Virués, Cristóbal de

La gran Semíramis



Edición a cargo de:
Teresa Ferrer Valls
Procedencia:
DICAT - TC/12

Edición realizada a partir de la incluida en Obras trágicas y líricas del capitán Cristóbal de Virués, Madrid, Alonso Martín, 1609. Ejemplar manejado: BNE, signatura R-2422. Se han tenido en cuenta las siguientes ediciones modernas de la obra: la edición de Eduardo Juliá Martínez (en Poetas dramáticos valencianos, I, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1929, pp. 25-57); la edición de Alba V. Ebersole (en Selección de comedias del Siglo de Oro Español, [Chapell-Hill], University of North Carolina, Department of Romance Languages, 1973, pp. 78-106); la edición de Teresa Ferrer Valls (en Teatro clásico en Valencia, I. Andrés Rey de Artieda, Cristóbal de Virués, Ricardo de Turia, Madrid, Turner-Biblioteca Castro, 1997, pp. 71-141); la edición de Alfredo Hermenegildo (en La gran Semíramis. Elisa Dido, Madrid, Cátedra, 2003, pp. 97-177).]

Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2014

FIGURAS QUE HABLAN

NINO, rey de Asiria
MENÓN, su capitán general
SEMÍRAMIS, mujer de Menón
ZAMEIS NINIAS, hijo de Nino y de Semíramis
JANTO, consejero del rey
CREÓN, lo mismo
TROILO, lo mismo
ORISTENES, lo mismo
ZOPIRO, criado de Menón
CELABO, soldado
TIGRIS, lo mismo
TELEUCRO, lo mismo
GIÓN, lo mismo
DIARCO, portero
PUEBLO
PRÓLOGO
TRAGEDIA


Jornada I

MENÓN, SEMÍRAMIS, en hábito de hombre, ZOPIRO.

MENÓN
El fiero son del temeroso asalto,
40
que enciende y hiela los humanos pechos,
subía por el aire a lo más alto
de los eternos estrellados techos,
cuando, con amoroso sobresalto,
en medio de las armas y pertrechos,
45
me dieron, mi dulcísima querida,
nueva de vuestra súbita venida.
Arremetía ya al abierto muro,
puestos los ojos en la gloria y fama,
pero sabiendo que llegastes, juro
50
que me trajo volando a vos mi llama.
Y aunque el honor viniendo me aventuro,
verá quien me juzgare, si me infama,
que importa más gozar de vos, mi cielo,
que cuanta gloria puede darme el suelo.
55
Semíramis querida, ¿es cierto, es cierto
que llegastes a ver al que os adora,
al que es sin vos un cuerpo casi muerto
que eternamente gime, pena y llora?

SEMÍRAMIS
Amado esposo, alegre y dulce puerto
60
de mis deseos, si llegara ahora
a ser universal reina del mundo,
al bien de veros fuera bien segundo.

MENÓN
Era tal el dolor de verme ausente
de vos, que sois mi bien, mi gozo y gloria,
65
acrecentaba tanto el fuego ardiente
de mis dulces deseos la memoria,
que tuviera sin duda la inclemente
muerte ya de mi vida la vitoria,
si no esperara verme en esos ojos,
70
que convierten en glorias mis enojos.
No los peligros de la guerra airada,
ni sus trances crueles i furiosos,
no el ver la frágil vida aventurada
en los bravos rencuentros temerosos,
75
no el ver de la fortuna la enojada
cara, con mil desdenes rigurosos,
mellaran de mi pecho los aceros,
sino solo dejar, mi bien, de veros.
Y no vitorias que la guerra ofrezca,
80
ni prósperos sucesos i grandezas,
ni ver que mi apellido i nombre crezca
con hazañas notables i proezas,
ni ver que la fortuna me enriquezca
con sus mayores bienes i riquezas,
85
darán contento a esta alma que os adora,
sino solo gozar de vos, señora.

SEMÍRAMIS
Según eso, podéis estar contento,
Menón, querido esposo, pues os pago
con otro tal vuestro amoroso intento,
90
y con mi fe la vuestra satisfago.
Y, si es verdad que lo que digo siento,
bien lo podéis juzgar por lo que hago,
en haber emprendido este viaje
con este al mío diferente traje.
95
Pero dejemos cosas tan sabidas
como son las conformes voluntades
que tienen abrazadas nuestras vidas
para firmes y eternas amistades,
y decidme las cosas sucedidas
100
en la gran rebelión de estas ciudades,
y el punto de la guerra, y algún hecho
de vuestro valeroso brazo y pecho.

MENÓN
De mí no hay que decir más de que atiendo,
por segunda persona del gran Nino,
105
a mi gobierno y cargo, prosiguiendo
de la alta gloria el áspero camino,
a los graves peligros ofreciendo,
con el favor de mi fatal destino,
esta vida, que solo por ser vuestra
110
la fortuna le da la amiga diestra.
La guerra siempre ha sido y es tan brava,
tan cruel, tan sangrienta y rigurosa
que al cielo parecía que admiraba,
y a la tierra tenía temerosa.
115
El sol con tristes rayos lo mostraba,
y con la faz sangrienta y tenebrosa,
y de la triste tierra mil temblores
mostraban sus espantos y temores.
Pero, ¿cuál cielo o tierra o elemento,
120
cuál animal, cuál piedra o cuál acero
dejará de mostrar gran sentimiento
habiendo visto aquel conflito fiero
en que murieron un millón y un cuento
de hombres de las dos partes, y el primero
125
el sabio Zoroastes, rey famoso
de este pueblo soberbio y belicoso?
Retirose después de esta batalla
el príncipe Alejandro con la gente
dentro de esta fortísima muralla,
130
adonde se defiende osadamente.
Ningún ardid, ninguna fuerza halla,
aunque mil cada día Nino intente,
para poder entrar la fuerte tierra,
en diez meses que dura el cerco y guerra.
135
Hoy con todo el ejército arremete
a la fuerte ciudad por cinco partes,
y son, sin el asalto de hoy, ya siete
sin mellar sus soberbios baluartes.

SEMÍRAMIS
¿Y cómo por aquí no se acomete?

MENÓN
140
En vano son las fuerzas y las artes
para sitio tan áspero y tan fuerte.

SEMÍRAMIS
Antes, señor, es flaco y llano, advierte.
En estos altos riscos confiados
tienen, según lo veo, sin defensa
145
todas estas almenas los cercados,
seguros de tener por aquí ofensa;
y así, mientras que de esto descuidados
acuden todos a la furia inmensa
de la gente de Nino, fácilmente
150
subir por aquí puede alguna gente.

MENÓN
No digáis más, señora, que ya al cabo
estoy de vuestro heroico pensamiento.
El consejo discreto y sabio alabo,
y en obra le pondré luego al momento.
155
Zopiro, vuela y llámame a Celabo
y di que, con presteza de ave o viento,
y con sus valerosas camaradas,
hasta aquí siga en vuelo tus pisadas.

ZOPIRO
Yo voy volando.

MENÓN
Ve en un punto y vuelve.

(MENÓN, SEMÍRAMIS.)

MENÓN
160
Y vos, dulce Semíramis, querida,
al corazón, que en fuego se resuelve,
y en él, cual Fénis, halla nueva vida,
mientras vuestro valor y ser revuelve,
dalde en vuestra alma albergue y acogida,
165
para que entienda de ella las grandezas
y goce sus tesoros y riquezas.
De ese divino espíritu que anima
esa belleza, única en el mundo,
de ese divino aviso que es la prima,
170
y de ese rico ingenio sin segundo,
de ese valor que pone espanto y grima,
y de ese entendimiento tan profundo,
tan acertado aviso estaba cierto.

SEMÍRAMIS
Tengo vuestra alma en mí y por eso acierto.
(MENÓN, SEMÍRAMIS, ZOPIRO, CELABO, TIGRIS, GIÓN, TELEUCRO, [PUEBLO].)

CELABO
175
Capitán valeroso y señor mío,
¿qué se ofrece en que emplee mi persona
y las de Tigris, Gión y Teleucro?

MENÓN
Seas, Celabo amigo, bien llegado.
Sabiendo tu valor, esfuerzo y honra,
180
y la de tus valientes camaradas,
os envié a llamar para que un caso
emprendáis, digno del heroico pecho
que cada cual en otros ha mostrado.
Por esta parte veo sin defensa
185
al enemigo, por la confianza
que en estas peñas enriscadas tiene.
Pienso, sin duda, amigos míos fieles,
que, si arrimáis escalas, fácilmente
podéis veros los cuatro sobre el muro,
190
y en él subidos, en lo demás callo,
pues sé lo que sabéis en tales trances,
y lo que pueden vuestras manos fuertes.

CELABO
Tigris, traé volando aquí una escala.
Tú, famoso general, advierte
195
que primero verás hechos pedazos
los cuerpos de estas fuertes camaradas,
y el de Celabo, tu mayor amigo,
que vernos retirar un pie, si acaso
para poner los nuestros sobre el muro
200
la fortuna nos da la amiga mano.

TIGRIS
Ya la escala y el ánimo están prestos.

CELABO
Pues arrímala luego al fuerte muro
y, con vuestra licencia, yo el primero
subo por ella al trono de la gloria,
205
donde la eternidad ponga mi nombre
en boca de la fama, pregonera
de heroicos hechos como el que emprendemos.

[TIGRIS]
Y yo te sigo con deseo ardiente
de ser segundo en tus famosas obras.

GIÓN
210
Yo, a tales dos, procuro ser tercero,
para que llegue el nombre de mi espada
donde llegan mis altos pensamientos.

TELEUCRO
Y si entre tales tres yo fuere cuatro,
gloria será que podré ser con ella
215
famoso eternamente en todo el mundo.

MENÓN
Ea, valientes y animosos hombres,
que este es el día que os ofrece el cielo,
pues demás del honor, que es primer premio,
el segundo que yo ofreceros puedo,
220
debajo de mi fe y palabra ofrezco
que será cual merecen vuestros pechos.

ZOPIRO
Y yo con tu licencia también subo.

MENÓN
No esperaba yo menos de tu espíritu.

CELABO
¡Mueran, mueran! ¡Vitoria, Asiria, Nino!

PUEBLO
225
¡Libertad, Batra! ¡Al arma, al arma, al arma!

(Después de gran batalla dentro, salen NINO, MENÓN, SEMÍRAMIS, CELABO, TIGRIS, GIÓN, TELEUCRO, ZOPIRO.)

NINO
Soldados valerosos y prudentes,
del suelo y cetro Asirio honor y gloria
para todos los siglos y las gentes,
a vosotros se debe la vitoria
230
y el alto triunfo de este alegre día,
de quien tendrá la eternidad memoria.
Vuestra prudencia y vuestra valentía
han dado honroso fin a mi jornada,
cuando la suerte en duda le tenía.
235
Y así vuestra alta empresa y señalada,
demás del premio eterno que granjea,
por mí será también gratificada.
Haré yo, buen Celabo, que se vea,
por el premio que os diere, cuál fue el hecho,
240
y que en él mire quien valer desea.

[CELABO]
El premio es agradarte, y satisfecho
cada cual de nosotros queda habiendo
en tu servicio este servicio hecho,
del cual solo Menón la causa siendo,
245
a él solo, señor, todo se debe
cuanto yo pude obrar obedeciendo.

MENÓN
No es bien, Celabo, que el oído cebe
en esas tus corteses alabanzas,
sin que con cortesía las repruebe.
250
Tú el premio, tú el honor, Celabo, alcanzas
con tus fuertes y honrados compañeros.

NINO
Cesen los cumplimientos y crianzas,
todos sois valerosos caballeros,
todos mostráis prudencia y fortaleza,
255
dos cosas contra quien no hay ofenderos,
y sepa yo quién fue de esta proeza
el inventor.

CELABO
Menón.

MENÓN
Señor, no ha sido
sino esta sierva tuya.

SEMÍRAMIS
Vuestra Alteza
me dé la mano.

NINO
Levantaos. Yo os pido
260
que el caso me contéis estensamente,
y quién es el que es hombre en el vestido,
y vos le dais el nombre diferente.

MENÓN
Cuando tuve el gobierno de la Siria,
poderoso monarca y rey del mundo,
265
tus haciendas y tierras visitando,
al lago de Ascalón llegué, do estaba
Sima, el gran mayoral de tus ganados,
en cuya casa, como me alojase,
a Semíramis vi, su hija única,
270
de la cual me pagué tanto, que luego
la pedí por mujer al viejo padre,
que me la dio, con gran contento y gusto,
y yo la recibí con gozo y gloria.
De allí vine a servirte en esta guerra,
275
y a mi mujer de allí la envié a Nínive,
donde ha estado, aunque sola, acompañada
de mis padres, mis deudos y mi alma.
No la quise traer comigo entonces,
así por escusarle los trabajos
280
del militar desasosiego, como
por pensar que la guerra fuera breve.
Pero viendo alargarse la jornada
y crecer la pasión en mí de ausencia,
pedile que viniese a verme, y ella,
285
en este traje puesta, vino, a causa
de venir más segura y desenvuelta.
Hoy llegó, y en llegando, como supo
de mí el asalto que se daba a Batra
y viese este lugar, ella dio el orden
290
que Celabo y los suyos han tenido
para hacer la varonil hazaña,
y este es extensa y brevemente el caso.

NINO
Hame puesto, por cierto, maravilla.
Pero, Menón, antes que sea más tarde,
295
id a poner en orden el ejército,
haciendo que la gente se retire
a sus alojamientos y que quede
la ciudad con la guardia que conviene.
Celabo y los demás que están presentes
300
vayan con vos, y en tanto en este puesto
puede quedar Semíramis comigo.

MENÓN
Harase todo lo que mandas luego.

(NINO, SEMÍRAMIS.)

NINO
¿Que de Nínive llegáis?
¿Es posible? ¿Creerelo?
305
Por cierto en lo que mostráis
antes creo que del cielo,
hermosa dama, bajáis.
Y está muy claro de ver
que esa belleza y aviso
310
dan cierto indicio de ser
un ángel del paraíso,
no, como fingís, mujer.
Pero si sois verdadera
mujer, y yo devaneo,
315
pienso que sois lo que fuera
un ángel, a lo que creo,
si un ángel cuerpo tuviera.
Casi más que naturales
mil cosas en vos se ven,
320
con que dais claras señales
de las que por fe se creen
de espíritus celestiales.
Hasta aquí, en las más hermosas
lo más que visto se ha
325
es una mezcla de cosas,
que son tenidas acá
por más lindas y preciosas;
y estas con tanta belleza,
con tal orden y artificio
330
puestas por Naturaleza,
que den admirable indicio
de su poder y grandeza.
Mas es sobrenatural
cuanto en vos miro y contemplo,
335
y así creo, viéndoos tal,
que sois verdadero ejemplo
del divino original;
que en vos la descompostura,
cuánto más queráis usalla,
340
vencerá a la compostura,
donde más perficionalla
naturaleza procura;
y vuestra sombra será
luz más eficaz y clara
345
que la luz que ella dará
a la más hermosa y rara
imagen que pintará.
¡Oh, cuán bienaventurado!
¡Oh, cuán de veras dichoso
350
es, señora, el que ha llegado
a ser vuestro amado esposo,
a ser vuestro esposo amado!
Y quizá, si a mano viene,
no lo sabrá conocer,
355
que ordinariamente aviene
no saber hombre entender
la dicha cuando la tiene.
¡No fuera Nino Menón,
aunque Menón fuera Nino!
360
[Aparte.]
(Mas, ¡que poco corazón!
Si a serlo me determino,
¿quién hará contradición?
Mas, ¿harele fuerza yo?
Sí, pues me la hace a mí
365
el amor, que me rindió.
¡Qué presto que he dicho sí!
¡Qué cierto agüero de un no!
Mas no es tiempo ya de estar
suspenso ni embelesado.
370
Quiérome aquí remediar,
pues la fortuna me ha dado
ocasión, tiempo y lugar.)
Bella Semíramis, veo...

SEMÍRAMIS
Señor, no me digas más.
375
Ya adivino tu deseo.

NINO
Con adivinar harás
que crea más lo que creo,
que es de potencias divinas
el adivinar. Mas di,
380
señora, lo que adivinas.

SEMÍRAMIS
Adivino lo que oí
y entiendo lo que imaginas.
Creo que quieres hacer,
contra toda ley y fuero,
385
aquesta triste mujer,
de mujer de un caballero,
esclava de tu querer.

NINO
No sufriré tal. Ahora
digo que adivinas mal.
390
Por mi esposa y mi señora
te quiero, y hacerte igual
con esta alma que te adora.

SEMÍRAMIS
Príncipe y señor, pues miras
a la obligación que tienes
395
y de la pasión retiras
la razón, con que te avienes
en las obras con que admiras,
y pues a tus pensamientos
tu generoso valor
400
dio siempre fines contentos,
haciéndote vencedor
contra mil fieros intentos,
ese valor tan profundo
no te falte ahora aquí,
405
si le quieres sin segundo,
pues es más vencerse a sí
que vencer a todo el mundo.
Y más que será notado
en un rey tan poderoso,
410
ya que así lo hayas pensado,
hacerse por fuerza esposo
de esposa de su criado.

NINO
No curéis de adelgazar
tanto lo que hace un rey,
415
pues es de considerar
que su voluntad es ley,
y cual ley se ha de guardar;
y más viendo que le fuerza
al rey otro rey mayor,
420
y en su pretensión se esfuerza,
que es el poderoso Amor,
contra quien ni hay ley ni fuerza.
Así que dejando aparte
livianos inconvenientes,
425
faltos de razón y de arte,
tomad los casos presentes
como el amor los reparte,
y no os duela de Menón,
que le daré por mujer,
430
en vuestra satisfación,
quien no lo pudiera ser
sino por vuestra ocasión.
A mi hija le prometo,
y aunque pierde más en vos
435
y él es valiente y discreto,
no fueran pares los dos
sino por vuestro respeto.
Así que él y vos y yo
ganamos, y siendo así,
440
pues el amor lo ordenó,
justo es que me deis el sí,
y sería injusto el no.
Dándome este sí, señora
de mis estados seréis,
445
y de esta alma que os adora,
y estado al igual tendréis
del ánimo que en vos mora.
Así vuestro ser tendrá
el grado que le conviene,
450
sin quien sin razón está.
Mas Menón veo que viene,
y él por mí os lo rogará.

(NINO, SEMÍRAMIS, MENÓN.)

MENÓN
Queda, señor, como mandaste en orden
la gente del ejército y del pueblo:
455
la una por cuarteles dividida,
y la otra rendida ya y sujeta.
Hay un cuerpo de guardia en cada plaza
de aquel cuartel que cada nación tiene,
y en el Alcázar alojé tu guardia,
460
y allí Creonte, su capitán, queda
repartiendo las guardas y las postas.
Allí también, porque en estremo es grande
el Alcázar real y fuerte y rico,
la gente de tu casa y corte alojan.
465
Al fin todos están bien repartidos,
y todo está en el orden que conviene.
Yo llegué a tiempo, cuando fui al Alcázar,
que pude entrar con la primera gente
que al saco de él entraba cudiciosa,
470
y subiendo el primero, en una cuadra,
después de unos hermosos corredores
y de dos grandes salas, entré, y hallo
en ella una visión horrenda y brava,
un horrendo espetáculo espantoso;
475
al príncipe Alejandro, desarmado,
vi, tinto en sangre desde el pie a la frente,
sin espada ni daga, sino sola
esta soga cruel, con que ahorcado
estaba de las verjas de una reja,
480
que a aquella cuadra sale de un retrete.
Al tiempo que yo entré, aun vi las piernas
y los brazos moverse, y sentí un grito
ronco, triste, espantoso y mal formado.
Corrí volando y con la espada al punto
485
corté la soga para dalle vida,
pero por presto que lo hice, tarde
fue para el desdichado de Alejandro,
que sin alma cayó ante mí, poniendo
terrible horror y lástima y espanto
490
a los que vimos el doliente caso.
Esta es la soga que quité al cuitado,
que la traje comigo para ejemplo
de los crueles casos de fortuna.

NINO
También quiso mostrarnos Alejandro
495
su furor diabólico en la muerte
como en la vida. Justa paga tiene
de sus soberbios y arrogantes hechos.
Pero dejemos estas cosas y oye,
Menón querido, una en que mi gusto,
500
mi contento y mi gloria se atraviesan.

MENÓN
No es otro mi deseo y mi cuidado
sino que tú, señor, de cualquier suerte,
de gloria y de contento y gusto goces.

NINO
Ya sabes el aviso y la belleza
505
de Sosana, mi hija tan amada,
ya de su estado y sangre la grandeza
está, Menón, bien claro averiguada,
y que de mis tesoros la riqueza
por dote para ella está guardada.
510
A ella, pues, con cuanto la enriquezco,
en trueco de Semíramis te ofrezco.
Quiero decir, Menón, que a tu querida
Semíramis me des por mujer mía,
y tomes tú a Sosana, enriquecida
515
de toda mi riqueza y monarquía;
y es justo de ti ser agradecida
esta mi petición y cortesía,
pues, siendo yo tu rey, te pido aquello
que de potencia puedo yo tenello.
520
Las gracias de Semíramis me han hecho
tan suyo, ¡oh, mi Menón!, que te prometo
que consumiera mi encendido pecho
si te tuviera mi deseo secreto.
Haz por tu rey este amoroso hecho,
525
con voluntad, pues eres tan discreto.
Dame un sí por respuesta, pues en pago
mi yerno y mi gobierno y rey te hago.

MENÓN
Aunque suspenso, atónito y pasmado
me tiene tu demanda, señor mío,
530
y si es o no de veras lo tratado
no sepa ni distinga mi albedrío;
y aunque en confusas dudas engolfado
de acertar a salvarme desconfío,
en vez del «sí», que pides por tal gusto,
535
a darte un «no» me fuerza el amor justo.
Y digo que aunque el cielo me atormente
con sus mayores fuerzas y tormentos,
y tú, señor, airado e inclemente,
pruebes en mí mil fieros pensamientos,
540
y aunque me abrase el fuego eterno, ardiente,
y un caos hagan de mí los elementos,
y aunque vuelva a no ser, que es mayor mengua,
no podrá dar tal «sí», jamás mi lengua.

NINO
¡Oh, villano, grosero, mal nacido,
545
torpe, bárbaro, vil desventurado!
¿Tal respuesta me das? Al fin ha sido
respuesta de villano vil, rogado.
Mas, pues tan locamente has respondido,
quedarás de tu loco osar pagado
550
con llevarme a Semíramis sin darte
de ella, de mí, ni de mi hija parte.

MENÓN
Rey y señor, escucha, atiende, espera.

NINO
No me repliques, quédate, y advierte
que ha de ser esta vez la vez postrera
555
que he de hablarte, que he de oírte o verte.
Juro por Dios de darte la más fiera,
la más cruel, la más amarga muerte
que pueda dar un rey, si con destierro
no purgas tú la culpa de este yerro.

SEMÍRAMIS
560
Rey, mira que es injusto lo que haces.

NINO
Ven tú conmigo.

SEMÍRAMIS
¿Dónde, sin mi esposo?

NINO
Donde tenga tu ser lo que merece.

SEMÍRAMIS
¡Oh, injusto apartamiento!

NINO
Basta, vamos.

(MENÓN.)

MENÓN
¡Oh, bárbaro inhumano,
565
ingrato a mis servicios,
cruel, tirano, inico, injusto y fiero!
Con rigurosa mano
en medio de tus vicios,
mostrándose el gran Júpiter severo,
570
te ponga en este miserable trago,
y me dé con tu muerte justo pago.
Cansada y triste vida,
vida cansada y triste,
que como nave de contrarios vientos,
575
acá y allá traída,
nunca jamás pudiste
llegar a puerto con tus pensamientos,
sino por un inmenso mar de penas
corriendo has ido con las velas llenas,
580
no hagas resistencia,
no me impidas mi intento,
no me persigas más, no me atormentes,
huye de mi presencia,
deja ya tu aposento
585
a la remediadora de las gentes,
a la muerte dulcísima, que es sola
quien en mi bien las armas enarbola.
Alma desventurada,
si de la cárcel fuerte
590
en que estás, con tan ásperas prisiones,
prendida y amarrada,
libre deseas verte,
no aguardes, si estas pierdes, ocasiones;
está donde la muerte el dardo vibra,
595
y de tu muerte y tu pasión te libra.
Sin vos, cabello de oro,
sin vos, nevada frente,
sin los arcos del cielo, sin los soles,
que al inmenso tesoro
600
vencen del rico Oriente,
y a las luces del cielo y arreboles,
y sin vos, boca, que ganáis la raya
en olores a Arabia y a Pancaya,
sin vos, pecho de armiño,
605
adonde albergan junto
Mercurio, Marte, Júpiter, Diana
y el poderoso niño,
teniendo ahí en su punto
cuanto bien da naturaleza humana;
610
y sin las manos que en las blancas palmas
tienen mil corazones y mil alma.
Y, al fin, sin ti señora,
que eres mi alma y vida,
no puedo yo vivir, no, no es posible.
615
Llegue, pues, ya la hora
de la muerte querida,
en que yo salga de este mal terrible.
Y tú, dulce Semíramis, si tienes
acuerdo aún de mis pasados bienes,
620
si de aquella dulzura,
si de aquel gozo y gloria,
y si de aquella firme confianza,
que en esta desventura
hacen tan triste historia
625
y entonces eran bienaventuranza,
y, al fin, si te acordares del constante
y rico amor de tu primer amante,
con lágrimas siquiera
celebra mi martirio,
630
y al alma que tu cielo solo quiere
no le seas austera,
cuando en el suelo asirio
sin ella el cuerpo de Menón cayere,
sino con tu piadoso pecho dale
635
albergue tal que con su fe se iguale.
Vos, lazo, que sacastes
de estas miserias tristes
al discreto Alejandro, en vos fiado,
el bien que le causastes,
640
la vida que le distes,
dalda también a aqueste desdichado,
pues, sin duda, el traeros fue que el cielo
quiere que vos me deis este consuelo.
Vos, lazo, que instrumento
645
sois para mi remedio,
no os conjuréis con mi contraria suerte,
sino cumplid mi intento,
sedme propicio medio
para que salga de esta triste muerte,
650
de esta muerte que llama vida el mundo,
con ceguedad y con error profundo.
Soldados valerosos,
que cada paso y punto
ponéis la vida en manos de la muerte,
655
y en mil hechos famosos
el alma y vuestro punto
entregáis al rigor de vuestra suerte,
siguiendo los furores y los gustos
de estos crueles príncipes injustos;
660
discretos cortesanos,
que con honrado intento
y con el alma de esperanzas llena
seguís estos tiranos,
sírvaos a todos mi rabiosa pena,
665
pues harto bien hará mi mala suerte
si a otros causa vida y a mí muerte.
Recibe, amada esposa,
mi alma con la tuya,
y tú, lazo, recibe esta garganta
670
con vuelta presurosa,
para que en breve huya
el alma de pasión y pena tanta;
y vos, aire, no deis el cuerpo amigo
a la tierra do reina mi enemigo.
675
Semíramis querida,
esposa mía amada,
gloria mía, llegaos, llegá la mano,
y en huyendo mi vida,
esta alma, dedicada
680
a solo vuestro cielo soberano,
téngala en él la mano poderosa
que me distes, Semíramis, de esposa.
Ya voy, ya parto, espera,
señora, no te alejes;
685
Semíramis, no huyas de tu esposo,
y a la luciente esfera,
sobre los altos ejes,
donde tienes tu trono suntuoso,
pues con tan grande fe te llamo y sigo,
690
llévame, mi Semíramis, contigo.

(MENÓN, ZOPIRO, CELABO.)

ZOPIRO
Notables casos, admirables hechos,
horrendos espetáculos se han visto
hoy en esta ciudad, Celabo amigo.

CELABO
Estoy, Zopiro, atónito y pasmado,
695
que con haber tantas batallas visto,
tantos sacos y asaltos de ciudades,
digo que, cuanto he visto junto, es menos
de lo que hoy ha pasado de miseria
en este miserable y triste pueblo.

ZOPIRO
700
¡Qué lástima era ver las damas bellas
tratadas por mil bárbaros soldados
tan rigurosa, tan violentamente!
¡Qué compasión el grito de los niños,
qué terneza los llantos de los viejos,
705
qué horror la muerte de los fuertes mozos,
qué temor la braveza y furia airada
de la crueles armas vencedoras
de las gentes, indómitas, feroces,
qué confusión el diligente saco,
710
el bullicioso ardiente y fiero robo
de la cruel y cudiciosa gente,
qué espanto, qué recelo el fuego airado
que se prendía por los altos techos,
qué terror, qué fiereza los rumores,
715
las altas estampidas y estallidos
que las casas y templos, muro y torres
daban, viniendo con su peso abajo!
¡Oh, soberano artífice del mundo,
y en cuán inormes formas se ha mostrado
720
la sangrienta crueldad en este día!

CELABO
Zopiro, ya es razón que demos vuelta
hacia palacio, que Menón no dudo
sino que ya estará en su alojamiento
gozando de Semíramis a solas.

ZOPIRO
725
Según la deseaba y según la ama,
no hay duda en eso. Vamos, como mandas.

CELABO
¡Eterno Dios!, ¿es ilusión, es sueño,
es fantasma, es demonio lo que veo?

ZOPIRO
¡Ay, Celabo, querido, no es fantasma,
730
no es ilusión, no es sueño ni demonio,
sino Menón! ¡Menón, el sin ventura!

CELABO
¿Quién le ha podido dar tan fiera muerte?
¿Quién a un hombre tan bueno así ha tratado?

ZOPIRO
¿Qué consejo tendremos en tal caso?
735
¿Qué debemos hacer, Celabo amigo?

CELABO
Quitémosle de aquí, que es lo más justo,
y al rey le presentemos, pues es cierto
que, según lo que el rey le debe y ama,
hará pesquisa y ejemplar castigo
740
de maldad tan inorme y tan horrenda.

ZOPIRO
Dices muy bien.

CELABO
Desátale.

ZOPIRO
Sostenle.

CELABO
Tenle tú de los pies.

ZOPIRO
Ya tengo.

CELABO
Vamos.

FIN DE LA PRIMERA JORNADA

Jornada II

NINO, SEMÍRAMIS, en hábito de reina, DIARCO.

SEMÍRAMIS
Rey y señor, pues ya la paz gozamos,
libres de los trabajos de la guerra,
745
y en tu famosa Nínive habitamos,
suplícote, por cuanto el cielo encierra,
que una merced que ya me has prometido
tenga su efeto en esta amada tierra.
Ahora puedes ser, señor, servido
750
de mandar que se junte tu Consejo
para que sea mi deseo cumplido.
Ahora hay tiempo, espacio y aparejo,
no lo dilates más, así los hados
te dejen ver tu hijo, cual tú, viejo.

NINO
755
Sean los consejeros convocados.
Di tú, Diarco, que los llamen luego,
si ya no están, como mandé, llamados.

(NINO, SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
Deseo mujeril, mujeril ruego
te ha de parecer este, no lo dudo,
760
y como cosa de donaire y juego.
Pero verás, señor, a lo que acudo,
y aunque por burla tengas esto ahora,
yo mostraré quizá mi ingenio agudo.
Esta mujer, que como un dios te adora,
765
dará con esto fin a un pensamiento
que para tu descanso le atesora.

NINO
Bastará que te cause a ti contento
para que a mí me dé descanso y gusto,
no el descanso y el bien, pero el tormento.

SEMÍRAMIS
770
Justa paga a mi amor, deseo justo
a mi fe y afición, es el que muestras
gustando de lo mismo que yo gusto;
y aunque de esto me has dado siempre muestras,
dándome siempre a mí la mayor parte
775
de tus fortunas prósperas y diestras,
puedo, rey y señor, certificarte,
según estimo la merced presente,
que en ella has acabado de mostrarte.

NINO
Siempre te amé con este amor ardiente,
780
siempre mi voluntad, gozo y deseo
fue tu contento y gozo solamente.
Tus ojos son la luz con que yo veo,
tu alma, como a ti, me da a mí vida,
tu gloria sola es la que yo deseo.
785
Por ti, dulce Semíramis querida,
a lo imposible intentaré camino,
sin que a mi voluntad el serlo impida.
Jamás sino en tus gustos imagino,
jamás sino en Semíramis reposa
790
el pensamiento y ánimo de Nino.

SEMÍRAMIS
Tu gran Belo, tu Juno poderosa
acrecienten tus años y tu nombre
con edad y con fama milagrosa.
A nuestro hijo Ninias veas tan hombre
795
como tú eres, y por ti, en mil guerras
el suyo aumente y tu real renombre.

NINO
No haya vecinas ni remotas tierras
que por él no te ofrezcan cuantos bienes
producen sus campañas y sus sierras.

(NINO, SEMÍRAMIS, DIARCO.)

DIARCO
800
Janto, Creón, Troilo y Oristenes
han venido a Consejo, y ahí aguardan
lo que de tu servicio les ordenes.

NINO
Entren luego, decildo, que ya tardan.

(NINO, SEMÍRAMIS, JANTO, CREÓN, TROILO, ORÍSTENES, DIARCO.)

JANTO
El hacedor del universo mundo
805
os haga largos siglos venturosos.

CREÓN
El que gobierna y rige cielo y tierra,
rija y gobierne vuestras reales almas.

TROILO
La luz del grande Dios os guíe y salve.

ORISTENES
Dios poderoso guarde vuestras vidas.

NINO
810
Sentaos, como soléis, en vuestros puestos,
y tú, señora, siéntate a mi diestra,
y vos traé mi cetro y mi corona.
Bien sé que sabéis todos cuán de veras
he querido a la reina desde el día
815
que se vieron en Batra mis banderas
plantadas, por su industria, en honra mía,
y entiendo que entendéis que las esferas
con sus fuerzas y cursos y armonía
no pueden en mí más de lo que puede
820
la reina, que comigo a todo ecede.
Creo también que conocéis cuán justo
es que la reina pueda en mí de este arte,
pues es en todo su querer y gusto
lleno de discreción, de industria y arte.
825
No hay caso, no hay suceso justo o injusto,
que de su gusto y voluntad me aparte,
y así en esta ocasión solo es mi intento
hacer su voluntad y su contento.
Pídeme que le dé por cinco días
830
el gobierno de todos mis estados,
dejando yo todas las veces mías,
toda mi potestad y mis cuidados.
Es su intención probar las monarquías,
y el gobierno mayor de sus estados.
835
Sea por esto, o sea lo que fuere,
que yo solo reparo en que lo quiere,
por ser este su gusto, es mi deseo,
y por ser de los dos, debéis hacerle
los cuatro, en vez del reino que poseo,
840
pues es sin duda para engrandecerle.
Y pues ningún inconveniente veo
ni por la reina puede en esto haberle,
antes es cierto de su ingenio grande
que cosas admirables haga y mande,
845
vuestra respuesta pido brevemente
por el orden y estilo acostumbrado.

JANTO
Es mi respuesta en esto, rey clemente,
dar gusto a vuestro intento enamorado.

CREÓN
En ese parecer Creón consiente.

TROILO
850
Yo siempre vuestro gusto he deseado.

ORISTENES
Ningún inconveniente en esto veo.

NINO
Pues dese alegre fin a mi deseo.
Sentaos, reina y señora, en este asiento
que es dedicado a la real persona.
855
Tomá este cetro, y séaos ornamento
de verdadera reina esta corona.
Con ecesivo amor, gozo y contento
de su mano el gran Nino aquí os corona,
y os doy, como pedís, por cinco días,
860
todo el gobierno de las tierras mías.

SEMÍRAMIS
Yo lo recibo con inmensa gloria,
y pido al grande Belo, vuestro padre,
de quien en simulacros la memoria
tenéis, con la de Juno, vuestra madre,
865
que alargue vuestra vida y fama y gloria
tanto que con la suya frise y cuadre,
y que a Zameis Ninias, nuestro hijo,
gocemos con eterno regocijo.

NINO
Con esto queda vuestro gusto hecho.

SEMÍRAMIS
870
Con esto estoy contenta y satisfecha.

JANTO
Yo inclino ante mi reina el rostro y pecho.

CREÓN
Yo ratifico la obediencia hecha.

TROILO
Yo doy, con adoraros, fin al hecho.

ORISTENES
Deso mismo Oristenes aprovecha.

SEMÍRAMIS
875
Yo con eso soy reina ya y señora,
y os doy licencia que os partáis ahora.
Y asimismo, también, señor, os pido
que os vais ahora vos a recrearos,
que, pues habéis mi voluntad cumplido,
880
yo quiero comenzar a descansaros.

NINO
Yo os obedezco, pues os he ofrecido
el alma para siempre contentaros.

SEMÍRAMIS
Y tú, Diarco, escucha: yo te ruego
que a Celabo y Zopiro llames luego.

(SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
885
El descanso y el bien que te procuro,
Nino infelice, es el que da la muerte,
y por el alma de Menón te juro
que ha de ser, si yo puedo, de esta suerte;
y aunque me veo en un abismo escuro
890
yo buscaré como a salir acierte,
placando el alma que suspira y llora
y siendo yo, como deseo, señora.

(SEMÍRAMIS, CELABO, ZOPIRO.)

CELABO
Reina y señora mía.

SEMÍRAMIS
¡Oh, mi Celabo!

CELABO
Aquí estoy pronto.

SEMÍRAMIS
Deja de eso, y vuela
a poner por la obra...

CELABO
895
Estoy al cabo.

SEMÍRAMIS
Mira...

CELABO
¿Qué? ¿De mi esfuerzo se recela?

SEMÍRAMIS
Bien sé tu esfuerzo, y tu valor alabo,
y entiende que esta reina se desvela
en darle a su medida el ser y estado.

CELABO
900
Solo con agradarte estoy pagado.

SEMÍRAMIS
Con todo eso, desde aquí tú eres
capitán de mi guardia, y a ti quiero,
Zopiro amigo, pues mi gusto quieres,
hacerte mi privado camarero;
905
a los que ahora son, vida y haberes
les tengo de quitar. Pero primero
ve a echar, Celabo, a todo el fundamento
conforme a nuestro ya tratado intento.

CELABO
Yo voy volando, y ten por hecho el hecho.

SEMÍRAMIS
910
Así de tu valor espero y fío.
(SEMÍRAMIS, ZOPIRO.)
Zopiro, tú, con discreción y pecho,
harás también otro consejo mío:
a Ninias ve por este oculto estrecho
y entra diciendo como yo te envío,
915
y esta carta le da, la cual leída,
de tres mi voluntad será entendida.

ZOPIRO
Puedes tener, señora, por muy cierto
que es lo que mandas hecho.

SEMÍRAMIS
Así lo creo,
y no te pesará, porque te advierto
920
que has de ser tú, Zopiro, mi recreo.
Y no te muestro ahora más abierto
mi corazón, mi intento y mi deseo.
Presto confío que lugar tendremos
para que más despacio lo tratemos.

ZOPIRO
925
En todo estoy, señora, a ti sujeto.

SEMÍRAMIS
Ve luego, mi Zopiro.

ZOPIRO
Voy volando.

(SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
¡Qué gracioso, qué lindo, qué discreto,
qué airoso, qué galán, qué dulce y blando!
Pues de disimulado y de secreto
930
mil muestras de él he visto, y voy notando
que nadie en nada puede aventajarle,
resuelta estoy, y tengo de gozarle.
Pero, mis pensamientos amorosos,
dejadme ahora en paz, mientras la guerra
935
de mis altos deseos valerosos
hace temblar y estremecer la tierra.
Los filos acerados, rigurosos,
que en la vaina mil años ha que encierra
mi corazón, dejad que ahora corten,
940
que tiempo habrá después que se reporten.
Tiempo después habrá para gozarme,
no con un Nino torpe y asqueroso;
tiempo tendré después para emplearme
en un Zopiro dulce y amoroso;
945
tiempo tendré para desencerrarme
de un cautiverio infame y afrentoso,
que ha ya diez y seis años que en mí reina,
con título de reina, sin ser reina.
Ahora lo seré, no hay duda en ello,
950
aunque la tierra se revuelva y hunda;
ahora sacaré del yugo el cuello,
aunque Amón con sus rayos me confunda;
ahora a mis deseos pondré el sello.
De estas trazas mi gozo y bien redunda,
955
de aquí sucederá y, si no sucede,
cosa no habrá que no intentada quede.

(SEMÍRAMIS, CELABO.)

CELABO
¡Oh, reina dichosísima y sublime!

SEMÍRAMIS
¿Qué es, mi Celabo? ¿Cómo negociaste?

CELABO
Muy bien.

SEMÍRAMIS
Cuéntalo, pues, puntualmente.

CELABO
960
Llegué al retrete, donde el rey estaba,
habiendo antes ya visto con cuidado
la antecámara sola y otra pieza,
y entré dentro con rostro alegre y libre.
Preguntome: «¿Qué buscas? ¿A qué entraste?»
965
Yo, sin le responder palabra alguna,
cierro tras mí la puerta, y con él luego,
y arrójole de pechos en su cama,
y entonces saco este puñal en alto
y con osado corazón le digo:
970
«Hasta sacarte el alma, al cielo juro,
te meteré este hierro por el cuerpo,
si no me estás humilde y obediente
a cuanto aquí de tu persona vieres
que dispone mi mano, gobernada
975
de asoluto poder y justo intento».
Con lastimosa voz entonces quiso
hablarme no sé qué. Yo dije: «Basta;
no me hables, no ruegues, ni reclames».
Calló pasmado, atónito y temblando,
980
cubierto todo de un sudor helado,
en amarillo y cárdeno teñido
el viejo rostro y las caducas manos,
las cuales, vueltas para atrás, con fuertes
lazos le até, y de esta suerte luego
985
por la escala secreta de la torre,
al centro de ella, le he bajado, adonde
en una gran cadena queda puesto.
Con su llave maestra abrí las puertas,
y con ella después cerré al salirme,
990
sin decirnos palabra el uno al otro,
y sin que nadie me haya visto vengo.

SEMÍRAMIS
Tu discreción, fuerte Celabo, admiro,
pues tan de veras has mi gusto hecho.
Ahora solo resta que Zopiro
995
haga con esa discreción su hecho,
y con ojos al fuerte mozo miro,
que no le faltará valor y pecho,
pues es discreto como tú y osado,
y a los que tales son ayuda el hado.
1000
Y cuanto más que no es dificultoso
sino fácil el caso a que le envío.
Harase, y luego el alto y generoso
intento mostraré, como confío,
con lo cual en el mundo el más famoso
1005
ha de ser mi valor y el nombre mío
de cuantos en su heroica y alta historia
haga la eternidad viva memoria.
Zopiro y tú me ayudaréis en todo,
y, como amigos fieles verdaderos
1010
míos y de Menón, haréis de modo
que muestren ya sus filos mis aceros.
Serví, mientras mis cosas acomodo,
que después yo sabré satisfaceros.

CELABO
Satisfechos, señora, quedaremos,
1015
cuando con los servicios te agrademos.

(SEMÍRAMIS, CELABO, ZOPIRO.)

ZOPIRO
Hízose de la suerte que mandaste,
serenísima reina, tu contento.

SEMÍRAMIS
¡Oh, mi Zopiro!, gustaré en estremo
que me des cuenta, sin que falte cosa,
1020
de todo lo que en eso ha sucedido,
porque, conforme a ello, trace y haga
lo que más conviniere a mi propósito.

ZOPIRO
Hallé, señora, al príncipe en su sala
con dos pajes holgándose y jugando.
1025
Llegueme a él y díjele que iba
a darle de tu parte aquel recaudo,
que mandase salir aquellos pajes,
que era secreto, y él mandolo luego.
Leyó la breve carta con presteza,
1030
miró la firma, reconoció el sello,
y luego, algo alterado, dijo: «No sé
qué pretende mi madre en este caso,
pero por fuerza habré de obedecerla,
pues con tanto rigor me niega y veda
1035
que sin dalle respuesta, luego, luego,
haga lo que me manda. Vamos, vamos».
Esto diciendo, pártese furioso
por la tribuna al templo, donde, siendo
de la sacerdotisa conocidos,
1040
y diciéndole el príncipe que a ella
queríamos hablar sola, metionos
dentro de su aposento. En él cerrados,
diole Ninias la carta. Ella leyóla,
y, admirada del caso y obediente,
1045
al momento sacó de una arca suya
un su vestido, el cual se puso Ninias,
desnudándose de este que aquí traigo.
Al fin él queda hecho una doncella
entre las otras vírgines vestales,
1050
y en el rostro, que es ese mismo tuyo,
juzgarán todos que eres tú, sin duda.

SEMÍRAMIS
Y aún por tener el rostro tan de veras
mi hijo como el mío, entiendo cierto
que no me saldrán vanas mis quimeras
1055
y las notables cosas que concierto.

ZOPIRO
Digo, Celabo, que si a Ninias vieras...

CELABO
Es encarecer eso desconcierto,
pues es milagro de Naturaleza
sus tan conformes rostros y belleza.

ZOPIRO
1060
Y más ahora, de mujer vestido.
Digo que estuve yo casi confuso,
con saber el negocio tan sabido,
después que de mujer Ninias se puso.

SEMÍRAMIS
Pues a mí me veréis con su vestido
1065
el ardid astutísimo que uso:
él la madre será, yo seré el hijo,
con grande gozo nuestro y regocijo.
Ahora, mientras entro yo a mudarme
y a tomar cierta carta conveniente,
1070
al Consejo llamad, y entrá a llamarme,
cuando aquí esté, vosotros solamente.
Para que mi intención se entable y arme
y se dé fin a mi deseo ardiente,
diligencia conviene con cordura,
1075
que es madre de la próspera ventura.
Esta da fin gustoso al pensamiento
y las dificultades rinde y doma.
Haced los dos con esta mi contento,
pues el de todos felizmente asoma.
1080
Yo me entro a lo que digo a mi aposento.
Dame, Zopiro, ese vestido.

ZOPIRO
Toma.

SEMÍRAMIS
Y, amigos, no haya falta ni descuido,
pues de lo que os encargo me descuido.

CELABO
Harase todo lo que mandas luego.

ZOPIRO
1085
Puedes de ello, señora, descuidarte.

SEMÍRAMIS
Así, fieles amigos, os lo ruego,
pues os ha de caber la mayor parte.

(ZOPIRO, CELABO.)

[ZOPIRO]
¿Hay pecho igual, Celabo? Un vivo fuego
prenden en él naturaleza y arte.

[CELABO]
1090
Mejor haremos de su pecho esamen,
deja que mande que al Consejo llamen.

(ZOPIRO.)

ZOPIRO
¡Oh, fortuna!, ¿hay cosa igual
en ligereza a tu rueda?
¿Hay corriente a que no eceda
1095
tu corriente perenal?
Ayer fue Nino un monarca,
y alcanzó a serlo en el mundo
tras el monarca segundo,
que se reservó en el arca,
1100
y es hoy un triste cautivo,
presas las manos y pies;
aunque no sé si lo es,
porque dudo que esté vivo.
Consuelo nace de aquí
1105
para mí de una esperanza,
que, pues en todo hay mudanza,
también podrá haberla en mí.
Mas, ¿cómo que podrá haberla?
Sin duda que devaneo,
1110
pues la mudanza que veo
en mí dejaba de verla.
¿Yo no soy el que era ayer
del rey un pobre escudero,
y hoy no soy ya camarero
1115
de la reina, su mujer?
Camarero, y escogido
tan a su contento soy,
que en ella conocí hoy
el pecho por mí encendido;
1120
que aquel mirar tiernamente
y aquel grande ofrecimiento
dan muestras de sentimiento
por algún deseo ardiente.
Mas débome de engañar,
1125
que su altivo corazón
ni tiene amor ni afición
sino a ser reina y mandar.
Este solo es su ejercicio,
este solo es su deseo,
1130
aunque tras esto bien creo
que seguirá cualquier vicio.
Bien se le echará de ver,
y a fe que yo me despierte,
que es esa pasión de suerte
1135
que no se puede esconder.
¡Graciosa cosa sería
que sucediese yo a Nino!
Mas, ¿qué cosas imagino?
¡Qué liviana fantasía!
1140
Como subo las escalas
de la privanza y favor,
ya la ambición, ya el amor
me levantan con sus alas.
Pues debría de mirar
1145
cuán presto puedo caer,
y acordarme que vi ayer
al grande Nino reinar,
y hoy creo que está amarrado
en una triste prisión,
1150
y acordarme de Menón,
su tan querido y privado.
Mas ya de todo me acuerdo,
y en la buena o mala suerte
me servirá de que acierte
1155
a tener algún acuerdo.

(ZOPIRO, CELABO.)

CELABO
Ya el portero fue volando
a convocar el Consejo.

ZOPIRO
Dime, Celabo, ¿y el viejo,
vive?

CELABO
¿Quién? ¿Nino? Penando
1160
en una mazmorra escura
está el triste sepultado.

ZOPIRO
¡Para rey tan señalado,
miserable sepultura!

CELABO
¿Eso te da pena alguna?
1165
Llore quien llorare y gima,
como yo me vea encima
de la rueda de fortuna.
Harto ha gozado del mundo
él y sus privados todos.
1170
Ahora, por varios modos,
dennos el lugar segundo.
Deje el reino Nino y sea
Semíramis reina ahora
y, si a los dos nos mejora,
1175
cien mil años le posea.
Aunque la casa se arda,
no niegues que es ser mejor
tú camarero mayor,
yo capitán de la guarda.
1180
Y lo menos que tendremos
es esta merced primera.
Zopiro, de esta manera
son del mundo los estremos.
Suben y bajan los hombres
1185
en el mundo, porque es rueda
que siempre sin cesar rueda
y así de esto no te asombres,
que es fuerza que, si al rodar,
la rueda en ruedo ha de ir,
1190
el de abajo ha de subir,
y el de arriba ha de bajar.

ZOPIRO
Bien veo que de esa suerte,
por entre varios estremos
vamos desde que nacemos
1195
hasta llegar a la muerte,
la cual, si es buena, no importa
que a la veloz rueda asida
vaya en rodeo la vida
por carrera larga o corta.

(CELABO, ZOPIRO, DIARCO.)

DIARCO
1200
Ya está el Consejo aquí. ¿Qué es de la reina?

CELABO
Ahora iremos a llamarla. Entre.

DIARCO
Ya entra, veisle allí, avisalda luego.

CELABO
Zopiro, vamos.

ZOPIRO
Vamos luego, anda.

(JANTO, CREÓN, TROILO, ORISTENES, DIARCO.)

JANTO
Digo, Creón, que es cosa graciosísima
1205
el mandarnos llamar tan presto a todos.

CREÓN
Alguna grande novedad sospecho.

TROILO
Tras la que hoy ha hecho el rey, por cierta
cualquiera novedad puede tenerse.

ORISTENES
Y más siendo mujer la que lo ordena.

(SEMÍRAMIS, en hábito de su hijo, JANTO, CREÓN, TROILO, ORISTENES, CELABO, ZOPIRO, DIARCO.)

SEMÍRAMIS
1210
¡Oh, consejeros de mi padre amados
y de mi amada madre tan queridos!,
sentaos, como soléis, en los estrados
y abrid a mis razones los oídos;
sean mis tristes casos escuchados,
1215
y sean mis cuidados socorridos.
Leed Janto esta carta, pero quiero
que el sello y firma y letra veáis primero.

JANTO
De la reina es la letra y firma y sello.

CREÓN
Suyo es el sello y suya es firma y letra.

TROILO
1220
Bien conocida es letra y firma y sello.

ORISTENES
No hay que dudar en sello o firma o letra.

SEMÍRAMIS
Pues conocéis la letra y firma y sello,
dejad el sello y firma, oíd la letra.
Leed y oíd la letra de esa carta,
1225
de esa importante, cuanto triste, carta.

JANTO
«Semíramis, tristísima, infelice
más que cuantos nacieron en el mundo,
con la pena mayor, con el más fuerte
y más bravo dolor que sentir puede
1230
un corazón humano, enternecido
del amor conyugal divino y santo,
esta carta os escribe, ¡oh, consejeros
del monarca sublime de la Asiria,
y primeras cabezas de sus reinos!,
1235
porque hagáis lo que dispone el cielo,
lo que el eterno Dios manda y ordena,
con voluntad de vuestro rey amado,
de mi querido, de mi dulce Nino,
y también de sus padres Belo y Juno,
1240
los cuales en un carro de oro puro,
de lucientes estrellas tachonado,
y con la luz del sol y de la luna
y los colores de la aurora y iris
en mil varias pinturas compartido,
1245
de seis cisnes blanquísimos tirado,
decendieron del cielo, y en la pieza
adonde nos dejastes del Consejo,
con majestad y gloria inmensa entraron,
y en mi presencia, ¡oh, caso estraño y grande!,
1250
el gran Belo arrojó a su amado hijo,
a mi querido esposo, rey y padre,
un fuego vivo con que en viva llama
todo le convirtió del pie a la frente.
Luego, tras esto, su querida Juno,
1255
sacando un vaso transparente y rico,
le roció con un cristal potable,
o fuese agua o fuese ambrosía o nétar,
con que apagó la llama y volvió Nino
en su forma primera, mas trocado
1260
el hábito y vestido que traía
en un manto real rico y pomposo,
blanco y resplandeciente como el día.
Entonces le tomaron de las manos
sus padres, y en aquel triunfante carro
1265
a los pies le sentaron en un solio
de cristal liso, relumbrante y puro,
sembrado de claveles y alelíes,
de rosas, de jazmines y azucenas.
Tras esto, en voz de majestad afable,
1270
el grande padre Belo brevemente
me dijo a mí, nombrándome: "Semíramis,
la voluntad del grande Dios y mía,
de mi Juno y tu Nino, es que gobierne,
que sea universal rey y monarca,
1275
el mozo Zameis Ninias, tu buen hijo,
en vez de su buen padre, que al eterno
trono de gloria con Amón llevamos,
y tú luego recógete en el templo
con las divinas vírgines vestales".
1280
Y alzando más la voz y despidiendo
de los ojos y faz vivas centellas,
diciendo prosiguió: "Mira, Semíramis,
que intentar lo contrario no presumas
si no quieres pasar la mayor pena,
1285
el castigo mayor, más bravo y fuerte
que puede dar el grande Amón glorioso".
Y apenas estas últimas palabras
el gran Belo dijo cuando, abriendo
las blancas alas y las negras bocas,
1290
los cisnes hermosísimos partieron,
cantando con dulcísima armonía,
y por el aire con suave curso
el rico carro al cielo conducieron.
Yo, pues, ¡oh, fieles consejeros nuestros!,
1295
yo, Semíramis pía y riligiosa,
que al grande Dios obedecer procuro
y que sus justas amenazas temo,
encerrándome luego en este templo
de las vestales vírgines sagradas,
1300
con esta carta a mi querido Ninias
os envío y entrego, y ruego y pido
que sea, como Dios ordena y manda,
sucesor de los reinos de su padre,
haciendo que mañana le coronen
1305
los sacerdotes en el templo grande
públicamente, junto todo el pueblo,
ante el altar de Amón y las imágenes
de sus agüelos, el gran Belo y Juno;
y de mí no se acuerde nadie nunca,
1310
no haya memoria de esta desdichada
y triste viuda que fue reina un hora
hoy del templo de Vesta. Yo: Semíramis».

CREÓN
¿Hay más estraño caso y más divino?

JANTO
Divino caso, sí, pero no estraño,
1315
sino muy propio al merecer de Nino.

TROILO
No recibís, señor, en eso engaño,
sino muy en lo cierto estáis, pues esto
es del valor de Nino el desengaño.

ORISTENES
Gran confusión y admiración me ha puesto
1320
un suceso tan nuevo y prodigioso,
tan admirable, repentino y presto.

SEMÍRAMIS
Yo estoy suspenso, atónito y medroso,
¡oh, mis amigos fieles y queridos!,
y en lo que he de hacer estoy dudoso.

JANTO
1325
No turbes, fuerte joven, tus sentidos.
Cuanto tu madre escribe aquí haremos
los cuatro, como somos advertidos.

CREÓN
Mañana por la obra lo pondremos.

TROILO
Mañana te daremos la corona.

ORISTENES
1330
Mañana como rey te adoraremos.

SEMÍRAMIS
A los cuatro encomiendo mi persona,
y encargo que se cumpla el mandamiento
de quien a los rebeldes no perdona.

JANTO
Todo será a su gusto y tu contento,
1335
y pues esto así queda concertado,
alegra el corazón y el pensamiento.
Nosotros llevaremos el cuidado,
y con esto podemos irnos luego,
y tú queda contento y consolado.

SEMÍRAMIS
1340
Al poderoso Dios eterno ruego
que os guíe de tal suerte en este hecho,
que de él resulte amor, paz y sosiego.
(SEMÍRAMIS, CELABO, ZOPIRO.)
¿Qué os parece a vosotros de lo hecho?

CELABO
Que es celestial tu espíritu y prudencia.

ZOPIRO
1345
Que es divino el valor de tu gran pecho.

SEMÍRAMIS
Celabo, ahora tú, con diligencia,
saca de la prisión con sus prisiones
a Nino, y traile luego a mi presencia.
(SEMÍRAMIS, ZOPIRO.)
Ya mayor libertad y ya ocasiones
1350
me ofrece el cielo y da, Zopiro amigo,
para tratar con vos otras razones.
Ya que puedo tratar más claro, digo
que vos, Zopiro, solamente quiero
que seáis el que pueda más comigo.
1355
Por ser mi amor, seréis mi camarero;
por ser yo vuestra, quiero yo escogeros
por mi regalo y gusto verdadero.

ZOPIRO
Yo por serviros y satisfaceros
a ofreceros la vida estoy dispuesto,
1360
y quisiera mil vidas ofreceros.

SEMÍRAMIS
¡Ay, que me divertía! Amigo, presto,
toma esta llave y vuela a mi aposento,
y trai el vaso que en la mesa he puesto.

ZOPIRO
Dame la llave.

SEMÍRAMIS
Toma, mi contento.
1365
(SEMÍRAMIS.)
Todo sucede bien, en popa acude
de la felicidad el largo viento.
No hay cosa en que repare ya ni dude.
Mañana seré rey y reina junto,
y solo lo sabrá quien me desnude,
1370
el cual será Zopiro, y si barrunto
que por él o Celabo ha de saberse,
morirán por mi mano, que en su punto
de hoy más mi voluntad ha de ponerse.

(SEMÍRAMIS, NINO, CELABO, ZOPIRO.)

NINO
Sacrílego, malvado,
1375
inclemente verdugo riguroso,
pues dices que has pensado
darme fin tan cruel, tan lastimoso,
dámele presto, tu crueldad no llegue
a tanto que este bien solo me niegue.

CELABO
1380
He aquí; te traigo a Nino,
como mandaste, puesto en sus prisiones.

NINO
¡Oh, eterno Dios divino!,
¿qué es lo que de mi hijo y mí dispones,
y qué, señor piadoso, permitiste
1385
de la mujer querida que me diste?
Hijo mío querido,
mi verdadero amor y mi esperanza,
¿qué furia te ha regido?,
¿quién causa en ti tan áspera mudanza?,
1390
¿qué quieres, di, de tu amoroso padre?,
y di, ¿qué has hecho de tu dulce madre?
Si mis reinos deseas,
sin que por tales medios los alcances,
haré que los poseas;
1395
no pasen, hijo, tan crueles trances
por este padre tuyo que te adora,
y ante ti tan injustamente llora.
Mas si, según sospecho,
con la misma crueldad tu madre has muerto,
1400
rompe luego mi pecho,
sea este triste corazón abierto,
donde ella vive como en reino suyo,
y de donde procede el propio tuyo.
Dime luego, no tardes,
1405
hijo, si vive tu querida madre.

SEMÍRAMIS
Digo que no la aguardes.

NINO
Pues mata luego, pérfido, a tu padre;
mata, hijo cruel, al padre luego
con veneno, con soga, o hierro, o fuego.
1410
No quiero ya la vida.

SEMÍRAMIS
Ni aquí ninguno te la da tampoco.

NINO
¡Oh, traidor parricida!,
al grande Dios, a Belo y Juno invoco
para que con eterno fuego horrible
1415
castiguen tu delito atroz, terrible.
Dadme ya con que muera,
verdugos inhumanos y sangrientos.
Ninias, mira que espera
tu madre en los eternos aposentos,
1420
que a mí me des, como le diste, muerte,
porque corramos una misma suerte.
Semíramis querida,
que por tan impía muerte y tan inorme
haces de mí partida,
1425
yo con tu fin haré mi fin conforme,
que yo me daré muerte con mi mano,
si dar no me la quiere este tirano.

SEMÍRAMIS
Sí quiero darla, y luego.
Zopiro, dale el vaso que la tiene,
1430
y en un inmenso fuego
luego le echad, y no temáis que pene.
Yo me entro, que a un metal, a un duro canto
pueden mover aquel amor y llanto.

(NINO, CELABO, ZOPIRO.)

NINO
Dame, dame el veneno
1435
que es mi vida, mi gloria y mi consuelo,
pues, entrando en el seno,
saldrá mi alma para ir al cielo,
donde está mi Semíramis querida,
que es mi consuelo, que es mi gloria y vida.

ZOPIRO
1440
Todo se lo ha bebido.
¡Oh, fuerte corazón, oh, amor estraño,
cuánto en esto has podido!

NINO
Ya me parece cada punto un año
de los que tardo a ver mi esposa amada,
1445
sobre el cielo y estrellas asentada.

CELABO
Quiero desengañarte,
no mueras, triste rey, tan engañado.
La que de aquí se parte
es tu mujer, que de tu hijo amado
1450
el parecer del rostro y el vestido
tiene, con que tú la has desconocido.

NINO
¿Qué dices, enemigo?
¿Que es posible, cruel? ¿Que es eso cierto?

CELABO
Verdad pura te digo.

NINO
1455
¡Oh, bravo desatino y desconcierto!
¡Ay, desdichada vida! ¡Ay, triste muerte!
¡Oh, cruel!, ¡oh, inhumana!, ¡oh, fiera suerte!
Amigos, socorredme,
duélaos dolor tan bravo y espantoso.
1460
Traed luego, traedme
algún licor y antídoto precioso
que venza y rinda esta ponzoña fiera.
No consintáis que con tal pena muera.
Mirad que soy yo Nino,
1465
el rey que como hijos os amaba,
el que como divino
cada cual de vosotros adoraba,
aquel rey natural que padre os era:
no consintáis que con tal pena muera.
1470
Si en los ásperos riscos
del Cáucaso entre fieras no nacistes,
si entre los basiliscos,
criados para tanto mal no fuistes,
si no son vuestras almas piedra dura,
1475
doleos de mi terrible desventura.
Mas ya el remedio es tarde,
¡oh, fiera rigurosa, horrible y brava,
tal castigo te guarde
la mano justiciera! A quien te amaba,
1480
a quien te amaba más que a sí, ¡oh, traidora!,
¡oh, pérfida Semíramis!...

CELABO
Llegó la hora

ZOPIRO
No me digas palabra
sino tenle de ahí, Celabo, luego,
pues sin que boca se abra
se entiende todo.

CELABO
1485
Vamos, y en un fuego,
como mandó la reina, le pondremos

ZOPIRO
Tenle de ahí.

CELABO
Sostenle tú.

ZOPIRO
Aguijemos.

FIN DE LA SEGUNDA JORNADA

Jornada III

SEMÍRAMIS, en hábito de reina, ZAMEIS NINIAS, en hábito de príncipe, JANTO, CREÓN, TROILO, ORISTENES, CELABO, DIARCO, PUEBLO.

SEMÍRAMIS
Ya el tiempo con su vuelo acostumbrado
ha traído a tal punto mis deseos
1490
que libre, sin ficiones ni rodeos,
muestre mi corazón fuerte y osado.
El capitán y rey tan señalado,
que con tan grandes triunfos y trofeos
de persas, medos, libios, nabateos,
1495
y de otros mil sus templos ha adornado
no ha sido Ninias, como habéis creído,
¡oh, mis vasallos fuertes y leales!,
sino su madre, puesta en su vestido.
Yo he sido el capitán de los Reales,
1500
y mi querido hijo es quien ha sido
virgen entre las vírgines vestales.
Para deciros esto aquí he venido,
ya cual me veis, como mujer vestida,
y traigo a Ninias, de hombre ya vestido.
1505
Él Semíramis es, la recogida,
en rostro y traje nada diferente
a mí, que he sido rey, por él tenido.
Ya llegó al punto mi deseo ardiente
de que el mundo por mí en su punto viese
1510
una mujer heroica y ecelente,
una mujer que en guerra y paz rigiese
fuertes legiones, pueblos ordenados,
y que en todo a mil reyes ecediese.
Después que al cielo los divinos hados
1515
a mi Nino llevaron, que ha seis años,
ya visto habéis, varones estimados,
por cuántas furias he rompido y daños,
cuántos bravos peligros he allanado,
y qué rigores he vencido estraños;
1520
y con vuestro valor, por mí ordenado,
los difíciles casos que he emprendido,
los altísimos hechos que he osado;
cuán a mi honra de ellos he salido,
y mi famosa Babilonia cuánto
1525
he, con trofeos mil, enriquecido.
No hay reino en cuantos son del mundo espanto,
que no tiemble de Asiria y se le rinda
oyendo solo de su fama el canto.
Pues si está Babilonia fuerte y linda,
1530
con muros, fosos, torres, templos, puentes,
bien claro con la vista se deslinda.
Todos, al fin, los que me estáis presentes,
sabéis aquestas y otras maravillas,
que espantarán las venideras gentes,
1535
y así será escusado referillas,
sino solo rogaros que se admita
Ninias, mi hijo, a las reales sillas,
pues que mi voluntad ya le habilita
y, con la reclusión y monjil traje,
1540
otra cualquier dificultad le quita.
Vuestro aplauso será fiel homenaje,
que de vasallos, de hombres tan leales,
no quiero más señal ni mayor gaje.
Partíos, y con pregones generales
1545
se divulgue el suceso de este día,
haciéndose por él fiestas reales;
y el contento y el gozo y la alegría
sea respuesta de este parlamento,
y entone vuestro aplauso su armonía.
1550
Idos, pues, ya, y este común contento
sientan luego de Asiria los confines.

JANTO
Vaya tu vida y nombre en largo aumento.

PUEBLO
Vaya tu vida y nombre en largo aumento.

CELABO
Toquen las cajas, suenen los clarines.

(SEMÍRAMIS, ZAMEIS.)

ZAMEIS
1555
Pasmado queda el pueblo del engaño
en que tan dulcemente le has traído,
con mi nombre y mi rostro y mi vestido,
en mil guerras un año y otro año;
y alegre del presente desengaño,
1560
cada cual de los dos reconocido,
con general aplauso y alarido
te alaba nuestro pueblo y el estraño;
y yo asimismo loo tu grandeza
y encarezco tu espíritu elevado,
1565
y admiro tu prudencia y fortaleza;
y ser tu hijo y ser de ti estimado
tengo por mayor suerte y más riqueza
que si del alto Amón fuera engendrado.

SEMÍRAMIS
[Aparte.]
(Eso me causa a mí mortal tristeza,
1570
eso me quita a mí todo el contento
que puede dar tu celestial belleza.
Mas, ¿qué furioso disparate intento?
¿A dónde me despeñan mis deseos?
¿Dónde vuela mi vano pensamiento?)

ZAMEIS
¿Qué hablas entre ti?

SEMÍRAMIS
1575
Mil devaneos.

ZAMEIS
Pues ¿qué pasión los causa?

SEMÍRAMIS
Mil pasiones.

ZAMEIS
¿No puedo yo saberlas?

SEMÍRAMIS
Por rodeos.

ZAMEIS
No entiendo, amada madre, tus razones.

SEMÍRAMIS
¡Qué dulce nombre, amada, y cuán acedo
1580
es el de madre, que con ese pones!
Tan grande es mi pasión, que ya no puedo
disimulalla más ni resistilla.
Ya, ya me rindo, ya rendida quedo.
Ya no puedo mi pena diferilla,
1585
mas ¿cómo la diré? ¿Qué voz, qué aliento,
qué palabras tendré para decilla?
Inmenso es mi dolor y mi tormento,
helada estoy y en medio estoy de un fuego,
todo por...

ZAMEIS
¿Dónde vas?

SEMÍRAMIS
A mi aposento.

(ZAMEIS.)

ZAMEIS
1590
Bien fuera torpe yo, bien fuera ciego
si la maldita causa no entendiera
que de razón te priva y de sosiego.
Juzgar mejor tu plática pudiera
si tu desenfrenada y torpe vida
1595
tan bien como la sé no la supiera.
¡Oh, mujer sin vergüenza y atrevida,
a las viles torpezas sensuales
del todo avasallada ya y rendida!
Al fin llegáis a ser las que sois tales,
1600
en seguir sin vergüenza el apetito,
peores que los brutos animales.
Yo, yo tengo la culpa, que permito
que reine una mujer engañadora.
Pues, muera yo si el reino no le quito.
1605
¿Pensabas, madre pérfida y traidora,
hacer de mí lo que de mil has hecho
desde que de mi reino eres señora?
¡Oh, fiero corazón!, ¡oh, inorme pecho!,
si yo quisiera un tiempo me gozaras
1610
en tu lacivo, infame y sucio lecho;
después, como a los otros, me mataras
por encubrir estas maldades fieras,
que el cielo las descubre y hace claras.
No son sospechas estas ni quimeras:
1615
cuando del templo me sacó Sintabo,
me lo dijo con pruebas verdaderas;
tu condición desde el principio al cabo
me dijo y, aunque entonces le creía,
mejor ahora de creelle acabo;
1620
la muerte de mi padre me decía,
la cual, con pena dolorosa y fuerte,
amargamente yo llorando oía.
¡Oh, padre amado!, permití que acierte
a vengar vuestra muerte lastimosa,
1625
si puedo yo a mi madre dar la muerte;
si por vengaros no es injusta cosa
matar a quien me trajo en sus entrañas,
yo mataré a mi madre rigurosa;
daré fin con su muerte a sus marañas,
1630
acabarán sus vicios y maldades,
sus diabólicas artes y sus mañas;
evitaré sus fieras crueldades,
cortarele en agraz su vil deseo;
gozaré yo mis reinos y ciudades.
1635
Por el eterno Dios que adoro y creo
que, si segunda vez osa tratarme
de su lacivo pensamiento y feo...
Mas, ¿dónde del enojo veo llevarme?
¿A qué la justa ira me convida?
1640
¿Cómo, por qué, y de quién quiero vengarme?
¿Quién dará muerte a quien le dio la vida?

(SEMÍRAMIS, ZAMEIS.)

SEMÍRAMIS
¿Dónde me podré acoger
para que pueda valerme?
¿Quién me podrá socorrer,
1645
si junta para ofenderme
amor todo su poder?
Ninias, si de mi pasión
conoces la furia loca,
no quieras, pues no es razón,
1650
que la descubra la boca,
pues la muestra el corazón.
Humíllate a mis querellas
y repara en mis tormentos,
pues bastan ellos y ellas
1655
para detener los vientos
y derribar las estrellas.
No desprecies el dolor
que muestran mi ojos tiernos,
mira que le causa amor,
1660
que en cielos, tierra y infiernos
es universal señor.
Si en el alma y cuerpo y faz
te juzga toda la tierra
por ángel del cielo, haz
1665
que tenga ya fin mi guerra,
pues es de ángeles dar paz.
Duélate mi pena fuerte
y mi pasión dolorida,
trueca mi contraria suerte,
1670
preserva mi triste vida,
evita mi fiera muerte.

ZAMEIS
Que vienes fuera de ti,
sin alguna duda, creo.

SEMÍRAMIS
Bien puedes creello así,
1675
pues el mal con que peleo
a mí me saca de mí.

ZAMEIS
Para fin de esto y remate
dos cosas mi alma me inspira,
metida en este combate,
1680
y ardiendo en saña y en ira:
o que te deje, o te mate.
Mas, aunque tal seáis vos,
el dejaros y irme elijo
de estos pensamientos dos,
1685
así por ser vuestro hijo,
como por temer a Dios.

(SEMÍRAMIS.)

SEMÍRAMIS
Mayor dolor que la muerte
me causará el alejarte,
que mi tormento más fuerte
1690
será no poder mirarte,
pues mi mayor gloria es verte.
Muera, y sea en tu presencia,
que muerte será gustosa,
y no viva yo en ausencia,
1695
que es muerte más rigurosa
y más áspera sentencia.
No puedo sin ti pasar,
no puedo sin ti vivir;
por fuerza te he de buscar,
1700
por fuerza te he de seguir,
por fuerza te he de alcanzar.
No puedes huir de mí,
que he de correr mucho yo,
pues quiere que sea así
1705
el cruel que me hirió,
dejándote sano a ti.

(SEMÍRAMIS, CELABO.)

CELABO
Reina y señora, si es justo
que quien de veras desea
tu contentamiento y gusto
1710
sepa claramente y vea
tu descontento y desgusto,
la causa di del que muestra
tu rostro triste y turbado,
y confía de mi diestra,
1715
como siempre has confiado,
en la suerte adversa y diestra.
De verte turbada así
importante causa arguyo,
no me la encubras a mí.

SEMÍRAMIS
1720
Si me tardo, me destruyo.
Después sabrás más de mí.

(CELABO.)

CELABO
Alguna de sus máquinas fabrica
esta mujer, más que el demonio astuta.
Algún nuevo edificio ya edifica
1725
con su fuerza tirana y absoluta.
Eres mujer de condición inica,
y cruel y tirana y resoluta,
eres mujer, al fin, brava y temida,
no me espanto que seas atrevida.
1730
Y el ver que cuanto emprende le sucede
según su pretensión, hará que emprenda
cualquiera empresa, pues la dicha ecede
a la virtud y a cualquier otra prenda,
y, quien dichoso se conoce, puede
1735
soltar en todo a su placer la rienda,
lo que no, aunque más sea, el desdichado
que está con su desdicha acobardado.
Aunque esta ni por ser dichosa osa,
ni por ser valerosa o avisada,
1740
sino por ser soberbia y ambiciosa,
y verse en real silla entronizada;
por ser mujer, por verse poderosa,
por tener la cruel tiranizada
esta infelice y grande monarquía
1745
que estar en mano varonil debría.
Si, aunque se sirva al hombre más preciado
y de más ser que pueda acá ofrecerse,
es el servir un yugo tan pesado
que no hay con él quien pueda revolverse,
1750
quien es de una mujer avasallado
¿de qué miseria no podrá dolerse?
¡Oh, triste Asiria, a una mujer rendida!
¡Oh, servitud amarga y dolorida!
¡Oh, triste servitud, tormento eterno
1755
de este engañoso y miserable suelo!
¡Oh, alegre libertad, regalo tierno
del amoroso favorable cielo!
¡Oh, servitud, en este mundo infierno,
lleno de horror, de rabia y desconsuelo!
1760
¡Oh, libertad dulcísima y querida!
¡Oh, servitud amarga y dolorida!
Yo lo puedo afirmar, que he padecido
lo que puede ofrecer fortuna en esto,
y en un profundo golfo sumergido
1765
me he visto, y en las nubes tal vez puesto.
Mas en la cumbre del favor subido,
o sin él, desvalido y descompuesto,
siempre la libertad deseo y lloro,
la libertad, que es el mayor tesoro.
1770
Y si es miseria estar generalmente
sujeto el hombre como está el vasallo,
quien en particular lo está, ¿qué siente?
Yo pudiera decillo, pero callo,
callo que es el dejarme impertinente,
1775
pues con esto no puedo remediallo.
Sirvo en la guerra y en la corte, donde
la fiel lealtad corrida el rostro esconde,
la fiel lealtad que de la infiel tirana
simulación el rostro esconde y huye;
1780
la cual de luz sofisticada y vana
vestida, sus bellezas se atribuye,
y tentadora, hipócrita, inhumana,
paz y quietud, vida y honor destruye,
y ambiciosa, insolente y temeraria
1785
es de virtud, sacrílega falsaria;
la infiel simulación que es bravo un lobo
disfrazado en un manso corderillo,
que en leales amigos hace un robo
que posible no le es restituillo,
1790
la infiel simulación, inmenso un globo
imposible a cuadrallo ni a medillo,
que a su circunferencia es diferente
el centro oculto inesplicablemente.
¡Oh, traidor!, ¿al amigo, que obligado
1795
con obras de lealtad te tiene, vendes?
Infiel, por ofender quien te ha enojado,
¿al fiel que nunca te dio enojo ofendes?
Si queda el inocente así engañado,
por dicha, ¿al cielo así engañar pretendes?
1800
Hipócrita, cruel, ¿de esa manera
viertes, envuelta en miel, ponzoña fiera?
¡Que entre soldados, cuyos fieles pechos
tienen en igualdad del mundo el peso,
haya quien pague tan infames pechos
1805
a la traición, tan sin juicio y seso,
que, por satisfacer viles despechos
de guerra, den por contraseño el beso
a quien de paz, cual es, le da y recibe
y ni traición ni culpa en sí concibe!
1810
Bien es, memoria, que me representes
estas miserias, por quien yo me veo
verter del corazón amargas fuentes,
aunque en pasarlas con valor me empleo.
¡Traidores, envidiosos, insolentes!,
1815
usáis, en la traición de tal rodeo,
envolviendo mentiras con verdades,
que no hay averiguaros las maldades.
Mas, ¡oh, cielo!, a quien todas son más claras
que el sol más claro del sereno día,
1820
tú al de estos perseguido al fin amparas,
si él los perdona y solo en ti confía,
si a tus templos acude, si a tus aras
ofrece el alma limpiamente y pía,
si obediente a su príncipe en el mundo
1825
ama al del cielo y teme al del profundo.
¡Oh, guerra!, ¿quién en ti esperanza pone?,
¿quién de ti fía?, ¿quién de ti no huye?,
¿quién a dejarte ya no se dispone?,
¿quién contigo sus cuentas no concluye?
1830
¡Oh, corte!, cuyo caos se compone
de todo cuanto la quietud destruye,
¿quién siente tus traiciones y mentiras,
qué espera de tus furias y tus iras?
Que ya, si no es doblado y fementido,
1835
si no es disimulado y cauteloso,
si no es falso, sagaz y entremetido,
si no es adulador, si no es chismoso,
jamás el hombre se verá valido,
por más que sea discreto y valeroso,
1840
que al valor el favor no lo acompaña
si va desnudo de artificio y maña.
Si no tienes de víbora la lengua,
que veneno mortal vierta, si tienes
el ser malsín y el ser traidor a mengua,
1845
si con virtud o con razón te avienes,
si tu lengua no trueca o si no amengua
con falsos males verdaderos bienes,
ya casi ni en la guerra ni en la corte
cosa tendrás a tu medida y corte;
1850
que envidia ya los ánimos confunde
y, de suerte los ojos encandila,
que no hay ver cosa en su bien redunde,
si el ajeno no abate y le aniquila.
ella todo el metal de vicios funde,
1855
Ella todo el licor de ellos distila,
en todo tiempo, en toda parte lidia
contra virtud, venciendo siempre envidia.
Con solo un instrumento, el más ligero
y el más pesado que formó natura,
1860
este mostro infernal, horrendo y fiero,
el bien del mundo destruir procura,
instrumento de carne carnicero,
lengua de envidia vil, lengua perjura,
¡de cuán heroicas máquinas maquinas
1865
y pones en efeto las ruinas!;
lengua pesada, leve más que pluma,
lengua leve, pesada más que plomo,
no hay cosa que en el mundo ser presuma
cual eres tú de más y menos tomo.
1870
Eres mi vida, eres mi muerte, en suma
según uso de ti, según te tomo,
pero infiel, levantando testimonios,
eres ministro fiel de los demonios.
¡Oh, fiera, oh, brava envidia!, entronizada
1875
en alto trono de inorancia horrenda,
con dosel de mentira autorizada,
que a verdad y virtud la luz defienda,
del fiero corazón alimentada,
que no alcanza de bien sola una prenda,
1880
del que mil tiene, mísero tormento,
infierno de ese que te da alimento.
¡Oh, maldiciente, mísero y cuitado!,
mira con qué te paga y te contenta
ese tu mentiroso y vil bocado,
1885
que de vanas palabras te sustenta;
que un dicho malicioso, trasnochado,
tienes en tanto precio y tanta cuenta
que a trueco, dices, que por bueno quede.
¡Un amigo por él perderse puede!
1890
Piérdele, charlador, nadie quiera
no solo ser amigo tuyo, pero
ni dar oídos a tu lengua fiera,
harto castigo a tu pecado fiero;
harto castigo, pero el justo fuera
1895
(esecutado con rigor severo)
a tu lengua, envidioso maldiciente,
cortártela y clavártela en la frente.
¡De qué daños es causa y qué maldades,
de qué penas, angustias y pasiones,
1900
de qué miserias y calamidades,
de qué infortunios y persecuciones,
de qué atroces insultos y crueldades,
de qué injustas afrentas y prisiones,
cuando la envidia o la malicia mueve
1905
la lengua infame y a mentir se atreve!
Si es el decir verdad, en daño siendo
de tu prójimo, di, pecado grande,
¿cuánto mayor será, traidor, mintiendo,
y solo porque envidia te lo mande?
1910
Vicio infernal, atroz, pecado horrendo,
merecedor que Dios te lo demande,
ser, por tu lengua vil, honras y vidas
con maliciosas chismes afligidas.
En decir bien, en causar bien, en cuanto
1915
bien puede desear procurar debe
mover la lengua el hombre siempre, y tanto
gusto en esto tendrá cuando le pruebe
que, como en cielo de deleite santo,
hará que en gustos mil el alma cebe,
1920
gozando en ella, en abundante copia,
el premio de virtud que es ella propia.

(CELABO, DIARCO.)

[DIARCO]
¿Quién, con rebelde corazón y infame,
sigue, aunque se interese el bien del mundo,
estos tiranos bárbaros crueles
1925
que el cielo para fuerte azote nuestro,
por nuestras graves culpas, les da el mando,
el poder y el gobierno de la tierra?
¡Oh, poderoso Dios!, ¿qué ha de ser esto?,
¿en qué podemos ya parar los hombres,
1930
si somos ya más fieros que las fieras?
¿Qué castigo podrá darnos tu mano
que iguale a nuestras culpas y maldades?
Poco será si envía otro diluvio,
si no es de fuego eterno y riguroso.

CELABO
1935
¿Qué congoja, qué lástima, qué duelo,
Diarco, a tal esclamación te obliga?
¿Hay novedad alguna? ¿Hay algún caso
que te refresque ahora esa miseria?

DIARCO
¡Oh, Celabo, Celabo!, escucha, atiende,
1940
sabrás el caso más inorme y fiero,
la maldad más atroz, cruel y horrible
que puede cometer un hombre aleve.
Saliendo ahora del real retrete
y llegando a la puerta de la cuadra
1945
que sale al aposento de la reina,
sintiendo voces, acerqué los ojos
al agujero de la cerradura
por ver quién era el que en aquella parte
tan sin respeto se descomponía,
1950
y vi, ¡oh, Celabo!, una visión horrible,
un terrible espetáculo espantoso;
a Semíramis vi, bañada en sangre,
asirse de las manos de su hijo
y echarle al cuello los hermosos brazos,
1955
diciéndole, con rostro que moviera
a compasión leones y serpientes,
palabras cuyo son confusamente
oía yo, aunque jamás alguna
compreender distintamente pude,
1960
bien que en sus ojos, bien que en sus afetos,
mostraba claramente que pedía
al cruel hijo, al hijo inorme y fiero,
merced, la desdichada, de la vida;
la cual el áspid sordo, el tigre bravo,
1965
le quitó luego con su infame espada,
dándole dos heridas en los pechos
que cada cual pasaba a las espaldas.
¡Oh, triste!, ¡oh, fiero!, ¡oh, detestable caso!
Cayó la triste en tierra y, en cayendo,
1970
Ninias se fue por el retrete suyo,
tras sí cerrando tres o cuatro puertas.
Yo quedé, siempre viendo a la cuitada,
a la triste Semíramis, que vuelta
con mortal ansia en su sentido, dando
1975
dos altos y tristísimos gemidos,
en tierra puso el codo y la mejilla
sobre la palma, y con voz triste y alta,
como rabiando, de esta suerte dijo:
«¡Hijo cruel, ingrato,
1980
sacrílego, inhumano,
enemigo perverso, mal nacido!,
¿tan fiero desacato,
tan atrevida mano
en la que te ha engendrado y te ha parido?
1985
¡Oh, mundo ya perdido!,
¿de quién podrá fiar el hombre triste
si a mí mi hijo amado,
por ser de mí adorado,
me da la muerte? Pero no naciste
1990
tú de mí, fiera horrible,
que es imposible, pues que tal hiciste,
cruel, fiero, inhumano.
¿Yo te traje en mi vientre?
¿Yo en mis tiernas entrañas te he engendrado?
1995
No, no; en el suelo hircano,
o en el egipcio, entre
las fieras más crueles te has criado,
de ellas alimentado,
de ellas nacido y engendrado has sido.
2000
Las amas te trocaron
y al que parí mataron,
que no es posible ser de mí nacido
un monstro tan disforme,
que tan inorme mal ha cometido.
2005
Los fieros animales
respetan las entrañas
donde tomaron ser y se engendraron.
¿Qué furias infernales
con sus crueles sañas
2010
a ti, perverso hijo, te criaron?
¿Cómo, di, te incitaron
a dar la muerte a quien te dio la vida,
y a quien la propia suya
a la voluntad tuya,
2015
con un inmenso amor, tuvo rendida?
¿Es este amargo trago
el justo pago de tu fe debida?»
Diciendo así, con un furor rabioso,
dio tres o cuatro vueltas por el suelo,
2020
queriendo levantarse, y asentada
volvió a decir con la ansia de la muerte:
«¡Que así dejo morirme!
¡Que no busco remedio!
¡Que no hay reparo a mi enemiga suerte!
2025
¡Que no hay quien quiera oírme!
¡Que ya no hay ningún medio
para evitar tan miserable muerte!
¡Oh, trago amargo y fuerte!
¡Oh, muerte repentina, acelerada,
2030
como ladrón salida
a robarme la vida
en medio de mi prospera jornada!,
¿ahora acometiste,
cuanto me viste andar más descuidada?
2035
¿Es esta mi esperanza?
¿Son estos mis contentos?
¿Es este el triunfo y gloria de mis glorias?
¿Dónde está mi pujanza?
¿Qué son de mis intentos?
2040
¿Qué de mis grandes hechos y vitorias?
¿Son estas sus memorias?
Mi bien un breve sueño ha sido apena,
mis años y mis días,
mis gozos y alegrías,
2045
así han pasado como larga vena
de agua corriente y viva
que el curso aviva a la marina arena».
Y luego, echada en tierra, agonizando,
con los ojos clavados en el cielo,
2050
con ronca voz quebrada en mil sollozos,
nombrando siempre el nombre de su hijo,
la triste alma salió, dejando el cuerpo
anegado en la sangre de sus venas.
Esto acabo de ver, esta es la causa
2055
de mi congoja, de mi duelo y lástima.

CELABO
Diarco, no te admire ni te asombres,
que son justicias del eterno cielo,
porque esa miserable y fiera hembra,
a quien dices que el hijo ha dado muerte,
2060
mató al marido por quitarle el reino
y, mientras de él ha sido reina, ha muerto
a más de mil mancebos con quien ella
ha dado fin a su apetito ciego,
gozando a cada cual sola una noche,
2065
o solo un día en su laciva cama,
y ella luego después les daba muerte
por no ser descubierta por alguno
mientras anduvo de varón vestida;
entre los cuales mozos mal logrados
2070
por sus manos murió aquel buen Zopiro,
después de haber gozado de él un tiempo.
¡Al fin mostraste bien, mujer perversa,
ser nacida de madre infame y torpe!

DIARCO
¿Cómo que fue de infame madre hija?

CELABO
2075
Sí, que tú, como todos, aun no sabes
lo que yo sé del nacimiento de esta.
No fue su padre Sima el ganadero,
como pensó Menón el desdichado,
y todos los demás tienen creído;
2080
un hombre vil y bajo fue su padre,
su madre fue Derceta, una ramera,
la cual al lago de Ascalón llegando
la tomó el parto allí, y allí dio al mundo
esta hija, y allí dio el alma ella,
2085
dejando la reciente criatura
entre matas y peñas, al arbitrio
de la cruel fortuna, que tan próspera
y tan amiga le fue entonces, cuanto
le ha sido ahora falsa y enemiga.
2090
Proveyó que unas aves la criasen
llamadas Semirámides, de donde
el nombre le pusieron los pastores
que vieron aquel caso, y la llevaron
a Sima, el mayoral de los ganados,
2095
que después la crio cual hija propia
hasta que se casó Menón con ella.
De este solar, de este linaje viene
esta mujer cruel, torpe y soberbia.

DIARCO
Estrañas cosas son las que me dices,
2100
pero también, Celabo, considera
la maldad que es matar su madre un hombre,
y demás de esto, acuérdate del fuerte,
del bravo y alto corazón y espíritu
de esta cuitada y miserable reina.
2105
No te olvides, pues eres buen testigo,
de cuando armada desde el pie a la frente
sobre veloz caballo, fiero y alto,
la vías entrar entre la gente armada
de Egipto y Persia y Libia y Etiopía;
2110
y no te olvides, que es injusta cosa,
de cuando sobre el alto y ancho Indo
puso dos mil bajeles, reforzados
de admirables pertrechos nunca vistos,
de máquinas fortísimas y nuevas,
2115
de marineros pláticos y diestros,
de municiones y de bastimentos,
de chusma, palamenta, jarcias y armas,
los cuales se llevaron hasta el río
sobre carros tirados de camellos,
2120
allanando en mil partes altos montes,
levantando en mil partes hondos valles,
a cuya famosísima jornada
íbamos dos millones de personas,
y la tercera parte de a caballo;
2125
acuérdate, Celabo, ten memoria
de la naval batalla, del conflito
fiero, cruel, horrendo y espantoso,
en que mostró la reina tanto esfuerzo,
mandando que embistiesen sus bajeles
2130
con los del poderoso Escaurobates,
rey de las grandes Indias Orientales,
y entre las aguas, fuegos, flechas, piedras,
dardos, lanzas y espadas de las fieras,
inumerables gentes del rey indio;
2135
ya te acuerdas, Celabo, la braveza,
el inmenso valor y gallardía,
la fortaleza y varonil prudencia
que la reina mostró, principalmente
cuando llegó a embestir su fuerte fusta
2140
la real capitana del contrario,
que, en lugar de aterrarse el tierno pecho
de una tierna mujer y delicada,
la volvieron más fuerte y animosa
los altos estampidos del encuentro
2145
bravo, terrible, horrendo y temeroso,
los bravos truenos, las inormes muertes
de los crueles golpes del acero,
de las ardientes llamas de los fuegos,
de las corrientes de las altas aguas,
2150
y al fin de las horribles furias sueltas
entre la gente inumerable y brava,
y el ver que el fuego entre las aguas queme
soldados, marineros, chusma, ropa,
mástiles, jarcias, remos, pavesadas,
2155
batallolas, filares, filaretes,
ballesteras, crujía, popa, proa
y, aun con las obras muertas, la rajola,
las costillas, la quilla y todo el vaso,
no la espantaba, antes la encendía
2160
en valor, en braveza, esfuerzo y ánimo,
tanto que su bajel rindió al contrario
y de más de otros mil tuvo vitoria.

CELABO
Bien tengo en la memoria, bien me acuerdo,
Diarco, de las grandes maravillas
2165
que esta mujer ha hecho en estos años
que en hábito de hombre disfrazada
ha sido rey y capitán famoso,
alcanzando vitorias y trofeos
de todos sus contrarios, sino solo
2170
de aquellos que consigo el hombre trae,
que son los viles apetitos ciegos,
de quien ha sido siempre avasallada.

DIARCO
Pues, ¿qué diré de su gobierno grande
que en la paz comenzaba ya a mostrarse,
2175
y de las grandes obras y edificios
que ha levantado?
Esta ciudad nos sea testimonio.
Dilo tú, Babilonia ilustre y noble,
dígalo tu soberbio y fuerte muro,
2180
de ladrillo cocido, fabricado
con hierro y con betún del Is asido,
alto docientos pies y ancho cincuenta,
y que rueda diez leguas puesto en cuadro,
y que abraza al gran Eúfrates en medio,
2185
de cien puertas fortísimas cerrado,
y que tiene trecientas altas torres.
¿Qué diré de los huertos milagrosos,
qué de la grande copa o pila de oro,
qué del retrato suyo y de cien damas
2190
hechos de un monte, y qué de aquel retrato
que, la mitad tranzada del cabello
y suelta la mitad muestra, mostrando
que estando en punto tal, le vino aviso
que Babilonia se le rebelaba
2195
y, cual estaba, así acudió volando
a dar remedio al daño urgente, y diole
antes de dar las trenzas que esperaba
el dorado cabello al viento suelto?
Notable ejemplo de inmortal memoria
2200
para remedio de alterados pueblos,
súbita, rigurosa medicina,
a súbita, pestífera dolencia.
¿Qué diré, pues, del célebre obelisco,
qué de la puente, qué del alto templo
2205
qué de los otros dos lienzos de muro,
que madre son en la ciudad al río,
qué del orden, gobierno y policía
de esta grande república admirable?
Obra todo y hechura del ingenio,
2210
del corazón, del ánimo invencible
de esta fuerte mujer que, inútil peso,
yace en la tierra fría, fría tierra.
¡Oh, vanos pensamientos de los hombres!,
¿para qué tanto amáis las vanidades?
2215
Mirá cuán poco dura el bien del suelo,
cuán cierto en el mayor contento y gozo
es el afán, la pena y desventura;
mirá la que alcanzó el mayor renombre
que jamás hasta ella nadie tuvo,
2220
pues fue la gran Semíramis llamada,
mirad cual yace, ¡oh, fiero caso!, muerta
a manos de su hijo amado y único.

CELABO
Diarco, escucha, ¿qué ruido suena?
A Ninias oigo.

DIARCO
Él es, sin duda; él viene.

CELABO
2225
Esperemos aquí, sea lo que fuere.

DIARCO
Hele do asoma; y juntamente vienen
los consejeros en su compañía.

(ZAMEIS, JANTO, CREÓN, TROILO, ORISTENES, CELABO, DIARCO.)

ZAMEIS
Después que con tal gozo y alegr[ía]
os partistes de aquí, mi madre amada,
2230
que según yo sospecho, ya sabía
que su postrera hora era llegada,
mil cosas admirables me decía
en amorosas lágrimas bañada,
y, en medio de su plática suave,
2235
le vi mudado el rostro y cuerpo en ave.

DIARCO
[Aparte.]
(¡Hay cosa igual! ¿No adviertes la mentira
que de la muerte de su madre ordena?

CELABO
Sí advierto, y veo que parece en eso,
como en el rostro, a su atrevida madre.)

ZAMEIS
2240
Dos ojos pequeñuelos, encendidos,
sus dos claras estrellas se tornaron,
la mejillas perdió, frente y oídos,
la boca y la nariz pico formaron,
dos alas los dos brazos estendidos,
2245
piernas y pies en garras se trocaron,
pechos, espaldas, cuello y cuerpo, en suma,
todo se le cubrió de blanca pluma.
En una hermosísima paloma
al fin vi convertida la difunta,
2250
la cual, mirando al cielo, el vuelo toma
hacia el Oriente con una alta punta;
en esto veo que en el cielo asoma
una a mis ojos agradable junta:
a Nino y Juno y al potente Belo
2255
entonces asomados vi en el cielo.
En una blanca nube, perfilada
de rubís, perlas y oro relumbrante,
la real compañía vi asomada
por los claros balcones de levante,
2260
adonde la paloma, ya llegada,
fue con amorosísimo semblante,
de aquellas tres personas recebida
y en su divino alcázar acogida.
Hirió nuestros oídos, en el punto
2265
que llegó la paloma al cielo santo,
un tan suave y dulce contrapunto,
un tan sonoro y regalado canto,
que allá me arrebató con ellos junto,
con gloria tal, con gusto y gozo tanto,
2270
que por gozarle eternamente diera
mil vidas, si mil vidas poseyera.
Esto es sucintamente lo que pasa,
y lo que de mi madre amada vimos.
¡Oh, fortuna cruel, corta y escasa!,
2275
¿en qué, hijo y vasallos, te ofendimos?

JANTO
Fuera en nosotros el llorar sin tasa
si no quedara en ti lo que perdimos,
y el llanto fuera justo en ti si el cielo
no te diera, señor, tanto consuelo.
2280
Pero, pues el eterno Dios piadoso,
que en bien del hombre eternamente vela,
por ese medio estraño y milagroso
de la visión tu espíritu consuela,
y a nosotros y al pueblo venturoso
2285
en tu herencia mil bienes nos revela,
tú enfrena del dolor esos estremos,
y nosotros contigo nos gocemos.

CREÓN
Conviene, ¡oh, sabio príncipe dichoso!,
que la divina voluntad se haga.

TROILO
2290
Y más viendo que siempre Dios piadoso
junta la medicina con la llaga.

ORISTENES
Y viendo que el ingrato y desdeñoso
la paciencia de Dios gasta y estraga,
que es juntamente Dios fuerte y suave,
2295
clemente, justiciero, afable y grave.

DIARCO
[Aparte.]
(¡Qué priesa que se dan a consolarle!

CELABO
¡Esos son los engaños de los hombres!)

ZAMEIS
Todo lo entiendo, pero no es posible
que pueda tanto la mortal flaqueza
2300
que resista del todo un mal terrible,
aunque no falte al alma fortaleza,
siendo esta llaga en parte tan sensible,
dándomela el dolor con tal presteza,
es imposible no sentir tormento
2305
y enfrenar el primero movimiento.

CELABO
[Aparte.]
(¡Qué fingir tan astuto y engañoso!

DIARCO
En cuerpo y alma todo es cual su madre.)

ZAMEIS
Pero ya reportado, amigos, digo
que es gran razón que en vez de desconsuelo
2310
con vosotros me goce yo, y comigo
que vosotros tengáis gozo y consuelo,
pues, como debo, en hacer esto sigo
la voluntad del hacedor del cielo,
cuya mano, que pone y quita leyes,
2315
tiene los corazones de los reyes.
Y así, conforme a esto, me resuelvo
en que se vuelva el llanto en regocijo,
pues contra el cielo sin razón me vuelvo
si de lo que él se alegra yo me aflijo.
2320
Ya de esta suerte sobre mí revuelvo
y lo mejor al bien común elijo,
al bien de todos, que es lo que el rey justo
ha de mirar primero que a su gusto.
Mañana con pregones se publique
2325
este fin de mi madre milagroso,
y [de] mi corazón se notifique,
haciéndose aparato suntuoso.
Y justo es que esta hora ya se aplique
al corporal descanso y el reposo:
2330
partíos, pues, ¡oh, fieles consejeros!,
en mi reino y mi alma los primeros.

JANTO
El poderoso Dios contigo quede.

CREÓN
El cielo guarde tu real persona.

TROILO
Dios, señor, te prospere como puede.

ORISTENES
2335
Dios engrandezca tu real corona.

(ZAMEIS, CELABO, DIARCO.)

ZAMEIS
Felizmente la muerte me sucede
de esta tigre cruel, de esta leona,
la cual, amigos, muy contraria ha sido
de lo que habéis ahora de mí oído.
2340
Tomá esta llave, abrí esa puerta, y fío
de los dos esto, y fiara mi vida.
Ese sangriento cuerpo, muerto y frío,
es mi madre, no en ave convertida;
y de este caso y del intento mío
2345
yo os haré relación larga y cumplida.
Ahora vamos con presteza luego
a dar ese lacivo cuerpo al fuego.

(TRAGEDIA.)

[TRAGEDIA]
De valor, de bondad, de cortesía,
de engaño, de maldad y de malicia,
2350
de discreción, de amor, de valentía,
de pasión, de rencor y de cudicia,
de vicio, de crueldad, de tiranía,
de gobierno, de paz y de milicia,
ilustre ejemplo doy al alma ilustre
2355
con que su lustre, como debe, ilustre.

FIN DE LA TRAGEDIA DE LA GRAN SEMÍRAMIS