Vélez de Guevara, Luis

La serrana de la Vera



Edición a cargo de:
Piedad Bolaños
Procedencia:
ROJAS ZORRILLA II - TC/12
La edición está basada en el manuscrito autógrafo de la comedia que se conserva en la BNE [Res. 101]
Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2014

PERSONAJES

GIRALDO, labrador viejo
DON LUCAS, capitán
MINGO, gracioso
PASCUAL
VICENTE
LLORENTE
BRAS
GILA, la serrana
MADALENA, otra
DON GARCÍA, alférez
DOS DE P[LAS]ENCIA
ANDRÉS, bravo
GERÓNIMO, bravo
AGUADOR
DON FERNANDO, rey
DOÑA ISABEL, reina
DON NUÑO, un criado
DON RODRIGO GIRÓN, maestre de Calatrava
PASCUALA, niña
CABO DE ESCUADRA
SARGENTO
CAMINANTE
VENDEDORES
MÚSICOS
DON JUAN DE CARVAJAL, alcalde de la Hermandad
CUADRILLEROS

Acto I

GIRALDO, labrador viejo, rico, y DON LUCAS DE CARVAJAL, capitán, con su gineta y en cuerpo, muy galán, y dice GIRALDO:

GIRALDO
Si sois capitán del rey,
sedlo muy enhorabuena,
que no me puede dar pena
el servirle a toda ley;
5
pero en mi casa jamás
se alojó nadie y sospecho
que el Concejo no lo ha hecho,
ni el Alcalde.

CAPITÁN
¿El Rey no es más?

GIRALDO
¿Quién lo niega? Mas aquí
10
ellos al Rey representan
y nunca mi casa afretan,
si puede decirse así,
con hacerla alojamiento.

CAPITÁN
¿Sois hidalgo?

GIRALDO
No, señor,
15
pero soy un labrador
con honrado nacimiento,
cristiano viejo y honrado,
que nosotros no pudimos
escoger cuando nacimos
20
la nobleza ni el estado,
que a fe que a ser en mi mano
y a quererlo también Dios,
naciera mejor que vos.

CAPITÁN
¡Qué filósofo villano!

GIRALDO
25
Más a espacio, si es posible,
señor capitán, que a fe
que, aunque estoy viejo, sabré
tener valor invencible
para no dejar que vos
me ofendáis.

CAPITÁN
30
¿No sois villano?

GIRALDO
Hombre soy humilde y llano,
mas villano, no ¡por Dios!,
si no es porque vivo en villa,
que villano es el que intenta
35
a traición muerte o afrenta.
Hombres buenos en Castilla
sus reyes nos han llamado
y los que son hombres buenos
de ese nombre están ajenos.
40
Pero habláis como soldado
y aun como soldado mozo,
que a ser más viejo, en efeto,
tratara con más respeto
estas canas vuestro bozo.

CAPITÁN
45
Los que nobles han nacido
servicios no han menester
con los reyes para ser
lo que otros han merecido
cuando muchos les han hecho,
50
que en empresas semejantes
sirvieron por ellos antes
con más que invencible pecho
sus nobles antepasados;
y Plasencia de los míos
55
conoce muy bien los bríos,
que en ella están sepultados,
aunque han fama inmortal,
que de los Caravajales,
sirviendo como leales
60
a la corona real
y como muy valerosos
en Portugal y en Castilla,
dan muestras en su capilla
mil trofeos generosos.
65
Y, así, los reyes (que guarde
mil siglos, amén, el cielo
en el castellano suelo)
de quien son haciendo alarde
para la famosa guerra
70
de Granada me han nombrado
por capitán y me han dado
patente para mi tierra
por mayor merced; y, así,
en toda la Vera puedo
75
hacer gente, y hoy me quedo
a tocar cajas aquí
y a levantar la bandera,
porque en Plasencia querría
entrar ya con compañía
80
de la gente de la Vera;
porque es grande gusto entrar
por su patria tan honrado
el que salió a ser soldado.
Y por ser tan buen lugar
85
Garganta la Olla, quise
que tenga principio en él,
y en vuestra casa, pues de él
no hay nadie que no me avise
que es la mejor y sois vos
90
el más rico del lugar
y es buen puesto para estar
la bandera.

GIRALDO
¡Guardeos Dios
por la merced que me hacéis!
pero yo os agradeciera,
95
en lo que posible fuera,
mucho más que lo excuséis;
y os serviré desde aquí
en cuanto queráis mandarme.

CAPITÁN
¡Si he de llegar a enfadarme!
Escusadlo vos.

GIRALDO
100
A mí
nunca me echaron soldados,
y no los he de tener.

CAPITÁN
Esto esta vez ha de ser
¡por vida del Rey!

GIRALDO
Criados
105
y vasallos suyos somos,
pero no pienso serviros
en eso.

CAPITÁN
Yo sí mediros
con la gineta los lomos
y hacer a palos aquí
110
lo que por bien no queréis,
que, como encina, daréis
el fruto mejor así.

GIRALDO
Idos, señor capitán,
más a la mano ¡por Dios!
115
que ni encina soy ni vos
sois el paladín Roldán
para mostraros tan fiero
conmigo en mi casa.

CAPITÁN
Haré
lo que digo por la fe
120
de soldado y caballero.

GIRALDO
Pues, por la fe de hombre honrado,
que no lo hagáis, que, aunque estoy
viejo, padre de hijos soy;
y si el cielo no me ha dado
125
varón que pueda volver
vida arrestando y honor
por las ofensas, señor,
que vos me podáis hacer,
una hija me dio el cielo
130
que podré decir que vale
por dos hijos, porque sale
a su padre y a su abuelo;
que fuera de la presencia
hermosa tan gran valor
135
tiene, que no hay labrador
en la Vera de Plasencia
que a correr no desafíe,
a saltar, luchar, tirar
la barra, y en el lugar
140
no hay ninguno que porfíe
a mostrar valor mayor
en ninguna cosa de estas,
porque de las manifiestas
vitorias de su valor
145
tienen ya grande experiencia
que es su ardimiento bizarro.
De bueyes detiene un carro;
de un molino, la violencia;
corre un caballo mejor
150
que si en él cosida fuera
y, en medio de la carrera
y de la furia mayor,
que parece que al través
a dar con un monte viene,
155
suelta el freno y le detiene
con las piernas y los pies.
Esta mañana salió
en uno al monte a cazar,
y casi todo el lugar
160
tras ella, que la siguió
siempre que a caza ha salido,
por verla con la escopeta
cómo los vientos sujeta
que ningún tiro ha perdido
165
al vuelo, de tal manera,
que no hay ave que la aguarde
ni todo el furioso alarde
de los brutos.

CAPITÁN
No me diera
mucha pesadumbre a mí,
170
que yo luchara con ella
de buena gana; y si es bella,
como referís aquí,
y tan diestra en el luchar
como en todo maravilla
175
con alguna zancadilla
la intentara derribar.

GIRALDO
Castigar sabe también
malicias de esa manera.

CAPITÁN
Pondrase aquí la bandera
180
y después sabremos quién
podrá más de ambos a dos;
que, según la habéis pintado,
si quiere ser mi soldado,
os doy palabra ¡por Dios!
de darle mi escuadra.

GIRALDO
185
Estáis
de espacio y de buen humor.

(Tocan un atambor.)

CAPITÁN
Ya pienso que el atambor,
puesto que vos no gustáis,
del cuerpo de guardia aquí
190
quiere tomar posesión
y echar el bando en razón
de mi patente; y, así,
haced... ¿Cómo es vuestra gracia?

GIRALDO
Giraldo.

CAPITÁN
Giraldo, amigo,
195
para todo lo que os digo,
sin género de desgracia;
apercebir luego luego
lo que fuere necesario.
Y no lo hagáis al contrario,
200
ya que por bien os lo ruego,
si hacerme queréis favor,
pues que no se escusa ya.

GIRALDO
Ya viene Gila y podrá
daros recado, señor.

(Suenen relinchos de labradores y vayan entrando por el patio, cantando, toda la compañía (menos los dos que están en el tablado) con coronas de flores; y uno con un palo largo y en él metido un pellejo de un lobo con su cabeza; y otro, con otro de oso de la misma suerte; y otro con otro de jabalí. Y luego, detrás, a caballo, GILA, la serrana de la Vera, vestida a lo serrano de mujer, con sayuelo y muchas patenas, el cabello tendido y una montera con plumas, un cuchillo de monte al lado, botín argentado y puesta una escopeta debajo del caparazón del caballo. Y lo que cantan es esto hasta llegar al tablado, donde se apea:)
(Cantan.)

205
¡Quién como ella,
la serrana de la Vera!
(Copla.)
A dar flores sale al prado
la serrana de la Vera,
bizarra, puesta a caballo,
210
la serrana de la Vera.
En crenchas lleva el tocado
la serrana de la Vera,
ojos hermosos, rasgados,
la serrana de la Vera,
215
lisa frente, rojos labios,
la serrana de la Vera;
pelo de ámbar, blancas manos,
la serrana de la Vera;
cuerpo jergón y adamado,
220
la serrana de la Vera.
¡Quién como ella,
la serrana de la Vera!

2.º
A dar flores sale al valle,
la serrana de la Vera;
225
jergón cuerpo, hermoso talle,
la serrana de la Vera.
Su belleza y su donaire,
la serrana de la Vera,
viene enamorando el aire,
230
la serrana de la Vera.
Sus ojos negros y graves,
la serrana de la Vera,
no hay quien mire que no adame,
la serrana de la Vera.
235
¡Dios! mil años nos la guarde,
la serrana de la Vera,
y la dé un galán amante,
la serrana de la Vera,
para que con ella case,
240
la serrana de la Vera,
y para a los Doce Pares,
la serrana de la Vera.
¡Quién como ella,
la serrana de la Vera!

(GILA apease y dice, tomando la escopeta de la silla del caballo.)

GILA
245
Lleva, Mingo, ese caballo
al pesebre, y del arzón
esa caza quite Antón.

CAPITÁN
[Aparte.]
De puro admirado, callo.
No he visto en hombre jamás
250
tan varonil bizarría.

GIRALDO
Vengas con bien, hija mía.

GILA
¡Oh, padre!

GIRALDO
Gallarda estás.
Cada vez que te contemplo
vida pienso que me añades,
255
Jordán de mi edad ¡que edades
sin fin vivas para ejemplo
de mujeres españolas!
A los jazmines contigo
¿cómo les fue? ¿Y entre el trigo
260
a las rojas amapolas?
¿Los azules alhelíes
han querido competir
con tus venas de zafir?
¿A tus labios carmesíes
265
atreviose algún clavel?
¿Hubo algunas maravillas,
al nácar de tus mejillas
descorteses?

GILA
Un cruel
jabalí se me atrevió
270
solamente, mas de suerte
que solicitó su muerte
por donde menos pensó.

GIRALDO
¿De qué modo?

GILA
Yo corría
tras de un corzo al viento igual
275
y al descubrir el cristal
de una hermosa fuente fría,
que oyendo a unos ruiseñores
carició porque callaba
y tan en tanto ensartaba
280
perlas en hilos de flores
en colchones de alhelíes
un sangriento jabalí
vi echado, que desde allí
perlas trocaba a rubíes:
285
que tan caro le convida
la hermosa fuente a beberlas,
que por la sed de las perlas
daba la sangre y la vida.
Apenas sintió el roído
290
cuando, puesto en cuatro pies
el fiero animal montés,
de espuma y sangre teñido,
desenvainó del cristal
de la fuente los colmillos,
295
que son mortales cochillos
y el espumoso animal
al caballo arremetió
terrible y determinado,
lo que alcanzó por un lado,
300
y hurtele la vuelta yo;
vuelve otra vez sobre mí
y yo revuelvo sobre él,
y más airado y cruel
el cerdoso jabalí
305
otra vez arremetió
a los pechos del caballo;
pudo herirlo a no apartallo
con tanta destreza yo;
vuelvo las ancas, aflojo
310
el freno, doyle al ijar
la espuela, y vuélveme a dar
asalto, en su sangre rojo.
Tuerzo el cuerpo y sobre el lado
izquierdo pongo el cañón:
315
corre el gatillo al fogón,
y al pardo plomo, colado,
el sediento pedernal,
y apenas sufre que ocupe
la pólvora, cuando escupe
320
contra el sangriento animal
un rayo que le recibe
por la vista y las orejas
y, partiéndole las cejas,
di con él patas arriba.
325
Maté este lobo después
y ese oso fiero, señor,
y de la caza menor,
alguna que entre los pies
el caballo atropellaba
330
y con los perros corrimos.
Y con esto nos volvimos,
como ardiendo el sol bajaba,
deseosa que esta tarde
vamos a ver a Plasencia
335
las fiestas, con tu licencia.

GIRALDO
Muchos años Dios te guarde,
que yo, Gila, determino
acompañarte también.

GILA
¿Quién es este hombre de bien
340
que tan galán, de camino,
estaba con vos aquí?

GIRALDO
Es un capitán.

GILA
Querrá
alojarse.

GIRALDO
Claro está.

GILA
Pues yo no quiero.

CAPITÁN
Yo sí.

GILA
345
¿No hay más que quererlo vos?

CAPITÁN
Aquí no pienso que hay más.

GILA
No vi capitán jamás
tan resuelto ¡vive Dios!

CAPITÁN
Ni yo mujer que tan bien
lo jure.

GILA
350
Si imagináis
que lo soy, os engañáis,
que soy muy hombre.

CAPITÁN
Pues bien,
¿qué importa, señora Gila,
cuando fuera su merced
dos Hércules?

GILA
355
Pretended,
pues el hablar aniquila
a los que de hombres se precian,
que acortemos de razones,
que tales conversaciones
360
más que estiman, menosprecian,
como lo dice el refrán;
y busque otro alojamiento
el alférez o el sargento
para el señor capitán,
365
porque mi padre no aloja
si no es a mí solamente,
a su ganado, a su gente
y al huésped que se le antoja;
y a soldados, camarada,
370
aunque el Rey se lo soprique,
nunca lo acostumbra. Pique,
que más abajo hay posada,
que en esta casa, yo fío,
que os la den de mala gana.

CAPITÁN
375
¡Oh, qué cansada villana!

GILA
¡Oh, qué fanfarrón jodío!

CAPITÁN
¡Vive Dios, que hemos de ver
cómo me contradecís
alojarme!

GILA
Vos venís
380
donde no querréis volver.

CAPITÁN
¡Ah, señor alférez! ¡hola,
señor sargento!

GILA
Esperad,
no os enojéis y escuchad
aquesta palabra sola.

CAPITÁN
¿Qué quieres?

GILA
385
Que os alojéis
muy en buen hora que llanos
estamos ya.

CAPITÁN
Al fin, villanos,
que nada por bien hacéis.
Temiendo que la gineta
390
no hiciera el alojamiento
¿cuál ha de ser mi aposento?

GILA
El cañón de esta escopeta.

CAPITÁN
¿Qué dices?

GILA
Procura entrar,
fanfarrón.

CAPITÁN
Escucha, advierte.

GILA
395
¡Vive Dios que de esta suerte
os he de echar del lugar!

(Éntrase el CAPITÁN retirando y GILA poniéndole la escopeta a la vista, que lo hará muy bien la señora Jusepa.)

GIRALDO
Eso sí, Gila, y no quiera
sopetearnos nenguno.

PASCUAL
Si fueran diez como es uno,
400
lo propio, Giraldo, fuera.

MINGO
¡Ojo, cuál va por la calle
el fanfarrón capitán!

VICENTE
¡Mala Pascua y mal San Juan
le dé Dios, y nunca halle
405
en toda la Vera apenas
un soldado que le siga!

LLORENTE
¡Todo el Cielo le maldiga!

MINGO
¡Pardiobre! que me dan venas
de atordirle desde aquí,
410
Giraldo, con un guijarro.

BRAS
Y si cojo de un chaparro
una estaca yo...

GIRALDO
Vení,
y no perdamos a Gila
de vista.

MINGO
Giraldo ¡vamos!
415
aunque si mal no miramos,
los mozos le despabila[n],
y no hay de ella qué temer
con un hombre tan roín.

GIRALDO
Hija de Giraldo, al fin.
420
Volvé[d] a cantar y tañer.
(Éntranse cantando.)
¡Quién como ella,
la serrana de la Vera!

(Entre ahora el capitán retirándose y GILA con la escopeta en los ojos, y dice él:)

CAPITÁN
Serrana hermosa y cruel,
¿dónde me intentas llevar?

GILA
425
Ésta es la cruz del lugar;
la horca, aquélla; y aquél,
el camino de Plasencia;
aquél, el de Jarandilla:
no volváis más a la villa
430
a tentarme de pacencia,
que os volaré ¡vive Dios!
mucho mejor que lo digo.
Basta lo que vos conmigo
y yo he pasado con vos
435
para que no segundéis,
que sufro mal demasías,
que a otras cuatro compañías
lo mismo hiciera que veis,
cuanto y más a un capitán
440
tan descortés y hablador.
Y, adviertoos, que este rigor
pasará -a ser vos Roldán-
adelante si volvéis
no solamente a mi casa,
445
sino al lugar, pues que pasa
lo que a vuestros ojos veis.
Y poneos a escoger
cuál de estos caminos dos
más os agrada y ¡adiós!
[Vase.]

CAPITÁN
450
¿Ay más notable mujer?
Haciéndome cruces quedo
porque vence con valor,
con hermosura y amor,
y dos veces decir puedo
455
que vencido me ha dejado.
Hasta el campo me sacó,
que más rigor no se osó
con un recién azotado
que le apean del jumento
460
para desterrarle. Estoy
sin mí.

(D. GARCÍA, alférez.)

D. GARCÍA
En vuestra busca voy,
y lo mis[mo] hace el sargento.
¿Qué es lo que os a sucedido,
señor capitán?

CAPITÁN
No sé,
que una mujer sola...

D. GARCÍA
465
¿Fue
la serrana?

CAPITÁN
No ha tenido
Achiles mayor valor,
aunque mis locos antojos
más temieron a sus ojos.

D. GARCÍA
470
Si es la serrana, señor
don Lucas, tiene en la Vera
notable fama de hermosa
y de mujer valerosa.

CAPITÁN
Haced sacar la bandera
475
de la villa, don García,
que mejor será en Plasencia
levantarla, y con violencia
de toda una compañía
abrasar este lugar
480
y gozar esta mujer
tan brava.

D. GARCÍA
Es buen parecer.
Bien podrás luego marchar,
que ésta es belicosa gente,
y estando sin compañía
485
hará una superchería.

CAPITÁN
Esta serrana valiente
he de rendir si me cuesta
mil vidas, alférez.

D. GARCÍA
Luego,
puedes.

CAPITÁN
De furia estoy ciego,
490
pero no es ocasión ésta.

D. GARCÍA
Determínate, que yo
solo a Garganta la Olla
abrasaré y esa polla,
que entre sus gallos crió,
495
te la daré sazonada
en el plato que quisieres,
y todas cuantas mujeres
tiene dentro, si te agrada.
Resuélvete tú y verás
500
el valor de don García.

CAPITÁN
No basta ser sangre mía
para intentar eso y más.

D. GARCÍA
No hay sino decir: yo quiero
y remitirlo a esta espada,
505
que el mundo, en gustando, es nada,
¡por la fe de caballero!

(Suenan relinchos de labradores.)

CAPITÁN
Gente de la villa sale
que deben de ir a Plasencia
a las fiestas.

D. GARCÍA
Tu pacien[cia]
510
de salvaguardia les va[le],
que ¡por la fe de soldado,
que habían de ver quién soy!

CAPITÁN
Por ser capitán estoy
a esto, alférez, obligado,
515
que, siendo oficial del rey,
no es justa razón causar
alboroto en un lugar;
mas yo romperé esta ley
en más cómoda ocasión
520
si no mudan pareceres.

D. GARCÍA
Miraslo como quien eres,
y obedecerte es razón.
Voy a sacar la bandera.

CAPITÁN
Sáq[u]ese, y vamos de aquí.
525
[Aparte.]
Loco me lleva y sin mí
la serrana de la Vera.
[Vanse.]

(Salgan dos de la ciudad en Plasencia.)

1.º
¿Cuántos son los toros?

2.º
Creo
que son doce, pero son
cada cual como un león.

1.º
530
¡Qué de ellos rodando veo
si hay lanzadas y rejones
y no lo saben hacer!

2.º
Sacres por fuerza ha de haber,
siendo los toros leones,
535
que volarán de las sillas
más que hacia arriba, hacia abajo.

1.º
Ése es notable trabajo
aun haciendo el asta astillas.

2.º
A los que ven desde lejos
540
fácil les parece todo,
y en el coso, de otro modo.

1.º
Siempre seguí los consejos
de los que dicen que cosa
sin quien se puede pasar,
545
o hacerla bien o mirar.

2.º
La plaza está milagrosa.

1.º
No la he visto así jamás.

2.º
Bien te admiras y la estrañas.

1.º
¿Cómo es el juego de cañas?

2.º
550
Capas y gorras no más,
porque lugar no tuvieron
para libreas por ser
con tanta prisa el querer
pasar sus Altezas.

1.º
¿Fueron
555
ciertas las nuevas de Alhama?

2.º
Don Rodrigo Girón es
el que la puso a sus pies;
digna hazaña de su fama.

1.º
Con justa causa le alaba
560
la castellana nación.

2.º
Al fin, Pacheco y Girón,
maestre de Calatrava.

1.º
Él podrá poco o pondrá
a sus pies del mismo modo
a Granada.

2.º
565
El coso todo
de gente cubierto está
y ocupando las ventanas,
damas bizarras y bellas.

1.º
Hoy sale el sol con estrellas.

2.º
570
Bellas son las plasencianas.

1.º
¿No tomaremos lugar
en un tablado?

2.º
Tomemos,
porque después no podremos
sitio tan a gusto hallar.

1.º
575
¿Hacia a qué acera os inclina
la voluntad?
A esta acera.

(De adentro, vendiendo, diferentes voces.)

3.º
¡Limas dulces de la Vera!

4.º
¡Turrón!

5.º
¡Confitura fina!

6.º
¡Lindas camuesas y peros!

7.º
¡Cerezas!

8.º
580
¡Piñón mondado!

9.º
¡Azúcar blanco rosado!

AGUADOR
¡Agua y anís, caballeros!

(Un MAESTRO DE ESGRIMA y un MUCHACHO con espadas y cascos.)

MAESTRO
Planta, Perico, el arnés
en este sitio.

PERICO
Hoy es día
585
de pelea y valentía.

(Dos bravos, el uno con espada y el otro, que es ANDRÉS, vestido como carretero, sin ella y con montera y polainas y un capote de dos faldas y debajo de él un coleto y caída por detrás, la capa.)

GERÓNIMO
¿No jugaremos, Andrés?

ANDRÉS
Gerónimo, en viendo entrar
de Garganta la Olla gente,
tomaré la espada.

GERÓNIMO
A veinte
590
de Cuacos en su lugar
dieron mucha pesadumbre
las fiestas pasadas.

ANDRÉS
Hoy
esperándolos estoy.

GERÓNIMO
Siempre tienen de costumbre
595
bravear en su lugar,
aunque los de esa aldegüela
les mearon la pajuela.

MAESTRO
¡Ea, galanes, entrar
para hacer nombre de Dios!

GERÓNIMO
600
¿Qué responde Andrés a eso?

ANDRÉS
Pues lo dice el so maeso...
juguemos ambos a dos.

GERÓNIMO
Tenga, mancebo, esta capa
y esta espada.

ANDRÉS
Téngame
esta mía.

MAESTRO
605
Juéguese.

(Toman las espadas y dice:)

ANDRÉS
No he de perdonar al Papa,
no siendo de mi lugar.

MAESTRO
Sea para bien la estrena.
Toquen casco.

ANDRÉS
Enhorabuena.

(Tocan casco y, luego, como acostumbran, sus idas y venidas.)

MAESTRO
610
Limpio, y sólo señalar;
que aquí a enseñar se camina
y es lo demás borrachera.

(Entretanto que desde adentro se pregona:)

3.º
¡Limas dulces de la Vera!

4.º
¡Turrón!

5.º
¡Confitura fina!

6.º
615
¡Lindas camuesas y peros!

7.º
¡Cerezas!

8.º
¡Piñón mondado!

9.º
¡Azúcar blanco rosado!

AGUADOR
¡Agua y anís, caballeros!

MAESTRO
Yo la vi. Vaya otra, y tiento
con la vista.

GERÓNIMO
620
Eso buscamos.

(GIRALDO agora; MINGO con capa, puesto a lo gracioso, de bravo, y MADALENA y GILA con rebozos en la cara de volante y sombreros de palma y ferreruelos.)

GILA
A lindo tiempo llegamos.

MADALENA
Caminase por el viento,
Gila, cuando a fiestas es.

GILA
Éstas, prima Madalena,
son de mayor gusto.

MADALENA
625
¿Llena
la plaza de hombres no ves?

GILA
Como los Reyes honrar
esta ciudad han querido,
toda la Vera ha venido,
630
que no ha faltado lugar.
Rabiando vengo por ver
a la Reina, porque de ella,
después de decir que es bella,
dicen que es brava mujer,
635
que al lado de su marido,
(que le guarde Dios mil años),
le ven her hechos extraños;
mas tal madre la ha parido
y tal padre la engendró.

MADALENA
640
Su valor pintado han
en el príncipe don Juan.

GILA
Madalena, en viendo yo
mujeres de esta manera,
me vuelvo de gusto loca.

MAESTRO
645
Ésta vaya, y punto en boca.

(De adentro:)

3.º
¡Limas dulces de la Vera!

GIRALDO
Gila, tomemos lugar.

MINGO
Siempre que en el coso estoy
de mí imagino que doy
650
un olor particular,
que debe de ser de miedo
y es para el que tenga al lado...

(De adentro:)

9.º
¡Azúcar blanco rosado!

MINGO
Y membrillos de Toledo.

GILA
655
Juego de armas hay aquí;
lleguemos, padre, a mirar,
que no faltará lugar.

GIRALDO
Tal inclinación no vi.

MADALENA
Erró la Naturaleza,
660
Gila, en no herte varón.

GILA
¡Ay, prima! tienes razón.

(De adentro:)

8.º
¡Piñón mondado! ¡Cereza!

ANDRÉS
Llegando van forasteros.
Sienta, Jerónimo.

GERÓNIMO
Andrés,
665
si haré para entrar después.

(De adentro:)

[AGUADOR]
¡Agua y anís, caballeros!

(Toma GERÓNIMO su capa y su espada y echa un cuarto en el casco que se quita el muchacho de la cabeza. Toma el montante el maeso y hace plaza agora.)

MAESTRO
¡Plaza, hidalgos! ¡fuera, fuera!;
¡guardar los pies!

GILA
Mingo, toma
la espada tú.

MINGO
¿Yo? Mahoma
670
con este de la montera,
Gila la puede tomar.

GILA
¡Vive Dios que eres gallina!

MINGO
Pues si eso te da mohína,
yo te quiero contentar,
675
que quiero salir por ti
esta vez descalabrado.

GILA
Entra tú determinado
y ten hígados y di
que te descalabre.

MINGO
Voy,
680
aunque con miedo cruel.

GILA
Escucha, déjate de él
cargar la espada...

MINGO
Ya estoy
en lo que dices.

GILA
Y luego,
alza y tírale un mandoble,
685
que, aunque la espada se doble,
saque de los cascos huego,
y déjalo luego estar,
que aquí estoy yo.

MINGO
Que no quiero
contra aqueste carretero
690
más, Gila, que verme entrar.
Mira del modo que tomo
la espada y cómo me quito
la capa.

ANDRÉS
¡Ya estoy agito
de este payo...!

MINGO
Y mira cómo
voy entrando...

GILA
695
Siempre tieso
y a la vista; eso me agrada.

MINGO
Un cuervo llevo en la espada.
¡Apártese, so maeso!

MAESTRO
Toquen casco.

ANDRÉS
Enhorabuena.

MAESTRO
Limpio.

MINGO
700
Yo tendré cuidado.

MADALENA
Bravamente Mingo a entrado.

GILA
¿Pues no ha de entrar, Madalena,
estando yo aquí?

GIRALDO
Yo estoy
remozándome de ver
705
jugar las armas. Ayer,
tal día como el que es hoy,
me parece que fue el día
que en este mismo lugar
¡a, mocedad! a pesar
710
de la mayor valentía
que tubo toda la Vera,
a un bravo di en qué entender.
Todo pasa por correr
tan breve la edad ligera.

(Agora vuelven a la segunda ida y venida. Dale en la cabeza y suelta la espada.)

ANDRÉS
715
Un pan le he de dar agora,
si puedo, como unas nueces.

MINGO
Esto no es para dos veces;
¡entre otro, amigo!

GILA
En buen hora...

(Arremeten GERÓNIMO y GILA a la espada y cógela GILA.)

GERÓNIMO
Tarde llegué y ¡vive Dios!
720
que es mujer la que ha tomado
la espada.

GIRALDO
Gila, ¿en qué has dado?

GILA
Ya lo veréis, padre, vos.
Ten la capa, Madalena,
que a este bravo pienso her
que me sueñe.

ANDRÉS
725
¿Una mujer
toma la espada?

MINGO
No suena
una calabaza más.
Algo pago de vacío
en los cascos...

ANDRÉS
¡Bravo brío!

MINGO
730
Con carreteros, no más,
que es gran gente de chichón,
y ¡vive Dios! que el que tiento,
que es otra cabeza y siento
en el alma el coscorrón,
735
que imagino que también
ha quedado no sé cómo.
¡Oh, carretero, de plomo
mala pedrada te den,
derribente las encías
740
con un almirez! ¡un box
te mate! Para relox
famosa mano tenías,
que asentara lindamente
cuando dieras el caíz.

ANDRÉS
745
Señora Aldonza o Beatriz,
si es su amigo o su pariente
el payo del coscorrón
y le pretende vengar,
busque uno de su lugar
750
y llevará otro chichón,
que a mujeres tengo miedo,
sí ¡por el agua de Dios!
y más, si son como vos.

GILA
Bien sé que dársele puedo,
755
mi señor, carro o carreta,
más que por mujer, por hombre.

ANDRÉS
Lindo dicho.

GILA
No os asombre.

MINGO
Plega a Dios que no se meta
Gila, por querer ser brava,
760
donde no pueda salir.
Bien nos pudiéramos ir,
que ya yo me contentaba
con que haya sido chichón
el tajo del carretero,
765
aunque fue Tajo y fue Duero.

GIRALDO
No ay quien la meta en razón.

MAESTRO
Doncella, siente la espada
y no nos entrampe el juego.

GILA
Señor maeso, yo juego
770
y ya la tengo empuñada
y no he de her otra cosa
que la que digo.

MAESTRO
Pues, vaya.

GILA
Mujer soy sólo en la saya.

MAESTRO
Y seréis mujer famosa.

ANDRÉS
775
Al fin, señora doncella,
¿quiere jugar?

GILA
Es antojo.

ANDRÉS
¡Por San Rorro, si me enojo,
que pueden doblar por ella!

GILA
Jugar y callar parece
mucho mejor.

MAESTRO
780
¡Nunca vi
tal mujer!

GILA
Yo siempre huí
De este parecer.

MAESTRO
Merece
crónica este valor;
brava postura, famoso
785
partir, cerrado y airoso;
no pudo hacerlo mejor
el mismo que lo ha inventado;
¡por vida de maese Juan!
reconociéndose van.

GILA
790
Éste es revés por un lado.

(Cárgale la espada ANDRÉS y ella le da muy bien y mete el montante.)

MAESTRO
Yo la vi ¡basta!

ANDRÉS
Y aun yo
la he sentido y me ha [a]turdido,
¡vive Dios!

GILA
Esto no ha sido
nada ¡por Dios!, que corrió
795
la espada sobre la suya,
Vaya otra.

MAESTRO
Estraña mujer.

(Metiendo el montante.)

GILA
So maeso, ésta ha de ser.

MAESTRO
Aquí es bien que se concluya.
Siente, Andrés.

MINGO
Pienso que siente
800
lo mismo que yo sentí.

MAESTRO
En toda mi vida vi
una mujer tan valiente.

ANDRÉS
Que esto fue buscar mohínas
con todo el lugar sospecho.

GERÓNIMO
805
Digo que ha sido mal hecho.

GILA
¡Mienten como unos gallinas!

(Da sobre ellos GILA con la espada de esgrima y GERÓNIMO desenvaina la suya y ANDRÉS con la que tiene en la mano.)

MAESTRO
¡Asienta, mujer, la espada!

GILA
¡Ya es tarde!

MAESTRO
¡Derribarete
con el montante!

GILA
¡Eha, vete!

(Dale al MAESTRO.)

MAESTRO
810
¿Al maestro cuchillada?

GILA
Por esto se dijo...

MAESTRO
¡Espera!

GILA
¿Dónde, gallinas, me voy?
¡Ah, perros! huid, que soy
la serrana de la Vera.

GIRALDO
¡Hija, Gila!

GILA
815
Apartaos, padre,
no os pierda el respeto aquí.

GIRALDO
Pondré las manos en ti.
¡Por el siglo de tu madre!
Quebrarete este bordón
en la cabeza.

MADALENA
820
Giraldo,
pues no hay remedio, dejadlo.

MINGO
Voyme con mi coscorrón.

GILA
¡Ah, gallinas!

MADALENA
El decoro,
enojada, ha de perderos.

(Salga el que vende agua y anís y, en diciendo este verso, le quiebre el cántaro GILA y digan de adentro:)

AGUADOR
825
¡Agua y anís, caballeros!
(De adentro:)
¡Guarda el toro! ¡Guarda el toro!

MINGO
Aun esto fuera peor...
Voyme a subir a un tablado.

GILA
Como a toro me han dejado;
830
conocieron mi furor.
Pésame que con espadas
y el montante se me fueron,
pero, en efeto, huyeron
como gallinas mojadas,
835
tomaos eso que os lleváis,
pues para volver, cuitados,
como dicen, trasquilados,
con la serrana os tomáis,
con la que a brazo partido
840
mata al oso, al jabalí;
con la que un molino así
mil veces ha detenido;
con la que arroja más alta
la barra que el pensamiento;
845
con la que aventaja el viento
cuando corre o cuando salta;
con quien huesos y costillas
luchando a un hombre deshace;
con la que en las manos hace
850
tres herraduras astillas;
con quien como mimbres tiernos
corta una encina, una oliva;
con la que un toro derriba
asiéndole por los cuernos;
855
con la que en medio el furor
detiene un carro de bueyes.
(Tocan atabalillos y salen arriba, a una ventana, DON FERNANDO y DOÑA ISABEL y siéntanse en dos sillas.)
Ya parece que los Reyes
salen a este corredor.
Más agradables presencias
860
en toda mi vida vi;
helles quiero desde aquí
dos corteses reverencias.
Guardeos Dios, Reyes cristianos,
y después que ambos viváis
865
cuatro mil años, os vais
al cielo, dadas las manos,
porque casados tan buenos,
como yedra y olmo es bien,
que aquí y en el cielo estén
870
jamás de gozarse ajenos.
que de vos, alta señora,
ha muchos días que estoy
enamorada, y os doy
los parabienes agora
875
de los triunfos que gozáis
de las cosas que habéis hecho,
que bien el valor del pecho
en el semblante mostráis.
Ruego a Dios que no paréis
880
hasta ganar a Granada,
porque después coronada
de sus granates quedéis,
que dirán bien en la frente
de tan divina amazona.
885
Vos tenéis gentil persona,
y ¡malaya yo! si miente
en cuanto dice de vos
la Fama y, que si hombre fuera,
por vos sola me perdiera,
890
y aun así lo estoy ¡por Dios!
Perdone, hermosa Isabel,
vuestro Fernando dichoso,
que lo fue en ser vueso esposo
como vos en serlo de él.
895
Con esto, adiós, que de mal
vos libre y quede con vos,
y echadme entrambos a dos
vuesa bendición real,
que de hinojos os adoro.

FERNANDO
900
¡Qué serrana tan graciosa!

ISABEL
Y cuanto ser puede, hermosa.
(De adentro:)
¡Guarda el toro! ¡Guarda el toro!

FERNANDO
¡Bizarro toro han sacado!

(Pónese en pie la SERRANA.)

GILA
Hoy he de her por serviros
905
una suerte sin pediros
licencia; pues me ha encontrado
en el coso la ocasión
y yo a Isabel enamoro.
(De adentro:)
¡Guarda el toro! ¡Guarda el toro!

(Entren cayendo y levantándose algunos, y MINGO caídas las bragas y huyendo y diciendo:)

MINGO
910
Aun éste es peor chichón.
No temí en balde de estar,
pues esto pude temer,
en el coso, sin saber
la trasera asegurar.

GILA
915
¿Dónde vas como redina,
Mingo, todo desbragado?

(Entre MINGO huyendo.)

MINGO
Voy huyendo, que me ha echado
el toro una melecina...

GILA
Escupiendo espuma al cielo
920
viene el toro; yo me arrojo,
que si los cuernos le cojo,
le he de her medir el suelo.

(Éntrese arremetiendo hacia el vestuario.)

ISABEL
Loca aquella labradora,
Nuño, al parecer está.

D. NUÑO
925
Por los cuernos asió ya
al toro feroz, y agora
le rinde como si fuera
una oveja.

FERNANDO
¡Qué osadía!

(Descúbrese agora entre los paños la cabeza del toro solamente y ella echándole patas arriba.)

GILA
Ya saben la fuerza mía
930
los novillos de la Vera.

FERNANDO
¡Qué valerosa mujer!

ISABEL
No he visto mayor valor.

FERNANDO
¡Hola, don Nuño!

D. NUÑO
Señor...

FERNANDO
Mercedes le quiero hacer
935
a esa mujer; sabed de ella
de adónde es.

D. NUÑO
¡Ah, labradora!
¿de adónde sois?

ISABEL
Enamora
verla tan valiente y bella.

GILA
Con reverencia y perdón,
940
soy de Garganta la Olla,
que de tan bizarra polla
fue otra igual el cascarón,
que no fue menos gentil.

D. NUÑO
¿Qué nombre tenéis?

ISABEL
¡Llamadla!

GILA
945
Llamanme Gila Giralda,
hija de Giraldo Gil.

ISABEL
La labradoraza es brava.

(Tocan cajas de adentro.)

FERNANDO
Éstos ¿qué atambores son?

D. NUÑO
De don Rodrigo Gir[ón],
950
maestre de Calatrava.

ISABEL
El maestre viene; alguna
nueva nos trae pues marchando
entra en Plasencia, Fernando.

D. NUÑO
Ya el bravo Girón de Osuna
llega.

FERNANDO
955
¡Estraña novedad!

ISABEL
Algo será de Granada.

GILA
Bien el valor de su espada
muestra el traje y majestad.

(Entre el maestre de Calatrava, DON RODRIGO GIRÓN, en cuerpo, de negro, con plumas negras en el sombrero y una ropilla como vaquero, cerrada por delante, y en medio del pecho una cruz mayor que las ordinarias de Calatrava, y bastón, y haciendo sus reverencias, diga:)

D. RODRIGO
Católicos monarcas de Castilla
960
Isabel y Fernando, a quien el cielo
prospere, amén, y en la española orilla
os haga tributar el indio suelo,
entrando por el río de Sevilla
(que fue al valor de vuestro santo abuelo
965
espejo), de sus climas más remotas
todos los años dos bizarras flotas.
Yo llegué a Salamanca con la gente
castellana, extremeña y andaluza
al orden que me distes obediente,
970
después de la postrera escaramuza
adonde cuerpo a cuerpo di al valiente
Albayaldos cegrí y al gomel Muza,
entre Ronda y Morón, muerte a despecho
de un morisco escuadrón por mí desecho.
975
Hallé llorando a todos vuestra ausencia,
pero en vuestro retrato generoso
vuestro mismo valor, vuestra prudencia
y vuestro mismo pecho valeroso,
que las precisas causas que a Plasencia
980
os trujeron me dijo y del forzoso
socorro a Alhama el orden juntamente,
que es luna, al fin, de vuestro sol ausente.
No quise en la ciudad dormir, que luego
volví a marchar aquella misma tarde,
985
porque la guerra no admite sosiego.
En el valor, que nunca fue cobarde,
del juvenil ardor, del marcial fuego
el príncipe alentado, en el alarde
quiso salir, honrando mi persona
990
y dejando inmortal vuestra corona,
sobre un polaco de villana raza,
de hermosa vista y de faiciones toscas;
que a corbetas las nubes amenaza,
entre la cola y clin hecho mil roscas,
995
la piel de la color de la linaza
nevada a trechos de unas blancas moscas,
al parecer tan vivas, y a la espuela,
que le han dado las alas con que vuela.
Apenas el bucéfalo villano
1000
escuchó el son de la marcial trompeta,
cuando de un mar de espuma crespa cano,
siendo el príncipe un monte, se inquieta,
alza el errado pie, baja la mano
y da un salto, una coz y una corbeta,
1005
midiendo de las casas lo más alto
con la corbeta, con la coz y el salto.
Quiso probar a darle una carrera
¡plug[u]iera a Dios que nunca lo intentara!
parte el furioso bruto de manera
1010
que imaginamos que jamás parara;
el vulgo, atento, el fin violento espera,
que le temió primero que llegara,
que, como con su voz Dios le autoriza,
también algunas veces profetiza.
1015
Cuando en medio de aquesta ligereza,
que al viento, al pensamiento maravilla,
en su velocidad misma tropieza
y en el arena pone una rodilla,
entre las manos mete la cabeza
1020
y a un corcovo le arroja de la silla
y, aunque se asió a las crines, por la frente,
cayó sobre los ojos de la gente.
Levantose en el vulgo un alarido
mirando la desdicha que temía,
1025
dejarretando al bruto, que, corrido
del desmán, desdichado se escondía.
Levantamos del suelo, sin sentido,
al príncipe don Juan, que ya volvía
en sí, animoso, desde allí a la cama
1030
y marcho luego a socorrer a Alhama.
No se atrevieron a escrebir y quise
de camino avisaros, sin pararme
porque el alarbe bárbaro no pise
el muro que una vez llegó a entregarme.
1035
De su salud confío que os avise
la infanta doña Juana. Mandad darme
licencia, pues importa la presteza,
y ¡guarde Dios mil años a su Alteza!

(Éntrese tocando las cajas.)

ISABEL
Para aquí es el valor, Fernando, agora
1040
es menester el pecho generoso.

FERNANDO
Católica Diana y vencedora
de tanto cuello alarbe belicoso,
ese heroico valor que España adora,
en tan triste ocasión será forzoso
1045
que se le dé a mi pecho, que en los reyes
del valor quiebra amor las grabes leyes.
La fiesta cese aquí; y el cielo, al ruego
de España, enseñe aquella piedad franca
que siempre nos mostró.

ISABEL
Partamos luego,
1050
sin parar en Plasencia, a Salamanca.

FERNANDO
¡Vamos! Sin seso voy, de llanto ciego.

ISABEL
De sentimiento el alma se me arranca.

GILA
Con esto estorbó el cielo que no fuera
dichosa La serrana de la Vera.


Acto II

GILA junto al vestuario asida de la mancera de un arado, como que está arando, y una aguijada en esa otra mano, y dice:

GILA
1055
¡Aquí, Naranjo! ¡Ah, Bragado,
malas adivas te den!
¿Cejar y darle tan bien?
¡Oh!, pues si dejo el arado,
la aguijada os he de her
1060
entre los cuernos pedazos,
que ya conocéis los brazos
que Gila puede tener.
¿Otra vez? ¡Vuelve aquí, loco!
¡Ojo las coces que da!
1065
¿Qué mosca te picó ya?
¡Ah, Bragado! poco a poco.
¡Oh, que te dé rabia mala!
¡Respingar y a ello, eso sí!
Pues si apaño desde aquí
1070
un guijarro, no habrá bala
que salga de la escopeta
tan recia como saldrá
desde mi brazo. ¡Merá!
¿Qué diablos te inquieta?
1075
¡Eso sí! pues ha de ser
arar y no respingar;
que respingar y no arar
con otra lo podréis her
que sufra menos que yo
1080
condición y pareceres
de alimañas y mujeres.
Al fin, que aunque me formó
el cielo con ese ser,
ya no podré, a mi pesar,
1085
dejarlo de confesar
por no parecer mujer,
(que es lo que yo más deseo);
que el varonil corazón
me dio con esta pensión.
1090
De Garganta la Olla creo
que torna Mingo.

(De adentro MINGO:)

MINGO
¡Jo, jo!
¡Jo, jo, burra de bellaco!

GILA
¿Qué hay, Mingo?

MINGO
En viéndote, aplaco
cualquiera cólera.

GILA
Yo
1095
te agradezco la fineza.
¿Qué hay de nuevo en el lugar?

MINGO
Mucha noche y desear
el día de tu belleza,
que, después que estás arando,
1100
en el lugar no amanece.

GILA
Que vienes de humor parece.

MINGO
Vengo, Gila, deseando
ver tus ojos y mirar
las flores que dan tus pies,
1105
y besártelos después.
¡Ah! Si quisieses amar;
si dieses como las otras
zagalas en dar favores
a sus firmes amadores;
1110
pero luego te enquillotras
en tratándote de amor
y no quieres conocer
cómo naciste mujer.
Todo es fiereza y rigor,
1115
todo es matar y, a la he,
Gila, si en mirarlo das,
que matan tus ojos más,
pero es de amores.

GILA
No sé,
Mingo, lo que has visto en mí
1120
agora más que otras veces.

MINGO
Lo que agora me pareces
siempre, Gila, conocí,
mas no he tenido ocasión
de decirte lo que siento,
1125
si no es esta vez que intento
declararte mi pasión.
Y no sé lo que se tienen
un hombre y una mujer
a solas, que aun sin querer,
1130
a mayores cosas vienen.
Dígalo fray Juan Guarín
y otros muchos que ha tentado
la soledad y han gozado
de altas empresas el fin;
1135
que en cuantas mujeres ves
que casi imposibles son,
alcanza más la ocasión
que el amor ni el interés.
¿Aquel cuento no has oído
1140
de aquel rey que por ahí
dicen que estaba de sí
tan loco y desvanecido
que no pensaba que había
otro hombre criado el cielo
1145
más perfeto sobre el suelo,
y estando mirando un día
por los resquicios acaso
de una puerta descubrió
a la reina dentro y vio
1150
que tenía ¡estraño caso!
en los brazos un enano
¡escarmiento de señores!
haciéndole mil amores
sólo porque le halló a mano,
1155
olvidando la hermosura,
la grandeza y perfección
del Rey porque la ocasión
goza de la coyuntura?
Ésta ha sido la que a mí,
1160
Gila, me da atrevimiento
de decirte lo que siento.
Ama y volverás por ti,
que, viéndote tan hermosa,
tan moza, tan alentada,
1165
tan bien vestida y calzada,
tan discreta, tan airosa,
los que de las quejas suyas
ven que no tienes cuidado
han dicho que lo has dejado
1170
por faltas secretas tuyas;
y bien se ve que han mentido,
porque no pueden caber
en tan hermosa mujer
otras faltas que su olvido.
1175
Ama, Gila, pues que ves
que ama el oso, el jabalí,
el toro, el jumento.

GILA
¿Así
querrás tú?

MINGO
Gila, después
que te conozco no soy
1180
señor de mi libertad;
y si va a decir verdad,
tan enquillotrado estoy
que he de her un disparate,
si a la mano no me vas,
1185
adonde nunca jamás,
Gila, me encuentren.

GILA
No trate,
pues consiste en mí el remedio,
tu amor de temeridades.
Si a amarme te persuades,
1190
y no hay mar ni monte en medio
que lo estorbe, yo procuro
hacerte, Mingo, favores,
dime requiebros y amores.

MINGO
¡Gracias al cielo que el muro
1195
de imposible tan estraño
rindió al amor el desdén!
Yo me doy el parabién
y adoro tu desengaño,
pues te alumbró a conocer
1200
la necedad que hasta aquí
has hecho. Yo estoy sin mí,
Gila, de amor y placer.
¿Qué requiebros te diré
que igualen a tu hermosura?
1205
¿Sol? Ya es viejo y su fegura
no llega, Gila, a tu pie;
que es carirredondo y rojo
y no tiene pies ni manos.
¿Pues luna? No es de cristianos,
1210
y es mudable a cada antojo.
¿Estrella? Mirado bien,
es requiebro de rey Mago.
Si ángel del cielo te hago,
te vengo a ofender también,
1215
porque no hay ángel nenguno
que menos de cinco mil
años tenga. Pues si abril
de los campos, todo es uno,
porque aquel abril nació
1220
otros cinco mil también
y que este nombre te den
nunca bien me pareció,
porque al más florido prado
suele un jumento atreverse
1225
y un caminante ponerse
a dejarlo perfumado,
si no es que a tan malhechores
les hacen contradición
las ortigas, porque son
1230
mensejeros de las flores.
Pues si te trueco el cabello
en oro; la tez, en plata;
las mejillas de escarlata,
en nácar; el blanco cuello,
1235
en el más terso marfil;
la roja boca, en coral;
y los dientes, en cristal
con el aliento de abril;
y otras cosas que aun los rudos
1240
troncos lo publican ya,
para tu beldad será
trocarte, Gila, en menudos,
y, siendo tu cuerpo entero,
carne y hueso, como todos,
1245
herte con estos apodos
aparador de pratero.
Lo que te podré decir
es que le han dado tus ojos
al alma tales antojos,
1250
que la han de her malparir,
si antes beber no me dejas
por esa boca penada.
Pero lo que más me agrada,
Gila, en ti, son las orejas;
1255
que cada vez que te pinto
acá en la imaginación
no las hallo, porque son,
Gila, orejas de Corinto;
y si morderlas me dejas,
1260
será favor soberano,
porque tengo el gusto alano,
que se me va a las orejas.

GILA
¿Pequeñas te han parecido
mis orejas y te he dado
1265
plato de orejas, guisado
de que tú solo has comido?
y ¿aún no quedas satisfecho?

MINGO
Espero favor mayor,
que es el fuego y el amor
de esa condición.

GILA
1270
Sospecho
que tomarás una mano
agora si te la doy...

MINGO
Y de allí a los pies me voy,
que no quiero ser villano.
1275
Dame a besar su cristal,
su marfil, nieve, su cielo...

GILA
¡Toma!

MINGO
¡Ah, pesar de mi abuelo!

GILA
¿Tanto bien puede hacer mal?

MINGO
¡Que me matas, Gila, suelta!

GILA
1280
Mingo, ¿no ves que te quiero
favorecer?

MINGO
Yo no espero
favor de ti.

GILA
Estoy resuelta
de que sea esta amistad
apretada entre los dos.

MINGO
1285
Afloja, Gila, ¡por Dios!,
que yo diré la verdad.

GILA
¿A la primer vuelta cantas
en el tormento, gallina?

MINGO
Los huesos me has hecho harina.

GILA
1290
¿De aquesto poco te espantas?

MINGO
¿Esto es poco ¡pesia mí!
y me has dejado sin dedos?

GILA
¡Qué bueno para los miedos
que yo te he tenido a ti,
1295
viéndome sola contigo,
mujer, y en un despoblado!

MINGO
Hoy sólo lo has confesado,
pero mi mano es testigo,
aunque no podrá firmarlo,
1300
que eres fiera y no mujer,
que eres tenaza en morder
y en el aspereza, rallo;
albarda en matarme; espuela
en picarme el corazón;
1305
sastre en mentirme afición;
lobo y zorra en la cautela;
mujer en arrepentirte;
escribano en apretar;
cebolla en herme llorar;
1310
vestido viejo en reírte,
suegra en mostrarme rigor;
en la voluntad, cuñado;
en la ingratitud, criado;
y en las promesas, señor;
1315
memoria en atormentarme;
tiempo en burlarme sotil;
marzo en la cola; alguacil
en prenderme y no soltarme;
en mudanzas, baile y mar;
1320
más tiesa en tu parecer
que de gorra suele ser
el alcalde de un lugar;
en lo zaino, coz; mostaza
en lo fuerte; en lo roín,
1325
nezco rogado; rocín
en querer ser tú almohaza;
en el sacudirte, galgo;
en maltratar pechos, tos;
en dar pesadumbres, «vos»
1330
de la boca de un hidalgo;
en tener vueltas, espada;
y en nunca tenerlas, vira;
en desdecirte, mentira;
casamiento en ser pesada.
1335
Quédate, que yo me voy
donde jamás vuelva a verte,
aunque voy, Gila, de suerte
que han de darte nuevas hoy
de que me han visto ahorcar.

GILA
1340
Vuelve, Mingo, que no quiero
verte morir, pues no espero
ninguna cosa heredar;
antes pretendo, si gustas,
hacerte favores más,
1345
si tú apercebido estás,
que para cosas tan justas
tengo el pecho más humano.

MINGO
Ya no quiero más favor,
que me has quitado el amor,
1350
Gila, como con la mano.

(Entre MADALENA alborotada.)

MADALENA
Gila, ¿qué esperas aquí?

GILA
¿Qué hay de nuevo, Madalena?

MADALENA
El concejo alborotado,
toda la villa revuelta.

GILA
¿De qué modo?

MADALENA
1355
El capitán
que, Gila, con la escopeta
del lugar echaste un día,
a dado al lugar la vuelta
con más de doscientos hombres
1360
de compañía, que piensa
satisfacer el agravio
con abrasarnos la tierra.
Por escusar el concejo
alborotos y revueltas
1365
con los soldados, al campo
les sacaron tres terneras,
veinte carneros, dos vacas,
de pan como el sol -que apenas
entre la nieve y el pan
1370
no hay nenguna diferencia-
seis fanegas, un corral
de gallinas, ocho espuertas
de longanizas, chorizos
y perniles de la sierra,
1375
muchos cabritos y gansos,
mucha fruta de la Vera
y seis pellejos, sin esto,
de vino, que casi tiembla
de edad, tinto y blanco, y tal
1380
que hace hablar en varias lenguas
a los que aprenden sus brindis,
a los que beben su cencia,
y, sin esto, cien escudos
al capitán porque hiciera
1385
la gente pasar a Cuacos,
a Valdeflor o a la Venta,
a cuyo presente, Gila,
no dieron otra respuesta
que colgar cuanto te he dicho,
1390
sin temor y sin vergüenza
de Dios ni del Rey, del rollo,
como si estas cosas fueran
ladrones o pesos falsos,
y entrársenos por las puertas.
1395
Entró el capitán delante,
todo plumas, la gineta
en la mano, y un mochacho
que le lleva una rodela;
todos tras él, disparando,
1400
de cinco en cinco en hilera
y, al son de los atambores,
plumas dando, haciendo piernas.
Uno, con una alabarda,
dando carreras y vueltas,
1405
como procesión los rige,
y el que lleva la bandera
la va tremolando al aire,
que es de más colores hecha
que el pendón de un sastre, toda
1410
llena de cifras y letras,
que, según el sacristán,
que es astrólogo y poeta,
leyó desde el campanario,
ha dicho que dice en ellas:
«Gila y Lucas».

GILA
1415
Mal la cifra
con el intento concierta,
si esas son muestras de amor y
esotras de nuestra ofensa.

MADALENA
Después que pasaron todos,
1420
otra compañía llega
de mujeres que llevaban,
que también van a la guerra,
todas puestas de camino
y en jumentos caballeras,
1425
más afeitadas de cara
que una casa de una aldea.
A la de tu padre, Gila,
llegaron de esta manera,
no sé con qué intento, prima,
1430
sólo sé que mandó apriesa
cerrar las puertas; y yo
por una falsa, pequeña,
que al campo sale, he venido
corriendo a darte estas nuevas.

GILA
1435
¡Oh, pesar de mi descuido,
que dejase mi escopeta
en casa esta vez! Mas ¡vaya,
que no importa! mientras lleva
Gila a si mesma consigo
1440
y esta honda y cuatro piedras,
que suele, si al aire escupe,
hacer temblar esta sierra.
Mete, Mingo, en el corral
esos bueyes, y esa reja
1445
guarda en el cortijo, y vamos,
que allá te aguardo.

MINGO
Eso fuera
a no tener miedo yo.
¡Vive el cielo, Madalena,
que han de saber hoy quién es
1450
la serrana de la Vera!
(Vanse.)

(Entre GIRALDO solo, tocando adentro la caja.)

GIRALDO
Abre de par en par, Pascual, las puertas,
y el señor capitán entre en buen ora:
veamos qué pretende de mi casa,
que reyes, a Dios gracias y justicia
1455
tenemos para agravios semejantes.

CAPITÁN
Hagan alto a la puerta de esta casa
hasta que avise yo, señor sargento.
(Entre.)
(De adentro:)
¡Alto de mano en mano! ¡Alto! ¡Alto!

GIRALDO
Aquí está el dueño de esta casa humilde:
1460
el señor capitán haga en mí y ella
cuanto gusto le diere, pero mire
que hay Dios y que hay justicia.

CAPITÁN
Alzad, Giraldo,
que no vengo a ofenderos, sino a daros
ocasión de que honréis la sangre vuestra.

GIRALDO
1465
De la nobleza que tenéis dais muestra;
pero ¿cómo, señor, queréis que piense
que me venís a honrar de esta manera,
sacándome las puertas de los quicios
para entrar en mi casa?

CAPITÁN
Con intento
1470
de lo que digo ha sido. Estadme atento.
Ya estaréis de mi sangre satisfecho
primeramente.

GIRALDO
Vuestra noble sangre
es la más noble de Plasencia, y creo
que a vuestro padre conocí, y aun fuera
1475
de vuestro padre, a vuestro abuelo y todo,
que fueron valerosos caballeros.

CAPITÁN
Pues yo pretendo honraros con haceros,
Giraldo, padre mío.

GIRALDO
¿De qué modo?

CAPITÁN
Si sois mi padre vos, cosa es bien clara
que a Gila quiero por mi esposa.

GIRALDO
1480
Agora
digo, señor don Lucas, perdonadme,
que no venís a honrarme sino sólo
a burlaros de mí.

CAPITÁN
Giraldo, amigo,
veras son y muy veras las que os digo.

GIRALDO
1485
Gila no es para vos, señor don Lucas
que es una labradora, hija de un hombre
llano y humilde, aunque de limpia sangre;
rica para el lugar donde ha nacido,
pero no para vos, que sois tan noble.
1490
Buscad una señora que os iguale,
que Gila para vos muy poco vale.

CAPITÁN
Antes de su valor, Giraldo, nace
el pretenderla yo, que su hermosura
y su valor me tienen inclinado
1495
de tal manera que ninguna cosa
será causa a poder de esto apartarme;
y ésta ha sido también la que me obliga
a venir, como veis, a vuestra casa
y a Garganta la Olla, porque tengo
1500
patente general para alojarme
por todos los lugares de la Vera.
Sólo este bien de vos mi dicha espera:
Gila ha de ser mi esposa y vos mi padre,
que ¿qué madre mejor puedo a mis hijos
1505
darles que una mujer que es tan famosa?
No repliquéis palabra, sino dadme
las manos a besar y háganse luego
las escrituras, que la hacienda vuestra,
con la poca que tengo de mis padres,
1510
ayudarán para pasar, Giraldo,
en Plasencia muy bien, cuando yo quiera
dejar la guerra y retirarme a vida
más sosegada y menos divertida.

GIRALDO
Ya fuera necedad y grosería
1515
no admitir la merced, señor don Lucas,
que hacéis a Gila y a mi sangre. Digo
que cuanto yo tuviere es vuestro todo,
y no será tan poco que no sea
para pasar muy bien en cualquier parte,
1520
aunque colguéis la azada y los arados;
y hagaos el cielo, amén, buenos casados.

CAPITÁN
Dadme la mano como padre, y luego
a Plasencia enviaré para que traigan
las amonestaciones, que con una
1525
desposarnos podremos; y esto sea
con el mayor silencio que pudiéremos
porque mis deudos no lo contradigan.

GIRALDO
Disponéis como cuerdo vuestras cosas:
dadme los brazos, que mi hacienda es vuestra,
1530
mi honor, mi Gila. Y vuestra compañía
alójese en mi casa toda junta,
y vos haced y deshaced en ella,
que estoy loco de gusto, porque días
tan alegres los padres enloquecen.

CAPITÁN
1535
Mis nobles pensamientos lo merecen.

GIRALDO
Para que vayan a llamar a Gila
me dad licencia, porque está en la arada,
si va a decir verdad.

CAPITÁN
Del mismo modo
que salió de ella para rey de España
1540
Bamba, puedo estimar que salga Gila,
Giraldo, para reina de mi alma.

GIRALDO
Razones son de vuestro heroico pecho.
¡Volvé[d] a abrazarme!

CAPITÁN
Muy en hora buena.

(Entre GILA con la honda en la mano y en ella puesta una piedra, y MADALENA con ella.)

GILA
¿Es esto lo que dices, Madalena?

MADALENA
1545
¡Todo el rigor se convirtió en abrazos!

GILA
Yo he echado a perder hoy la mayor cólera
que he tenido en mi vida.

GIRALDO
¡Gila!

GILA
¡Padre!

GIRALDO
Muy bien venida seas.

GILA
Yo venía
más belicosa que era necesario
1550
para lo que he hallado, pues los brazos
señal de amistad son. Adiós, que quiero
a la arada tornar como primero.

GIRALDO
Vuelve acá, Gila, mira que te aguardan,
con la dicha mayor que mujer tubo,
el cielo y la fortuna.

GILA
1555
¿Hanme elegido
por general, por rey, obispo o papa?
¿He heredado las casas, las haciendas
de los señores de Castilla? ¿Vienen
por mí para gran turca bautizada?
1560
¿Llamanme para herme prencipesa
de Castilla y León, o Preste Juana
de las Indias, del Cairo gran señora,
u de Alimaña y Roma emperadora?

GIRALDO
Muy altos son tus pensamientos, Gila.

GILA
1565
Pedidle, padre, cuenta a las estrellas
de esa altivez, pues ellas son la causa.

GIRALDO
Medir con la humildad del nacimiento,
Gila, la voluntad y el pensamiento.

GILA
¿Qué dicha, padre, al fin, es la que aguardo
del cielo y la fortuna?

GIRALDO
1570
Tu remedio.

GILA
Pues ¿qué? ¿quieres casarme?

GIRALDO
Sí y advierte
si es dicha la que aguardas, pues te caso
con el señor don Lucas, caballero
de los Caravajales de Plasencia
1575
y juntamente capitán, que a sólo
este efeto no más, Gila, ha venido
a Garganta la Olla.

GILA
Hasta agora
me imaginaba, padre, por las cosas
que yo me he visto her, hombre y muy hombre,
1580
y agora echo de ver, pues que me tratas
casamiento con este caballero,
que soy mujer, que para tanto daño
ha sido mi desdicha el desengaño.
No me quiero casar, padre, que creo
1585
que mientras no me caso que soy hombre.
No quiero ver que nadie me sujete,
no quiero que ninguno se imagine
dueño de mí: la libertad pretendo.
El señor capitán busque en Plasencia
1590
mujer de su nobleza que le iguale,
que yo soy una triste labradora
muy diferente de él, para los campos
buena, que me conocen, y no quiero
meterme agora a caballera y herme
1595
mujer de piedra en lo espetado y tieso,
encaramada en dos chapines, padre,
y con un verdugado hecha campana,
lominaria con una lechuguilla,
aprendiendo de nuevo reverencias,
1600
que será para mí darme ponzoña,
y Gila no es buen nombre para doña.

CAPITÁN
No es bien que despreciéis, hermoso dueño
de mis deseos y del alma mía
-perdóneme Giraldo, vuestro padre,
1605
que desde aquí le tengo ya por mío-,
amor que se reduce a pensamientos
tan bien nacidos, tan en honra vuestra,
que, por vida de vuestros dos luceros,
ojos del cielo de esa hermosa cara,
1610
que habéis de ser al lado de don Lucas,
si merezco esa mano, otra Semíramis,
otra Evadnes y Palas española.

GILA
Esa razón me puede obligar sola,
por imitar a vuestro lado luego
1615
a la gran Isabel, que al de Fernando
emprende heroicos hechos; que si vivo,
y ocasiones me ofrece la Fortuna,
ha de quedar contra la edad ligera
fama de la serrana de la Vera.

CAPITÁN
1620
Pedidme albricias, porque os dé deseos
nuevos, almas y vidas con que amaros.

GILA
Aunque no supe amar, pienso pagaros.

MADALENA
Goza el estado muchos años, Gila.

GILA
Será para servirte, Madalena.

(DON GARCÍA, de camino.)

DON GARCÍA
1625
Nunca en la Vera imaginé alcanzaros.

CAPITÁN
Seáis muy bien venido, don García,
que habéis estado, a fe, bien deseado.
¿Cómo habéis, en efeto, despachado?

DON GARCÍA
Luego en llegando me aprobó el consejo,
1630
aunque llegué a ocasión a Salamanca
para España bien trágica.

CAPITÁN
¿En qué estado
queda el príncipe?

DON GARCÍA
¡Oídme con cuidado!
Después que de la carrera
de aquel caballo, -que a España
1635
fue el de Troya, pues ha sido
de tan gran desdicha causa-
quedó el príncipe don Juan
tan enfermo en Salamanca,
de su mal lograda vida,
1640
con tan pocas esperanzas,
Fernando y doña Isabel,
la jornada de Granada
dejando, dieron la vuelta
a llorar tan gran desgracia.
1645
Siete dotores lo curan,
y entre ellos el de la Parra,
nuevo Galeno español
que a Esculapio se adelanta.
Todos hasta el catorceno
1650
la vida al príncipe alargan,
y el de la Parra una noche
le dice tales palabras:
«Muy malo está Vuestra Alteza,
don Juan, Príncipe de España;
1655
al cuerpo faltan remedios,
acúdanse a los del alma.
La muerte a nadie perdona,
que de los reyes las guardas
atropella y no respeta
1660
como mayor rey la manda.
Tres horas tenéis de vida,
y la una ya se pasa,
que de la vida es el pulso
el reloj que las señala.
1665
Quien os engaña no os quiere,
y a quien hoy os desengaña
debéis más, que las lisonjas
aquí no sirven de nada.
Sin herederos vos deja
1670
el cielo; secretas causas
debe de haber que lo ordenan,
que en la tierra no se alcanzan.
El reino, por vuestra muerte,
queda a la señora infanta;
1675
ampare Dios a Castilla
y a vos os perdone el alma».
Valor mostrando, responde
el príncipe al de la Parra:
«Con ser la verdad primera
1680
que me han dicho, no me espanta.
Natural cosa es la muerte;
colo me aflige la falta
que puedo hacer a Castilla,
aunque dejo tres hermanas;
1685
pero Dios, que determina
que muera, sabrá ampararla
con herederos que importen
más a su iglesia romana».
Y recibiendo de nuevo
1690
los sacramentos, dio el alma
al cielo, luto a Castilla
y general llanto a España.
En la catedral se hizo
un túmulo, cuya rara
1695
fábrica admiró en su pompa
la arquitectura romana.
El edificio soberbio
las cuatro especies mostraba
de las colunas antiguas
1700
que inventó Efesia y Acaia:
las dóricas y corintias,
las jónicas y tuscanias,
que el español mauseolo
hasta los cielos levantan,
1705
sobre los envasamentos
de pedestales y vasas,
cuadros, echinos, boceles,
lengüetas, escitas, zanjas,
nacelas, filetes, plintos,
1710
murecillos, contrabasas,
troquilos, planos, talones,
armilas, gradillas, bandas
cuyo hermoso frontispicio
con el capitel rematan
1715
arquitrabes y cornisas,
frisos y molduras varias,
coronas, gulas, casetos,
gotas, balaustres, armas,
ejes, triglifos, metopas,
1720
témpanos, linteles, jambas.
Tocaba el capel ardente
en la cúpula musaica
de la capilla mayor,
adonde un águila estaba
1725
al sol probando sus hijos,
y uno de ellos, con las alas
batiendo sus rayos de oro,
con unas letras doradas
que dicen: «Éste es mi nido.
1730
¡Adiós, grandezas humanas,
que parecéis muy pequeñas
desde tan alto miradas!»
Doce pendones pendían
luego con las castellanas
1735
y aragonesas insinias;
y en el capitel, España,
armada como la pintan,
pisando yelmos y espadas,
cuyas lágrimas son letras
1740
que de esta suerte lloraban:
«Yo he perdido solamente,
que el príncipe don Juan gana
más dichosas monarquías,
conquistas más soberanas».
1745
Al lado derecho suyo
estaba también la Fama,
y al siniestro la Fortuna,
que rendida se mostraba,
y más abajo la muerte,
1750
arrepentida y turbada,
reclinando el flaco cuerpo
sobre su corva guadaña.
En medio de este edificio,
que ardiendo en luces estaba,
1755
el del Príncipe pusieron,
armado con blancas armas,
la corona en la cabeza,
puesta la mano en la espada,
dando ocasión a los ojos,
1760
que con lágrimas cegaran.
Mostrando el valor que tienen,
los Católicos Monarcas
a las obsequias asisten;
y luego, en siendo acabadas,
1765
los monteros de Espinosa
el cuerpo en hombros levantan,
y a la bóveda le llevan,
donde un secretario aguarda,
que toma por testimonio
1770
que queda en aquella caja
de plomo el cuerpo; y con esto
todos los actos se acaban,
previniendo el juramento
de la infanta doña Juana,
1775
que mil años guarde el cielo
como ha menester España.

CAPITÁN
Notable desgracia a sido.

GIRALDO
Toda esta vida es desgracias.

GILA
Las lágrimas, Madalena,
1780
de lástima se me saltan.

MADALENA
No te he visto jamás tierna
si no es hoy.

GILA
La misma causa
trae consigo el llanto, prima.

CAPITÁN
¡Ay novedades estrañas!

DON GARCÍA
1785
¿Dónde ha de estar la bandera?

CAPITÁN
Aquí, que el cuerpo de guardia
quiere Giraldo que sea
dentro de su misma casa.
Vamos a alojar la gente.
Adiós, Giraldo.

GIRALDO
1790
Dios vaya
con vos.

CAPITÁN
Adiós, dueño mío.

GILA
Él mismo os guarde.

DON GARCÍA
No es mala,
don Lucas, la motilona...

CAPITÁN
A Gila le dejo el alma.

(Vanse DON LUCAS y DON GARCÍA.)

GIRALDO
1795
Aliña la casa, Gila,
y haz que se pongan dos camas
para el capitán y alférez;
las sábanas nuevas saca
de tu ajuar y las colchas,
1800
y enfunda cuatro almohadas,
que no huela más que a limpio
todo, y quita de la sala
los ciega yernos, que agora
sólo los ciega tu cara
1805
y tu varonil valor,
que es la dote que te casa;
y a los capones más gordos
tuerce los cuellos, y mata
un lechón, y arroja dentro
1810
de la olla dos torcazas
palomas y algún sisón,
que de lo que toca a vaca
y carnero buena queda;
y, mientras voy a la plaza,
1815
pon la mesa y queda adiós.

(Vase GIRALDO.)

MADALENA
Prima Gila, ordena y manda,
que yo te ayudaré a todo.

GILA
Vamos, primero que nada,
a ver del modo que ponen,
1820
prima, la bandera y armas.

MADALENA
Soldados salen aquí
a jugar -si no me engaña,
Gila, la imaginación-
los dados sobre una caja,
1825
que así suelen herlo siempre.

GILA
De buena gana jugara,
prima, los dados con ellos.

MADALENA
¿Sabes?

GILA
Cuando estuvo en casa
del barbero la bandera
1830
el año pasado, daba
en mirar y aprendí el juego.

MADALENA
Todo cuanto hay se te alcanza.

GILA
Por inclinación soy hombre.

(Salgan ANDRÉS y GERÓNIMO y otro soldado con una caja y dados para jugar.)

ANDRÉS
El socorro huego.

GERÓNIMO
Vaya.

ANDRÉS
1835
¡Que me ha picado, por Dios
el señor cabo de escuadra!

CABO
Pues adviértole que luego
muda la posta de guarda.

ANDRÉS
¡Dorabuena!

GERÓNIMO
¿Más al once?

ANDRÉS
1840
Esto paro a la trocada.

GERÓNIMO
Tire, que un once ganó.

ANDRÉS
¡Oh, cuatro veces mal haya
quien es desdichado y juega!

(Lléganse a ver jugar GILA y MADALENA; saca el dinero y pónelo en la mesa y toma los dados.)

CABO
¿Quiere jugar, camarada?

GILA
1845
De buena gana, por cierto,
yo juego.

CABO
¿Ay dinero?

GILA
En plata.

CABO
Moza varonil ¡por Dios!

ANDRÉS
Jerónimo, la serrana
es ésta que allá en Plasencia...
ya te acuerdas.

GERÓNIMO
1850
¿Pues no basta
para memoria los toques
que contra negras y blancas
espadas nos dio a los dos
con sola una negra espada?
1855
Su casa pienso que es ésta.

ANDRÉS
Desimula agora y calla,
que antes de marchar, un chirlo
le ha de quedar por la cara.

GILA
¿No juegan?

ANDRÉS
Pues ¿por qué no?

GILA
A todos digo.

GERÓNIMO
1860
Quien paga
tan francamente no es mucho
que lo diga.

CABO
A todos gana.

ANDRÉS
Si no es a mí, que no quiero.

GILA
De barato se lo daba
1865
si no hubiera puesto encima
la mano.

ANDRÉS
Las suyas blancas
beso por esa merced,
pero atengome a mis garras.

GILA
Pues conmigo se las corta,
1870
So[y] soldado. ¿No bastaba
para conocer mi humor
lo que no ha muchas semanas
que a los dos pasó conmigo?

ANDRÉS
Mírelo bien, sora honrada.

GILA
1875
¿No es él a quien yo molí
a espaldarazos? ¿qué habla?
¿Tiene más que haber dejado
por los frascos, las reatas;
por el arcabuz, las mulas,
1880
y las ruedas por las cajas?

ANDRÉS
Quien lo imaginare digo
que si no miente, se engaña.

GILA
Para tales ocasiones
guardo yo estas bofetadas.

(Dale una bofetada.)

ANDRÉS
1885
Las muelas me ha echado fuera.

(Quítase la honda GILA.)

GILA
Piedras, Madalena, y salgan
los gallinas porque acaben
de conocer la serrana.

CABO
Vuacé se tenga y ninguno
1890
se mueva a sacar la espada,
porque es mujer, en efeto,
y es este cuerpo de guardia.

ANDRÉS
Basta que voacé lo diga.

CABO
Nunca una mujer agravia.

GERÓNIMO
Así lo entiendo.

CABO
1895
Pues sean
amigos.

GILA
¿No dicen nada?

CABO
Sus amigos quieren ser;
deme aquesa mano y basta,
reina.

GILA
Yo no soy amiga
de gallinas.

(Vanse GILA y MADALENA, volviendo GILA la cara.)

CABO
1900
¡Mujer brava!
Ésta debe ser, sin duda,
la que tiene tanta fama.

ANDRÉS
Preguntádselo a mis muelas.
No más burlas con serranas.
(Vanse.)

(La reina DOÑA ISABEL y el MAESTRE DE CALATRAVA con ferreruelo de bayeta.)

ISABEL
Seáis, maestre, bien venido.

RODRIGO
1905
Deme
Vuestra Alteza su mano, que ya he dado
el pésame del príncipe a su Alteza,
que justamente...

ISABEL
¿Cómo queda Alhama?

RODRIGO
Ya lo sabréis de boca de la Fama,
1910
que ésa fue la ocasión de haber venido
a mostrar la tristeza que las deudas
de mis obligaciones justamente
publican; y en el suelo castellano...

ISABEL
¿Cómo dejáis al conde vuestro hermano?

RODRIGO
1915
Bueno, señora, y de la misma suerte
que yo, lleno del justo sentimiento
que a tal falta se debe, en las fronteras
de Archidona y Morón, donde ha mostrado
que al Príncipe...

ISABEL
Es el conde un gran soldado.

RODRIGO
1920
Los mal logrados años de su Alteza
son de igual sentimiento con la falta
que tienen estos reinos de heredero,
y más tan valeroso y tan amable...

ISABEL
Maestre, guárdeos Dios.

(Éntrese la REINA, y quede solo el MAESTRE.)

RODRIGO
¡Valor notable!
1925
No pudo resistir el llanto y quiso
entrarse porque nadie decir pueda
que la ha visto llorar. ¡Oh, castellana
Evadnes! ¡O, Semíramis cristiana!
¡O, invencible católica española!
1930
Tú puedes ser del mundo Fénix sola.

(Entre el REY leyendo una carta.)

FERNANDO
Maestre, ¿adónde está la Reina?

RODRIGO
Agora
se retiró con sus Altezas.

FERNANDO
Basta,
que el Rey Chico me escribe, deseoso
de hacer paces conmigo y alianza,
1935
que otra vez a Granada ponga sitio,
porque, como sabéis, están en bandos
él y Muley, su tío, el que posee
la parte de la Alhambra. ¿A quién, maestre,
a vuestro parecer, podré encargarle
1940
esta ocasión? Porque el marqués de Cádiz,
el señor de Aguilar, el Guzmán Bueno
de Niebla, el gran Ribera, Adelantado
de Andalucía, y vuestro hermano, el conde,
y el de Palma, se ofrecen a la impresa,
1945
ya que tengo jurada a la princesa.

RODRIGO
Pues me llegáis a pedir
parecer, os lo he de dar,
que no tengo de engañar
a quien tengo de servir
1950
y hablar verdades me obliga.
Después de Isabel y Vos
¡por vida de ambos a dos!
o el mismo moro lo diga
que en mis vitorias me alaba,
1955
que toca aquesta ocasión
a don Rodrigo Girón,
maestre de Calatrava.
Bien me pueden perdonar
el de Cádiz y el de Niebla,
1960
que el mar de despojos puebla,
el de Palma y Aguilar,
el famoso Adelantado,
que tantos triunfos enseña,
mi hermano el conde de Ureña,
1965
que esta impresa han deseado;
que son, como he visto yo,
entre desnudos aceros
generosos caballeros,
pero más valientes, no.
1970
Y por la cruz que estos pechos
marca, que habéis de mirar
en breve tiempo juntar
a estos dichos muchos hechos.
Los pendones castellanos
1975
marchen a Granada, pues,
que yo os la pondré a los pies
o me cortaré las manos.

FERNANDO
Dadme los brazos, maestre,
que esto fue, a decir verdad,
1980
probar vuestra voluntad.

RODRIGO
Mi propia sangre la muestre,
tantas veces derramada.

FERNANDO
No me tenéis que advertir;
lo que importa es prevenir
1985
brevemente la jornada,
que importa la diligencia
y el hallarme yo presente,
bajando primeramente
por Guadalupe a Plasencia
1990
a dar a unos bandos fin
que ay entre Caravajales
y Estúñigas.

RODRIGO
Las Reales
presencias, señor, al fin
acaban cualquiera impresa
1995
con más prisa y brevedad.

FERNANDO
Maestre, a besar entrad
las manos a la Princesa.

(Éntrense.)
(El SARGENTO y DON GARCÍA.)

SARGENTO
Señor alférez, ya está
en orden la compañía
para marchar.

GARCÍA
2000
No querría
que se arrepintiese ya,
si la moza le a agradado,
como suele suceder,
porque no llegase a ser
2005
de veras lo imaginado
de burlas.

SARGENTO
Con la ocasión
de acercarse el casamiento
debió de cumplir su intento,
que su altiva condición
2010
no pienso que de otra suerte
pudiera nadie rendir.

GARCÍA
Y, aun así, ha sido esculpir
un diamante.

SARGENTO
Mujer fuerte.

GARCÍA
Esta noche es la primera
2015
que rindió su voluntad.

SARGENTO
Pues si va a decir verdad,
ya amanece; no quisiera
que nos cogiera aquí el día,
porque es, según se me alcanza,
2020
cierta señal de mudanza.

GARCÍA
Gente viene.

(Salga DON LUCAS, el capitán.)

CAPITÁN
¿Es don García?

GARCÍA
Y el sargento.

CAPITÁN
Vamos, pues,
que ya cogió la venganza
lo que sembró mi esperanza,
2025
y lo que Gila después
despierta habrá de llorar.

GARCÍA
¡Buena moza!

CAPITÁN
Yo me fundo
en que no la tiene el mundo
en llegándola a gozar.

GARCÍA
2030
¡Qué presto que el freno tascas!

CAPITÁN
Con la que amor más estima,
en descubriendo el enima,
todo es bochornos y vascas.

GARCÍA
Reniega tú de picarte
2035
y de hallar alguna cosa,
aun en la que no es hermosa,
que pueda cuidado darte
del no sé qué que se dice
que se alcanza por ventura,
2040
que querrás que su hermosura
todo el mundo solenice,
y en los aires andarás;
que también con más rigor
suele ser mosca el amor.

CAPITÁN
2045
No me sucedió jamás.

GARCÍA
A mí, sí.

CAPITÁN
Vamos de aquí,
y agradézcame el lugar
que no le abraso.

SARGENTO
¡Marchar!

CAPITÁN
Yo llegué, engañé y vencí.

(Éntrense, y toca el atambor a machar, y de adentro dice GILA, y salga luego con un manteo como que se levanta de la cama.)

GILA
2050
¡Traición! ¡traición! ¡padre! ¡prima!
¡Mingo! ¡Pascual! ¡Antón! ¡presto,
socorred mi afrenta todos!
¡Ah, de mi casa! ¡Ah, del pueblo!
¡Que se me van con mi honor!
2055
¡Que un ingrato caballero
me lleva el alma! ¡socorro!
¡Que me abraso! ¡que me quemo!
¡Ay, confusos atambores
enemigos, istrumentos
2060
de la muerte y de la envidia
que en el alma dais los ecos
del ánimo y la venganza,
despertadores soberbios,
relojes de mis desdichas,
2065
de mi agravio pregoneros!
¿Qué os hizo mi honor que vais
tocando al arma y huyendo?
¿Por qué si vais vitoriosos,
las espaldas habéis vuelto?
2070
¡Esperad o no venzáis,
que no es bien, cobardes siendo,
dejéis a mi honor vencido
en la muralla del sueño!
¡Ay, furia! ¡Ay, rabia! ¡Ay, cielos,
2075
que se me abrasa el alma! ¡Fuego! ¡Fuego!

(Salgan agora alborotados GIRALDO, PASCUAL, MADALENA y MINGO envuelto en la manta de la cama.)

GIRALDO
¿Qué voces son éstas, Gila?

MADALENA
Prima, ¿qué es esto?

MINGO
¿Qué es esto?

GILA
Mi desdicha y vuestra culpa,
mi engaño y vuestros consejos.
2080
Nunca yo diera la mano
por vos a aquel mostro fiero
que en mi afrenta se ha cebado
en mis agravios sangriento;
que no sé por ella al alma,
2085
padre, qué invisible fuego
me penetró los sentidos
desde la suya de hielo,
qué hechizo me adormeció
que comencé desde luego
2090
a dársela por los ojos
en amorosos deseos.
Reniegue el que es menos sabio
de la de más fuerte pecho,
que no hay mujer que resista
2095
en mirando y en oyendo.
Como imaginé que estaba
tan cercano el casamiento,
le di esta noche en mis brazos
ocasión para ofenderos.
2100
¡Malaya, padre, quien fía
de sus mismos pensamientos,
de palabras de los hombres,
de regalos y requiebros!
que estas galas enemigas,
2105
dicen, tremolando al viento:
que aquí se alojan agravios
a costa del propio dueño.
Echadlo de ver, pues marcha
ese capitán Vireno
2110
haciéndome Olimpia a mí
y roca su ingrato pecho.
¡Ay, furia! ¡Ay, rabia! ¡Ay, cielos,
que se me abrasa el alma! ¡Fuego! ¡Fuego!

GIRALDO
La quejas dejemos, Gila,
2115
y acudamos al remedio.

GILA
Bien decís. Dadme un caballo
que imite a mis pensamientos,
y tú, Madalena, dame
de vestir; tú, Pascual, luego
2120
dos escopetas me cargas;
tú, Mingo, convoca al pueblo
para que salgan a darme
ayuda; y ruego a los cielos
que ofendidos no castiguen
2125
a mi enemigo primero,
ni que primero que yo
ninguno le mate, siendo
restaurador de mi honra,
que por estos brazos mesmos
2130
mi agravio quiero vengar,
que sólo a todos les ruego
que vengan a ser testigos
de la suerte que me vengo.
Y guárdense de mí todos
2135
cuantos hombres tiene el suelo
si a mi enemigo no alcanzo,
que hasta matarlo no pienso
dejar hombre con la vida;
y hago al cielo juramento
2140
de no volver a poblado,
de no peinarme el cabello,
de no dormir desarmada,
de comer siempre en el suelo
sin manteles, y de andar
2145
siempre al agua, al sol y al viento
sin que me acobarde el día
y sin que me venza el sueño,
y de no alzar, finalmente,
los ojos a ver el cielo
2150
hasta morir o vengarme.

MINGO
Todos decimos lo mesmo.

GIRALDO
¡Ea! ¿A qué esperamos, hija?
¡Vamos de aquí!

GILA
Rabio y muero.
Sin honra estoy. ¡Vamos, padre,
2155
que de coraje reviento!
¡Ay, furia! ¡Ay, rabia! ¡Ay, cielos,
que se me abrasa el alma! ¡Fuego! ¡Fuego!


Acto III

De adentro, voces:

Echa ¡aho! a man derecha,
por el camino de abajo.

[Sale MINGO.]

MINGO
2160
No hay atajo sin trabajo,
cualquiera senda es estrecha.
Temeroso de encontrar
con Gila, que airada y fuerte,
como si fuera la muerte,
2165
nadie quiere perdonar;
que como en el capitán
su agravio no satisfizo
y el juramento que hizo
en cuantos vienen y van
2170
cumple valerosamente,
siendo tan brava homecida,
que no deja con la vida
padre, amigo ni pariente,
por aquesa cordillera
2175
me arrojé con un rocín
que está cerca de su fin.
¡Nunca yo se lo pidiera
al boticario emprestado!
que no sé en esta ocasión
2180
qué muermo le dio o torzón
que dio conmigo en el prado;
y no hay remedio con él
de poderle levantar.
¡Bueno, volveré al lugar
2185
con esta nueva y sin él!
Para de aquí a Jarandilla
a pata pudiera ir [yo];
¿quién diablos me subió
des[d]e el albarda a la silla?
2190
¡Ojo! que tendido está:
no hay esperanza tan larga;
él se arrojó con la carga.
Quiero volver y quizá
que se levante ser puede
2195
asiéndole por la cola,
pero temo que ella sola
en la mano se me quede
según está desmayado
y tien la cola madura.
2200
Yo tengo poca ventura.
Nunca más rocín prestado.

(Éntrese, y comience uno a cantar este romance desde adentro:)

CAMINANTE
Allá en Garga[n]ta la Olla
en la Vera de Plasencia,
salteome una serrana
2205
blanca, rubia, ojimorena.
Botín argentado, calza
media pajiza de seda,
alta basquiña de grana
que descubre media pierna;
2210
sobre cuerpos de palmilla,
suelto, airosamente lleva
un capote de dos faldas
hecho de la misma mezcla;
(Agora vaya bajando por la sierra abajo, abriendo una cabaña que estará hecha arriba, GILA la serrana como la pinta el romance, sin hablar.)
el cabello sobre el hombro
2215
lleva partido en dos crenchas
y una montera redonda
de plumas blancas y negras;
de una pretina dorada,
dorados frascos le cuelgan;
2220
al lado izquierdo, un cuchillo
y en el hombro, una escopeta.
Si saltea con las armas,
también con ojos saltea.

(Pone agora la escopeta entre las ramas y dice:)

GILA
Tente, caminante.

CAMINANTE
¡Ay, Dios!

GILA
Apéate, acaba.

CAMINANTE
2225
Espera…
[Aparte.]
¡Que hobe de encontrarla aquí
pensando que era conseja!

GILA
¿Dónde vienes?

CAMINANTE
De Toledo.

GILA
¿A dónde vas?

CAMINANTE
A Plasencia.

GILA
¿Qué dinero llevas?

CAMINANTE
2230
Poco.

GILA
Saca luego cuanto llevas.

CAMINANTE
En esta bolsa va todo;
perdona el ser poco.

GILA
¡Muestra!
Tú cantas mal y porfías.

CAMINANTE
2235
Tu historia pienso que es ésta.

GILA
Ya sé que es mi historia.

CAMINANTE
Agora
no solamente en la Vera
sino en Castilla, no cantan
otra cosa y tu belleza
2240
a tu fama se aventaja.

GILA
¿Parezcote hermosa?

CAMINANTE
Afrentas
al sol, al alba, a las flores...

GILA
¿Estimaras que te hiciera
favor?

CAMINANTE
Y será bien grande
2245
si con la vida me dejas.

GILA
Esa sierra arriba sube,
que en la cumbre de esa sierra
tengo una choza en que vivo,
de encinas y robles hecha,
2250
donde quiero que conmigo
hasta ver el alba duermas,
que desde allí, con el día,
podrás pasar a Plasencia.

CAMINANTE
Tuyo soy, daréte el alma.

GILA
Sube.

CAMINANTE
2255
¿Qué cruces son éstas?

GILA
De hombres que he muerto.

CAMINANTE
Desdicen
tu hermosura y tu fiereza.

GILA
Tengo razón de mostrarla.

CAMINANTE
¡Qué altas están estas peñas!

GILA
2260
Pues desde aquí has de ir al río.

(Arrójale.)

CAMINANTE
Engañásteme, sirena.

GILA
También a mí me engañaron.
(Pone una cruz, que estará hecha de dos palos pequeños.)
Esta cruz te debo; tenga
el cielo de ti piedad.
2265
Gente parece que suena:
otro cayó en el garlito;
no es hombre, parece bestia,
aunque camina en dos pies,
con silla y freno.

(Entre MINGO con la silla puesta y apretadas las cinchas y el freno puesto en la cabeza también.)

MINGO
¡Que venga
2270
de esta suerte un hombre humano
por llevar cosas ajenas!
En sus trece dio el rocín,
que esto de dar de cabeza
porfiando en una cosa
2275
es de necios y de bestias;
bien es verdad que acabó
como si un pájaro fuera:
todos hemos de parar
en esto mismo por fuerza.
2280
¡Oh necesidad infame
que a un hombre ensillas y enfrenas!
Pero quien merece albarda,
no es mucho que silla tenga.
¡Pardiobre!, yo di con Gila.
2285
¿Qué he de her? Mas linda treta
me ofrece el freno y la silla;
que me matará esta fiera
en sabiendo que soy hombre;
hoy me ha de valer ser bestia:
2290
yo me pongo en cuatro pies
y tiro coces soberbias
y doy saltos y relincho
y piso y hago corbetas.

GILA
[Aparte.]
Este villano procura
2295
engañarme, y por la mesma
treta cogerle imagino.

MINGO
[Aparte.]
¡Ciégala, Santa Guiteria!

GILA
Caballito, caballito,
el de las piernas de jerga,
2300
por la virtud que hay en ti
que me digas quién te lleva,
(MINGO pónese en dos pies.)
quién te rige, quién te manda,
quién te da cebada nueva,
quién te enfrena, quién te ensilla,
2305
quién te limpia, quién te yerra.

MINGO
¡Por la gracia de Dios Padre,
el caballo hablado hobiera!
las palabras que decía
eran en su misma lengua.
2310
Mingo soy, que ando perdido
hoy, en fegura de bestia,
-aunque el mismo papel hacen
muchos vestidos de seda-
prestome por mi desdicha,
2315
(o por la suya pudiera
decir mejor) un caballo
para llegarme a esta aldea
allá nuestro boticario,
que según dijo el albéitar,
2320
que nació con él, cumplía
cincuenta años a estas hierbas,
y diole tan gran torzón
atravesando esta sierra,
que se quedó como espada,
2325
aunque fue espada sin vuelta;
y ensillado y enfrenado,
como ves de esta manera,
vuelvo a Garganta la Olla.

GILA
De tu desdicha me pesa.

MINGO
2330
Soy desdichado en rocines.

GILA
Nadie es dichoso con bestias.
¿Qué hay de nuevo en el lugar,
Mingo?

MINGO
Mil cosas hay nuevas.

GILA
¿Vive el cura?

MINGO
Y su sobrina
2335
se fue a casar a Plasencia
con un hidalgo.

GILA
¿Y el sastre?

MINGO
Murió.

GILA
San Dimas le sea
con Dios abogado, Mingo.

MINGO
El que heredó sus tijeras
2340
fue el sacristán, porque a todos
corta de vestir su lengua,
y ha dado, a pesar del mundo,
en ser músico y poeta.

GILA
No hay cosa agora más fácil.

MINGO
2345
También compone comedias
tan malas, que dicen todos:
no las hagas, no las temas.

GILA
¿Qué se ha hecho el escribano?

MINGO
Metido en causas ajenas,
2350
levantando testimonios
y el arancel por guinea.

GILA
¿Murió Pero Grullo?

MINGO
Fuese
a Jarandilla y su nuera
con el sacristán de Cuacos,
2355
que es rofián por la Iglesia.

GILA
¿Y el barbero?

MINGO
Tabardillos
con el boticario juega,
y van horros a matar
con el médico y albéitar.

GILA
¿Y el albardero?

MINGO
2360
Enviudó
agora por la cuaresma.

GILA
No hay albarda que no mate,
y muchas, con mayor fuerza.

MINGO
Y quien las merece, más.

GILA
2365
¿Qué se hizo Maricrespa?

MINGO
Casose con Juan Carrasco.

GILA
¿Y mi prima Madalena?

MINGO
Agora pienso que trata
de casarse, aunque desea
2370
irse a Plasencia a vivir.

GILA
Casen muy enhorabuena.

MINGO
No se usa otra cosa ya
y no hay quien no se arrepienta,
y siempre tienen los curas
2375
que her: no habrá quién lo entienda.

GILA
¿Qué ha hecho Dios de mi padre?

MINGO
Tus desdichas y su afrenta
pesa a lágrimas.

GILA
¡Buen viejo!

MINGO
Diéronle casi por fuerza
2380
la vara de alcalde agora.

GILA
Querrá prenderme con ella.

MINGO
¡Dios te libre, Gila, amén,
de que la Hermandad te prenda!
que ¡a la he! que te despachen,
2385
que la de toda la Vera
anda en tu busca.

GILA
No importa
mientras yo tengo estas peñas
donde vivo por muralla
y estos brazos por defensa.

MINGO
2390
Quinientos escudos dan
a quien traiga tu cabeza.

GILA
Escarmentará en la suya
quien no lo hiciere en la ajena.

MINGO
Mira si me mandas más,
2395
que con una silla a cuestas
aun suele aguarse un rocín.

GILA
¿Pues ya, Mingo, no te acuerdas
del juramento que he hecho
hasta que vengue mi ofensa?

MINGO
2400
Luego, ¿yo soy de los hombres
que también entran en cuenta
de tu venganza?

GILA
Sí, Mingo.

MINGO
¿No me escusará siquiera
el hábito de rocín?

GILA
2405
Si fueras rocín sin lengua,
pudiera ser permitirlo;
pero rocín que habla, muera,
que no hay entre los rocines
rocín, por poco que sepa,
2410
que por lo menos, tal vez,
no tire coces y muerda.
Lo que puedo her por ti,
Mingo, por ser de una tierra
y en una casa criados,
2415
es que escojas la manera
de muerte que más gustares.

MINGO
¡Miren qué paño o qué seda
para que corte un vestido!

GILA
Y esto ha de ser muy apriesa,
2420
que tengo donde acudir,
y he sabido que a Plasencia
van los Reyes, y querría
ver si va gente de guerra
con ellos, que puede acaso
2425
ir mi enemigo, y mi ofensa
satisfacer como aguardo,
ya que mi contraria estrella
quiso que errase el camino
cuando le seguí. ¿Qué esperas?

MINGO
2430
No más de saber de ti
en qué tantos grados era
tu pariente este rocín,
que con mi muerte le vengas.

GILA
No estoy, Mingo, para burlas.

MINGO
2435
Luego ¿diceslo de veras?

GILA
Presto lo verás.

(De adentro.)

¡Ataja!
¡Al agua! ¡Al agua!

GILA
Ésta es fiera
que algunos monteros siguen;
del Rey son, porque esta sierra,
2440
de miedo que en ella vivo,
los cazadores respetan.
Mingo, para darte espacio
que tu muerte escoger puedas,
atado quiero dejarte
2445
de un roble hasta dar la vuelta.
Muestra las manos, que aquí
traigo guardada una cuerda
con que algunos hombres ato
para echarlos de estas peñas.

(Átale de un roble.)

MINGO
2450
Cómo ¿me ves ensillado
y en este prado me dejas?
trabas me quieres echar;
¿quién vio tan grande fiereza?

GILA
Yo daré la vuelta, Mingo,
2455
tan presto que te arrepientas.
(De adentro.)
¡Al arroyo! ¡Ataja! ¡Ataja!

GILA
Por aquí las voces suenan.

(Éntrese GILA y diga MINGO atado al roble:)

MINGO
Los que rocines matáis
que para un camino os prestan,
2460
catad bien la historia mía
porque escarmentéis en ella,
que en el trebunal que rige
la serrana de la Vera,
pide su sangre josticia
2465
contra mi pobre inocencia.

(De adentro.)

¡Ataja!

OTRO
Para seguirle,
entre las ramas espesas
de ese jaral intricado,
dejó el caballo su Alteza.

MINGO
2470
¡Oh, si viniese algún hombre
que desatarme pudiera!

(Entre el REY DON FERNANDO con un venablo.)

FERNANDO
Cebado en el jabalí
a la falda de esta sierra
he llegado. ¡Oh, caza! imagen
2475
justamente de la guerra,
como de la muerte el sueño.

MINGO
Un hombre he visto entre aquellas
ramas del jaral; sin duda
es ángel que Dios ordena
2480
que me venga a desatar.

FERNANDO
¡Qué peñascos, qué aspereza!

MINGO
¡Hola!, ¡aho! ¡hombre de bien!

FERNANDO
Allí un hombre me vocea.

MINGO
¡Aho! ¡A la sierra! ¡Acá [a]rriba!

FERNANDO
2485
Quiero llegarme más cerca.

MINGO
Ya viene; ¡gran dicha ha sido!

FERNANDO
Villano es.

MINGO
Si escapo de esta,
a la imagen más devota
prometo un Mingo de cera.

FERNANDO
2490
Atado, si no me engaño,
a un roble está.

MINGO
Pues las muestras
tenéis de noble, señor,
mostrad hoy vuestra nobleza
en desatarme de aquí,
2495
si tenéis de mí clemencia.

(Comiéncele a desatar.)

FERNANDO
¿Quién de esta suerte te puso?

MINGO
La serrana de la Vera.

FERNANDO
¿Esa mujer anda aquí?

MINGO
No tiene palmo esta sierra,
2500
este bosque ni ese valle,
donde no haya una cruz puesta
de los hombres que ella mata,
porque las pone ella mesma.
No sé esta Hermandad que han echo
2505
los Reyes, para qué es buena,
pues no prende a este diablo,
que a todos mata y saltea.
Guardeos Dios, que me habéis dado
la vida, que estaba puesta
2510
al tablero de su gusto.

FERNANDO
¿Cómo te dejó con ella?

MINGO
Porque tuvo aviso aquí
que pasa el Rey a Plasencia
a no sé qué novedades,
2515
juntamente con la Reina,
y piensa que un enemigo,
de quien vengarse desea,
vendrá con ellos, acaso,
y hasta dar, señor, la vuelta,
2520
como veis me dejó atado.
Yo me voy, y guardaos de ella,
que es una tigre.

FERNANDO
Aguarda,
¿cómo vas de esa manera?

MINGO
Porque quien mata un rocín
2525
está obligado a esta pena.

(Éntrese MINGO, y dicen de adentro:)

¡Muera!

FERNANDO
¿Qué es esto?

MAESTRE
¡Matadla!

GILA
Aquí aguardo en estas peñas.

MINGO
Y yo en Garganta la Olla.

GILA
Aquí aguarda un hombre; ¡muera!

(Encara la escopeta y vuelve la cara el REY DON FERNANDO.)

FERNANDO
¡Tente, mujer!

GILA
2530
Si la cara
no vuelves, Castilla queda
sin rey, como quedó agora
sin príncipe, que Dios tenga;
que de ti mismo me dio
2535
luego tu persona nuevas,
si los ojos no me engañan,
de haberte visto en Plasencia;
mas las personas reales
tan grande secreto encierran,
2540
que, aun no siendo conocidas,
con el alma se respetan.

FERNANDO
El rey soy, serrana.

GILA
¡Vivas
eternos años! y seas
señor de cuanto ve el sol,
2545
con la que es hermosa yedra
de tus brazos, Isabel,
que quitada la montera
te reverencio, Fernando,
por ley de naturaleza,
2550
como a mi rey y señor.

FERNANDO
¿No te he visto yo en Plasencia?

GILA
Asir un toro me viste
por los cuernos, en las fiestas
que te hicieron y rendirlo.

FERNANDO
2555
¿Y por qué ocasión salteas
dando muerte a cuantos pasan?

GILA
Por satisfacer la ofensa
de un hombre, y hasta matarle
he presupuesto que mueran
2560
con solene juramento
cuantos encontrare, y piensa
que tú solo has sido el hombre
que perdona mi fiereza,
y no quiebro el juramento,
2565
que el Rey es Dios en la tierra,
y en lugar suyo, Fernando,
su justicia representas.
Y pues no eres hombre, voy
a buscar hombres que puedan
2570
hartar la sed de mi agravio
que es hidrópica mi afrenta;
y al que mujeres agravia,
castigad.

FERNANDO
Serrana bella,
¡guárdate de mi Hermandad!

GILA
2575
¡Guárdense de mi escopeta!
¿Un hombre no estaba aquí
atado?

FERNANDO
Yo por mis mesmas
manos le corté los lazos.

GILA
A tus manos lo agradezca,
2580
que ése también se me escapa.

(Entre el maestre DON RODRIGO GIRÓN.)

D. RODRIGO
Locos nos trae Vuestra Alteza.

FERNANDO
Cebeme en el jabalí, maestre.

D. RODRIGO
Dadme licencia
agora para matar
2585
esa mujer, esa fiera,
que ha muerto cuatro monteros
vuestros con esa escopeta.

(Retirándose GILA.)

GILA
Maestre de Calatrava,
reportaos, por vida vuestra,
2590
que aún hay dentro munición
y está el gatillo muy cerca.

FERNANDO
Dejadla. ¡Vete!

GILA
Yo haré
lo que me mandáis, y advierta
Vuestra Alteza que esta vida
me debe más.

MAESTRE
2595
Esa es deuda
que yo os la agradezco y todo.

GILA
Guarde Dios a vuecelencia.

(Vase.)

D. RODRIGO
¡Estraña mujer!

FERNANDO
¡Notable!
Vamos a buscar la Reina.

D. RODRIGO
2600
Un caballo tengo aquí.

FERNANDO
No será la vez primera
que a sus Reyes dan caballos
los Girones.

D. RODRIGO
Vuestra Alteza,
como quien es sabe honrarnos.

FERNANDO
2605
Con grande estremo me lleva,
maestre, admirado agora
la serrana de la Vera.

(Vanse.)
(Salgan de camino con botas y espuelas DON LUCAS y DON GARCÍA, y ferreruelos puestos.)

CAPITÁN
Andrés, quita esos frenos a las mulas,
pues el camino hemos perdido y vamos
2610
tan cansados, que luego encontraremos
pastor o caminante que nos ponga
en el real camino de Plasencia.

(Entre ANDRÉS con la bota.)

ANDRÉS
Mientras hay bota puede haber paciencia.
¡Brindis, señor don Lucas y rebrindis
al señor don García!

D. GARCÍA
2615
Con el agua
de ese arroyuelo la razón haremos,
que convida al sediento y caluroso
en búcaros de juncia bullicioso.

ANDRÉS
No dijera un poeta de romances
2620
eso mejor, pintando un verde prado,
y más cuando su dama lo ha pisado.

CAPITÁN
Sobre la yerba que éste nos ofrece,
hasta ver si parece alguna guía,
reclinemos los cuerpos, don García.

D. GARCÍA
Soy de ese parecer.

ANDRÉS
2625
Y yo del propio.
(Tiéndese sobre la hierba.)
Sirva lo que he bebido de frezada
y la señora vota de almohada.
Gracias a Dios que me sacó tan presto
del engaño cruel de ser soldado,
2630
sujeto, sin ser fraile ni pupilo,
a tantas necedades y miserias.
Toda mi dicha estuvo en reformaros,
que luego al nuevo capitán y alférez
di trascartón y quise más ser mozo
2635
del camino que ser en la melicia
maese de campo de cuarenta tercios,
aunque pienso volverme a mis guitarras
y estar pienso en un carro más honrado:
que el sol es carretero y no soldado.

CAPITÁN
2640
¿Qué hará Gileta agora, don García?

D. GARCÍA
Lo que han hecho otras muchas: remendarse
y darse a un boquimuelle de su pueblo,
por sana de los pies y de las manos,
que eso, duendes y leguas hay muy pocos
2645
que los entiendan ni los hayan visto.

ANDRÉS
¡Jo, rucia! ¡Jo! ¡Te voto a Ierolisto!
¡Ah, mohína! ¡Pardiós si me levanto!
¿Coces das?

D. GARCÍA
Las aciones de los frenos
han rompido.

ANDRÉS
¡Jo, rucia! ¡Jo, mohína!

(Levántase ANDRÉS.)

CAPITÁN
Sueltas van.

ANDRÉS
2650
El diablo que las tenga
si de la sierra la vereda cogen.

(Éntrase tras ellas ANDRÉS.)

CAPITÁN
Vamoslas a atajar por esta parte.

D. GARCÍA
Dificultosas son, no pongas [duda]
de coger y mudar [de pareceres]
2655
cuando se sueltan mulas y mujeres.

(Éntrense y salgan agora labradores cantando y bailando MADALENA y PASCUALA niña; y lo que cantan es esto:)

Salteome la serrana
juntico al pie de la cabaña.
Serrana, cuerpo garrido,
manos blancas, ojos vellidos,
2660
salteome en escondido,
juntico al pie de la cabaña.
Salteome la serrana
juntico al pie de la cabaña.
Serrana, cuerpo lozano,
2665
ojos negros, blancas manos,
salteome en escampado,
juntico al pie de la cabaña.
Salteome la serrana
juntico al pie de la cabaña.

MADALENA
2670
Huyamos, porque esta fiera
sobre nosotros está,
y nadie se escapará
si fuese su padre.

(Entre por abajo GILA. Huyen todo[s] y coge GILA a PASCUALA, la niña.)

GILA
¡Espera!

PASCUALA
¡Ay, desdichada de mí!

GILA
2675
¿Qué temes? ¿No os satisface
que sólo mi furor hace
mal a los hombres aquí
y que a las mujeres no?
Que el que he de satisfacer
2680
es agravio de mujer,
y soy la ofendida yo.

PASCUALA
Hante pintado tan fiera,
Gila, que no hay de tu nombre
solmente quien no se asombre.

GILA
Más blanda soy.

PASCUALA
2685
¡Tirte, fuera!
¡Para! ¿Quién fuere tan boba
que se fie de tu amor?

GILA
Soldemente mi furor
a los hombres mata y roba,
2690
que a las mujeres, regalo,
y con este ejemplo aviso.

PASCUALA
La que engañan, se lo quiso,
porque no hay hombre tan malo
que cuando da la mujer
2695
coces la pueda ensillar.

GILA
¿Qué dicen en el lugar
de mí?

PASCUALA
Que eres Locifer,
saltabardales, machorra,
el coco de las consejas,
2700
el lobo de sus ovejas,
de sus gallinas, la zorra;
los niños callan contigo,
los hombres huyen de ti,
los viejos dicen que así
2705
fue la Cava de Rodrigo;
las mozas, que otra pareja
no tuvo el mundo, y el cura
como ñublo te conjura
a la puerta de la igreja;
2710
cada vez que nuevas dan
de tu condición ingrata,
descomulgándote, mata
candelas el sacristán;
y dicen que, en haz y en paz
2715
de toda esta serranía,
te han de colgar algún día
como racimo de agraz.

GILA
Como eso dirán de mí,
¿por qué a prenderme no vienen?

PASCUALA
2720
Gila, en veluntad lo tienen.

GILA
Vengan, pues, que desde allí
peñascos han de llover,
por esta mano arrojados,
que no dejen hombre.

PASCUALA
Armados
2725
cien hombres, escuché ayer,
que con la Santa Hermandad
de Plasencia andan tras ti.
¡Guárdate, Gila!

GILA
No vi
mayor donaire y beldad.
2730
Decid, ¿de a dónde, Pascuala,
toda esta gente venía?

PASCUALA
Gila, de una romería,
que no ha quedado zagala
ni labrador en la villa
2735
que no haya acudido allá.

GILA
De esa fiesta tengo ya
noticia.

PASCUALA
Y fue maravilla
dar con nosotros aquí,
siendo éste tan apartado
camino.

GILA
2740
Tras un cuidado
que me trae fuera de mí,
que debió ser fantasía
de mi loco pensamiento,
bajé aquí imitando el viento.
2745
Ya se va acabando el día;
vete, Pascuala.

PASCUALA
Adiós, pues.

GILA
¿Sabrás el camino?

PASCUALA
Sí,
y hay muy poco desde aquí
al lugar.

GILA
Si acaso ves
2750
a mi padre, no le digas
que me has visto ni encontrado.

PASCUALA
Él está contigo airado;
¿picándote están ortigas?

GILA
No; estoy muy segura aquí,
2755
puesto que si me acomete
el mundo, no importa. Vete
y a los del lugar les di
que se guarden de mí.

PASCUALA
Adiós.

(Vase yendo la niña PASCUALA.)

GILA
Y que si dan en hablar,
2760
que iré a abrasar el lugar.

PASCUALA
Malos años para vos.

GILA
¿Mi furor no te acobarda?

PASCUALA
Alcanzarme es por demás,
Gila, aquí regañarás
con sal y vinagre.

GILA
2765
¡Aguarda!
(Vase la niña corriendo.)
Notable gracia ha tenido.
La noche baja. Yo quiero
retirarme.

(Entre ANDRÉS solo agora.)

ANDRÉS
Desespero;
cansado vengo y rendido;
2770
las mulas se han despeñado
de esta sierra áspera y fría,
o para desdicha mía
la tierra las ha tragado.
Al diablo doy oficio
2775
de tanta costa de pies
y de tan poco interés;
vengo perdiendo el juicio.
¡Vive Dios, si contra mí
un millón de hombres bajara,
2780
que con todos me matara!
Una mujer está aquí.

GILA
[Aparte.]
Éste ha perdido el camino
y ha dado con gentil guía.

ANDRÉS
¿A quién digo? ¡Ah, tía! ¡Ah, tía!

GILA
2785
¿Qué es lo que mandáis, sobrino?

ANDRÉS
¿Habéis visto por aquí
dos mulas?

GILA
Cada momento
encuentro bestias.

ANDRÉS
¡Contento
para pullas vengo!

GILA
A mí
2790
me pesa que no vengáis
de muy buen gusto. ¿Sois mozo
de mulas?

ANDRÉS
¡Lindo escorrozo!:
soy el diablo.

GILA
No habláis,
para hombre de bien, muy bien.

ANDRÉS
2795
¡Oh, cuerpo de Dios con ella!
¿Qué he de hablar cuando la estrella
de Venus en la sartén
de la noche con las otras
sale a estrellarse, y yo estoy
2800
de la manera que voy,
las plantas llenas de potras
como el ánima también;
cansado, errado el camino,
sin mulas, con poco vino?
2805
¡Mirad con quién y sin quién!

GILA
Ya es fuerza tener paciencia,
pues que no podéis llegar
agora a ningún lugar,
a la venta ni a Plasencia,
2810
yo os daré donde esta noche
paséis muy bien y cenéis,
y con el alba saldréis.

ANDRÉS
Cuando tendido en un coche
o en una litera fuera,
2815
el hospedaje acetara.
¿Dormís sola, linda cara?

GILA
No hay serrana de la Vera
que acudir más libre pueda
a lo que fuerdes servido,
2820
porque me habéis parecido
muy bien.

ANDRÉS
Hoy pongo a la rueda
de la Fortuna mil clavos;
perderlo todo es razón,
pues de vuestros ojos son
2825
mis pensamientos esclavos.

GILA
¡Comenzá a subir!

ANDRÉS
¿Por dónde?

GILA
Por esas peñas, que allí
tengo yo mi choza.

ANDRÉS
Así,
pues tu amor me corresponde,
2830
estuviera sobre el sol
y aun sobre el sol, fa, mi, re,
que allá entrara, ¡por la fe
de soldado y español!

GILA
¡Sube!

ANDRÉS
Ya voy agarrando...

GILA
2835
Pues te cansas, dueño mío,
desde este peñasco al río
quiero que bajes volando.

ANDRÉS
¡No me despeñes! ¡espera!
¿Quién eres, mujer ingrata?

GILA
2840
Gila, fanfarrón, te mata,
la serrana de la Vera.
(Arrójale y dice luego:)
Esto bastará por hoy,
porque ya la sombra obscura
vestir los montes procura
2845
de miedo y luto, y yo soy
de poco provecho aquí
si nuevos lances espero.
Entrarme en mi choza quiero
y esperar al sol allí
2850
para volver a buscar
vidas, Gila, en que te cebes.
¡Ah, noche! lo que me debes
¿cuándo me lo has de pagar?

(Éntrese en su choza, y salga DON LUCAS, perdido, diciendo:)

CAPITÁN
¡Noche obscura! ¡Ah, madre helada
2855
del engaño y la ocasión,
que al amante y al ladrón
das de una suerte posada,
de cuya capa estrellada
se visten tantas traiciones,
2860
tantas varias invenciones,
tantos ardides y enredos,
tantas vergüenzas y miedos,
tanto honor en opiniones!
¿Dónde me vas remontando
2865
del camino y del lugar,
-que por preciarte de errar
quieres que camine errando-,
que voy perdiendo y buscando,
entre peñascos y estrellas:
2870
de ellos, espantadas ellas;
de ellas, ellos respetados
tanto que están coronados
de sus blancas luces bellas?
En ese jaral espeso
2875
perdí, al tramontar del día,
con el sol, a don García,
que iguala un propio suceso.
Que voy con miedo confieso:
no hay rama que se me ofrezca
2880
que un hombre no me parezca.
¡Oh, si el alba, con llorar
perlas, diese en sobornar
al sol para que amanezca!
Todo con la sombra vana
2885
me altera y me desconfía;
hidalga cosa es el día
cuanto es la noche villana.
¡Oh, sol! de la espuma cana
saca tu roja cabeza,
2890
restituye la belleza
que robó la sombra escura
porque venza tu hermosura
a su cobarde tristeza.
¡Malaya, amén, la ocasión
2895
de desatinos iguales!;
pero quien sigue animales
merece este galardón.
Altas estas peñas son,
no hay camino por aquí;
2900
parece que he visto allí
luz, aunque lejos está,
he de caminar allá.
Lumbre es de pastores, sí,
cabaña debe de ser.
2905
Parece que está en el cielo;
que pueda llegar recelo.
aunque he de hacer por poder,
que mejor podré tener
la noche allí que en la sierra,
2910
donde me aperciben guerra,
miedo, sueño y noche fría,
que presto el sol con el día
del mar saltará a la tierra.
(Llegue tentando.)
¡Gracias a Dios que llegué!
2915
Ésta es la puerta; durmiendo
deben de estar; yo pretendo
llamar, que ésta dicha fue.
De la noche pasaré
aquí lo que queda ya.

(Llama el CAPITÁN, y responde GILA de adentro.)

CAPITÁN
¡Ah, de la choza!

GILA
2920
¿Quién va?

CAPITÁN
¡Amigos!

GILA
No puede ser,
mas ya me levanto a ver
quién ese nombre se da.

CAPITÁN
La voz que me ha respondido
2925
dentro de aquesta cabaña,
si el sentido no me engaña,
de mujer me ha parecido.
¡Mas si el haberme perdido
fuese de importancia alguna
2930
para darme la fortuna
alguna hermosa serrana
con quien la alegre mañana
me pareciese importuna!,
que toda esta Vera da,
2935
entre los muchos frutales,
hermosuras celestiales,
y alguna en la sierra está.
La puerta han abierto ya.

(Salga GILA con la escopeta a la puerta.)

GILA
¿Quién es?

CAPITÁN
Un perdido soy,
2940
que no acierto dónde estoy.

GILA
¿Dónde vais que así os perdéis?

CAPITÁN
[Aparte.]
Mujer es.

GILA
¿No respondéis?

CAPITÁN
Serrana, a Plasencia voy.

GILA
Pues ¿qué os trujo por aquí?

CAPITÁN
2945
Perdí las mulas ayer
y un amigo por correr
tras ellas; y me perdí
justamente, pues así,
perdido, supe ganarme,
2950
pues a perderme y hallarme
vengo en vos, serrana mía.

GILA
[Aparte.]
Esa voz conozco.

CAPITÁN
El día
con vos podrá acreditarme,
porque soy hombre de bien
2955
y el talle es información.

GILA
Muy pocos hombres lo son,
aunque lo dicen también.

CAPITÁN
El comenzar por desdén
es señal que he de ganar.

GILA
2960
Tahúr os queréis mostrar
de amor.

CAPITÁN
Soy acuchillado.

GILA
¿Sois de Plasencia?

CAPITÁN
Y honrado.
¿Conocéis en el lugar
gente?

GILA
A los más principales
2965
que sangre Plasencia dio
con tanto valor.

CAPITÁN
Pues yo
soy de los Caravajales.

GILA
Al mismo rey son iguales.
¿Qué nombre tenéis?

CAPITÁN
Se[rrana],
don Lucas.

GILA
2970
[Aparte.]
No [salió vana]
mi sospecha.

CAPITÁN
De la guerra
vuelvo a vivir a mi tierra,
y a retirarme con gana
de tomar en ella estado,
2975
de una hermosa compañía
que saqué de infantería
de la Vera, reformado.

GILA
A buen puerto habéis llegado.
[Aparte.]
Noche, piedad has tenido,
2980
pues que me has restituido
la ocasión que me debías
para las venganzas mías,
aunque en largas me has traído;
hoy contigo cuentas hago,
2985
y, pues satisfecha estoy
de lo que me debes, hoy
te daré carta de pago,
que aunque es mayor el estrago
de las costas que te he hecho
2990
por cobrar de ti, sospecho,
según duró mi esperanza,
que no llega la venganza
al agravio de mi pecho.

CAPITÁN
Serrana, suspensa estás;
2995
si satisfecha de mí
me quisieres dar aquí
posada, merced me harás.

GILA
Ya no han de engañarme más
porque de uno me fié
3000
como vos, y de él quedé
de que me quiso, engañada,
infamemente burlada,
y él a la guerra se fue,
que era también capitán
3005
como vos, y se llamaba
don Lucas, y se preciaba
del apellido que os dan,
muy traidor y muy galán,
muy noble y muy fementido,
3010
muy falso y muy bien nacido,
muy valiente y muy cruel;
¡y a la he! si no sois él,
que me lo habéis parecido.

CAPITÁN
[Aparte.]
¡En notable confusión
3015
este suceso me ha puesto!
¡Sueño parece que es esto,
pintura, imaginación!
Gila es ésta, y éstas son
quejas de que dueño he sido.
3020
¡A gentil puerto he venido!
Pero ¿qué puerto ha de hallar
quien de la noche en el mar
corre tormenta perdido?
Y apelar a bien no espero,
3025
pues de plano he confesado.

GILA
Vos parecéis hombre honrado
y daros posada quiero.

CAPITÁN
No, serrana, que el lucero
de la aurora desafía
3030
a la noche con el día;
yo agradezco ese favor;
quedaos, adiós.

GILA
No, señor,
mi huésped habéis de ser.

CAPITÁN
Estáis sola y sois mujer,
3035
y yo estimo vuestro honor.

GILA
¿De cuándo acá lo estimáis?

CAPITÁN
Desde el día en que nací.

GILA
Mentís, que hay testigo aquí
de que verdades no habláis.
3040
Yo soy Gila, a quien estáis
deudor de tan justa queja,
que el delito os aconseja
lo mismo que vos huís,
y a la cárcel os venís
3045
por entraros en la igreja;
que el cielo, a quien traidor fuiste,
con esta noche me ampara,
porque en ella me vengara
de la que vos me ofendiste;
3050
y puesto que os encubriste
con la mentirosa capa
que tantos delitos tapa,
de tal manera saltea,
roba mi honor y capea,
3055
que aun la noche no se escapa,
hoy de los hombros le quito
la capa a la noche fría,
aunque lo mismo hace el día,
que en esta ocasión imito.
3060
Mi venganza solicito,
y en estando yo vengada,
los ejes de la estrellada
fábrica sobre mí den,
porque no espera otro bien
3065
una mujer agraviada.

CAPITÁN
Gila, palabra te di
de ser tu esposo. Aquí estoy:
tu esposo y tu esclavo soy.

GILA
Ya es tarde, ingrato. De aquí
3070
has de volar, pues por ti
al cielo he sido traidora
con tantas culpas.

CAPITÁN
¡Señora!

GILA
No hay ruego que mi honra estrague:
quien tal hace, que tal pague,
3075
y cáigase el cielo agora.

(Arrójale, y luego dicen de adentro por arriba y por abajo, cogiéndola en medio:)

1.º
Esta es su choza.

D. JUAN
¡Abrasalda!

GILA
Ya no hay temor que me altere.

D. JUAN
Cuando darse no quisiere,
muera abrasada, ¡quemalda!

GILA
3080
Por la cumbre y por la falda
vienen a cogerme en medio;
ya no hay de escapar remedio.

(Por arriba, cuadrilleros con arcabuces, por abajo también, y con ellos DON JUAN DE CARAVAJAL, alcalde de la Hermandad de Plasencia, y GIRALDO, padre de Gila, también con su vara, y MINGO, también como cuadrillero.)

MINGO
Aquí está.

D. JUAN
Llegad, llegad.
Tente a la Santa Hermandad.

GILA
3085
¿Qué haré? Que romper por medio
es imposible. Ya estoy
vengada, y esto ha de ser.

GIRALDO
¡Acaba! ¡Date, mujer!

GILA
Tu hija pienso que soy.

GIRALDO
3090
Ese nombre no te doy
por las crueldades que has hecho.
Tú eres hija de ese pecho
cruel, que no pude yo
engendrarte.

GILA
¿Por qué no,
3095
si me ha forzado mi afrenta?

GIRALDO
Al cielo darás la cuenta,
pues tu castigo ll[egó],
que ha permitido que venga
a prenderte yo también.

GILA
3100
Padre, habéis hecho muy bien.

GIRALDO
Tu engaño no nos detenga;
¡date a prisión!

GILA
Hoy se venga
mi honor, y llega con él
de la fortuna cruel
3105
la temida ejecución.

D. JUAN
¡Acaba! ¡Date a prisión!

GILA
Las manos rindo al cordel.

D. JUAN
Rinde las armas primero.

GILA
¿Aun teméis con tanta gente?
3110
A mi padre solamente
rendir las armas espero,
que aunque vos sois caballero,
para mí es mi padre más.

GIRALDO
¡Muestra!

D. JUAN
No he visto jamás
3115
en hombre tan gran valor.

(Dale a GIRALDO la escopeta y el cuchillo de monte.)

GILA
Vengué, en efeto, mi honor.

D. JUAN
¡Esposas!

MINGO
Perdonarás
a Mingo este atrevimiento,
porque me han cabido a mí.

GILA
3120
Si yo te matara a ti,
escusara el cumplimiento.

(Pónele las esposas.)

D. JUAN
¡Grillos y cadenas!

GILA
El viento
no me llevará, señor
Alcalde.

D. JUAN
¡Estraño valor!

GILA
3125
No hay sino tener paciencia.

(Pónenle a los pies grillos y una cadena.)

CUADRILLERO
Ya está esto puesto.

D. JUAN
A Plasencia.

GILA
Vengué, en efeto, mi honor.

(Vanse todos rodeando a GILA con los arcabuces; y salga DON FERNANDO.)

FERNANDO
No se puede pintar la gallardía,
la belleza, el valor de la serrana.

ISABEL
3130
Celos me dais, por vuestra vida y mía.

FERNANDO
¿A vos os puede dar mujer humana
celos, siendo vos cielo de mis ojos?

ISABEL
Tal vez suele agradar una villana
como tosco manjar que, por antojos,
3135
da el arto del faisán al apetito.

FERNANDO
Nunca al amor da el gusto esos enojos;
mas necio vengo a ser, pues solicito
daros satisfación, Isabel mía,
del que vos conocéis y es infinito.
3140
Dadme esos brazos porque envidie el día
los que yo os diere a vos, si la serrana
a celos con mi amor os desafía;
que ¡por la vida de Isabel y Juana!
que voy con intención de que se prenda,
3145
porque demás de ser tan inhumana,
no hay en la Vera de Plasencia senda
ni camino que de ella esté seguro.

ISABEL
Pues la Hermandad es bien que en eso entienda.

FERNANDO
Sirvenle de defensa y alto muro
3150
esa sierra en que está, y así es en vano
el llegarla a prender; mas yo procuro
con cuatro compañías desde el llano
batirle esos peñascos.

ISABEL
¿Qué hay, maestre?

D. RODRIGO
La Hermandad de Plasencia, que con mano
3155
armada asalta esa muralla alpestre
de esos riscos, ha preso a la serrana;
porque el valor de la Hermandad se muestre,
llevándola a Plasencia esta mañana,
adonde habrán de hacer justicia de ella,
3160
si no es que apela a la piedad cristiana
de vuestros pechos.

FERNANDO
La común querella,
los atroces delitos no permi[ten]
que se tenga piedad, Girón, con ella,
y no es razón que a la Hermandad le quiten,
3165
pues que tan nueva está, las esenciones
que nuestros previlegios les admiten.
Castiguen como es justo a los ladrones
sin que haya apelación, que de esta suerte
se evitarán muy grandes ocasiones,
3170
fuera de que ésta ha dado a muchos muerte
y la merece por razón de estado.

D. RODRIGO
Con intención justísima lo advierte
Vuestra Alteza, señor.

ISABEL
Pena me ha dado,
sabiendo que es mujer.

D. NUÑO
Ya las literas
3175
aguardan y las guardas han llegado.

FERNANDO
Partamos a Plasencia. Las primeras
sospechas brevemente os desengañan.

ISABEL
No las tuve jamás por verdaderas,
aunque al amor los celos acompañan.
(Éntrense.)

(Salga DON GARCÍA, solo.)

D. GARCÍA
3180
Perdido ya de dos días,
vengo a dar en las murallas
de Plasencia, sin saber
de Andrés ni don Lucas nada,
de las mulas, ni de mí,
3185
que aun pienso que no se acaban
los jarales y las peñas
de estas dos noches pasadas.
Temo por lo que me han dicho
de Gila, de la serrana
3190
a quien don Lucas burló,
no haya tomado venganza,
pues, por esta causa sola
en la sierra salteaba,
y, sin querer ni saberlo,
3195
perdido pudo encontrarla.
De la ciudad sale gente,
quiero saber a qué causa,
que me parece, en la prisa,
novedad.

(MADALENA y PASCUALA.)

MADALENA
¡Anda, Pascuala!

PASCUALA
3200
No voy de pesar en mí...

D. GARCÍA
¿Qué es esto, hermosas serranas?

MADALENA
Es la desdicha mayor
que se ha visto.

D. GARCÍA
¿Cómo?

MADALENA
Sacan
a josticiar aquí, fuera
3205
de la ciudad, como manda
la Santa Hermandad, a Gila,
esa serrana gallarda
que entre Garganta la Olla
y Plasencia salteaba.
3210
Don Juan de Caravajal,
que es Alcalde de la Santa
Hermandad, la prendió y toda
la de la Vera en su guarda,
que de haber muerto a don Lucas,
3215
su primo, toma venganza
con esto.

D. GARCÍA
¿A don Lucas dices
que ha muerto?

MADALENA
Eso es cosa clara.
¡Quedaos, adiós! que ya llega.

PASCUALA
¡Vamos!

(Pónganse PASCUALA a un lado y MADALENA en el tablado.)

D. GARCÍA
¡Nunca miente el alma!
3220
¡Parece sueño! Las nuevas,
aunque de mí receladas,
me han dejado sin sentido.
Vengose, al fin, la serrana.
Dios te perdone, don Lucas,
3225
de tantas desdichas causa.

(Éntrese DON GARCÍA, y suenen agora campanillas y salgan cuadrilleros con ballestas y flechas en ellas, capotes verdes de dos faldas, y luego GILA con esposas en las manos, como la prendieron, y DON JUAN con su vara detrás, de negro, vestido con ferreruelo, y GIRALDO con vara también.)

GILA
Nadie de mí se lastime,
los que me ven tan amarga
muerte morir, porque yo
no la tengo por desgracia;
3230
contenta muero por ver
que el cielo con ésta traza
de mi predestinación
el bien que mi muerte aguarda;
que de otra suerte parece
3235
que fuera imposible a causa
de los delitos que he hecho
sólo por tomar venganza,
que sin robos y salteos,
por estas manos ingratas
3240
tengo a cargo dos mil vidas
de que pido perdón.

PASCUALA
Rasgan,
Madalena, el corazón
sus razones.

MADALENA
Sí, Pascuala.

GILA
¡Ah, padre! ¡Ah, señor!

GIRALDO
¿Qué quieres?

GILA
3245
Escúchame una palabra.

GIRALDO
¿Qué dices?

GILA
Llega el oído.

MADALENA
Querrá encargarle su alma.

GILA
Llégate más.

GIRALDO
Ya me llego.
¿La oreja, ingrata, me arrancas
con los dientes?

GILA
3250
Padre, sí,
que esto merece quien pasa
por las libertades todas
de los hijos. Si tú usaras
rigor conmigo al principio
3255
de mi inclinación gallarda,
yo no llegara a este estremo:
escarmienten en tus canas
y en mí los que tienen hijos.

GIRALDO
Confieso que es justa paga
a mi descuido.

D. JUAN
3260
¡Estraña cosa!
¡Subid con ella!

(Éntrese con ella agora, y queden PASCUALA y MADALENA.)

MADALENA
Pascuala,
¿has visto tal cosa?

PASCUALA
El viejo,
sangre y lágrimas derrama.

MADALENA
Al palo llegan con ella.

PASCUALA
3265
Ya la arriman, ya la at[an].

MADALENA
Pascuala, los cuadrilleros
se aperciben a tirarla,
que ya el verdugo [le pone]
el garrote a la garganta.

PASCUALA
3270
Perdónete Dios, amén.

MADALENA
Esta fue tu estrella amarga;
nunca nacieras al mundo.

PASCUALA
Mejor fue nacer, pues pasa
desde aquel palo a una vida
3275
que eternamente se acaba.

MADALENA
Ya disparan las saetas
los cuadrilleros, Pascuala.

PASCUALA
A San Sebastián parece.

(MAESTRE de adentro:)

D. RODRIGO
¡Aquí es el suplicio! ¡Plaza!

MADALENA
3280
Pascuala, éstos son los Reyes.

PASCUALA
¡Oh, si primero llegaran!

MADALENA
Adrede llegan agora,
porque quieren que su Santa
Hermandad castigue.

(Entre DON FERNANDO y DOÑA ISABEL, y el MAESTRE y los que pudieren de acompañamiento y corren el tafetán y parezca GILA en el palo, arriba, llena de saetas y el cabello sobre el rostro, y salgan abajo GIRALDO y DON JUAN.)

FERNANDO
Ha sido
justo castigo.

MADALENA
3285
Bizarra
quedó en el palo también.

ISABEL
A mí me enternece el alma.

D. JUAN
Este es su padre, señor.

FERNANDO
No sé qué merced os haga,
3290
don Juan, por este servicio,
si no es que tengáis la vara
perpetua en Plasencia.

D. JUAN
Beso
vuestras generosas plantas.

FERNANDO
Y a vos, que luego os entreguen
3295
el cuerpo para enterrarla,
quedando allí una memoria
que de ejemplo sirva a España,
haciéndoos franco también.

GIRALDO
Vuestra piedad nos ampara,
3300
que ésta fue desdicha mía.

D. RODRIGO
Ya puesto en orden, aguarda
de Plasencia el regimiento.

FERNANDO
Vamos, señora.

D. RODRIGO
Aquí acaba
La serrana de la Vera,
3305
que fue prodigio de España.