Zayas Sotomayor, María de

La traición en la amistad



Edición a cargo de:
Teresa Ferrer Valls
Procedencia:
DICAT - TC/12

Edición realizada a partir de la copia manuscrita de la Comedia famosa de La traición en la amistad, conservada en la BNE, signatura Res. 173. Se han tenido en cuenta las siguientes ediciones modernas de la obra: la edición de Manuel Serrano y Sanz (en Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas desde el año 1401 al 1833, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1903, pp. 590-620); la edición de Alessandra Melloni (Verona, Università degli Studi di Verona, 1983); la edición de Felicidad González Santamera y Fernando Doménech (en Teatro de mujeres del Barroco, Madrid, ADE, 1994, pp. 45-172); la edición de Teresa Scott Soufas (en Women’s Acts: Plays Women Dramatists of Spain’s Golden Age, Lexington, University Press of Kentucky, 1997, pp. 273-308); la edición de Valerie Hegstrom (Lewisburg, Bucknell University Press, 1999).]

Digitalización a cargo de:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, 2014

LOS QUE HABLAN EN ELLA

MARCIA
FENISA
BELISA
LAURA
FELIS
LISEO
GERARDO
DON JUAN
LAURO
LEÓN
ANTONIO y FABIO
[LUCÍA]

Jornada I

Salen MARCIA y FENISA.

MARCIA
Vi, como digo, a Liseo
en el Prado el otro día,
con más gala que Narciso,
más belleza y gallardía.
5
Puso los ojos en mí
y en ellos mismos me invía
aquel veneno que dicen
que se bebe por la vista.
Fueron los míos las puertas,
10
pues con notable osadía
se entró por ellos al alma,
sin respetar a sus niñas.
Siguiome y supo mi casa,
y por la nobleza mía
15
apareció el ciego lazo,
que solo la muerte quita.
Solicitome amoroso,
hizo de sus ojos cifras
de las finezas del alma,
20
ya por mil partes perdida.
Yo, Fenisa, enamorada,
tanto como agradecida,
estimo las de Liseo
más de lo justo.

FENISA
Me admira,
25
Marcia, de tu condición.

MARCIA
No te admires, sino mira,
Fenisa, que amor es dios,
cuya grandeza ofendida
con mi libre voluntad
30
de esta suerte me castiga.
Ya hizo el alma su empleo,
ya es impusible que viva
sin Liseo, que Liseo
es prenda que el alma estima;
35
y mientras mi padre asiste,
como ves, en Lombardía,
en esta guerra de amor
he de emplearme atrevida.
Si tú pretendes que crea
40
que eres verdadera amiga,
no me aconsejes que deje
esta impresa a que me obliga,
no la razón, sino amor.

FENISA
Mal dices, siendo mi amiga,
45
poner duda en mi amistad,
mas, si a lo cierto te animas,
justo será, Marcia amada,
que temas y no permitas
arrojar al mar de amor
50
tu mal regida barquilla.
Considera que te pierdes,
y a las penas que te obligas
en mar de tantas borrascas,
confusiones y desdichas.
55
¿Qué piensas sacar de amar
en tiempo que no se mira
ni belleza, ni virtudes,
solo la hacienda se estima?

MARCIA
Naide puede sin amor
vivir.

FENISA
60
Confieso; mas mira,
bella Marcia, que te enredas
sin saber por do caminas.
El laberinto de Creta,
la casa siempre maldita
65
del malicioso Atalante,
el jardín de Falerina,
no tienen más confusión.
¡Lástima tengo a tu vida!

MARCIA
Espantada estoy de verte,
70
Fenisa, tan convertida.
¿Haste confesado acaso?
Ya me cansa tu porfía.
¿No aman las aves?

FENISA
Sí aman,
y no te espante que diga
75
lo que escuchas, pues amor
esta ciencia me pratica.
Ya sé que la dura tierra
tiene amor y que se crían
con amor todos sus frutos,
80
pues sabe amar aunque es fría.

MARCIA
Pues, ¿por qué ha de ser milagro
que yo ame, si me obliga
toda la gala que he visto?
Y para que no prosigas,
85
verás en aqueste naipe
un hombre donde se cifran
todas las gracias del mundo.
Él responda a tu porfía.

FENISA
(Aparte.)
(¡Ay de mí!)

MARCIA
¿Ya te suspendes?
90
Dime ahora, por tu vida,
¿qué pierdo en ser de unos ojos,
cuyas agradables niñas
tienen cautivas más almas
que tiene arenas la Libia,
95
estrellas el claro cielo,
rayos el sol, perlas finas
las margaritas preciosas,
plata las fecundas minas,
oro Arabia...?

FENISA
(Aparte.)
(¡Ay, Dios! ¿Qué he visto?
100
¿Qué miras, alma, qué miras?
¿Qué amor es este o qué hechizo?
¡Tente, loca fantasía!
¡Qué máquina, qué ilusión!
¡Marcia y yo somos amigas!
105
Fuerza es morir. ¡Ay, amor!,
¿por qué pides que te siga?
¡Ay, ojos de hechizos llenos!)

MARCIA
Suspensa estás, ¿qué imaginas?
Fenisa, ¿no me respondes?
¿No hablas?

FENISA
110
¿Llamas, amiga?

MARCIA
No estoy muy bien empleada.

FENISA
(Aparte.)
(Yo le vi, por mi desdicha,
pues he visto con mirarle
el fin de mi triste vida.)
115
Digo, Marcia, que es galán.
Mas cuando pensé que habías
hecho a Gerardo tu dueño,
¿olvidas lo que te estima?
¿No estimas lo que te adora,
siendo obligación?

MARCIA
120
No digas,
que a nadie estoy obligada
sino a mi gusto.

FENISA
(Aparte.)
(Perdida
estoy por Liseo. ¡Ay, Dios!
Fuerza será que le diga
125
mal de él porque le aborrezca.)
¿Cuidado de tantos días,
como el del galán Gerardo,
por el que hoy empieza, olvidas?
Demás, de aqueste puedes,
130
fingiendo amor, cortesía,
estimación y finezas,
burlarte; y es más justicia
estimar a quien te quiere,
más que a quien quieres.

MARCIA
Que digas
135
razones tan enfadosas...
Alguna cosa te obliga
a darme, Fenisa, enojos.
¿Qué pensamientos te animan?

FENISA
No te enojes.

MARCIA
¿Cómo pides
140
que no me enoje si quitas
a mis deseos las alas,
a mi amor la valentía,
a mis ojos lo que adoran
y a mi alma su alegría?
¿Quiéresle acaso?

FENISA
145
¿Yo, Marcia?
¡No está mala la malicia!

MARCIA
No es malicia, sino celos.

FENISA
¿Por qué el retrato me quitas?

MARCIA
Muestra que tú de Liseo
150
valor ni parte no estimas
y, si le estimas, ¿procuras
que yo le aborrezca?

FENISA
Amiga
Marcia, escucha, no te vayas.
¡Aguarda, por vida mía!
155
¡Oye, por tu vida, escucha!

MARCIA
Muy enojada me envías.
Quien dice mal de Liseo
pierda de Marcia la vista.

(Vase.)

FENISA
Pierda la vista de Marcia
160
quien piensa ganar la vista
de la gala de Liseo.
¿Hay más notable desdicha?
¿Soy amiga? Sí. Pues, ¿cómo
pretendo contra mi amiga
165
tan alevosa traición?
Amor, de en medio te quita.
¡Jesús!, el alma te abrasa.
¿Dónde, voluntad, caminas
contra Marcia tras Liseo?
170
¿No miras que vas perdida?
El amor y la amistad
furiosos golpes se tiran.
Cayó el amistad en tierra
y amor vitoria apellida.
175
¡Téngala yo, ciego dios,
en tan dudosa conquista!

(Sale DON JUAN.)

DON JUAN
Marcia me dijo, Fenisa,
que estabas aquí, y así
a ver tus ojos subí.

FENISA
180
Siempre el corazón avisa
el bien y el mal, y así a mí
el corazón me decía,
mi don Juan, con su alegría
que tú llegabas aquí.

DON JUAN
185
Bien mi voluntad merece
tu favor, Fenisa mía,
mas el alma desconfía,
con que mil penas padece.

FENISA
(Aparte.)
(Aunque a don Juan digo amores,
190
el alma en Liseo está,
que en ella posada habrá
para un millón de amadores.
Mas quiérole preguntar
quién es este por quien muero
nuevamente.)

DON JUAN
195
Pues no quiero
verte así contigo hablar,
si no es que a ti te enamoras,
porque yo no te merezco.

FENISA
¿Celos, don Juan?

DON JUAN
Yo padezco,
200
y tú mi dolor ignoras.
Maldiciones de Fenisa
son estas. Tú pagas mal
mi amor.

FENISA
¿Y tú, desleal,
eso dices a Fenisa,
205
a quien por quererte ha sido
una piedra helada y fría
con los hombres?

DON JUAN
Una harpía,
un desamor, un olvido,
dirás, Fenisa, mejor.
210
Ya sé tus tretas, sirena,
que ya en tu engaño y mi pena
hace sus suertes amor,
y eres...

FENISA
¡Basta! No haya, no, más,
que estás en quejarte extraño.
215
(Aparte.)
(De esta manera le engaño.
¡Ay, Liseo! ¿Dónde estás?)
Que yo te diré en qué estaba,
como viste, divertida.

DON JUAN
¡Dilo presto, por tu vida,
220
que la mía se me acaba!

FENISA
¿Tú muerto? Mil años vivas.
Di, ¿conoces a un galán
en quien cifradas están
las pretensiones altivas
225
de las damas de esta corte?

DON JUAN
¿Qué dices? ¿Qué es lo que veo?
¿Respondes a mi deseo,
mas quieres que pague el porte?

FENISA
Escucha, así Dios te guarde,
230
que yo te diré el deseo
que me mueve y es Liseo
su nombre.

DON JUAN
¡Ay, amor cobarde,
qué presto desmayas! Fiera,
¿tal me preguntas a mí?

FENISA
235
No pienses, don Juan, que en ti
hay causa de tal quimera.
¿De ti mismo desconfías,
cuando tus partes están,
por gentilhombre y galán,
venciendo damas?

DON JUAN
240
¿Porfías
en darme la muerte, ingrata?

FENISA
(Aparte.)
(Mejor, don Juan, lo dijeras,
triste de mí, si supieras
que este Liseo me mata.
245
Mas amor manda que calle;
desimular quiero.)

DON JUAN
A fe
que ya en tus ojos se ve,
fiera, que debes de amalle.

FENISA
Tu engaño, don Juan, me obliga
250
a descubrirte el secreto,
por lo que quise saber
quién es el galán Liseo.
Pretende de Marcia bella
el dichoso casamiento,
255
siendo, por fuerza de estrellas,
conformes en los deseos.
Quíseme informar de ti
si es noble, porque discreto
y galán, ella me ha dicho
260
que es de aquesta corte espejo;
y tú, sin mirar que soy
la que te estima por dueño,
estás con celos pesado,
pidiendo sin causa celos.
265
No me verás en tu vida
y, pues celos de Liseo
te obligan a esta locura,
yo haré que tus pensamientos
tengan, por locos, castigos,
270
pues de hoy más quererle pienso.
Y así servirá a los hombres
tu castigo de escarmiento,
que no se ha de despertar
a las mujeres del sueño
275
que firmes y descuidadas
dulcemente están durmiendo.

DON JUAN
¡Aguarda!

FENISA
No hay que aguardar.
De Liseo soy.
(Aparte.)
(El cielo
lo haga.)

DON JUAN
Tras ti voy, fiera,
280
que por amarte me has muerto.

(Vanse, y sale LISEO y LEÓN, lacayo.)

LEÓN
Contento vienes, como si ya fueras
señor del mundo, por haberte dicho
la bella Marcia que te adora y quiere.

LISEO
¿No te parece que de un bello ángel
285
se han de estimar favores semejantes
y engrandecer el alma porque en ella
quepa la gloria de merced tan grande?

LEÓN
Si va a decir verdad, como no busco
amor de mantequillas ni alfeñique,
290
ni andarme casquivano y boquiabierto,
de día viendo damas melindrosas,
de noche requebrando cantarillas,
de las que llenas de agua en las ventanas
ponen a serenar por los calores;
295
pues a cabo un cuidado de quebrarse
la cabeza, no hará sino caerse
y romperle los cascos cuando menos.
¡Pesie a quien me parió, que no hay tal cosa
como las fregoncillas que de estos años
en la Corte se usan!

LISEO
300
Mi alegría
escucharte me manda. Dime al punto
cómo son las fregonas que se usan.

LEÓN
Si preguntas, señor, de las gallegas,
rollizas, carihartas y que calzan
305
doce puntos o trece por lo menos;
dos varas de cintura, tres de espalda;
que se alquilan por meses y preguntan
si acaso hay niños, viejos o escaleras;
de las que sacan de partido un día
310
y hurtan cada día algunas horas;
buscan sus cuyos cuando salen fuera,
y venimos a serlo los lacayos
por nuestra desventura y mala estrella;
llevan su medio espejo y salserilla
315
y, entrando en el portal que está más cerca,
se jalbegan las caras como casas,
y se ponen almagre como ovejas;
y tras de esto, buscando su requiebro,
se vuelven hiedras a su tronco asidas;
320
llevan sabrosas lonjas de tocino
y, en pago de esto, vuelven a sus casas
con un niño lacayo en la barriga,
o mozo de caballos por lo menos.
Nosotros paseamos por su calle,
325
haciendo piernas y escupiendo fuerte,
hasta que llega la olorosa hora
en que quieren verter el... ya me entiendes,
alcahuete discreto de fregonas,
cuyo olor nos parece más suave
330
que el de la algalia, y aun decirte puedo
que alguna vez le tuve por más fino.
Estas, como te he dicho, son gallegas,
fruta para nosotros solamente;
que de las fregoncillas cortesanas
335
no hay que decir, pues ellas mismas dicen
que son joyas de príncipes y grandes,
y aun hay muchos que humillan su grandeza
al estropajo de estas bellas ninfas,
que te puedo jurar que he visto una
340
que tal vez no estimó de un almirante
cien escudos, señor, por solo dalle
la paz al uso de la bella Francia.
Con estas se regala y entretiene
el gusto, y más cuando se van al río,
345
que allí mientras la ropa le jabonan,
ellas se dan un verde y dos azules;
y no estas damas hechas de zalea
que atormentan a un hombre con melindres
y siempre están diciendo: «¡Dame, dame!».

LISEO
350
¡Ay, mi León! Que en sola Marcia veo
un todo de hermosura, un sol, un ángel,
una Venus hermosa en la belleza,
una galana y celebrada Elena,
un sacro Apolo en la divina gracia,
355
un famoso Mercurio en la elocuencia,
un Marte en el valor, una Diana
en castidad...

LEÓN
Parece que estás loco.
¿Para qué quieres castas ni Dianas?
Anda, señor, pareces boquirrubio.
360
¿Para qué quiero yo mujeres castas?
Mejor me hallara si castiza fuera.
Por aquesto reniego de Penélope,
y a Lucrecia maldigo; ensalzo y quiero
a la Porcia sin par, que solo Bruto,
365
si acaso en el amor te parecía,
pudo hacer desatino semijante.
¡Por vida de mis mozas!, que si fuera
mujer, que había de ser tan agradable
que no había de llamarme naide esquiva.
370
Dar gusto a todo el mundo es bella cosa,
bien sabe en eso el cielo lo que hizo.
Tengo estas barbas, que si no, yo creo
que fuera linda pieza. ¡Oh, si tuviera
una famosa bota como digo
verdad en esto!

LISEO
375
¡Calla!, que parece
que vienes como sueles, pues no miras
que, con tu lengua, la virtud ofendes
más estimada y de mayor grandeza.
Mas eres tonto, no me espanto de esto.

LEÓN
380
Perdona si te digo que tú eres
el tonto si de castas te aficionas.
Mas que si Marcia esa quimera hace
que te ha de aborrecer; que las mujeres,
aunque sean Lucrecias, aborrecen
385
los hombres encogidos y se pierden
por los que ven graciosos, desenvueltos,
y más si al «dame, dame» son solícitos.
Si no, mira el ejemplo: a cierta dama
cautivaron los moros y, queriendo
390
tratar de su rescate su marido,
respondió libremente que se fuesen,
que ella se hallaba bien entre los moros;
que era muy abstinente su marido
y no podía sufrir tanta Cuaresma;
395
que los moros el viernes comen carne
y su marido solo los domingos,
y an este día solo era grosura,
y el tal manjar ni es carne ni pescado.
¿Entiendes esto? Pues si Marcia sabe
400
que eres tan casto, juzgará que tienes
la condición de aqueste que quitaba
a esta pobre señora sus raciones,
o entenderá que eres capón, que basta.

LISEO
Ya parece, León, que desvarías.
405
Pero mira al balcón, ¿es Marcia aquella?

LEÓN
No es sino Fenisa, amiga suya.

(Sale FENISA al balcón.)

FENISA
León, llama a Liseo.

LEÓN
Señor, llega,
que la hermosa Fenisa quiere hablarte.

FENISA
Dichosa es la que merece amarte.

LISEO
410
¿Qué mandáis, Fenisa hermosa?
Pues por mi dicha merezco
que de Marcia hermosa el alma
tenga de hablarme deseo.
Hablad, señora, ¡por Dios!,
415
y no tengáis más suspenso
a quien os adora a vos
por estrella de su cielo.
Y si sois de aquella diosa
en quien adoro...

FENISA
[Aparte.]
(¿Qué espero?
420
Dejé a Marcia con don Juan
y vengo llena de miedo
a ver de mi dulce ingrato
la gala que no merezco,
hurtando a Marcia sus glorias,
425
las cortas horas al tiempo.
Escribí un papel, y en él
mi amor y ventura he puesto.
Enojada me fingí,
y con este engaño dejo
430
a don Juan pidiendo a Marcia
que de esta paz sea tercero,
y aunque a mi don Juan adoro,
quiero también a Liseo,
porque en mi alma hay lugar
435
para amar a cuantos veo.
Perdona, amistad, que amor
tiene mi gusto subjeto
sin que pueda la razón
ni mande el entendimiento.
440
Tantos quiero cuantos miro
y, aunque a ninguno aborrezco,
este que miro me mata.)

LISEO
Fenisa, ¿tanto silencio?
No dilates más mis glorias.
445
Dime si traes de mi dueño
algún divino mensaje.

FENISA
[Aparte.]
(Amistad santa, no puedo
dejar de seguir a Amor.)
De aqueste papel, Liseo,
450
sabrás lo que me preguntas;
léele, que te prometo
que me cuesta harto cuidado
la travesura que he hecho,
y queda, a Dios.

LISEO
¿Ya te vas?
¡Aguarda, por Dios!

FENISA
455
No puedo.
[Aparte.]
(¡Ay, ojos, en cuyas niñas
puso su belleza el cielo!)
A Dios.

(Vase.)

LISEO
Id con él, señora.
Dulce papel de mi dueño,
460
no carta de libertad,
sino de más cautiverio.

LEÓN
¿Es ligno en crucis acaso?
¿Es de alguna santa el hueso
lo que te dio aquella dama?

LISEO
465
¿Por qué lo preguntas, necio?

LEÓN
Bésasle tan tiernamente
que no es mucho si sospecho
que es reliquia haber papel.
¡Ahora sí que estás bueno!
470
¡Mas, si fuera Marcia casta,
no granjeara en aquesto!

LISEO
Si merezco, papel mío,
saber lo que tienes dentro,
romperé para gozarlo
475
aqueste divino sello.

LEÓN
¡Acaba! ¿Qué estás dudando,
si no temes que los griegos
del gran caballo troyano
trae metidos en su centro?

LISEO
480
¿No es esta letra de Marcia?

LEÓN
Y vendrá a ser, por lo menos,
de la fregona de casa.

LISEO
Calla, que leerle quiero.
Oíd la boca de Marcia:
485
«Supe, gallardo Liseo,
tu nobleza, tu valor
y tu gran merecimiento.
En tu retrato miré
las partes que te dio el cielo,
490
y al fin por ojos y oídos
me dio el amor su veneno,
y aunque entiendo quien te adora,
hoy a quererte me atrevo,
que amor no mira amistades,
495
ni respeta parentescos.
Dirás que fuera mejor
morir, pues tú me has muerto.
No se queda sin castigo
mi amoroso atrevimiento;
500
y si quieres de más cerca
oír mis locos deseos,
escuchar mis tristes quejas
y amorosos pensamientos,
vivo a San Ginés. ¡Ay, Dios!,
505
si no vivo, ¿cómo miento?
Vivo solo donde estás,
porque donde no estás muero.
En unos hierros azules
dadas las doce te espero,
510
donde perdones los míos,
pues vienen de amor cubiertos».
¿Qué dices de esto, León?

LEÓN
¿Qué he de decir? Que eres necio
si no gozas la ocasión,
515
pues te ofrece sus cabellos.
Esta sí que me da gusto,
que descubre sin extremos
los que tiene allá en el alma.
Parece que estás suspenso.
520
¡Ventura tienes, por Dios!
Di, ¿sabes encantamentos?,
¿con qué hechizas esta gente?,
¿traes algún grano de helecho?
Marcia te adora y estima;
525
Fenisa, por ti muriendo.
¿Y Laura?

LISEO
¡Calla, borracho!
Si sabes que la aborrezco,
¿por qué me nombras su nombre?
¡Vive Dios!

LEÓN
¡Jesús! ¿Tan presto
530
te enojas? Detén la mano,
que ya la paso en silencio;
mas dime en qué ha de parar
esta quimera, que creo
que te has de volver Gran Turco.
Di, ¿qué pretendes?

LISEO
535
Pretendo
darte cien espaldarazos.

LEÓN
Dios te guarde, que yo pienso
que no te verás por dar
a puertas de monasterios,
540
y si das, son mojicones,
cosa que, aunque por momentos
los des, no les quitarás
la herencia a tus herederos;
mas si pasas adelante
545
con estas cosas, sospecho
que han de reñir y arañarse,
que esto y más pueden los celos.
Las fregonas por nosotros
cada día hacen esto;
550
mas las damas, no es razón.

LISEO
¿Quieres callar, majadero?
Ya me cansan tus frialdades.
Ya de escucharte me ofendo.

LEÓN
¡Casto dice, y tiene tres!
555
Éreslo como mi abuelo,
que no dejaba doncellas
ni aun las casadas, sospecho.
Era cura de un lugar
y, en lo que tocaba al sexto,
560
curaba muy bien su gusto,
pues el día de su entierro
iban diciendo «¡ay, mi padre!»
todos los niños del pueblo.
Algunos mormuradores
565
al obispo le dijeron
que tenía doce hijos,
sin los demás encubiertos.
Vino el obispo al lugar
a castigar tantos yerros,
570
y él le salió a recebir,
desimulado y secreto.
Dijo el obispo: «¡Traidor!,
¿cuántos hijos tenéis?». «Pienso
-respondió- que he de tener,
575
si no me engaño y es cierto,
tantos como useñoría,
y aun sospecho que uno menos».
Llegaron con esto a casa
y, al entrar en ella, vieron
580
los doce niños vestidos
de un leonado terciopelo
y con hachas en las manos.
Quedó el obispo suspenso,
mirando con atención
585
los muchachos. Y mi abuelo
dijo: «¿Qué mira, señor?
¿Estos doce candeleros?
Pues yo le juro que todos
dentro de casa se hicieron».

LISEO
¿Acabaste?

LEÓN
590
No, señor,
que se me acuerda otro cuento
tan gracioso como este otro.

LISEO
Lo que has hablado no creo,
que habla más un papagayo.

LEÓN
595
Dábale mucho contento
tener las criadas mozas,
y habiendo por fuerza hecho
que tuviese una ama vieja
de a cincuenta años, fue puesto
600
en la mayor confusión
en que no se vio en su tiempo.
Y para poder medir
con su gusto el mandamiento,
tomó dos de a veinte y cinco,
605
que fue el más famoso cuento.

LISEO
¡Calla ya, por Dios!

LEÓN
¿Te ofendes
de tan graciosos subcesos,
y de eso estás enfadoso?
¡Por Cristo que no te entiendo!

LISEO
610
Divina Marcia, perdona
si en no ser leal te ofendo,
que a Fenisa voy a ver,
y aun a engañarla si puedo.
Si no te viere esta noche,
615
no te enojes, que el que pierdo
soy yo, que pierdo tu vista.
Vamos, León.

LEÓN
Ya está hecho.
Vamos, y el cielo permita
que algún fregonil subjeto
620
haya en casa, porque yo
reciba algún pasatiempo.

(Vanse, y sale GERARDO.)

GERARDO
Goce su libertad el que ha tenido
voluntad y sentidos en cadena;
y el condenado en la amorosa pena
625
el dudoso favor que ha pretendido
en dulces lazos, pues leal ha sido;
de mil gustos de amor el alma llena,
el que tuvo su bien en tierra ajena,
triunfe de ausencia, sin temor de olvido;
630
viva el amado sin favor celoso,
y venza su desdén el despreciado;
logre sus esperanzas el que espera,
con su dicha se alegre el venturoso,
y con su amada el vencedor amado,
635
y el que busca imposibles, cual yo, muera.

(Salen ANTONIO y FABIO con sus instrumentos.)

FABIO
¿Mandas, señor, que cantemos?

GERARDO
Fabio, Antonio, bienvenidos
seáis.

ANTONIO
Cuidados perdidos
son los tuyos.

FABIO
¿Qué diremos?

GERARDO
640
Mi pasión podéis cantar.

FABIO
Será muy triste canción.
¡Que en siete años de afición
no te acabes de cansar!

GERARDO
Cual Jacob, querré otros siete
645
si he de gozar a Raquel.

ANTONIO
Aquí no hay suegro cruel,
ni Lía que te subjete.

GERARDO
Unas endechas me di.

FABIO
¿Endechas?

ANTONIO
¿Endechas quieres?
650
¿Amante de endechas eres?

GERARDO
¡Ay, Fabio! ¡Ay, Antonio, sí!
Cantad, pues, y no templéis,
basta mi tristeza fiera.

FABIO
¡Bravo amor!

ANTONIO
¡Brava quimera!

GERARDO
655
Ea, cantad si queréis.
(Cantan y GERARDO se pasea.)
¿Por qué, divina Marcia,
de mis ojos te ausentas
y en tanto desconsuelo
triste sin ti me dejas?
660
Si leona no eres,
si no eres tigre fiera,
duélete, desdén mío,
de mis rabiosas penas.

(A la ventana BELISA y MARCIA.)

BELISA
Llega, querida prima,
665
así tus años veas
logrados y empleados
en quien más te merezca.
Escucha cómo cantan.

(Cantan.)

FABIO
¡Ay, celoso tormento!
670
¡Ay, traidora sospecha!
Ya que me olvida Marcia,
¿por qué tú me atormentas?

BELISA
¡Oh, prima de mis ojos!
Buena ocasión es esta.

MARCIA
675
Calla, que me disgustas,
o diré que eres necia.

(Cantan.)

FABIO
Amigo pensamiento,
tras esta ingrata vuela,
dulce sueño que el alma
680
tanta pasión le cuesta.

GERARDO
En el balcón hay gente.
¿Será mi Marcia bella?
Mas no soy tan dichoso
que tal favor merezca.

[Cantan.]

FABIO
685
¡Ay!, que a mi ingrata bella
más la endurecen mis rabiosas penas.

BELISA
Amada prima mía...

MARCIA
¿Que me vaya deseas,
pues en esto me hablas?

(Vase.)

BELISA
690
No te vayas, espera.
[A GERARDO.]
Sabe el cielo, Gerardo,
cuánto el veros me pesa
en tan grande desdicha.

GERARDO
¿Sois vos, Belisa bella?
695
¿Y mi Marcia divina?

BELISA
Aquí estaba, y roguela
que tu pasión mirase,
mas cruel persevera.
Mas no es justo desmayes
700
que, aunque más me aborrezca,
he de hacer vuestras partes.
Tened, señor, paciencia.

(Vase.)

GERARDO
¡Ay, señora, así vivas,
mi desdicha remedia!
705
Y vosotros, dejadme
solo con mis tristezas.

FABIO
¡Triste mancebo! Antonio,
miedo tengo que muera.

ANTONIO
Dejémosle que a solas
710
pasa mejor sus penas.

(Vanse los dos.)

[GERARDO]
¡Oh, Dafne fugitiva,
y aun más ingrata que ella,
pues huyes de tu amante
cuando amarle debieras!
715
Plegue a Dios que el que amares
te deje cual me dejas,
pues a mí, que te adoro,
desdeñosa desprecias.
De mi pasión se duelen
720
hasta las duras piedras,
y de ella enternecidas
ablandan su dureza.
Mis lágrimas son tantas
que el reino que gobierna
725
el sagrado Neptuno
no tiene más arenas.
Dejad los hilos de oro,
en que ensartáis las perlas,
y ayudadme llorando,
730
del mar bellas sirenas.
Plegue a los cielos, Marcia,
pues mi pasión te alegra,
que ante tus fieros ojos
muerto a Gerardo veas.

([Vase]. Salen LAURA y FELIS, paje.)

FELIS
735
Dímelo, así Dios te guarde.

LAURA
¿Qué te tengo de decir?
Que soy, Felis, desdichada,
que sin ventura nací.

FELIS
No es sin causa esta pasión,
740
fíate, Laura, de mí,
que si puedo remediarla,
lo haré aunque entienda morir.
Mil días ha que te veo
desconsolada vivir.

LAURA
745
¿Vivir? Si viviera feliz,
no fuera malo.

FELIS
¿Es así?
¿Qué tienes, señora mía?
Bien me lo puedes decir,
que contado el mal se alivia.

LAURA
Es verdad, escucha.

FELIS
750
Di.

LAURA
Ya conoces a Liseo,
pues de aqueste, Felis, fui
requebrada y pretendida.

FELIS
¿Eso no más?

LAURA
¡Ay de mí!
Amele.

FELIS
755
Pues que le ames,
¿por eso pierdes?

LAURA
Perdí
en amarle, Felis mío,
más que piensas.

FELIS
Eso di.

LAURA
Diome palabra de esposo,
760
y con esto me rendí
a entregarle...

FELIS
No te pares.

LAURA
Dile...

FELIS
Prosigue.

LAURA
¡Ay de mí!,
mi honra le entregué, Felis,
joya hermosa, y que nací
765
solo obligada a guardarla,
y con esto me perdí.
Cuando pretendió mi amor,
amante y tierno le vi,
cuanto ahora desdeñoso,
770
pues no se acuerda de mí.
Dime, ¿qué será la causa
que, si acaso viene aquí,
es cuando luego me dice:
«Laura, yo voy a dormir»?
775
Si ve mis ojos llorosos
y el gusto para morir,
ni me pregunta la causa
ni la consiente decir.
Cuando le escribo y me quejo
780
de ver que me trata así,
no responde, antes se enfada
de verme siempre escribir.
Si busco lugar de darle
el favor que ya le di,
785
regatea el recebirle
y él queda conmigo aquí.
Dormido anoche en mis brazos,
con ansia empezó a decir:
«Marcia y Fenisa me adoran».
790
¡Oh, amor, y lo que sentí!
Y al fin, asiendo sus manos,
llorando, le estremecí
diciendo: «Amado Liseo,
mira que estás junto a mí.
795
Si a Marcia y Fenisa quieres,
mira, ingrato, que por ti
a mí misma me aborrezco
desde el día que te vi».
Respondiome airado: «Laura,
800
ya no te puedo sufrir.
De todo tienes sospechas,
presto quieres ver mi fin».
Esta noche le aguardaba,
Felis. Pues no viene aquí,
805
alguna dama le tiene,
más dichosa que yo fui.
Estos son, Felis, mis males,
aquesto me tiene así,
atormentándome el alma,
810
sin descansar ni dormir.

FELIS
De esa suerte, hermosa Laura,
muy bien te puedo decir.
Las tres de la noche han dado,
mi señora, y no dormís.
815
Sentid, pues fuistes la causa,
el dolor que os da a sentir
aquel corazón de piedra
cruel, pues os trata así.
Llorad, bellísimos ojos.

LAURA
820
Mi Felis, harelo así
hasta que acabe la vida,
que presto será su fin.
Pluviera al cielo, Liseo,
dura piedra para mí,
825
que fuera el fin de mis días
el día que yo te vi.
¡Piadoso cielo, duélete de mí,
que amando aborrecida muero al fin!

(Llora.)

FELIS
Baste, mi señora, baste,
830
no quieras tratar así
aquesos bellos luceros
que, aunque yo muera por ti,
en cuanto basten mis fuerzas,
me tienes siguro aquí.
835
Suspende tu pena ahora,
acuéstate y fía de mí,
que yo sabré por qué causa
Liseo te trata así;
que la deuda que a tus padres
840
tengo desde que nací
fuera negarla si ahora
te desamparara a ti.
Queda en buenhora, que el cielo,
cansado ya de sufrir,
845
te vengará de este ingrato,
que yo le voy a seguir.

LAURA
¡Piadoso cielo, duélete de mí,
que amando aborrecida muero al fin!
(Vase FELIS.)
Que muera yo, Liseo, por tus ojos
850
y que gusten tus ojos de matarme;
que quiera con tus ojos alegrarme
y tus ojos me den cien mil enojos.
Que rinda yo a tus ojos por despojos
mis ojos, y ellos en lugar de amarme,
855
pudiendo con sus rayos alumbrarme,
las flores me convierten en abrojos.
Que me maten tus ojos con desdenes,
con rigores, con celos, con tibieza,
cuando mis ojos por tus ojos mueren.
860
¡Ay, dulce ingrato!, que en los ojos tienes
tan grande deslealtad como belleza
para unos ojos que a tus ojos quieren.

(Vase LAURA, con que se da fin a la primera jornada.)

Jornada II

Sale MARCIA, sola.

MARCIA
Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego;
865
temer el fuego y acercarse el fuego,
tener a un tiempo pena y alegría;
estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego;
temor valiente y entendimiento ciego,
870
atada la razón, libre osadía;
buscar lugar donde aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza;
desear sin saber qué se desea;
tener el gusto y el disgusto iguales,
875
y todo el bien librado en esperanza:
si aquesto no es amor, no sé qué sea.

(Sale BELISA.)

MARCIA
¿Búscasme, prima?

BELISA
Una dama
bizarra y de lindo talle
te quiere hablar. ¿Quieres dalle
880
licencia? Que es de la fama,
y muestra su gallardía
ser hermosa.

MARCIA
Pues, ¿qué quiere?

BELISA
Marcia, hablarte.

MARCIA
Sea quien fuere,
dile que entre, prima mía.
¿Viene sola?

BELISA
885
Un escudero,
una silla, mucha seda,
buen brío, y tan cerca queda
que con su presencia espero
sacarte de confusión.
890
Entrad, gallarda señora.

(Sale LAURA con manto.)

MARCIA
No sale, prima, el aurora
con tan grande presunción.
¡Buen talle! Seáis bienvenida.

LAURA
Y vos, señora...
[Aparte.]
(¡Ay, amor!
895
ya el ánimo y la color
tengo de verla perdida.)

MARCIA
[Aparte.]
(Parece que se ha turbado,
Belisa, en solo mirarme.)

LAURA
Marcia hermosa, perdonadme,
900
que es vuestro talle estremado,
me ha turbado y casi estoy
muerta de amores en veros.
No hay más bien que conoceros,
dichosa en miraros soy.

MARCIA
905
Para serviros será,
que lo haré, así Dios me guarde.

LAURA
[Aparte.]
(¿Qué tiemblo? ¿Qué estoy cobarde?)

MARCIA
[Aparte a BELISA.]
(Confusa, Belisa, está.)
Descubríos, que los ojos
910
me tienen enamorada.

LAURA
Solo en el ser desgraciada
soy hermosa, y si en despojos
el alma, señora, os doy,
tomad el rostro también.

MARCIA
Hermosa sois.

BELISA
915
No hay más bien
que ver, cuando viendo estoy,
tal belleza. El cielo os dé
la ventura cual la cara.
Si hombre fuera, yo empleara
920
en vuestra afición mi fe.

LAURA
Bésoos, señora, las manos.

MARCIA
Señora, pues me buscáis,
razón será que digáis
quién sois.

LAURA
Pues las tres estamos
925
solas, quien soy os diré,
y a lo que vengo.

MARCIA
¿Os llamáis?

LAURA
Laura.

BELISA
Con razón tomáis
tal nombre, pues ya estaré
segura que a Dafne veo
930
hoy en laurel convertida.

MARCIA
Laura bella, por mi vida,
que no tengáis mi deseo.

LAURA
Mas confieso, Marcia bella,
¿es esta dama Fenisa?

MARCIA
935
No, Laura, porque es Belisa,
mi prima.

LAURA
Ya mi amor sella
con mis brazos su amistad.

BELISA
Soy vuestra servidora,
y a fe que, desde esta hora,
940
cautiváis mi voluntad.

LAURA
Yo la aceto, y porque está
suspensa, Marcia, os diré
a lo que vengo.

MARCIA
Estaré
atenta.
[Aparte.]
(¡Ay, Dios!, ¿qué será?)

LAURA
945
Sabed, bellísimas primas,
cuyos años logre el cielo,
cómo nací en esta corte
y es noble mi nacimiento.
Mis padres, que el cielo gozan,
950
me faltaron a tal tiempo
que casi no conocí
a los que vida me dieron.
Quedé niña, sola y rica,
con un noble caballero
955
que tuvo gusto en criarme
por ser de mi madre deudo.
Puso los ojos en mí
un generoso mancebo,
tan galán como alevoso,
960
desleal y lisonjero.
Como mi esposo alcanzó
los favores, con que pienso
que, si tuve algún valor,
sin honra y sin valor quedo.
965
Cuando entendí que mi amante
trataba de casamiento,
trató, Marcia, de emplearse
en otros cuidados nuevos.
Yo, sintiendo su tibieza
970
y mi desdicha sintiendo,
le hice seguir los pasos
para averiguar mis celos.
A pocos lances hallé
que este mi tirano dueño,
975
Nerón cruel que a mi alma
puso como a Roma incendio,
¡ay, Marcia!, supe...

(Llora.)

MARCIA
Pues dilo,
y deja ese sentimiento.

BELISA
Ya no sirve enternecerte.
980
¿Lágrimas viertes? ¿Qué es esto?

LAURA
¿No quieres, divina Marcia,
que tema el decir?

MARCIA
¡Ay, cielo!

BELISA
Laura, confusa me tienes.
Aquí no te conocemos
si es vergüenza.

LAURA
985
No es vergüenza,
sino pensar que me pierdo.
Solo digo...

MARCIA
Acaba, amiga.

LAURA
Supe, Marcia, que Liseo,
que este es el traidor ingrato
990
que en tal ocasión me ha puesto,
te adora a ti. Esta es
la causa porque temiendo
estaba de declararme.

MARCIA
Laura, si tu sentimiento
995
es ese, puedo jurarte
que no le he dado a Liseo
favor que no pueda al punto
quitársele. Yo confieso
que le tengo voluntad:
1000
mas, Laura hermosa, sabiendo
que te tiene obligación,
desde aquí de amarle dejo,
en mi vida le veré.
¿Eso temes? Ten por cierto
1005
que soy mujer principal
y que aqueste engaño siento.

LAURA
Espera, amiga, que hay más,
que es justo, porque tomemos
venganza las dos, que sepas
1010
que este cruel lisonjero,
si a mí me desprecia, a ti
te engaña, pues sé por cierto
que ama a Fenisa, tu amiga,
que a ti te engaña cumpliendo
1015
con traiciones, que Fenisa
es su gusto y pasatiempo.
Desde que sale en Oriente
el rubio señor de Delo
hasta que sale Lucina,
1020
está en su casa Liseo,
embebecido, hechizado
y, de muy amante, necio.
Bien sé, Marcia, que contigo
era solo pasatiempo
1025
lo que el ingrato trataba,
mas con Fenisa, yo pienso,
que pasa más que a servirla.
Marcia, dame tu consejo,
que si Liseo se casa,
1030
bien ves cuán perdida quedo.
¡Ay, bella Marcia!

MARCIA
No llores,
que ya he pensado el remedio,
tal que he de dar a Fenisa
lo que merece su intento.
1035
¿Podrás quedarte comigo?

LAURA
Sí, amiga, porque no quiero
vida, hacienda y gusto, honor,
si a mi dueño ingrato pierdo.
Mas para que con mi honra
1040
pueda cumplir, Marcia, quiero
que digas que eres mi deuda,
y que en ese monesterio
me has conocido, y Leonardo,
creyendo ser parentesco,
1045
me dejará que contigo
viva, señora, algún tiempo.

MARCIA
Pues, Laura, quítate el manto,
sosiega y éntrate dentro,
que no quiero que te vea
1050
que estás comigo Liseo,
y déjame el cargo a mí.

LAURA
Déjame besar el suelo
adonde pones las plantas.

MARCIA
Alza, amiga, que no quiero
1055
que gastes tanta humildad,
que no es razón. Mas pensemos,
si Liseo te buscase,
qué has de decir a Liseo.

[LAURA]
Yo le escribiré un papel
1060
y en él le diré que quiero,
cansada de sus crueldades,
ser religiosa, y con esto
yo sé que su poco amor
dará lugar a mi enredo.

MARCIA
1065
Bien haya tu discreción.
¿Qué dices, prima?

BELISA
Que pierdo
el juicio imaginando
tal traición y que, si puedo,
le he de quitar a don Juan,
1070
mi antiguo y querido dueño,
que también le persuadió
a que no me viese.

LAURA
¡Ay, cielo!
¿También tú estás agraviada?

MARCIA
Muy fácil está el remedio.
1075
Procura, prima, que vuelva
a su pasado deseo,
que fácil será de hacer
con persuasiones y ruegos.
Vamos, Laura. ¡Y tal maldad!
1080
¿Así paga los extremos
de mi voluntad Fenisa?
¡Mal haya quien en tal tiempo
tiene amigas!

BELISA
Don Juan viene.
Vete, por Dios, que si puedo
1085
he de intentar mi venganza.

MARCIA
Vamos, que sus pasos siento.

LAURA
La traición en la amistad
puede llamarse este cuento.

(Vanse MARCIA y LAURA, y queda BELISA sola.)

BELISA
Quien no sabe qué es celos, no se alabe
1090
que ha tenido dolor ni descontento,
porque basta un celoso pensamiento
para matar a quien sufrir no sabe.
¡Oh, yugo del amor dulce y suave!,
solo por ti se tiene sufrimiento,
1095
que celos es tirano tan violento
que atemoriza con su aspecto grave.
No sé, Amor, cómo el verle no te espanta,
siendo como eres niño y temeroso,
antes le tienes por leal amigo;
1100
mas es sirena que cantando encanta,
que para ti Cupido es amoroso
cuanto cruel y desleal conmigo.
Sea de esto testigo
la crueldad con que me das tormento,
1105
fuego rabioso en que abrasarme siento.
Y si alguno pregunta
de qué son mis desvelos,
le pueden responder que tengo celos.

(Sale DON JUAN.)

DON JUAN
¿Será preguntar locura
1110
a tu divina hermosura,
discretísima Belisa,
si está con Marcia Fenisa?

BELISA
Es tal tu desenvoltura
que no me espanto que a mí
1115
llegues a mostrar que fuiste
quien... con saber que por ti
vivo congojosa y triste
de lo que no merecí;
que si yo fuera mujer
1120
que a tu ingrato proceder
hubiera dado el castigo,
no tuvieras, enemigo,
tal libertad y poder.
¿Por Fenisa me preguntas,
1125
tirano, y no miras juntas
mi ofensa y libertad?
¿No conoces tu maldad
y mi rigor no barruntas?
Solicitaste mi amor
1130
y, cuando de su favor
eras, ingrato, admitido,
me trataste con olvido,
propio pago de traidor.
Mudo estás, tienes razón.
1135
Pero ya de tu traición
el cielo y tu infame prenda,
mi agravio y tu olvido venga.

DON JUAN
Escucha.

BELISA
¿Por qué razón?
Si escuchándote perdí
1140
la libertad que era en mí,
libre, exenta y no pechera,
pues, ¿por qué quieres que muera
tornándote a escuchar? Di.
¡Déjame, no me detengas!,
1145
que aunque no quieres, me vengas
tú mismo, traidor, de ti.

DON JUAN
¿Pues cómo, señora, así
me tratas?

BELISA
Ya tus arengas
para mí son invenciones.

DON JUAN
1150
¡Oh, amor, qué ocasión me pones!
¡Que por mi culpa perdiese
tu gracia!

BELISA
Si yo te viese
tan cercado de pasiones,
enemigo, como estoy...
1155
Mas ¿por qué tan necia soy
que, pudiendo yo vengarme,
dejo que torne a engañarme
tu maldad?

DON JUAN
Si yo te doy
enojos, Belisa mía,
mátame.

BELISA
1160
Yo bien querría.

DON JUAN
Con tus ojos, pues que soy
su esclavo.

BELISA
¡Qué hechicería!
Calla, alevoso perjuro,
y no irrites mi venganza,
1165
sino mira tu mudanza,
y que con razón procuro
tu muerte.

DON JUAN
¡Qué hermosa estás!
Parece que con enojos
hacen más tus bellos ojos,
1170
con que la muerte me das,
llevando el alma en despojos.
Mira que muero por ti.

BELISA
¿Eso me dices ansí,
cuando adoras a Fenisa,
1175
por quien mi gusto perdí,
y enamoras a Belisa?
Véngueme el cielo de ti.
Mas ella te habrá encerrado,
pues, mientras tú descuidado,
1180
otro sus umbrales pisa
y engaña con falsa risa
a quien a mí me ha engañado.

DON JUAN
No sé qué tienen tus ojos
que en esas hermosas niñas
1185
parece que miro el alba,
cuando hermosa, crespa y linda,
por los balcones de Oriente,
nos muestra su hermosa risa.
Fenisa tiene la culpa,
1190
mas, si me agravia Fenisa,
vengada quedas, señora;
yo, ofendido como pintas.
Mas dime quién es el hombre
solo para que le diga
1195
que solo tus ojos bellos
son los que don Juan estima.

BELISA
Basta, don Juan, ¿qué me tienes
por necia, pues, que a mí misma
me preguntas esas cosas
1200
y en que las diga porfías?
¿Hante picado los celos
y quieres, por causa mía,
vengarte del que te ofende?
Harto donaire sería.
1205
No tienes que preguntarme,
ni presumas que me obligas
con tus engaños, pues bastan
tus falsas hechicerías.
Vete con Dios, que me cansas;
1210
que rosas y perlas finas
para Fenisa las guarda,
a quien con gusto te inclinas.

DON JUAN
¿Por qué te vas de esa suerte?
Aguarda, señora mía,
1215
fenis, cielo, primavera
cuando abril sus campos pisa.
Acidente fue el querer
a esa mujer. Mi desdicha
me obligó a tales locuras,
1220
mas ya el alma arrepentida
a ti, que es su centro, vuelve.

BELISA
¡Tente, don Juan, no prosigas!,
que parece que es verdad
tus palabras y es mentira,
1225
y podrá ser que me venzas,
que la mujer más altiva
rendirá fuertes de honor
si acaso escucha caricia.
Goza tu prenda, que es justo,
1230
que ella misma te castiga,
pues te paga con engaños
la verdad con que la estimas.

DON JUAN
Si a Fenisa no aborrezco,
aquí se acabe mi vida,
1235
aquí me destruya un rayo,
aquí el cielo me persiga,
aquí me mate mi amigo
y con esta espada misma,
y aquí me desprecies tú,
1240
y aquí me quiera Fenisa.
Dame de amiga la mano,
rosa hermosa, clavellina,
y te la daré de esposo
a tus plantas, de rodillas.

BELISA
1245
¿Cómo te podrá creer
quien teme que tu malicia,
como primero, me engaña?

DON JUAN
No digas eso, Belisa.

BELISA
(Aparte.)
(¡Ay, mi don Juan, que en mirarte
1250
casi me tienes rendida!)

DON JUAN
Amor te doy por fiador
y a tu hermosura divina.

BELISA
¿Qué me dices, pensamiento?
¿Qué pides, afición mía?
1255
¿Qué me dices, voluntad?,
que parece que [te] inclinas,
porque al fin todas las cosas
vuelven a lo que solían.
Los ojos se van tras ti,
1260
la boca a decir se inclina,
mi don Juan, que yo soy tuya,
mientras yo tuviera vida.

DON JUAN
Por este favor te beso
las manos, prenda querida.
1265
Vamos, mi señora, adentro,
que quiero ver a tu prima.

BELISA
Vamos, que ya estoy vengada.

DON JUAN
¿Contenta estás?

BELISA
Así vivas
los años que yo deseo.
1270
[Aparte.]
(¡Cómo temo tus mentiras!
Mas porque Fenisa pierda
la gloria que en ti tenía,
vuelvo de nuevo a engolfarme.)

DON JUAN
[Aparte.]
(No más engaños, Fenisa.)

(Vanse, y sale LISEO y LEÓN.)

LEÓN
1275
¿Cansada Laura ya de tus tibiezas,
quiere escoger tan recoleta vida,
aborreciendo el mundo y sus grandezas?

LISEO
Es Marcia de mi amor prenda querida,
y Fenisa adorada en tal manera
1280
que está mi voluntad loca y perdida.
Laura ya no es mujer, es una fiera;
Marcia es un ángel; mi Fenisa, diosa:
estas vivan, León, y Laura muera.
Marcia está a mis requiebros amorosa;
1285
Fenisa a mi afición está rendida;
Marcia será, León, mi amada esposa.

LEÓN
¡Bueno eres para turco! ¡Linda vida
si con media docena te casaras!

LISEO
Marcia en eso será la preferida.
1290
Tiene hermosura y perfecciones raras:
su hacienda, su nobleza, su hermosura,
su raro entendimiento.

LEÓN
¿Y no reparas
ya, señor, que de Laura no te acuerdas?
¿Cómo Fenisa tiene tal locura
que piensa ser tu esposa?

LISEO
1295
¡No me pierdas
el respecto, borracho, y me des ira!
¡Lindo, por Dios, qué bien templadas cuerdas!
León, si yo a Fenisa galanteo,
es con engaños, burlas y mentiras,
1300
no más de por cumplir con mi deseo;
a sola Marcia mi nobleza aspira.
Ella ha de ser mi esposa, que Fenisa
es burla.

LEÓN
Acaba y ese papel mira.

LISEO
¿Qué he de verle, León, si en él me avisa
1305
las cansadas quimeras con que suele?

LEÓN
Tu condición, por Dios, me mueve a risa.
¡Que te tenga apetito de esa suerte!

LISEO
Papel, solo en mirarte me das muerte.
(Lee.)
«Cansada de sufrir tus sinrazones y viendo que ya en ellas no habrá enmienda, estoy determinada a cerrar los ojos al mundo y abrirlos para Dios. Y así hoy me voy a un monesterio fuera de la corte para dejar que goces en ella tus nuevos empleos y estorbar que lleguen a tus oídos nuevas de mi nombre, ni a los míos las de tu libertad».

LEÓN
Laura escoge lo mejor.
1310
Vive el cielo, que en el alma
siento, señor, sus desdichas,
nacidas de tu mudanza.

LISEO
Pues yo, León, olvidado
por su condición pesada
1315
de la obligación que tengo,
sus penas estimo en nada.
Viva mi amada Fenisa,
estime mis penas Marcia
y haga de sí lo que dice
1320
la ya aborrecida Laura.
No haya miedo que la estorbe
elición tan justa y santa,
que fuera delito feo.
Hoy para conmigo acaba,
1325
y así este papel y ella
quedarán por esta causa
borrados de mi memoria,
como escritos en el agua.

(Rómpele.)

LEÓN
¡Tente, señor, por tu vida!

LISEO
1330
¡Majadero, allá te aparta!

LEÓN
Pues, ¿por esta niñería
me das aquesta puñada?
¿No digo yo que tus manos
son dadivosas y francas
1335
para puñadas y coces?

(Sale FENISA.)

FENISA
¿Es acaso de la dama?
¡Si será tanta crueldad...!
¿Así sus favores rasgas?
Coge, León, los pedazos.

LEÓN
1340
Solo aquesto me faltaba
de la ración. ¿Es, por Dios,
la cuenta barba borrasca?
Alterado sale el mar,
tormenta nos amenaza.

FENISA
1345
Fino alcahuete sois vos.

LEÓN
¿En qué te ofenden mis barbas
que así a mesarlas te atreves?
¿He de pagar yo tu rabia?
Mal haya el lacayo, amén,
1350
cuando en tal oficio anda,
para excusar estas fiestas
como fraile no se rapa.

FENISA
¡Cuánto diera vuesarced
porque al salir se cegaran
1355
mis ojos y no le vieran!

LISEO
Basta, mi Fenisa, basta,
no te enojes, que por ti,
por tu hermosura y tus gracias,
hoy papel y dueño mueren.

FENISA
1360
¡Aparta, cruel, aparta!
Parida leona soy
cuando sus hijos le faltan.
Pues es Marcia la que estimas,
déjame y vete con Marcia.

LISEO
1365
¡Ah, Circe! ¡Ah, fiera Medea!
¡Más que Anajareta ingrata!
Deja a Marcia, no la culpes,
pues que no ha sido la causa.
Coge, ingrata, los pedazos,
1370
y en ellos verás que Laura
-mujer que no la merezco,
ni con ninguna se iguala-,
cansada de mis tibiezas
y de mi rigor cansada,
1375
me dice que a Dios escoge
y de mi rigor se aparta;
y a servirle en un convento
del mundo engañoso escapa,
valiéndose en tal sagrado
1380
del rigor con que la tratas;
que tú eres la causa de esto
y de que yo mi palabra
quiebre a Dios, a Laura, al mundo.

LEÓN
[Aparte.]
(¡Pobre León, y cuál andas,
1385
mojicón y remesones,
sin respetar a mi cara!
¡Eso sí, escupamos muelas!
Dete Dios tan buenas pascuas
como regalos me das
1390
servida aquesta tarasca,
guardando la calle al tonto
a quien la fengida engaña.)

FENISA
¿Qué habláis, pícaro, entre dientes?
Amiga soy yo de gracias.

LEÓN
1395
Mejor dijera entre muelas,
pues ya me has quitado tantas...
Una, dos, ¡por Jesucristo!,
que ya cincuenta me faltan.
Mete los dedos, verás
1400
que está la boca sin nada.

FENISA
Llegad, pues a fe que os rompa
las muelas y las quijadas.

LEÓN
[Aparte.]
(¡Ah, triste de ti, León!,
desde hoy comeremos gachas.
1405
Señores, ¿saben si acaso,
pues hay quien incubra calvas,
habrá quien adobe muelas?)

LISEO
¿Qué es esto, Fenisa amada?
¿No merezco que me creas?

LEÓN
1410
[Aparte.]
(¡Ay, muelas de mis entrañas!
¡Ay, quijadas de mis ojos!)

LISEO
¿Qué es esto, mi bien? ¿No hablas,
no basta lo que he jurado?
Acaba, no seas pesada.

FENISA
1415
Por fuerza habré de creer.

LEÓN
No hayas miedo que se vaya,
que es dotor que dice «no»
y luego la mano alarga.

FENISA
Véncenme al fin tus porfías.

LEÓN
[Aparte.]
(¡Gracias a Dios!)

LISEO
1420
No te cansas
de matarme, pues tus ojos
con su belleza me matan.

LEÓN
[Aparte.]
(¡Pluviera a Dios te murieras
y que el diablo te llevara!
1425
Ved aquí, ya están en paz,
y yo cual niño que mama.
Así medran los terceros,
de esta suerte me regalan.
¡Mal haya, amén, el oficio!)

FENISA
1430
¡Qué tibiamente me abrazas!
¿Estás también enojado?

LEÓN
[Aparte.]
(¡Ah, sirena, cómo encantas!
Pues a fe que yo no llegue,
que eres de mano pesada.)

LISEO
1435
Tiénesme muy ofendido,
y así en tus brazos desmaya
el amor, mas estoy loco.

LEÓN
[Aparte.]
(¡Mal haya quien no te ata!)

FENISA
¿Somos amigos?

LISEO
¿Pues no?

FENISA
¿Y Marcia?

LISEO
1440
Deja ahora a Marcia.

FENISA
¿Y a Laura?

LISEO
Por Dios, señora,
si la nombras que me vaya.

LEÓN
[Aparte.]
(¿Hay borrachera como esta?
Entre muelas derribadas,
1445
retozando está la risa.)
¡Qué de terneza que gastas!

FENISA
Esta noche voy al Prado.
Allá, Liseo, me aguarda.

LISEO
¿Dónde?

FENISA
A la huerta del duque
1450
me hallarás, mi bien, sentada.

LISEO
En Santa Cruz hay gran fiesta.

FENISA
Pues verela de pasada.
Vete, porque la merienda
a prevenirla me llama.

LISEO
1455
A Dios, dulce dueño mío.

FENISA
A Dios, señor de mi alma.

LEÓN
[Aparte.]
(A Dios, diablo arañador
y engarrafadora gata.
¡Cata la cruz! ¡Guarda, afuera!
1460
¡No vuelvo más a esta casa,
aunque mirando a la cea,
zura mala, en piedra caigas!)

(Vanse LISEO y LEÓN.)

FENISA
Gallarda condición, Cupido, tengo,
muchos amantes en mi alma caben;
1465
mi nuevo amartelar todas alaben,
guardando la opinión que yo mantengo:
hombres, así vuestros engaños vengo.
Guárdenos de las necias que no saben,
aunque más su firmeza menoscaben,
1470
entretenerse como me entretengo.
Si un amante se ausenta, enoja o muere,
no ha de quedar la voluntad baldía,
porque es la ociosidad muy civil cosa.
Mal haya la que solo un hombre quiere,
1475
que tener uno solo es cobardía.
Naturaleza es va[ri]a y es hermosa.

(Sale LUCÍA, criada.)

LUCÍA
Gerardo está allá fuera y quiere hablarte,
y Lauro ha más de una hora que te aguarda.

FENISA
Sean muy bienvenidos. Di, Lucía,
1480
que entre Gerardo y me aguarde Lauro.

LUCÍA
¿Tanto estimas la vista de estos hombres?

FENISA
Solo porque me aguardan no te digo,
Lucía, lo que estimo su presencia.
Anda, no aguarden. Di a Gerardo que entre.

LUCÍA
1485
Notable condición, señora, tienes.
Mas no te he dicho cómo -cuando estabas
hablando con Liseo- vino Celia,
la criada de Marcia.

FENISA
Y bien, ¿qué dijo?

LUCÍA
Saber la causa porque estás extraña
en visitarla.

FENISA
1490
No me espanto de eso.
Bien parece, Lucía, que la ofendo,
pues nunca he vuelto a verla desde el día
que le quité a Liseo.

LUCÍA
Mal has hecho.
Mucho disimularas si la vieras.

FENISA
1495
No tengo cara para ver su cara.
Demás de esto, Liseo me ha mandado
que cuanto pueda su visita excuse.
¿Qué le dijiste a Celia?

LUCÍA
Que dormías
la siesta y que más tarde te vería.

FENISA
1500
Dijiste bien. Pues, ¿cómo no ha venido
don Juan desde antenoche?

LUCÍA
¿Si está malo?

FENISA
Bien puede ser. Irás a visitarle,
mas no esta noche. Bastará mañana,
que me quiero ir al Prado aquesta noche.

LUCÍA
1505
Sea como mandares. Bravamente
entretienes tu gusto.

FENISA
¡Es linda cosa!
Los amantes, Lucía, han de ser muchos.

LUCÍA
Así decía mi agüela, que Dios haya,
que había de ser en número infinitos,
1510
tantos como los ajos que, puniendo
muchos en un mortero reunidos,
salte aquel que saltare, que otros quedan;
que si se va o se muere, nunca falte.

FENISA
¡Brava comparación! Llama a Gerardo,
1515
que si puedo he de hacerle mi cofrade,
sin que Lauro se escape de lo mismo.
[Vase LUCÍA.]
¿En qué parará, Amor, tan loco embuste?
Diez amantes me adoran y yo a todos
los adoro, los quiero, los estimo,
1520
y todos juntos en mi alma caben,
aunque Liseo como rey preside.
Estos llamen desde hoy, quien los supiere,
los mandamientos de la gran Fenisa,
tan bien guardados que en ninguno peca,
1525
pues a todos los ama y los adora.

[Entra LUCÍA.]

LUCÍA
Entrad, que aquí os aguarda mi señora.

(Entra GERARDO.)

GERARDO
Alma de aquella alma ingrata
que en penas mi alma tiene,
a ti me vengo a quejar,
1530
si de mi dolor te dueles;
a ti, estrella de aquel sol;
a ti, pues su amiga eres,
pido que a mi Marcia ingrata
mi fiero dolor le cuentes;
1535
a ti, Fenisa, que miras
continuo su rostro alegre,
porque a mí no quiere oírme;
a ti, que tanto te quiere,
te escuchará más piadosa.

FENISA
1540
Enternecida me tienes.
¿Conoces que Marcia ingrata
disgusto recibe en verte
y que en otro gusto ha puesto
el gusto que a ti te debe?
1545
¿Sabes que a Liseo adora
y con él casarse quiere,
y tú pasas a su causa
esa pasión que encareces?
Mil veces, Gerardo, he dicho,
1550
y tú escucharme no quieres,
que padezco por tu causa
lo que por Marcia padeces;
y por esos ojos juro
adorarte si me quieres,
1555
regalarte si me estimas,
mirar por tu gusto siempre;
que decirle yo a esa ingrata
que tu cuidado remedie
es pedir al sol tinieblas,
1560
luz a las tinieblas fuertes.
Yo te quiero, señor mío.
¿Por qué, mi bien, no pretendes
olvidarla y de mi amor
recibir lo que te ofrece?
1565
Sea, mi Gerardo, yo
el templo santo a do cuelgues
la cadena con que escapas
de prisiones tan crueles.
¡Acaba, dame esos brazos!

GERARDO
1570
¡Calla, lengua de serpiente!
¡Calla, amiga de estos tiempos!
¡Calla, desleal, y advierte
que he de adorar a aquel ángel!
¡Jamás mi fe se arrepiente!
1575
De un ángel, de un serafín,
¿con aquesa lengua aleve
osas hablar, y yo escucho
tal sin cortarla mil veces?
Por ser mujer Marcia bella
1580
y deber a las mujeres
solo por ellas respeto,
será mejor que te deje.

[Vase GERARDO.]

FENISA
¡Gerardo, Gerardo, escucha!
¡Óyeme, señor, y vuelve,
1585
que con aquesas injurias
amartelada me tienes!

LUCÍA
Señora, ¿por qué haces esto,
y sin mirar lo que pierdes?

FENISA
Tienes razón. ¡Ay, Lucía,
1590
enredo notable es este!
¡Traición en tanta amistad!
Mas, discurso sabio, tente,
que no hay gloria como andar
engañando pisaverdes.

LUCÍA
1595
Mira que Laura te aguarda.

FENISA
Vamos.

LUCÍA
Temeraria eres.

FENISA
Calla, que en esto he de ser
estremo de las mujeres.

(Vanse, y sale MARCIA, BELISA y LAURA.)

[BELISA]
¡Bravos subcesos, prima, por mi vida!

[MARCIA]
1600
Y tales que parecen que las fábulas
del fabuloso Isopo se han venido.
Liseo, que mis partes pretendía,
en la mar de Fenisa sumergido,
debiendo a Laura su nobleza y honra...
1605
Déjalo estar, que si mi poder basta...

LAURA
¡Ay, Marcia! ¡Ay, mi señora, mi mal mira!

MARCIA
Calla, amiga, no llores. Calla, amiga,
no has de quedar perdida si yo puedo.

BELISA
De don Juan, a lo menos, tú no dudes,
1610
que si quiero casarme aquesta noche,
ajustará su gusto con el mío.

MARCIA
¿Ya tan grato le tienes?

BELISA
Bueno es eso.
Dice que ya me adora y que reniega
del tiempo que Fenisa y sus engaños
le tuvieron tan ciego.

MARCIA
1615
Al fin te quiere.

BELISA
Me adora, me requiebra y pide humilde
le perdone el delito cometido
contra el amor que a mi firmeza debe.

LAURA
¡Dichosa tú que tal ventura alcanzas!

BELISA
1620
Yo espero que has de ser también dichosa.

MARCIA
Mucho gusto me has dado, así yo viera,
pues don Juan te merece, que le quieras,
para que cuando Laura con Liseo
se casen, tú y don Juan hagáis lo mismo.

LAURA
1625
Basta, que piensa mi cruel Liseo
que eres tú, bella Marcia, la que habla
cada noche en la reja.

MARCIA
Yo te juro
que él caiga de tal suerte, si yo puedo,
que en lazo estrecho de Liseo goces.
1630
Ya te digo, Belisa, a don Juan ama.

BELISA
Prima, don Juan fue siempre de mi gusto,
y así es fuerza que siga tras mi estrella.

MARCIA
¿Sabes, prima, que siento y que me tiene
cuidadosa de ver que no parece
1635
el discreto Gerardo? Que te juro
que me siento en estremo descontenta,
porque viendo, Belisa, los engaños
de los hombres de agora, y conociendo
que ha siete años que este mozo noble
1640
me quiere, sin que fuerza de desdenes
hayan quitado su afición tan firme,
ya como amor su lance había hecho
en mi alma, en Liseo trasformada,
conociendo su engaño, en lugar suyo
1645
aposento a Gerardo, y así tiene
el lugar que merece acá en mi idea.

BELISA
¡Oh, prima mía! ¡Oh, mi señora! Dadme,
en nombre de Gerardo, los pies tuyos.

LAURA
El parabién te doy, divina Marcia.

MARCIA
1650
Alza del suelo, mi querida prima,
y cree que Gerardo está en mi alma.
Toma a tu cargo el que te busque y dile
que ya el amor, doliéndole su pena,
quiere darle el laurel de su vitoria,
1655
y que el laurel es Marcia. Vamos, Laura.

LAURA
Vamos, señora mía, y quiera el cielo
que goces de Gerardo muchos años.

MARCIA
Esos vivas, amiga, con Liseo.

(Vanse [MARCIA y LAURA].)

BELISA
Dichoso dueño de tu nuevo empleo.
1660
Gracias, Amor, a tus aras,
a tu templo, a tu grandeza,
a tu divina hermosura,
a tus doradas saetas,
pues ya Marcia de Gerardo
1665
estima las nobles prendas.
¿Hay tal bien? ¿Hay tan ventura?

(Sale DON JUAN.)

DON JUAN
Mi bien, mi ventura sea
ver, mi Belisa, tus ojos,
en cuyas niñas risueñas
1670
vengo a gozar de mi gloria.

BELISA
Don Juan, bienvenido seas.
¿Cómo estás?

DON JUAN
Como tu esclavo.

BELISA
¿Y cómo estoy?

DON JUAN
Como reina
de mi alma y de mi vida
1675
y de todas mis potencias.

BELISA
Y Fenisa, mi señora,
¿no me dirás cómo queda?

DON JUAN
Sí, amores, que a tu pregunta
es muy justo dar respuesta.
1680
Habrá, mi Belisa, una hora
que, estando en mi casa, llega
Lucía -que de Fenisa
sabes que es fiel mensajera-
a decirme que en el Prado,
1685
en medio de su alameda,
su señora me aguardaba,
que allí me llegase a verla.
Yo fui, no por ofenderte,
sino solo porque seas
1690
de todo punto mi dueño,
que aún faltaba esta fineza.
Apenas vi las murallas
de la celebrada huerta
que hizo a la real Margarita
1695
el noble duque de Lerma,
cuando vide, mi Belisa,
con Fenisa -esa Medea-
a Lauro -aquese mancebo
que con Liseo pasea-.
1700
Como ya el señor de Delfos
daba fin a su carrera
y la luna sale tarde,
pude llegarme bien cerca.
Oíles dos mil amores,
1705
y de sus palabras tiernas
conocí amor en el uno
y en la otra, falsas tretas.
Quise llegar -no son celos,
mi Belisa- sino [ofensa],
1710
mas estorbolo Liseo,
que venía en busca de ella,
y con él venía León,
y sacando la merienda,
merendaron, viendo yo
1715
hacerse dos mil finezas.
Ellos eran tres, yo solo,
y así estar quedo fue fuerza,
si bien la cólera andaba
reñiendo con la pacencia.
1720
Como digo, merendaron,
y poco a poco dan vuelta
ellos en su compañía,
yo en su retaguardia de ella.
Antes que a casa llegasen,
1725
veinte pasos de su puerta,
los despidió, que su madre
siempre por coco la enseña.
Así a la calva el copete
y, fingiéndole ternezas,
1730
llegué diciendo: «Fenisa,
vengas muy enhorabuena».
Fueme a decir: «Mi don Juan».
Yo entonces, la mano puesta
en la daga, quise dalle.

BELISA
1735
Alma y corazón me tiembla.
¿Dístela?

DON JUAN
Túvome el brazo
conocer que eras mi prenda,
y que te han de dar la culpa
sin que tú la culpa tengas.

BELISA
1740
Bien hiciste, que es crueldad,
y a las mujeres de prendas
les basta para castigo
no hacer, don Juan, caso de ellas.

DON JUAN
Dejé sangrientas venganzas
1745
y, para mayor afrenta,
con la mano de su cara
saqué por fuerza vergüenza
diciendo: «Así se castigan
a las mujeres que intentan
1750
desatinos semejantes,
y que a los hombres enredan».
Y, siguiendo tras Liseo,
le hallé y metí en una iglesia,
y le conté este subceso
1755
con razones bien resueltas.
Esto ha pasado, señora,
y pues ya Fenisa queda
como merece pagada,
seré tuyo hasta que muera.

BELISA
1760
¿Es pusible que esto has hecho?
Es mujer al fin, me pesa;
que no hiciera estas locuras,
mi don Juan, si se entendiera.
Don Juan, ninguna mujer,
1765
si se tiene por discreta,
pone en opinión su honor,
siendo joya que se quiebra.

DON JUAN
Pues si lo fuera Fenisa,
esos engaños no hiciera,
1770
pues al fin pone su fama
en notables contingencias.
Nunca me quiso creer.
Siempre dije que no es buena
la fama con opiniones.
1775
A su condición, paciencia.

[BELISA]
Ya es hecho y, por los deseos
con que por vengarme fuerzas
el amor que la tuviste,
darte mil mundos quisiera,
1780
mas pues soy pequeño mundo,
corona de él tu cabeza,
que con darte aquesta mano
soy tuya.

DON JUAN
Gloria como esta
solo con Marcia es razón
que se goce.

BELISA
1785
Y será prueba
del oro de tu afición
de mi prima la presencia,
y contarasle ese cuento,
que con donaire le cuentas.

DON JUAN
1790
Tú me prestas de los tuyos.
Vamos, Belisa.

BELISA
Quisiera
que buscaras a Gerardo,
porque mi prima desea
tratar con él ciertas cosas
de importancia.

DON JUAN
1795
Mi bien, entra,
y dirase por los dos:
lo de César darlo a César.

(Vanse, con que se da fin a la segunda jornada.)

Jornada III

Sale LAURA sola.

LAURA
¿Qué pecado he cometido
para tan gran penitencia?
1800
¿Por qué acabas mi pacencia,
celos, verdugo atrevido?
Dime, ¿qué es esto, Cupido?
¿Qué gente metiste en casa
que en fiera llama me abrasa?
1805
Bástame, Amor, la tuya.
No sé qué diga ni arguya
de tu condición escasa.
Recibite en mi posada
por verte niño y desnudo;
1810
ya mi libertad la mudo,
con ser de mí tan amada.
Dite la casa colgada
de muy rica colgadura,
dite cama de ternura
1815
y colchones de afición,
y mandele a la ocasión
que de ti tuviese cura.
Ha dos días que aquí entraste.
Sin mirar que huésped eras
1820
y de mi afición las veras,
con ausencia te casaste.
Toda la casa ocupaste
con sus penas y tormentos,
que son de ausencia allegados,
1825
hijos, parientes, criados,
que jamás están contentos.
Celos, ¿qué tienes conmigo?
¿Por qué me tratas tan mal?
Bástete verme mortal.
1830
Déjame, fiero enemigo.
¿Qué rigor es, qué castigo
es este en que estoy metida?
Ya que estoy muerta y rendida,
¿para qué contra mí espadas,
1835
en tu rigor afiladas,
con que me quitas la vida?

(Sale FELIS.)

FELIS
¿No sabes lo que pasa?

LAURA
¡Ay, Felis mío!
El corazón y el alma me has turbado,
que en tu cara te veo que las nuevas
1840
que me vienes a dar no son de gusto.

FELIS
¡Se ha casado con Fenisa!

LAURA
¡Ay de mí, desdichada! ¡Ay de mí, triste!
Esta sospecha misma es la que siempre
me atormentaba el alma.

FELIS
¡Desmayose!
1845
¡Ah, Laura! ¡Ah, mi señora! Celia, Claudia,
llamad a Marcia presto, que se muere
la desdichada Laura.

(Sale BELISA.)

BELISA
¿Qué es esto, Felis? ¡Laura, Laura mía!

LAURA
¡Ay, Belisa!

BELISA
¿Qué tienes?

LAURA
Muerte, rabia,
1850
cuidados, ansias y tormento, celos
cuyo dolor, por solo que se acabe,
será pasarme el pecho el más piadoso
remedio. ¡Ay, mi Belisa! ¡Ay, que se acaba
la malograda vida que poseo!

BELISA
¿Qué tiene, Laura, Felis?

FELIS
1855
¿Ya no dice
que tiene celos, cuyo mal rabioso
causa esas bascas, como al fin veneno?

BELISA
¿Celos? Acaba, dímelo.

FELIS
Ha sabido
que Fenisa y Liseo anoche fueron
1860
a tomarse las manos a la audiencia
del vicario.

BELISA
¡Jesús! ¡Y qué mentira!
Eso no puede ser. ¿No sabes, Laura,
lo que pasó a Fenisa con Liseo
y don Juan? No lo creas. Calla, amiga.

LAURA
1865
¡Ay, Belisa del alma! ¡Ay, que me acabo!

BELISA
No llores, no maltrates esos ojos,
guárdalos para ver a tu Liseo
en tus brazos, pues ha de ser tu esposo.

(Sale GERARDO.)

GERARDO
¿Está mi Marcia aquí?

BELISA
Señor Gerardo,
1870
seáis muy bienvenido. Vamos, Laura,
y llamaré a mi prima.

LAURA
¡Ay, santos cielos!
¡Qué rabioso mal es el de celos!

(Vanse LAURA y BELISA, y sale MARCIA.)

GERARDO
Dueño del alma mía,
a darme gloria bienvenida seas.
1875
De mi gusto alegría,
prenda del corazón que ya hermoseas,
hermosísimos ojos,
más bellos que los rayos del sol rojos,
goce yo de tus brazos,
1880
amen mi cuello tan dichosos lazos.

MARCIA
Dulce Gerardo amado,
del alma gusto y de mi gusto empleo,
pues tan dichosa he estado,
gozo teniendo en ti todo el deseo.
1885
Con mis brazos recibo
el cuerpo amado en quien por alma vivo,
y tan eternos sean
como las almas de los dos desean.

GERARDO
Este bien que poseo
1890
teme perderle mi contraria suerte
y así, mi bien, deseo
que, estando como estoy, venga la muerte,
pues muriera dichoso
entre mis brazos este cuerpo hermoso.
1895
¡Ay, divina señora,
tus pasados rigores temo agora!

MARCIA
Si por haberte sido
en los tiempos pasados rigurosa
te temes de mi olvido,
1900
no, señor, ya mi bien es otra cosa.
Ya conozco que gano
en darte como esposa aquesta mano.
No temas más enojos.

GERARDO
Alza a mirarme aquesos dulces ojos.
1905
Haga eterno los cielos,
esposa amada, este dichoso lazo;
no le adelgace celos,
ni le rompa el mortal y duro plazo.

MARCIA
Yo la que gano he sido.

GERARDO
1910
Yo, mi bien, en ser de ti querido.

MARCIA
Venturosos amores.

GERARDO
Yo lo soy en gozar estos favores.
Si mil almas tuviera,
todas, dulce señora, en ti empleara;
1915
si rey del mundo fuera,
el cetro y la corona te entregara;
si fuera justa cosa,
mi diosa fueras, mi querida esposa.
Quisiera ser Homero
1920
para cantar que por amarte muero.

MARCIA
Para solo mirarte,
quisiera de Argos los volantes ojos.

GERARDO
Yo, para regalarte
y darte de riquezas mil despojos,
1925
ya que tal bien poseo,
que el oro fuera igual a mi deseo.

MARCIA
Pues yo ser sol quisiera
para darte los rayos de mi esfera;
de todo ser señora
1930
para hacerte de todo rico dueño;
por recrearte, aurora.

GERARDO
Yo para darte gusto mi fe empeño,
dulce amor, que quisiera
ser la fértil y hermosa primavera:
1935
tierra para tenerte,
y cielo para siempre poseerte.

(Sale FELIS.)

FELIS
A llamarte me envía,
divina Laura, Marcia, mi señora,
porque hablarte quería,
1940
que de venir Liseo es ya la hora.

MARCIA
Vamos, Gerardo amado,
remediemos a Laura su cuidado.

FELIS
Fortuna, estate queda,
y no des vuelta a tu inconstante rueda.

(Vanse, y sale LISEO.)

LISEO
1945
Vengativo eres, Amor,
no hay quien contra ti se atreva;
desdichado del que prueba
de tu venganza y furor.
Dejé a Laura, que me amaba,
1950
traté a Marcia con engaño,
y todo sale en mi daño,
pues ya mi fingir se acaba,
pues Fenisa, más ingrata
que Medusa y más cruel,
1955
aprieta tanto el cordel
que con tal rigor me mata.
¡Oh, Laura, tus maldiciones
me alcancen, pues sin razón
traté tan mal tu afición,
1960
olvidando obligaciones!
¡Ay, Fenisa, fementida,
más taimada y embustera!
¡Oh, si Marcia lo supiera,
te castigara, atrevida!
1965
¡Con qué gusto me engañaba!
¿Hay más estraño fingir?
Casi me mueve a reír
ver el engaño en que estaba.
Si Laura no hubiera dado
1970
santo fin a su afición,
cumpliera mi obligación
a su firmeza obligado.
Ya, pues Laura se acabó,
será Marcia mi mujer,
1975
cuyo entendimiento y ser
con estremo me agradó.
El reloj da, doce son.
En cuidado me ha metido
viendo cómo no ha salido
1980
a esta hora a su balcón.
Mas ¿si sabe alguna cosa?
Que ya me ha dicho Fenisa
que don Juan ama a Belisa,
de mi Marcia prima hermosa.
1985
Mas ya veo en el balcón
que mi sol hermoso sale.
Alma, adelántate y dale
nuevamente el corazón.

(Salen a la ventana MARCIA y LAURA, y MARCIA finge ser BELISA [y LAURA finge ser MARCIA].)

MARCIA
Ten ánimo, prima amada.
1990
Deja esos cansados celos,
que antes de mucho los cielos
te harán de todo vengada.

LAURA
¡Ay, Marcia!

MARCIA
[Aparte.]
(Jesús, ¿qué dices?
Belisa me has de llamar.)

LAURA
1995
Estoy tan triste que hablar
no puedo.

MARCIA
Mucho desdices
de quien eres. ¿Qué es aquesto?

LISEO
Marcia mía, ¿cómo estás?
Habla, mi bien, que jamás
2000
en tal confusión me has puesto.
¿Qué es esto? ¿Callando quieres
aumentar más mi cuidado?

MARCIA
Lisonjas has estudiado.
Bien lo dices, lindo eres.
2005
A Marcia habemos tenido,
por saber cierto cuidado
tuyo -que lástima ha dado
verla- una hora sin sentido.

LISEO
¿Cuidado mío, Belisa,
2010
cuando el alma vive en ti?
[Aparte.]
(¡Ay Dios! ¿Si sabe, ay de mí,
la voluntad de Fenisa?)
Matarme será favor
en desdichas semejantes.

MARCIA
2015
Nunca matan los amantes,
que es padre piadoso Amor.

LISEO
Marcia mía, ¿qué pretende
tu crueldad? Dime tu pena,
que mi voluntad y espada
sabrán vengarte.

[MARCIA]
2020
No enfada,
que es padre que al hijo ofende.

LAURA
Cansada barca mía,
pues ya a seguirte la tormenta empieza,
y tan sin alegría
2025
surcando vas por mares de tristeza,
despídete del puerto
en quien pensaste descansar muy cierto,
y dile «A Dios, ingrato,
que no puedo sufrir tu falso trato».
2030
De tus falsos engaños
me alejo, desleal. No quiero verte,
y en la flor de mis años
quiero rendirme a la temprana muerte.
Sigue tras tus antojos
2035
por quien son ríos de llorar mis ojos,
que yo pienso dejarte
y recogerme a más segura parte.
Tirano, no son celos,
aunque pudiera dármelos Fenisa.
2040
No quiero más desvelos.
Vamos, prima, de aquí. Vamos, Belisa.

LISEO
Marcia divina, escucha.

LAURA
No puedo, falso, que mi pena es mucha.

LISEO
Así tus años goces,
2045
que no te aflijas, llores, ni des voces.

LAURA
Cierra esa infame boca,
que no es quimera, no, traidor, mi queja.

MARCIA
Está de pena loca.
Prima querida, esas razones deja.
2050
¡Basta, por vida mía!

LAURA
¡Déjame, prima, aparte te desvía!

LISEO
¡Ea, mi cielo, acaba,
que miente quien te ha dicho que la amaba!

LAURA
¡Aquesa ingrata veas
2055
hacer favores a quien más te ofende!
De ella olvidado seas.

LISEO
Hermosa Marcia, mi disculpa entiende.

LAURA
Y cuando más te quiera,
muerte cruel entre tus brazos muera;
2060
y si es aborrecida
en tu poder alcance larga vida.

(Vase.)

LISEO
Tenla, hermosa Belisa.

MARCIA
No la puedo tener, que va furiosa.

LISEO
¡Oh, mal hayas, Fenisa,
2065
que así estorbes mi suerte venturosa!

MARCIA
Bien dijo quien decía:
«Mal haya la mujer que en hombres fía».

LISEO
Belisa, mortal quedo.

MARCIA
¿En qué vendrá a parar tan loco enriedo?
2070
Una mujer celosa
es peor que la víbora atizada.
Pero haz una cosa,
si quieres que yo pueda, confiada,
tratar aquestas paces
2075
y decirla el favor que tú la haces.
Promete ser su esposo,
y amansarás su rostro desdeñoso,
en un papel firmado
en que diga: «Prometo yo, Liseo,
2080
por dejar confirmado
con mi amor y firmeza mi deseo,
ser, señora, tu esposo,
pena de que me llamen alevoso»;
con que podré segura
2085
hacer por ti lo que amor procura.

LISEO
Si hiciera, mas agora
¿cómo podré escribir eso que pides?
Da una traza, señora,
pues tu favor con mis deseos mides.

MARCIA
2090
Allégate a la puerta,
que por servirte al punto será abierta.
Enviarete un criado
mientras veo si Marcia se enternece,
y te dará recado
2095
para que escribas, pues tu suerte ofrece
que dichoso poseas
en matrimonio la que más deseas.

LISEO
Ve, señora, al momento,
que no me da mi pena sufrimiento.

(Vase MARCIA y sale LEÓN.)

LEÓN
2100
¡Gracias a Dios que te hallo!
¡Por Dios, que vengo molido!
¿Hay quien me socorra acaso
con algún trago de vino?
Sudando estoy, ¿no me ves?
2105
Tienta que, por Jesucristo,
que no he parado esta tarde
buscándote, señor mío.
¡Válame Dios lo que anduve!
No he dejado, ¡por Dios vivo!,
2110
tabernas ni bodegones
donde no entrase mohíno.
Preguntaba en las despensas:
«Señores, ¿acaso han visto
entre los cueros honrados
2115
un amo que yo he tenido?»
Llegué a casa de Fenisa
y hallela con tanto hocico,
tanto que, en solo mirarla,
dos muelas se me han caído,
2120
que estas solas me quedaron
de cuando... ¿Que estás mohíno?
Parece que no te agrado
con estas cosas que digo.
No me habló y llegué a Lucía,
2125
antiguo cuidado mío,
y mirome carituerta
y con el rostro torcido.
Al cabo de mil preguntas,
muy enojada me dijo
2130
que don Juan a su señora...
¿Has el subceso sabido?
¿También estás enojado?
Si quieres al atrevido
que entre los dos le paguemos
2135
el merecido castigo,
vamos, que yo le daré,
pues hizo tal desatino,
lo que merece. ¿Hay tal cara?
¡Miren qué ceño maldito!
2140
¿Acábase el mundo acaso?
¿Es venido el Antecristo?
Que vive Dios que pareces
hoy al miércoles corvillo.
¡Jesús mil veces! ¿Hay tal?
2145
¿Has el juicio perdido?
¿Qué tienes?

LISEO
¡Ay, mi León!

LEÓN
¡Ay, Jesús, y qué suspiro!
¡Dios me ha hecho mil mercedes
de estar en la calle!

LISEO
Amigo,
¿por qué causa?

LEÓN
2150
Que la casa
con él se hubiera caído.
¿Qué tienes? ¿Has hecho acaso
algún terrible delito?
¿Búscate algún alguacil?
2155
¿Viene el día del Juicio?

LISEO
¡Ay, León! ¡Ay, fiel criado,
muerto soy, yo soy perdido!

LEÓN
¡Ay, señor de mis entrañas,
que me has quitado el sentido!
2160
¿Perdido? No, que aquí estás.
¿Muerto? Yo te veo vivo.
Yo no sé lo que te tienes.
¿Dónde está tu regocijo?

LISEO
Ya, León, ya se acabó.
2165
Ya soy con todos malquisto.

LEÓN
Si acaso has dicho verdades,
no me espanto, que este siglo
la aborrece en todo estremo.

LISEO
Marcia, León, ha sabido
2170
la gran traición de Fenisa
y mi altanero sentido,
y más brava que leona
dos mil injurias me ha dicho,
y sin oír mi disculpa
2175
de aquí furiosa se ha ido.

LEÓN
¿Eso es no más? ¡Lleve el diablo
tus terribles desatinos!
¡Vive Cristo, que en las calzas
he criado palominos!
2180
¡Miren qué traición al rey!
¡Por Dios santo, que me río!

[LISEO]
Calla, pues eres mentecato.

[LEÓN]
Dime, ¿dónde está tu brío?
Hay mil mozas en la corte,
2185
entre quince y veinte y cinco,
que solo porque las quieras
te traerán siempre en palmitos.

LISEO
Aquesta sola, León,
es la que quiero y estimo.

LEÓN
2190
Y si te doy un remedio,
¿qué me darás?

LISEO
Cuanto estimo,
cuanto yo tengo y poseo,
y el naranjado vestido.

LEÓN
Pues sabe que una mujer
2195
de aquestas que chupan niños
me dio para cierto caso
una receta de hechizos.
No sirvió porque mi moza,
muy arrepentida, vino
2200
a rogarme una mañana
con dos lonjas de tocino.
Guardela con gran cuidado
aquí en aqueste bolsillo.
Sal acá.

LISEO
¿No pareció?

LEÓN
2205
Sí, los cielos sean benditos.
¿Quieres oírla?

LISEO
¡Ay, León!,
si aprovechara, te digo...

LEÓN
Claro está, que yo la di
en cierto caso a un amigo
2210
que su mujer padecía
mal de madre, y ella hizo
y vio milagros con ella.

LISEO
¿Hay tan cruel desatino?
Pues si es para enamorar,
2215
¿cómo sanarla ha podido?

LEÓN
Eso es ello, que es tan fuerte,
que aunque le costó infinito,
al fin sanó la mujer,
porque el ensalmo es divino.

LISEO
2220
Dila, aunque me cueste un mundo.

LEÓN
Pues está atento un poquito.
¡Ay, Dios, si te aprovechase
porque me des el vestido!
[Lee.]
«Un corazón de araña al sol secado,
2225
y sacado en creciente de la luna,
tres vueltas de la rueda de fortuna
cuando tenga a un dichoso levantado.
Esto ha de ser con gran primor mojado
en el licor de aquella gran laguna
2230
donde, por ser Salmacis importuna,
fue Eco en Hermafrodito trocado;
en sangre de Anteón muy bien cocido;
revuelto en quejas de los ruiseñores
y entre pelos de ranas conservado.
2235
Cuando fueres tratado con olvido,
sahúma con aquesto a tus amores,
y serás de tus penas remediado».

LISEO
¡Vive Dios, que estoy por darte
cien coces! Cuando mohíno
2240
me ves, ¿me cuentas alegre
tan terribles desatinos?
Cuando estoy desesperado,
¿dices...?

LEÓN
¡Vive Dios, que he sido
en todas las ocasiones
2245
muy desgraciado contigo!
Entreténgote y te pesa.
¿No sabes que los hechizos
tienen la misma virtud
que en esta memoria has visto?
2250
Cuando es uno desdichado
en todo tiene prodigios.
Verá el diablo por qué tanto
me veo ya despedido
de vestirme como Judas
2255
de aquel vestido amarillo.

(Sale BELISA a la puerta.)

BELISA
¡Ce, Liseo!

LISEO
¡Norte mío!

BELISA
Que lo soy, cierto confío.
Entra y escribe.

LISEO
Ya voy.
[Mira que] tu esclavo soy.

LEÓN
2260
No entiendo tu desvarío.
¿Entraste? Pues yo me voy,
que con calentura estoy
después que entro en una ermita,
y aquesta pasión se quita
con dormir.

[Vase LEÓN.]

LISEO
2265
De Marcia soy.
Di, Belisa, ¿qué hace ahora?

BELISA
¿Quién?

LISEO
Mi Marcia.

BELISA
Gime y llora
tu engañoso proceder.

LISEO
En ella mi alma adora.

[Vase LISEO.]

BELISA
2270
Laura será tu mujer
a quien [es] tu fe deudora,
que si engañando has vivido,
y de ti engañada ha sido,
hoy tu engaño pagarás,
2275
y por engaño serás
a tu pesar, su marido.

(Vase BELISA, y salen FENISA y LUCÍA.)

LUCÍA
Como te cuento, he sabido
este caso.

FENISA
¿Al fin don Juan
es de Belisa galán
2280
y por ella le he perdido?

LUCÍA
Días y noches está
entretenido en su casa,
señal que su amor le abrasa
y que olvidándote va.

FENISA
2285
Cuando antenoche le vi
tan vengativo y furioso,
no le culpé por celoso
y porque la causa fui.
Mas viendo que no ha tornado,
2290
conozco que fue venganza,
y más era su mudanza
que su grande desenfado.
Belisa lo mandaría
y por eso se atrevió.

LUCÍA
2295
Eso no lo dudo yo.

FENISA
No hay que dudar, mi Lucía.
Ya parece que Cupido
ofendido de mí está,
y a todos mandando va
2300
que me traten con olvido.
Tres días ha que Liseo
ni me visita ni escribe,
don Juan con Belisa vive,
y sola males poseo.
2305
¡Don Juan, con Belisa, amigo,
habiendo por mí olvidado
su amistad!

LUCÍA
Caso pesado,
de tu condición, castigo,
pues del amor te burlabas
2310
y a tu servicio admitías
a todos cuantos querías,
puesto que a ninguno amabas.

FENISA
¿A ninguno? ¡Por los cielos,
que a todos quiero, Lucía!
2315
A todos juntos quería,
si no, míralo en mis celos.

LUCÍA
Pues no te osaba decir
cómo ya Marcia y Liseo
se gozan.

FENISA
¡Ay de mí! Creo
2320
que estoy cerca de morir.
¿Marcia y Liseo? ¿Hay tal cosa?
¿Y Belisa con don Juan,
bien concertados están?

(Llora.)

LUCÍA
Ella es historia donosa.
No llores.

FENISA
2325
Yo he de vengarme,
Lucía. No hay qué tratar.
Yo los tengo de matar.
No tienes que aconsejarme.

LUCÍA
¿A todos?

FENISA
A todos, pues.

LUCÍA
¡Jesús!

FENISA
2330
No te escandalices.

LUCÍA
Mira, por Dios, lo que dices.

FENISA
Calla, y lo verás después.
Dame mi manto, Lucía,
y toma el tuyo, que quiero
2335
ver a Liseo la cara.

LUCÍA
Míralo mejor primero,
y no te arrojes, por Dios,
que el daño después de hecho,
aunque quieren remediarle,
2340
no tiene ningún remedio.

FENISA
Trae los mantos, esto pido,
que no te pido consejos,
porque tal estoy, Lucía,
que ya no son de provecho.

LUCÍA
2345
Con todo quiero pedirte
que escojas uno de aquestos,
y no traigas tantos hombres
danzando tras tu deseo.

FENISA
Es impusible, Lucía,
2350
proseguir, que es desvarío
quererme quitar a mí
que no tenga muchos dueños.
Estimo a don Juan, adoro
a mi querido Liseo,
2355
gusto de escuchar a Lauro,
y por los demás me pierdo.
Y si apartase de mí
cualquiera de estos subjetos,
quedaría despoblado
2360
de gente y gusto mi pecho.
¡Acaba! ¿No traes el manto,
que estoy rabiando de celos?

LUCÍA
Ya voy.

(Vase.)

FENISA
Camina, que amor
venganza me está pidiendo.
2365
Si [premia] Amor un alma porque tiene
sufrimiento en sus penas y tormento,
yo, Amor, que amando a muchos, mucho siento,
no es razón que tu audiencia me condene.
Razón más justa, Amor, será que pene
2370
la que tiene tan corto pensamiento
que no caben en él amantes ciento
y amando a todos juntos se entretiene.
Si quien solo uno ama premio espera,
con más razón mi alma le merece,
2375
pues tengo los amantes a docenas.
Dámele, ciego Dios, y considera
[que] si con uno solo se padece,
yo padezco con tantos muchas penas.

(Sale LUCÍA.)

LUCÍA
Lauro te quiere hablar, si gustas de ello.
2380
¿Abriré a la puerta, que están llamando?

FENISA
¡Jesús, Lucía! Pues ¿a Lauro niegas
la entrada, pues la tiene ya en mi alma?

LUCÍA
Como estás disgustada, yo creyera
que te faltaran gustos y desenfados
2385
para engañar a todos como sueles.

FENISA
¿Qué cosa es engañar? Ya yo te he dicho
que a todos quiero y a ninguno engaño.

LUCÍA
Pues, ¿cómo puede ser que a todos quieras?

FENISA
No más de como es. Ve y abre a Lauro,
2390
y no quieras saber, pues eres necia,
de qué manera a todos los estimo.
A todos cuantos quiero yo me inclino,
los quiero, los estimo y los adoro:
a los feos, hermosos, mozos, viejos,
2395
ricos y pobres, solo por ser hombres.
Tengo la condición del mismo cielo,
que como él tiene asiento para todos,
a todos doy lugar dentro en mi pecho.

LUCÍA
También en el infierno hay muchas sillas
2400
y las ocupan más que no en el cielo.
Sigún esto, serás de amor infierno,
que si allá van los hombres por delitos,
también vienen a ti estos pecadores
por los que ellos cometen cada día.

FENISA
2405
¡Deja quimeras! Llama a Lauro, necia,
que yo soy blanco del rapaz Cupido.

LUCÍA
Entrad, Lauro. Ya viene. Al cielo ruego
que no te quedes, como pienso, en blanco.

(Entra LAURO.)

LAURO
¿Cómo tan sola, fenis de hermosura?
2410
Mas será por decir que sola eres
del mundo asombro y de belleza reina.

FENISA
Basta, Lauro, lisonjas. No me quieres,
pues conmigo las gastas sin pedirlas.

LAURO
Pluviera a Dios, Fenisa, no quisiera
2415
como quiero, pues es tan sin remedio.

FENISA
Pues ¿cómo sin remedio, Lauro mío?

LAURO
¿Tuyo, Fenisa? Pues si yo tuyo fuera,
no viniera a decirte lo que vengo.

FENISA
¿Díceslo por Liseo? ¿No te he dicho
2420
que pidas a Liseo que me deje?
Mas di, Lauro, a qué vienes, y perdona
que no me siento, porque estoy de paso,
que voy a ver a Marcia.

LAURO
No hay conmigo
cumplimientos, señora. Acá me envía
2425
Liseo a que te diga que te cansas
con recados, mensajes y papeles,
gastando el tiempo en cosas sin remedio.
Dice que aquella noche que en el Prado
contigo estuvo, apenas te apartaste
2430
cuando, llegando a San Felipe, llega
don Juan, un caballero que conoces,
y le pidió le oyese dos palabras,
en las cuales le dijo que tú eras
por cuyo amor dejó a Belisa, prima
2435
de la gallarda Marcia, amiga tuya,
que de la misma suerte salteaste
a su amor, como el suyo de esta dama.
También le dijo cómo aquesta noche
en el Prado, a tu causa, perder quiso
2440
con Liseo la vida y aun la honra;
mas viendo que la culpa tú la tienes,
tomó como tú sabes la venganza
y le contó lo que decir no quiero,
que bastan las colores de tu cara
2445
sin que yo saque más. Al fin, Liseo
dice que te entretengas en tus gustos,
pues son tan varios, y que de él no esperes
otra cosa jamás. Yo, que te amaba,
no te aborrezco, mas al fin te dejo.
2450
Yo voy, pues lo permiten tú y los cielos,
a llorar y sentir aquestos celos.

(Vase.)

FENISA
¡Lauro, Lauro, escucha, espera!
¿Fuese?

LUCÍA
Sí, mas ¿qué pretendes
en tantos males hacer?

FENISA
2455
Dame el manto y no me dejes,
que ya no puedo, Lucía,
sufrir los males presentes.
Yo me tengo de perder.

LUCÍA
¡Alto! Las armas previene,
2460
que yo me pondré a tu lado
haciendo lo que tú hicieres.
Buena te ponen los hombres,
pero no es mucho que penes,
que dar gusto a tantos hombres
2465
imposible me parece.

FENISA
Deja las burlas, Lucía.

LUCÍA
Ya veras llamarlas puedes
las que dan tanto pesar;
y si por burlas las tienes,
2470
no hay sino tener amantes
y sufrir lo que viniere.
¡Burlas, yo las doy al diablo!
[Aparte.]
(Señoras, las que entretienen,
tomen ejemplo en Fenisa,
2475
huigan de estos pisaverdes.)

FENISA
Acábate de cubrir.
Lucía, pesada eres,
cuando reventando estoy
con gracias te desvaneces.

(Vase.)

LUCÍA
2480
Camina, señora mía.
Digan, señoras, ¿no miente
en decir que quiere a todos?
Cosa impusible parece.
Mas no quiera una mujer,
2485
que vive mintiendo siempre,
pedir verdad a los hombres.
Necias serán si los creen.

(Vase. Salen BELISA y LEÓN.)

LEÓN
¿En casa y sola?

BELISA
¿Esto te ha espantado?

LEÓN
¿No quieres que me espante de una dama
2490
moza, gallarda y de tan nobles partes,
día de San Miguel, y sola en casa,
cuando aun las más bobillas toman vuelo?

BELISA
Mira, León, cuando una mujer ama,
ni busca fiestas, ni vesita plaza,
2495
pasea calles, ni pretende fiestas.

LEÓN
Tienes razón, cuando una mujer ama...
Mas tengo para mí que no hay ninguna
y, si la hay, es sola, como fenis.

BELISA
Pues esa fenis sola en mí la miras.

LEÓN
2500
Está ya tal el mundo que es milagro
poder en él vivir. Está perdido,
porque ya las mujeres de estos tiempos
tienen unos de gusto y otros de gasto;
y el marido que coja clavellinas,
2505
que cría Medellín y el Rastro cría.

BELISA
Esas tales, León, no son mujeres,
sucias harpias son, confuso infierno
donde penan las almas de estos tristes.

LEÓN
Grandes son los pecados de estos tiempos,
2510
si aquesos son infiernos como dices,
pues no habiendo criado Dios más que uno,
ahora vemos en el mundo tantos.

BELISA
¿Tantos hay?

LEÓN
Infinitos.

BELISA
No te espantes
que, como son los gastos sin medida,
2515
procuren las mujeres quien lo gaste.
Y si con la razón lo miras todo,
también los hombres tienen cien mujeres
sin querer a ninguna.

LEÓN
¿Cien mujeres?
¿Y cuál es el ladrón que tal tuviera?
2520
¡Vive Dios, que es bastante sola una
a volver viejo un hombre!, ¿y tú me dices
que hay ninguno que tenga tanta carga?
Y si engañan, los hombres aprendieran
de los engaños que hay en las mujeres.
2525
Cierto amigo me dijo que había dado
al desdichado Mundo por arbitrio
que pidiese en algunos memoriales
a los dioses remedien sus desdichas
y los gastos pesados que se usan.

BELISA
Dime aqueso, León.

LEÓN
2530
Pues ¿no lo sabes?
Aguarda y lo diré, si estás atenta.

BELISA
Dame, León, de aquesas cosas cuenta.

LEÓN
Después que pasó
de la Edad Dorada
2535
la santa inocencia
y la verdad santa,
cuando las encinas
la miel destilaban
y daba el ganado
2540
hilos de oro y plata,
ofrecían los prados
finas esmeraldas,
y la gente entonces
sin malicia estaba,
2545
en esta de hierro,
tan pobre y tan falta
de amistad, pues vive
la traición malvada,
son los males tantos,
2550
tantas las disgracias,
que se teme el Mundo
de que ya se acaba.
En la sacra audiencia,
con su larga barba,
2555
pidiendo justicia
entró una mañana.
El sacro auditorio
oyó su demanda,
y le dio licencia
2560
para relatarla.
Lo primero pide
que justicia se haga
de los lisonjeros
que en la corte andan,
2565
con esto que pide
muchos amenaza
-¡ay de los que sirven,
perderán la gracia!-;
y que a la mentira
2570
descubran la cara,
porque el nombre usurpa
a la verdad santa,
que declare el uso
cómo y dónde halla
2575
los diversos trajes
con que al mundo engaña:
a quien tras los cuellos,
que bosques se llaman,
tanto en la espesura
2580
como en ser de caza;
guedejas y rizos
de las bellas damas,
puños azulados,
joyas, cintas, galas;
2585
a los hombres dicen
que vistan botargas
como en otros tiempos
los godos usaban;
que a las damas manden
2590
que por galas traigan
las cofias de papos
de la infanta Urraca;
que en la ropería
acorten las faldas
2595
de aquestos jubones,
ya medio sotanas;
y que de las tiendas
las busconas salgan
para que no pelen
2600
los que en ellas andan;
que a los coches pongan
corozas muy altas,
por encubridores
de bajezas tantas.
2605
Pide a ciertas brujas
que, en nombre de santas
en la corte viven,
que de ella salgan,
porque solo sirven
2610
de vender muchachas
y chupar las bolsas
con venturas falsas.
Pide a mil maridos
que miren su casa
2615
para ver si hay
varas encantadas
con que sus mujeres
oro y tela arrastran,
dando a los botones
2620
por honesta causa.
Pues de los poetas
mil cosas ensarta,
mas yo no me meto
en contarte nada.
2625
¡Doy al diablo gente
que al amigo mata,
si toma la pluma
con no ser espada!

BELISA
Ya sabes, León,
2630
que al león señalan
por rey de las fieras
que en el campo andan,
y sabrás también
que le da cuartana,
2635
con que su fiereza
humilla y abaja.

LEÓN
Pues, ¿no he de saberlo,
si a su semejanza
traigo la cabeza
2640
siempre cuartanaria?

BELISA
Pues estando un día
su crueldad y rabia
al dolor rendida,
del mal humillada,
2645
entró a visitarle
con la vista airada
el soberbio lobo
de malas entraña.
Este con la zorra
2650
trae guerra trabada,
y así por vengarse
este enriedo traza.
«Si tu majestad,
señor, quiere, traiga
2655
la piel de la zorra
al cuerpo pegada...».
Yendo a entrar la zorra
oyó estas palabras,
que fueron aviso
2660
para su venganza.
Aguardó que el lobo
le dejase franca
la anchurosa cueva,
del león morada.
2665
Con el rostro humilde
entró, mas no osaba
llegarse al león,
temerosa y cauta.
Díjole el león:
2670
«¡Ay, amiga cara!,
esa piel me han dicho
que conmigo traiga
y tendré salud».
La zorra humillada
2675
le dice: «Señor,
tu pena restaura,
si en este remedio
tu mal se repara.
Mas mi pellejuelo,
2680
aunque tenga gracias,
es tan pequeñito
que a un cempié no tapa.
Si fuera el del lobo,
tiene virtud tanta
2685
que solo en tocarle
la vida se alarga».
Dejola el león,
mas al lobo aguarda
y, en llegando cerca,
2690
echole la garra.
Quitósele todo,
solo le dejara
la cabeza al triste
y las cuatro patas.
2695
Salió el pobre lobo
con tan grandes ansias
que con el dolor
mil aullidos daba.
Estaba la zorra
2700
contenta y ufana,
mirando el subceso
de una peña alta,
y con voz risueña
desenvuelta y clara
2705
dijo: «Caballero,
vuelva acá la cara,
el de los zapatos,
guantes y celada;
si os veis otra vez
2710
con personas altas,
contad vuestras cosas,
las demás dejaldas;
sabed que no medra
quien en corte habla».
2715
¿Entiendes, León?
Pues si entiendes, calla.

LEÓN
Muy bien te he entendido,
mas ¿callar me mandas?
Tengo el arca chica,
2720
todo me embaraza.
¡Ay, Dios, que reviento!
Si callo, me matas.
¡Qué imposible cosa!
¡Oh, qué ley pesada!
2725
No hay torno de monjas,
con andar cual anda,
como aquesta lengua,
tan libre y tan larga.
No hubiera inorantes
2730
si todos callaran.
Mas don Juan es este.

BELISA
Pues si es don Juan, calla.

(Sale DON JUAN.)

DON JUAN
Dulce Belisa, ¿aquí estás?

BELISA
Aquí estoy, amada prenda,
2735
esperando a ver tus ojos.

DON JUAN
Pues ya vengo a que me veas
y me mandes como a esclavo.

BELISA
¿Quién es quien queda a la puerta?

DON JUAN
Gerardo, señora mía.

BELISA
2740
Gerardo, ¿por qué no entras?

[Sale GERARDO.]

GERARDO
Por dar lugar a don Juan.

BELISA
¿No ofenderá a tus orejas
oír hablar dos amantes?

GERARDO
Antes oírlos me alegra.

BELISA
2745
Espera, ¿qué ruido es este?

[Salen LUCÍA y FENISA.]

LUCÍA
Camina, señora, allega.
Don Juan está con Belisa.
Famosa ocasión es esta.

FENISA
Traidor, ¿en aquesta casa
2750
he de hallarte, cuando dejas
mi voluntad ofendida,
mi rostro lleno de ofensas?
¡Vive Dios, que he de quitarte
con estas manos, con estas,
2755
esa infame y falsa vida!

BELISA
Paso, Fenisa, está queda,
que tiene en corte parientes
que por el contrato vuelvan.

FENISA
Belisa, apártate a un lado,
2760
no des lugar que te pierda
el respecto y que te diga
que fue por tu gusto hecha
en mi persona venganza.

BELISA
¡Mientes, villana grosera!

FENISA
2765
¡Agora verás quién soy!

LEÓN
Igual está la pendencia:
una a una.

DON JUAN
¿Hay caso tal?
Esta es mucha desvergüenza,
Fenisa.

LEÓN
Déjalas, calla.
2770
Diremos «viva quien venza»,
si vinieren a las manos.
Tú, Lucía, estate queda,
o vive Dios que los ojos
allá al cogote te meta
de una puñada.

LUCÍA
2775
Está quedo.

(Sale MARCIA.)

MARCIA
¿Qué es esto? ¿Qué grita es esta?
Fenisa, ¿pues tú en mi casa
loca y atrevida llegas,
y con mi prima te pones
2780
en iguales competencias?
Vuelve en ti, que estás sin seso.

FENISA
Marcia, no puede mi ofensa
dejar la venganza.

MARCIA
Quita,
¿qué venganza? Si tuvieras
2785
tú juicio ante mis ojos
en tu vida parecieras.
Quita, prima, que es infamia
que con mujer tan resuelta
te pongas.

BELISA
Déjame, prima.

LEÓN
2790
¡Por Dios que, si no viniera,
ellas, con hermoso brío,
se asían de las melenas!

FENISA
Esa es discreta razón,
Marcia, que niegue tu lengua
2795
la obligación a mi amor.

MARCIA
¿Hay desvergüenza como esta?
¿Tu amistad? ¿Tu amor? No digas,
Fenisa, aquesa blasfemia,
sino dime a qué has venido.

FENISA
2800
A quejarme que consientas
que don Juan hable a tu prima
siendo mi esposo.

DON JUAN
¡Que mientas
en cosa que tanto importa,
por Dios, Fenisa, me pesa!

(Sale LISEO.)

LISEO
2805
Si quien viene arrepentido
tiene de hablarte licencia,
escúchame, bella Marcia.

GERARDO
¿Qué es esto, mi Marcia bella?

MARCIA
[Aparte a GERARDO.]
(Ten ánimo y no desmayes,
2810
aunque más subcesos veas.)
Liseo, ¿pues tras Fenisa
te vienes a mi presencia?

LISEO
¿Yo tras Fenisa, señora?
Si tal vengo, con aquesta
2815
espada a traición me maten.

FENISA
Ya que descubierto queda
todo el engaño, Liseo,
¿por qué tus ojos me niegas?
Vuelve a mirar a Fenisa.

LISEO
2820
De Marcia soy. No pretendas
estorbar mi casamiento.

[Sale LAURA.]

LAURA
Eso será cuando quiera
Laura la licencia darte.

LISEO
¡Cielos! ¿Qué visión es esta?
2825
Laura, ¿no eras religiosa?

LAURA
No, Liseo, que fue treta
de Marcia para engañarte,
y dar remedio a mi pena.
No te enfades ni te enojes.
2830
Yo he sido la que en las rejas
te habló, fingiendo ser Marcia,
y porque mejor lo creas:
¿esta firma es tuya?

LISEO
Sí,
porque aunque negarla quiera,
2835
es Belisa buen testigo,
pues ella me mandó hacerla.

MARCIA
Liseo, cosa impusible
es apartar lo que ordena
el cielo. Pues Laura es tuya,
2840
por mí tu mano merezca.

FENISA
Liseo, pues eres mío,
lo que haces considera.
Cumple con mi obligación.

MARCIA
¿Qué ha de cumplir? Calla, necia,
2845
que solo por ser mujer
no te echo por la escalera.
¿Dudas, Liseo? ¿Qué es esto?
Pues para que ejemplo tengas,
mira cómo doy mi mano
2850
a Gerardo, porque sea
premiada su voluntad.

GERARDO
De rodillas en la tierra
la recibo, Marcia mía.
¡Al fin venció mi paciencia!
2855
¡Bien empleados trabajos!

LISEO
Laura, mi ventura es esta.

LAURA
No dirás sino la mía.

LISEO
Esta es mi mano, y con ella
el alma, pues era tuya.

FENISA
2860
¡Que aquesto mis ojos vean!
Dame la mano, don Juan,
pues quiere el cielo que sean
tuyas mis humildes partes.

DON JUAN
Di a Belisa que consienta
en ello.

FENISA
2865
Solo tu gusto,
don Juan, puede hacerte fuerza.
Acaba, dame tu mano.

BELISA
Desvíate a un lado, necia,
que don Juan no ha de ser tuyo,
2870
mientras el cielo me tenga
viva, porque es ya mi esposo.

DON JUAN
Yo soy, Belisa discreta,
el que gano en tal partido.

LEÓN
Lucía, no te detengas,
2875
dame de presto esa mano
que, según Fenisa queda,
pienso que ha de asir de mí,
y no quiero ser con ella
otro signo capricornuos,
2880
pues soy León en fiereza.

LUCÍA
Tuya soy, León amado,
pero yo no tengo hacienda,
y si eres bravo, ¿qué haremos
si no comemos arena?

LEÓN
2885
Remédialo tú si puedes.

LUCÍA
Yo tengo cierta receta
para hacer los bravos mansos.

LEÓN
Y si lo soy, ¿habrá renta?

LUCÍA
Renta, coches y criados.

LEÓN
2890
Pues alto, usaremos de ella,
que en la corte no se vive
si no es con trazas como estas.

FENISA
Todos habéis sido ingratos
a mi favor y finezas.
2895
¡Justicia, cielos, justicia
sobre aquesta casa venga!

MARCIA
Fenisa, tus maldiciones
que nos alcancen no creas,
pues de tu mal naide tiene
2900
la culpa, sino tú mesma.
Las amigas desleales
y que hacen estas tretas,
pocos son estos castigos.
Consuélate y ten paciencia.

LISEO
2905
Con esto, senado ilustre,
justo será que fin tenga
La traición en la amistad,
historia tan verdadera
que no ha un año que en la corte
2910
subcedió como se cuenta.

LEÓN
Señores míos, Fenisa,
cual ven, sin amantes queda.
Si alguno la quiere, avise
para que su casa sepa.