la puedan igualar
en el riquísimo dote;
mas ¡ay de aquel desdichado
135
que espera una bestia al lado!
Pues más de algún marquesote,
a codicia del dinero,
pretende la bobería
desta dama, y a porfía
140
hacen su calle terrero.

LISEO
(Yo llevo lindo concierto.
¡A gentiles vistas voy!

TURÍN
Disimula.

LISEO
Tal estoy,
que apenas a hablar acierto.)
145
En fin, señor, ¿Nise es bella
y discreta?

LEANDRO
Es celebrada
por única, y deseada,
por las partes que hay en ella,
de gente muy principal.

LISEO
150
¿Tan necia es esa Finea?

LEANDRO
Mucho sentís que lo sea.

LISEO
Contemplo, de sangre igual,
dos cosas tan desiguales...
Mas ¿cómo en dote lo son?
155
Que, hermanas, fuera razón
que los tuvieran iguales.

LEANDRO
Oigo decir que un hermano
de su padre la dejó
esta hacienda, porque vio
160
que sin ella fuera en vano
casarla con hombre igual
a su noble nacimiento,
supliendo el entendimiento
con el oro.

LISEO
Él hizo mal.

LEANDRO
165
Antes bien, porque con esto
tan discreta vendrá a ser
como Nise.

TURÍN
¿Has de comer?

LISEO
Ponme lo que dices, presto;
aunque ya puedo escusallo.

LEANDRO
170
¿Mandáis, señor, otra cosa?

LISEO
Serviros. (¡Qué linda esposa!)

TURÍN
¿Qué haremos?

LISEO
Ponte a caballo,
que ya no quiero comer.

TURÍN
No te aflijas, pues no es hecho.

LISEO
175
Que me ha de matar, sospecho,
si es necia y propia mujer.

TURÍN
Como tú no digas «sí»,
¿quién te puede cautivar?

LISEO
Verla no me ha de matar,
180
aunque es basilisco en mí.

TURÍN
No, señor.

LISEO
También advierte
que, siendo tan entendida
Nise, me dará la vida,
si ella me diere la muerte.

(Éntrense y salgan OTAVIO, viejo, y MISENO.)

OTAVIO
185
¿Ésta fue la intención que tuvo Fabio?

MISENO
Parece que os quejáis.

OTAVIO
¡Bien mal emplea
mi hermano tanta hacienda! No fue sabio.
Bien es que Fabio, y que no sabio, sea.

MISENO
Si en dejaros hacienda os hizo agravio,
vos propio lo juzgad.

OTAVIO
190
Dejó a Finea,
a título de simple, tan gran renta,
que a todos hasta agora nos sustenta.

MISENO
Dejola a la que más le parecía
de sus sobrinas.

OTAVIO
Vos andáis discreto,
195
pues a quien heredó su bobería
dejó su hacienda para el mismo efeto.

MISENO
De Nise la divina gallardía,
las altas esperanzas y el conceto
os deben de tener apasionado.
200
¿Quién duda que le sois más inclinado?

OTAVIO
Mis hijas son entrambas; mas yo os juro
que me enfadan y cansan, cada una
por su camino, cuando más procuro
mostrar amor y inclinación a alguna.
205
Si ser Finea simple es caso duro,
ya lo suplen los bienes de Fortuna
y algunos que le dio Naturaleza,
siempre más liberal, de la belleza;
pero ver tan discreta y arrogante
210
a Nise más me pudre y martiriza,
y que, de bien hablada y elegante,
el vulgazo la aprueba y soleniza.
Si me casara agora -y no te espante
esta opinión, que alguno la autoriza-,
215
de dos estremos, boba o bachillera,
de la boba elección, sin duda, hiciera.

MISENO
¡No digáis tal, por Dios! Que están sujetas
a no acertar en nada.

OTAVIO
Eso es engaño,
que yo no trato aquí de las discretas;
220
sólo a las bachilleras desengaño.
De una casada son partes perfetas
virtud y honestidad.

MISENO
Parir cadaño,
no dijérades mal, si es argumento
de que vos no queréis entendimiento.

OTAVIO
225
Está la discreción de una casada
en amar y servir a su marido;
en vivir recogida y recatada,
honesta en el hablar y en el vestido;
en ser de la familia respetada,
230
en retirar la vista y el oído,
en enseñar los hijos, cuidadosa;
preciada más de limpia que de hermosa.
¿Para qué quiero yo que, bachillera,
la que es propia mujer concetos diga?
235
Esto de Nise por casar me altera;
lo más, como los menos, me fatiga.
Resuélvome en dos cosas que quisiera,
pues la virtud es bien que el medio siga:
que Finea supiera más que sabe,
y Nise menos.

MISENO
240
Habláis cuerdo y grave.

OTAVIO
Si todos los estremos tienen vicio,
yo estoy, con justa causa, discontento.

MISENO
¿Y qué hay de vuestro yerno?

OTAVIO
Aquí el oficio
de padre y dueño alarga el pensamiento:
245
caso a Finea, que es notable indicio
de las leyes del mundo, al oro atento.
Nise, tan sabia, docta y entendida,
apenas halla un hombre que la pida;
y por Finea, simple, por instantes
250
me solicitan tantos pretendientes,
del oro, más que del ingenio, amantes,
que me cansan amigos y parientes.

MISENO
Razones hay, al parecer, bastantes.

OTAVIO
Una hallo yo, sin muchas aparentes,
255
y es el buscar un hombre en todo estado
lo que le falta más, con más cuidado.

MISENO
Eso no entiendo bien.

OTAVIO
Estadme atento.
Ningún hombre nacido a pensar viene
que le falta, Miseno, entendimiento,
260
y con esto no busca lo que tiene;
ve que el oro le falta y el sustento,
y piensa que buscalle le conviene,
pues como ser la falta el oro entienda,
deja el entendimiento y busca hacienda.

MISENO
265
¡Piedad del cielo! ¡Que ningún nacido
se queje de faltarle entendimiento!

OTAVIO
Pues a muchos que nunca lo han creído
les falta, y son sus obras argumento.

MISENO
Nise es aquésta.

OTAVIO
Quítame el sentido
su desvanecimiento.

MISENO
270
Un casamiento
os traigo yo.

OTAVIO
Casémosla, que temo
alguna necedad de tanto estremo.

(NISE y CELIA, criada.)

NISE
¿Diote el libro?

CELIA
¡Y tal, que obliga
a no abrille ni tocalle!

NISE
Pues ¿por qué?

CELIA
275
Por no ensucialle,
si quieres que te lo diga.
En cándido pergamino
vienen muchas flores de oro.

NISE
Bien lo merece Heliodoro,
280
griego poeta divino.

CELIA
¿Poeta? Pues pareciome
prosa.

NISE
También hay poesía
en prosa.

CELIA
No lo sabía.
Miré el principio y cansome.

NISE
285
Es que no se da a entender,
con el artificio griego,
hasta el quinto libro, y luego
todo se viene a saber
cuanto precede a los cuatro.

CELIA
290
En fin, ¿es poeta en prosa?

NISE
Y de una historia amorosa,
digna de aplauso y teatro.
Hay dos prosas diferentes:
poética y historial;
295
la historial, lisa y leal,
cuenta verdades patentes,
con frasi y términos claros;
la poética es hermosa,
varia, culta, licenciosa,
300
y escura aun a ingenios raros.
Tiene mil exornaciones
y retóricas figuras.

CELIA
Pues ¿de cosas tan escuras
juzgan tantos?

NISE
No le pones,
305
Celia, pequeña objeción;
pero así corre el engaño
del mundo.

(FINEA, dama, con unas cartillas, y RUFINO, maestro.)

FINEA
¡Ni en todo el año
saldré con esa lición!

CELIA
Tu hermana con su maestro.

NISE
310
¿Conoce las letras ya?

CELIA
En los principios está.

RUFINO
¡Paciencia, y no letras, muestro!
¿Qué es ésta?

FINEA
Letra será.

RUFINO
¿Letra?

FINEA
Pues, ¿es otra cosa?

RUFINO
315
No, sino el alba (¡qué hermosa
bestia!)

FINEA
Bien, bien. Sí, ya, ya;
el alba debe de ser,
cuando andaba entre las coles.

RUFINO
Ésta es «Ca». Los españoles
320
no la solemos poner
en nuestra lengua jamás.
Úsanla mucho alemanes
y flamencos.

FINEA
¡Qué galanes
van todos éstos detrás!

RUFINO
325
Éstas son letras también.

FINEA
¿Tantas hay?

RUFINO
Veintitrés son.

FINEA
Ara vaya de lición;
que yo lo diré muy bien.

RUFINO
¿Qué es ésta?

FINEA
Aquésta no sé.

RUFINO
¿Y ésta?

FINEA
330
No sé qué responda.

RUFINO
¿Y ésta?

FINEA
¿Cuál? ¿Ésta, redonda?
¡Letra!

RUFINO
¡Bien!

FINEA
¿Luego, acerté?

RUFINO
¡Linda bestia!

FINEA
¡Así, así!
Bestia, ¡por Dios!, se llamaba;
335
pero no se me acordaba.

RUFINO
Ésta es «erre», y ésta es «i».

FINEA
Pues, ¿si tú lo traes errado...?

NISE
(¡Con qué pesadumbre están!)

RUFINO
Di aquí B, A, N; ban.

FINEA
¿Dónde van?

RUFINO
340
¡Gentil cuidado!

FINEA
¿Que se van, no me decías?

RUFINO
Letras son.¡Míralas bien!

FINEA
Ya miro.

RUFINO
B, E, N; ben.

FINEA
¿Adónde?

RUFINO
¡Adónde en mis días
345
no te vuelva más a ver!

FINEA
¿Ven, no dices? Pues ya voy.

RUFINO
¡Perdiendo el jüicio estoy!
¡Es imposible aprender!
¡Vive Dios, que te he de dar
una palmeta!

FINEA
350
¿Tú, a mí?

(Saca una palmatoria.)

RUFINO
¡Muestra la mano!

FINEA
Hela aquí.

RUFINO
¡Aprende a deletrear!

FINEA
¡Ay, perro! ¿Aquesto es palmeta?

RUFINO
Pues, ¿qué pensabas?

FINEA
¡Aguarda!...

NISE
¡Ella le mata!

CELIA
355
Ya tarda
tu favor, Nise discreta.

RUFINO
¡Ay, que me mata!

NISE
¿Qué es esto?
¿A tu maestro...?

FINEA
Hame dado
causa.

NISE
¿Cómo?

FINEA
Hame engañado.

RUFINO
¿Yo, engañado?

NISE
360
¡Dila presto!

FINEA
Estaba aprendiendo aquí
la letra bestia y la Ca...

NISE
La primera sabes ya.

FINEA
Es verdad, ya la aprendí.
365
Sacó un zoquete de palo
y al cabo una media bola;
pidiome la mano sola
-¡mira qué lindo regalo!-,
y apenas me la tomó,
370
cuando, ¡zas!, la bola asienta,
que pica como pimienta,
y la mano me quebró.

NISE
Cuando el discípulo ignora,
tiene el maestro licencia
de castigar.

FINEA
375
¡Linda ciencia!

RUFINO
Aunque me diese, señora,
vuestro padre cuanto tiene,
no he de darle otra lición.

(Vase el MAESTRO.)

CELIA
¡Fuése!

NISE
No tienes razón.
380
Sufrir y aprender conviene.

FINEA
Pues ¿las letras que allí están,
yo no las aprendo bien?
Vengo cuando dice «ven»,
y voy cuando dice «van».
385
¿Qué quiere, Nise, el maestro,
quebrándome la cabeza
con ban, bin, bon?

CELIA
(¡Ella es pieza
de rey!)

NISE
Quiere el padre nuestro
que aprendamos.

FINEA
Yo ya sé
el Padrenuestro.

NISE
390
No digo
sino el nuestro; y el castigo
por darte memoria fue.

FINEA
Póngame un hilo en el dedo
y no aquel palo en la palma.

CELIA
395
Mas que se te sale el alma,
si lo sabe.

FINEA
¡Muerta quedo!
¡Oh, Celia! No se lo digas,
y verás qué te daré.

(CLARA, criada.)

CLARA
¡Topé contigo, a la fe!

NISE
400
Ya, Celia, las dos amigas
se han juntado.

CELIA
A nadie quiere
más, en todas las crïadas.

CLARA
¡Dame albricias, tan bien dadas
como el suceso requiere!

FINEA
Pues ¿de qué son?

CLARA
405
Ya parió
nuestra gata la romana.

FINEA
¿Cierto, cierto?

CLARA
Esta mañana.

FINEA
¿Parió en el tejado?

CLARA
No.

FINEA
¿Pues dónde?

CLARA
En el aposento.
410
¡Qué cierto se echó de ver
su entendimiento!

FINEA
¡Es mujer
notable!

CLARA
Escucha un momento:
salía, por donde suele,
el sol muy galán y rico,
415
con la librea del rey
colorado y amarillo;
andaban los carretones
quitándole el romadizo
que da la noche a Madrid;
420
aunque no sé quién me dijo
que era la calle Mayor
el soldado más antiguo,
pues nunca el mayor de Flandes
presentó tantos servicios;
425
pregonaban agua ardiente,
agua biznieta del vino,
los hombres Carnestolendas,
todos naranjas y gritos;
dormían las rentas grandes,
430
despertaban los oficios,
tocaban los boticarios
sus almireces a pino,
cuando la gata de casa
comenzó, con mil suspiros,
435
a decir «¡Ay, ay, ay, ay!
Que quiero parir, marido».
Levantose Hociquimocho
y fue corriendo a decirlo
a sus parientes y deudos;
440
que deben de ser moriscos,
porque el lenguaje que hablaban,
en tiple de monacillos,
si no es jerigonza entrellos,
no es español ni latino.
445
Vino una gata vïuda,
con blanco y negro vestido
-sospecho que era su agüela-,
gorda y compuesta de hocico;
y si lo que arrastra honra,
450
como dicen los antiguos,
tan honrada es por la cola
como otros por sus oficios.
Trújole cierta manteca,
desayunose y previno
455
en qué recibir el parto.
Hubo temerarios gritos.
No es burla. Parió seis gatos
tan remendados y lindos,
que pudieran, a ser pías,
460
llevar el coche más rico.
Regocijados, bajaron
de los tejados vecinos
caballetes y terrados,
todos los deudos y amigos:
465
Lamicola, Arañizaldo,
Marfuz, Marramao, Micilo,
Tumbaollín, Mico, Miturrio,
Rabicorto, Zapaquildo,
unos vestidos de pardo,
470
otros de blanco vestidos,
y otros con forros de martas,
en cueras y capotillos.
De negro vino a la fiesta
el gallardo Golosino;
475
luto que mostraba entonces
de su padre el gaticidio.
Cual la morcilla presenta;
cual, el pez, cual, el cabrito,
cual, el gorrión astuto,
480
cual, el simple palomino.
Trazando quedan agora,
para mayor regocijo
en el gatesco senado,
correr gansos cinco a cinco.
485
Ven presto, que, si los oyes,
dirás que parecen niños
y darás a la parida
el parabién de los hijos.

FINEA
¡No me pudieras contar
490
caso, para el gusto mío,
de mayor contentamiento!

CLARA
Camina.

FINEA
Tras ti camino.

(Vanse FINEA y CLARA.)

NISE
¿Hay locura semejante?

CELIA
¿Y Clara es boba también?

NISE
495
Por eso la quiere bien.

CELIA
La semejanza es bastante,
aunque yo pienso que Clara
es más bellaca que boba.

NISE
Con esto la engaña y roba.

(DUARDO, FINISO, LAURENCIO, caballeros.)

DUARDO
500
Aquí, como estrella clara,
a su hermosura nos guía.

FENISO
Y aun es del sol su luz pura.

LAURENCIO
¡Oh, reina de la hermosura!

DUARDO
¡Oh, Nise!

FENISO
¡Oh, señora mía!

NISE
Caballeros...

LAURENCIO
505
Esta vez,
por vuestro ingenio gallardo,
de un soneto de Duardo
os hemos de hacer jüez.

NISE
¿A mí, que soy de Finea
hermana y sangre?

LAURENCIO
510
A vos sola,
que sois Sibila española,
no Cumana ni Eritrea;
a vos, por quien ya las Gracias
son cuatro, y las Musas diez,
515
es justo haceros jüez.

NISE
Si ignorancias, si desgracias
trujérades a juzgar,
era justa la elección.

FENISO
Vuestra rara discreción,
520
imposible de alabar,
fue justamente elegida.
Oíd, señora, a Eduardo.

NISE
¡Vaya el soneto! Ya aguardo,
aunque, de indigna, corrida.

DUARDO
525
La calidad elementar resiste
mi amor, que a la virtud celeste aspira
y en las mentes angélicas se mira,
donde la idea del calor consiste.
No ya como elemento el fuego viste
530
el alma, cuyo vuelo al sol admira,
que de inferiores mundos se retira
adonde el serafín ardiendo asiste.
No puede elementar fuego abrasarme.
La virtud celestial que vivifica
535
envidia el verme a la suprema alzarme,
que donde el fuego angélico me aplica,
¿cómo podrá mortal poder tocarme,
que eterno y fin, contradición implica?

NISE
Ni una palabra entendí.

DUARDO
540
Pues en parte se leyera
que más de alguno dijera
por arrogancia «Yo sí».
La intención o el argumento
es pintar a quien ya llega,
545
libre del amor que ciega,
con luz del entendimiento,
a la alta contemplación
de aquel puro amor sin fin,
donde es fuego el serafín.

NISE
550
Argumento y intención
queda entendido.

LAURENCIO
¡Profundos
conceptos!

NISE
¡Mucho le esconden!

DUARDO
Tres fuegos, que corresponden,
hermosa Nise, a tres mundos,
555
dan fundamento a los otros.

NISE
¡Bien los podéis declarar!

DUARDO
Calidad elementar
es el calor en nosotros,
la celestial es virtud
560
que calienta y que recrea,
y la angélica es la idea
del calor.

NISE
Con inquietud
escucho lo que no entiendo.

DUARDO
El elemento en nosotros
es fuego.

NISE
565
¿Entendéis vosotros?

DUARDO
El puro sol que estáis viendo
en el cielo, fuego es;
y fuego el entendimiento
seráfico; pero siento
570
que así difieren los tres:
que el que elementar se llama,
abrasa cuando se aplica,
el celeste vivifica,
y el sobreceleste ama.

NISE
575
No discurras, por tu vida;
vete a escuelas.

DUARDO
Donde estás,
lo son.

NISE
¡Yo no escucho más,
de no entenderte corrida!
¡Escribe fácil!

DUARDO
Platón,
580
a lo que en cosas divinas
escribió, puso cortinas
que, tales como éstas, son
matemáticas figuras
y enigmas.

NISE
¡Oye, Laurencio!

FENISO
585
Ella os ha puesto silencio.

DUARDO
Temió las cosas escuras.

FENISO
¡Es mujer!

DUARDO
La claridad
a todos es agradable,
que se escriba o que se hable.

(NISE aparte.)

NISE
590
¿Cómo va de voluntad?

LAURENCIO
Como quien la tiene en ti.

NISE
Yo te la pago muy bien.
No traigas contigo quien
me eclipse el hablarte ansí.

LAURENCIO
595
Yo, señora, no me atrevo,
por mi humildad, a tus ojos;
que, dando en viles despojos,
se afrenta el rayo de Febo;
pero si quieres pasar
600
al alma, hallarasla rica
de la fe que amor publica.

NISE
Un papel te quiero dar;
pero ¿cómo podrá ser
que déstos visto no sea?

LAURENCIO
605
Si en lo que el alma desea
me quieres favorecer,
mano y papel podré aquí
asir juntos, atrevido,
como finjas que has caído.

NISE
¡Jesús!

LAURENCIO
¿Qué es eso?

NISE
610
¡Caí!

LAURENCIO
Con las obras respondiste.

NISE
Ésas responden mejor,
que no hay sin obras amor.

LAURENCIO
Amor en obras consiste.

NISE
615
Laurencio mío, a Dios queda.
Duardo y Feniso, adiós.

DUARDO
Y tanta ventura a vos
como hermosura os conceda.

(Vanse NISE y CELIA.)

DUARDO
¿Qué os ha dicho del soneto
Nise?

LAURENCIO
620
Que es muy extremado.

DUARDO
Habréis los dos murmurado;
que hacéis versos, en efeto.

LAURENCIO
Ya no es menester hacellos
para saber murmurallos,
625
que se atreve a censurallos
quien no se atreve a entendellos.

FENISO
Los dos tenemos que hacer.
Licencia nos podéis dar.

DUARDO
Las leyes de no estorbar
630
queremos obedecer.

LAURENCIO
¡Malicia es ésa!

FENISO
¡No es tal!
La divina Nise es vuestra,
o, por lo menos, lo muestra.

LAURENCIO
Pudiera, a tener igual.

(Despídanse, y quede solo LAURENCIO.)

LAURENCIO
635
Hermoso sois, sin duda, pensamiento,
y, aunque honesto también, con ser hermoso,
si es calidad del bien ser provechoso,
una parte de tres que os falta siento.
Nise, con un divino entendimiento,
640
os enriquece de un amor dichoso;
mas sois de dueño pobre, y es forzoso
que en la necesidad falte el contento.
Si el oro es blanco y centro del descanso,
y el descanso, del gusto, yo os prometo
645
que tarda el navegar con viento manso.
Pensamiento, mudemos de sujeto;
si voy necio tras vos, y en ir me canso,
cuando vengáis tras mí, seréis discreto.

(Entre PEDRO, lacayo de LAURENCIO.)

PEDRO
¡Qué necio andaba en buscarte
650
fuera de aqueste lugar!

LAURENCIO
Bien me pudieras hallar
con el alma en otra parte.

PEDRO
¿Luego estás sin ella aquí?

LAURENCIO
Ha podido un pensamiento
655
reducir su movimiento
desde mí fuera de mí.
¿No has visto que la saeta
del reloj en un lugar
firme siempre suele estar
660
aunque nunca está quieta,
y tal vez está en la una
y luego en las dos está?
Pues así mi alma ya,
sin hacer mudanza alguna,
665
de la casa en que me ves,
desde Nise, que ha querido,
a las doce se ha subido,
que es número de interés.

PEDRO
Pues ¿cómo es esa mudanza?

LAURENCIO
670
Como la saeta soy,
que desde la una voy
por lo que el círculo alcanza.
¿Señalaba a Nise?

PEDRO
Sí.

LAURENCIO
Pues ya señalo en Finea.

PEDRO
675
¿Eso quieres que te crea?

LAURENCIO
¿Por qué no, si hay causa?

PEDRO
Di.

LAURENCIO
Nise es una sola hermosa;
Finea las doce son:
hora de más bendición,
680
más descansada y copiosa.
En las doce el oficial
descansa, y bástale ser
hora entonces de comer,
tan precisa y natural.
685
Quiero decir que Finea
hora de sustento es,
cuyo descanso ya ves
cuánto el hombre le desea.
Denme, pues, las doce a mí,
690
que soy pobre, con mujer;
que, dándome de comer,
es la mejor para mí.
Nise es hora infortunada,
donde mi planeta airado,
695
de sestil y de cuadrado,
me mira con frente armada.
Finea es hora dichosa,
donde Júpiter, benigno,
me está mirando de trino
700
con aspecto y faz hermosa.
Doyme a entender que, poniendo
en Finea mis cuidados,
a cuarenta mil ducados
las manos voy previniendo.
705
Ésta, Pedro, desde hoy
ha de ser empresa mía.

PEDRO
Para probar tu osadía,
en una sospecha estoy.

LAURENCIO
¿Cuál?

PEDRO
Que te has de arrepentir,
710
por ser simple esta mujer.

LAURENCIO
¿Quién has visto de comer,
de descansar y vestir
arrepentido jamás?
Pues esto viene con ella.

PEDRO
715
A Nise, discreta y bella,
Laurencio, ¿dejar podrás
por una boba inorante?

LAURENCIO
¡Qué inorante majadero!
¿No ves que el sol del dinero
720
va del ingenio adelante?
El que es pobre, ése es tenido
por simple; el rico, por sabio.
No hay en el nacer agravio,
por notable que haya sido,
725
que el dinero no le encubra,
ni hay falta en naturaleza
que con la mucha pobreza
no se aumente y se descubra.
Desde hoy quiero enamorar
a Finea.

PEDRO
730
He sospechado
que a un ingenio tan cerrado
no hay puerta por donde entrar.

LAURENCIO
Yo sé cuál.

PEDRO
¡Yo no, por Dios!

LAURENCIO
Clara, su boba crïada.

PEDRO
735
Sospecho que es más taimada
que boba.

LAURENCIO
Demos los dos
en enamorarlas.

PEDRO
Creo
que Clara será tercera
más fácil.

LAURENCIO
Desa manera
740
seguro va mi deseo.

(FINEA y CLARA.)

PEDRO
Ellas vienen; disimula.

LAURENCIO
Si puede ser en mi mano.

PEDRO
¡Qué ha de poder un cristiano
enamorar una mula!

LAURENCIO
745
Linda cara y talle tiene.

PEDRO
¡Así fuera el alma!

LAURENCIO
Agora
conozco, hermosa señora,
que no solamente viene
el sol de las orientales
750
partes, pues de vuestros ojos
sale con rayos más rojos
y luces piramidales;
pero si, cuando salís,
tan grande fuerza traéis,
755
al mediodía ¿qué haréis?

FINEA
Comer, como vos decís,
no pirámides ni peros,
sino cosas provechosas.

LAURENCIO
Esas estrellas hermosas,
760
esos nocturnos luceros,
me tienen fuera de mí.

FINEA
Si vos andáis con estrellas,
¿qué mucho que os traigan ellas
arromadizado ansí?
765
Acostaos siempre temprano,
y dormid con tocador.

LAURENCIO
¿No entendéis que os tengo amor
puro, honesto, limpio y llano?

FINEA
¿Qué es amor?

LAURENCIO
¿Amor? Deseo.

FINEA
¿De qué?

LAURENCIO
770
De una cosa hermosa.

FINEA
¿Es oro? ¿Es diamante? ¿Es cosa
destas que muy lindas veo?

LAURENCIO
No, sino de la hermosura
de una mujer como vos,
775
que, como lo ordena Dios,
para buen fin se procura;
y ésta, que vos la tenéis,
engendra deseo en mí.

FINEA
Y yo ¿qué he de hacer aquí,
780
si sé que vos me queréis?

LAURENCIO
Quererme. ¿No habéis oído
que amor con amor se paga?

FINEA
No sé yo cómo se haga,
porque nunca yo he querido,
785
ni en la cartilla lo vi,
ni me lo enseñó mi madre.
Preguntarelo a mi padre.

LAURENCIO
¡Esperaos, que no es ansí!

FINEA
Pues ¿cómo?

LAURENCIO
Destos mis ojos
790
saldrán unos rayos vivos
como espíritus visivos,
de sangre y de fuego rojos,
que se entrarán por los vuestros.

FINEA
No, señor; arriedro vaya
795
cosa en que espíritus haya.

LAURENCIO
Son los espíritus nuestros,
que juntos se han de encender
y causar un dulce fuego
con que se pierde el sosiego,
800
hasta que se viene a ver
el alma en la posisión
que es el fin del casamiento;
que, con este santo intento,
justos los amores son,
805
porque el alma que yo tengo
a vuestro pecho se pasa.

FINEA
¿Tanto pasa quien se casa?

PEDRO
Con él, como os digo, vengo
tan muerto por vuestro amor,
810
que aquesta ocasión busqué.

CLARA
¿Qué es amor, que no lo sé?

PEDRO
¿Amor? ¡Locura, furor!

CLARA
Pues ¿loca tengo de estar?

PEDRO
Es una dulce locura
815
por quien la mayor cordura
suelen los hombres trocar.

CLARA
Yo, lo que mi ama hiciere,
eso haré.

PEDRO
Ciencia es amor
que el más rudo labrador
820
a pocos cursos la adquiere.
En comenzando a querer,
enferma la voluntad
de una dulce enfermedad.

CLARA
No me la mandes tener,
825
que no he tenido en mi vida
sino solos sabañones.

FINEA
¡Agrádanme las liciones!

LAURENCIO
Tú verás, de mí querida,
cómo has de quererme aquí;
830
que es luz del entendimiento
amor.

FINEA
Lo del casamiento
me cuadra.

LAURENCIO
Y me importa a mí.

FINEA
Pues ¿llevarame a su casa
y tendrame allá también?

LAURENCIO
Sí, señora.

FINEA
835
¿Y eso es bien?

LAURENCIO
Y muy justo en quien se casa.
Vuestro padre y vuestra madre
casados fueron ansí.
Deso nacistes.

FINEA
¿Yo?

LAURENCIO
Sí.

FINEA
840
Cuando se casó mi padre,
¿no estaba yo allí tampoco?

LAURENCIO
(¿Hay semejante ignorancia?
Sospecho que esta ganancia
camina a volverme loco.)

FINEA
845
Mi padre pienso que viene.

LAURENCIO
Pues voyme. Acordaos de mí.

(Vase LAURENCIO.)

FINEA
¡Que me place!

CLARA
¿Fuese?

PEDRO
Sí,
y seguirle me conviene.
Tenedme en vuestra memoria.

(Vase PEDRO.)

CLARA
Si os vais, ¿cómo?

FINEA
850
¿Has visto, Clara,
lo que es amor? ¿Quién pensara
tal cosa?

CLARA
No hay pepitoria
que tenga más menudencias
de manos, tripas y pies.

FINEA
855
Mi padre, como lo ves,
anda en mil impertinencias.
Tratado me ha de casar
con un caballero indiano,
sevillano o toledano.
860
Dos veces me vino a hablar,
y esta postrera sacó
de una carta un naipecito
muy repulido y bonito,
y luego que le miró,
865
me dijo: «Toma, Finea,
ése es tu marido», y fuese.
Yo, como, en fin, no supiese
esto de casar qué sea,
tomé el negro del marido,
870
que no tiene más de cara,
cuera y ropilla; mas, Clara,
¿qué importa que sea pulido
este marido o quién es,
si todo el cuerpo no pasa
875
de la pretina? Que en casa
ninguno sin piernas ves.

CLARA
¡Pardiez, que tienes razón!
¿Tiénesle ahí?

FINEA
Vesle aquí.

(Saca un retrato.)

CLARA
¡Buena cara y cuerpo!

FINEA
Sí;
880
mas no pasa del jubón.

CLARA
Luego éste no podrá andar.
¡Ay, los ojitos que tiene!

FINEA
Señor, con Nise...

CLARA
¿Si viene
a casarte...?

FINEA
No hay casar;
885
que éste que se va de aquí
tiene piernas, tiene traza.

CLARA
Y más, que con perro caza;
que el mozo me muerde a mí.

(Entre OTAVIO con NISE.)

OTAVIO
Por la calle de Toledo
890
dicen que entró por la posta.

NISE
Pues ¿cómo no llega ya?

OTAVIO
Algo, por dicha, acomoda.
¡Temblando estoy de Finea!

NISE
Aquí está, señor, la novia.

OTAVIO
Hija, ¿no sabes?

NISE
895
No sabe;
que ésa es su desdicha toda.

OTAVIO
Ya está en Madrid tu marido.

FINEA
Siempre tu memoria es poca.
¿No me le diste en un naipe?

OTAVIO
900
Ésa es la figura sola,
que estaba en él retratado;
que lo vivo viene agora.

(CELIA entre.)

CELIA
Aquí está el señor Liseo,
apeado de unas postas.

OTAVIO
905
Mira, Finea, que estés
muy prudente y muy señora.
Llegad sillas y almohadas.

(LISEO, TURÍN y criados.)

LISEO
Esta licencia se toma
quien viene a ser hijo vuestro.

OTAVIO
910
Y quien viene a darnos honra.

LISEO
Agora, señor, decidme:
¿quién es de las dos mi esposa?

FINEA
¡Yo! ¿No lo ve?

LISEO
Bien merezco
los brazos.

FINEA
Luego, ¿no importa?

OTAVIO
915
Bien le puedes abrazar.

FINEA
¡Clara!

CLARA
¿Señora?

FINEA
¡Aún agora
viene con piernas y pies!

CLARA
¿Esto es burla o jerigonza?

FINEA
El verle de medio arriba
920
me daba mayor congoja.

OTAVIO
Abrazad vuestra cuñada.

LISEO
No fue la fama engañosa,
que hablaba en vuestra hermosura.

NISE
Soy muy vuestra servidora.

LISEO
925
Lo que es el entendimiento
a toda España alborota.
La divina Nise os llaman;
sois discreta como hermosa,
y hermosa con mucho estremo.

FINEA
930
Pues ¿cómo requiebra a esotra,
si viene a ser mi marido?
¿No es más necio?

OTAVIO
¡Calla, loca!
Sentaos, hijos, por mi vida.

LISEO
¡Turín!

TURÍN
¿Señor?

LISEO
(¡Linda tonta!)

OTAVIO
935
¿Cómo venís del camino?

LISEO
Con los deseos enoja,
que siempre le hacen más largo.

FINEA
Ese macho de la noria
pudierais haber pedido,
940
que anda como una persona.

NISE
Calla, hermana.

FINEA
Callad vos.

NISE
Aunque hermosa y virtüosa,
es Finea deste humor.

LISEO
Turín, ¿trajiste las joyas?

TURÍN
945
No ha llegado nuestra gente.

LISEO
¡Qué de olvidos se perdonan
en un camino a crïados!

FINEA
¿Joyas traéis?

TURÍN
(Y le sobra
de las joyas el principio,
950
tanto el «jo» se le acomoda.)

OTAVIO
Calor traéis, ¿queréis algo?
¿Qué os aflige? ¿Qué os congoja?

LISEO
Agua quisiera pedir.

OTAVIO
Haraos mal el agua sola.
Traigan una caja.

FINEA
955
A fe
que si, como viene agora,
fuera el sábado pasado,
que hicimos yo y esa moza
un menudo...

OTAVIO
¡Calla, necia!

FINEA
960
Mucha especia, ¡linda cosa!

(Entren con agua, toalla, salva y una caja.)

CELIA
El agua está aquí.

OTAVIO
Comed.

LISEO
El verla, señor, provoca,
porque con su risa dice
que la beba y que no coma.

(Beba.)

FINEA
965
Él bebe como una mula.

TURÍN
(¡Buen requiebro!)

OTAVIO
¡Qué enfadosa
que estás hoy! ¡Calla, si quieres!

FINEA
¡Aun no habéis dejado gota!
Esperad, os limpiaré.

OTAVIO
Pues ¿tú le limpias?

FINEA
970
¿Qué importa?

LISEO
(¡Media barba me ha quitado!
¡Lindamente me enamora!)

OTAVIO
Que descanséis es razón.
(Quiero, pues no se reporta,
975
llevarle de aquí a Finea.)

LISEO
(¡Tarde el descanso se cobra
que en tal desdicha se pierde!)

OTAVIO
Ahora bien, entrad vosotras
y aderezad su aposento.

FINEA
980
Mi cama pienso que sobra
para los dos.

NISE
¿Tú no ves
que no están hechas las bodas?

FINEA
Pues ¿qué importa?

NISE
Ven conmigo.

FINEA
¿Allá dentro?

NISE
Sí.

FINEA
Adiós. ¡Hola!

LISEO
985
(Las del mar de mi desdicha
me anegan entre sus ondas.)

OTAVIO
Yo también, hijo, me voy
para prevenir las cosas
que, para que os desposéis
990
con más aplauso, me tocan.
Dios os guarde.

(Todos se van. Queden LISEO y TURÍN.)

LISEO
No sé yo
de qué manera disponga
mi desventura.¡Ay de mí!

TURÍN
¿Quieres quitarte las botas?

LISEO
995
No, Turín, sino la vida.
¿Hay boba tan espantosa?

TURÍN
Lástima me ha dado a mí,
considerando que ponga
en un cuerpo tan hermoso
1000
el cielo un alma tan loca.

LISEO
Aunque estuviera casado
por poder, en causa propia
me pudiera descasar:
la ley es llana y notoria;
1005
pues concertando mujer
con sentido, me desposan
con una bestia del campo,
con una villana tosca.

TURÍN
Luego, ¿no te casarás?

LISEO
1010
¡Mal haya la hacienda toda
que con tal pensión se adquiere,
que con tal censo se toma!
Demás que aquesta mujer,
si bien es hermosa y moza,
1015
¿qué puede parir de mí
sino tigres, leones y onzas?

TURÍN
Eso es engaño, que vemos
por esperiencias y historias,
mil hijos de padres sabios,
1020
que de necios los deshonran.

LISEO
Verdad es que Cicerón
tuvo a Marco Tulio en Roma,
que era un caballo, un camello.

TURÍN
De la misma suerte consta
1025
que de necios padres suele
salir una fenis sola.

LISEO
Turín, por lo general,
y es consecuencia forzosa,
lo semejante se engendra.
1030
Hoy la palabra se rompa;
rásguense cartas y firmas,
que ningún tesoro compra
la libertad. ¡Aún si fuera
Nise...!

TURÍN
¡Oh, qué bien te reportas!
1035
Dicen que si a un hombre airado,
que colérico se arroja,
le pusiesen un espejo,
en mirando en él la sombra
que representa su cara,
1040
se tiempla y desapasiona.
Así tu, como tu gusto
miraste en su hermana hermosa
-que el gusto es cara del alma,
pues su libertad se nombra-,
1045
luego templaste la tuya.

LISEO
Bien dices, porque ella sola
el enojo de su padre,
que, como ves, me alborota,
me puede quitar, Turín.

TURÍN
1050
¿Que no hay que tratar de esotra?

LISEO
Pues ¿he de dejar la vida
por la muerte temerosa,
y por la noche enlutada,
el sol que los cielos dora;
1055
por los áspides, las aves,
por las espinas, las rosas,
y por un demonio, un ángel?

TURÍN
Digo que razón te sobra,
que no está el gusto en el oro,
1060
que son el oro y las horas
muy diversas.

LISEO
Desde aquí,
renuncio la dama boba.

FIN DEL PRIMER ACTO DE LA DAMA BOBA

Acto II

PERSONAS DEL SEGUNDO ACTO

DUARDO
LAURENCIO
FENISO
LISEO
NISE
CELIA
CLARA
FINEA
PEDRO
TURÍN
OTAVIO
UN MAESTRO DE DANZAR

DUARDO, LAURENCIO, FENISO.

FENISO
En fin, ha pasado un mes
y no se casa Liseo.

DUARDO
1065
No siempre mueve el deseo
el codicioso interés.

LAURENCIO
¿De Nise la enfermedad
ha sido causa bastante?

FENISO
Ver a Finea ignorante
1070
templará su voluntad.

LAURENCIO
Menos lo está que solía.
Temo que amor ha de ser
artificioso a encender
piedra tan helada y fría.

DUARDO
1075
¡Tales milagros ha hecho
en gente rústica Amor!

FENISO
No se tendrá por menor
dar alma a su rudo pecho.

LAURENCIO
Amor, señores, ha sido
1080
aquel ingenio profundo
que llaman alma del mundo,
y es el dotor que ha tenido
la cátreda de las ciencias;
porque sólo con amor
1085
aprende el hombre mejor
sus divinas diferencias.
Así lo sintió Platón;
esto Aristóteles dijo;
que como del cielo es hijo,
1090
es todo contemplación;
della nació el admirarse,
y de admirarse nació
el filosofar, que dio
luz, con que pudo fundarse
1095
toda ciencia artificial,
y a Amor se ha de agradecer
que el deseo de saber
es al hombre natural.
Amor, con fuerza süave,
1100
dio al hombre el saber sentir;
dio leyes para vivir
político, honesto y grave.
Amor repúblicas hizo;
que la concordia nació
1105
de amor, con que a ser volvió
lo que la guerra deshizo.
Amor dio lengua a las aves,
vistió la tierra de frutos,
y como prados enjutos
1110
rompió el mar con fuertes naves.
Amor enseñó a escribir
altos y dulces concetos,
como de su causa efetos.
Amor enseñó a vestir
1115
al más rudo, al más grosero;
de la elegancia fue Amor
el maestro; el inventor
fue de los versos primero;
la música se le debe
1120
y la pintura. Pues ¿quién
dejará de saber bien
como sus efetos pruebe?
No dudo de que a Finea,
como ella comience a amar,
1125
la deje Amor de enseñar,
por imposible que sea.

FENISO
Está bien pensado ansí.
Y su padre lleva intento,
por dicha, en el casamiento,
que ame y sepa.

DUARDO
1130
Y yo de aquí,
infamando amores locos,
en limpio vengo a sacar
que pocos deben de amar
en lugar que saben pocos.

FENISO
¡Linda malicia!

LAURENCIO
1135
¡Estremada!

FENISO
¡Difícil cosa es saber!

LAURENCIO
Sí, pero fácil creer
que sabe el que poco o nada.

FENISO
¡Qué divino entendimiento
tiene Nise!

DUARDO
1140
¡Celestial!

FENISO
¿Cómo, siendo necio el mal,
ha tenido atrevimiento
para hacerle estos agravios,
de tal ingenio desprecios?

LAURENCIO
1145
Porque de sufrir a necios
suelen enfermar los sabios.

DUARDO
¡Ella viene!

FENISO
Y con razón
se alegra cuanto la mira.

(NISE y CELIA.)

NISE
Mucho la historia me admira.

CELIA
1150
Amores pienso que son
fundados en el dinero.

NISE
Nunca fundó su valor
sobre dineros Amor;
que busca el alma primero.

DUARDO
1155
Señora, a vuestra salud,
hoy cuantas cosas os ven
dan alegre parabién
y tienen vida y quietud;
que como vuestra virtud
1160
era el sol que se la dio,
mientras el mal la eclipsó,
también lo estuvieron ellas;
que hasta ver vuestras estrellas
fortuna el tiempo corrió.
1165
Mas como la primavera
sale con pies de marfil
y el vario velo sutil
tiende en la verde ribera,
corre el agua lisonjera
1170
y están riñendo las flores
sobre tomar las colores;
así vos salís trocando
el triste tiempo y sembrando
en campos de almas amores.

FENISO
1175
Ya se ríen estas fuentes,
y son perlas las que fueron
lágrimas, con que sintieron
esas estrellas ausentes;
ya las aves sus corrientes
1180
hacen instrumentos claros,
con que quieren celebraros.
Todo se anticipa a veros,
y todo intenta ofreceros
con lo que puede alegraros.
1185
Pues si con veros hacéis
tales efetos agora
donde no hay alma, señora,
más de la que vos ponéis
en mí ¿qué muestras haréis,
1190
qué señales de alegría,
este venturoso día,
después de tantos enojos,
siendo vos sol de mis ojos,
siendo vos alma en la mía?

LAURENCIO
1195
A estar sin vida llegué
el tiempo que no os serví;
que fue lo más que sentí,
aunque sin mi culpa fue.
Yo vuestros males pasé
1200
como cuerpo que animáis;
vos movimiento me dais;
yo soy instrumento vuestro,
que en mi vida y salud muestro
todo lo que vos pasáis.
1205
Parabién me den a mí
de la salud que hay en vos,
pues que pasamos los dos
el mismo mal en que os vi.
Solamente os ofendí,
1210
aunque la disculpa os muestro,
en que este mal que fue nuestro,
sólo tenerle debía,
no vos, que sois alma mía,
yo sí, que soy cuerpo vuestro.

NISE
1215
Pienso que de oposición
me dais los tres parabién.

LAURENCIO
Y es bien, pues lo sois por quien
viven los que vuestros son.

NISE
Divertíos, por mi vida,
1220
cortándome algunas flores
los dos, pues con sus colores
la diferencia os convida
deste jardín, porque quiero
hablar a Laurencio un poco.

DUARDO
1225
Quien ama y sufre, o es loco
o necio.

FENISO
Tal premio espero.

DUARDO
No son vanos mis recelos.

FENISO
Ella le quiere.

DUARDO
Yo haré
un ramillete de fe,
1230
pero sembrado de celos.

(Vanse DUARDO y FENISO.)

LAURENCIO
Ya se han ido. ¿Podré yo,
Nise, con mis brazos darte
parabién de tu salud?

NISE
¡Desvía, fingido, fácil,
1235
lisonjero, engañador,
loco, inconstante, mudable;
hombre que en un mes de ausencia
-que bien merece llamarse
ausencia la enfermedad-
1240
el pensamiento mudaste!
Pero mal dije en un mes,
porque puedes disculparte
con que creíste mi muerte,
y si mi muerte pensaste,
1245
con gracioso sentimiento,
pagaste el amor que sabes,
mudando el tuyo en Finea.

LAURENCIO
¿Qué dices?

NISE
Pero bien haces;
tú eres pobre, tú, discreto;
1250
ella rica y ignorante;
buscaste lo que no tienes,
y lo que tienes dejaste.
Discreción tienes, y en mí
la que celebrabas antes
1255
dejas con mucha razón;
que dos ingenios iguales
no conocen superior;
y por dicha imaginaste
que quisiera yo el imperio
1260
que a los hombres debe darse.
El oro que no tenías,
tenerle solicitaste
enamorando a Finea.

LAURENCIO
Escucha...

NISE
¿Qué he de escucharte?

LAURENCIO
1265
¿Quién te ha dicho que yo he sido
en un mes tan inconstante?

NISE
¿Parécete poco un mes?
Yo te disculpo, no hables;
que la luna está en el cielo
1270
sin intereses mortales,
y en un mes, y aun algo menos,
está creciente y menguante.
Tú, en la tierra, y de Madrid,
donde hay tantos vendavales
1275
de intereses en los hombres,
no fue milagro mudarte.
Dile, Celia, lo que has visto.

CELIA
Ya, Laurencio, no te espantes
de que Nise, mi señora,
1280
desta manera te trate;
yo sé que has dicho a Finea
requiebros...

LAURENCIO
¡Que me levantes,
Celia, tales testimonios!

CELIA
Tú sabes que son verdades;
1285
y no sólo tú a mi dueño
ingratamente pagaste,
pero tu Pedro, el que tiene
de tus secretos las llaves,
ama a Clara tiernamente.
1290
¿Quieres que más te declare?

LAURENCIO
Tus celos han sido, Celia,
y quieres que yo los pague.
¿Pedro a Clara, aquella boba?

NISE
Laurencio, si le enseñaste,
1295
¿por qué te afrentas de aquello
en que de ciego no caes?
Astrólogo me pareces,
que siempre de ajenos males,
sin reparar en los suyos,
1300
largos pronósticos hacen.
¡Qué bien empleas tu ingenio!
«De Nise confieso el talle,
mas no es sólo el esterior
el que obliga a los que saben».
1305
¡Oh, quién os oyera juntos!...
Debéis de hablar en romances,
porque un discreto y un necio
no pueden ser consonantes.
¡Ay, Laurencio, qué buen pago
1310
de fe y amor tan notable!
Bien dicen que a los amigos
prueba la cama y la cárcel.
Yo enfermé de mis tristezas
y, de no verte ni hablarte,
1315
sangráronme muchas veces;
¡bien me alegraste la sangre!
Por regalos tuyos tuve
mudanzas, traiciones, fraudes;
pero, pues tan duros fueron,
1320
di que me diste diamantes.
Ahora bien. ¡Esto cesó!

LAURENCIO
¡Oye, aguarda!...

NISE
¿Que te aguarde?
Pretende tu rica boba,
aunque yo haré que se case
1325
más presto que tú lo piensas.

LAURENCIO
¡Señora!...

(Entre LISEO y asga LAURENCIO a NISE.)

LISEO
(Esperaba tarde
los desengaños; mas ya
no quiere Amor que me engañe.)

NISE
¡Suelta!

LAURENCIO
¡No quiero!

LISEO
¿Qué es esto?

NISE
1330
Dice Laurencio que rasgue
unos versos que me dio,
de cierta dama inorante,
y yo digo que no quiero.

LAURENCIO
Tú podrá ser que lo alcances
1335
de Nise; ruégalo tú.

LISEO
Si algo tengo que rogarte,
haz algo por mis memorias
y rasga lo que tú sabes.

NISE
¡Dejadme los dos!

(Vanse NISE y CELIA.)

LAURENCIO
¡Qué airada!

LISEO
1340
Yo me espanto que te trate
con estos rigores Nise.

LAURENCIO
Pues, Liseo, no te espantes;
que es defeto en los discretos,
tal vez, el no ser afables.

LISEO
¿Tienes qué hacer?

LAURENCIO
1345
Poco o nada.

LISEO
Pues vámonos esta tarde
por el Prado arriba.

LAURENCIO
Vamos
dondequiera que tú mandes.

LISEO
Detrás de los Recoletos
quiero hablarte.

LAURENCIO
1350
Si el hablarme
no es con las lenguas que dicen,
sino con las lenguas que hacen,
aunque me espanto que sea,
dejaré caballo y pajes.

LISEO
Bien puedes.

(Vase LISEO.)

LAURENCIO
1355
Yo voy tras ti.
¡Qué celoso y qué arrogante!
Finea es boba y, sin duda,
de haberle contado nace
mis amores y papeles.
1360
Ya para consejo es tarde;
que deudas y desafíos
a que los honrados salen,
para trampas se dilatan,
y no es bien que se dilaten.

(Vase LAURENCIO. Un MAESTRO DE DANZAR y FINEA.)

MAESTRO
¿Tan presto se cansa?

FINEA
1365
Sí.
Y no quiero danzar más.

MAESTRO
Como no danza a compás,
hase enfadado de sí.

FINEA
¡Por poco diera de hocicos,
1370
saltando! Enfadada vengo.
¿Soy yo urraca, que andar tengo
por casa dando salticos?
Un paso, otro contrapaso,
floretas, otra floreta...
¡Qué locura!

MAESTRO
1375
(¡Qué imperfeta
cosa, en un hermoso vaso
poner la Naturaleza
licor de un alma tan ruda!
Con que yo salgo de duda
1380
que no es alma la belleza.)

FINEA
Maestro...

MAESTRO
¿Señora mía?...

FINEA
Traé mañana un tamboril.

MAESTRO
Ése es instrumento vil,
aunque de mucha alegría.

FINEA
1385
Que soy más aficionada
al cascabel os confieso.

MAESTRO
Es muy de caballos eso.

FINEA
Haced vos lo que me agrada;
que no es mucha rustiqueza
1390
el traellos en los pies.
Harto peor pienso que es
traellos en la cabeza.

MAESTRO
(Quiero seguirle el humor.)
Yo haré lo que me mandáis.

FINEA
1395
Id danzando cuando os vais.

MAESTRO
Yo os agradezco el favor,
pero llevaré tras mí
mucha gente.

FINEA
Un pastelero,
un sastre y un zapatero,
1400
¿llevan la gente tras sí?

MAESTRO
No; pero tampoco ellos
por la calle haciendo van
sus oficios.

FINEA
¿No podrán,
si quieren?

MAESTRO
Podrán hacellos;
1405
y yo no quiero danzar.

FINEA
Pues no entréis aquí.

MAESTRO
No haré.

FINEA
Ni quiero andar en un pie,
ni dar vueltas, ni saltar.

MAESTRO
Ni yo enseñar las que sueñan
1410
disparates atrevidos.

FINEA
No importa; que los maridos
son los que mejor enseñan.

MAESTRO
¿Han visto la mentecata?...

FINEA
¿Qué es mentecata, villano?

MAESTRO
1415
¡Señora, tened la mano!
Es una dama que trata
con gravedad y rigor
a quien la sirve.

FINEA
¿Eso es?

MAESTRO
Puesto que vuelve después
1420
con más blandura y amor.

FINEA
¿Es eso cierto?

MAESTRO
¿Pues no?

FINEA
Yo os juro, aunque nunca ingrata,
que no hay mayor mentecata
en todo el mundo que yo.

MAESTRO
1425
El creer es cortesía;
adiós, que soy muy cortés.

(Váyase y entre CLARA.)

CLARA
¿Danzaste?

FINEA
¿Ya no lo ves?
Persíguenme todo el día
con leer, con escribir,
1430
con danzar, ¡y todo es nada!...
Sólo Laurencio me agrada.

CLARA
¿Cómo te podré decir
una desgracia notable?

FINEA
Hablando; porque no hay cosa
1435
de decir dificultosa
a mujer que viva y hable.

CLARA
Dormir en día de fiesta
¿es malo?

FINEA
Pienso que no;
aunque si Adán se durmió,
1440
buena costilla le cuesta.

CLARA
Pues si nació la mujer
de una dormida costilla,
que duerma no es maravilla.

FINEA
Agora vengo a entender
1445
sólo con esa advertencia,
por qué se andan tras nosotras
los hombres, y en unas y otras
hacen tanta diligencia;
que, si aquesto no es asilla,
1450
deben de andar a buscar
su costilla, y no hay parar
hasta topar su costilla.

CLARA
Luego, si para el que amó
un año, y dos, harto bien,
1455
¿le dirán los que le ven
que su costilla topó?

FINEA
A lo menos, los casados.

CLARA
¡Sabia estás!

FINEA
Aprendo ya;
que me enseña Amor, quizá,
1460
con liciones de cuidados.

CLARA
Volviendo al cuento: Laurencio
me dio un papel para ti;
púseme a hilar -¡ay de mí,
cuánto provoca el silencio!-,
1465
metí en el copo el papel,
y como hilaba al candil
y es la estopa tan sutil,
aprendiose el copo en él.
Cabezas hay disculpadas,
1470
cuando duermen sin cojines,
y sueños como rocines
que vienen con cabezadas.
Apenas el copo ardió,
cuando, puesta en él de pies,
1475
me chamusqué, ya lo ves...

FINEA
¿Y el papel?

CLARA
Libre quedó,
como el santo de Pajares.
Sobraron estos renglones
en que hallarás más razones
1480
que en mi cabeza aladares.

FINEA
¿Y no se podrán leer?

CLARA
Toma y lee.

FINEA
Yo sé poco.

CLARA
¡Dios libre de un fuego loco
la estopa de la mujer!

(Entre OTAVIO.)

OTAVIO
1485
(Yo pienso que me canso en enseñarla,
porque es querer labrar con vidro un pórfido;
ni el danzar ni el leer aprender puede,
aunque está menos ruda que solía.)

FINEA
¡Oh, padre mentecato y generoso!
¡Bien seas venido!

OTAVIO
1490
¿Cómo mentecato?

FINEA
Aquí el maestro de danzar me dijo
que era yo mentecata, y enojeme;
mas él me respondió que este vocablo
significaba una mujer que riñe
1495
y luego vuelve con amor notable;
y como vienes tú riñendo agora,
y has de mostrarme amor en breve rato,
quise también llamarte mentecato.

OTAVIO
Pues, hija, no creáis a todas gentes,
1500
ni digáis ese nombre, que no es justo.

FINEA
No lo haré más. Mas diga, señor padre,
¿sabe leer?

OTAVIO
Pues ¿eso me preguntas?

FINEA
Tome, ¡por vida suya!, y éste lea.

OTAVIO
¿Este papel?

FINEA
Sí, padre.

OTAVIO
Oye, Finea.
(Lea ansí:)
«Agradezco mucho la merced que me has hecho, aunque toda esta noche la he pasado con poco sosiego, pensando en tu hermosura...»

FINEA
¿No hay más?

OTAVIO
1505
No hay más; que está muy justamente
quemado lo demás. ¿Quién te le ha dado?

FINEA
Laurencio, aquel discreto caballero
de la academia de mi hermana Nise,
que dice que me quiere con estremo.

OTAVIO
1510
(De su ignorancia, mi desdicha temo.
Esto trujo a mi casa el ser discreta
Nise: el galán, el músico, el poeta,
el lindo, el que se precia de oloroso,
el afeitado, el loco y el ocioso.)
1515
¿Hate pasado más con éste, acaso?

FINEA
Ayer, en la escalera, al primer paso,
me dio un abrazo.

OTAVIO
(¡En buenos pasos anda
mi pobre honor, por una y otra banda!
La discreta, con necios en concetos,
1520
y la boba, en amores con discretos.
A ésta no hay que llevarla por castigo,
y más que lo podrá entender su esposo.)
Hija, sabed que estoy muy enojado.
No os dejéis abrazar. ¿Entendéis, hija?

FINEA
1525
Sí, señor padre; y cierto que me pesa,
aunque me pareció muy bien entonces.

OTAVIO
Sólo vuestro marido ha de ser digno
desos abrazos.

(Entre TURÍN.)

TURÍN
En tu busca vengo.

OTAVIO
¿De qué es la prisa tanta?

TURÍN
De que al campo
1530
van a matarse mi señor Liseo
y Laurencio, ese hidalgo marquesote
que desvanece a Nise con sonetos.

OTAVIO
(¿Qué importa que los padres sean discretos,
si les falta a los hijos la obediencia?
1535
Liseo habrá entendido la imprudencia
deste Laurencio, atrevidillo y loco,
y que sirve a su esposa.) ¡Caso estraño!
¿Por dónde fueron?

TURÍN
Van, si no me engaño,
hacia los Recoletos Agustinos.

OTAVIO
1540
Pues ven tras mí. ¡Qué estraños desatinos!

(Váyanse OTAVIO y TURÍN.)

CLARA
Parece que se ha enojado
tu padre.

FINEA
¿Qué puedo hacer?

CLARA
¿Por qué le diste a leer
el papel?

FINEA
Ya me ha pesado.

CLARA
1545
Ya no puedes proseguir
la voluntad de Laurencio.

FINEA
Clara, no la diferencio
con el dejar de vivir.
Yo no entiendo cómo ha sido,
1550
desde que el hombre me habló;
porque, si es que siento yo,
él me ha llevado el sentido.
Si duermo, sueño con él;
si como, le estoy pensando,
1555
y si bebo, estoy mirando
en agua la imagen dél.
¿No has visto de qué manera
muestra el espejo a quien mira
su rostro, que una mentira
1560
le hace forma verdadera?
Pues lo mismo en vidro miro
que el cristal me representa.

CLARA
A tus palabras atenta,
de tus mudanzas me admiro.
1565
Parece que te transformas
en otra.

FINEA
En otro dirás.

CLARA
Es maestro con quien más
para aprender te conformas.

FINEA
Con todo eso, seré
1570
obediente al padre mío;
fuera de que es desvarío
quebrar la palabra y fe.

CLARA
Yo haré lo mismo.

FINEA
No impidas
el camino que llevabas.

CLARA
1575
¿No ves que amé porque amabas,
y olvidaré porque olvidas?

FINEA
Harto me pesa de amalle;
pero a ver mi daño vengo,
aunque sospecho que tengo
1580
de olvidarme de olvidalle.

(Váyanse y entren LISEO y LAURENCIO.)

LAURENCIO
Antes, Liseo, de sacar la espada,
quiero saber la causa que os obliga.

LISEO
Pues bien será que la razón os diga.

LAURENCIO
Liseo, si son celos de Finea,
1585
mientras no sé que vuestra esposa sea,
bien puedo pretender, pues fui primero.

LISEO
Disimuláis, a fe de caballero,
pues tan lejos lleváis el pensamiento
de amar una mujer tan inorante.

LAURENCIO
1590
Antes, de que la quiera no os espante;
que soy tan pobre como bien nacido,
y quiero sustentarme con el dote.
Y que lo diga ansí no os alborote,
pues que vos, dilatando el casamiento,
1595
habéis dado más fuerzas a mi intento,
y porque cuando llegan, obligadas,
a desnudarse en campo las espadas,
se han de tratar verdades llanamente;
que es hombre vil quien en el campo miente.

LISEO
¿Luego, no queréis bien a Nise?

LAURENCIO
1600
A Nise
yo no puedo negar que no la quise;
mas su dote serán diez mil ducados,
y de cuarenta a diez, ya veis, van treinta,
y pasé de los diez a los cuarenta.

LISEO
1605
Siendo eso ansí, como de vos lo creo,
estad seguro que jamás Liseo
os quite la esperanza de Finea;
que aunque no es la ventura de la fea,
será de la ignorante la ventura;
1610
que así Dios me la dé que no la quiero,
pues desde que la vi, por Nise muero.

LAURENCIO
¿Por Nise?

LISEO
¡Sí, por Dios!

LAURENCIO
Pues vuestra es Nise,
y con la antigüedad que yo la quise,
yo os doy sus esperanzas y favores;
1615
mis deseos os doy y mis amores,
mis ansias, mis serenos, mis desvelos,
mis versos, mis sospechas y mis celos.
Entrad con esta runfla y dalde pique,
que no hará mucho en que de vos se pique.

LISEO
1620
Aunque con cartas tripuladas juegue,
aceto la merced, señor Laurencio;
que yo soy rico y compraré mi gusto.
Nise es discreta, yo no quiero el oro;
hacienda tengo, su belleza adoro.

LAURENCIO
1625
Hacéis muy bien; que yo, que soy tan pobre,
el oro solicito que me sobre;
que aunque de entendimiento lo es Finea,
yo quiero que en mi casa alhaja sea.
¿No están las escrituras de una renta
1630
en un cajón de un escritorio, y rinden
aquello que se come todo el año?
¿No está una casa principal tan firme,
como de piedra, al fin, yeso y ladrillo,
y renta mil ducados a su dueño?
1635
Pues yo haré cuenta que es Finea una casa,
una escritura, un censo y una viña,
y serame una renta con basquiña;
demás que, si me quiere a mí, me basta;
que no hay mayor ingenio que ser casta.

LISEO
1640
Yo os doy palabra de ayudaros tanto,
que venga a ser tan vuestra como creo.

LAURENCIO
Y yo con Nise haré, por Dios, Liseo,
lo que veréis.

LISEO
Pues démonos las manos
de amigos, no fingidos cortesanos,
1645
sino como si fuéramos de Grecia,
adonde tanto el amistad se precia.

LAURENCIO
Yo seré vuestro Pílades.

LISEO
Yo, Orestes.

(Entre OTAVIO y TURÍN.)

OTAVIO
¿Son éstos?

TURÍN
Ellos son.

OTAVIO
¿Y esto es pendencia?

TURÍN
Conocieron de lejos tu presencia...

OTAVIO
¡Caballeros!

LISEO
1650
Señor, seáis bien venido.

OTAVIO
¿Qué hacéis aquí?

LISEO
Como Laurencio ha sido
tan grande amigo mío desde el día
que vine a vuestra casa, o a la mía,
venímonos a ver el campo solos,
1655
tratando nuestras cosas igualmente.

OTAVIO
Desa amistad me huelgo estrañamente.
Aquí vine a un jardín de un grande amigo,
y me holgaré de que volváis conmigo.

LISEO
Será para los dos merced notable.

LAURENCIO
1660
Vamos acompañaros y serviros.

OTAVIO
(Turín, ¿por qué razón me has engañado?

TURÍN
Porque deben de haber disimulado,
y porque, en fin, las más de las pendencias
mueren por madurar; que a no ser esto,
no hubiera mundo ya.

OTAVIO
1665
Pues, di, ¿tan presto
se pudo remediar?

TURÍN
¿Qué más remedio
de no reñir que estar la vida en medio?)

(Vanse. NISE y FINEA.)

NISE
De suerte te has engreído,
que te voy desconociendo.

FINEA
1670
De que eso digas, me ofendo.
Yo soy la que siempre he sido.

NISE
Yo te vi menos discreta.

FINEA
Y yo, más segura a ti.

NISE
¿Quién te va trocando ansí?
1675
¿Quién te da lición secreta?
Otra memoria es la tuya.
¿Tomaste la anacardina?

FINEA
Ni de Ana, ni Catalina,
he tomado lición suya.
1680
Aquello que ser solía
soy; porque sólo he mudado
un poco de más cuidado.

NISE
¿No sabes que es prenda mía
Laurencio?

FINEA
¿Quién te empeñó
a Laurencio?

NISE
Amor.

FINEA
1685
¿A fe?
Pues yo le desempeñé,
y el mismo Amor me le dio.

NISE
¡Quitarete dos mil vidas,
boba dichosa!

FINEA
No creas
1690
que si a Laurencio deseas,
de Laurencio te dividas.
En mi vida supe más
de lo que él me ha dicho a mí;
eso sé y eso aprendí.

NISE
1695
Muy aprovechada estás;
mas de hoy más no ha de pasarte
por el pensamiento.

FINEA
¿Quién?

NISE
Laurencio.

FINEA
Dices muy bien.
No volverás a quejarte.

NISE
1700
Si los ojos puso en ti,
quítelos luego.

FINEA
Que sea
como tú quieres.

NISE
Finea,
déjame a Laurencio a mí.
Marido tienes.

FINEA
Yo creo
1705
que no riñamos las dos.

NISE
Quédate con Dios.

FINEA
Adiós.
(Váyase NISE y entre LAURENCIO.)
¡En qué confusión me veo!
¿Hay mujer más desdichada?
Todos dan en perseguirme...

LAURENCIO
1710
(Detente en un punto firme,
Fortuna veloz y airada,
que ya parece que quieres
ayudar mi pretensión.
¡Oh, qué gallarda ocasión!)
¿Eres tú, mi bien?

FINEA
1715
No esperes,
Laurencio, verme jamás.
Todos me riñen por ti.

LAURENCIO
Pues ¿qué te han dicho de mí?

FINEA
Eso agora lo sabrás.
1720
¿Dónde está mi pensamiento?

LAURENCIO
¿Tu pensamiento?

FINEA
Sí.

LAURENCIO
En ti;
porque si estuviera en mí,
yo estuviera más contento.

FINEA
¿Vesle tú?

LAURENCIO
Yo no, jamás.

FINEA
1725
Mi hermana me dijo aquí
que no has de pasarme a mí
por el pensamiento más;
por eso allá te desvía,
y no me pases por él.

LAURENCIO
1730
(Piensa que yo estoy en él,
y echarme fuera querría.)

FINEA
Tras esto dice que en mí
pusiste los ojos.

LAURENCIO
Dice
verdad; no lo contradice
1735
el alma que vive en ti.

FINEA
Pues tú me has de quitar luego
los ojos que me pusiste.

LAURENCIO
¿Cómo, si en Amor consiste?

FINEA
Que me los quites te ruego,
1740
con ese lienzo, de aquí,
si yo los tengo en mis ojos.

LAURENCIO
No más; cesen los enojos.

FINEA
¿No están en mis ojos?

LAURENCIO
Sí.

FINEA
Pues limpia y quita los tuyos,
1745
que no han de estar en los míos.

LAURENCIO
(¡Qué graciosos desvaríos!)

FINEA
Ponlos a Nise en los suyos.

LAURENCIO
Ya te limpio con el lienzo.

FINEA
¿Quitástelos?

LAURENCIO
¿No lo ves?

FINEA
1750
Laurencio, no se los des,
que a sentir penas comienzo.
Pues más hay: que el padre mío
bravamente se ha enojado
del abrazo que me has dado.

LAURENCIO
1755
(¿Mas que hay otro desvarío?)

FINEA
También me le has de quitar;
no ha de reñirme por esto.

LAURENCIO
¿Cómo ha de ser?

FINEA
Siendo presto.
¿No sabes desabrazar?

LAURENCIO
1760
El brazo derecho alcé,
tienes razón, ya me acuerdo,
y agora alzaré el izquierdo
y el abrazo desharé.

FINEA
¿Estoy ya desabrazada?

LAURENCIO
¿No lo ves?

(NISE entre.)

NISE
1765
¡Y yo también!

FINEA
Huélgome, Nise, tan bien,
que ya no me dirás nada.
Ya Laurencio no me pasa
por el pensamiento a mí;
1770
ya los ojos le volví,
pues que contigo se casa.
En el lienzo los llevó;
y ya me ha desabrazado.

LAURENCIO
Tú sabrás lo que ha pasado
con harta risa.

NISE
1775
Aquí no.
Vamos los dos al jardín,
que tengo bien que riñamos.

LAURENCIO
Donde tú quisieres, vamos.

(Váyanse LAURENCIO y NISE.)

FINEA
Ella se le lleva en fin.
1780
¿Qué es esto, que me da pena
de que se vaya con él?
Estoy por irme tras él...
¿Qué es esto que me enajena
de mi propia libertad?
1785
No me hallo sin Laurencio...
Mi padre es éste; silencio.
Callad, lengua; ojos, hablad.

(OTAVIO entre.)

OTAVIO
¿Adónde está tu esposo?

FINEA
Yo pensaba
que lo primero, en viéndome, que hicieras
1790
fuera saber de mí si te obedezco.

OTAVIO
Pues eso, ¿a qué propósito?

FINEA
¿Enojado,
no me dijiste aquí que era mal hecho
abrazar a Laurencio? Pues agora
que me desabrazase le he rogado,
1795
y el abrazo pasado me ha quitado.

OTAVIO
¿Hay cosa semejante? Pues di, bestia,
¿otra vez le abrazabas?

FINEA
Que no es eso;
fue la primera vez alzado el brazo
derecho de Laurencio, aquel abrazo,
1800
y agora levantó, que bien me acuerdo,
porque fuese al revés, el brazo izquierdo.
Luego desabrazada estoy agora.

OTAVIO
(Cuando pienso que sabe, más ignora;
ello es querer hacer lo que no quiso
Naturaleza.)

FINEA
1805
Diga, señor padre,
¿cómo llaman aquello que se siente
cuando se va con otro lo que se ama?

OTAVIO
Ese agravio de amor, «celos» se llama.

FINEA
¿Celos?

OTAVIO
¿Pues no lo ves que son sus hijos?

FINEA
1810
El padre puede dar mil regocijos
y es muy hombre de bien, mas desdichado
en que tan malos hijos ha crïado.

OTAVIO
(Luz va tiniendo ya. Pienso y bien pienso
que si Amor la enseñase, aprendería.)

FINEA
1815
¿Con qué se quita el mal de celosía?

OTAVIO
Con desenamorarse, si hay agravio,
que es el remedio más prudente y sabio;
que mientras hay amor ha de haber celos,
pensión que dieron a este bien los cielos.
¿Adónde Nise está?

FINEA
1820
Junto a la fuente,
con Laurencio se fue.

OTAVIO
¡Cansada cosa!
Aprenda noramala a hablar su prosa,
déjese de sonetos y canciones;
allá voy, a romperles las razones.

(Váyase.)

FINEA
1825
¿Por quién en el mundo pasa
esto que pasa por mí?
¿Qué vi denantes, qué vi,
que así me enciende y me abrasa?
Celos dice el padre mío
1830
que son. ¡Brava enfermedad!

(Entre LAURENCIO.)

LAURENCIO
(Huyendo su autoridad,
de enojarle me desvío;
aunque, en parte, le agradezco
que estorbase los enojos
1835
de Nise. Aquí están los ojos
a cuyos rayos me ofrezco.)
¿Señora?

FINEA
Estoy por no hablarte.
¿Cómo te fuiste con Nise?

LAURENCIO
No me fui porque yo quise.

FINEA
Pues ¿por qué?

LAURENCIO
1840
Por no enojarte.

FINEA
Pésame si no te veo,
y en viéndote, ya querría
que te fueses, y a porfía
anda el temor y el deseo.
1845
Yo estoy celosa de ti;
que ya sé lo que son celos;
que su duro nombre -¡ay cielos!-
me dijo mi padre aquí;
mas también me dio el remedio.

LAURENCIO
¿Cuál es?

FINEA
1850
Desenamorarme;
porque podré sosegarme
quitando el amor de en medio.

LAURENCIO
Pues eso, ¿cómo ha de ser?

FINEA
El que me puso el amor
1855
me le quitará mejor.

LAURENCIO
Un remedio suele haber.

FINEA
¿Cuál?

LAURENCIO
Los que vienen aquí
al remedio ayudarán.

(Entren PEDRO, DUARDO y FENISO.)

PEDRO
Finea y Laurencio están
juntos.

FENISO
1860
Y él fuera de sí.

LAURENCIO
Seáis los tres bienvenidos
a la ocasión más gallarda
que se me pudo ofrecer;
y pues de los dos el alma
1865
a sola Nise discreta
inclina las esperanzas,
oíd lo que con Finea
para mi remedio pasa.

DUARDO
En esta casa parece,
1870
según por los aires andas,
que te ha dado hechizos Circe.
Nunca sales desta casa.

LAURENCIO
Yo voy con mi pensamiento
haciendo una rica traza
1875
para hacer oro de alquimia.

PEDRO
La salud y el tiempo gastas.
Igual sería, señor,
cansarte, pues todo cansa,
de pretender imposibles.

LAURENCIO
¡Calla, necio!

PEDRO
1880
El nombre basta
para no callar jamás;
que nunca los necios callan.

LAURENCIO
Aguardadme mientras hablo
a Finea.

DUARDO
Parte.

LAURENCIO
Hablaba,
1885
Finea hermosa, a los tres
para el remedio que aguardas.

FINEA
¡Quítame presto el amor,
que con sus celos me mata!

LAURENCIO
Si dices delante déstos
1890
cómo me das la palabra
de ser mi esposa y mujer,
todos los celos se acaban.

FINEA
¿Eso no más? Yo lo haré.

LAURENCIO
Pues tú misma a los tres llama.

FINEA
1895
¡Feniso, Duardo, Pedro!

LOS TRES
¡Señora!

FINEA
Yo doy palabra
de ser esposa y mujer
de Laurencio.

DUARDO
¡Cosa estraña!

LAURENCIO
¿Sois testigos desto?

LOS TRES
Sí.

LAURENCIO
1900
Pues haz cuenta que estás sana
del amor y de los celos
que tanta pena te daban.

FINEA
¡Dios te lo pague, Laurencio!

LAURENCIO
Venid los tres a mi casa;
1905
que tengo un notario allí.

FENISO
Pues ¿con Finea te casas?

LAURENCIO
Sí, Feniso.

FENISO
¿Y Nise bella?

LAURENCIO
¡Troqué discreción por plata!

(Quede FINEA sola y entren NISE y OTAVIO.)

NISE
Hablando estaba con él
1910
cosas de poca importancia.

OTAVIO
Mira, hija, que estas cosas
más deshonor que honor causan.

NISE
Es un honesto mancebo
que de buenas letras trata,
1915
y téngole por maestro.

OTAVIO
No era tan blanco en Granada
Juan Latino, que la hija
de un Veinticuatro enseñaba;
y siendo negro y esclavo,
1920
porque fue su madre esclava
del claro Duque de Sessa,
honor de España y de Italia,
se vino a casar con ella;
que Gramática estudiaba,
1925
y la enseñó a conjugar
en llegando al amo, amas,
que así llama el matrimonio
el latín.

NISE
Deso me guarda
ser tu hija.

FINEA
¿Murmuráis
de mis cosas?

OTAVIO
1930
¿Aquí estaba
esta loca?

FINEA
Ya no es tiempo
de reñirme.

OTAVIO
¿Quién te habla?
¿Quién te riñe?

FINEA
Nise y tú.
Pues sepan que agora acaba
1935
de quitarme el amor todo
Laurencio, como la palma.

OTAVIO
(¿Hay alguna bobería?)

FINEA
Díjome que se quitaba
el amor con que le diese
1940
de su mujer la palabra;
y delante de testigos
se la he dado, y estoy sana
del amor y de los celos.

OTAVIO
¡Esto es cosa temeraria!
1945
Ésta, Nise, ha de quitarme
la vida.

NISE
¿Palabra dabas
de mujer a ningún hombre?
¿No sabes que estás casada?

FINEA
¿Para quitarme el amor,
qué importa?

OTAVIO
1950
No entre en mi casa
Laurencio más.

NISE
Es error,
porque Laurencio la engaña;
que él y Liseo lo dicen
no más de para enseñarla.

OTAVIO
1955
Desa manera, yo callo.

FINEA
¡Oh! Pues ¿con eso nos tapa
la boca?

OTAVIO
Vente conmigo.

FINEA
¿Adónde?

OTAVIO
Donde te aguarda
un notario.

FINEA
Vamos.

OTAVIO
Ven.
1960
(¡Qué descanso de mis canas!)

(NISE sola.)

NISE
Hame contado Laurencio
que han tomado aquesta traza
Liseo y él para ver
si aquella rudeza labran,
1965
y no me parece mal.

(LISEO entre.)

LISEO
¿Hate contado mis ansias
Laurencio, discreta Nise?

NISE
¿Qué me dices? ¿Sueñas o hablas?

LISEO
Palabra me dio Laurencio
1970
de ayudar mis esperanzas,
viendo que las pongo en ti.

NISE
Pienso que de hablar te cansas
con tu esposa, o que se embota
en la dureza que labras
1975
el cuchillo de tu gusto,
y, para volver a hablarla,
quieres darle un filo en mí.

LISEO
Verdades son las que trata
contigo mi amor, no burlas.

NISE
¿Estás loco?

LISEO
1980
Quien pensaba
casarse con quien lo era,
de pensarlo ha dado causa.
Yo he mudado pensamiento.

NISE
¡Qué necedad, qué inconstancia,
1985
qué locura, error, traición
a mi padre y a mi hermana!
¡Id en buen hora, Liseo!

LISEO
¿Desa manera me pagas
tan desatinado amor?

NISE
1990
Pues, si es desatino, ¡basta!

(Entre LAURENCIO.)

LAURENCIO
(Hablando están los dos solos.
Si Liseo se declara,
Nise ha de saber también
que mis lisonjas la engañan.
1995
Creo que me ha visto ya.)

(NISE dice, como que habla con LISEO:)

NISE
¡Oh, gloria de mi esperanza!

LISEO
¿Yo vuestra gloria, señora?

NISE
Aunque dicen que me tratas
con traición, yo no lo creo,
2000
que no lo consiente el alma.

LISEO
¿Traición, Nise? ¡Si en mi vida
mostrare amor a tu hermana,
me mate un rayo del cielo!

LAURENCIO
(Es conmigo con quien habla
2005
Nise, y presume Liseo
que le requiebra y regala.)

NISE
Quiérome quitar de aquí;
que con tal fuerza me engaña
Amor, que diré locuras.

LISEO
2010
No os vais -¡oh, Nise gallarda!-,
que después desos favores
quedará sin vida el alma.

NISE
¡Dejadme pasar!

(Vase NISE.)

LISEO
¿Aquí
estabas a mis espaldas?

LAURENCIO
Agora entré.

LISEO
2015
¿Luego a ti
te hablaba y te requebraba,
aunque me miraba a mí
aquella discreta ingrata?

LAURENCIO
No tengas pena; las piedras
2020
ablanda el curso del agua.
Yo sabré hacer que esta noche
puedas, en mi nombre, hablarla.
Ésta es discreta, Liseo.
No podrás, si no la engañas,
2025
quitalla del pensamiento
el imposible que aguarda,
porque yo soy de Finea.

LISEO
Si mi remedio no trazas,
cuéntame loco de amor.

LAURENCIO
2030
Déjame el remedio, y calla,
porque burlar un discreto
es la vitoria más alta.

FIN DEL SEGUNDO ACTO DE LA DAMA BOBA

Acto III

LOS QUE HABLAN EN EL TERCER ACTO

FINEA
CLARA
NISE
LISEO
PEDRO
LAURENCIO
TURÍN
MISENO
DUARDO
FENISO
CELIA
OTAVIO
LOS MÚSICOS

FINEA, sola.

FINEA
¡Amor, divina invención
de conservar la belleza
2035
de nuestra naturaleza,
o accidente o elección!
Estraños efetos son
los que de tu ciencia nacen,
pues las tinieblas deshacen,
2040
pues hacen hablar los mudos;
pues los ingenios más rudos
sabios y discretos hacen.
No ha dos meses que vivía
a las bestias tan igual,
2045
que aun el alma racional
parece que no tenía.
Con el animal sentía
y crecía con la planta;
la razón divina y santa
2050
estaba eclipsada en mí,
hasta que en tus rayos vi,
a cuyo sol se levanta.
Tú desataste y rompiste
la escuridad de mi ingenio;
2055
tú fuiste el divino genio
que me enseñaste y me diste
la luz con que me pusiste
el nuevo ser en que estoy.
Mil gracias, Amor, te doy,
2060
pues me enseñaste tan bien,
que dicen cuantos me ven
que tan diferente soy.
A pura imaginación
de la fuerza de un deseo,
2065
en los palacios me veo
de la divina razón.
¡Tanto la contemplación
de un bien pudo levantarme!
Ya puedes del grado honrarme,
2070
dándome a Laurencio, Amor,
con quien pudiste mejor,
enamorada, enseñarme.

(CLARA.)

CLARA
En grande conversación
están de tu entendimiento.

FINEA
2075
Huélgome que esté contento
mi padre en esta ocasión.

CLARA
Hablando está con Miseno
de cómo lees, escribes
y danzas; dice que vives
2080
con otra alma en cuerpo ajeno.
Atribúyele al amor
de Liseo este milagro.

FINEA
En otras aras consagro
mis votos, Clara, mejor;
2085
Laurencio ha sido el maestro.

CLARA
Como Pedro lo fue mío.

FINEA
De verlos hablar me río
en este milagro nuestro.
¡Gran fuerza tiene el Amor,
2090
catredático divino!

(MISENO y OTAVIO.)

MISENO
Yo pienso que es el camino
de su remedio mejor.
Y ya, pues habéis llegado
a ver con entendimiento
2095
a Finea, que es contento
nunca de vos esperado,
a Nise podéis casar
con este mozo gallardo.

OTAVIO
Vos solamente a Düardo
2100
pudiérades abonar.
Mozuelo me parecía
destos que se desvanecen,
a quien agora enloquecen
la arrogancia y la poesía.
2105
No son gracias de marido
sonetos. Nise es tentada
de académica endiosada,
que a casa los ha traído.
¿Quién le mete a una mujer
2110
con Petrarca y Garcilaso,
siendo su Virgilio y Taso
hilar, labrar y coser?
Ayer sus librillos vi,
papeles y escritos varios;
2115
pensé que devocionarios,
y desta suerte leí:
«Historia de dos amantes,
sacada de lengua griega;
Rimas, de Lope de Vega;
2120
Galatea, de Cervantes;
el Camoes de Lisboa,
Los pastores de Belén,
Comedias de don Guillén
de Castro, Liras de Ochoa;
2125
Canción que Luis Vélez dijo
en la academia del duque
de Pastrana; Obras de Luque;
Cartas de don Juan de Arguijo;
Cien sonetos de Liñán,
2130
Obras de Herrera el divino,
el libro del Peregrino,
y El Pícaro, de Alemán».
Mas ¿qué os canso? Por mi vida,
que se los quise quemar.

MISENO
2135
Casalda y vereisla estar
ocupada y divertida
en el parir y el crïar.

OTAVIO
¡Qué gentiles devociones!
Si Düardo hace canciones,
2140
bien los podemos casar.

MISENO
Es poeta caballero,
no temáis. Hará por gusto
versos.

OTAVIO
Con mucho disgusto
los de Nise considero.
2145
Temo, y en razón lo fundo,
si en esto da, que ha de haber
un Don Quijote mujer
que dé que reír al mundo.

(Salen NISE, LISEO y TURÍN.)

LISEO
Trátasme con tal desdén,
2150
que pienso que he de apelar
adonde sepan tratar
mis obligaciones bien;
pues advierte, Nise bella,
que Finea ya es sagrado;
2155
que un amor tan desdeñado
puede hallar remedio en ella.
Tu desdén, que imaginé
que pudiera ser menor,
crece al paso de mi amor,
2160
medra al lado de mi fe;
y su corto entendimiento
ha llegado a tal mudanza,
que puede dar esperanza
a mi loco pensamiento.
2165
Pues, Nise, trátame bien;
o de Finea el favor
será sala en que mi amor
apele de tu desdén.

NISE
Liseo, el hacerme fieros
2170
fuera bien considerado
cuando yo te hubiera amado.

LISEO
Los nobles y caballeros,
como yo, se han de estimar,
no lo indigno de querer.

NISE
2175
El amor se ha de tener
adonde se puede hallar;
que como no es elección,
sino sólo un accidente,
tiénese donde se siente,
2180
no donde fuera razón.
El amor no es calidad,
sino estrellas que conciertan
las voluntades que aciertan
a ser una voluntad.

LISEO
2185
Eso, señora, no es justo,
y no lo digo con celos,
que pongáis culpa a los cielos
de la bajeza del gusto.
A lo que se hace mal,
2190
no es bien decir: «Fue mi estrella».

NISE
Yo no pongo culpa en ella
ni en el curso celestial;
porque Laurencio es un hombre
tan hidalgo y caballero
que puede honrar...

LISEO
¡Paso!

NISE
2195
Quiero
que reverenciéis su nombre.

LISEO
A no estar tan cerca Otavio...

OTAVIO
¡Oh, Liseo!

LISEO
¡Oh, mi señor!

NISE
(¡Que se ha de tener amor
2200
por fuerza, notable agravio!)

(Entre CELIA.)

CELIA
El maestro de danzar
a las dos llama a lición.

OTAVIO
Él viene a buena ocasión.
Vaya un crïado a llamar
2205
los músicos, porque vea
Miseno a lo que ha llegado
Finea.

LISEO
(Amor, engañado,
hoy volveréis a Finea;
que muchas veces Amor,
2210
disfrazado en la venganza,
hace una justa mudanza
desde un desdén a un favor.)

CELIA
Los músicos y él venían.

(Entren los MÚSICOS.)

OTAVIO
¡Muy bien venidos seáis!

LISEO
2215
(¡Hoy, pensamientos, vengáis
los agravios que os hacían!)

OTAVIO
Nise y Finea...

NISE
¿Señor?

OTAVIO
Vaya aquí, por vida mía,
el baile del otro día.

LISEO
2220
(¡Todo es mudanzas, Amor!)

(OTAVIO, MISENO y LISEO se siente[n]; los MÚSICOS canten, y las dos bailen ansí:)

[MÚSICOS]
«Amor, cansado de ver
tanto interés, en las damas,
y que, por desnudo y pobre,
ninguna favor le daba,
2225
pasose a las Indias,
vendió el aljaba,
que más quiere doblones
que vidas y almas.
Trató en las Indias Amor,
2230
no en joyas, seda y holandas,
sino en ser sutil tercero
de billetes y de cartas.
Volvió de las Indias
con oro y plata;
2235
que el Amor bien vestido
rinde las damas.
Paseó la corte Amor
con mil cadenas y bandas;
las damas, como le vían,
2240
desta manera le hablan:
¿De dó viene, de dó viene?
Viene de Panamá.
¿De dó viene el caballero?
Viene de Panamá.
2245
Trancelín en el sombrero.
Viene de Panamá.
Cadenita de oro al cuello.
Viene de Panamá.
En los brazos el griguiesco.
2250
Viene de Panamá.
Las ligas con rapacejos.
Viene de Panamá.
Zapatos al uso nuevo.
Viene de Panamá.
2255
Sotanilla a lo turquesco.
Viene de Panamá.
¿De dó viene, de dó viene?
Viene de Panamá.
¿De dó viene el hijodealgo?
2260
Viene de Panamá.
Corto cuello y puños largos.
Viene de Panamá.
La daga, en banda, colgando.
Viene de Panamá.
2265
Guante de ámbar adobado.
Viene de Panamá.
Gran jugador del vocablo.
Viene de Panamá.
No da dinero y da manos.
2270
Viene de Panamá.
Enfadoso y mal crïado.
Viene de Panamá.
Es Amor, llámase indiano.
Viene de Panamá.
2275
Es chapetón castellano.
Viene de Panamá.
En criollo disfrazado.
Viene de Panamá.
¿Do dó viene, de dó viene?
2280
Viene de Panamá.
¡Oh, qué bien parece Amor
con las cadenas y galas;
que sólo el dar enamora,
porque es cifra de las gracias!
2285
Niñas, doncellas y viejas
van a buscarle a su casa,
más importunas que moscas
en viendo que hay miel de plata.
Sobre cuál le ha de querer,
2290
de vivos celos se abrasan,
y alrededor de su puerta
unas tras otras le cantan:
¡Deja las avellanicas, moro,
que yo me las varearé!
2295
El Amor se ha vuelto godo.
Que yo me las varearé.
Puños largos, cuello corto.
Que yo me las varearé.
Sotanilla y liga de oro.
2300
Que yo me las varearé.
Sombrero y zapato romo.
Que yo me las varearé.
Manga ancha, calzón angosto.
Que yo me las varearé.
2305
El habla mucho y da poco.
Que yo me las varearé.
Es viejo, y dice que es mozo.
Que yo me las varearé.
Es cobarde y mata moros.
2310
Que yo me las varearé.
Ya se descubrió los ojos.
Que yo me las varearé.
¡Amor loco y amor loco!
Que yo me las varearé.
2315
¡Yo por vos, y vos por otro!
Que yo me las varearé.
¡Deja las avellanicas, moro,
que yo me las varearé!»

MISENO
Gallardamente, por cierto.
2320
Dad gracias al cielo, Otavio,
que os satisfizo el agravio.

OTAVIO
Hagamos este concierto
de Düardo con Finea.
Hijas, yo tengo que hablaros.

FINEA
2325
Yo nací para agradaros.

OTAVIO
¿Quién hay que mi dicha crea?

(Éntrense todos y queden allí LISEO y TURÍN.)

LISEO
Oye, Turín.

TURÍN
¿Qué me quieres?

LISEO
Quiérote comunicar
un nuevo gusto.

TURÍN
Si es dar
2330
sobre tu amor pareceres,
busca un letrado de amor.

LISEO
Yo he mudado parecer.

TURÍN
A ser dejar de querer
a Nise, fuera el mejor.

LISEO
2335
El mismo; porque Finea
me ha de vengar de su agravio.

TURÍN
No te tengo por tan sabio
que tal discreción te crea.

LISEO
De nuevo quiero tratar
2340
mi casamiento. Allá voy.

TURÍN
De tu parecer estoy.

LISEO
Hoy me tengo de vengar.

TURÍN
Nunca ha de ser el casarse
por vengarse de un desdén;
2345
que nunca se casó bien
quien se casó por vengarse.
Porque es gallarda Finea
y porque el seso cobró
-pues de Nise no sé yo
2350
que tan entendida sea-,
será bien casarte luego.

LISEO
Miseno ha venido aquí.
Algo tratan contra mí.

TURÍN
Que lo mires bien te ruego.

LISEO
2355
¡No hay más! ¡A pedirla voy!

(Váyase LISEO.)

TURÍN
El cielo tus pasos guíe
y del error te desvíe,
en que yo por Celia estoy.
¡Que enamore Amor un hombre
2360
como yo! ¡Amor desatina!
¡Que una ninfa de cocina,
para blasón de su nombre,
ponga «Aquí murió Turín
entre sartenes y cazos»!

(LAURENCIO y PEDRO.)

LAURENCIO
2365
Todo es poner embarazos
para que no llegue al fin.

PEDRO
¡Habla bajo, que hay escuchas!

LAURENCIO
¡Oh, Turín!

TURÍN
¡Señor Laurencio!

LAURENCIO
¿Tanta quietud y silencio?

TURÍN
2370
Hay obligaciones muchas
para callar un discreto,
y yo muy discreto soy.

LAURENCIO
¿Qué hay de Liseo?

TURÍN
A eso voy.
Fuese a casar.

PEDRO
¡Buen secreto!

TURÍN
2375
Está tan enamorado
de la señora Finea,
si no es que venganza sea
de Nise, que me ha jurado
que luego se ha de casar,
2380
y es ido a pedirla a Otavio.

LAURENCIO
¿Podré yo llamarme a agravio?

TURÍN
¿Pues él os puede agraviar?

LAURENCIO
¿Las palabras suelen darse
para no cumplirlas?

TURÍN
No.

LAURENCIO
2385
De no casarse la dio.

TURÍN
Él no la quiebra en casarse.

LAURENCIO
¿Cómo?

TURÍN
Porque él no se casa
con la que solía ser,
sino con otra mujer.

LAURENCIO
¿Cómo es otra?

TURÍN
2390
Porque pasa
del no saber al saber,
y con saber le obligó.
¿Mandáis otra cosa?

LAURENCIO
No.

TURÍN
Pues adiós.

(Vase TURÍN.)

LAURENCIO
¿Qué puedo hacer?
2395
¡Ay, Pedro! Lo que temí
y tenía sospechado
del ingenio que ha mostrado
Finea, se cumple aquí.
Como la ha visto Liseo
2400
tan discreta, la afición
ha puesto en la discreción.

PEDRO
Y en el oro, algún deseo.
Cansole la bobería;
la discreción le animó.

(Entre FINEA.)

FINEA
2405
Clara, Laurencio, me dio
nuevas de tanta alegría.
Luego a mi padre dejé,
y aunque ella me lo callara,
yo tengo quien me avisara,
2410
que es el alma que te ve
por mil vidros y cristales,
por dondequiera que vas,
porque en mis ojos estás
con memorias inmortales.
2415
Todo este grande lugar
tiene colgado de espejos
mi amor, juntos y parejos
para poderte mirar.
Si vuelvo el rostro, allí veo
2420
tu imagen; si a estotra parte,
también; y ansí viene a darte
nombre de sol mi deseo;
que en cuantos espejos mira
y fuentes de pura plata,
2425
su bello rostro retrata
y su luz divina espira.

LAURENCIO
¡Ay, Finea! A Dios pluguiera
que nunca tu entendimiento
llegara, como ha llegado,
2430
a la mudanza que veo.
Necio, me tuvo seguro;
y sospechoso, discreto;
porque yo no te quería
para pedirte consejo.
2435
¿Qué libro esperaba yo
de tus manos? ¿En qué pleito
habías jamás de hacerme
información en derecho?
Inocente te quería,
2440
porque una mujer cordero
es tusón de su marido,
que puede traerla al pecho.
Todas sabéis lo que basta
para casada, a lo menos;
2445
no hay mujer necia en el mundo,
porque el no hablar no es defeto.
Hable la dama en la reja,
escriba, diga concetos
en el coche, en el estrado,
2450
de amor, de engaños, de celos;
pero la casada sepa
de su familia el gobierno;
porque el más discreto hablar
no es sancto como el silencio.
2455
Mira el daño que me vino
de transformarse tu ingenio,
pues va a pedirte, ¡ay de mí!,
para su mujer, Liseo.
¡Ya deja a Nise, tu hermana!
2460
¡Él se casa! ¡Yo soy muerto!
¡Nunca, plega a Dios, hablaras!

FINEA
¿De qué me culpas, Laurencio?
A pura imaginación
del alto merecimiento
2465
de tus prendas, aprendí
el que tú dices que tengo.
Por hablarte, supe hablar,
vencida de tus requiebros;
por leer en tus papeles,
2470
libros difíciles leo;
para responderte, escribo;
no he tenido otro maestro
que Amor; Amor me ha enseñado.
Tú eres la ciencia que aprendo.
2475
¿De qué te quejas de mí?

LAURENCIO
De mi desdicha me quejo;
pero, pues ya sabes tanto,
dame, señora, un remedio.

FINEA
El remedio es fácil.

LAURENCIO
¿Cómo?

FINEA
2480
Si, porque mi rudo ingenio,
que todos aborrecían,
se ha transformado en discreto,
Liseo me quiere bien,
con volver a ser tan necio
2485
como primero le tuve,
me aborrecerá Liseo.

LAURENCIO
Pues, ¿sabrás fingirte boba?

FINEA
Sí, que lo fui mucho tiempo,
y el lugar donde se nace
2490
saben andarle los ciegos.
Demás desto, las mujeres
naturaleza tenemos
tan pronta para fingir
o con amor o con miedo,
2495
que, antes de nacer, fingimos.

LAURENCIO
¿Antes de nacer?

FINEA
Yo pienso
que en tu vida lo has oído.
Escucha.

LAURENCIO
Ya escucho atento.

FINEA
Cuando estamos en el vientre
2500
de nuestras madres, hacemos
entender a nuestros padres,
para engañar sus deseos,
que somos hijos varones;
y así verás que, contentos,
2505
acuden a sus antojos
con amores, con requiebros,
y esperando el mayorazgo,
tras tantos regalos hechos,
sale una hembra, que corta
2510
la esperanza del suceso.
Según esto, si pensaron
que era varón, y hembra vieron,
antes de nacer fingimos.

LAURENCIO
Es evidente argumento;
2515
pero yo veré si sabes
hacer, Finea, tan presto
mudanza de estremos tales.

FINEA
Paso, que viene Liseo.

LAURENCIO
Allí me voy a esconder.

FINEA
Ve presto.

LAURENCIO
2520
Sígueme, Pedro.

PEDRO
En muchos peligros andas.

LAURENCIO
Tal estoy, que no los siento.

(Escóndense LAURENCIO y PEDRO, y salen LISEO y TURÍN.)

LISEO
En fin, queda concertado.

TURÍN
En fin, estaba del cielo
que fuese tu esposa.

LISEO
2525
(Aquí
está mi primero dueño.)
¿No sabéis, señora mía,
cómo ha tratado Miseno
casar a Duardo y Nise,
2530
y cómo yo también quiero
que se hagan nuestras bodas
con las suyas?

FINEA
No lo creo;
que Nise me ha dicho a mí
que está casada en secreto
con vos.

LISEO
¿Conmigo?

FINEA
2535
No sé
si érades vos u Oliveros.
¿Quién sois vos?

LISEO
¿Hay tal mudanza?

FINEA
¿Quién decís? Que no me acuerdo.
Y si mudanza os parece,
2540
¿cómo no veis que en el cielo
cada mes hay nuevas lunas?

LISEO
(¡Válgame el cielo! ¿Qué es esto?

TURÍN
¡Si le vuelve el mal pasado!)

FINEA
Pues, decidme; si tenemos
2545
luna nueva cada mes,
¿adónde están? ¿Qué se han hecho
las viejas de tantos años?
¿Daisos por vencido?

LISEO
(Temo
que era locura su mal.)

FINEA
2550
Guárdanlas para remiendos
de las que salen menguadas.
¿Veis ahí que sois un necio?

LISEO
Señora, mucho me admiro
de que ayer tan alto ingenio
mostrásedes.

FINEA
2555
Pues, señor,
agora ha llegado al vuestro;
que la mayor discreción
es acomodarse al tiempo.

LISEO
Eso dijo el mayor sabio.

PEDRO
2560
(Y esto escucha el mayor necio.)

LISEO
Quitado me habéis el gusto.

FINEA
No he tocado a vos, por cierto.
Mirad, que se habrá caído.

LISEO
(¡Linda ventura tenemos!
2565
Pídole a Otavio a Finea,
y cuando a decirle vengo
el casamiento tratado,
hallo que a su ser se ha vuelto.)
Volved, mi señora, en vos,
2570
considerando que os quiero
por mi dueño para siempre.

FINEA
¿Por mi dueña? ¡Majadero!

LISEO
¿Así tratáis un esclavo
que os da el alma?

FINEA
¿Cómo es eso?

LISEO
Que os doy el alma.

FINEA
2575
¿Qué es alma?

LISEO
¿Alma? El gobierno del cuerpo.

FINEA
¿Cómo es un alma?

LISEO
Señora,
como filósofo puedo
difinirla, no pintarla.

FINEA
2580
¿No es alma la que en el peso
le pintan a San Miguel?

LISEO
También a un ángel ponemos
alas y cuerpo, y, en fin,
es un espíritu bello.

FINEA
¿Hablan las almas?

LISEO
2585
Las almas
obran por los instrumentos,
por los sentidos y partes
de que se organiza el cuerpo.

FINEA
¿Longaniza come el alma?

TURÍN
(¿En qué te cansas?

LISEO
2590
No puedo
pensar sino que es locura.

TURÍN
Pocas veces de los necios
se hacen los locos, señor.

LISEO
Pues, ¿de quién?

TURÍN
De los discretos;
2595
porque de diversas causas
nacen efetos diversos.

LISEO
¡Ay, Turín! Vuélvome a Nise.
Más quiero el entendimiento
que toda la voluntad.)
2600
Señora, pues mi deseo,
que era de daros el alma,
no pudo tener efeto,
quedad con Dios.

FINEA
Soy medrosa
de las almas, porque temo
2605
que de tres que andan pintadas,
puede ser la del infierno.
La noche de los difuntos
no saco, de puro miedo,
la cabeza de la ropa.

TURÍN
2610
Ella es loca sobre necio,
que es la peor guarnición.

LISEO
Decirlo a su padre quiero.

(Váyanse. LAURENCIO y PEDRO.)

LAURENCIO
¿Puedo salir?

FINEA
¿Qué te dice?

LAURENCIO
Que ha sido el mejor remedio
2615
que pudiera imaginarse.

FINEA
Sí; pero siento en estremo
volverme a boba, aun fingida,
y pues fingida lo siento,
los que son bobos de veras,
¿cómo viven?

LAURENCIO
2620
No sintiendo.

PEDRO
Pues si un tonto ver pudiera
su entendimiento a un espejo,
¿no fuera huyendo de sí?
La razón de estar contentos
2625
es aquella confïanza
de tenerse por discretos.

FINEA
Háblame, Laurencio mío,
sutilmente, porque quiero
desquitarme de ser boba.

(Entre NISE y CELIA.)

NISE
2630
¡Siempre Finea y Laurencio
juntos! Sin duda se tienen
amor. No es posible menos.

CELIA
Yo sospecho que te engañan.

NISE
Desde aquí los escuchemos.

LAURENCIO
2635
¿Qué puede, hermosa Finea,
decirte el alma, aunque sale
de sí misma, que se iguale
a lo que mi amor desea?
Allá mis sentidos tienes;
2640
escoge de lo sutil,
presumiendo que en abril
por amenos prados vienes.
Corta las diversas flores;
porque, en mi imaginación,
2645
tales los deseos son.

NISE
Éstos, Celia, ¿son amores
o regalos de cuñado?

CELIA
Regalos deben de ser;
pero no quisiera ver
2650
cuñado tan regalado.

FINEA
¡Ay Dios, si llegase día
en que viese mi esperanza
su posesión!

LAURENCIO
¿Qué no alcanza
una amorosa porfía?

PEDRO
Tu hermana, escuchando.

LAURENCIO
2655
¡Ay, cielos!

FINEA
Vuélvome a boba.

LAURENCIO
Eso importa.

FINEA
Vete.

NISE
Espérate, reporta
los pasos.

LAURENCIO
¿Vendrás con celos?

NISE
Celos son para sospechas;
2660
traiciones son las verdades.

LAURENCIO
¡Qué presto te persüades
y de engaños te aprovechas!
¿Querrás buscar ocasión
para querer a Liseo,
2665
a quien ya tan cerca veo
de tu boda y posesión?
Bien haces, Nise; haces bien.
Levántame un testimonio,
porque deste matrimonio
2670
a mí la culpa me den.
Y si te quieres casar,
déjame a mí.

(Vase LAURENCIO.)

NISE
¡Bien me dejas!
¡Vengo a quejarme, y te quejas!
¿Aun no me dejas hablar?

PEDRO
2675
Tiene razón mi señor.
Cásate y acaba ya.

(Vase PEDRO.)

NISE
¿Qué es aquesto?

CELIA
Que se va
Pedro con el mismo humor;
y aquí viene bien que Pedro
2680
es tan ruín como su amo.

NISE
Ya le aborrezco y desamo.
¡Qué bien con las quejas medro!
Pero fue linda invención
anticiparse a reñir.

CELIA
2685
Y el Pedro, ¿quién le vio ir
tan bellaco y socarrón?

NISE
Y tú, que disimulando
estás la traición que has hecho,
lleno de engaños el pecho,
2690
con que me estás abrasando,
pues, como sirena, fuiste
medio pez, medio mujer,
pues, de animal, a saber
para mi daño veniste,
2695
¿piensas que le has de gozar?

FINEA
¿Tú me has dado pez a mí,
ni sirena, ni yo fui
jamás contigo a la mar?
¡Anda Nise, que estás loca!

NISE
¿Qué es esto?

CELIA
2700
A tonta se vuelve.

NISE
¡A una cosa te resuelve!
Tanto el furor me provoca,
que el alma te he de sacar.

FINEA
¿Tienes cuenta de perdón?

NISE
2705
Téngola de tu traición,
pero no de perdonar.
¿El alma piensas quitarme
en quien el alma tenía?
Dame el alma que solía,
2710
traidora hermana, animarme.
Mucho debes de saber,
pues del alma me desalmas.

FINEA
Todos me piden sus almas;
almario debo de ser.
2715
Toda soy hurtos y robos;
montes hay donde no hay gente.
Yo me iré a meter serpiente;
que ya no es tiempo de bobos.

NISE
¡Dame el alma!

(OTAVIO con FENISO y DUARDO.)

OTAVIO
¿Qué es aquesto?

FINEA
2720
Almas me piden a mí;
¿soy yo Purgatorio?

NISE
¡Sí!

FINEA
Pues procura salir presto.

OTAVIO
¿No sabremos la ocasión
de vuestro enojo?

FINEA
Querer
2725
Nise, a fuerza de saber,
pedir lo que no es razón.
Almas, sirenas y peces
dice que me ha dado a mí.

OTAVIO
¿Hase vuelto a boba?

NISE
Sí.

OTAVIO
2730
Tú pienso que la embobeces.

FINEA
Ella me ha dado ocasión;
que me quita lo que es mío.

OTAVIO
Se ha vuelto a su desvarío,
¡muerto soy!

FENISO
Desdichas son.

DUARDO
2735
¿No decían que ya estaba
con mucho seso?

OTAVIO
¡Ay de mí!

NISE
Yo quiero hablar claro.

OTAVIO
Di.

NISE
Todo tu daño se acaba
con mandar resueltamente
2740
-pues, como padre, podrás,
y, aunque en todo, en esto más,
pues tu honor no lo consiente-
que Laurencio no entre aquí.

OTAVIO
¿Por qué?

NISE
Porque él ha causado
2745
que ésta no se haya casado
y que yo te enoje a ti.

OTAVIO
¡Pues eso es muy fácil cosa!

NISE
Pues tu casa en paz tendrás.

(PEDRO y LAURENCIO.)

PEDRO
¡Contento, en efeto, estás!

LAURENCIO
2750
¡Invención maravillosa!

CELIA
Ya Laurencio viene aquí.

OTAVIO
Laurencio, cuando labré
esta casa, no pensé
que academia institüí;
2755
ni cuando a Nise crïaba
pensé que para poeta,
sino que a mujer perfeta,
con las letras la enseñaba.
Siempre alabé la opinión
2760
de que la mujer prudente,
con saber medianamente,
le sobra la discreción.
No quiero más poesías;
los sonetos se acabaron
2765
y las músicas cesaron;
que son ya breves mis días.
Por allá los podréis dar,
si os faltan telas y rasos;
que no hay tales Garcilasos
2770
como dinero y callar.
Éste venden por dos reales,
y tiene tantos sonetos,
elegantes y discretos,
que vos no los haréis tales;
2775
ya no habéis de entrar aquí
con este achaque. Id con Dios.

LAURENCIO
Es muy justo, como vos
me deis a mi esposa a mí;
que vos hacéis vuestro gusto
2780
en vuestra casa, y es bien
que en la mía yo también
haga lo que fuere justo.

OTAVIO
¿Qué mujer os tengo yo?

LAURENCIO
Finea.

OTAVIO
¿Estáis loco?

LAURENCIO
Aquí
2785
hay tres testigos del «sí»
que ha más de un mes que me dio.

OTAVIO
¿Quién son?

LAURENCIO
Düardo, Feniso
y Pedro.

OTAVIO
¿Es esto verdad?

FENISO
Ella de su voluntad,
2790
Otavio, dársele quiso.

DUARDO
Así es verdad.

PEDRO
¿No bastaba
que mi señor lo dijese?

OTAVIO
Que, como simple, le diese
a un hombre que la engañaba,
2795
no ha de valer. Di, Finea:
¿no eres simple?

FINEA
Cuando quiero.

OTAVIO
¿Y cuando no?

FINEA
No.

OTAVIO
¿Qué espero?
Mas, cuando simple no sea,
con Liseo está casada.
2800
A la justicia me voy.

(Váyase OTAVIO.)

NISE
Ven, Celia, tras él; que estoy
celosa y desesperada.

(Y NISE y CELIA.)

LAURENCIO
¡Id, por Dios, tras él los dos!
No me suceda un disgusto.

FENISO
2805
Por vuestra amistad es justo.

DUARDO
¡Mal hecho ha sido, por Dios!

FENISO
¿Ya habláis como desposado
de Nise?

DUARDO
Piénsolo ser.

(Y DUARDO y FENISO.)

LAURENCIO
Todo se ha echado a perder;
2810
Nise mi amor le ha contado.
¿Qué remedio puede haber
si a verte no puedo entrar?

FINEA
No salir.

LAURENCIO
¿Dónde he de estar?

FINEA
¿Yo no te sabré esconder?

LAURENCIO
¿Dónde?

FINEA
2815
En casa hay un desván
famoso para esconderte.
¡Clara!

(CLARA entre.)

CLARA
¿Mi señora?

FINEA
Advierte
que mis desdichas están
en tu mano. Con secreto
2820
lleva a Laurencio al desván.

CLARA
¿Y a Pedro?

FINEA
También.

CLARA
Galán,
camine.

LAURENCIO
Yo te prometo
que voy temblando.

FINEA
¿De qué?

PEDRO
Clara, en llegando la hora
2825
de muquir, di a tu señora
que algún sustento nos dé.

CLARA
Otro comerá peor
que tú.

PEDRO
¿Yo al desván? ¿Soy gato?

(Váyanse LAURENCIO, PEDRO y CLARA.)

FINEA
¿Por qué de imposibles trato
2830
este mi público amor?
En llegándose a saber
una voluntad, no hay cosa
más triste y escandalosa
para una honrada mujer.
2835
Lo que tiene de secreto,
eso tiene Amor de gusto.

(OTAVIO entre.)

OTAVIO
(Harelo, aunque fuera justo
poner mi enojo en efeto.)

FINEA
¿Vienes ya desenojado?

OTAVIO
2840
Por los que me lo han pedido.

FINEA
Perdón mil veces te pido.

OTAVIO
¿Y Laurencio?

FINEA
Aquí ha jurado
no entrar en la Corte más.

OTAVIO
¿Adónde se fue?

FINEA
A Toledo.

OTAVIO
¡Bien hizo!

FINEA
2845
No tengas miedo
que vuelva a Madrid jamás.

OTAVIO
Hija, pues simple naciste,
y, por milagro de Amor,
dejaste el pasado error,
2850
¿cómo el ingenio perdiste?

FINEA
¿Qué quiere, padre? A la fe,
de bobos no hay que fïar.

OTAVIO
Yo lo pienso remediar.

FINEA
¿Cómo, si el otro se fue?

OTAVIO
2855
Pues te engañan fácilmente
los hombres, en viendo alguno,
te has de esconder, que ninguno
te ha de ver eternamente.

FINEA
¿Pues dónde?

OTAVIO
En parte secreta.

FINEA
2860
¿Será bien en un desván,
donde los gatos están?
¿Quieres tú que allí me meta?

OTAVIO
Adonde te diere gusto,
como ninguno te vea.

FINEA
2865
Pues, ¡alto! En el desván sea;
tú lo mandas, será justo.
Y advierte que lo has mandado.

OTAVIO
¡Una y mil veces!

(Entren LISEO y TURÍN.)

LISEO
Si quise
con tantas veras a Nise,
2870
mal puedo haberla olvidado.

FINEA
Hombres vienen. Al desván,
padre, yo voy a esconderme.

OTAVIO
Hija, Liseo no importa.

FINEA
Al desván, padre; hombres vienen.

OTAVIO
2875
Pues ¿no ves que son de casa?

FINEA
No yerra quien obedece.
No me ha de ver hombre más,
sino quien mi esposo fuere.

(Váyase FINEA.)

LISEO
Tus disgustos he sabido.

OTAVIO
Soy padre...

LISEO
2880
Remedio puedes
poner en aquestas cosas.

OTAVIO
Ya le he puesto, con que dejen
mi casa los que la inquietan.

LISEO
Pues, ¿de qué manera?

OTAVIO
Fuese
2885
Laurencio a Toledo ya.

LISEO
¡Qué bien has hecho!

OTAVIO
¿Y tú crees
vivir aquí, sin casarte?
Porque el mismo inconviniente
se sigue de que aquí estés.
2890
Hoy hace, Liseo, dos meses
que me traes en palabras...

LISEO
¡Bien mi término agradeces!
Vengo a casar con Finea,
forzado de mis parientes,
2895
y hallo una simple mujer.
¿Que la quiera, Otavio, quieres?

OTAVIO
Tienes razón. ¡Acabose!
Pero es limpia, hermosa y tiene
tanto doblón que podría
2900
doblar el mármol más fuerte.
¿Querías cuarenta mil
ducados con una Fenis?
¿Es coja, o manca, Finea?
¿Es ciega? Y cuando lo fuese,
2905
¿hay falta en Naturaleza
que con oro no se afeite?

LISEO
Dame a Nise.

OTAVIO
No ha dos horas
que Miseno la promete
a Düardo, en nombre mío;
2910
y pues hablo claramente,
hasta mañana a estas horas
te doy para que lo pienses;
porque, de no te casar,
para que en tu vida entres
2915
por las puertas de mi casa,
que tan enfadada tienes,
haz cuenta que eres poeta.

(Váyase OTAVIO.)

LISEO
¿Qué te dice?

TURÍN
Que te aprestes
y con Finea te cases;
2920
porque si veinte mereces,
porque sufras una boba
te añaden los otros veinte.
Si te dejas de casar,
te han de decir más de siete
«¡Miren la bobada!»

LISEO
2925
Vamos;
que mi temor se resuelve
de no se casar a bobas.

TURÍN
Que se casa, me parece,
a bobas, quien sin dineros
2930
en tanta costa se mete.

(Váyanse y entren FINEA y CLARA.)

FINEA
Hasta agora, bien nos va.

CLARA
No hayas miedo que se entienda.

FINEA
¡Oh, cuánto a mi amada prenda
deben mis sentidos ya!

CLARA
2935
¡Con la humildad que se pone
en el desván...!

FINEA
No te espantes;
que es propia casa de amantes,
aunque Laurencio perdone.

CLARA
¡Y quién no vive en desván,
2940
de cuantos hoy han nacido!

FINEA
Algún humilde que ha sido
de los que en lo bajo están.

CLARA
¡En el desván vive el hombre
que se tiene por más sabio
que Platón!

FINEA
2945
Hácele agravio;
que fue divino su nombre.

CLARA
¡En el desván, el que anima
a grandezas su desprecio!
¡En el desván más de un necio
2950
que por discreto se estima...!

FINEA
¿Quieres que te diga yo
cómo es falta natural
de necios no pensar mal
de sí mismos?

CLARA
¿Cómo no?

FINEA
2955
La confïanza secreta
tanto el sentido les roba,
que, cuando era yo muy boba,
me tuve por muy discreta;
y como es tan semejante
2960
el saber con la humildad,
ya que tengo habilidad,
me tengo por inorante.

CLARA
¡En el desván vive bien
un matador criminal,
2965
cuya muerte natural
ninguno o pocos la ven!
¡En el desván, de mil modos,
y sujeto a mil desgracias,
aquel que, diciendo gracias,
2970
es desgraciado con todos!
¡En el desván, una dama
que, creyendo a quien la inquieta,
por un hora de discreta
pierde mil años de fama!
2975
¡En el desván, un preciado
de lindo, y es un caimán,
pero tiénele el desván,
como el espejo, engañado!
¡En el desván, el que canta
2980
con voz de carro de bueyes,
y el que viene de Muleyes
y a los godos se levanta!
¡En el desván, el que escribe
versos legos y donados,
2985
y el que, por vanos cuidados,
sujeto a peligros vive!
Finalmente...

FINEA
Espera un poco;
que viene mi padre aquí.

(OTAVIO, MISENO, DUARDO, FENISO.)

MISENO
¿Eso le dijiste?

OTAVIO
Sí,
2990
que a tal furor me provoco.
No ha de quedar -¡vive el cielo!-
en mi casa quien me enoje.

FENISO
Y es justo que se despoje
de tanto necio mozuelo.

OTAVIO
2995
Pidiome, graciosamente,
que con Nise le casase;
díjele que no pensase
en tal cosa eternamente,
y así estoy determinado.

MISENO
3000
Oíd, que está aquí Finea.

OTAVIO
Hija, escucha...

FINEA
Cuando vea,
como me lo habéis mandado,
que estáis solo.

OTAVIO
Espera un poco;
que te he casado.

FINEA
¡Que nombres
3005
casamiento donde hay hombres...!

OTAVIO
¿Luego, teneisme por loco?

FINEA
No, padre; mas hay aquí
hombres, y voyme al desván.

OTAVIO
Aquí, por tu bien están.

FENISO
3010
Vengo a que os sirváis de mí.

FINEA
¡Jesús, señor! ¿No sabéis
lo que mi padre ha mandado?

MISENO
Oye; que hemos concertado
que os caséis.

FINEA
¡Gracia tenéis!
3015
No ha de haber hija obediente
como yo. Voyme al desván.

MISENO
Pues ¿no es Feniso galán?

FINEA
¡Al desván, señor pariente!

(Vanse FINEA y CLARA.)

DUARDO
¿Cómo vos le habéis mandado
3020
que de los hombres se esconda?

OTAVIO
No sé, ¡por Dios!, qué os responda.
Con ella estoy enojado,
o con mi contraria estrella.

MISENO
Ya viene Liseo aquí.
Determinaos.

OTAVIO
3025
Yo, por mí,
¿qué puedo decir sin ella?

(LISEO, NISE y TURÍN.)

LISEO
Ya que me parto de ti,
sólo quiero que conozcas
lo que pierdo por quererte.

NISE
3030
Conozco que tu persona
merece ser estimada;
y como mi padre agora
venga bien en que seas mío,
yo me doy por tuya toda;
3035
que en los agravios de Amor
es la venganza gloriosa.

LISEO
¡Ay, Nise! ¡Nunca te vieran
mis ojos, pues fuiste sola
de mayor incendio en mí
3040
que fue Elena para Troya!
Vine a casar con tu hermana,
y en viéndote, Nise hermosa,
mi libertad salteaste,
del alma preciosa joya.
3045
Nunca más el oro pudo,
con su fuerza poderosa,
que ha derribado montañas
de costumbres generosas,
humillar mis pensamientos
3050
a la bajeza que doran
los resplandores, que a veces
ciegan tan altas personas.
Nise, ¡duélete de mí,
ya que me voy!

TURÍN
Tiempla agora,
3055
bella Nise, tus desdenes;
que se va Amor por la posta
a la casa del agravio.

NISE
Turín, las lágrimas solas
de un hombre han sido en el mundo
3060
veneno para nosotras.
No han muerto tantas mujeres
de fuego, hierro y ponzoña
como de lágrimas vuestras.

TURÍN
Pues mira un hombre que llora.
3065
¿Eres tú bárbara tigre?
¿Eres pantera? ¿Eres onza?
¿Eres duende? ¿Eres lechuza?
¿Eres Circe? ¿Eres Pandorga?
¿Cuál de aquestas cosas eres,
3070
que no estoy bien en historias?

NISE
¿No basta decir que estoy
rendida?

(Entre CELIA.)

CELIA
Escucha, señora...

NISE
¿Eres Celia?

CELIA
Sí.

NISE
¿Qué quieres;
que ya todos se alborotan
3075
de verte venir turbada?

OTAVIO
Hija, ¿qué es esto?

CELIA
Una cosa
que os ha de poner cuidado.

OTAVIO
¿Cuidado?

CELIA
Yo vi que agora
llevaba Clara un tabaque
3080
con dos perdices, dos lonjas,
dos gazapos, pan, toallas,
cuchillo, salero y bota.
Seguila, y vi que al desván
caminaba...

OTAVIO
Celia loca,
3085
para la boba sería.

FENISO
¡Qué bien que comen las bobas!

OTAVIO
Ha dado en irse al desván,
porque hoy le dije a la tonta
que, para que no la engañen,
3090
en viendo un hombre, se esconda.

CELIA
Eso fuera, a no haber sido,
para saberlo, curiosa.
Subí tras ella, y cerró
la puerta...

MISENO
Pues bien; ¿qué importa?

CELIA
3095
¿No importa, si en aquel suelo,
como si fuera una alfombra
de las que la primavera
en prados fértiles borda,
tendió unos blancos manteles,
3100
a quien hicieron corona
dos hombres, ella y Finea?

OTAVIO
¿Hombres? ¡Buena va mi honra!
¿Conocístelos?

CELIA
No pude.

FENISO
Mira bien si se te antoja,
Celia...

OTAVIO
3105
No será Laurencio,
que está en Toledo.

DUARDO
Reporta
el enojo. Yo y Feniso
subiremos...

OTAVIO
¡Reconozcan
la casa que han afrentado!

(Váyase OTAVIO.)

FENISO
3110
No suceda alguna cosa...

NISE
No hará; que es cuerdo mi padre.

DUARDO
Cierto, que es divina joya
el entendimiento.

FENISO
Siempre
yerra, Düardo, el que ignora.
3115
Desto os podéis alabar,
Nise, pues en toda Europa
no tiene igual vuestro ingenio.

LISEO
Con su hermosura conforma.

(Salga con la espada desnuda OTAVIO, siguiendo a LAURENCIO, FINEA, CLARA y PEDRO.)

OTAVIO
¡Mil vidas he de quitar
3120
a quien el honor me roba!

LAURENCIO
¡Detened la espada, Otavio!
Yo soy, que estoy con mi esposa.

FENISO
¿Es Laurencio?

LAURENCIO
¿No lo veis?

OTAVIO
¿Quién pudiera ser agora,
3125
sino Laurencio, mi infamia?

FINEA
Pues, padre, ¿de qué se enoja?

OTAVIO
¡Oh, infame! ¿No me dijiste
que el dueño de mi deshonra
estaba en Toledo?

FINEA
Padre,
3130
si aqueste desván se nombra
«Toledo», verdad le dije.
Alto está, pero no importa;
que más lo estaba el Alcázar
y la Puente de Segovia
3135
y hubo Juanelos que a él
subieron agua sin sogas.
¿Él no me mandó esconder?
Pues suya es la culpa toda.
Sola en un desván, ¡mal año!
3140
Ya sabe que soy medrosa...

OTAVIO
¡Cortarele aquella lengua!
¡Rasgarele aquella boca!

MISENO
Esto es caso sin remedio.

NISE
¡Y la Clara socarrona,
3145
que llevaba los gazapos!

CLARA
Mandómelo mi señora.

MISENO
Otavio, vos sois discreto;
ya sabéis que tanto monta
cortar como desatar.

OTAVIO
3150
¿Cuál me aconsejáis que escoja?

MISENO
Desatar.

OTAVIO
Señor Feniso,
si la voluntad es obra,
recibid la voluntad.
Y vos, Düardo, la propia;
3155
que Finea se ha casado,
y Nise, en fin, se conforma
con Liseo, que me ha dicho
que la quiere y que la adora.

FENISO
Si fue, señor, su ventura,
3160
¡paciencia! Que el premio gozan
de sus justas esperanzas.

LAURENCIO
Todo corre viento en popa.
¿Daré a Finea la mano?

OTAVIO
Dádsela, boba ingeniosa.

LISEO
¿Y yo a Nise?

OTAVIO
3165
Vos también.

LAURENCIO
Bien merezco esta vitoria,
pues le he dado entendimiento,
si ella me da la memoria
de cuarenta mil ducados.

PEDRO
3170
¿Y Pedro no es bien que coma
algún güeso, como perro
de la mesa destas bodas?

FINEA
Clara es tuya.

TURÍN
¿Y yo nací
donde a los que nacen lloran,
3175
y ríen a los que mueren?

NISE
Celia, que fue tu devota,
será tu esposa, Turín.

TURÍN
Mi bota será y mi novia.

FENISO
Vos y yo sólo faltamos;
3180
dad acá esa mano hermosa.

DUARDO
Al senado la pedid,
si nuestras faltas perdona;
que aquí, para los discretos,
da fin la comedia boba.